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Un Nuevo Destino

Luz. Un haz de estela blanca era lo único que había. Había pasado tiempo desde que las llamas carmesí, las alarmas y la figura tenebrosa ya no aparecían en sus sueños. De hecho, ya no recordaba cuando fue que había tenido una pesadilla. El flujo del tiempo transcurría lentamente. No había ciudades destruidas ni más amenazas latentes. Lo que sucedió en el Sistema Sagittarius marcó un antes y un después en la vida del Cazarrecompensas más, sin embargo, ese no fue el final de su viaje. Un gran viaje que estaba lejos de terminar.

Estaba recorriendo estrellas buscando señales. Algún indicio del antiguo mal del que escuchó antes. Lo único que obtuvo fue una llamada. En alguna parte de un abandonado, recóndito y sumido en la oscuridad se encontraba alguien pidiendo su ayuda. Su trabajo como cazarrecompensas había trascendido y ahora cumplía con la última voluntad de aquellas personas que lo cuidaron de niño.

Al atravesar una brecha desliespacial tuvo otro sueño. La misma Luz lo envolvía. No era la primera vez que se sentía de esa manera. Era como estar en su propia armadura. Se sentía seguro y en paz. Sabía que podía hacer lo imposible. Romper lo inquebrantable. Pero en esa ocasión algo cambió. La Luz se difuminó en una serie de esferas inertes en un muro oscuro. De estos mismos provenían gritos sordos. Lentamente todo se llenó de un mar toxico que envenenaba sus pensamientos. La Oscuridad había entrado en su mente pero incluso en el caótico ambiente podía ver como varias luces se resistían por seguir brillando.

Las alarmas sonaron. No eran las mismas que sus pasadas pesadillas. Algo era diferente. La Oscuridad y los orbes de Luz se pusieron borrosos. El agua toxica desapareció pero ahora no podía respirar. Su mente se estaba haciendo añicos. Todo estaba temblando. Y luego todo volvió a ser blanco.


9 de Septiembre del 2580

Un año después de los eventos de La Reclamación Final

Cosmódromo, Distrito 15, Ceres, Sistema Beyond

Durandal: Oye... ¡Oye! ¡Estás vivo! ¡Tenemos que movernos!

El Cazarrecompensas abrió sus ojos. Su cabeza le dolía. Se había dado un fuerte golpe. Rápidamente sintió el choque en todo su cuerpo.

Wolf: ¿Qui...? ¿Quién eres tú?

Durandal: ¿Yo? Soy Durandal.

El hombre recobró la visión. Estaba a los pies de un gran muro. Su armadura estaba activa y eso lo alivió. Con los pies tambaleantes se sentó sobre una piedra.

Wolf: ¿Durandal? ¿Dónde estoy?

Durandal: En el Cosmódromo del Distrito 15.

Wolf: ¿Cosmódromo?... ¿Qué planeta?

Durandal: ¿...? En Ceres, ¿donde más?

Wolf: ¿Ceres?

Durandal: Estaba haciendo mi patrulla diaria cuando vi cómo salías volando de tu nave. Vine a buscarte antes de que lo hicieran los Demonios pero...

A lo lejos se escucharon rugidos que sonaron familiares para él.

Durandal: Aquí no estamos a salvo. Nos van a despedazar... Debo llevarte a la Torre.

El Visor Frontal de Datos de Wolf se actualizó al momento. Ahora podía entenderlo. Durandal era una Inteligencia Artificial que se había acoplado en su armadura seguramente para poder despertarlo. Ahora que podía recordarlo, un accidente en la vía de entrada a la atmósfera dañó su nave y provocó que fuera expulsado como medida de emergencia.

Durandal: Hay que moverse ¡Deprisa! Estamos en territorio de los Demonios. No duraremos mucho en las afueras. Ve hacia el muro.

El Cazarrecompensas acató la indicación y se movió. No había rastros de enemigos cercanos o de algo que encajara con su visión de "demonio".

Wolf: ¿Dijiste demonios?

Durandal: No hace mucho que vinieron... Pasaron muchas cosas en los últimos años.

Wolf: ¿Qué clase de cosas?

Durandal: Me llevaría toda una vida contarte.

El Cazarrecompensas entró al interior del muro. La estructura interna estaba completamente dañada y las luces estaban apagadas dificultando la visión de lo que había más adelante.

Durandal: Creo que las cosas se pondrán feas. Necesitas un arma.

Wolf: Lo tengo.

De sus manos se materializó su Cañón de Energía. Un arma creada especialmente para él con la capacidad de eliminar hasta el ejército más grande o al menos lo fue antes del choque. Wolf comprobó el arsenal de su arma y notó que el mismo choque había causado que su armadura se fragmentara de manera similar a como ocurrió en la Misión Zero. Afortunadamente, parecía que sólo sería cuestión de tiempo para que sus habilidades regresaran a la normalidad.

Durandal: Interesante tecnología ¿De dónde vienes?

Wolf: Lejos de aquí por lo que parece...


La Brecha, Distrito 15, Ceres

Durandal: No hagas ruido... Los tenemos encima.

Efectivamente se escucharon pisadas por toda la estructura. A juzgar por las mismas, las criaturas debían medir más de dos metros y medio. Wolf se preparó y cargó el sistema de disparo primario de su Cañón de Energía. No era lo mejor de su armamento pero era bastante eficiente.

Durandal: Genial... Aguanta. Los Demonios acostumbran usar la oscuridad en su beneficio. Necesitamos más luz.

Utilizando los minúsculos pulsos de energía de la armadura del Cazarrecompensas, la Inteligencia Artificial accedió con facilidad a los controles del sistema eléctrico, encendiendo las luces en el momento. Las luces cegaron unos momentos a Wolf cuando vio figuras familiares acercándose a él con las peores de las intenciones.

Durandal: ¡Demonios! ¡No te confíes y vigila tu rastreador!

El Cazarrecompensas atacó a las sombras inmediatamente y vio sus auténticas formas. Se trataban de ni más ni menos que de soldados Sangheili armados con clásicas armaduras del anterior imperio del Covenant. Conociendo las tácticas de los nobles guerreros, Wolf siguió firme confiando en sus propias habilidades demostrando como era capaz de utilizar un Cuchillo de Combate en combate cuerpo a cuerpo luego de enterrárselo de lleno a la cara de uno de los Sangheili.

Durandal: ...Vaya. No lo haces mal. Te marqué la salida en tu HUD. El pasillo más adelante ha sido minado. Ten cuidado.

Wolf acató todas los consejos de la Inteligencia Artificial. Era una sensación algo incómoda puesto que era la primera vez que experimentaba algo así pero, viendo que estaba prácticamente perdido en un planeta desconocido, apreciaba cualquier ayuda.

Luego de pasar el pasillo minado, más soldados del Covenant aparecieron. Estos demostraron ser mucho más eficientes en el combate que los Splicers con los que Wolf luchó antes. Ahora él se encontraba ciertamente en desventaja pero aún así pudo arreglárselas para acabar con uno de los Mayores. Con la pista despejada, Wolf salió del muro.


La División, Distrito 15, Ceres

El interior de lo que rodeaba el muro era ciertamente sorprendente. Había varios edificios pertenecientes sin duda alguna al hombre. En el centro de todo se asomaban los restos de una Arca la cual había sido el fundador de todo el distrito en el que se encontraba.

Durandal: Esto de aquí era un antiguo cosmódromo. Enviaban naves a Arion y otros planetas... ¡Distorsión! ¡Un crucero!

El cielo se abrió. Una figura grisácea salió de entre las nubes. No quedaba ninguna duda de que era un transporte viejo del Covenant.

Durandal: ¿Qué hace en la superficie?...

La nave desplegó varias más pequeñas. Todas portaban insignias rojizas e iban en ruta hacia las afueras del muro. Sin duda lo que estaba por suceder no era nada bueno. Sin embargo, Wolf había llegado ahí siguiendo ciertas coordenadas que marcaban que todavía estaba bastante lejos de ahí.

Un montón de capsulas de descenso cayó cerca de donde estaba Wolf. Más soldados Sangheili iban en dirección hacia un edificio al frente. Cuando el Cazarrecompensas revisó que era lo que llamaba su atención descubrió entonces que su nave se había estrellado justamente ahí.

El Cazarrecompensas se dejó caer en campo abierto y disparó su poderosa arma contra los Demonios. En poco tiempo ya había eliminado a gran parte de ellos y al resto lo fulminó luchando cuerpo a cuerpo. A pesar de que realmente había acabado con gran parte de los enemigos, unos pocos ya se habían adentrado en el edificio. Wolf avanzó al interior con su arma en mano.


Muelle 13, Distrito 15, Ceres

El edificio era realmente pequeño. Había esqueletos humanos acumulados en los rincones más no había signos de que alguna estuviera allí con vida. La Inteligencia Artificial había mencionado algo acerca de una Torre donde quizá podría encontrar a los colonos del planeta.

Wolf llegó a una cámara destrozada por el choque de su nave. Varios enemigos ya se encontraban intentando quitarle partes a lo que el Cazarrecompensas respondió arrojando varias Bombas para esparcirlos y así poder acabar con ellos uno a uno.

La resistencia que ofrecía los enemigos era ardua pero también había ciertos signos de agotamiento. Como si los mismos Sangheili estuvieran cansados de haber librado tantas batallas pero aun así estaban dispuestos a seguir su estricta doctrina de perecer con el honor en alto.

Durandal: ¡Un Ultra!

Un grupo más de Sangheili Menores apareció acompañado de uno mostrando una brillante armadura plateada. El Ultra pudo esquivar varios de los disparos del Cazarrecompensas con alguna especie de traslocador integrado en él que le permitía teletransportarse pocos metros hacia cualquier dirección.

Wolf respondió arrojando unas cuantas Bombas más antes de que la discapacidad de su armadura le impidiera obtener más. Las explosiones fueron suficientes como para hacer caer el escudo de energía del Ultra volviéndolo un blanco fácil ante el Rayo de Energía. Con su líder caído, los Sangheili restantes optaron por la retirada.

Durandal: Bien... Ahora te creo que no eres de por aquí.

Wolf: ¿Cómo está la nave?

Durandal: Déjame ver si la puedo reactivar... No está muy dañada. Al parecer es muy resistente. El motor se llevó la peor parte, tienes suerte de que no lo hayan desmontado.

Wolf: ¿Volará?

Durandal: Tiene suficiente potencia como para llevarnos a la Torre.

El Cazarrecompensas subió a su transporte y se sentó en la cabina de pilotaje. Su nave apenas podía mantenerse en pie pero aún así se elevó hasta la altitud necesaria para avanzar a las nuevas coordenadas. En pocos minutos ya se había desvanecido en el horizonte.

Mientras tanto, en las ruinas del edificio aparecieron más Sangheili portando la insignia de la Facción de los Demonios. De entre ellos caminó pesadamente su líder religioso, el Consejero, que vio el cuerpo sin vida de uno de los últimos Ultras que quedaba de su facción.

Sin que los Demonios se percataran, en el tejado se encontraba una figura de tamaño considerable. Ella había visto todo el evento desde el choque hasta la recuperación de la nave. Había seguido esa Luz en repetidas iteraciones y pudo retornar lo más que pudo a ese punto y siguió a la Inteligencia Artificial. Miró un curioso artefacto similar a un reloj de bolsillo y cerró su tapa. Ahora sabía que estaba en el "cuándo" correcto pero estaba en el "dónde" equivocado.

Restauración

La Estepa, Distrito 15, Ceres

Wolf había partido a la Torre, ubicado en el Distrito 7, una de las últimas grandes ciudades de la humanidad. Su nave fue llevada inmediatamente al hangar donde recibió mantenimiento, sin embargo, este requería de un motor nuevo y no había mejor lugar para ello que el mismo cosmódromo.

Durandal: Ya casi llegamos.

Wolf: El Distrito 15.

Durandal: Aquí casi no queda nada. Los Demonios se lo llevan todo. Tuvimos suerte de recuperar a tiempo tu nave.

Wolf: ¿Dónde encontramos un motor nuevo?

Durandal: Cerca de aquí fue derribada la nave de un Titán. Si los Demonios no se han hecho con ella quizá consigas alguna pieza.

El vehículo descendió a tierra justo al lado de un precipicio. No lejos de ahí se encontraba el muro perímetral y estaba realmente cerca del lugar donde su nave se estrelló. La Inteligencia Artificial no mentía cuando una nave se encontraba derribada siendo destrozada por un grupo de Sangheili. Desde lejos, el Cazarrecompensas pudo tomar por sorpresa a sus enemigos para así acercarse al vehículo.

Durandal: La aviónica de la nave está destrozada, pero puedo aislar sus últimas transmisiones...

Una extraña señal de radio comenzó a sonar. Había tanto ruido que era imposible entender lo que decía.

Durandal: Instalaron un concentrador de información aquí. En los túneles de abajo. Deberíamos ir a ver.

Wolf caminó unos cuantos metros hasta una vieja bodega. Como era de esperarse, tuvo un corto enfrentamiento con unos Sangheili antes de poder bajar por las escaleras al nivel inferior. Curiosamente había una computadora enlazada a otras muchas. El Cazarrecompensas se acercó para que su compañera pudiera hacer algo.

Durandal: Es un mapa de gran parte del distrito. Lo que necesitas es un motor nuevo. Así podrás realizar saltos distorsionales... Tú única esperanza es donde hallamos tu nave. Tenemos que volver atrás.

El Cazarrecompensas salió de la bodega hacia el exterior. El silencio reinaba en todo el cosmódromo que únicamente se escuchaba el sonido del viento. Mientras avanzaba a las nuevas coordenadas se preguntaba cuanto tiempo pasó la humanidad ahí y que clase de cosas han visto que los ha hecho refugiarse en muros.


Muelle 13, Distrito 15, Ceres

Durandal: Bien. Ya estamos aquí. Voy a buscar el motor... Parece que está en manos de los Demonios. Detecto una gran amenaza, espero que estés preparado para esto.

Wolf se adentró a escondidas en el mismo lugar donde había caído su nave. Varias lanzas se encontraban esparcidas colgando de ellas mantos rojos con el símbolo de los Demonios. No había duda de que esa era la forma en que los Sangheili mostraban sus respetos a los caídos pero si mal no recordaba esas eran costumbres vistas en la anterior guerra.

El radar inmediatamente detectó movimiento. Soldados del Covenant se hicieron presentes junto con una figura de autoridad bastante mayor. El líder Sangheili habló en su idioma nativo dando indicaciones a sus secuaces.

Durandal: Ese es... ¿El Consejero de los Demonios?

Wolf: ¿Consejero?

Durandal: Sí. Se cuenta que su líder murió cuando el Covenant Caído intentó establecerse en Ceres. El Consejero funciona como líder provisional.

Uno de los Sangheili Menores trajo consigo una pieza de equipamiento y se la entregó a su líder.

Durandal: ¡Ese es el motor!

Antes de que el Consejero tomara en su mano la pieza de tecnología, varias Bombas fueron arrojadas causando escándalo entre las tropas. Wolf usó su Cuchillo de Combate para acabar rápidamente con varios de los enemigos para luego concentrar el fuego de su Cañón de Energía contra el líder.

El Consejero intentó teletransportarse a una distancia segura para defenderse con su Escopeta de Plasma más no pudo hacer mucho contra las habilidades anormales de Wolf, debido a que había pasado mucho tiempo en el que había enfrentado a un humano con tales capacidades. Sin embargo, no se la puso sencillo puesto que el Consejero supo tomar ventaja de todo lo que tenía a su mano.

Wolf disparó continuamente su Rayo de Energía hasta destrozar los escudos de energía del Consejero. Este, enfurecido, cargó violentamente contra él disparando perdigones de plasma hasta sobrecalentar su arma. El Cazarrecompensas entonces enterró su Cuchillo de Combate en el costado de su enemigo para luego usar el mismo contra la cabeza. El Sangheili finalmente cayó sin vida.

Durandal: ...Acabas de matar a un Consejero. Quizá afecte a los Demonios. Y haz conseguido el motor... Bueno, ¿tienes algo más que hacer?

Wolf: Vine por una llamada. Algo en este sistema me llamó pero parece que este no es el planeta que buscaba...

Durandal: Con este motor no será ningún problema, pero quizás no tengas problema si nos ayudas un poco.

Wolf: Antes me gustaría hacer unas preguntas...


Plaza Central, Torre de los Titanes, Distrito 7, Ceres

Luego de tomar el motor, Wolf regresó una vez más a la base central de los Titanes de Ceres, el nombre dado al ejército colonial que protege el Sistema Beyond. Mientras que el vehículo era llevado a mantenimiento, el Cazarrecompensas salió a la plaza donde varios de los militarizados se encontraban socializando aunque todavía podía sentirse cierta tensión en el ambiente.

Durandal: ¿Qué pasa? ¿Te preocupa tu nave? No te apures. Taneda es una profesional en cuanto a naves e información encriptada aunque a veces puede ser algo... Especial.

Wolf: ¿Quien responderá mis preguntas?

Durandal: Eso depende de la pregunta.

Wolf: Quiero saber que sucedió aquí.

Durandal: Eso es algo complicado de responder...

Una mujer se acercó un poco avergonzada a Wolf.

Elena Morrison: ¿Usted es el que eliminó al Consejero?

Wolf: ...Sí...

Elena Morrison: El Alto Mando lo llama.

Ella señaló un poco temblorosa hacia un camino ubicado por unos escalones en el centro de la plaza.

Wolf: ¿Alto Mando?

Durandal: Debe ser importante. Vamos a ver.


Sala del Alto Mando, Torre de los Titanes, Distrito 7, Ceres

Algo confundido, Wolf avanzó hacia las escalones que descendían hasta un pasillo que desembocaba en una gran sala repleta de monitores. En el centro había una mesa rectangular en la que se encontraban apoyadas tres personas, los miembros del Alto Mando sin duda.

Erwin Tannin: ¿Tú eres el que cayó del cielo?

El Cazarrecompensas no supo responder ¿Cuál iba a ser su reacción si una persona de piel y ojos azules le hablaba de repente? Por como estaba y como hablaba sin duda debía ser una figura mucho mayor entre los Titanes.

Wolf: Supongo...

Keith Ackerman: Con él ya son dos.

Serafall Sitri: Concéntrate, Keith.

Erwin Tannin: Soy el Comandante Tannin. Ella es la Capitana Sitri y él es el Capitán Ackerman. Sabemos de buena fuente que eliminaste al Consejero de los Demonios.

Wolf: ¿Buena fuente?

Durandal: Je, je.

Wolf: Sí. No fue nada. Creo.

Erwin Tannin: Vamos a ver si sigues igual de tenaz. Quiero que vuelvas a la acción. Últimamente la Facción de los Demonios nos ha estado causando más problemas de lo habitual. Han reforzado sus posiciones en los complejos planetarios. Explora esas zonas y vuelve para informarme, tú...

Wolf: ...Wolf.

Keith Ackerman: ¿Wolf?

Wolf: Soy un cazarrecompensas. Estaba siguiendo una señal en este sistema cuando me estrellé aquí.

Serafall Sitri: ¿Un cazarrecompensas que viene de más allá de Hekate? ¿Esperas que te paguemos?

Wolf: Ahora que lo mencionan, sí. Quiero respuestas más que nada.

Keith Ackerman: Hmm. Me agrada. Pero ahora necesitamos urgentemente que hagas la tarea del Comandante. Cuando vuelvas no dudes que el mismo te responderá.

El Silencio del Estratega

Costa Olvidada, Distrito 15, Ceres

Una vez más, Wolf tuvo que regresar al Distrito 15. Parecía que ese lugar había sido el mismo escenario de la llegada del Covenant Caído puesto que, hasta el momento, no había escuchado nada de las otras ciudades que, por lo que parecía, todavía eran habitadas y protegidas por varios órdenes de Defensores de los mismos Titanes de Ceres.

Wolf: Entonces hasta que no resuelva esto ¿responderán mis preguntas?

Durandal: Esa es la manera de Keith.

Wolf: ¿Podrías decirme siquiera algo más de esta Facción de los Demonios?

Durandal: Ellos controlan el Distrito 15 desde hace como dos años. Si están desplazando sus tropas, nos enfrentamos a algo nuevo.

Wolf: ¿Qué hacemos primero?

Durandal: El Alto Mando informa que los Demonios están destrozando la maquinaria del Cosmódromo.

Wolf: Empiezo a pensar que no sólo quieren saquear el lugar.

Durandal: No sé lo que buscan, pero debemos encontrarlos antes.

El vehículo del Cazarrecompensas estaba sobrevolando una sección un poco más alejada del muro del Distrito 15. Con una serie de movimientos aterrizó sobre una carretera construida al borde de un acantilado que daba vista a lo que anteriormente fue un mar. Varios barcos y naves oxidadas yacían en el olvido.

Durandal: Estoy detectando que los Demonios están usando algún tipo de amplificadores de señal.

Wolf bajó del acantilado y se aproximó hasta uno de los barcos. Sobre la parte superior había una máquina con una antena que constantemente repetía una frecuencia en un idioma desconocido pero humano. Había tanto ruido que realmente era difícil entender cual era y la misma situación aplicó para el Sangheili que operaba el aparato, el cual fue eliminado en silencio por el Cazarrecompensas.

Durandal: Un segundo... Es una especie de señal distorsionada. No es del Covenant. Comprobemos el otro amplificador.

La otra máquina se encontraba subiendo una cuesta donde estaban las ruinas de un viejo puesto de observación. Había varios símbolos en ella pero no cabía duda de que eran humanas. Este se encontraba custodiado por una escuadra de Demonios que se vieron sorprendidos por la llegada de Wolf.

El Cazarrecompensas se abrió paso hasta la puerta del viejo edificio donde pudo igualmente acabar con un Ultra que intentó defenderse con un viejo Repetidor de Plasma. El cuerpo del líder Sangheili cayó sin vida. A sus espaldas se encontraba otro aparato. Wolf se acercó para que la Inteligencia Artificial pudiera escanearla al momento.

Durandal: ...La misma transmisión. Ambos están enlazados a algo dentro del Observatorio. Vamos a ver.

La Inteligencia Artificial marcó un nuevo punto en el Visor Frontal de Datos. Wolf salió del edificio y avanzó lo más rápido que podía hasta la carretera. El tramo subía hasta otro viejo edificio apenas sostenido por sus fuertes cimientos aunque no había duda de que en cualquier momento colapsaría sobre él.


Complejo Ceriano, Distrito 15, Ceres

Wolf: Durandal. La transmisión que salía de esos amplificadores estaba en ruso.

Durandal: ¿Ruso? ¿Cómo lo sabes?

Wolf: Era uno de los idiomas utilizados como ventaja contra el Covenant a fin de tener ventaja contra ellos. Por lo que sé, también fue utilizado en la guerra anterior ¿Eso te da alguna pista?

Durandal: Hmm. No, pero me estoy haciendo una idea.

El Cazarrecompensas subió por unos escalones hasta una vieja sala de maquinaria. Adentro se encontraban, como esperaba, más Sangheili pero esos eran notablemente distintos a los Demonios. Portaban mantos dorados y sus armas y armaduras parecían estar bastante bien cuidadas. Todo lo contrario a lo que había visto en los Demonios. Verlos era sinónimo de reconocer el honor y valentía de su cultura.

Durandal: ¡¿Los Reyes?!

Wolf: ¿Quienes?

Durandal: Son soldados de la Facción de los Reyes. Es la primera vez que veo varios. Esas señales deben ser muy importantes como para que se estén moviendo... ¡Están conectado a algo al fondo de la sala!

El Cazarrecompensas se movió con cuidado para poder acercarse al Ultra que los comandada. Tuvo que tener cuidado con cada paso que daba debido a que sus pisadas podían ser notadas con facilidad debido a unos charcos de agua que estaban ahí. Cuando estaba por eliminar al Ultra, una figura transparente casi atraviesa a Wolf con una Espada de Energía. Como respuesta, él disparó su arma revelando a un soldado encubierto con tecnología de camuflaje activo.

Durandal: ¡Espadas Silenciosas! ¡Vígila tu espalda!

El Cazarrecompensas reaccionó a tiempo para esquivar el ataque de otro asesino furtivo. El escándalo llamó la atención de todos los presentes iniciando un conflicto. Wolf tuvo que tomar cobertura luego de recibir varios disparos, sin embargo, pudo recuperarse a tiempo para contraatacar.

Los Reyes definitivamente eran el mejor ejemplo de lo que se trataba un guerrero Sangheili. Incluso los Menores demostraban grandes habilidades en combate y hasta el momento no habían cometido algún error de novatos. Wolf tuvo que abrirse paso para alcanzar el artefacto al que estaban conectados los Reyes.

Durandal: Los Reyes intentaban acceder a estas máquinas, pero algo se está resistiendo. Lo más sensato sería destruirlo pero necesitamos determinar el origen de esa señal. Tardaré un poco.

Wolf tuvo que arriesgarse a combate cercano para acabar con los soldados Menores. Luego se concentró en el Mayor que constantemente lo acosaba con su Rifle de Rastreo. Al poco tiempo no tardaron en hacerse presente más Espadas Silenciosas acompañados de una máquina purpura en forma de esfera, un Servant, que les proporcionaba escudos de energía extra a sus aliados.

Los Servant no eran máquinas particularmente nuevas en las filas del Covenant. Muy pocas unidades habían sido utilizadas por el Covenant Tormenta en la defensa de zonas de gran importancia, sin embargo, parecía que las unidades con las que contaban los Reyes eran una versión superior o quizá las unidades que utilizaban los de la Tormenta eran simples prototipos. De cualquier modo, seguían siendo vulnerables y luego de unos cuantos disparos finalmente explotó liberando una reacción que desabilitó los escudos de los guerreros Sangheili, permitiéndole a Wolf acabar con ellos.

Durandal: Bien. He extraído todo lo que habían robado. Deberías destruir esa cosa.

El Cazarrecompensas apretó el puño y lo estrelló en la máquina para simplemente arrancar varios de sus circuitos internos. Como consecuencia, la máquina comenzó a sobrecalentarse hasta fundirse en una pequeña explosión.

Durandal: Wow. Que buen brazo.

Wolf: ¿Qué averiguaste?

Durandal: No tenía gran cosa. Los Reyes se habían topado con un cortafuego, bastante antiguo, escucha... "Las leyendas son ciertas. El Estratega sobrevivió al Colapso. Zod, creado para defender Ceres. Se enfrentó a la Oscuridad y sobrevivió".

Wolf: ¿La Oscuridad?

Durandal: Está protegiendo algo aquí, en el Cosmódromo... Bueno, ya resolvimos esto. Ahora tenemos que revisar el Complejo Arioriano.

La Oscuridad Interior

Polillero, Distrito 15, Ceres

Wolf tuvo que salir del edificio para trasladarse con la ayuda de su nave a un entorno donde se encontraban cerca de un centenar de vehículos voladores derribados. Luego de explorar la zona desde el aire, el Cazarrecompensas decidió aterrizar a unos varios metros frente a la entrada del Observatorio, el cual estaba vigilado por un pequeño grupo de soldados Sangheili.

Wolf: ¿Y bien?

Durandal: Nos informan que la Facción de los Demonios protege celosamente el viejo Observatorio. Podría tratarse de uno de sus líderes, o algo de valor.

Wolf se acercó con cautela hasta el pelotón enemigo. Con unas cuantas granadas desorientó a los Sangheili Menores para así ocuparse sin muchos problemas de su líder Ultra. Al hacer eso, la desorganización fue la clave para que el resto de Demonios cayera ante el Cazarrecompensas. Acto seguido, Wolf dio sus primeros pasos al interior del complejo.

Wolf: Este lugar tenía que ser increíble antes de que llegara el Covenant.

Durandal: Miles de humanos subiendo a naves para construir ciudades en otros lugares... Y ahora los Demonios pisan sus huesos.

Wolf: ¿Hace cuando llegaron al sistema?

Durandal: Fue antes de mi creación. Alrededor del 2530.

Wolf: ...En ese año todavía estaba vigente la Gran Guerra.

Durandal: Eso escuché también. Miles de personas arribaron en las Arcas para escapar del conflicto. Se establecieron aquí y así hemos estado desde entonces.

Wolf: ¿No han intentado contactar ayuda?

Durandal: Sí, pero las comunicaciones no son lo suficientemente potentes como para pasar más allá del borde.

Wolf: ¿Y no han salido?

Durandal: Es algo muy complicado. Por lo que también sé es que desde que llegamos aquí estamos atrapados. No sabemos el origen pero simplemente los motores desliespaciales o no son muy potentes o algo los hace fallar. Apenas si es posible trasladarse entre planeta.

Wolf: Eso es muy extraño...

Durandal: Sí, aunque creíamos que nos serviría como ventaja contra el Covenant... Hasta hace poco.

Wolf: ...¿En donde se supone que estamos?

Durandal: En una de las instalaciones del Observatorio para contactar con las colonias Ariorianas.

Wolf: ¿Ariorianas?

Durandal: Por Arion, la luna de Ceres.


Complejo Arioriano, Distrito 15, Ceres

El ambiente de repente se había puesto bastante tenso y tenebroso. Todo estaba sumido en una oscuridad total pero había algo distinto como si simplemente cualquier cosa viva no fuera bienvenida. Aquella sensación hizo que el Cazarrecompensas avanzara con cuidado entre el cúmulo de basura que había en el piso hasta toparse con una puerta que Durandal se vio en la obligación de abrir.

Durandal: Hmm. Los Demonios no quería que nada entrara. Ni saliera... Hay mucho movimiento más adelante. Este lugar me da mala espina.

Cuando la puerta se abrió, Wolf apuntó hacia el interior esperando enemigos. Ciertamente la Inteligencia Artificial tenía razón puesto que el radar marcaba varias señales hostiles al fondo. Wolf tuvo que seguir avanzando entre la penetrante oscuridad apenas iluminada por una serie de cristales dorados esparcidos sobre una especie de materia oscura hecha de hueso fundido.

El Cazarrecompensas subió por unos escalones de acero hasta una habitación superior. El ambiente se hacía cada vez más pesado. Sensaciones similares ya las había tenido antes en entornos similares pero había algo más que lo inquietaba y lo hacía no dejar de apuntar hacia el frente. Una vez que alcanzó el piso superior, los cristales dorados le permitieron reconocer el origen de la señal enemiga. Nada más que unas criaturas similares a esqueletos vivientes chillaron horribles cánticos en cuanto lo vieron y corrieron hacia él.

Durandal: No puede ser... ¡El Enjambre!

Los esqueletos, conocidos como Lacayos, usaron sus afiladas garras como navajas para intentar romper la poderosa armadura de Wolf a fin de devorarlo. Por supuesto, el Cazarrecompensas contraatacó con simples disparos de su Cañón de Energía que fueron suficientes como para acabar con las frágiles criaturas.

De alguna forma, la presencia de Wolf había llamado la atención de las criaturas oscuras puesto que una gama más desarrollada de los Lacayos, los Acólitos, se hizo presente utilizando arcaicas armas de fuego que eran lo suficientemente eficientes como para hacerlo retroceder. Ante eso, Wolf tomó cobertura y fue eliminando selectivamente a cada enemigo hasta dejar despejada el área.

Durandal: Aquí hay una Bruja ¡Si ves algo flotando en el aire, tienes que destruirla!

El Cazarrecompensas siguió la indicación en su Visor Frontal de Datos y subió por otros escalones hasta dar con una sala de operaciones donde una lucha entre las criaturas del Enjambre y unos cuantos Sangheili de los Demonios luchaban entre sí.

Era realmente sorprendente que los frágiles Lacayos supusieran un desafío para los mismos Sangheili. No era para menos puesto que no había duda que la figura tenebrosa que sobrevolaba varios centímetros del piso se encargaba de guiarlos. No quedaba ninguna duda de que debía ser la Bruja así que Wolf decidió concentrar todo el fuego que tenía en su alcance para eliminarla.

Varios disparos de energía impactaron a la Bruja aunque varios de estos fueron repelidos por una capa protectora similar a un escudo de energía. La criatura ordenó a sus Lacayos cargar contra Wolf haciendo que este lanzara un par de Bombas como cobertura para luego acercarse con violencia contra ella.

A punto de asesinarla, la Bruja esquivó a Wolf al cegarlo con un oscuro campo de veneno que lo sofocó por unos momentos que fue el tiempo suficiente para que ella atacara disparando rayos de energía de sus garras. El Cazarrecompensas esquivó a tiempo los proyectiles para concentrar toda la energía de su arma hasta fulminar el escudo de la Bruja logrando que estos mismos deshicieran su cuerpo en cenizas que terminarían por evaporarse en el aire.

Durandal: No había informes del Enjambre desde el año pasado. Esa Bruja debe ser de Arion. Pensaba que habían sido contenidas ahí. Quizás la Oscuridad está más cerca de lo que pensamos.

Wolf: ...La Oscuridad... ¿Algo más que necesite el Alto Mando?

Durandal: Ya mandé gran parte del informe a la Capitana Sitri. Dice que hace poco enviaron a un equipo de exploración cerca de nuestra posición para investigar la red del Estratega, pero no han regresado. Quieren saber que les pasó y lo que puede haber en la mente de Zod.

Sin más que añadir, el Cazarrecompensas siguió adentrándose en el complejo hasta dar con la salida que llevaba directo al Observatorio.

La Antena

Observatorio, Distrito 15, Ceres

Durandal: Según los últimos registros, ese equipo de Titanes encontró los códigos de una antena oculta que podría conectarnos con otras colonias del sistema. Si encontramos esos datos, quizá consigamos activar la antena.

Wolf: ¿Dónde los podemos conseguir?

Durandal: Generalmente debe tenerlas la IA afiliada al equipo. Si fueron eliminados, entonces los Demonios deben tenerlos.

Wolf: ¿Y todavía estará aquí? Suponiendo que se hayan llevado a la IA fuera del distrito.

Durandal: Los Demonios y los Reyes están contenidos en el Distrito 15. Han habido pocos intentos por parte de los Demonios por invadir otros distritos pero afortunadamente fueron expulsados.

El Cazarrecompensas subió al tejado de un viejo edificio. Desde ahí tuvo una amplia vista a una recién iniciada batalla territorial entre las criaturas del Enjambre y los tercos Demonios. En los escombros y restos de vehículos oxidados se encontraban sin vida los cuerpos de la Escuadra de Titanes mencionada anteriormente. Wolf se acercó a escondidas y tomó el chip de la Inteligencia Artificial.

Durandal: Mueren cada vez más Titanes que nunca. Tenemos que acabar con esto. El puesto de control de la antena está en el siguiente sector.

Wolf siguió la nueva dirección y subió una cuesta hasta llegar a otro edificio vigilado por un pequeño grupo de Sangheili. Estos no tuvieron la oportunidad de siquiera dispararle debido a la insistente llegada de Lacayos y Acólitos que provenían de una extraña estructura estrellada no muy lejos de ahí.


Complejo Ceriano, Distrito 15, Ceres

Una vez adentro de las instalaciones, Wolf se percató de que se trataba del mismo lugar que había visitado anteriormente al descubrir la señal del Estratega. No era para menos pues había igualmente de soldados de los Reyes vigilando lo que entonces vendría siendo la entrada principal.

Wolf se encargó de acabar con la pobre guardia de los Reyes para alcanzar salir a un mirador desde el que se podía ver un desolado ambiente donde se encontraban oxidadas decenas de naves tanto humanas como unas pocas del Covenant. Rápidamente la zona se encontró despejada de enemigos, permitiéndole al Cazarrecompensas entrar hasta el edificio donde estaba una computadora apenas activa. Con la ayuda de la armadura de Wolf, Durandal pudo acceder sin problemas a la máquina.

Durandal: Estoy colocando los códigos... ¡Mira, la antena! ¡Se está abriendo!

Wolf se volteó para ver como un gran domo se abría de par en par dejando que una estructura metálica cobrara la forma de una antena de comunicaciones. En ese momento se escuchó un horrible chirrido que fue sucedido por una especie de estruendo.

Durandal: ¡Naves del Enjambre!

Unos nubarrones se abrieron como herida en el aire abriéndose con tal intensidad que el chirrido se hacía más fuerte. Una serie de ataúdes oscuros y enormes surgieron de las brechas dimensionales. Estos se detuvieron al poco tiempo para luego disparar proyectiles de energía teledirigida al mismo tiempo que dejaban refuerzos enemigos.

La computadora mostró pantallas con al menos tres mundos del Sistema Beyond. De alguna forma la reactivación de la antena había llamado la atención del Enjambre por lo que decidieron atacar la fuente. Wolf no tuvo más opción que quedarse a luchar firmemente contra la casi interminable multitud de Lacayos, que eran liderados y protegidos por unos cuantos Acólitos al fondo.

Wolf hacía uso del poco arsenal que tenía disponible. Con las Bombas le era relativamente sencillo acabar con los Lacayos aunque tuvo complicaciones a la hora de lidiar con los Acólitos ya que se encontraban a una distancia segura. Un sonido resonó en los sistemas de la armadura del Cazarrecompensas y, al revisarlo, verificó que ya podía hacer uso de los Misiles.

Las oleadas de enemigos desaparecían en un abrir y cerrar de ojos con cada explosión propinada de los proyectiles del Cañón de Energía. Por más que los Acólitos buscaran cobertura no podían hacer nada contra Wolf. Incluso las Naves Ataúd se vieron obligadas a retirarse ya cuando gran parte de ellas fueron seriamente dañadas. Sin embargo, una última brecha dimensional se abrió para dar lugar a una criatura mucho mayor a las dimensiones de un Acólito. Este blandía una espada hecha de hueso y relucía una necrótica armadura hecha del mismo material pero endurecido.

Wolf disparó inmediatamente varios Misiles a los que el Caballero neutralizó creando una barrera oscura. Dispuesto a luchar, el Caballero cargó contra el Cazarrecompensas para intentar cortarlo con el filo de su espada más, sin embargo, no podía igualar la agilidad de su objetivo. Wolf seguía disparando su Cañón de Energía contra el Caballero hasta percatarse de que este había perdido su escudo de energía. Indefenso, el Caballero finalmente cayó hecho cenizas luego de ser consumido por la detonación de una Bomba.

Durandal: ¡Lo has conseguido! Ven a ver esto.

El Cazarrecompensas, luego de comprobar que no hubiera más refuerzos enemigos, regresó hasta la computadora. Las pantallas seguían mostrando las mismas locaciones pero en estas había ciertas regiones marcadas con un extraño símbolo.

Wolf: ¿Y bien?

Durandal: La antena... Está controlada por Zod. No me dejará entrar. Pero conecta estructuras defensivas de todo el sistema. Podría haber algo ahí afuera que nos permita dar la vuelta a la situación.

Wolf: Supongo que he terminado con mi tarea.

Durandal: Sí, creo que ya puedes cobrar tu recompensa. De hecho, hay alguien esperándote en el Distrito 7.


Plaza del Elegido, Distrito 7, Ceres

Wolf había decidido tomar el camino largo hasta la ciudad. Según la Inteligencia Artificial, debía ir hacia el centro donde estaba construida una gran plaza completamente techada. Su tamaño era realmente enorme y daba lugar a varios puestos para estacionar cualquier clase de vehículo.

El Cazarrecompensas bajó de su nave y caminó directo hacia el interior del edificio donde pudo ver con claridad una esfera completamente blanca. Lo más cercano que le vino a la mente fue un Cryptum, una especie de contenedor Forerunner donde estos los usaban para reposar y meditar, sin embargo, este era absurdamente grande y además su aspecto era notablemente distinto a como se lo habían descrito.

Reinhardt Reiss: Hubo un tiempo, en el que creíamos que estábamos salvados... Pero eso fue hace mucho. Imagino que tienes muchas preguntas.

Wolf: ¿Qué ocurrió aquí?

Reinhardt Reiss: En su último estertor, Tourian nos preparó para proteger el universo... Ahora que él, y los Forerunner, ya no pueden hacerlo.

Wolf: ...¿Qué le sucedió?

Reinhardt Reiss: Podía hablarte de muchas cosas... De la Luz y la Oscuridad. De como forzó a Tourian a usar su poder para combatirla para darnos más tiempo.

Wolf: ¿La Oscuridad...?

Reinhardt Reiss: Un mal ancestral, tan antigua como la Luz... La Oscuridad se cierne de nuevo. Y, esta vez, puede que no sobrevivamos. Sus tropas nos rodean, el Covenant sólo es el principio.

Wolf: ...¿Qué puedo hacer yo?

Reinhardt Reiss: Haz que la Oscuridad retroceda. Los Titanes de Ceres luchamos aquí y más allá. Únete a nosotros. Durandal te guiará... Ella nunca había escogido un compañero antes. Espero que haya escogido sabiamente.

El viejo hombre se alejó. De alguna forma Wolf ya sabía que clase de persona era. Su armadura verde y poderosa, que inspiraba valentía en los soldados más temerosos y terror en los enemigos más feroces. Un Spartan de Primera Generación, quizá el último, seguía firme en su lucha.

Las dudas no quedaron del todo claras para el Cazarrecompensas. Ya anteriormente había escuchado acerca de la Oscuridad pero pensar que todo se había reducido en una lucha eterna entre el bien y el mal dejaba las cosas claras. Su tarea era continuar con el legado de los Forerunner y, al igual que el Spartan, lucharía hasta dar su último aliento. Wolf salió de allí mirando una última vez la colosal esfera. Caminó hasta su nave y la abordó de nuevo.

Durandal: ¡Claro que escogí sabiamente! Somos un equipo.

La Guarida de los Demonios

10 de Septiembre del 2580

Base de Lanzamiento, Distrito 15, Ceres

En un sólo día, el Cazarrecompensas había descubierto que el Estratega seguía activo, que los del Enjambre habían regresado y había acabado con uno de los líderes de la temida Facción de los Demonios. Ese fue el reporte completo de Wolf que presentó al Alto Mando de los Titanes de Ceres.

Ahora el momento para dar el golpe final a una de las facciones más grandes del Covenant Caído. Sin su Consejero, ya no tienen más líderes a excepción de un último blanco de gran importancia: Servant Diablum. La red de Acechadores había descubierto que la gran máquina era la que maquinaba fríamente los planes de los Demonios.

El Alto Mando había marcado la operación como de tipo Asalto por lo que era obligatorio que otras dos personas participaran en la misión. Wolf se encontraba aterrizando en las coordenadas asignadas cuando recibió una transmisión.

Erwin Tannin (Radio): La Facción de los Demonios seguirá atacando las murallas del Distrito 7, a no ser que los golpeemos primero. Bajo las ruinas del Cosmódromo, a la sombra del Arca, encontramos la guarida de los Demonios... Y al Servant que les proporciona su fuerza. Destruyan a esta máquina... Y envíen sus almas devuelta al infierno.

El Cazarrecompensas bajó de su vehículo una vez que este aterrizó. La zona estaba despejada pero no lejos de ahí se podían escuchar tiroteos causados por uno de los constantes enfrentamientos entre los Sangheili y el Enjambre. En menos de un minuto apareció una segunda nave perteneciente el ejército. De esta salió una figura conocida, su armadura estaba bastante maltratada pero su aspecto era tan único que no quedaba ninguna duda que se trataba de él.

Anton Ivanoff: ¿Wolf?...

Wolf: ...Creí que...

Anton Ivanoff: De mi nadie se deshace fácil.

Durandal: ¿Ustedes se conocen?

Anton Ivanoff: Sí. Es complicado pero...

Durandal: La pregunta estaba de más, ¿no? A ustedes les debe gustar caer del cielo. Una manera original de hacer entradas triunfales supongo.

Para el Cazarrecompensas no había duda de que el sujeto frente a él era su antiguo compañero. Había pasado bastante tiempo pero parecía que el destino no solamente le sonrió a él aquella ocasión. De verdad el universo es muy pequeño.

Una tercera nave apareció en el aire. El vehículo frenó bruscamente en el aire en un desesperado intento por no estrellarse. El transporte flotó unos momentos para dejar salir a su piloto. El tercer miembro portaba una armadura similar en varios aspectos al resto de Titanes reluciendo un color negro con detalles rojos. La persona era de una estatura considerablemente menor a la de Wolf y Anton, lo que hizo saber al instante que se trataba de una mujer.

Ryuko Matoi: ¿Nos vamos?

Anton Ivanoff: Ya estamos todos. En marcha.

Sin hacer presentaciones, los tres siguieron al Spartan por un pequeño atajo a fin de evitar entrar en la batalla más adelante. Según las indicaciones del Alto Mando, debían entrar a un edificio al fondo de una antigua estación.


Refinería, Distrito 15, Ceres

Durandal: Detecto un enfrentamiento entra la Facción de los Demonios y el Enjambre.

La información dada resultó ser cierto. Al igual que en el exterior, los Sangheili luchaban violentamente contra las fuerzas del Enjambre. Los pasillos estaban repletos de cuerpos sin vida y restos de huesos calcinados. A pesar de su numerosidad, los del Enjambre estaban siendo repelidos eficientemente por los Demonios.

La Escuadra, conformada por Wolf, Anton y Ryuko, llegó hasta una amplia refinería donde la lucha seguía desatada. Para avanzar hasta su objetivo, la Escuadra tenía que pasar por una puerta que estaba bloqueada por una absurda cantidad de minas.

Wolf: ¿Y bien?

Durandal: Las minas están controladas por la consola custodiada por aquel Ultra.

Anton Ivanoff: Debemos eliminar ambos grupos para acercanos... ¡Oye! ¡¿Qué haces?!

Ryuko se separó del equipo para entablar combate con los Acólitos pudiéndolos despedazar sin problemas con sus armas. Sus habilidades, a pesar de su actitud descontrolada, la hacían un enemigo difícil incluso para los Caballeros que intentaban asesinarla con sus Fusiles Largos.

Anton Ivanoff: ...No queda de otra. Wolf, intenta llegar a la consola para que Durandal desactive las minas. Yo te cubro.

Los compañeros saltaron a la acción. Anton rápidamente la abrió el paso a Wolf gracias a la efectividad de su Escopeta. Por su parte, Ryuko hacía un buen trabajo repeliendo a los Lacayos y Acólitos, los Caballeros, por más fuertes que fueran, finalmente terminaron hechos polvo luego de entablar combate con ella. El Cazarrecompensas acabó con un par de Sangheili Mayores para ocultarse tras la consola para permitir que Durandal procediera a hacer su trabajo. La pantalla de la computadora mostró varios caracteres Sangheili rojos.

Durandal: Ugh. Este es complicado. Necesitaré algo de tiempo.

Las puertas del segundo piso se abrieron dando paso a más Demonios.

Anton Ivanoff: Espero que trabajes mejor bajo presión.

Con las fuerzas oscuras repelidas, todos concentraron su fuego contra los Sangheili. Al poco tiempo los Demonios rodearon a la Escuadra obligando a Wolf a disparar unos pocos Misiles antes de que estos se agotaran rápidamente. Ryuko subió con la ayuda de varios contenedores hasta el segundo nivel donde luchó con su propia Espada de Energía. Anton combatió a distancia esperando el momento justo en que los enemigos se acercaran para asestarles plomo en su cabeza.

Durandal: Los Demonios hace las cosas más complicadas. Parece que todo estuviera conectado a... Me daré más prisa.

De una barricada al fondo de la sala surgieron más Lacayos y Acólitos liderados por una Bruja. Como respuesta, los Demonios llamaron a sus lideres entre ellos un Ultra con distintivos azul claro. La Escuadra siguió la misma secuencia pero al final tuvieron que retirarse hasta la consola.

Las fuerzas de los Demonios del Covenant Caído al parecer consideraban más peligrosos a los del Enjambre que a la misma Escuadra de Asalto. El Ultra no dejaba de gritar órdenes a sus secuaces mientras disparaba perdigones de plasma contra los escudos necróticos de los Caballeros.

Wolf: Durandal...

Durandal: Ya casi... ¡Listo! ¡La puerta está abierta!

Ryuko Matoi: Pudiste haber tardado más.

Durandal: Ya quisiera haberte visto a tí decodificando un sistema hexadecimal.

Ryuko Matoi: Podría intentarlo.

Durandal: En la próxima misión.

El equipo cruzó la abertura y avanzó unos cuantos desolados pasillos llenos de oxidada maquinaria para encontrarse justo a los pies de las instalaciones de monitoreo del Arca.


La Explosión, Distrito 15, Ceres

Durandal: La guarida está ahí adelante. Bajo la nave colonia. Justo del otro lado de todos estos Demonios.

Anton Ivanoff: Demonios...

Ryuko Matoi: Sí, lo sabemos.

Anton Ivanoff: No, mira.

Ryuko Matoi: ...Demonios.

Frente a la entrada había aparecido un Phantom que dejó en el suelo un Tanque Wraith notablemente modificado con un blindaje pesado, seis cañones anti-aéreos de combustible y una torreta de plasma automática con escudo.

Anton Ivanoff: Bueno, no es cualquier cosa a la que hayamos enfrentado antes.

Ryuko Matoi: A decir verdad esta es mi primera misión.

Wolf: La torreta automática nos va complicar acercarnos. Y es cuetión de tiempo para que empiece a disparar sus cañones de combustible.

Anton Ivanoff: Quizá un PEM nos ayude. Necesitamos al menos una Pistola de Plasma. Luego concentraremos el fuego en la torreta, eliminamos la cañones de plasma y acabamos con su núcleo.

Durandal: Suena como un buen plan.

Ryuko Matoi: No lo será hasta que funcione.

Los Demonios que se interponían entre la Escuadra y la guarida fueron sorprendidos por el sonido del desgarro de una brecha dimensional. Naves Ataúd del Enjambre hicieron su presencia al dejar salir oleadas de sus propios soldados que rápidamente supusieron una amenaza. El Wraith atacó con sus cañones a las Naves Ataúd pero al final fue inútil ya que estas desaparecieron tan pronto como habían llegado.

La horda del Enjambre estaba siendo liderada por un Caballero Nigromante que constatemente atacaba con su Fusil Largo a fin de eliminar a los Demonios francotiradores. Para ventaja del Covenant, el Wraith usaba su torreta de plasma automática para reducir a los Lacayos.

La Escuadra de Asalto, detrás de Anton, avanzó rodeando el campo de batalla tomando una Pistola de Plasma de uno de los Demonios caídos. Una vez completada la primera parte del plan, los tres siguieron avanzando hasta llegar a un edificio cercano al Wraith. El tanque, de alguna manera, detectó la aproximación de la Escuadra y comenzó a disparar su armamento primario contra ellos.

El descuido del Wraith hizo que se volviera blanco fácil para los Lacayos restantes, quienes treparon encima del vehículo para proceder a destrozar su carcasa con sus afiladas garras cargadas de alguna especie de biocorriente interna. El tanque entonces liberó una onda de energía que expulsó a sus enemigos provocando entonces que su núcleo se expusiera para enfríar el mecanismo. Ahí, Ryuko se adelantó para disparar el proyectil sobrecargado de plasma mientras que Wolf se aseguraba de no dejar que los Demonios la atacaran.

Cuando la sobrecarga alcanzó el núcleo del Wraith, este quedó completamente inutilizado permitiendo a Anton acercarse lo suficiente como para perforar y extirpar el núcleo del vehículo. A continuación, el Wraith proliferó una serie de sonidos que culminaron en una explosión causada a la sobrecarga.

Los Demonios, al ver que su defensa había sido eliminada pero que también habían neutralizado a las fuerzas del Enjambre, optaron por retirarse al interior de su guarida. La Escuadra recargó sus armas y luego abrieron la entrada de la vieja edificación.


Guarida de los Demonios, Distrito 15, Ceres

Durandal: Esta es la Guarida de los Demonios.

Luego de subir por unos escalones se toparon con varias pilas de esqueletos.

Ryuko Matoi: ...Dios.

Anton Ivanoff: No creí que los Demonios hubieran matado a tantos Titanes.

Durandal: No... No todos esos huesos pertenecen a los Titanes. Parece que varios pertenecían a civiles que cayeron en la Caída del Distrito 15. Por lo que supe, los Demonios hacen esto como una presentación ceremonial para miembros de facciones rivales.

Wolf: ¿Facciones rivales? ¿Hablas de los Reyes?

Anton Ivanoff: ¿Recuerdas al Ultra de la Refinería? El de las insignias azules. Era un Maestro de Campo del Invierno.

Tres facciones del Covenant Caído y una raza de esqueletos vivientes. Wolf podía decir que ya lo había visto todo pero no dejaba de tener sorpresas. Eso significaba que el Sistema Beyond fue y todavía sigue siendo el protagonista de interminables guerras. Quizá ahora podían tener la oportunidad de dar cierre a una de ellas.

La Escuadra subió unos últimos escalones hasta toparse con una gran puerta de hierro. Wolf y Anton la abrieron rompiendo sin querer los pasadores. Del otro lado había un gran patio inundado de agua por varias partes y, en el centro, flotaba una esfera purpura rodeado de varios Sangheili Menores.

Durandal: Servant Tipo-Prime. Diablum.

Wolf y Anton eliminaron a los Demonios provocando que Diablum se elevara en el aire. La máquina hizo una serie de sonidos para desaparecer un escudo de energía a su alrededor. En ese instante, una serie de proyectiles de plasma surgieron de lo que vendría siendo su ojo.

Los proyectiles llovían sin cesar obligando a los tres a refugiarse dentro de una pequeña bodega. Desde ahí hicieron lo posible para que sus balas perforaran el duro blindaje del Servant pero a eso la máquina respondió llamando refuerzos que llegaron en varias oleadas de Phantom.

Los Demonios no tardaron en socorrer a su Servant y obligaron al equipo salir de su escondite para ser blancos de Diablum. Ryuko tuvo que luchar nuevamente con su Espada de Energía obliterando a cualquiera que se cruzara en su camino. Anton, de manera similar, utilizaba su Escopeta para atacar a quemarropa. Wolf subió a una parte elevada para soltar Bombas suficientes para despejar la zona.

El Servant entonces se teletransportó cerca de Wolf para atacarlo con violencia. Varios de los proyectiles lo hicieron caer contra una de las oxidadas máquinas. Molesto, el Cazarrecompensas disparó varios Misiles contra la máquina creando explosiones que agrietaron la capa de blindaje principal del Servant. Como si igualmente se hubiera molestado, Diablum se teletransportó cerca de Wolf para activar un sistema de defensa que le permitió absorber su energía.

Anton tomó a Wolf del brazo para sacarlo de ahí para al mismo tiempo arrojar un par de Granadas de Plasma contra las grietas de Diablum. Las explosiones consecuentes provocaron varias fallas en la Inteligencia Artificial del Servant causando que disparara proyectiles a diestra y siniestra dando por consecuencia que los Phantom que traían refuerzos se retiraran.

Una vez que Diablum recuperó el control de su cuerpo siguió atacando con una gran violencia. Los proyectiles de plasma hicieron que la Escuadra se separara. Wolf salió de su cobertura para atacar con más proyectiles explosivos. Diablum, seriamente dañado, se teletransportó a la parte superior del patio a un nivel inalcanzable para Wolf, Anton y Ryuko.

Durandal: ¿Algún otro plan?

Anton Ivanoff: Casi no me queda munición.

Ryuko Matoi: Tampoco a mí.

Wolf: Digamos que no estoy en mi mejor momento... Pero tengo un plan.

Anton Ivanoff: ...¿Es arriesgado?

Wolf: Como si no me conocieras... Pero ahora necesito ayuda... Tú...

Ryuko Matoi: Ryuko...

Wolf: Sí ¿Ves el ojo del Servant?

Entre la densa niebla purpura de los proyectiles de plasma se podía visualizar apenas el ojo de Diablum. Las explosiones habían dañado completamente el recubrimiento permitiendo atacar directamente a sus circuitos internos y por ello se había teletransportado a una posición desde la que, si bien no podía atacar con precisión, estaba a salvo.

Ryuko Matoi: Ajá.

Wolf: Con tu Espada de Energía puedes causar un cortocircuito similar a como hicieron con el Wraith.

Durandal: ¿Y como esperas llegar hasta allá? No me digas que tu armadura viene con alas.

Ryuko Matoi: Espero que sepas lo haces.

Los compañeros salieron de sus escondites evitando varios de los impactos de plasma. Anton hizo todo lo posible por llamar la atención del Diablum consiguiéndolo gracias a su fuego constante de su Rifle de Asalto. Wolf y Ryuko se acercaron a escondidas mientras tomaban carrera. En ese momento, varias descargas eléctricas brotaron de la armadura de Wolf para luego acumularse en él para incrementar su velocidad.

A los pocos segundos ya estaba dejando atrás a Ryuko por lo que tuvo que tomarla de la mano para que siguiera su ritmo. Luego de haber acumulado la energía de Aceleración suficiente, Wolf se frenó para pegar un súpersalto que lo elevó a él y a Ryuko en el aire al mismo nivel del Servant.

Diablum ignoró a Anton para concentrarse en sus otros enemigos. Wolf se interpuso en los disparos de plasma para arrojar a Ryuko contra el ojo del Servant. Los proyectiles dieron justo al Cazarrecompensas pero ninguno había dado a Ryuko, quien encendió su Espada de Energía en el acto y lo enterró directamente en el ojo del Servant.

Los circuitos de Diablum fueron afectados por la Espada de Energía. El interior de la máquina comenzó a fundirse con sus suministros de plasma provocando una reacción en cadena que hizo que Diablum girara sobre sí a una gran velocidad para luego explotar y caer contra el suelo. Varios componentes de la máquina salieron esparcidas por la zona golpeando a los miembros de la Escuadra.

Para cuando Wolf recuperó el conocimiento se dio cuenta de que Ryuko se encontraba justo encima de él. Al instante ambos se pusieron de pie e hicieron como si nada hubiera pasado. Ambos buscaron a Anton que se encontraba justo debajo de un pedazo gran de Diablum. Este igualmente se puso de pie comprobando que todo estuviera en orden.

Anton Ivanoff: ¿Escucharon el grito de esa cosa? Nunca pensé que una máquina pudiera sentir odio.

Wolf y Ryuko: Te sorprenderías.

Durandal:Hmm. Parece que han enviado el equipo adecuado para encargarse de esto. El Alto Mando ya fue notificado.

Erwin Tannin (Radio): El Servant Diablum proyectaba una sombra sobre Ceres. Tras su destrucción la Facción de los Demonios se debilitará. Pero hay que estar alerta. Los Demonios, y todo el Covenant Caído, son astutos y sabrán como sobrevivir... Siempre lo hacen.

La Oscuridad Exterior

11 de Septiembre del 2580

Línea del Arquero, Océano de las Tormentas, Arion, luna de Ceres

Con la eliminación del Consejero y el Servant Tipo-Prime de la Facción de los Demonios, los Titanes de Ceres lanzaron un contraataque que les permitió recuperar varios puestos de importancia del Distrito 15. La amenaza que alguna vez supusieron los Demonios había sido apaciguada. Sin embargo, esa no era la razón por la que Wolf había llegado en primer lugar a ese sistema.

Una vez que el Cazarrecompensas se familiarizó un poco más con el personal, escuchó varios rumores acerca del Enjambre y de Arion, la luna de Ceres. Al preguntarle a Durandal, su nueva compañera, se enteró de que dicho lugar había sido entregado a los esqueletos vivientes luego de un terrible evento nombrado como Océano de las Tormentas. La humanidad esperaba que fuera suficiente para ellos.

La nave de Wolf sobrevoló una abandonada colonia Arioriana donde se estaba desarrollando un Cañón de Aceleración de Partículas. El Cazarrecompensas aterrizó no lejos de ahí y procedió a avanzar con su arma apuntando a todos los rincones oscuros que había más adelante hasta llegar a la entrada de la sala de control.

Wolf: ¿Qué vinimos a hacer aquí?

Durandal: Una Escuadra de Incursión vino aquí en busca de un acceso a la fortaleza del Enjambre. Pero desaparecieron. Vamos a buscar su rastro. Sus últimas coordenadas conocidas están adentro más adelante... Antes de conocerte, solía examinar varios informes por las noches, preguntándome que era lo que estaba haciendo el Enjambre, pero lo único que llegué a detectar fue actividad difusa. Como si estuviera bloqueada o enterrada.

El Cazarrecompensas ya estaba bien adentro de la sala de control. Había varios cuerpos ya completamente descompuestos de lo que alguna vez fueron personas.

Durandal: Hmm. El último informe del Equipo Shattered dice que uno de ellos arrebató el control de este antiguo acelerador a una facción desconocida del Covenant Caído.

Wolf: ¿Desconocida?

Durandal: Parte de este equipo muestra actividad reciente. El Covenant Caído no revive viejos sistemas, tuvo que ser la IA de Shattered.

Wolf sacó de su casco un chip especial para Durandal que le fue otorgado por el Alto Mando luego de su misión anterior. Como la consola principal tenía una entrada para su compañera, colocó el chip y vio como del holopedestal apareció el avatar de Durandal, quien inició su trabajo.

Durandal: A lo mejor me pasé... Buscaban los restos de una antigua colonia. No está lejos. Puede que todavía sigan allí.

La maquinaria del acelerador de partículas se encendió resonando un horrible sonido que se escuchó por todo el entorno. El enemigo no tardó en responder.

Durandal: ¡Naves del Covenant Caído! ¡Vienen por nosotros!

Wolf regresó a Durandal a su armadura y comenzó a luchar contra los recién llegados Sangheili. Todos ellos portaban distintivos verdes aunque mal hecho. Ninguno poseía una insignia que identificara su facción por lo que debía tratarse de alguna independiente a los Demonios, Reyes e Invierno.

El Cazarrecompensas acabó con los asesinos y salió al exterior. El acelerador volvió a resonar fuertemente para luego apagarse. Un par de Phantom más llegaron al instante al desactivar su camuflaje activo. Estos dejaron un grupo de Ghost para que eliminaran a Wolf, sin embargo, él pudo acabar con los vehículos enemigos con el apoyo de sus Misiles y tomó uno por la fuerza eliminando al instante a su piloto.

Durandal: La colonia que estaban buscando debería estar al otro lado de la cresta... Si sigue en pie.

Sin esperar a que llegaran más refuerzos enemigos, Wolf pisó el acelerador del Ghost en ruta hacia las coordenadas indicadas por su Inteligencia Artificial.


Ancla de la Luz, Océano de las Tormentas, Arion, luna de Ceres

Al llegar a la siguiente sección de la región, Wolf se encontró con los restos de una antigua colonia de investigación. Él bajó del vehículo y subió hasta un edificio circular donde yacía una computadora desactivada. Durandal no tardó en acceder a los registros.

Durandal: Hmm. Sí, este fue su destino. Aquí hay notas... Menciona todo el rato un lugar llamado "Templo de Abaddón". No está lejos de aquí. Suena como trampa mortal.

El Cazarrecompensas salió del edificio y observó al cielo donde más Phantom aparecieron usando sus faros para intentar localizarlo. Wolf se movió con sigilo hacia un sendero oculto entre grandes formaciones de roca donde una extraña lámpara delataba la próxima aparición del Enjambre.

Durandal: En esta zona hay kilómetros de terreno hueco ¿Quién sabe lo que estará pasando bajo tus pies?


Templo de Abaddón, Océano de las Tormentas, Arion, luna de Ceres

Durandal: Mira. Ahí delante. Titán abatido.

El cuerpo sin vida de un Defensor no fue lo que llamó la atención de Wolf. Frente al cadáver se alzaba la entrada sellada de una fortaleza de un estilo gótico bizarro. Ciertamente se sentía una presencia inquietante que le hacía sentirse como si no fuera bienvenido. Unos cuantos pasos más y estaban frente al cuerpo.

Wolf: No queda nada.

Durandal: ...¿Y la IA?

Un extraño sonido captó la atención de Wolf. Al voltear y mirar hacia la colina pudo notar como la observaba misteriosamente una figura encapuchada. Otro sonido, el Cazarrecompensas se giró contra la gran puerta que se abría lentamente al romper sus sellos.

Durandal: Creo que deberías retroceder.

La puerta se abrió completamente al mismo tiempo que centenares de chillidos sonaron al unísono.

Durandal: ¡Hemos despertado al Enjambre! ¡Qué no te consuman!

Wolf retrocedió al mismo tiempo que un centenar de Lacayos lo perseguía. Por más proyectiles explosivos que el Cazarrecompensas usaba no daba final a las oleadas de enemigos.

Durandal: Detecto una señal... La IA del Equipo Shattered... ¡Está muriendo!

Al fondo de la multitud de Lacayos aparecieron más de ellos pero iluminados por una luz azulada verdosa y caminaban lentamente. La situación hizo considerar a Wolf dispararles a ellos provocando que aquellos Lacayos Malditos explotaran aniquilando a sus propios aliados.

Seguido de la explosión, varios Acólitos y Caballeros salieron al combate liderados por una Bruja. La criatua danzaba en el aire mientras daba chillidos a forma de indicaciones para los de su progenie. Por más veces que Wolf disparaba Misiles contra la Bruja, los Caballeros materializaban su escudo necrótico para salvarla.

Wolf tuvo que ingeniárselas para eliminar primeramente a los Acólitos para forzar a los Caballeros atacar directamente entrando en combate cuerpo a cuerpo. Los golpes propinados por estos eran tan fuertes que no había duda de que podrían romper los huesos de un Sangheili si tuvieran la oportunidad. Aprovechando la altura de su enemigo, el Cazarrecompensas escaló por la espalda de uno de los Caballeros para vaciar todos los disparos de energía que pudo hasta desintegrarle la cabeza.

El Caballero cayó hecho cenizas mientras que el otro rugió y cargó contra Wolf. Este esquivó el ataque y usó unos cuantos Misiles para atacar a la espalda del enemigo hasta no dejar nada de él. En eso, un campo de veneno envolvió al Cazarrecompensas, cegándolo y volviéndolo blando de los rayos de energía de la Bruja.

La criatura intentó escabullirse hacia la seguridad del Templo de Abaddón pero Wolf alcanzó a herirla al arrojarle su Cuchillo de Combate. La Bruja chilló y cayó a suelo donde el Cazarrecompensas la alcanzó para sujetar su cabeza a fin de romperle el cuello. No había más rastros de enemigos y Wolf pudo encontrar entre los huesos el chip de la Inteligencia Artificial que pertenecía al Equipo Shattered.

Durandal: ...Está muerto. Pero puedo leer algunos de sus recueros. Estas cavernas siguen durante kilómetros. El Enjambre está reuniendo un ejército para invadir Ceres. Informé al General Reiss de esto... He estado revisando las grabaciones y encontré un lugar dentro de la Boca del Infierno. Un lugar al que llaman... La Tumba del Mundo. Se trata de una biblioteca de conocimiento del Enjambre.

Wolf: Búsquemosla.

La Tumba del Mundo

Línea del Arquero, Océano de las Tormentas, Arion, luna de Ceres

Al salir de la entrada del Templo de Abaddón, Wolf tomó el cuerpo del soldado caído y lo posó en la cabina de pasajeros de su nave. Acto seguido, él subió a la cabina del piloto y retornó a la zona donde estaba el acelerador de partículas.

En su corto viaje, el Cazarrecompensas reflexionó sobre los recientes eventos. Esa Inteligencia Artificial había perecido de una forma anormal como si la simple presencia del Enjambre hubiera sido la causante de tal corrupción. Curiosamente algo le hizo saber a Wolf que esa Inteligencia Artificial estaría orgullosa de que sus conocimientos fueran guía para detener las maquinaciones de los no muertos.

Durandal: La Tumba del Mundo está en las profundidades de su fortaleza, pero según la IA que encontramos, está protegida por un antiguo Caballero. Puedo llegar hasta él, pero tendrás que derrotarlo para encontrar la tumba.

Wolf bajó de su nave sobre una colina en la que estaba establecido un abandonado laboratorio. Al fondo de la instalación había un hueco que conducía hasta un sendero donde se encontraba abierta otra puerta a la fortaleza subterránea del Enjambre. En el suelo había restos tanto de Lacayos y Acólitos como de varias clases de guerreros Sangheili.

Durandal: El Enjambre está bien afianzado en Arion. Está todo lleno de cámaras y catacumbas.

El Cazarrecompensas caminó con prisa y precaución hasta estar bien adentro de la cámara que conducía la puerta. El entorno cavernoso hizo que Wolf sintiera alguna extraña sensación de nostalgia puesto que se sentía como en una de las regiones subterráneas tanto del Mundo Escudo Eclipson como del Planeta-X. La situación cambió abruptamente cuando en la columna central de una escalera de roca en espiral se encontraban lo que parecían ser crisálidas de un tamaño similar al de un Lacayo del Enjambre. Definitivamente no era como estar en tu propia casa.


Salón de la Sabiduría, Océano de las Tormentas, Arion, luna de Ceres

El camino de las escaleras en espiral terminó en otro gran hueco. Al cruzarlo, Wolf se topó con un gran mausoleo perteneciente sin dudas a las oscuras criaturas del Enjambre. El diseño gótico y siniestro contrastaba notablemente con toda la arquitectura que el Cazarrecompensas había visto antes. Era la primera vez que veía algo así.

Durandal: ¡Aulladores!

Wolf observó a todas partes hasta concentrarse en unas estructuras que levitaban a una altura considerable del suelo. Como si la voz de Durandal los hubiera despertado, aquellas cosas se abrieron al mismo tiempo que una carga de energía purpura oscura se materializó en su interior. Era como una especie de ojo que devolvió al Cazarrecompensas la mirada para dispararle proyectiles energéticos.

El Cazarrecompensas tomó cobertura. Los rugidos de las criaturas del Enjambre resonaron por toda la habitación como preludio de su inminente llegada. Wolf apuntó hacia los Aulladores intentando hacerles todo el daño posible hasta que estos colapsaron liberando fragmentos que comenzaron a seguirlo.

Suponiendo lo evidente, Wolf se lanzó contra la oleada de enemigos atrayendo los proyectiles de los Aulladores. Estos detonaron cerca del Cazarrecompensas, debilitando por completo sus escudos de energía pero eliminando así a todos los enemigos dejando la zona limpia.

Durandal: Hmm. El Caballero está cerca. Es poderoso y no está solo. Pero el Caballero posee la llave de la Tumba. Tendrás que matarlo.


Círculo de Huesos, Océano de las Tormenta, Arion, luna de Ceres

Wolf había atravesado varios senderos oscuros. La gran mayoría consistió en puentes colgantes hechos de grandes huesos pertenecientes a quien sabe que cosa. El nombre que tenía ese lugar de hecho, el Círculo de Huesos, había sido nombrado así por una vaga traducción hecha del lenguaje del Enjambre y por ello es que había varios que daban resultados un poco inquietantes.

Una vez que Wolf cruzó un último puente se encontró con otra cámara similar a la Sala de la Sabiduría aunque más pequeña. El desgarrador sonido de una brecha dimensional dando paso a una Nave Ataúd sorprendió al Cazarrecompensas. La nave dejó debajo de ella un grupo de Acólitos acompañados por un Caballero.

El guerrero adornado con mantos rojos, portaba una afilada hoja de hueso en forma de espada. Wolf eliminó a los secuaces para concentrar el fuego hacia el Caballero pero este se protegió al invocar su escudo necrótico. El Cazarrecompensas, confiado, se acercó para luchar cuerpo a cuerpo contra la criatura pero esta inmediatamente blandió su Espada Oscura golpeando su hombro con la parte sin filo de la hoja.

Wolf cayó y retrocedió tan rápido como pudo dejando escapar gritos ahogados. El simple contacto con aquella maldita espada le provocó un ardor de los mil demonios. El Caballero igualmente se confío y cargó contra el Cazarrecompensas sin darse cuenta de que este había cargado un Misil que terminó por desbaratar su cabeza al impacto. Las cenizas cayeron al piso junto con un extraño artefacto que Wolf tomó luego de que el ardor cesara en intensidad.

Durandal: Esa es la llave de la Tumba. Hmm. Bien, ya sé dónde ir.

El Visor Frontal de Datos de Wolf marcó un objetivo no muy lejos de ahí.

Durandal: Esto debería llevarnos directo a la Tumba. La Tumba del Mundo, no la nuestra. Ya me entiendes...

Wolf: (Suspiro) ¿Ya acabaste tu chiste malo?

Durandal: Hay, eres un amargado.


La Tumba del Mundo, Océano de las Tormentas, Arion, luna de Ceres

El camino por delante desembocó en una cámara especial rodeado de varios charcos oscuros de los que salieron Lacayos al mando de un Caballero. Wolf pudo eliminar con la pobre defensa del recinto, sin embargo, esto provocó que más Caballero aparecieran allí mismo portando distintas clases de armas.

Wolf tuvo que retroceder y usar de forma inteligente sus armas. Sus Misiles no podían hacer nada contra los impenetrables escudos necróticos así que optó por usar una cuantas Bombas para debilitar los talones de los Caballeros. Los esqueléticos guerreros rugieron y expulsaron una estraña aura roja dejando su defensa de lado por considerar más efectivo un ataque directo más, sin embargo, eso terminó por volverlos cenizas de los continuos disparos del Cañón de Energía del Cazarrecompensas.

Por el momento no aparecieron más enemigos así que Wolf subió por unos escalones hasta una extraña estructura dorada, la Tumba del Mundo. Durandal, como siempre, usó los patrones energéticos de la armadura del Cazarrecompensas a fin de usarlo como un potente escaner.

Durandal: Cuando irrumpa, van a venir por nosotros. Prepárate.

La Tumba del Mundo produjo una serie de sonidos extraños. Estos fueron respondidos por gritos de un ejército completo de criaturas del Enjambre que hicieron acto de presencia al emerger de los charcos oscuros. Al estar en una posición elevada, Wolf tuvo la ventaja inicial utilizando todo el armamento que tenía disponible en ese momento.

Aun cuando Wolf podía hacer frente a toda la oleada de enemigos que atentaban contra su vida, su condición no era la mejor de todas. Todavía su armadura se encontraba reponiendo los sistemas dañados en la colisión en el Cosmódromo y ahora varios de sus recursos, como los Misiles, eran más limitados. Tarde o temprano, el Cazarrecompensas se quedó únicamente con el Rayo de Energía que apenas podía hacer algo contra el hueso sólido de los Caballeros.

Ya cuando los entes del Enjambre estaban cerca de Wolf, este visualizó al fondo un grupo de Lacayos Malditos. De un sólo disparo acabó con uno de ellos causando que toda la energía necrótica acumulada en su interior explotara con el resto generando una reacción en cadena que fulminó a casi todos los presentes. Los Caballero restantes, seriamente heridos, cayeron luego de un par de disparos de energía. La calma y el incómodo silencio regresó.

Wolf: ¿Durandal?

Durandal: Ya lo tengo todo. Aquí hay cosas increíbles. El Enjambre ha visto miles de mundos devorados por la Oscuridad. Y llevaba tiempo sembrando en Ceres esperando a que sus dioses regresen. Avisaré al General Reiss. Larguémonos de aquí.

La Cámara de la Noche

Boca del Infierno, Océano de las Tormentas, Arion, luna de Ceres

Wolf y Durandal habían regresado a la Torre de los Titanes para dar conocimiento de su descubrimiento. Ellos fueron llamados por el mismo General Reiss donde trabajaron arduamente con la información de la Inteligencia Artificial del Equipo Shattered. Concluyeron que el Enjambre estaba realizando un ritual tenebroso que tenía como fin exterminar a la humanidad.

Sin perder más tiempo, Wolf abordó su nave y partió de regreso a la luna de Ceres para impedir que el Enjambre completara su objetivo. En menos de una media hora, el Cazarrecompensas se encontraba sobrevolando la enorme grieta de Arion, un terrible recuerdo de la Batalla del Océano de las Tormentas y del poder de uno de los dioses del Enjambre.

Durandal: Nos llega una transmisión urgente por todos los canales. Es del General Reiss.

Reinhardt Reiss (Radio): Ahora no hay nada más importante. El poder que posee el Enjambre debe ser analizado... Y destruido.

Wolf: ¿Aterrizaremos aquí?

Durandal: Ese ritual podría estar sucediendo en cualquiera de sus miles de cámaras. Si encontramos grietas suficientemente profundas podría mapear al menos una parte de la fortaleza.

La nave descendió para dejar al Cazarrecompensas sobre una cima.

Durandal: Mira, esa grieta de ahí. Podría escanearla si te colocas cerca de ahí.

Wolf hizo lo que le indicó su compañera y avanzó unos cuantos metros hasta estar cerca de la grieta aledaña a la Boca del Infierno. Durandal disparó unos cuantos pulsos invisibles a modo de una especie de sonar.

Durandal: La lectura es buena... ¡Espera! ¡Lo encontré! Pero tenemos que adentrarnos al Templo de Abaddón.

El Cazarrecompensas, a pesar de haber recuperado la habilidad de la Aceleración todavía no podía abusar de ella por lo que tuvo que asaltar un campamento de exploradores Sangheili a quienes robó un Ghost. Wolf aceleró en ruta hacia el Ancla de la Luz donde dejó el vehículo para atravesar el estrecho sendero.


Templo de Abaddón, Océano de las Tormentas, Arion, luna de Ceres

Durandal: Alguien intenta establecer contacto.

Wolf: Podría ser el General.

La Vigilante (Radio): (Estática).

Durandal: Vamos a campo abierto. Tendré más posibilidades de conectar con la señal.

Wolf caminó lo suficiente como para encontrarse lo suficientemente cerca de la entrada a la oscura fortaleza. La estática seguía produciendo ruido indescifrable y Durandal hacía lo mejor que podía para desencriptarla.

La Vigilante (Radio): (Estática) Eres interesante, no mucho pero prometes.

Wolf: ...¿Quién es?

Durandal: No lo sé. Pierdo la señal.

La Vigilante (Radio): (Estática) Sé lo que has hecho y lo que quieres hacer. Es heroico. Pero aquí hay enemigos que no creerías que existen.

Wolf: ¿Dónde?

La Vigilante (Radio): (Estática) Baja y lucha contra el Enjambre. Y, si sobrevives, ven a verme.

Durandal: Perdí la señal. Tengo algunas coordenadas incompletas... Althan, hemisferio norte. Sumidero de Ishtar

Del interior de la guarida de las entidades oscuras brotaron unos gritos que interrumpieron la conversación.

Durandal: Estupendo ¿Qué hacemos ahora?

Wolf: Bajar.

El Cazarrecompensas entró al interior de la fortaleza. El silencio reinaba y no había nada más que esa pesada y molesta presencia. Al fondo había un camino que descendía hasta un pozo que tenía al centro lo que parecía ser una especie de nave alargada colocada de forma vertical.

Durandal: Un Sembrador, como los que están invadiendo Ceres. Si no acabamos con esto, no dejarán de visitarnos.

Alrededor del curioso transporte se desarrollaba un camino custodiado por guardias del Enjambre. Estos reaccionaron violentamente a la presencia de Wolf quien usó a su favor el elemento sorpresa para acabar con todos ellos de una vez. Por alguna extraña razón no aparecieron refuerzos enemigos lo que para Wolf más que darle alivió sólo lo preocupó más.

En la siguiente habitación se encontraba otro Sembrador en un estado de reposo. Varios cables estaban conectados a esta generando la cuestión de como realmente funcionaban aquellas cosas. Unos cuantos Acólitos aparecieron pero al final no supusieron un desafío mayor. Era extraño que el enemigo le permitiera a Wolf introducirse en su fortaleza sin oponerse demasiado ¿Estaría yendo a una trampa?


Cámara de la Noche, Oceáno de las Tormentas, Arion, luna de Ceres

Durandal: Es aquí. La cámara más oscura del Enjambre.

Al otro lado de una gran y pesada puerta se encontraba la sala del ritual. Un trío de Brujas se encontraban alrededor de una materia oscura que expulsaba ligeras humaredas. Las criaturas se encontraban en medio de una especie de meditación donde juntaban las palmas de sus manos al mismo tiempo que recitaban dialectos extraños.

Wolf avanzó despacio, se preparó y disparó un único Misil que fue lo suficientemente potente como para desintegrar a las Brujas al instante. Hubo silencio entonces. El Cazarrecompensas se acercó hacia la masa oscura. Un sonido pesado lo sorprendió. Al girarse hacia otra de las puertas de la cámara vio que una monstruosa criatura de unos seis metros se acercaba hacia él.

Durandal: Un Ogro...

La bestia rugió en cuanto "vio" al Cazarrecompensas. En los tumores que tenía por cara concentró una gran cantidad de energía para posteriormente arrojarla a modo de proyectiles que eran tan fuertes que sus impactos hicieron retroceder a Wolf.

El Cazarrecompensas usó las columnas de la cámara como fortaleza. Tanto él como el Ogro estaban en desventaja. Él por no poder desplazarse sin que los disparos le acertaran y el Ogro por no poder moverse igualmente debido a su tamaño en contraste al del lugar.

Esperando que funcionara de algo, el Cazarrecompensas arrojó unas cuantas Bombas a los pies del Ogro consiguiendo que este tambaleara lo suficiente como para poder acercarse y atacar con un par de Misiles antes de que tuviera que cubrirse de nuevo. El Ogro volvió a rugir y siguió atacando con más fuerza ocasionando que la columna donde estaba Wolf colapsara.

Wolf rodó por el suelo y se detuvo para contraatacar con más proyectiles explosivos. Si bien el Ogro era intimidante, y sin dudas la criatura más resistente del Enjambre con el que el Cazarrecompensas haya enfrentado, el fuego continuó comenzó a costarle. Los duros pero gastados huesos del Ogro se agrietaron hasta el punto de no poder más con su peso. Como todos, la bestia cayó hecho cenizas exclamando un último rugido.

Durandal: Un Consejero y ahora un Ogro... ¿Y nuestra nueva amiga dice que hay enemigos peores en Althan? Cielos.

Wolf exploró la cámara hasta encontrar un equivalente a un panel de control. El Cazarrecompensas se aproximó a fin de que su compañera pudiera hacer algo similar como en la Tumba del Mundo. Y así fue. Los glifos que adornaban el pedestal brillaron en un tono verdoso esmeralda, luego la masa oscura brilló.

Wolf: ¿Qué es esa cosa?

Durandal: Espera... No puede ser... ¡Es un fragmento de la Luz! ¡De Tourian!

El brilló expulsó la oscuridad revelando una estela de energía blanca. La esencia permaneció allí unos instantes antes de desvanecerse.

Durandal: Creo que el Enjambre intentaba evitar que Tourian se recuperara del Colapso. Eso explica muchas cosas pero... Bueno, ya lo hemos liberado. Seguramente ha regresado con su dueño. Supongo que es momento de partir a Al... Espera... Tenemos un mensaje de la Capitana Sitri. Una Misión de Asalto. Aquí en Arion.

El Pozo de Invocación

Hangar, Torre de los Titanes, Distrito 7, Ceres

Varios ingenieros mecánicos de Industrias GATE se encontraban realizando mantenimiento a las naves estacionadas. Todos los Titanes de Ceres confiaban en tales aptitudes de aquellos hombres al punto de encomendarles sus transportes personales. Entre todos ellos, Akeno Taneda había demostrado ser toda una genio en lo que respecta a la aviónica y otra clase donde aplique la mecánica así que no era extraño que ella fuera la contramaestre.

La joven mujer se encontraba en su tiempo libre arreglando su viejo Opossum. Ya había perdido la cuenta de las veces en que había terminado hecho trizas. Estaba tan concentrada que no se dio cuenta de que alguien se encontraba detrás de ella.

Serafall Sitri: Cof, cof.

Akeno Taneda: Waaaaah ¡Capitana Sitri! ¡¿Pasa algo?!

Serafall Sitri: Verás, quería saber si ya tenías preparada la nave. La que te encargué.

Akeno Taneda: ...Ehhh ¡Sí? ¡Está lista! ¿Saldrá a una misión, Capitana?

Serafall Sitri: No. Ella ha insistido en que quería participar en esta misión.

Akeno se fijó en la acompañante de Serafall. La chica evitó hacer contacto visual y sólo se limitó a susurrar un apenas entendible saludo.

Serafall Sitri: Sólo está nerviosa.

Akeno Taneda: Oh, bueno. La nave está lista.

Serafall Sitri: ...¿Qué esperas?

La chica asintió temblorosamente y se colocó su casco. Su armadura era blanca al igual que se cabello. Ella dio pasos torpes hasta su vehículo. Una vez que se sentó en la cabina de piloto, el vehículo encendió sin problemas y salió disparado hacia la bahía de salida.

Akeno Taneda: ¿Está segura, Capitana?

Serafall Sitri: Es su cumpleaños 17.

Akeno Taneda: ¡¿17?!

Serafall Sitri: ¿Qué tiene?

Akeno Taneda: ¿No es un poco muy joven? ¿A dónde la mandó? ¿Al Distrito 15? ¿Althan? ¿Themar? Dios, la van a matar.

Serafall Sitri: ¿Puedes recordame la edad de Matoir esa vez en Honnouji?

Akeno Taneda: ...¿Es su primera misión?

Serafall Sitri: Sé que lo hará bien. Será también la primera vez en mucho tiempo que está con otras personas... Al igual que el vino, algunas relaciones personales necesitan tiempo para madurar... Eh, bueno, por si acaso, me aseguré de que Argento y el Cazarrecompensas sean sus compañeros.

Akeno Taneda: ¿Argento?... ¿Cual era el nombre de ella?

Serafall Sitri: La hermana menor de Evans, Sasha.


Boca del Infierno, Océano de las Tormentas, Arion, luna de Ceres

Serafall Sitri (Radio): Algo oscuro se agita dentro de la Boca del Infierno. Una abominación maligna del Enjambre. Deben atravesar el velo de su Pozo de Invocación y destruir a esa criatura... Antes de que lo lancen contra nosotros.

Una vieja nave de diseño Althiano se pozó sobre una cima en la cual un Aedo de los Titanes de Ceres se estableció para observar con detenimiento una de las entradas a la fortaleza del Enjambre. Ya anteriormente había trabajado en equipo con la Novena Unidad pero ahora era algo completamente distinto. Iba a trabajar junto a desconocidos y luchar contra una especie igualmente desconocida para él. Una nave se aproximó hacia su posición y de ella salió Sasha.

Kai Argento: Tú debes ser parte de la Escuadra ¿Eres...?

Sasha Evans: Ah... Yo soy... Evans. Sasha Evans.

Ese apellido lo había escuchado Kai anteriormente. Era el mismo que su viejo compañero de la Novena Unidad y quien fue su primer amigo cuando llegó a la Base Kyu. Kai entendió que ella debía ser algún familiar.

Kai Argento: Bien. Sólo nos queda esperar al último.

Sasha Evans: ¡La... La Capitana Sitri me informó que el último miembro se encontraba dentro de las cuevas! ¡Debemos reagruparnos con él!

Kai Argento: Ok... Sólo no grites.

Sasha Evans: Entendido...

Kai Argento: La señal de la IA del último indica que se encuentra en la ZA Círculo de Huesos. Démonos prisa.

Sasha preparó su Rifle de Asalto y avanzó junto con Kai cubriéndole la espalda. Caminaron unos cuantos metros hasta toparse con la primera línea de defensa. Kai sorprendió a los Acólitos usando una Granada de Fragmentación y luego les arrebató la vida usando su DMR.

Eliminar la primera línea de defensa pareció ser bastante sencillo. Kai se confió de eso y no se esperó que un trío de Caballeros Nigromantes hiciera su aparición en el acto. Kai retrocedió esquivando por muy poco el filo de una de las Espadas pero fue inmediatamente rescatado por Sasha al asestar con gran precisión en la cabezas de los Caballeros con su Rifle de Precisión.

Kai Argento: Vaya. Gracias

Sasha Evans: ¡No fue nada, señor!

Kai Argento: Oye, tranquila. Adivino ¿tú primera misión?

Sasha Evans: Afirmativo.

Él observó la pila de huesos de los Caballeros abatidos.

Kai Argento: ...No te preocupes. Lo harás bien.

Sasha se quedó callada. Estaba por decir algo cuando un rugido salió de la grieta de la Boca del Infierno.

Sasha Evans: ¿Qué... Fue eso?

Kai Argento: Vamos a ver.


Círculo de Huesos, Océano de las Tormentas, Arion, luna de Ceres

Ambos avanzaron al interior. No pasó mucho tiempo cuando los esqueletos vivientes aparecieron para expulsarlos de sus dominios. Kai demostraba una increíble agilidad superiores a la de un ser humano común de la misma forma que Sasha hacía gala de una excelente precisión.

Abrumados, las fuerzas del Enjambre fueron retrocediendo poco a poco sin saberse realmente si era por temor o alguna táctica estratégica por parte de ellos. De cualquier modo, Kai y Sasha descubrieron la verdad al encontrarse en el punto de reunión. En lo que parecía ser una especie de hangar, un hombre se encontraba acabando con grupos enteros de Lacayos y Acólitos sin descanso. Kai y Sasha no tuvieron de otra más que ayudar al Cazarrecompensas a limpiar la zona hasta que no quedó más que sólo huesos putrefactos por el suelo.

Durandal: Llegó la ayuda.

Kai Argento: He oído de ti. Tú acabaste con los Demonios en el Distrito 15, ¿no?

Durandal: Con un poco de ayuda.

El soldado estrechó la mano del Cazarrecompensas. Este hizo lo mismo con Sasha pudiendo sentir como su brazo temblaba de los nervios.

Wolf: ¿Estás...?

Sasha Evans: ¡Evans... Sasha Evans, señor!

Wolf: ¿...Bien?

Durandal: Ah, tú eres la pupila de la Capitana Sitri.

Wolf: ¿Pupila?

Durandal: Sí. Ella ha cuidado de ella desde hace tiempo. No pensé que tu primera misión fuera este Asalto.

La joven mujer no dejaba de mirar al suelo y de sujetar su brazo derecho con su mano izquierda expresando un poco de vergüenza. Otro rugido, aún más fuerte, los sobresaltó a los tres. El sonido había venido de un pasillo que rodeaba una sección de la Boca del Infierno. La Escuadra se preparó y avanzó hacia la puerta al fondo.


El Pozo de Invocación, Océano de las Tormentas, Arion, luna de Ceres

La puerta se abrió de par en par. Del otro lado había una gran sala con vista a una colosal caverna subterránea donde varias Naves Ataúd se paseaban por el lugar descargando grupos enteros de Acólitos seguidos de Brujas. Sin embargo, los que llamó la atención de la escuadra fue su objetivo. Un gran Ogro se encontraba sacudiéndose constantemente al encontrarse sujetado por unas cadenas conectadas al suelo.

Wolf: ¿Un Ogro?

Durandal: Según la Tumba del Mundo, ese Ogro está en medio de un ritual de... ¿Invocación? Eh, bueno. Si no lo detienen ahora lo enviaran a Ceres.

La Escuadra se escabulló y trepó por una de las columnas hasta subir a unos pilares flotantes. Afortunadamente no los habían visto y eso dio inicio a la formación de su plan. Gracias a la experiencia de Wolf en su encuentro anterior en la Cámara de la Noche, Kai pudo formular un plan. Todos estuvieron de acuerdo y acto seguido comenzó el verdadero asalto.

El Aedo y el Cazarrecompensas cayeron sobre las Brujas que organizaban el ritual y las asesinaron ahí mismo. Sasha, quien se había quedado en la plataforma de arriba, eliminó a gran parte de los Caballeros que lideraban a los Acólitos. La confusión reinó lo suficiente entre las filas de los esqueletos vivientes dándole la oportunidad a los de la Escuadra de reducir su número hasta dejar solamente al Ogro como blanco final.

En cuanto Wolf concentró sus proyectiles contra el Ogro, este se soltó de sus cadenas para disparar descargas de axiones del tumor que tenía por cara. A pesar de que el ritual no había terminado, el Ogro ya tenía a su disposición un gran poder alimentado por su odio. Wolf y Kai se vieron forzados a tomar cobertura en unas salientes de roca que no duraron mucho tiempo ante el fuego concentrado.

Sasha veía con preocupación la situación así que se enfocó en concentrar un cargador completo contra la cara del Ogro. Las cuatro balas de su Rifle de Precisión habían sido suficientes como para reventarle y deformarle el rostro a lo que el Ogro respondió usando sus rayos de axiones contra ella. Los impactos colapsaron los pilares flotantes y Sasha saltó hacia otra plataforma intentando evitar ser herida.

Wolf arrojó un par de Bombas a los pies del Ogro para que este tambaleara un poco. Kai concentró el fuego de sus armas hacia las heridas de la bestia causándole un gran dolor que únicamente incrementaba su poder. Cada miembro de la Escuadra se turnaba para provocarle daño al Ogro hasta que este se enfureció a tal punto que usó las cadenas rotas para usarlas como armas, destruyendo columnas y otras estructuras a su paso.

La Escuadra se reagrupó para concentrar el fuego de sus armas contra el Ogro ahora que no usaba sus rayos de axiones. Sin embargo, los movimientos erráticos del monstruo llegaban a ser incluso más peligrosos que su forma de ataque principal. Por más daño que hacían solamente incrementaban la fuerza de enemigo. Kai entonces descubrió un tumor que desarrollaba en el pecho del Ogro.

Kai les hizo notar a sus compañeros aquella cosa y estos concentraron el fuego justo ahí. Todo el daño causado en aquel tumor fue de gran dolor para el Ogro. Un dolor que superaba al de su odio causando que la fuerza obtenida de su fracasado ritual se volviera contra él. En los últimos momentos de su vida, el Ogro cargó contra Wolf y Kai, arrojándolos de un sólo golpe contra una de las paredes.

Sasha consiguió esquivar por muy poco. El Ogro parecía estarse fragmentando en pedazos pero aún tenía el poder como para moverse. Ella colocó su último cargador para vaciarlo contra el punto débil del monstruo. Las cuatro balas se expandieron en el interior del tumor hasta reventarlo, liberando todo el poder del Ogro contra su cuerpo. Antes de caer hecho cenizas, la bestia golpeó a Sasha contra otra de las paredes.

Kai Argento: ¡Sasha!

El Aedo corrió hacia donde se encontraba su compañera. No respondía pero pudo notar que todavía tenían un pulso débil. Wolf se acercó y vio la escena sin palabras. Kai sabía que iba a terminar de alguna manera.

Kai Argento: Sasha... He oído que el café de Ceres es mejor que el Althiano, ¿es cierto?

El pulso se detuvo. Wolf dejó pasar el silencio. Ese sentimiento, esa maldición, no lo había abandonado ¿Estaba bien que se estuviera acostumbrado?

Sasha Evans: Nunca he probado el Althiano... Señor...

Kai Argento: ¡...! ¡Estás viva!

Durandal: Sus signos vitales habían llegado a KIA... Es un milagro.

Sasha Evans: ¿La misión... Terminó?

Kai Argento: Sí. Te dije que lo harías bien.

Wolf se sintió sorprendido, aliviado y un poco alegre consecutivamente. Kai, Sasha, Anton y Ryuko ¿Quién sabe que clase de personas excepcionales albergaba el Sistema Beyond. Habían acabado con una criatura de la Oscuridad librando a Ceres de una nueva atrocidad. Pero, la inquietud regresó al Cazarrecompensas ¿cuántas abominaciones de la Oscuridad siguen sueltas? Algo le decía que no tardaría en averiguarlo.

La Vigilante

12 de Septiembre del 2580

La Costa Devastada, Sumidero de Ishtar, Althan

Althan. El primer planeta del Sistema Beyond. La llamada que había traído a Wolf había sido enviada desde ese planeta abandonado por los Titanes de Ceres hace poco tiempo. Luego de haber solucionado las amenazas que suponían el Covenant Caído y el Enjambre, el Cazarrecompensas estaba decidido a cumplir con su verdadero objetivo.

Durandal: Nuestra nueva amiga debe de contar con métodos extraordinarios para poder contactar con nostros de esa manera. Su mensaje provenía de algún lugar de la selvas de Althan.

La nave de Wolf se aproximó hasta una Ciudad Academia consumida por la flora.

Durandal: Esta colonia fue construida por el Colectivo de Ishtar. Los registros dicen que estudiaban ruinas anteriores a la llegada de la humanidad. El Alto Mando llegó a pensar que todo se había perdido en el Colapso.

El vehículo se detuvo frente a unos edificios. Wolf salió y comprobó que no hubiera enemigos en la zona.

Wolf: ¿Recibes algo?

Durandal: Nada.

Wolf: No me gusta vernos arrastrados aquí y no poder valorar la situación.

Durandal: Hmm. Cerca de aquí hay un puesto avanzado de los Titanes de Ceres. Veamos que tiene sobre este lugar.

Wolf se adentró en lo que alguna vez fueron calles. La vegetación se había adueñado de los edificios colapsando el suelo y formando grandes grietas que desembocaban estanques de agua sobre una costa donde estaban posados más edificios. En una parada de autobus había una consola improvisada usada por los Titanes para establecer canales de comunicación entre otras cosas. Wolf se acercó y dejó que su compañera hiciera su trabajo.

Durandal: Estamos conectados. Aquí hay muchas cosas sobre unas máquinas antiguas. Indestructibles, implacables, de una inteligencia suprema. Y pueden teletransportarse... Los Titanes utilizaban sensores para rastrearlos.

Wolf: ¿Puedes usarlos?

Durandal: Dame un momento... Sí, los sensores son muy amplios. Abarcan kilómetros. Bien, ahora debería poder rastrear esas máquinas. Vamos a esas coordenadas, a ver qué es lo que quiere que descubramos.

La dirección apareció como una flecha en el Visor Frontal de Datos de Wolf. Él avanzó hacia la entrada de un edificio del Colectivo de Ishtar encontrando que estaba completamente sellada. Cuando estaba por abrir su propia puerta, el Cazarrecompensas vio una grieta en el suelo que conducía hacia su objetivo.

Wolf avanzó por el improvisado e inundado camino mientras pensaba en la descripción que Durandal le dio sobre las "máquinas". Indestructibles, implacables y de una inteligencia suprema... Y pueden teletransportarse. Wolf había visitado ya varios mundos pero realmente no recordaba muchos en los que hubiera Prometeos. En eso, el sensor de movimiento detectó mucha actividad a su alrededor.

Durandal: Creo que estamos rodeados...

Los blancos hostiles desaparecieron. En su lugar surgieron unas pequeñas descargas eléctricas que danzaban por el agua del charco hasta la salida hacia adentro de lo que era una biblioteca.


Academia de Ishtar, Sumidero de Ishtar, Althan

Libros. Hace mucho tiempo que Wolf no había visto libros como tal en su vida. Estos se encontraban ordenados por categorías en muebles distribuidos por los tres niveles del edificio. En el centro de todo, frente a una estatua en ruinas, se alzaba una estructura blanca hecha de un material desconocido que parecía ser sólido y líquido a la vez.

Durandal: ¿Qué es eso?

Wolf: Las coordenadas nos traen aquí. Voy a acercarme más.

El Cazarrecompensas se acercó lo suficiente como para que Durandal pudiera analizar la anomalía.

Durandal: Fascinante. Es una confluencia de flujos no bariónicos que llevan... ¿A dónde?

La confluencia desapareció dejando en su lugar descargas eléctricas que golpeaban el suelo con violencia.

Durandal: ¡No! ¡No! ¡No!

Wolf y Durandal: ¡Prometeos!

Durandal: ¡Ponte a cubierto!

Soldiers Prometeos surgieron de los relampagos iniciando la defensa de sus dominios. Wolf, que tomó cobertura con una columa, contraatacó a las máquinas teniendo dificultados con su gran agilidad. El Cazarrecompensas pudo eliminar a las fuerzas enemigas desencadenando que una oleada más de estos aparecieran, obligándolo a salir de su escondite para luchar directamente.

Apenas salió y fue atacado múltiples veces por disparos de Rifles Binario empuñados por unidades Knight. Las máquinas se habían distribuido por la biblioteca de forma estratégica a fin de eliminar al Cazarrecompensas rápidamente. Wolf se escabulló usando la Aceleración para eliminar a los Soldiers restantes. Una vez que estuvo frente a frente a uno de los Knight le soltó un puñetazo a lo que la máquina respondió liberando un campo de estasis que lo hizo temporalmente invulnerable.

Wolf volvió a cubrirse cuando los disparos de los Knight le hicieron perder sus escudos de energía. Al recuperarlos, el Cazarrecompensas volvió a salir a luchar directamente usando su munición explosiva que era eficiente incluso contra el campo de estasis de los Knight. Las máquinas, al ser eliminadas, se desvanecían quebrándose en partículas de color azulado, muy diferentes al Durance que Wolf sabía que los conformaba.

La Vigilante: Bien luchado.

El Cazarrecompensas se giró apuntando con su Cañón de Energía. La misma figura encapuchada que había visto en Arion se encontraba ahora detrás de él. Al verla de cerca notó que se trataba de una mujer aunque tenía algo que con sólo verla inquietaba bastante.

Wolf: ¿Tú me llamaste?

La Vigilante: No tenemos mucho tiempo.

Wolf: ¿Quién eres?

Durandal: ¿Por qué nos has estado observando?

La Vigilante: Ni siquiera tengo tiempo para dar explicaciones... Lo haré... Lo haré...  Lo sé.

Durandal: ¿Harás qué?

La Vigilante: No hablaba contigo, ancilla.

Durandal: ¿Ancilla?

La Vigilante: Muchos han caído pero tú has llegado hasta aquí... Sí, te escucho... Están aquí... Conmigo.

Durandal: ¿Con quien está hablando?

La Vigilante: Necesitas mi ayuda.

Wolf: ¿Por eso me has traído hasta aquí?

La Vigilante: Ellos nos han traído aquí. La Confluencia Temporal. Una maldad tan sombría que desprecia a otros males.

Durandal: Tú no eres humana.

La Vigilante: No. Mi origen es de... Otro tiempo. Pero, por donde pisemos juntos, el suelo... Se quebrará... ¿Han escuchado del Jardín de Tourian?

Durandal: Sólo las leyendas.

La Vigilante: La mayor amenaza para todos yace allí, donde nace el poder de estas máquinas. Encuentren el Jardín de Tourian y sáquenle el corazón. Sólo así iniciará la recuperación.

Wolf: ¿Puedes ayudarnos a encontrarlo?

La Vigilante: Mi camino es otro. Lo siento.

Durandal: Si queremos encontrar el Jardín de Tourian, habrá que visitar a los Iluminados.

La Vigilante: Ah, claro, los Iluminados. Deambulando entre la Luz y la Oscuridad. Pero siempre hay que elegir un bando. Aunque sea el equivocado... Muy tarde, ya voy, ¿cuántos?... Espera, voy para allá.

La mujer sacó un reloj de bolsillo y desapareció en un viento de partículas.

Wolf: Dime, ¿cómo hallamos a los Iluminados?

Durandal: Viven lejos, cerca de la frontera ¿No podemos quedarnos aquí con los robots asesinos?

Wolf: No, Durandal.

Durandal: (Suspiro).

Los Iluminados

13 de Septiembre del 2580

Órbita de Luminalia

Cuando Durandal había mencionado lejos hablaba completamente en serio. Wolf tuvo que hacer un viaje de casi un día en su nave hasta llegar a un planeta rodeado por restos de viejas naves a los que pudo identificar de la UNSC como del Covenant.

Wolf: ¿De dónde sale todo esto?

Durandal: Se rumorea que durante la Caída del Distrito 15, los Iluminados tuvieron un enfrentamiento con una de las facciones del Covenant Caído. Esto es lo que quedó de ello.

Wolf: ¿Cómo surgieron los Iluminados?

Durandal: Nadie lo sabe... 

Mientras la nave de Wolf se adentraba en la atmósfera del planeta, un par de cazas de clasificación desconocida comenzó a perseguirlo.

Keya Keltris (Radio): Intrusos con rumbo 137, han penetrado en el Reino de Luminalia. Informen de su propósito, o serán atacados por orden de la Reina.

Durandal: El que manda eres tú.

Wolf: Soy un cazarrecompensas. Busco consejo de los Iluminados.

Keya Keltris (Radio): ...Sígan mi trayectoria. Cualquier desvío será considerado como una agresión.

Wolf: Hemos venido al lugar indicado.

Durandal: ¿Por qué el lugar indicado es siempre tan aterrador?


Puesto de Daoroth, Luminalia

El Cazarrecompensas siguió el caza hasta un gran edificio. Se estacionó en uno de los hangares y salió de su nave. Un par de guardias lo escoltó al momento hasta el trono de la Reina donde se encontraba una figura masculina.

Thorn Evergarden: ¿Así que él es el intruso que solicita una audiencia?

Durandal: No somos intrusos.

Thorn Evergarden: La Reina decide quién puede entrar o no en el reino. Yo no creo que deba recibir al primero que se presente en Luminalia pero en fin...

Wolf: Hemos venido en busca de ayuda...

Dicho eso, las inconfundibles figuras de unos Sangheili aparecieron detrás del trono. Wolf, por pura reacción, apuntó su Cañón de Energía sólo para que Thorn apuntara su cuchillo contra él. Junto a aquellos nobles guerreros de armadura azul oscuro apareció una mujer de cabellos plateados.

Ikaros Evergarden: Teme a los Elites. No entiendo que estos me pertenecen.

La mujer se sentó al trono al unísono que los Sangheili se posicionaron a sus lados. Wolf desmaterializó su Cañón de Energía y Thorn bajó su cuchillo.

Thorn Evergarden: Disculpa... Majestad.

Wolf: Busco el Jardín de Tourian.

Thorn Evergarden: ¿Por qué?

Wolf: Queremos erradicar la Oscuridad de raíz.

Thorn Roland: Quieren convertirlo en un campo de batalla. Que poca imaginación.

Wolf: ¿Saben en dónde está?

Thorn Evergarden: Todo el mundo sabe dónde está. Lo difícil es entrar en él.

Wolf: ¿Pueden ayudarnos?

Thorn Evergarden: ¡¿Y por qué habríamos de hacer eso?!

Ikaros Evergarden: La Reina desea hablar con su hermano.

El sujeto se reunió con su hermana. Mientras veían a Wolf hablaban en susurros.

Thorn Evergarden: Sí, es cierto... Está bien ¿Por qué no? Les daremos una llave ¿Les parece bien? Sólo necesitamos la cabeza de un Celador Prometeo.

Durandal: Un Celador...

Wolf: ¿Por qué quieren la cabeza de un Celador?

Thorn Evergarden: No la queremos. Y dudo mucho que la consigas. Pero es su única esperanza de entrar al Jardín de Tourian.

Wolf: Volveremos.

Thorn Evergarden: O morirán. Una de dos.

El Cazarrecompensas se retiró sin más. Fue al hangar, subió a su nave y abandonó el planeta.

El Colectivo de Ishtar

14 de Septiembre del 2580

Ruinas del Despertar, Sumidero de Ishtar, Althan

Durandal: Bueno, la Reina era linda ¿no? Aunque su hermano... En fin. Necesitamos un Celador y no tengo ni idea de cómo conseguir uno. El Colectivo de Ishtar es el mejor sitio para empezar a conseguir información.

Wolf: Es un poco curioso que las cosas que busquemos estén en la misma zona. Ya pasó en Ceres, Giza y ahora aquí.

Durandal: Sólo dirígete a los Riscos de Ishtar.