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Portada Final UND

Un Nuevo Destino

Luz. Un haz de estela blanca era lo único que había. Había pasado tiempo desde que las llamas carmesí, las alarmas y la figura tenebrosa ya no aparecían en sus sueños. De hecho, ya no recordaba cuando fue que había tenido una pesadilla. El flujo del tiempo transcurría lentamente. No había ciudades destruidas ni más amenazas latentes. Lo que sucedió en el Sistema Sagittarius marcó un antes y un después en la vida del Cazarrecompensas más, sin embargo, ese no fue el final de su viaje. Un gran viaje que estaba lejos de terminar.

Estaba recorriendo estrellas buscando señales. Algún indicio del antiguo mal del que escuchó antes. Lo único que obtuvo fue una llamada. En alguna parte de un abandonado, recóndito y sumido en la oscuridad se encontraba alguien pidiendo su ayuda. Su trabajo como cazarrecompensas había trascendido y ahora cumplía con la última voluntad de aquellas personas que lo cuidaron de niño.

Al atravesar una brecha desliespacial tuvo otro sueño. La misma Luz lo envolvía. No era la primera vez que se sentía de esa manera. Era como estar en su propia armadura. Se sentía seguro y en paz. Sabía que podía hacer lo imposible. Romper lo inquebrantable. Pero en esa ocasión algo cambió. La Luz se difuminó en una serie de esferas inertes en un muro oscuro. De estos mismos provenían gritos sordos. Lentamente todo se llenó de un mar toxico que envenenaba sus pensamientos. La Oscuridad había entrado en su mente pero incluso en el caótico ambiente podía ver cómo varias luces se resistían por seguir brillando.

Las alarmas sonaron. No eran las mismas que sus pasadas pesadillas. Algo era diferente. La Oscuridad y los orbes de Luz se pusieron borrosos. El agua toxica desapareció pero ahora no podía respirar. Su mente se estaba haciendo añicos. Todo estaba temblando. Y luego todo volvió a ser blanco.


9 de Septiembre del 2580

Un año después de los eventos de La Reclamación Final

Cosmódromo, Distrito 15, Ceres, Sistema Beyond

Durandal: Oye... ¡Oye! ¡Estás vivo! ¡Tenemos que movernos!

El Cazarrecompensas abrió sus ojos. Su cabeza le dolía. Se había dado un fuerte golpe. Rápidamente sintió el choque en todo su cuerpo.

Wolf: ¿Qui...? ¿Quién eres tú?

Durandal: ¿Yo? Soy Durandal.

El hombre recobró la visión. Estaba a los pies de un gran muro. Su armadura estaba activa y eso lo alivió. Con los pies tambaleantes se sentó sobre una piedra.

Wolf: ¿Durandal? ¿Dónde estoy?

Durandal: En el Cosmódromo del Distrito 15.

Wolf: ¿Cosmódromo?... ¿Qué planeta?

Durandal: ¿...? En Ceres, ¿dónde más?

Wolf: ¿Ceres?

Durandal: Estaba haciendo mi patrulla diaria cuando vi cómo salías volando de tu nave. Vine a buscarte antes de que lo hicieran los Demonios pero...

A lo lejos se escucharon rugidos que sonaron familiares para él.

Durandal: Aquí no estamos a salvo. Nos van a despedazar... Debo llevarte a la Torre.

El Visor Frontal de Datos de Wolf se actualizó al momento. Ahora podía entenderlo. Durandal era una Inteligencia Artificial que se había acoplado en su armadura seguramente para poder despertarlo. Ahora que podía recordarlo, un accidente en la vía de entrada a la atmósfera dañó su nave y provocó que fuera expulsado como medida de emergencia.

Durandal: Hay que moverse ¡Deprisa! Estamos en territorio de los Demonios. No duraremos mucho en las afueras. Ve hacia el muro.

El Cazarrecompensas acató la indicación y se movió. No había rastros de enemigos cercanos o de algo que encajara con su visión de "demonio".

Wolf: ¿Dijiste demonios?

Durandal: No hace mucho que vinieron... Pasaron muchas cosas en los últimos años.

Wolf: ¿Qué clase de cosas?

Durandal: Me llevaría toda una vida contarte.

El Cazarrecompensas entró al interior del muro. La estructura interna estaba completamente dañada y las luces estaban apagadas dificultando la visión de lo que había más adelante.

Durandal: Creo que las cosas se pondrán feas. Necesitas un arma.

Wolf: Lo tengo.

De sus manos se materializó su Cañón de Energía. Un arma creada especialmente para él con la capacidad de eliminar hasta el ejército más grande o al menos lo fue antes del choque. Wolf comprobó el arsenal de su arma y notó que el mismo choque había causado que su armadura se fragmentara de manera similar a como ocurrió en la Misión Zero. Afortunadamente, parecía que sólo sería cuestión de tiempo para que sus habilidades regresaran a la normalidad.

Durandal: Interesante tecnología ¿De dónde vienes?

Wolf: Lejos de aquí por lo que parece...


La Brecha, Distrito 15, Ceres

Durandal: No hagas ruido... Los tenemos encima.

Efectivamente se escucharon pisadas por toda la estructura. A juzgar por las mismas, las criaturas debían medir más de dos metros y medio. Wolf se preparó y cargó el sistema de disparo primario de su Cañón de Energía. No era lo mejor de su armamento pero era bastante eficiente.

Durandal: Genial... Aguanta. Los Demonios acostumbran usar la oscuridad en su beneficio. Necesitamos más luz.

Utilizando los minúsculos pulsos de energía de la armadura del Cazarrecompensas, la Inteligencia Artificial accedió con facilidad a los controles del sistema eléctrico, encendiendo las luces en el momento. Las luces cegaron unos momentos a Wolf cuando vio figuras familiares acercándose a él con las peores de las intenciones.

Durandal: ¡Demonios! ¡No te confíes y vigila tu rastreador!

El Cazarrecompensas atacó a las sombras inmediatamente y vio sus auténticas formas. Se trataban de ni más ni menos que de soldados Sangheili armados con clásicas armaduras del anterior imperio del Covenant. Conociendo las tácticas de los nobles guerreros, Wolf siguió firme confiando en sus propias habilidades demostrando como era capaz de utilizar un Cuchillo de Combate en combate cuerpo a cuerpo luego de enterrárselo de lleno a la cara de uno de los Sangheili.

Durandal: ...Vaya. No lo haces mal. Te marqué la salida en tu HUD. El pasillo más adelante ha sido minado. Ten cuidado.

Wolf acató todos los consejos de la Inteligencia Artificial. Era una sensación algo incómoda puesto que era la primera vez que experimentaba algo así pero, viendo que estaba prácticamente perdido en un planeta desconocido, apreciaba cualquier ayuda.

Luego de pasar el pasillo minado, más soldados del Covenant aparecieron. Estos demostraron ser mucho más eficientes en el combate que los Splicers con los que Wolf luchó antes. Ahora él se encontraba ciertamente en desventaja pero aun así pudo arreglárselas para acabar con uno de los Mayores. Con la pista despejada, Wolf salió del muro.


La División, Distrito 15, Ceres

El interior de lo que rodeaba el muro era ciertamente sorprendente. Había varios edificios pertenecientes sin duda alguna al hombre. En el centro de todo se asomaban los restos de un Transporte Ark el cual había sido el fundador de todo el distrito en el que se encontraba.

Durandal: Esto de aquí era un antiguo cosmódromo. Enviaban naves a Arion y otros planetas... ¡Distorsión! ¡Un crucero!

El cielo se abrió. Una figura grisácea salió de entre las nubes. No quedaba ninguna duda de que era un transporte viejo del Covenant.

Durandal: ¿Qué hace en la superficie?...

La nave desplegó varias más pequeñas. Todas portaban insignias rojizas e iban en ruta hacia las afueras del muro. Sin duda lo que estaba por suceder no era nada bueno. Sin embargo, Wolf había llegado ahí siguiendo ciertas coordenadas que marcaban que todavía estaba bastante lejos de ahí.

Un montón de capsulas de descenso cayó cerca de donde estaba Wolf. Más soldados Sangheili iban en dirección hacia un edificio al frente. Cuando el Cazarrecompensas revisó que era lo que llamaba su atención descubrió entonces que su nave se había estrellado justamente ahí.

El Cazarrecompensas se dejó caer en campo abierto y disparó su poderosa arma contra los Demonios. En poco tiempo ya había eliminado a gran parte de ellos y al resto lo fulminó luchando cuerpo a cuerpo. A pesar de que realmente había acabado con gran parte de los enemigos, unos pocos ya se habían adentrado en el edificio. Wolf avanzó al interior con su arma en mano.


Muelle 13, Distrito 15, Ceres

El edificio era realmente pequeño. Había esqueletos humanos acumulados en los rincones más no había signos de que alguna estuviera allí con vida. La Inteligencia Artificial había mencionado algo acerca de una Torre donde quizá podría encontrar a los colonos del planeta.

Wolf llegó a una cámara destrozada por el choque de su nave. Varios enemigos ya se encontraban intentando quitarle partes a lo que el Cazarrecompensas respondió arrojando varias Bombas para esparcirlos y así poder acabar con ellos uno a uno.

La resistencia que ofrecía los enemigos era ardua pero también había ciertos signos de agotamiento. Como si los mismos Sangheili estuvieran cansados de haber librado tantas batallas pero aun así estaban dispuestos a seguir su estricta doctrina de perecer con el honor en alto.

Durandal: ¡Un Ultra!

Un grupo más de Sangheili Menores apareció acompañado de uno mostrando una brillante armadura plateada. El Ultra pudo esquivar varios de los disparos del Cazarrecompensas con alguna especie de traslocador integrado en él que le permitía teletransportarse pocos metros hacia cualquier dirección.

Wolf respondió arrojando unas cuantas Bombas más antes de que la discapacidad de su armadura le impidiera obtener más. Las explosiones fueron suficientes como para hacer caer el escudo de energía del Ultra volviéndolo un blanco fácil ante el Rayo de Energía. Con su líder caído, los Sangheili restantes optaron por la retirada.

Durandal: Bien... Ahora te creo que no eres de por aquí.

Wolf: ¿Cómo está la nave?

Durandal: Déjame ver si la puedo reactivar... No está muy dañada. Al parecer es muy resistente. El motor se llevó la peor parte, tienes suerte de que no lo hayan desmontado.

Wolf: ¿Volará?

Durandal: Tiene suficiente potencia como para llevarnos a la Torre.

El Cazarrecompensas subió a su transporte y se sentó en la cabina de pilotaje. Su nave apenas podía mantenerse en pie pero aun así se elevó hasta la altitud necesaria para avanzar a las nuevas coordenadas. En pocos minutos ya se había desvanecido en el horizonte.

Mientras tanto, en las ruinas del edificio aparecieron más Sangheili portando la insignia de la Facción de los Demonios. De entre ellos caminó pesadamente su líder religioso, el Anciano, que vio el cuerpo sin vida de uno de los últimos Ultras que quedaba de su facción.

Sin que los Demonios se percataran, en el tejado se encontraba una figura de tamaño considerable. Ella había visto todo el evento desde el choque hasta la recuperación de la nave. Había seguido esa Luz en repetidas iteraciones y pudo retornar lo más que pudo a ese punto y siguió a la Inteligencia Artificial. Miró un curioso artefacto similar a un reloj de bolsillo y cerró su tapa. Ahora sabía que estaba en el "cuándo" correcto pero estaba en el "dónde" equivocado.

Restauración

La Estepa, Distrito 15, Ceres

Wolf había partido a la Torre, ubicado en el Distrito 7, una de las últimas grandes ciudades de la humanidad. Su nave fue llevada inmediatamente al hangar donde recibió mantenimiento, sin embargo, este requería de un motor nuevo y no había mejor lugar para ello que el mismo cosmódromo.

Durandal: Ya casi llegamos.

Wolf: El Distrito 15.

Durandal: Aquí casi no queda nada. Los Demonios se lo llevan todo. Tuvimos suerte de recuperar a tiempo tu nave.

Wolf: ¿Dónde encontramos un motor nuevo?

Durandal: Cerca de aquí fue derribada la nave de un Titán. Si los Demonios no se han hecho con ella quizá consigas alguna pieza.

El vehículo descendió a tierra justo al lado de un precipicio. No lejos de ahí se encontraba el muro perimetral y estaba realmente cerca del lugar donde su nave se estrelló. La Inteligencia Artificial no mentía cuando una nave se encontraba derribada siendo destrozada por un grupo de Sangheili. Desde lejos, el Cazarrecompensas pudo tomar por sorpresa a sus enemigos para así acercarse al vehículo.

Durandal: La aviónica de la nave está destrozada, pero puedo aislar sus últimas transmisiones...

Una extraña señal de radio comenzó a sonar. Había tanto ruido que era imposible entender lo que decía.

Durandal: Instalaron un concentrador de información aquí. En los túneles de abajo. Deberíamos ir a ver.

Wolf caminó unos cuantos metros hasta una vieja bodega. Como era de esperarse, tuvo un corto enfrentamiento con unos Sangheili antes de poder bajar por las escaleras al nivel inferior. Curiosamente había una computadora enlazada a otras muchas. El Cazarrecompensas se acercó para que su compañera pudiera hacer algo.

Durandal: Es un mapa de gran parte del distrito. Lo que necesitas es un motor nuevo. Así podrás realizar saltos distorsiónales... Tú única esperanza es donde hallamos tu nave. Tenemos que volver atrás.

El Cazarrecompensas salió de la bodega hacia el exterior. El silencio reinaba en todo el cosmódromo que únicamente se escuchaba el sonido del viento. Mientras avanzaba a las nuevas coordenadas se preguntaba cuanto tiempo pasó la humanidad ahí y qué clase de cosas han visto que los ha hecho refugiarse en muros.


Muelle 13, Distrito 15, Ceres

Durandal: Bien. Ya estamos aquí. Voy a buscar el motor... Parece que está en manos de los Demonios. Detecto una gran amenaza, espero que estés preparado para esto.

Wolf se adentró a escondidas en el mismo lugar donde había caído su nave. Varias lanzas se encontraban esparcidas colgando de ellas mantos rojos con el símbolo de los Demonios. No había duda de que esa era la forma en que los Sangheili mostraban sus respetos a los caídos pero si mal no recordaba esas eran costumbres vistas en la anterior guerra.

El radar inmediatamente detectó movimiento. Soldados del Covenant se hicieron presentes junto con una figura de autoridad bastante mayor. El líder Sangheili habló en su idioma nativo dando indicaciones a sus secuaces.

Durandal: Ese es... ¿El Anciano de los Demonios?

Wolf: ¿Anciano?

Durandal: Sí. Se cuenta que su líder murió cuando el Covenant Caído intentó establecerse en Ceres. El Anciano funciona como líder provisional.

Uno de los Sangheili Menores trajo consigo una pieza de equipamiento y se la entregó a su líder.

Durandal: ¡Ese es el motor!

Antes de que el Anciano tomara en su mano la pieza de tecnología, varias Bombas fueron arrojadas causando escándalo entre las tropas. Wolf usó su Cuchillo de Combate para acabar rápidamente con varios de los enemigos para luego concentrar el fuego de su Cañón de Energía contra el líder.

El Anciano intentó teletransportarse a una distancia segura para defenderse con su Escopeta de Plasma más no pudo hacer mucho contra las habilidades anormales de Wolf, debido a que había pasado mucho tiempo en el que había enfrentado a un humano con tales capacidades. Sin embargo, no se la puso sencillo puesto que el Anciano supo tomar ventaja de todo lo que tenía a su mano.

Wolf disparó continuamente su Rayo de Energía hasta destrozar los escudos de energía del Anciano. Este, enfurecido, cargó violentamente contra él disparando perdigones de plasma hasta sobrecalentar su arma. El Cazarrecompensas entonces enterró su Cuchillo de Combate en el costado de su enemigo para luego usar el mismo contra la cabeza. El Sangheili finalmente cayó sin vida.

Durandal: ...Acabas de matar a un Anciano. Quizá afecte a los Demonios. Y has conseguido el motor... Bueno, ¿tienes algo más que hacer?

Wolf: Vine por una llamada. Algo en este sistema me llamó pero parece que este no es el planeta que buscaba...

Durandal: Con este motor no será ningún problema, pero quizás no tengas problema si nos ayudas un poco.

Wolf: Antes me gustaría hacer unas preguntas...


Plaza Central, Torre de los Titanes, Distrito 7, Ceres

Luego de tomar el motor, Wolf regresó una vez más a la base central de los Titanes de Ceres, el nombre dado al ejército colonial que protege el Sistema Beyond. Mientras que el vehículo era llevado a mantenimiento, el Cazarrecompensas salió a la plaza donde varios de los militarizados se encontraban socializando aunque todavía podía sentirse cierta tensión en el ambiente.

Durandal: ¿Qué pasa? ¿Te preocupa tu nave? No te apures. Taneda es una profesional en cuanto a naves e información encriptada aunque a veces puede ser algo... Especial.

Wolf: ¿Quién responderá mis preguntas?

Durandal: Eso depende de la pregunta.

Wolf: Quiero saber que sucedió aquí.

Durandal: Eso es algo complicado de responder...

Una mujer se acercó a Wolf.

Elena Morrison: ¿Usted es el que eliminó al Anciano?

Wolf: ...Sí...

Elena Morrison: El Alto Mando lo llama.

Ella señaló un poco temblorosa hacia un camino ubicado por unos escalones en el centro de la plaza.

Wolf: ¿Alto Mando?

Durandal: Debe ser importante. Vamos a ver.


Sala del Alto Mando, Torre de los Titanes, Distrito 7, Ceres

Algo confundido, Wolf avanzó hacia los escalones que descendían hasta un pasillo que desembocaba en una gran sala repleta de monitores. En el centro había una mesa rectangular en la que se encontraban apoyadas tres personas, los miembros del Alto Mando sin duda.

Erwin Tannin: ¿Tú eres el que cayó del cielo?

El Cazarrecompensas no supo responder ¿Cuál iba a ser su reacción si una persona de piel y ojos azules le hablaba de repente? Por cómo estaba y como hablaba sin duda debía ser una figura mucho mayor entre los Titanes.

Wolf: Supongo...

Keith Ackerman: Con él ya son dos.

Serafall Sitri: Concéntrate, Keith.

Erwin Tannin: Soy el Comandante Tannin. Ella es la Capitana Sitri y él es el Capitán Ackerman. Sabemos de buena fuente que eliminaste al Anciano de los Demonios.

Wolf: ¿Buena fuente?

Durandal: Je, je.

Wolf: Sí. No fue nada. Creo.

Erwin Tannin: Vamos a ver si sigues igual de tenaz. Quiero que vuelvas a la acción. Últimamente la Facción de los Demonios nos ha estado causando más problemas de lo habitual. Han reforzado sus posiciones en los complejos planetarios. Explora esas zonas y vuelve para informarme, tú...

Wolf: ...Wolf.

Keith Ackerman: ¿Wolf?

Wolf: Soy un cazarrecompensas. Estaba siguiendo una señal en este sistema cuando me estrellé aquí.

Serafall Sitri: ¿Un cazarrecompensas que viene de más allá de Hekate? ¿Esperas que te paguemos?

Wolf: Ahora que lo mencionan, sí. Quiero respuestas más que nada.

Keith Ackerman: Hmm. Me agrada. Pero ahora necesitamos urgentemente que hagas la tarea del Comandante. Cuando vuelvas no dudes que el mismo te responderá.

El Silencio del Estratega

Costa Olvidada, Distrito 15, Ceres

Una vez más, Wolf tuvo que regresar al Distrito 15. Parecía que ese lugar había sido el mismo escenario de la llegada del Covenant Caído puesto que, hasta el momento, no había escuchado nada de las otras ciudades que, por lo que parecía, todavía eran habitadas y protegidas por varios órdenes de Defensores de los mismos Titanes de Ceres.

Wolf: Entonces hasta que no resuelva esto ¿responderán mis preguntas?

Durandal: Esa es la manera de Keith.

Wolf: ¿Podrías decirme siquiera algo más de esta Facción de los Demonios?

Durandal: Ellos controlan el Distrito 15 desde hace como dos años. Si están desplazando sus tropas, nos enfrentamos a algo nuevo.

Wolf: ¿Qué hacemos primero?

Durandal: El Alto Mando informa que los Demonios están destrozando la maquinaria del Cosmódromo.

Wolf: Empiezo a pensar que no sólo quieren saquear el lugar.

Durandal: No sé lo que buscan, pero debemos encontrarlos antes.

El vehículo del Cazarrecompensas estaba sobrevolando una sección un poco más alejada del muro del Distrito 15. Con una serie de movimientos aterrizó sobre una carretera construida al borde de un acantilado que daba vista a lo que anteriormente fue un mar. Varios barcos y naves oxidadas yacían en el olvido.

Durandal: Estoy detectando que los Demonios están usando algún tipo de amplificadores de señal.

Wolf bajó del acantilado y se aproximó hasta uno de los barcos. Sobre la parte superior había una máquina con una antena que constantemente repetía una frecuencia en un idioma desconocido pero humano. Había tanto ruido que realmente era difícil entender cuál era pero Wolf comenzó a entender poco a poco a raíz de una frase: "Todo el orden natural se erige como evidencia de un movimiento progresivo hacia un estado elevado del ser".

Durandal: Un segundo... Es una especie de señal distorsionada. No es del Covenant. Comprobemos el otro amplificador.

La otra máquina se encontraba subiendo una cuesta donde estaban las ruinas de un viejo puesto de observación. Había varios símbolos en ella pero no cabía duda de que eran humanas. Este se encontraba custodiado por una escuadra de Demonios que se vieron sorprendidos por la llegada de Wolf.

El Cazarrecompensas se abrió paso hasta la puerta del viejo edificio donde pudo igualmente acabar con un Ultra que intentó defenderse con un viejo Repetidor de Plasma. El cuerpo del líder Sangheili cayó sin vida. A sus espaldas se encontraba otro aparato. Wolf se acercó para que la Inteligencia Artificial pudiera escanearla al momento.

Durandal: ...La misma transmisión. Ambos están enlazados a algo dentro del Observatorio. Vamos a ver.

La Inteligencia Artificial marcó un nuevo punto en el Visor Frontal de Datos. Wolf salió del edificio y avanzó lo más rápido que podía hasta la carretera. El tramo subía hasta otro viejo edificio apenas sostenido por sus fuertes cimientos aunque no había duda de que en cualquier momento colapsaría sobre él.


Complejo Ceriano, Distrito 15, Ceres

Wolf: Durandal. La transmisión que salía de esos amplificadores estaba en ruso.

Durandal: ¿Ruso? ¿Cómo lo sabes?

Wolf: El Ruso, Japonés, Inglés... Eran idiomas usados por la UNSC durante la guerra ¿Eso te da alguna pista?

Durandal: Hmm. No, pero me estoy haciendo una idea.

El Cazarrecompensas subió por unos escalones hasta una vieja sala de maquinaria. Adentro se encontraban, como esperaba, más Sangheili pero esos eran notablemente distintos a los Demonios. Portaban mantos dorados y sus armas y armaduras parecían estar bastante bien cuidadas. Todo lo contrario a lo que había visto en los Demonios. Verlos era sinónimo de reconocer el honor y valentía de su cultura.

Durandal: ¡¿Los Reyes?!

Wolf: ¿Quienes?

Durandal: Son soldados de la Facción de los Reyes. Es la primera vez que veo varios. Esas señales deben ser muy importantes como para que se estén moviendo... ¡Están conectados a algo al fondo de la sala!

El Cazarrecompensas se movió con cuidado para poder acercarse al Ultra que los comandaba. Tuvo que tener cuidado con cada paso que daba debido a que sus pisadas podían ser notadas con facilidad debido a unos charcos de agua que estaban ahí. Cuando estaba por eliminar al Ultra, una figura transparente casi atraviesa a Wolf con una Espada de Energía. Como respuesta, él disparó su arma revelando a un soldado encubierto con tecnología de camuflaje activo.

Durandal: ¡Espadas Silenciosas! ¡Vigila tu espalda!

El Cazarrecompensas reaccionó a tiempo para esquivar el ataque de otro asesino furtivo. El escándalo llamó la atención de todos los presentes iniciando un conflicto. Wolf tuvo que tomar cobertura luego de recibir varios disparos, sin embargo, pudo recuperarse a tiempo para contraatacar.

Los Reyes definitivamente eran el mejor ejemplo de lo que se trataba un guerrero Sangheili. Incluso los Menores demostraban grandes habilidades en combate y hasta el momento no habían cometido algún error de novatos. Wolf tuvo que abrirse paso para alcanzar el artefacto al que estaban conectados los Reyes.

Durandal: Los Reyes intentaban acceder a estas máquinas, pero algo se está resistiendo. Lo más sensato sería destruirlo pero necesitamos determinar el origen de esa señal. Tardaré un poco.

Wolf tuvo que arriesgarse a combate cercano para acabar con los soldados Menores. Luego se concentró en el Mayor que constantemente lo acosaba con su Rifle de Rastreo. Al poco tiempo no tardaron en hacerse presente más Espadas Silenciosas acompañados de una máquina purpura en forma de esfera, un Servant, que les proporcionaba escudos de energía extra a sus aliados.

Los Servant no eran máquinas particularmente nuevas en las filas del Covenant. Muy pocas unidades habían sido utilizadas por el Covenant Tormenta en la defensa de zonas de gran importancia, sin embargo, parecía que las unidades con las que contaban los Reyes eran una versión superior o quizá las unidades que utilizaban los de la Tormenta eran simples prototipos. De cualquier modo, seguían siendo vulnerables y luego de unos cuantos disparos finalmente explotó liberando una reacción que deshabilitó los escudos de los guerreros Sangheili, permitiéndole a Wolf acabar con ellos.

Durandal: Bien. He extraído todo lo que habían robado. Deberías destruir esa cosa.

El Cazarrecompensas apretó el puño y lo estrelló en la máquina para simplemente arrancar varios de sus circuitos internos. Como consecuencia, la máquina comenzó a sobrecalentarse hasta fundirse en una pequeña explosión.

Durandal: Wow. Que buen brazo.

Wolf: ¿Qué averiguaste?

Durandal: No tenía gran cosa. Los Reyes se habían topado con un cortafuego, bastante antiguo, escucha... "Las leyendas son ciertas. El Estratega sobrevivió al Colapso. Zod, creado para defender Ceres. Se enfrentó a la Oscuridad y sobrevivió".

Wolf: ¿La Oscuridad?

Durandal: Está protegiendo algo aquí, en el Cosmódromo... Bueno, ya resolvimos esto. Ahora tenemos que revisar el Complejo Arioriano.

La Oscuridad Interior

Polillero, Distrito 15, Ceres

Wolf tuvo que salir del edificio para trasladarse con la ayuda de su nave a un entorno donde se encontraban cerca de un centenar de vehículos voladores derribados. Luego de explorar la zona desde el aire, el Cazarrecompensas decidió aterrizar a unos varios metros frente a la entrada del Observatorio, el cual estaba vigilado por un pequeño grupo de soldados Sangheili.

Wolf: ¿Y bien?

Durandal: Nos informan que la Facción de los Demonios protege celosamente el viejo Observatorio. Podría tratarse de uno de sus líderes, o algo de valor.

Wolf se acercó con cautela hasta el pelotón enemigo. Con unas cuantas granadas desorientó a los Sangheili Menores para así ocuparse sin muchos problemas de su líder Ultra. Al hacer eso, la desorganización fue la clave para que el resto de Demonios cayera ante el Cazarrecompensas. Acto seguido, Wolf dio sus primeros pasos al interior del complejo.

Wolf: Este lugar tenía que ser increíble antes de que llegara el Covenant.

Durandal: Miles de humanos subiendo a naves para construir ciudades en otros lugares... Y ahora los Demonios pisan sus huesos.

Wolf: ¿Hace cuando llegaron al sistema?

Durandal: Fue antes de mi creación. Alrededor del 2530.

Wolf: ...En ese año todavía estaba vigente la Gran Guerra.

Durandal: Eso escuché también. Miles de personas arribaron en los Ark para escapar del conflicto. Se establecieron aquí y así hemos estado desde entonces.

Wolf: ¿No han intentado contactar ayuda?

Durandal: Sí, pero las comunicaciones no son lo suficientemente potentes como para pasar más allá del borde.

Wolf: ¿Y no han salido?

Durandal: No es que no quisiéramos. Es por lo mismo del borde. Ninguna nave puede salir del interior de la órbita de Hekate alrededor de Beyond.

Wolf: Eso es muy extraño...

Durandal: Sí, aunque creíamos que nos serviría como ventaja contra el Covenant... Hasta hace poco.

Wolf: ...¿En dónde se supone que estamos?

Durandal: En una de las instalaciones del Observatorio para contactar con las colonias Ariorianas.

Wolf: ¿Ariorianas?

Durandal: Por Arion, la luna de Ceres.


Complejo Arioriano, Distrito 15, Ceres

El ambiente de repente se había puesto bastante tenso y tenebroso. Todo estaba sumido en una oscuridad total pero había algo distinto como si simplemente cualquier cosa viva no fuera bienvenida. Aquella sensación hizo que el Cazarrecompensas avanzara con cuidado entre el cúmulo de basura que había en el piso hasta toparse con una puerta que Durandal se vio en la obligación de abrir.

Durandal: Hmm. Los Demonios no querían que nada entrara. Ni saliera... Hay mucho movimiento más adelante. Este lugar me da mala espina.

Cuando la puerta se abrió, Wolf apuntó hacia el interior esperando enemigos. Ciertamente la Inteligencia Artificial tenía razón puesto que el radar marcaba varias señales hostiles al fondo. Wolf tuvo que seguir avanzando entre la penetrante oscuridad apenas iluminada por una serie de cristales dorados esparcidos sobre una especie de materia oscura hecha de hueso fundido.

El Cazarrecompensas subió por unos escalones de acero hasta una habitación superior. El ambiente se hacía cada vez más pesado. Sensaciones similares ya las había tenido antes en entornos similares pero había algo más que lo inquietaba y lo hacía no dejar de apuntar hacia el frente. Una vez que alcanzó el piso superior, los cristales dorados le permitieron reconocer el origen de la señal enemiga. Nada más que unas criaturas similares a esqueletos vivientes chillaron horribles cánticos en cuanto lo vieron y corrieron hacia él.

Durandal: No puede ser... ¡El Enjambre!

Los esqueletos, conocidos como Lacayos, usaron sus afiladas garras como navajas para intentar romper la poderosa armadura de Wolf a fin de devorarlo. Por supuesto, el Cazarrecompensas contraatacó con simples disparos de su Cañón de Energía que fueron suficientes como para acabar con las frágiles criaturas.

De alguna forma, la presencia de Wolf había llamado la atención de las criaturas oscuras puesto que una gama más desarrollada de los Lacayos, los Acólitos, se hizo presente utilizando arcaicas armas de fuego que eran lo suficientemente eficientes como para hacerlo retroceder. Ante eso, Wolf tomó cobertura y fue eliminando selectivamente a cada enemigo hasta dejar despejada el área.

Durandal: Aquí hay una Bruja ¡Si ves algo flotando en el aire, tienes que destruirla!

El Cazarrecompensas siguió la indicación en su Visor Frontal de Datos y subió por otros escalones hasta dar con una sala de operaciones donde una lucha entre las criaturas del Enjambre y unos cuantos Sangheili de los Demonios luchaban entre sí.

Era realmente sorprendente que los frágiles Lacayos supusieran un desafío para los mismos Sangheili. No era para menos puesto que no había duda que la figura tenebrosa que sobrevolaba varios centímetros del piso se encargaba de guiarlos. No quedaba ninguna duda de que debía ser la Bruja así que Wolf decidió concentrar todo el fuego que tenía en su alcance para eliminarla.

Varios disparos de energía impactaron a la Bruja aunque varios de estos fueron repelidos por una capa protectora similar a un escudo de energía. La criatura ordenó a sus Lacayos cargar contra Wolf haciendo que este lanzara un par de Bombas como cobertura para luego acercarse con violencia contra ella.

A punto de asesinarla, la Bruja esquivó a Wolf al cegarlo con un oscuro campo de veneno que lo sofocó por unos momentos que fue el tiempo suficiente para que ella atacara disparando rayos de energía de sus garras. El Cazarrecompensas esquivó a tiempo los proyectiles para concentrar toda la energía de su arma hasta fulminar el escudo de la Bruja logrando que estos mismos deshicieran su cuerpo en cenizas que terminarían por evaporarse en el aire.

Durandal: No había informes del Enjambre desde el año pasado. Esa Bruja debe ser de Arion. Pensaba que habían sido contenidas ahí. Quizás la Oscuridad está más cerca de lo que pensamos.

Wolf: ...La Oscuridad... ¿Algo más que necesite el Alto Mando?

Durandal: Ya mandé gran parte del informe a la Capitana Sitri. Dice que hace poco enviaron a un equipo de exploración cerca de nuestra posición para investigar la red del Estratega, pero no han regresado. Quieren saber que les pasó y lo que puede haber en la mente de Zod.

Sin más que añadir, el Cazarrecompensas siguió adentrándose en el complejo hasta dar con la salida que llevaba directo al Observatorio.

La Antena

Observatorio, Distrito 15, Ceres

Durandal: Según los últimos registros, ese equipo de Titanes encontró los códigos de una antena oculta que podría conectarnos con otras colonias del sistema. Si encontramos esos datos, quizá consigamos activar la antena.

Wolf: ¿Dónde los podemos conseguir?

Durandal: Generalmente debe tenerlas la IA afiliada al equipo. Si fueron eliminados, entonces los Demonios deben tenerlos.

Wolf: ¿Y todavía estará aquí? Suponiendo que se hayan llevado a la IA fuera del distrito.

Durandal: Los Demonios y los Reyes están contenidos en el Distrito 15. Ha habido pocos intentos por parte de los Demonios por invadir otros distritos pero afortunadamente fueron expulsados.

El Cazarrecompensas subió al tejado de un viejo edificio. Desde ahí tuvo una amplia vista a una recién iniciada batalla territorial entre las criaturas del Enjambre y los tercos Demonios. En los escombros y restos de vehículos oxidados se encontraban sin vida los cuerpos de la Escuadra de Titanes mencionada anteriormente. Wolf se acercó a escondidas y tomó el chip de la Inteligencia Artificial.

Durandal: Mueren cada vez más Titanes que nunca. Tenemos que acabar con esto. El puesto de control de la antena está en el siguiente sector.

Wolf siguió la nueva dirección y subió una cuesta hasta llegar a otro edificio vigilado por un pequeño grupo de Sangheili. Estos no tuvieron la oportunidad de siquiera dispararle debido a la insistente llegada de Lacayos y Acólitos que provenían de una extraña estructura estrellada no muy lejos de ahí.


Complejo Ceriano, Distrito 15, Ceres

Una vez adentro de las instalaciones, Wolf se percató de que se trataba del mismo lugar que había visitado anteriormente al descubrir la señal del Estratega. No era para menos pues había igualmente de soldados de los Reyes vigilando lo que entonces vendría siendo la entrada principal.

Wolf se encargó de acabar con la pobre guardia de los Reyes para alcanzar salir a un mirador desde el que se podía ver un desolado ambiente donde se encontraban oxidadas decenas de naves tanto humanas como unas pocas del Covenant. Rápidamente la zona se encontró despejada de enemigos, permitiéndole al Cazarrecompensas entrar hasta el edificio donde estaba una computadora apenas activa. Con la ayuda de la armadura de Wolf, Durandal pudo acceder sin problemas a la máquina.

Durandal: Estoy colocando los códigos... ¡Mira, la antena! ¡Se está abriendo!

Wolf se volteó para ver como un gran domo se abría de par en par dejando que una estructura metálica cobrara la forma de una antena de comunicaciones. En ese momento se escuchó un horrible chirrido que fue sucedido por una especie de estruendo.

Durandal: ¡Naves del Enjambre!

Unos nubarrones se abrieron como herida en el aire abriéndose con tal intensidad que el chirrido se hacía más fuerte. Una serie de ataúdes oscuros y enormes surgieron de las brechas dimensionales. Estos se detuvieron al poco tiempo para luego disparar proyectiles de energía teledirigida al mismo tiempo que dejaban refuerzos enemigos.

La computadora mostró pantallas con al menos tres mundos del Sistema Beyond. De alguna forma la reactivación de la antena había llamado la atención del Enjambre por lo que decidieron atacar la fuente. Wolf no tuvo más opción que quedarse a luchar firmemente contra la casi interminable multitud de Lacayos, que eran liderados y protegidos por unos cuantos Acólitos al fondo.

Wolf hacía uso del poco arsenal que tenía disponible. Con las Bombas le era relativamente sencillo acabar con los Lacayos aunque tuvo complicaciones a la hora de lidiar con los Acólitos ya que se encontraban a una distancia segura. Un sonido resonó en los sistemas de la armadura del Cazarrecompensas y, al revisarlo, verificó que ya podía hacer uso de los Misiles.

Las oleadas de enemigos desaparecían en un abrir y cerrar de ojos con cada explosión propinada de los proyectiles del Cañón de Energía. Por más que los Acólitos buscaran cobertura no podían hacer nada contra Wolf. Incluso las Naves Ataúd se vieron obligadas a retirarse ya cuando gran parte de ellas fueron seriamente dañadas. Sin embargo, una última brecha dimensional se abrió para dar lugar a una criatura mucho mayor a las dimensiones de un Acólito. Este blandía una espada hecha de hueso y relucía una necrótica armadura hecha del mismo material pero endurecido.

Wolf disparó inmediatamente varios Misiles a los que el Caballero neutralizó creando una barrera oscura. Dispuesto a luchar, el Caballero cargó contra el Cazarrecompensas para intentar cortarlo con el filo de su espada más, sin embargo, no podía igualar la agilidad de su objetivo. Wolf seguía disparando su Cañón de Energía contra el Caballero hasta percatarse de que este había perdido su escudo de energía. Indefenso, el Caballero finalmente cayó hecho cenizas luego de ser consumido por la detonación de una Bomba.

Durandal: ¡Lo has conseguido! Ven a ver esto.

El Cazarrecompensas, luego de comprobar que no hubiera más refuerzos enemigos, regresó hasta la computadora. Las pantallas seguían mostrando las mismas locaciones pero en estas había ciertas regiones marcadas con un extraño símbolo.

Wolf: ¿Y bien?

Durandal: La antena... Está controlada por Zod. No me dejará entrar. Pero conecta estructuras defensivas de todo el sistema. Podría haber algo ahí afuera que nos permita dar la vuelta a la situación.

Wolf: Supongo que he terminado con mi tarea.

Durandal: Sí, creo que ya puedes cobrar tu recompensa. De hecho, hay alguien esperándote en el Distrito 7.


Plaza del Elegido, Distrito 7, Ceres

Wolf había decidido tomar el camino largo hasta la ciudad. Según la Inteligencia Artificial, debía ir hacia el centro donde estaba construida una gran plaza completamente techada. Su tamaño era realmente enorme y daba lugar a varios puestos para estacionar cualquier clase de vehículo.

El Cazarrecompensas bajó de su nave y caminó directo hacia el interior del edificio donde pudo ver con claridad una esfera completamente blanca. Lo más cercano que le vino a la mente fue un Cryptum, una especie de contenedor Forerunner donde estos los usaban para reposar y meditar, sin embargo, este era absurdamente grande y además su aspecto era notablemente distinto a como se lo habían descrito.

Reinhardt Reiss: Hubo un tiempo, en el que creíamos que estábamos salvados... Pero eso fue hace mucho. Imagino que tienes muchas preguntas.

Wolf: ¿Qué ocurrió aquí?

Reinhardt Reiss: En su último estertor, Tourian nos preparó para proteger el universo... Ahora que él, y los Forerunner, ya no pueden hacerlo.

Wolf: ...¿Qué le sucedió?

Reinhardt Reiss: Podría hablarte de muchas cosas... De la Luz y la Oscuridad. De cómo forzó a Tourian a usar su poder para combatirla para darnos más tiempo.

Wolf: ¿La Oscuridad...?

Reinhardt Reiss: Un mal ancestral, tan antigua como la Luz... La Oscuridad se cierne de nuevo. Y, esta vez, puede que no sobrevivamos. Sus tropas nos rodean, el Covenant sólo es el principio.

Wolf: ...¿Qué puedo hacer yo?

Reinhardt Reiss: Haz que la Oscuridad retroceda. Los Titanes de Ceres luchamos aquí y más allá. Únete a nosotros. Durandal te guiará... Ella nunca había escogido un compañero antes. Espero que haya escogido sabiamente.

El viejo hombre se alejó. De alguna forma Wolf ya sabía qué clase de persona era. Su armadura verde y poderosa, que inspiraba valentía en los soldados más temerosos y terror en los enemigos más feroces. Un Spartan de Primera Generación, quizá el último, seguía firme en su lucha.

Las dudas no quedaron del todo claras para el Cazarrecompensas. Ya anteriormente había escuchado acerca de la Oscuridad pero pensar que todo se había reducido en una lucha eterna entre el bien y el mal dejaba las cosas claras. Su tarea era continuar con el legado de los Forerunner y, al igual que el Spartan, lucharía hasta dar su último aliento. Wolf salió de allí mirando una última vez la colosal esfera. Caminó hasta su nave y la abordó de nuevo.

Durandal: ¡Claro que escogí sabiamente! Somos un equipo.

La Guarida de los Demonios

10 de Septiembre del 2580

Base de Lanzamiento, Distrito 15, Ceres

En un sólo día, el Cazarrecompensas había descubierto que el Estratega seguía activo, que los del Enjambre habían regresado y había acabado con uno de los líderes de la temida Facción de los Demonios. Ese fue el reporte completo de Wolf que presentó al Alto Mando de los Titanes de Ceres.

Ahora el momento para dar el golpe final a una de las facciones más grandes del Covenant Caído. Sin su Anciano, ya no tienen más líderes a excepción de un último blanco de gran importancia: Servant Diablum. La red de Acechadores había descubierto que la gran máquina era la que maquinaba fríamente los planes de los Demonios.

El Alto Mando había marcado la operación como de tipo Asalto por lo que era obligatorio que otras dos personas participaran en la misión. Wolf se encontraba aterrizando en las coordenadas asignadas cuando recibió una transmisión.

Erwin Tannin (Radio): La Facción de los Demonios seguirá atacando las murallas del Distrito 7, a no ser que los golpeemos primero. Bajo las ruinas del Cosmódromo encontramos la guarida de los Demonios... Y al Servant que les proporciona su fuerza. Destruyan a esta máquina... Y envíen sus almas de vuelta al infierno.

El Cazarrecompensas bajó de su vehículo una vez que este aterrizó. La zona estaba despejada pero no lejos de ahí se podían escuchar tiroteos causados por uno de los constantes enfrentamientos entre los Sangheili y el Enjambre. En menos de un minuto apareció una segunda nave perteneciente el ejército. De esta salió una figura conocida, su armadura estaba bastante maltratada pero su aspecto era tan único que no quedaba ninguna duda que se trataba de él.

Anton Ivanoff: ¿Wolf?...

Wolf: ...Creí que...

Anton Ivanoff: De mi nadie se deshace fácil.

Durandal: ¿Ustedes se conocen?

Anton Ivanoff: Sí. Es complicado pero...

Durandal: La pregunta estaba de más, ¿no? A ustedes les debe gustar caer del cielo. Una manera original de hacer entradas triunfales supongo.

Para el Cazarrecompensas no había duda de que el sujeto frente a él era su antiguo compañero. Había pasado bastante tiempo pero parecía que el destino no solamente le sonrió a él aquella ocasión. De verdad el universo es muy pequeño.

Una tercera nave apareció en el aire. El vehículo frenó bruscamente en el aire en un desesperado intento por no estrellarse. El transporte flotó unos momentos para dejar salir a su piloto. El tercer miembro portaba una armadura similar en varios aspectos al resto de Titanes reluciendo un color negro con detalles rojos. La persona era de una estatura considerablemente menor a la de Wolf y Anton, lo que hizo saber al instante que se trataba de una mujer.

Ryuko Matoi: ¿Nos vamos?

Anton Ivanoff: Ya estamos todos. En marcha.

Sin hacer presentaciones, los tres siguieron al Spartan por un pequeño atajo a fin de evitar entrar en la batalla más adelante. Según las indicaciones del Alto Mando, debían entrar a un edificio al fondo de una antigua estación.


Refinería, Distrito 15, Ceres

Durandal: Detecto un enfrentamiento entra la Facción de los Demonios y el Enjambre.

La información dada resultó ser cierto. Al igual que en el exterior, los Sangheili luchaban violentamente contra las fuerzas del Enjambre. Los pasillos estaban repletos de cuerpos sin vida y restos de huesos calcinados. A pesar de su numerosidad, los del Enjambre estaban siendo repelidos eficientemente por los Demonios.

La Escuadra, conformada por Wolf, Anton y Ryuko, llegó hasta una amplia refinería donde la lucha seguía desatada. Para avanzar hasta su objetivo, la Escuadra tenía que pasar por una puerta que estaba bloqueada por una absurda cantidad de minas.

Wolf: ¿Y bien?

Durandal: Las minas están controladas por la consola custodiada por aquel Ultra.

Anton Ivanoff: Debemos eliminar ambos grupos para acercarnos... ¡Oye! ¡¿Qué haces?!

Ryuko se separó del equipo para entablar combate con los Acólitos pudiéndolos despedazar sin problemas con sus armas. Sus habilidades, a pesar de su actitud descontrolada, la hacían un enemigo difícil incluso para los Caballeros que intentaban asesinarla con sus Fusiles Largos.

Anton Ivanoff: ...No queda de otra. Wolf, intenta llegar a la consola para que Durandal desactive las minas. Yo te cubro.

Los compañeros saltaron a la acción. Anton rápidamente la abrió el paso a Wolf gracias a la efectividad de su Escopeta. Por su parte, Ryuko hacía un buen trabajo repeliendo a los Lacayos y Acólitos, los Caballeros, por más fuertes que fueran, finalmente terminaron hechos polvo luego de entablar combate con ella. El Cazarrecompensas acabó con un par de Sangheili Mayores para ocultarse tras la consola para permitir que Durandal procediera a hacer su trabajo. La pantalla de la computadora mostró varios caracteres Sangheili rojos.

Durandal: Ugh. Este es complicado. Necesitaré algo de tiempo.

Las puertas del segundo piso se abrieron dando paso a más Demonios.

Anton Ivanoff: Espero que trabajes mejor bajo presión.

Con las fuerzas oscuras repelidas, todos concentraron su fuego contra los Sangheili. Al poco tiempo los Demonios rodearon a la Escuadra obligando a Wolf a disparar unos pocos Misiles antes de que estos se agotaran rápidamente. Ryuko subió con la ayuda de varios contenedores hasta el segundo nivel donde luchó con su propia Espada de Energía. Anton combatió a distancia esperando el momento justo en que los enemigos se acercaran para asestarles plomo en su cabeza.

Durandal: Los Demonios hacen las cosas más complicadas. Parece que todo estuviera conectado a... Me daré más prisa.

De una barricada al fondo de la sala surgieron más Lacayos y Acólitos liderados por una Bruja. Como respuesta, los Demonios llamaron a sus líderes entre ellos un Ultra con distintivos azul claro. La Escuadra siguió la misma secuencia pero al final tuvieron que retirarse hasta la consola.

Las fuerzas de los Demonios del Covenant Caído al parecer consideraban más peligrosos a los del Enjambre que a la misma Escuadra de Asalto. El Ultra no dejaba de gritar órdenes a sus secuaces mientras disparaba perdigones de plasma contra los escudos necróticos de los Caballeros.

Wolf: Durandal...

Durandal: Ya casi... ¡Listo! ¡La puerta está abierta!

Ryuko Matoi: Pudiste haber tardado más.

Durandal: Ya quisiera haberte visto a ti decodificando un sistema hexadecimal.

Ryuko Matoi: Podría intentarlo.

Durandal: En la próxima misión.

El equipo cruzó la abertura y avanzó unos cuantos desolados pasillos llenos de oxidada maquinaria para encontrarse justo a los pies de las instalaciones de monitoreo del Arca.


La Explosión, Distrito 15, Ceres

Durandal: La guarida está ahí adelante. Bajo la nave colonia. Justo del otro lado de todos estos Demonios.

Anton Ivanoff: Demonios...

Ryuko Matoi: Sí, lo sabemos.

Anton Ivanoff: No, mira.

Ryuko Matoi: ...Demonios.

Frente a la entrada había aparecido un Phantom que dejó en el suelo un Tanque Wraith notablemente modificado con un blindaje pesado, seis cañones anti-aéreos de combustible y una torreta de plasma automática con escudo.

Anton Ivanoff: Bueno, no es cualquier cosa a la que hayamos enfrentado antes.

Ryuko Matoi: A decir verdad esta es mi primera misión.

Wolf: La torreta automática nos va complicar acercarnos. Y es cuestión de tiempo para que empiece a disparar sus cañones de combustible.

Anton Ivanoff: Quizá un PEM nos ayude. Necesitamos al menos una Pistola de Plasma. Luego concentraremos el fuego en la torreta, eliminamos los cañones de plasma y acabamos con su núcleo.

Durandal: Suena como un buen plan.

Ryuko Matoi: No lo será hasta que funcione.

Los Demonios que se interponían entre la Escuadra y la guarida fueron sorprendidos por el sonido del desgarro de una brecha dimensional. Naves Ataúd del Enjambre hicieron su presencia al dejar salir oleadas de sus propios soldados que rápidamente supusieron una amenaza. El Wraith atacó con sus cañones a las Naves Ataúd pero al final fue inútil ya que estas desaparecieron tan pronto como habían llegado.

La horda del Enjambre estaba siendo liderada por un Caballero Nigromante que constantemente atacaba con su Fusil Largo a fin de eliminar a los Demonios francotiradores. Para ventaja del Covenant, el Wraith usaba su torreta de plasma automática para reducir a los Lacayos.

La Escuadra de Asalto, detrás de Anton, avanzó rodeando el campo de batalla tomando una Pistola de Plasma de uno de los Demonios caídos. Una vez completada la primera parte del plan, los tres siguieron avanzando hasta llegar a un edificio cercano al Wraith. El tanque, de alguna manera, detectó la aproximación de la Escuadra y comenzó a disparar su armamento primario contra ellos.

El descuido del Wraith hizo que se volviera blanco fácil para los Lacayos restantes, quienes treparon encima del vehículo para proceder a destrozar su carcasa con sus afiladas garras cargadas de alguna especie de biocorriente interna. El tanque entonces liberó una onda de energía que expulsó a sus enemigos provocando entonces que su núcleo se expusiera para enfriar el mecanismo. Ahí, Ryuko se adelantó para disparar el proyectil sobrecargado de plasma mientras que Wolf se aseguraba de no dejar que los Demonios la atacaran.

Cuando la sobrecarga alcanzó el núcleo del Wraith, este quedó completamente inutilizado permitiendo a Anton acercarse lo suficiente como para perforar y extirpar el núcleo del vehículo. A continuación, el Wraith proliferó una serie de sonidos que culminaron en una explosión causada a la sobrecarga.

Los Demonios, al ver que su defensa había sido eliminada pero que también habían neutralizado a las fuerzas del Enjambre, optaron por retirarse al interior de su guarida. La Escuadra recargó sus armas y luego abrieron la entrada de la vieja edificación.


Guarida de los Demonios, Distrito 15, Ceres

Durandal: Esta es la Guarida de los Demonios.

Luego de subir por unos escalones se toparon con varias pilas de esqueletos.

Ryuko Matoi: ...Dios.

Anton Ivanoff: No creí que los Demonios hubieran matado a tantos Titanes.

Durandal: No... No todos esos huesos pertenecen a Titanes. Parece que varios pertenecían a civiles que murieron en la Caída del Distrito 15. Por lo que supe, los Demonios hacen esto como una presentación ceremonial para miembros de facciones rivales.

Wolf: ¿Facciones rivales? ¿Hablas de los Reyes?

Anton Ivanoff: ¿Recuerdas al Ultra de la Refinería? El de las insignias azules. Era un Maestro de Campo del Invierno.

Tres facciones del Covenant Caído y una raza de esqueletos vivientes. Wolf podía decir que ya lo había visto todo pero no dejaba de tener sorpresas. Eso significaba que el Sistema Beyond fue y todavía sigue siendo el protagonista de interminables guerras. Quizá ahora podían tener la oportunidad de dar cierre a una de ellas.

La Escuadra subió unos últimos escalones hasta toparse con una gran puerta de hierro. Wolf y Anton la abrieron rompiendo sin querer los pasadores. Del otro lado había un gran patio inundado de agua por varias partes y, en el centro, flotaba una esfera purpura rodeado de varios Sangheili Menores.

Durandal: High Servant Diablum.

Wolf y Anton eliminaron a los Demonios provocando que Diablum se elevara en el aire. La máquina hizo una serie de sonidos para desaparecer un escudo de energía a su alrededor. En ese instante, una serie de proyectiles de plasma surgieron de lo que vendría siendo su ojo.

Los proyectiles llovían sin cesar obligando a los tres a refugiarse dentro de una pequeña bodega. Desde ahí hicieron lo posible para que sus balas perforaran el duro blindaje del Servant pero a eso la máquina respondió llamando refuerzos que llegaron en varias oleadas de Phantom.

Los Demonios no tardaron en socorrer a su Servant y obligaron al equipo salir de su escondite para ser blancos de Diablum. Ryuko tuvo que luchar nuevamente con su Espada de Energía obliterando a cualquiera que se cruzara en su camino. Anton, de manera similar, utilizaba su Escopeta para atacar a quemarropa. Wolf subió a una parte elevada para soltar Bombas suficientes para despejar la zona.

El Servant entonces se teletransportó cerca de Wolf para atacarlo con violencia. Varios de los proyectiles lo hicieron caer contra una de las oxidadas máquinas. Molesto, el Cazarrecompensas disparó varios Misiles contra la máquina creando explosiones que agrietaron la capa de blindaje principal del Servant. Como si igualmente se hubiera molestado, Diablum se teletransportó cerca de Wolf para activar un sistema de defensa que le permitió absorber su energía.

Anton tomó a Wolf del brazo para sacarlo de ahí para al mismo tiempo arrojar un par de Granadas de Plasma contra las grietas de Diablum. Las explosiones consecuentes provocaron varias fallas en la Inteligencia Artificial del Servant causando que disparara proyectiles a diestra y siniestra dando por consecuencia que los Phantom que traían refuerzos se retiraran.

Una vez que Diablum recuperó el control de su cuerpo siguió atacando con una gran violencia. Los proyectiles de plasma hicieron que la Escuadra se separara. Wolf salió de su cobertura para atacar con más proyectiles explosivos. Diablum, seriamente dañado, se teletransportó a la parte superior del patio a un nivel inalcanzable para Wolf, Anton y Ryuko.

Durandal: ¿Algún otro plan?

Anton Ivanoff: Casi no me queda munición.

Ryuko Matoi: Tampoco a mí.

Wolf: Digamos que no estoy en mi mejor momento... Pero tengo un plan.

Anton Ivanoff: ...¿Es arriesgado?

Wolf: Como si no me conocieras... Pero ahora necesito ayuda... Tú...

Ryuko Matoi: Ryuko...

Wolf: Sí ¿Ves el ojo del Servant?

Entre la densa niebla purpura de los proyectiles de plasma se podía visualizar apenas el ojo de Diablum. Las explosiones habían dañado completamente el recubrimiento permitiendo atacar directamente a sus circuitos internos y por ello se había teletransportado a una posición desde la que, si bien no podía atacar con precisión, estaba a salvo.

Ryuko Matoi: Ajá.

Wolf: Con tu Espada de Energía puedes causar un cortocircuito similar a como hicieron con el Wraith.

Durandal: ¿Y cómo esperas llegar hasta allá? No me digas que tu armadura viene con alas.

Ryuko Matoi: Espero que sepas lo haces.

Los compañeros salieron de sus escondites evitando varios de los impactos de plasma. Anton hizo todo lo posible por llamar la atención del Diablum consiguiéndolo gracias a su fuego constante de su Rifle de Asalto. Wolf y Ryuko se acercaron a escondidas mientras tomaban carrera. En ese momento, varias descargas eléctricas brotaron de la armadura de Wolf para luego acumularse en él para incrementar su velocidad.

A los pocos segundos ya estaba dejando atrás a Ryuko por lo que tuvo que tomarla de la mano para que siguiera su ritmo. Luego de haber acumulado la energía de Aceleración suficiente, Wolf se frenó para pegar un súpersalto que lo elevó a él y a Ryuko en el aire al mismo nivel del Servant.

Diablum ignoró a Anton para concentrarse en sus otros enemigos. Wolf se interpuso en los disparos de plasma para arrojar a Ryuko contra el ojo del Servant. Los proyectiles dieron justo al Cazarrecompensas pero ninguno había dado a Ryuko, quien encendió su Espada de Energía en el acto y lo enterró directamente en el ojo del Servant.

Los circuitos de Diablum fueron afectados por la Espada de Energía. El interior de la máquina comenzó a fundirse con sus suministros de plasma provocando una reacción en cadena que hizo que Diablum girara sobre sí a una gran velocidad para luego explotar y caer contra el suelo. Varios componentes de la máquina salieron esparcidas por la zona golpeando a los miembros de la Escuadra.

Para cuando Wolf recuperó el conocimiento se dio cuenta de que Ryuko se encontraba justo encima de él. Al instante ambos se pusieron de pie e hicieron como si nada hubiera pasado. Ambos buscaron a Anton que se encontraba justo debajo de un pedazo gran de Diablum. Este igualmente se puso de pie comprobando que todo estuviera en orden.

Anton Ivanoff: ¿Escucharon el grito de esa cosa? Nunca pensé que una máquina pudiera sentir odio.

Wolf y Ryuko: Te sorprenderías.

Durandal: Hmm. Parece que han enviado el equipo adecuado para encargarse de esto. El Alto Mando ya fue notificado.

Erwin Tannin (Radio): El Servant Diablum proyectaba una sombra sobre Ceres. Tras su destrucción la Facción de los Demonios se debilitará. Pero hay que estar alerta. Los Demonios, y todo el Covenant Caído, son astutos y sabrán cómo sobrevivir... Siempre lo hacen.

La Oscuridad Exterior

11 de Septiembre del 2580

Línea del Arquero, Océano de las Tormentas, Arion, luna de Ceres

Con la eliminación del Anciano y el High Servant de la Facción de los Demonios, los Titanes de Ceres lanzaron un contraataque que les permitió recuperar varios puestos de importancia del Distrito 15. La amenaza que alguna vez supusieron los Demonios había sido apaciguada. Sin embargo, esa no era la razón por la que Wolf había llegado en primer lugar a ese sistema.

Una vez que el Cazarrecompensas se familiarizó un poco más con el personal, escuchó varios rumores acerca del Enjambre y de Arion, la luna de Ceres. Al preguntarle a Durandal, su nueva compañera, se enteró de que dicho lugar había sido entregado a los esqueletos vivientes luego de un terrible evento nombrado como Océano de las Tormentas. La humanidad esperaba que fuera suficiente para ellos.

La nave de Wolf sobrevoló una abandonada colonia Arioriana donde se estaba desarrollando un Cañón de Aceleración de Partículas. El Cazarrecompensas aterrizó no lejos de ahí y procedió a avanzar con su arma apuntando a todos los rincones oscuros que había más adelante hasta llegar a la entrada de la sala de control.

Wolf: ¿Qué vinimos a hacer aquí?

Durandal: Una Escuadra de Incursión vino aquí en busca de un acceso a la fortaleza del Enjambre. Pero desaparecieron. Vamos a buscar su rastro. Sus últimas coordenadas conocidas están adentro más adelante... Antes de conocerte, solía examinar varios informes por las noches, preguntándome que era lo que estaba haciendo el Enjambre, pero lo único que llegué a detectar fue actividad difusa. Como si estuviera bloqueada o enterrada.

El Cazarrecompensas ya estaba bien adentro de la sala de control. Había varios cuerpos ya completamente descompuestos de lo que alguna vez fueron personas.

Durandal: Hmm. El último informe del Equipo Shattered dice que uno de ellos arrebató el control de este antiguo acelerador a una facción desconocida del Covenant Caído.

Wolf: ¿Desconocida?

Durandal: Parte de este equipo muestra actividad reciente. El Covenant Caído no revive viejos sistemas, tuvo que ser la IA de Shattered.

Wolf sacó de su casco un chip especial para Durandal que le fue otorgado por el Alto Mando luego de su misión anterior. Como la consola principal tenía una entrada para su compañera, colocó el chip y vio como del holopedestal apareció el avatar de Durandal, quien inició su trabajo.

Durandal: A lo mejor me pasé... Buscaban los restos de una antigua colonia. No está lejos. Puede que todavía sigan allí.

La maquinaria del acelerador de partículas se encendió resonando un horrible sonido que se escuchó por todo el entorno. El enemigo no tardó en responder.

Durandal: ¡Naves del Covenant Caído! ¡Vienen por nosotros!

Wolf regresó a Durandal a su armadura y comenzó a luchar contra los recién llegados Sangheili. Todos ellos portaban distintivos verdes aunque mal hecho. Ninguno poseía una insignia que identificara su facción por lo que debía tratarse de alguna independiente a los Demonios, Reyes e Invierno.

El Cazarrecompensas acabó con los asesinos y salió al exterior. El acelerador volvió a resonar fuertemente para luego apagarse. Un par de Phantom llegó al instante al desactivar su camuflaje activo. Estos dejaron un grupo de Ghost para que eliminaran a Wolf, sin embargo, él pudo acabar con los vehículos enemigos con el apoyo de sus Misiles y tomó uno por la fuerza eliminando al instante a su piloto.

Durandal: La colonia que estaban buscando debería estar al otro lado de la cresta... Si sigue en pie.

Sin esperar a que llegaran más refuerzos enemigos, Wolf pisó el acelerador del Ghost en ruta hacia las coordenadas indicadas por su Inteligencia Artificial.


Ancla de la Luz, Océano de las Tormentas, Arion, luna de Ceres

Al llegar a la siguiente sección de la región, Wolf se encontró con los restos de una antigua colonia de investigación. Él bajó del vehículo y subió hasta un edificio circular donde yacía una computadora desactivada. Durandal no tardó en acceder a los registros.

Durandal: Hmm. Sí, este fue su destino. Aquí hay notas... Menciona todo el rato un lugar llamado "Templo de Abaddón". No está lejos de aquí. Suena como trampa mortal.

El Cazarrecompensas salió del edificio y observó al cielo donde más Phantom aparecieron usando sus faros para intentar localizarlo. Wolf se movió con sigilo hacia un sendero oculto entre grandes formaciones de roca donde una extraña lámpara delataba la próxima aparición del Enjambre.

Durandal: En esta zona hay kilómetros de terreno hueco ¿Quién sabe lo que estará pasando bajo tus pies?


Templo de Abaddón, Océano de las Tormentas, Arion, luna de Ceres

Durandal: Mira. Ahí delante. Titán abatido.

El cuerpo sin vida de un Defensor no fue lo que llamó la atención de Wolf. Frente al cadáver se alzaba la entrada sellada de una fortaleza de un estilo gótico bizarro. Ciertamente se sentía una presencia inquietante que le hacía sentirse como si no fuera bienvenido. Unos cuantos pasos más y estaban frente al cuerpo.

Wolf: No queda nada.

Durandal: ...¿Y la IA?

Un extraño sonido captó la atención de Wolf. Al voltear y mirar hacia la colina pudo notar como la observaba misteriosamente una figura encapuchada. Otro sonido, el Cazarrecompensas se giró contra la gran puerta que se abría lentamente al romper sus sellos.

Durandal: Creo que deberías retroceder.

La puerta se abrió completamente al mismo tiempo que centenares de chillidos sonaron al unísono.

Durandal: ¡Hemos despertado al Enjambre! ¡Qué no te consuman!

Wolf retrocedió al mismo tiempo que un centenar de Lacayos lo perseguía. Por más proyectiles explosivos que el Cazarrecompensas usaba no daba final a las oleadas de enemigos.

Durandal: Detecto una señal... La IA del Equipo Shattered... ¡Está muriendo!

Al fondo de la multitud de Lacayos aparecieron más de ellos pero iluminados por una luz azulada verdosa y caminaban lentamente. La situación hizo considerar a Wolf dispararles a ellos provocando que aquellos Lacayos Malditos explotaran aniquilando a sus propios aliados.

Seguido de la explosión, varios Acólitos y Caballeros salieron al combate, liderados por una Bruja. La criatura danzaba en el aire mientras daba chillidos a forma de indicaciones para los de su progenie. Por más veces que Wolf disparaba Misiles contra la Bruja, los Caballeros materializaban su escudo necrótico para salvarla.

Wolf tuvo que ingeniárselas para eliminar primeramente a los Acólitos para forzar a los Caballeros atacar directamente entrando en combate cuerpo a cuerpo. Los golpes propinados por estos eran tan fuertes que no había duda de que podrían romper los huesos de un Sangheili si tuvieran la oportunidad. Aprovechando la altura de su enemigo, el Cazarrecompensas escaló por la espalda de uno de los Caballeros para vaciar todos los disparos de energía que pudo hasta desintegrarle la cabeza.

El Caballero cayó hecho cenizas mientras que el otro rugió y cargó contra Wolf. Este esquivó el ataque y usó unos cuantos Misiles para atacar a la espalda del enemigo hasta no dejar nada de él. En eso, un campo de veneno envolvió al Cazarrecompensas, cegándolo y volviéndolo blando de los rayos de energía de la Bruja.

La criatura intentó escabullirse hacia la seguridad del Templo de Abaddón pero Wolf alcanzó a herirla al arrojarle su Cuchillo de Combate. La Bruja chilló y cayó al suelo donde el Cazarrecompensas la alcanzó para sujetar su cabeza a fin de romperle el cuello. No había más rastros de enemigos y Wolf pudo encontrar entre los huesos el chip de la Inteligencia Artificial que pertenecía al Equipo Shattered.

Durandal: ...Está muerto. Pero puedo leer algunos de sus recuerdos. Estas cavernas siguen durante kilómetros. El Enjambre está reuniendo un ejército para invadir Ceres. Informé al General Reiss de esto... He estado revisando las grabaciones y encontré un lugar dentro de la Boca del Infierno. Un lugar al que llaman... La Tumba del Mundo. Se trata de una biblioteca de conocimiento del Enjambre.

Wolf: Busquémosla.

La Tumba del Mundo

Línea del Arquero, Océano de las Tormentas, Arion, luna de Ceres

Al salir de la entrada del Templo de Abaddón, Wolf tomó el cuerpo del soldado caído y lo posó en la cabina de pasajeros de su nave. Acto seguido, él subió a la cabina del piloto y retornó a la zona donde estaba el acelerador de partículas.

En su corto viaje, el Cazarrecompensas reflexionó sobre los recientes eventos. Esa Inteligencia Artificial había perecido de una forma anormal como si la simple presencia del Enjambre hubiera sido la causante de tal corrupción. Curiosamente algo le hizo saber a Wolf que esa Inteligencia Artificial estaría orgullosa de que sus conocimientos fueran guía para detener las maquinaciones de los no muertos.

Durandal: La Tumba del Mundo está en las profundidades de su fortaleza, pero según la IA que encontramos, está protegida por un antiguo Caballero. Puedo llegar hasta él, pero tendrás que derrotarlo para encontrar la tumba.

Wolf bajó de su nave sobre una colina en la que estaba establecido un abandonado laboratorio. Al fondo de la instalación había un hueco que conducía hasta un sendero donde se encontraba abierta otra puerta a la fortaleza subterránea del Enjambre. En el suelo había restos tanto de Lacayos y Acólitos como de varias clases de guerreros Sangheili.

Durandal: El Enjambre está bien afianzado en Arion. Está todo lleno de cámaras y catacumbas.

El Cazarrecompensas caminó con prisa y precaución hasta estar bien adentro de la cámara que conducía la puerta. El entorno cavernoso hizo que Wolf sintiera alguna extraña sensación de nostalgia puesto que se sentía como en una de las regiones subterráneas tanto del Mundo Escudo Eclipson como del Planeta-X. La situación cambió abruptamente cuando en la columna central de una escalera de roca en espiral se encontraban lo que parecían ser crisálidas de un tamaño similar al de un Lacayo del Enjambre. Definitivamente no era como estar en tu propia casa.


Salón de la Sabiduría, Océano de las Tormentas, Arion, luna de Ceres

El camino de las escaleras en espiral terminó en otro gran hueco. Al cruzarlo, Wolf se topó con un gran mausoleo perteneciente sin dudas a las oscuras criaturas del Enjambre. El diseño gótico y siniestro contrastaba notablemente con toda la arquitectura que el Cazarrecompensas había visto antes. Era la primera vez que veía algo así.

Durandal: ¡Aulladores!

Wolf observó a todas partes hasta concentrarse en unas estructuras que levitaban a una altura considerable del suelo. Como si la voz de Durandal los hubiera despertado, aquellas cosas se abrieron al mismo tiempo que una carga de energía purpura oscura se materializó en su interior. Era como una especie de ojo que devolvió al Cazarrecompensas la mirada para dispararle proyectiles energéticos.

El Cazarrecompensas tomó cobertura. Los rugidos de las criaturas del Enjambre resonaron por toda la habitación como preludio de su inminente llegada. Wolf apuntó hacia los Aulladores intentando hacerles todo el daño posible hasta que estos colapsaron liberando fragmentos que comenzaron a seguirlo.

Suponiendo lo evidente, Wolf se lanzó contra la oleada de enemigos atrayendo los proyectiles de los Aulladores. Estos detonaron cerca del Cazarrecompensas, debilitando por completo sus escudos de energía pero eliminando así a todos los enemigos dejando la zona limpia.

Durandal: Hmm. El Caballero está cerca. Es poderoso y no está solo. Pero el Caballero posee la llave de la Tumba. Tendrás que matarlo.


Círculo de Huesos, Océano de las Tormenta, Arion, luna de Ceres

Wolf había atravesado varios senderos oscuros. La gran mayoría consistió en puentes colgantes hechos de grandes huesos pertenecientes a quien sabe qué cosa. El nombre que tenía ese lugar de hecho, el Círculo de Huesos, había sido nombrado así por una vaga traducción hecha del lenguaje del Enjambre y por ello es que había varios que daban resultados un poco inquietantes.

Una vez que Wolf cruzó un último puente se encontró con otra cámara similar a la Sala de la Sabiduría aunque más pequeña. El desgarrador sonido de una brecha dimensional dando paso a una Nave Ataúd sorprendió al Cazarrecompensas. La nave dejó debajo de ella un grupo de Acólitos acompañados por un Caballero.

El guerrero adornado con mantos rojos, portaba una afilada hoja de hueso en forma de espada. Wolf eliminó a los secuaces para concentrar el fuego hacia el Caballero pero este se protegió al invocar su escudo necrótico. El Cazarrecompensas, confiado, se acercó para luchar cuerpo a cuerpo contra la criatura pero esta inmediatamente blandió su Espada Oscura golpeando su hombro con la parte sin filo de la hoja.

Wolf cayó y retrocedió tan rápido como pudo dejando escapar gritos ahogados. El simple contacto con aquella maldita espada le provocó un ardor de los mil demonios. El Caballero igualmente se confío y cargó contra el Cazarrecompensas sin darse cuenta de que este había cargado un Misil que terminó por desbaratar su cabeza al impacto. Las cenizas cayeron al piso junto con un extraño artefacto que Wolf tomó luego de que el ardor cesara en intensidad.

Durandal: Esa es la llave de la Tumba. Hmm. Bien, ya sé dónde ir.

El Visor Frontal de Datos de Wolf marcó un objetivo no muy lejos de ahí.

Durandal: Esto debería llevarnos directo a la Tumba. La Tumba del Mundo, no la nuestra. Ya me entiendes...

Wolf: (Suspiro) ¿Ya acabaste tu chiste malo?

Durandal: Hay, eres un amargado.


La Tumba del Mundo, Océano de las Tormentas, Arion, luna de Ceres

El camino por delante desembocó en una cámara especial rodeado de varios charcos oscuros de los que salieron Lacayos al mando de un Caballero. Wolf pudo eliminar con la pobre defensa del recinto, sin embargo, esto provocó que más Caballeros aparecieran allí mismo portando distintas clases de armas.

Wolf tuvo que retroceder y usar de forma inteligente sus armas. Sus Misiles no podían hacer nada contra los impenetrables escudos necróticos así que optó por usar una cuantas Bombas para debilitar los talones de los Caballeros. Los esqueléticos guerreros rugieron y expulsaron una extraña aura roja dejando su defensa de lado por considerar más efectivo un ataque directo más, sin embargo, eso terminó por volverlos cenizas de los continuos disparos del Cañón de Energía del Cazarrecompensas.

Por el momento no aparecieron más enemigos así que Wolf subió por unos escalones hasta una extraña estructura dorada, la Tumba del Mundo. Durandal, como siempre, usó los patrones energéticos de la armadura del Cazarrecompensas a fin de usarlo como un potente escáner.

Durandal: Cuando irrumpa, van a venir por nosotros. Prepárate.

La Tumba del Mundo produjo una serie de sonidos extraños. Estos fueron respondidos por gritos de un ejército completo de criaturas del Enjambre que hicieron acto de presencia al emerger de los charcos oscuros. Al estar en una posición elevada, Wolf tuvo la ventaja inicial utilizando todo el armamento que tenía disponible en ese momento.

Aun cuando Wolf podía hacer frente a toda la oleada de enemigos que atentaban contra su vida, su condición no era la mejor de todas. Todavía su armadura se encontraba reponiendo los sistemas dañados en la colisión en el Cosmódromo y ahora varios de sus recursos, como los Misiles, eran más limitados. Tarde o temprano, el Cazarrecompensas se quedó únicamente con el Rayo de Energía que apenas podía hacer algo contra el hueso sólido de los Caballeros.

Ya cuando los entes del Enjambre estaban cerca de Wolf, este visualizó al fondo un grupo de Lacayos Malditos. De un sólo disparo acabó con uno de ellos causando que toda la energía necrótica acumulada en su interior explotara con el resto generando una reacción en cadena que fulminó a casi todos los presentes. Los Caballero restantes, seriamente heridos, cayeron luego de un par de disparos de energía. La calma y el incómodo silencio regresaron.

Wolf: ¿Durandal?

Durandal: Ya lo tengo todo. Aquí hay cosas increíbles. El Enjambre ha visto miles de mundos devorados por la Oscuridad. Y llevaba tiempo sembrando en Ceres esperando a que sus dioses regresen. Avisaré al General Reiss. Larguémonos de aquí.

La Cámara de la Noche

Boca del Infierno, Océano de las Tormentas, Arion, luna de Ceres

Wolf y Durandal habían regresado a la Torre de los Titanes para dar conocimiento de su descubrimiento. Ellos fueron llamados por el mismo General Reiss donde trabajaron arduamente con la información de la Inteligencia Artificial del Equipo Shattered. Concluyeron que el Enjambre estaba realizando un ritual tenebroso que tenía como fin exterminar a la humanidad.

Sin perder más tiempo, Wolf abordó su nave y partió de regreso a la luna de Ceres para impedir que el Enjambre completara su objetivo. En menos de una media hora, el Cazarrecompensas se encontraba sobrevolando la enorme grieta de Arion, un terrible recuerdo de la Batalla del Océano de las Tormentas y del poder de uno de los dioses del Enjambre.

Durandal: Nos llega una transmisión urgente por todos los canales. Es del General Reiss.

Reinhardt Reiss (Radio): Ahora no hay nada más importante. El poder que posee el Enjambre debe ser analizado... Y destruido.

Wolf: ¿Aterrizaremos aquí?

Durandal: Ese ritual podría estar sucediendo en cualquiera de sus miles de cámaras. Si encontramos grietas suficientemente profundas podría mapear al menos una parte de la fortaleza.

La nave descendió para dejar al Cazarrecompensas sobre una cima.

Durandal: Mira, esa grieta de ahí. Podría escanearla si te colocas cerca de ahí.

Wolf hizo lo que le indicó su compañera y avanzó unos cuantos metros hasta estar cerca de la grieta aledaña a la Boca del Infierno. Durandal disparó unos cuantos pulsos invisibles a modo de una especie de sonar.

Durandal: La lectura es buena... ¡Espera! ¡Lo encontré! Pero tenemos que adentrarnos al Templo de Abaddón.

El Cazarrecompensas, a pesar de haber recuperado la habilidad de la Aceleración todavía no podía abusar de ella por lo que tuvo que asaltar un campamento de exploradores Sangheili a quienes robó un Ghost. Wolf aceleró en ruta hacia el Ancla de la Luz donde dejó el vehículo para atravesar el estrecho sendero.


Templo de Abaddón, Océano de las Tormentas, Arion, luna de Ceres

Durandal: Alguien intenta establecer contacto.

Wolf: Podría ser el General.

Durandal: Vamos a campo abierto. Tendré más posibilidades de conectar con la señal.

Wolf caminó lo suficiente como para encontrarse lo suficientemente cerca de la entrada a la oscura fortaleza. La estática seguía produciendo ruido indescifrable y Durandal hacía lo mejor que podía para desencriptarla.

La Vigilante (Radio): (Estática) Eres interesante, no mucho pero prometes.

Wolf: ...¿Quién es?

Durandal: No lo sé. Pierdo la señal.

La Vigilante (Radio): (Estática) Sé lo que has hecho y lo que quieres hacer. Es heroico. Pero aquí hay enemigos que no creerías que existen.

Wolf: ¿Dónde?

La Vigilante (Radio): (Estática) Baja y lucha contra el Enjambre. Y, si sobrevives, ven a verme.

Durandal: Perdí la señal. Tengo algunas coordenadas incompletas... Althan, hemisferio norte. Sumidero de Ishtar

Del interior de la guarida de las entidades oscuras brotaron unos gritos que interrumpieron la conversación.

Durandal: Estupendo ¿Qué hacemos ahora?

Wolf: Bajar.

El Cazarrecompensas entró al interior de la fortaleza. El silencio reinaba y no había nada más que esa pesada y molesta presencia. Al fondo había un camino que descendía hasta un pozo que tenía al centro lo que parecía ser una especie de nave alargada colocada de forma vertical.

Durandal: Un Sembrador, como los que están invadiendo Ceres. Si no acabamos con esto, no dejarán de visitarnos.

Alrededor del curioso transporte se desarrollaba un camino custodiado por guardias del Enjambre. Estos reaccionaron violentamente a la presencia de Wolf quien usó a su favor el elemento sorpresa para acabar con todos ellos de una vez. Por alguna extraña razón no aparecieron refuerzos enemigos lo que para Wolf más que darle alivió sólo lo preocupó más.

En la siguiente habitación se encontraba otro Sembrador en un estado de reposo. Varios cables estaban conectados a ésta generando la cuestión de cómo realmente funcionaban aquellas cosas. Unos cuantos Acólitos aparecieron pero al final no supusieron un desafío mayor. Era extraño que el enemigo le permitiera a Wolf introducirse en su fortaleza sin oponerse demasiado ¿Estaría yendo a una trampa?


Cámara de la Noche, Oceáno de las Tormentas, Arion, luna de Ceres

Durandal: Es aquí. La cámara más oscura del Enjambre.

Al otro lado de una gran y pesada puerta se encontraba la sala del ritual. Un trío de Brujas se encontraban alrededor de una materia oscura que expulsaba ligeras humaredas. Las criaturas se encontraban en medio de una especie de meditación donde juntaban las palmas de sus manos al mismo tiempo que recitaban dialectos extraños.

Wolf avanzó despacio, se preparó y disparó un único Misil que fue lo suficientemente potente como para desintegrar a las Brujas al instante. Hubo silencio entonces. El Cazarrecompensas se acercó hacia la masa oscura. Un sonido pesado lo sorprendió. Al girarse hacia otra de las puertas de la cámara vio que una monstruosa criatura de unos seis metros se acercaba hacia él.

Durandal: Un Ogro...

La bestia rugió en cuanto "vio" al Cazarrecompensas. En los tumores que tenía por cara concentró una gran cantidad de energía para posteriormente arrojarla a modo de proyectiles que eran tan fuertes que sus impactos hicieron retroceder a Wolf.

El Cazarrecompensas usó las columnas de la cámara como fortaleza. Tanto él como el Ogro estaban en desventaja. Él por no poder desplazarse sin que los disparos le acertaran y el Ogro por no poder moverse igualmente debido a su tamaño en contraste al del lugar.

Esperando que funcionara de algo, el Cazarrecompensas arrojó unas cuantas Bombas a los pies del Ogro consiguiendo que este tambaleara lo suficiente como para poder acercarse y atacar con un par de Misiles antes de que tuviera que cubrirse de nuevo. El Ogro volvió a rugir y siguió atacando con más fuerza ocasionando que la columna donde estaba Wolf colapsara.

Wolf rodó por el suelo y se detuvo para contraatacar con más proyectiles explosivos. Si bien el Ogro era intimidante, y sin dudas la criatura más resistente del Enjambre con el que el Cazarrecompensas haya enfrentado, el fuego continuó comenzó a costarle. Los duros pero gastados huesos del Ogro se agrietaron hasta el punto de no poder más con su peso. Como todos, la bestia cayó hecho cenizas exclamando un último rugido.

Durandal: Un Anciano y ahora un Ogro... ¿Y nuestra nueva amiga dice que hay enemigos peores en Althan? Cielos.

Wolf exploró la cámara hasta encontrar un equivalente a un panel de control. El Cazarrecompensas se aproximó a fin de que su compañera pudiera hacer algo similar como en la Tumba del Mundo. Y así fue. Los glifos que adornaban el pedestal brillaron en un tono verdoso esmeralda, luego la masa oscura brilló.

Wolf: ¿Qué es esa cosa?

Durandal: Espera... No puede ser... ¡Es un fragmento de la Luz! ¡De Tourian!

El brilló expulsó la oscuridad revelando una estela de energía blanca. La esencia permaneció allí unos instantes antes de desvanecerse.

Durandal: Creo que el Enjambre intentaba evitar que Tourian se recuperara del Colapso. Eso explica muchas cosas pero... Bueno, ya lo hemos liberado. Seguramente ha regresado con su dueño. Supongo que es momento de partir a Al... Espera... Tenemos un mensaje de la Capitana Sitri. Una Misión de Asalto. Aquí en Arion.

El Pozo de Invocación

Hangar, Torre de los Titanes, Distrito 7, Ceres

Varios ingenieros mecánicos de GATE se encontraban realizando mantenimiento a las naves estacionadas. Todos los Titanes de Ceres confiaban en tales aptitudes de aquellos hombres al punto de encomendarles sus transportes personales. Entre todos ellos, Akeno Taneda había demostrado ser toda una genio en lo que respecta a la aviónica y otra clase donde aplique la mecánica así que no era extraño que ella fuera la contramaestre.

La joven mujer se encontraba en su tiempo libre arreglando su viejo Opossum. Ya había perdido la cuenta de las veces en que había terminado hecho trizas. Estaba tan concentrada que no se dio cuenta de que alguien se encontraba detrás de ella.

Serafall Sitri: Cof, cof.

Akeno Taneda: Waaaaah ¡Capitana Sitri! ¡¿Pasa algo?!

Serafall Sitri: Verás, quería saber si ya tenías preparada la nave. La que te encargué.

Akeno Taneda: ...Ehhh ¡Sí! ¡Está lista! ¿Saldrá a una misión, Capitana?

Serafall Sitri: No. Ella ha insistido en que quería participar en esta misión.

Akeno se fijó en la acompañante de Serafall. La chica evitó hacer contacto visual y sólo se limitó a susurrar un apenas entendible saludo.

Serafall Sitri: Sólo está nerviosa.

Akeno Taneda: Oh, bueno. La nave está lista.

Serafall Sitri: ...¿Qué esperas?

La chica asintió temblorosamente y se colocó su casco. Su armadura era blanca al igual que se cabello. Ella dio pasos torpes hasta su vehículo. Una vez que se sentó en la cabina de piloto, el vehículo encendió sin problemas y salió disparado hacia la bahía de salida.

Akeno Taneda: ¿Está segura, Capitana?

Serafall Sitri: Es su cumpleaños 17.

Akeno Taneda: ¡¿17?!

Serafall Sitri: ¿Qué tiene?

Akeno Taneda: ¿No es un poco muy joven? ¿A dónde la mandó? ¿Al Distrito 15? ¿Althan? ¿Themar? Dios, la van a matar.

Serafall Sitri: ¿Puedes recordarme la edad de Matoi esa vez en Honnouji?

Akeno Taneda: ...¿Es su primera misión?

Serafall Sitri: Sé que lo hará bien. Será también la primera vez en mucho tiempo que está con otras personas... Al igual que el vino, algunas relaciones personales necesitan tiempo para madurar... Eh, bueno, por si acaso, me aseguré de que Argento y el Cazarrecompensas sean sus compañeros.

Akeno Taneda: ¿Argento?... ¿Cuál era el nombre de ella?

Serafall Sitri: La hermana menor de Evans, Sasha.


Boca del Infierno, Océano de las Tormentas, Arion, luna de Ceres

Serafall Sitri (Radio): Algo oscuro se agita dentro de la Boca del Infierno. Una abominación maligna del Enjambre. Deben atravesar el velo de su Pozo de Invocación y destruir a esa criatura... Antes de que lo lancen contra nosotros.

Una vieja nave de diseño Althiano se posó sobre una cima en la cual un Aedo de los Titanes de Ceres se estableció para observar con detenimiento una de las entradas a la fortaleza del Enjambre. Ya anteriormente había trabajado en equipo con la Novena Unidad pero ahora era algo completamente distinto. Iba a trabajar junto a desconocidos y luchar contra una especie igualmente desconocida para él. Una nave se aproximó hacia su posición y de ella salió Sasha.

Kai Argento: Tú debes ser parte de la Escuadra ¿Eres...?

Sasha Evans: Ah... Yo soy... Evans. Sasha Evans.

Ese apellido lo había escuchado Kai anteriormente. Era el mismo que su viejo compañero de la Novena Unidad y quien fue su primer amigo cuando llegó a la Base Kyu. Kai entendió que ella debía ser algún familiar.

Kai Argento: Bien. Sólo nos queda esperar al último.

Sasha Evans: ¡La... La Capitana Sitri me informó que el último miembro se encontraba dentro de las cuevas! ¡Debemos reagruparnos con él!

Kai Argento: Ok... Sólo no grites.

Sasha Evans: Entendido...

Kai Argento: La señal de la IA del último indica que se encuentra en la ZA Círculo de Huesos. Démonos prisa.

Sasha preparó su Rifle de Asalto y avanzó junto con Kai cubriéndole la espalda. Caminaron unos cuantos metros hasta toparse con la primera línea de defensa. Kai sorprendió a los Acólitos usando una Granada de Fragmentación y luego les arrebató la vida usando su DMR.

Eliminar la primera línea de defensa pareció ser bastante sencillo. Kai se confió de eso y no se esperó que un trío de Caballeros Nigromantes hiciera su aparición en el acto. Kai retrocedió esquivando por muy poco el filo de una de las Espadas pero fue inmediatamente rescatado por Sasha al asestar con gran precisión en las cabezas de los Caballeros con su Rifle de Precisión.

Kai Argento: Vaya. Gracias

Sasha Evans: ¡No fue nada, señor!

Kai Argento: Oye, tranquila. Adivino ¿tú primera misión?

Sasha Evans: Afirmativo.

Él observó la pila de huesos de los Caballeros abatidos.

Kai Argento: ...No te preocupes. Lo harás bien.

Sasha se quedó callada. Estaba por decir algo cuando un rugido salió de la grieta de la Boca del Infierno.

Sasha Evans: ¿Qué... Fue eso?

Kai Argento: Vamos a ver.


Círculo de Huesos, Océano de las Tormentas, Arion, luna de Ceres

Ambos avanzaron al interior. No pasó mucho tiempo cuando los esqueletos vivientes aparecieron para expulsarlos de sus dominios. Kai demostraba una increíble agilidad superiores a la de un ser humano común de la misma forma que Sasha hacía gala de una excelente precisión.

Abrumados, las fuerzas del Enjambre fueron retrocediendo poco a poco sin saberse realmente si era por temor o alguna táctica estratégica por parte de ellos. De cualquier modo, Kai y Sasha descubrieron la verdad al encontrarse en el punto de reunión. En lo que parecía ser una especie de hangar, un hombre se encontraba acabando con grupos enteros de Lacayos y Acólitos sin descanso. Kai y Sasha no tuvieron de otra más que ayudar al Cazarrecompensas a limpiar la zona hasta que no quedó más que sólo huesos putrefactos por el suelo.

Durandal: Llegó la ayuda.

Kai Argento: He oído de ti. Tú acabaste con los Demonios en el Distrito 15, ¿no?

Durandal: Con un poco de ayuda.

El soldado estrechó la mano del Cazarrecompensas. Este hizo lo mismo con Sasha pudiendo sentir como su brazo temblaba de los nervios.

Wolf: ¿Estás...?

Sasha Evans: ¡Evans... Sasha Evans, señor!

Wolf: ¿...Bien?

Durandal: Ah, tú eres la pupila de la Capitana Sitri.

Wolf: ¿Pupila?

Durandal: Sí. Ella ha cuidado de ella desde hace tiempo. No pensé que tu primera misión fuera este Asalto.

La joven mujer no dejaba de mirar al suelo y de sujetar su brazo derecho con su mano izquierda expresando un poco de vergüenza. Otro rugido, aún más fuerte, los sobresaltó a los tres. El sonido había venido de un pasillo que rodeaba una sección de la Boca del Infierno. La Escuadra se preparó y avanzó hacia la puerta al fondo.


El Pozo de Invocación, Océano de las Tormentas, Arion, luna de Ceres

La puerta se abrió de par en par. Del otro lado había una gran sala con vista a una colosal caverna subterránea donde varias Naves Ataúd se paseaban por el lugar descargando grupos enteros de Acólitos seguidos de Brujas. Sin embargo, los que llamó la atención de la escuadra fue su objetivo. Un gran Ogro se encontraba sacudiéndose constantemente al encontrarse sujetado por unas cadenas conectadas al suelo.

Wolf: ¿Un Ogro?

Durandal: Según la Tumba del Mundo, ese Ogro está en medio de un ritual de... ¿Invocación? Eh, bueno. Si no lo detienen ahora lo enviaran a Ceres.

La Escuadra se escabulló y trepó por una de las columnas hasta subir a unos pilares flotantes. Afortunadamente no los habían visto y eso dio inicio a la formación de su plan. Gracias a la experiencia de Wolf en su encuentro anterior en la Cámara de la Noche, Kai pudo formular un plan. Todos estuvieron de acuerdo y acto seguido comenzó el verdadero asalto.

El Aedo y el Cazarrecompensas cayeron sobre las Brujas que organizaban el ritual y las asesinaron ahí mismo. Sasha, quien se había quedado en la plataforma de arriba, eliminó a gran parte de los Caballeros que lideraban a los Acólitos. La confusión reinó lo suficiente entre las filas de los esqueletos vivientes dándole la oportunidad a los de la Escuadra de reducir su número hasta dejar solamente al Ogro como blanco final.

En cuanto Wolf concentró sus proyectiles contra el Ogro, este se soltó de sus cadenas para disparar descargas de axiones del tumor que tenía por cara. A pesar de que el ritual no había terminado, el Ogro ya tenía a su disposición un gran poder alimentado por su odio. Wolf y Kai se vieron forzados a tomar cobertura en unas salientes de roca que no duraron mucho tiempo ante el fuego concentrado.

Sasha veía con preocupación la situación así que se enfocó en concentrar un cargador completo contra la cara del Ogro. Las cuatro balas de su Rifle de Precisión habían sido suficientes como para reventarle y deformarle el rostro a lo que el Ogro respondió usando sus rayos de axiones contra ella. Los impactos colapsaron los pilares flotantes y Sasha saltó hacia otra plataforma intentando evitar ser herida.

Wolf arrojó un par de Bombas a los pies del Ogro para que este tambaleara un poco. Kai concentró el fuego de sus armas hacia las heridas de la bestia causándole un gran dolor que únicamente incrementaba su poder. Cada miembro de la Escuadra se turnaba para provocarle daño al Ogro hasta que este se enfureció a tal punto que usó las cadenas rotas para usarlas como armas, destruyendo columnas y otras estructuras a su paso.

La Escuadra se reagrupó para concentrar el fuego de sus armas contra el Ogro ahora que no usaba sus rayos de axiones. Sin embargo, los movimientos erráticos del monstruo llegaban a ser incluso más peligrosos que su forma de ataque principal. Por más daño que hacían solamente incrementaban la fuerza de enemigo. Kai entonces descubrió un tumor que desarrollaba en el pecho del Ogro.

Kai les hizo notar a sus compañeros aquella cosa y estos concentraron el fuego justo ahí. Todo el daño causado en aquel tumor fue de gran dolor para el Ogro. Un dolor que superaba al de su odio causando que la fuerza obtenida de su fracasado ritual se volviera contra él. En los últimos momentos de su vida, el Ogro cargó contra Wolf y Kai, arrojándolos de un sólo golpe contra una de las paredes.

Sasha consiguió esquivar por muy poco. El Ogro parecía estarse fragmentando en pedazos pero aún tenía el poder como para moverse. Ella colocó su último cargador para vaciarlo contra el punto débil del monstruo. Las cuatro balas se expandieron en el interior del tumor hasta reventarlo, liberando todo el poder del Ogro contra su cuerpo. Antes de caer hecho cenizas, la bestia golpeó a Sasha contra otra de las paredes.

Kai Argento: ¡Sasha!

El Aedo corrió hacia donde se encontraba su compañera. No respondía pero pudo notar que todavía tenían un pulso débil. Wolf se acercó y vio la escena sin palabras. Kai sabía que iba a terminar de alguna manera.

Kai Argento: Sasha... He oído que el café de Ceres es mejor que el Althiano, ¿es cierto?

El pulso se detuvo. Wolf dejó pasar el silencio. Ese sentimiento, esa maldición, no lo había abandonado ¿Estaba bien que se estuviera acostumbrado?

Sasha Evans: Nunca he probado el Althiano... Señor...

Kai Argento: ¡...! ¡Estás viva!

Durandal: Sus signos vitales habían llegado a KIA... Es un milagro.

Sasha Evans: ¿La misión... Terminó?

Kai Argento: Sí. Te dije que lo harías bien.

Wolf se sintió sorprendido, aliviado y un poco alegre consecutivamente. Kai, Sasha, Anton y Ryuko ¿Quién sabe qué clase de personas excepcionales albergaba el Sistema Beyond. Habían acabado con una criatura de la Oscuridad librando a Ceres de una nueva atrocidad. Pero, la inquietud regresó al Cazarrecompensas ¿cuántas abominaciones de la Oscuridad siguen sueltas? Algo le decía que no tardaría en averiguarlo.

La Vigilante

12 de Septiembre del 2580

La Costa Devastada, Sumidero de Ishtar, Althan

Althan. El primer planeta del Sistema Beyond. La llamada que había traído a Wolf había sido enviada desde ese planeta abandonado por los Titanes de Ceres hace poco tiempo. Luego de haber solucionado las amenazas que suponían el Covenant Caído y el Enjambre, el Cazarrecompensas estaba decidido a cumplir con su verdadero objetivo.

Durandal: Nuestra nueva amiga debe de contar con métodos extraordinarios para poder contactar con nosotros de esa manera. Su mensaje provenía de algún lugar de las selvas de Althan.

La nave de Wolf se aproximó hasta una Ciudad Academia consumida por la flora.

Durandal: Esta colonia fue construida por el Colectivo de Ishtar. Los registros dicen que estudiaban ruinas anteriores a la llegada de la humanidad. El Alto Mando llegó a pensar que todo se había perdido en el Colapso.

El vehículo se detuvo frente a unos edificios. Wolf salió y comprobó que no hubiera enemigos en la zona.

Wolf: ¿Recibes algo?

Durandal: Nada.

Wolf: No me gusta vernos arrastrados aquí y no poder valorar la situación.

Durandal: Hmm. Cerca de aquí hay un puesto avanzado de los Titanes de Ceres. Veamos que tiene sobre este lugar.

Wolf se adentró en lo que alguna vez fueron calles. La vegetación se había adueñado de los edificios colapsando el suelo y formando grandes grietas que desembocaban estanques de agua sobre una costa donde estaban posados más edificios. En una parada de autobus había una consola improvisada usada por los Titanes para establecer canales de comunicación entre otras cosas. Wolf se acercó y dejó que su compañera hiciera su trabajo.

Durandal: Estamos conectados. Aquí hay muchas cosas sobre unas máquinas antiguas. Indestructibles, implacables, de una inteligencia suprema. Y pueden teletransportarse... Los Titanes utilizaban sensores para rastrearlos.

Wolf: ¿Puedes usarlos?

Durandal: Dame un momento... Sí, los sensores son muy amplios. Abarcan kilómetros. Bien, ahora debería poder rastrear esas máquinas. Vamos a esas coordenadas, a ver qué es lo que quiere que descubramos.

La dirección apareció como una flecha en el Visor Frontal de Datos de Wolf. Él avanzó hacia la entrada de un edificio del Colectivo de Ishtar encontrando que estaba completamente sellada. Cuando estaba por abrir su propia puerta, el Cazarrecompensas vio una grieta en el suelo que conducía hacia su objetivo.

Wolf avanzó por el improvisado e inundado camino mientras pensaba en la descripción que Durandal le dio sobre las "máquinas". Indestructibles, implacables y de una inteligencia suprema... Y pueden teletransportarse. Wolf había visitado ya varios mundos pero realmente no recordaba muchos en los que hubiera Prometeos. En eso, el sensor de movimiento detectó mucha actividad a su alrededor.

Durandal: Creo que estamos rodeados...

Los blancos hostiles desaparecieron. En su lugar surgieron unas pequeñas descargas eléctricas que danzaban por el agua del charco hasta la salida hacia adentro de lo que era una biblioteca.


Academia de Ishtar, Sumidero de Ishtar, Althan

Libros. Hace mucho tiempo que Wolf no había visto libros como tal en su vida. Estos se encontraban ordenados por categorías en muebles distribuidos por los tres niveles del edificio. En el centro de todo, frente a una estatua en ruinas, se alzaba una estructura blanca hecha de un material desconocido que parecía ser sólido y líquido a la vez.

Durandal: ¿Qué es eso?

Wolf: Las coordenadas nos traen aquí. Voy a acercarme más.

El Cazarrecompensas se acercó lo suficiente como para que Durandal pudiera analizar la anomalía.

Durandal: Fascinante. Es una confluencia de flujos no bariónicos que llevan... ¿A dónde?

La confluencia desapareció dejando en su lugar descargas eléctricas que golpeaban el suelo con violencia.

Durandal: ¡No! ¡No! ¡No!

Wolf y Durandal: ¡Prometeos!

Durandal: ¡Ponte a cubierto!

Soldiers Prometeos surgieron de los relámpagos iniciando la defensa de sus dominios. Wolf, que tomó cobertura detrás de una columna, contraatacó a las máquinas teniendo dificultados con su gran agilidad. El Cazarrecompensas pudo eliminar a las fuerzas enemigas desencadenando que una oleada más de estos aparecieran, obligándolo a salir de su escondite para luchar directamente.

Apenas salió y fue atacado múltiples veces por disparos de Rifles Binario empuñados por unidades Knight. Las máquinas se habían distribuido por la biblioteca de forma estratégica a fin de eliminar al Cazarrecompensas rápidamente. Wolf se escabulló usando la Aceleración para eliminar a los Soldiers restantes. Una vez que estuvo frente a frente a uno de los Knight le soltó un puñetazo a lo que la máquina respondió liberando un campo de estasis que lo hizo temporalmente invulnerable.

Wolf volvió a cubrirse cuando los disparos de los Knight le hicieron perder sus escudos de energía. Al recuperarlos, el Cazarrecompensas volvió a salir a luchar directamente usando su munición explosiva que era eficiente incluso contra el campo de estasis de los Knight. Las máquinas, al ser eliminadas, se desvanecían quebrándose en partículas de color azulado, muy diferentes al Durance que Wolf sabía que los conformaba.

La Vigilante: Bien luchado.

El Cazarrecompensas se giró apuntando con su Cañón de Energía. La misma figura encapuchada que había visto en Arion se encontraba ahora detrás de él. Al verla de cerca notó que se trataba de una mujer aunque tenía algo que con sólo verla inquietaba bastante.

Wolf: ¿Tú me llamaste?

La Vigilante: No tenemos mucho tiempo.

Wolf: ¿Quién eres?

Durandal: ¿Por qué nos has estado observando?

La Vigilante: Ni siquiera tengo tiempo para dar explicaciones... Lo haré... Lo haré...  Lo sé.

Durandal: ¿Harás qué?

La Vigilante: No hablaba contigo, ancilla.

Durandal: ¿Ancilla?

La Vigilante: Muchos han caído pero tú has llegado hasta aquí... Sí, te escucho... Están aquí... Conmigo.

Durandal: ¿Con quién está hablando?

La Vigilante: Necesitas mi ayuda.

Wolf: ¿Por eso me has traído hasta aquí?

La Vigilante: Ellos nos han traído aquí. La Confluencia Temporal. Una maldad tan sombría que desprecia a otros males.

Durandal: Tú no eres humana.

La Vigilante: No. Mi origen es de... Otro tiempo. Pero, por donde pisemos juntos, el suelo... Se quebrará... ¿Han escuchado del Jardín de Tourian?

Durandal: Sólo las leyendas.

La Vigilante: La mayor amenaza para todos yace allí, donde nace el poder de estas máquinas. Encuentren el Jardín de Tourian y sáquenle el corazón. Sólo así iniciará la recuperación.

Wolf: ¿Puedes ayudarnos a encontrarlo?

La Vigilante: Mi camino es otro. Lo siento.

Durandal: Si queremos encontrar el Jardín de Tourian, habrá que visitar a los Iluminados.

La Vigilante: Ah, claro, los Iluminados. Deambulando entre la Luz y la Oscuridad. Pero siempre hay que elegir un bando. Aunque sea el equivocado... Muy tarde, ya voy, ¿cuántos?... Espera, voy para allá.

La mujer sacó un reloj de bolsillo y desapareció en un viento de partículas.

Wolf: Dime, ¿cómo hallamos a los Iluminados?

Durandal: Viven lejos, cerca de la frontera ¿No podemos quedarnos aquí con los robots asesinos?

Wolf: No, Durandal.

Durandal: (Suspiro).

Los Iluminados

13 de Septiembre del 2580

Órbita de Luminalia

Cuando Durandal había mencionado lejos hablaba completamente en serio. Wolf tuvo que hacer un viaje de casi un día en su nave hasta llegar a un planeta rodeado por restos de viejas naves a los que pudo identificar de la UNSC como del Covenant.

Wolf: ¿De dónde sale todo esto?

Durandal: Se rumorea que durante la Caída del Distrito 15, los Iluminados tuvieron un enfrentamiento con una de las facciones del Covenant Caído. Esto es lo que quedó de ello.

Wolf: ¿Cómo surgieron los Iluminados?

Durandal: Nadie lo sabe... 

Mientras la nave de Wolf se adentraba en la atmósfera del planeta, un par de cazas de clasificación desconocida comenzó a perseguirlo.

Keya Keltris (Radio): Intrusos con rumbo 137, han penetrado en el Reino de Luminalia. Informen de su propósito, o serán atacados por orden de la Reina.

Durandal: El que manda eres tú.

Wolf: Soy un cazarrecompensas. Busco consejo de los Iluminados.

Keya Keltris (Radio): ...Sigan mi trayectoria. Cualquier desvío será considerado como una agresión.

Wolf: Hemos venido al lugar indicado.

Durandal: ¿Por qué el lugar indicado es siempre tan aterrador?


Puesto de Daoroth, Luminalia

El Cazarrecompensas siguió el caza hasta un gran edificio. Se estacionó en uno de los hangares y salió de su nave. Un par de guardias lo escoltó al momento hasta el trono de la Reina donde se encontraba una figura masculina.

Thorn Evergarden: ¿Así que él es el intruso que solicita una audiencia?

Durandal: No somos intrusos.

Thorn Evergarden: La Reina decide quién puede entrar o no en el reino. Yo no creo que deba recibir al primero que se presente en Luminalia pero en fin...

Wolf: Hemos venido en busca de ayuda...

Dicho eso, las inconfundibles figuras de unos Sangheili aparecieron detrás del trono. Wolf, por pura reacción, apuntó su Cañón de Energía sólo para que Thorn apuntara su cuchillo contra él. Junto a aquellos nobles guerreros de armadura azul oscuro apareció una mujer de cabellos plateados.

Ikaros Evergarden: Teme a los Elites. No entiende que estos me pertenecen.

La mujer se sentó al trono al unísono que los Sangheili se posicionaron a sus lados. Wolf desmaterializó su Cañón de Energía y Thorn bajó su cuchillo.

Thorn Evergarden: Disculpa... Majestad.

Wolf: Busco el Jardín de Tourian.

Thorn Evergarden: ¿Por qué?

Wolf: Queremos erradicar la Oscuridad de raíz.

Thorn Evergarden: Quieren convertirlo en un campo de batalla. Qué poca imaginación.

Wolf: ¿Saben en dónde está?

Thorn Evergarden: Todo el mundo sabe dónde está. Lo difícil es entrar en él.

Wolf: ¿Pueden ayudarnos?

Thorn Evergarden: ¡¿Y por qué habríamos de hacer eso?!

Ikaros Evergarden: La Reina desea hablar con su hermano.

El sujeto se reunió con su hermana. Mientras veían a Wolf hablaban en susurros.

Thorn Evergarden: Sí, es cierto... Está bien ¿Por qué no? Les daremos una llave ¿Les parece bien? Sólo necesitamos la cabeza de un Celador Prometeo.

Durandal: Un Celador...

Wolf: ¿Por qué quieren la cabeza de un Celador?

Thorn Evergarden: No la queremos. Y dudo mucho que la consigas. Pero es su única esperanza de entrar al Jardín de Tourian.

Wolf: Volveremos.

Thorn Evergarden: O morirán. Una de dos.

El Cazarrecompensas se retiró sin más. Fue al hangar, subió a su nave y abandonó el planeta.

El Colectivo de Ishtar

14 de Septiembre del 2580

Ruinas del Despertar, Sumidero de Ishtar, Althan

Durandal: Deberías consultarme antes de hacer promesas delirantes.

Wolf: No tenía otra opción. Fue por esa llamada por lo que vine a este sistema.

Durandal: Ay, bueno. Si queremos conseguir la cabeza de un Celador, tenemos que descubrir cómo funcionan estas máquinas. Vamos a buscar a la más grande, sacarle el cerebro y ver que podemos aprender.

La nave donde estaban descendió sobre una ladera para dejarlos ahí. Según Durandal, una gran concentración de brechas temporales se estaba abriendo en medio de un risco. A los pocos segundos, las descargas eléctricas materializaron unidades Soldier y Knight custodiando una máquina estacionara de mayor tamaño, un Cíclope.

El Cazarrecompensas disparó primero contra los Knight que fueron protegidos al instante por los Soldiers. Los Knight se teletransportaron a elevaciones de la zona preparando su Rifle Binario para atacar. Wolf entonces eliminó a las unidades Soldier despejando el camino hacia el Cíclope. En eso la máquina estacionaria se fijó en él para concentrar energía en su ojo a fin de dispararla en forma de un gran proyectil que incineró el lugar que el Cazarrecompensas saltó para salvarse.

Los Knight dispararon sus rifles acertando varios disparos contra Wolf. El Cazarrecompensas retrocedió hasta una zona segura desde la que se vio forzado a usar Misiles contra el Cíclope. Los constantes impactos fueron tales que la máquina se salió de control disparando cargas de energía a todas direcciones destruyendo sin querer a sus custodios. Un disparo más fue suficiente para que el Cíclope explotara liberando su núcleo mental. El Cazarrecompensas se acercó y lo tomó para que su compañera lo analizara.

Durandal: Hmm. Fascinante. Hay un puesto de observación no lejos de aquí.

Las coordenadas aparecieron en el Visor Frontal de Datos. El puesto no se encontraba lejos de ahí así que decidió tomar el camino largo a través de la ladera donde al final del trayecto se desarrollaba una amplia zona donde estaba erigida una puerta sellada de origen Forerunner.

Durandal: Estas ruinas anteceden a la humanidad por... Bueno, varios siglos. Y está plagado de Prometeos.

Algo en ese lugar inquietaba bastante a Wolf. El sentimiento era similar pero al mismo tiempo distinto al del Templo de Abaddón. Que estuviera sellado significaba que contenía algo demasiado peligroso como para ser liberado ó que simplemente era la entrada a una fortaleza exclusiva de los Prometeos. El Cazarrecompensas siguió su camino hasta un pasadizo cubierto de maleza.


Campus 9, Sumidero de Ishtar, Althan

El puesto de investigación se encontraba cubierto de flora. No había más que vegetación cubriendo los abandonados edificios y ni siquiera había restos humanos como en el Distrito 15 o en Arion seguramente por la munición de Luz Sólida de los Prometeos. El sensor de movimiento rastreo hostiles cerca de la posición del Cazarrecompensas.

Durandal: ¡Facción del Invierno! ¡Cuidado!

De las sombras aparecieron guerreros Sangheili portando insignias azules de un tono claro. Estos llevaban armamento y escudos de energía más eficientes en contraposición a los Demonios y Reyes. Los Sangheili se distribuyeron por el campus en un desesperado esfuerzo por sacar al Cazarrecompensas de sus dominios.

Durandal: Están destrozando el puesto.

Wolf, en vez de retroceder, se arrojó contra el Ultra para fulminarlo inmediatamente. Los restantes quedaron bajo el liderazgo de un par de Sangheili Mayores que ordenaron proseguir con el ataque para cansar al Cazarrecompensas. Sin embargo, los Mayores terminaron por confundir a sus subordinados al tener opiniones distintas sobre las acciones a ejecutar por lo que Wolf finalmente se encargó de ellos para luego revisar el área en búsqueda de enemigos cercanos.

No quedó nada. Wolf fue hacia el edificio principal del puesto de investigación y colocó el chip de su Inteligencia Artificial. La computadora abrió una especie de contenedor donde el Cazarrecompensas colocó el núcleo mental del Cíclope. Las pantallas se iluminaron mostrando toneladas de información.

Durandal: ¡Prometeos! ¡Vienen hacia aquí!

Las brechas temporales se abrieron. Posterior a la gama de descargas eléctricas aparecieron múltiples unidades Soldier. Estos rodearon el edificio donde Wolf se cubrió con una pesada mesa para disparar desde ahí. Las máquinas cayeron uno por uno solicitando refuerzos en el acto. Más brechas temporales. Una nueva serie de unidades apareció. Máquinas flotantes que se deslizaban en el aire. Una vez que localizaron a Wolf, rotaron sus hélices para estabilizarse y atacar con disparos concentrados.

El Cazarrecompensas salió de su escondite para alejar a las Arpías de la posición de Durandal. Las máquinas lo siguieron deslizándose por el viento hasta rodearlo. Wolf soltó a sus pies una Bomba que desconcentró a las Arpías lo suficiente como para que él les encajara su cuchillo de combate en su ojo. Al poco tiempo no había más enemigos cercanos pero todo cambió cuando una última brecha se abrió.

El pesado relámpago dejó caer una nueva unidad que Wolf no había visto antes. Su tamaño era mucho mayor al de un Knight y tenía una forma humanoide más definida que esos. La máquina cargaba unida a su brazo un Cañón de Incineración que descargaba potentes proyectiles de antimateria que fragmentaba todo lo que tocaba. Wolf esquivó los ataques para contraatacar descubriendo que el Minotauro poseía un potente escudo de energía.

Los proyectiles explosivos que arrojaba Wolf únicamente rebotaban contra el escudo del Minotauro aunque igualmente se iba desgastando. En eso, Wolf pudo concentrar la energía de su Cañón de Energía liberando un potente disparo que desbarató de inmediato la capa de la máquina. Eso, de alguna forma, lo hizo entrar en frenesí disparando constantemente. Wolf se alejaba tan rápido como podía pero una vez que se encontraba bastante lejos el Minotauro lo alcanzaba utilizando su teletransportación.

Cuando la máquina se encontraba a tan sólo centímetros del Cazarrecompensas, usó su brazo para pegar un fuerte puñetazo que, de no haber sido porque Wolf lo evitó, pudo haberle roto los huesos. El Cazarrecompensas sujetó el brazo del Minotauro para trepar hasta su espalda y vaciar todos los disparos con los que contaba en su cabeza hasta destruirla. El cuerpo del Minotauro cayó en un viento de partículas mientras Wolf regresaba hacia el edificio cuando Durandal le informó que había terminado.

Wolf: ¿Qué averiguaste?

Durandal: De todas las mentes que tienen, comparten una que los dirige a todos. Por eso reaccionan tan rápido. Tienen grandes capacidades, una de las investigaciones del Colectivo afirma que los Prometeos podrían saltar entre sistemas estelares en un instante.

Wolf: Eso significa que pueden alcanzar cualquier planeta...

Durandal: ¡Ja! ¡Lo tengo! ¡Ya sé cómo localizar a un Celador! Cada Prometeo es parte de una enorme red que se extiende por todo el planeta. Si consigo acceder a su sistema, podremos obligar a salir a un Celador ¿Sabes? Estos archivos son fascinantes. Al menos creo que lo son. Seguro que alguien en la Torre podrá descifrarlos.

Wolf: Antes mencionaste que Akeno era buena con datos encriptados.

Durandal: Sí, pero... Bueno. Sólo no esperes una charla normal.

El Ojo del Celador

15 de Septiembre del 2580

La Ciudadela, Sumidero de Ishtar, Althan

Wolf había partido de vuelta a Ceres para pedirle a Akeno que desencriptara los datos. En realmente poco tiempo, la Contramaestre se familiarizó con aquella información y en un dos por tres la descifró de forma que le fuera posible a Durandal acceder a ella. Así, el Cazarrecompensas regresó a Althan siguiendo las nuevas coordenadas proporcionadas por la Inteligencia Artificial.

Durandal: Cuánto más aprendemos sobre los Prometeos, más entiendo por qué la Vigilante está tan preocupada por ellos. Después del Colapso y al formar sus propias mentes, de no ser por las constantes batallas contra los Titanes y la ocupación del Invierno ya hubieran convertido Althan en una máquina.

Wolf: Tenemos que entrar al Jardín de Tourian.

Durandal: Necesitamos la cabeza del Celador. Lo primero que tenemos que hacer es conectarme a la red de los Prometeos para que pueda hacer salir a un Celador.

No muy lejos de las Ruinas del Despertar se encontraba la Ciudadela, un complejo de la Confluencia Temporal construido con un propósito desconocido. La nave del Cazarrecompensas descendió lo suficiente para que él pisara tierra y así comenzara con su misión.

Wolf: ¿Averiguaste algo de los Celadores?

Durandal: Miden tres pisos de alto y protegen las fortalezas de la Confluencia Temporal que mantienen aislados del tiempo...

Wolf: ¿Del tiempo?

Durandal: Debe ser un error. Hmm. Detecto una confluencia densa cercana. Puedo usarla para acceder a su red.

El Cazarrecompensas avanzó a cubierto. Estaba justamente bajo un puente que conectada al puente de la gran torre que formaba la Ciudadela. Como era de esperarse, varias unidades Prometeas se encontraban rondando por allí. Había desde Soldiers hasta Knight utilizando sensores láser integrados a sus cascos para localizar huellas de, posiblemente, algún soldado de la Facción del Invierno.

La confluencia se encontraba adentro de una cueva. Un grupo de Arpías se encontraba igualmente inspeccionando la zona a lo que Wolf soltó lejos de ahí una Bomba para que su explosión captara su atención. Extrañado de que su truco funcionara, Wolf se escabulló y se introdujo en la cueva permitiéndole a Durandal infiltrarse a la red.

Durandal: Hmm. Ya está. Debemos dirigirnos a un lugar llamado los Peldaños Interminables. Allí encontraremos al Celador.


Campus 9, Sumidero de Ishtar, Althan

Los Peldaños Interminables se ubicaban cerca de las mismas Ruinas del Despertar. Sin mucho problema, Wolf avanzó por un sendero formado por un canal de agua que lo llevó hasta el pasadizo a la estación de investigación del Colectivo de Ishtar, Campus 9. Ahí, la presencia de la Facción del Invierno se había esfumado permitiéndole entonces al Cazarrecompensas avanzar sin mucho problema.

Durandal: Creo que es el momento de decir que, para buscar al Celador, tuve que toquetear todas las puertas de transferencia que usan los Prometeos de aquí. Me parece que vamos a estar muy ocupados.

La advertencia no era para menos. Del otro lado de Campus 9 se encontraban varios portales de la Confluencia Temporal activos. Cuando Wolf se encontraba cerca, los Prometeos hacían acto de aparición en un desesperado intento por frenar su avance. El Cazarrecompensas, aun debilitado por el daño del choque que lo trajo a Ceres, hizo uso de todo el armamento con el que contaba.

Los Soldiers y Arpías se deslizaban por tierra mientras los Knight los cubrían desde posiciones elevadas. Wolf se encargaba de eliminar a la infantería para destruir los portales de modo que los Prometeos dejaran de seguir apareciendo. Realmente era curioso que esos Prometeos utilizaran ese método para trasladarse ya que ellos simplemente pueden hacerlo al teletransportarse. Esa reflexión hizo pensar a Wolf que entonces esos portales debían llevar a algún lugar por el que los Prometeos no pudieran acceder por métodos comunes para ellos.

Durandal: ¡Una Hydra!

El extraño rugido mecánico fue precedido por una descarga eléctrica que reveló una nueva unidad Prometea. El Hydra era una máquina flotante y grande que era protegida por un escudo rotatorio segmentado. Como método de ataque contaba con Cañones de Incineración acopladas encima de ella. El Hydra disparó continuamente pero Wolf aprovechó la lentitud de esta para atacar a su punto débil en la apertura de su escudo. De unos cuantos proyectiles, la máquina cayó sin dejar nada en una explosión. Sin más obstáculos en el camino, Wolf se adentró por unos pasadizos hasta encontrarse finalmente en su objetivo.


Peldaños Interminables, Sumidero de Ishtar, Althan

Al salir de los pasadizos cubiertos de maleza, Wolf salió hasta un pequeño valle donde en el centro se alzaban unos grandes escalones que ascendían y finalizaban en un portal de transferencia absurdamente grande.

Durandal: Y ahí es donde encontraremos al Celador.

Por alguna extraña razón no había enemigos en la zona. El Cazarrecompensas bien pensó que eso lo haría más sencillo pero no debía bajar la guardia ante lo que estaba por enfrentarse. Wolf subió por los peldaños hechos de una extraña roca que se había percatado apenas que este había usado para varias formaciones surgidas de la tierra. A la mitad del camino, Wolf se percató de que no lejos de ahí había otra formación de menor tamaño cubierta por un escudo de Luz Sólida imposible de penetrar por el momento.

En la cima, a los pies del portal de transferencia, se encontraba formado en el suelo una especie de placa de presión. Inconscientemente, el Cazarrecompensas supuso que debía posicionarse sobre esa cosa. Cuando ambos pies estaban encima de la placa, alrededor de esta se materializó energía similar a la que formaban las confluencias. La construcción se alzó hasta unos cuantos centímetros a su alrededor disparando un pulso de energía que abrió el portal.

Durandal: Quiero recordar que todo esto fue decisión tuya.

Un par de manos gigantes salieron del portal. Algo de adentro tiró de las extremidades para emerger al plano real. Varios componentes de un Minotauro cayeron al suelo para reformarse en una unidad considerablemente más grande. Sin pensarlo, el Celador abrió fuego forzando a Wolf retroceder.

El Cazarrecompensas contraatacó con Misiles que únicamente tallaron el blindaje del Celador. La máquina respondió disparando haces de partículas de su Cañón de Incineración cortando con gran precisión las coberturas que empleaba Wolf. El Cazarrecompensas decidió utilizar tiros sobrecargados de su Rayo de Energía provocándole al Celador el menor de los daños pero lo suficiente como para abrir las grietas de su chasis.

El Celador se teletransportó violentamente hasta Wolf para intentar golpearlo con su brazo pero él consiguió aferrarse para llegar hasta la articulación donde se conectaba el hombro de la máquina. Wolf golpeó con fuerza utilizando la Aceleración para luego emplear su Cuchillo de Combate para desarmar el brazo entero. El Celador se sacudió y disparó a diestra y siniestra cargas de incineración.

Wolf esquivó la mayor parte del fuego sólo para ser alcanzado por una de las explosiones. Al levantarse, el Cazarrecompensas no pudo moverse debido a que se encontraba encerrado en una esfera de estasis liberada por el Celador. La máquina avanzó violentamente hasta Wolf, quien soltó varias Bombas que quebraron sus escudos pero le permitieron esquivar el golpe para nuevamente aferrarse al Celador y así poder atacar su cabeza, tomándola a la fuerza con ambos brazos hasta extirparlo.

El cuerpo del Celador cayó hecho pedazos. Su cabeza permaneció activa moviendo su Ojo descontroladamente hasta quedarse únicamente brillando en una luz roja. El portal comenzó a colapsarse absorbiendo componentes de este para luego desactivarse al disparar un pulso de energía. Wolf volvió a ver la cabeza del Celador comprobando que se encontrara lo suficientemente intacta como para que los Iluminados lo aceptaran.

Durandal: Espero que esto nos lleve al Jardín.

Wolf: Vamos a que la Reina nos de la llave.

Una Llave Espera

16 de Septiembre del 2580

Puesto de Daoroth, Luminalia

Luego de un largo viaje, Wolf se encontró en el Reino de Luminalia. Era de esperarse que los Paladines del Ejército de Luminalia le solicitaran nuevamente sus intenciones. Al comprobar todo, estos le permitieron el paso hasta el Trono de la Reina donde ella y su hermano lo estaban esperando.

Ikaros Evergarden: Sigue vivo.

Thorn Evergarden: Huir no es nada deshonroso, Cazarrecompensas. Salvo por la cobardía y el fracaso que supone, es una gran estrategia.

Wolf: No huimos.

Thorn Evergarden: ¿No han matado a ningún Celador, hermano?

Durandal: Ah, sí que lo matamos.

El Cazarrecompensas mostró la cabeza de la máquina y lo arrojó a los pies del Príncipe que ya había cambiado su expresión de burla a desagrado.

Wolf: Tenemos que encontrar el Jardín de Tourian.

Thorn Evergarden: Ni siquiera saben dónde está.

Ikaros Evergarden: Se lo diremos. Busca en el Celador lo que le dará acceso.

Thorn Evergarden: ¿Para qué? Si lo que deseas es verlo muerto, ¡mátalo aquí mismo!

Ikaros Evergarden: Al conjeturar sobre motivaciones ajenas, revelamos las propias.

Thorn Evergarden: Mi única motivación es la lealtad hacia mi pueblo, mi reina y mi hermana.

Ikaros Evergarden: Entonces, por favor, haz lo que te he ordenado.

El Príncipe sacó un Cuchillo de Combate y lo enterró con fiereza en la cabeza del Celador. Al inspeccionar su interior sacó un artefacto que formaba parte del Ojo de la máquina. Thorn lo mostró a Wolf momentos antes de que el Ojo se desactivara.

Thorn Evergarden: Muerto, por desgracia. Me temo que todo ha sido en vano.

Ikaros Evergarden: Quizá. Pero puede que su ingenio los ayude. Les concederemos su deseo.

Thorn Evergarden: Themar. Ochenta y cuatro norte, cincuenta y dos este. Distrito Gamma.

El Príncipe arrojó el Ojo hacia Wolf. La Reina, en ese momento, se levantó de su trono y miró desafiante al Cazarrecompensas.

Ikaros Evergarden: He sido benévola contigo, Cazarrecompensas. Si los Iluminados necesitamos un aliado, te buscaré. Y esperaré lealtad.

Thorn Evergarden: Dice que nos debes una.

Wolf: Lo comprendo. Majestad...

El Cazarrecompensas inclinó la cabeza a modo de respeto y despedida para salir de ahí.

Thorn Evergarden: ¡Buena suerte!... Al cruzar la zona de exclusión.

Zona de Exclusión

Los Eriales, Distrito Gamma, Themar

Themar. El último mundo colonizado por la humanidad y, hasta el momento, el último en caer en manos enemigas. En poco tiempo, lo que fue un conjunto de enormes ciudades rodeadas de centenares de granjas se había convertido en un desierto infinito de color rojizo.

Durandal: Estas coordenadas que nos dio el hermano de la Reina sitúan la entrada del Jardín de Tourian cerca de las afueras del Distrito Gamma, que lleva enterrado en la arena desde el Colapso. Ahora, Uroboros ocupa la zona. Nadie puede cruzar su zona de exclusión.

Wolf: ¿Uroboros?

Durandal: Un imperio. Se hicieron con el control del planeta en algún punto después del Océano de las Tormentas. Atravesar sus defensas será un desafío. Pero ese tipo de cosas son de tu estilo.

El transporte del Cazarrecompensas descendió sobre una duna de arena. Estaba cubierto por una capa de camuflaje activo el cual le recomendó su compañera usar. Wolf pisó el terreno arenoso dejando que la tierra subiera hasta sus tobillos debido al peso de su armadura.

Durandal: La entrada al Jardín de Tourian está a kilómetros de aquí y Uroboros ha bloqueado las comunicaciones orbitales. Tendremos que interrumpir en uno de sus búnkeres y desactivar el sistema.

La localización del búnker apareció en el HUD de Wolf. A paso lento pero firme se aproximó a la base enemiga preparado para lo peor.

Wolf: ¿Algo más de Uroboros?

Durandal: No mucho realmente. Varias veces se ha intentado descifrar sus comunicaciones pero hablan un lenguaje completamente distinto al que se tiene archivado. Sin embargo, se sabe que vuelan planetas y lunas simplemente por qué están en su camino.

El Cazarrecompensas se encontraba frente a la entrada del búnker. Durandal liberó pulsos energéticos para poder escanear el interior y forzar la puerta.

Durandal: Están dentro. Mi consejo es evitar enfrentamientos hasta conocerlos mejor... Hmm, no ha sido tan difícil. Buscaré algo enlazado a sus redes orbitales.

La puerta se abrió. Efectivamente no había nadie adentro pero la tecnología y arquitectura empleada en la fortificación no delataba nada que perteneciera al Covenant o alguna de sus facciones y mucho menos de la Confluencia Temporal y el Enjambre. Wolf cruzó los largos y anchos pasillos hasta llegar a una gran mesa donde insertó el chip de su compañera.

Durandal: ¿Clave de acceso? Hasta el DOS es más complicado... No necesito clave... Uy.

Wolf: ¿Qué pasa?

Durandal: Creo que activé un seguro.

La enorme compuerta al final del pasillo se abrió a la par de un molesto sonido constante. Del otro lado se encontraba un vehículo aéreo que desplegó debajo de él varias unidades del ejército del imperio de Uroboros. Todos ellos poseían las mismas características: Enormes, resistentes y letales. Detrás de todos ellos se encontraba un Centurión, que desempeñaba el papel de líder.

El Centurión hizo una serie de extraños sonidos que sus acompañantes, los Legionarios, acataron para tomar posiciones defensivas. Los Legionarios se posicionaron al frente únicamente por detrás de los Falanges, que portaban poderosos escudos impenetrables. Todos los disparos que Wolf usaba eran repelidos por la formación de Uroboros así que optó por usar las Bombas para desorientar a uno de los Falanges y así obliterarlo con un Misil. La armadura de la criatura salió volando desperdigando una gran cantidad de gusanos rojizos.

Wolf: ¡¿Lekgolos?!

Durandal: ¿Lekgolos? ¿Esas cosas están hechas de gusanos? Qué asco.

Las unidades se reagruparon para complementar el Falange perdido. Wolf intentó realizar la misma estrategia sólo para que su Bomba fuera devuelta por otro Falange usando su escudo. Sin más opción, el Cazarrecompensas decidió salir de su cobertura para atacar directamente a los Lekgolo. Sorpresivamente estos decidieron seguir firmes permitiéndole a Wolf saltar encima de ellos para fulminarlos con más proyectiles explosivos.

Afuera, el Centurión ordenó refuerzos de otra nave de descenso, un Cosechador, y esta apareció cayendo desde el cielo desplegando un pelotón más de Legionarios. A pesar de su lentitud, los Legionarios podían desplazarse rápidamente con sus mochilas cohete. Wolf, desperdiciando mucha munición, finalmente usó su armamento eficientemente para eliminar a los enemigos dejando únicamente al Centurión que posteriormente cayó sin vida.

Durandal: No hay momento en el que dejes de sorprenderme... Bueno, te marco la localización de las coordenadas.

Las coordenadas aparecieron en el Visor Frontal de Datos de Wolf.

Wolf: ¿Hasta allá? Creo que tardaremos un poco.

Durandal: No te preocupes. Pensé en eso.

La nave del Cazarrecompensas volvió a aparecer liberando un vehículo de transporte terrestre similar a una motocicleta.

Wolf: ¿Qué es esto?

Durandal: El mejor amigo de los Acechadores. Un Opossum.

El Cazarrecompensas subió sobre el vehículo y lo encendió. Al acostumbrarse pisó el acelerador avanzando a una gran velocidad por una carretera abandonada. A lo lejos, por ambas direcciones, sobresalían rascacielos tanto de la humanidad como de Uroboros. Wolf ya sabía algo de los Lekgolo pero hasta ese momento nunca había tenido la oportunidad de luchar contra ellos.


Valle de los Reyes, Distrito Gamma, Themar

En el camino, Wolf no tardó por encontrarse en medio de un enfrentamiento entre Uroboros y la Confluencia Temporal. Las unidades Prometeas aparecían incansablemente al igual que los soldados Lekgolo. Unos llegaban a través de brechas temporales mientras que los otros salían de los búnkeres bajo tierra.

Durandal: Uroboros no fue la primera razón por la que la humanidad abandonó Themar. En el Colapso, los Prometeos invadieron el planeta y poco a poco han estado trabajando por convertirlo en una máquina al igual que como intentan hacerlo con Althan.

Wolf: Supongo que lo único que le pueden agradecer a Uroboros es que ellos se lo estén impidiendo.

Durandal: Quizá... Quizá sepan algo sobre la puerta. Más adelante hay unos cuantos puestos avanzados cercanos a ella.

Wolf pisó una vez más el acelerador del Opossum cruzando el intercambio de disparos entre ambas facciones. Eso llevó a un sendero lleno de más búnkeres subterráneos de los Lekgolos completamente abandonados de los cuales sobresalían confluencias de los Prometeos.

Al cruzar por un oscuro túnel, la puerta que Wolf estaba buscando se alzaba no muy lejos de ahí. De esta salían decenas de unidades Prometeas expulsando a exploradores Lekgolo. El Cazarrecompensas fue hacia la base que estaba al lado contrario de la puerta donde fulminó una pequeña defensa conformada por unidades más pequeñas de Uroboros, Psiónicos. Con la zona despejada, Wolf fue hacia la consola principal, donde un holograma de la puerta sobresalía, y colocó el chip de Durandal en ella.

Durandal: Es impresionante. Uroboros ha penetrado en la malla perceptiva de los Prometeos... Hay mucha información. Ni siquiera sé si entienden qué es la puerta. Pero, si queremos despertar el Ojo del Celador y entrar al Jardín de Tourian...

Wolf: ...Tendremos que pasar encima de ellos ¿Puedes contactar con el Alto Mando?

Durandal: Abriré un canal con este puesto... Listo. Enlace establecido.

Wolf: Mando de los Titanes de Ceres. Hablo desde el puesto de mando del Valle de los Reyes en Themar.

Erwin Tannin (Radio): ¿Themar? ¡¿Estás en territorio de Uroboros?!

Wolf: He encontrado la entrada al Jardín de Tourian. Sé cómo detener a los Prometeos.

Serafall Sitri (Radio): ¿Cómo piensas detenerlos? ¡¿Cómo encontraste el Jardín de Tourian?!

Wolf: ...Tengo mis métodos. Ahora necesito averiguar la forma de usar el Ojo de un Celador Prometeo como llave de acceso.

Serafall Sitri (Radio): ¿Un Celador? ¿Cómo...? No importa... Por lo que hemos estudiado los Aedos, los Prometeos cargan toneladas de información en sus espiras. Hay muchas de ellas en Themar pero todas están bajo tierra a excepción de una. Está en mitad de un campamento de Uroboros.

Erwin Tannin (Radio): ¿Así que vas a terminar la guerra contra los Prometeos e iniciar una contra Uroboros?

Wolf: ...

Erwin Tannin (Radio): Capitana Sitri, envíale las coordenadas de la Fortaleza de la Legión. Buena suerte, Cazarrecompensas.

La Espira del Jardín

Base de Artillería Axuko, Distrito Gamma, Themar

Wolf había retornado hasta el punto donde se libraba la batalla entre Uroboros y la Confluencia Temporal. Se escabulló entre los búnkeres subterráneos cruzando varios pasillos repletos de gusanos sin vida. Una vez del otro lado del muro divisorio, el Cazarrecompensas siguió avanzando por un sendero que contenía un campamento lleno de Psiónicos.

Los enemigos se encontraban en constante movimiento aunque no por la presencia de Wolf. Aparentemente, los Prometeos habían atacado una de sus instalaciones mineras no muy lejos de ahí. Las Cosechadoras recogían a las unidades desperdigadas para reubicarlas hacia el interior de la fortaleza. Eso le permitió a Wolf cruzar el campamento sin más problemas pasando antes por un túnel oscuro que tenía una gran puerta al final. Esta movió sus mecanismos para abrirse lentamente mostrando la fortaleza de Uroboros.


Páramos de Axuko, Distrito Gamma, Themar

Una docena de Cosechadoras de Uroboros se había agrupado en la entrada de la fortaleza. Durandal había intentado acceder a su red de batalla pero únicamente recibía sonidos extraños producidos por las vibraciones de los Lekgolo. No había nada más que pudieran aprender de ellos por el momento.

Durandal: La energía de una espira de la Confluencia Temporal en Themar. No será fácil. Pero, ¿nuestra mejor apuesta es una a mitad de un campamento de Uroboros? ¿Tienes algún plan?

Wolf: Algo así. La Capitana Sitri dijo que esa espira posiblemente está conectada al Jardín de Tourian. Si la liberamos de los Lekgolo, podrás cargar el Ojo del Celador.

Durandal: Primero necesitamos localizar la espira... ¿Ves esa torre? Allí tiene que haber una forma de localizarla.

Wolf avanzó hasta la duna donde estaba construida la torre. No estaba a muchos metros de distancia y tampoco era tan elevada como para tener que escalarla. El Cazarrecompensas simplemente subió por una pendiente donde, en la cima, estaba una nueva clase de soldado de Uroboros custodiándolo. El Coloso dio un poderoso pisotón que disparó un pulso electromagnético que expulsó a Wolf de la torre.

El Cazarrecompensas se reincorporó para disparar una serie de Misiles que tallaron parte de la armadura del Coloso. Como respuesta, el Lekgolo hizo algo similar al disparar unos proyectiles desde un artefacto acoplado a su espalda. Wolf recibió gran parte de los impactos pudiendo entonces soltar un tiro sobrecargado de su Cañón de Energía contra el Coloso.

La criatura disparó su Lanzador de Postas Pesados hacia Wolf, quién se vio forzado a cubrirse detrás de unas rocas. Desde allí, Wolf arrojó un par de Bombas que levantaron mucho polvo. El Coloso, que se había acostumbrado a usar los sensores de su casco, ignoró que el Cazarrecompensas se había acercado a él en ese momento utilizando la Aceleración. Para cuando el Lekgolo se dio cuenta, Wolf le había retirado el casco para enterrarle su Cuchillo de Combate y sacarle todos los gusanos que pudiera de un golpe. El Coloso cayó y Wolf fue hacia la consola de la torre donde dejó que Durandal hiciera su trabajo.

Durandal: La encontré. Al otro lado de una línea defensiva.

Wolf bajó de la torre y fue hacia la entrada de la fortaleza. Las unidades de Uroboros ya no se encontraban ahí. Al explorar de cerca se encontró con una enorme excavadora que había creado un enorme hueco hacia el subterráneo por lo que seguramente esa debía ser la mina que los Prometeos habían atacado. Al lado contrario se encontraba otra puerta que se abrió al momento que el Cazarrecompensas se aproximó a ella como si lo estuvieran invitando.


Línea de Hierro, Distrito Gamma, Themar

Silencio total. La base estaba completamente vacía.

Durandal: Parece una trampa.

Wolf: Es una emboscada.

Una gran compuerta se encontraba al fondo. Sobre esta había unos miradores donde varios Legionarios hicieron acto de presencia acompañados de un Centurión. Wolf retrocedió con su Aceleración y disparó hacia lo que había descubierto eran los puntos débiles de las armaduras de los Lekgolo.

Los soldados de Uroboros usaban un fuerte blindaje que menguaba en las secciones de las articulaciones, como los codos y rodillas. Además de la cabeza, esos eran los puntos en los que Wolf concentraba el fuego causando que los Lekgolo se agotaran y eventualmente cayeran muertos. El Centurión rugió de enfado y todos los gusanos de su armadura salieron formando una voraz pila que intentó consumir a Wolf, quien simplemente utilizó una Bomba para acabar con todos ellos. Sin más enemigos, el Cazarrecompensas se aproximó a la puerta.

Durandal: Ehh, ten cuidado. Cuando abro una puerta así de grande siempre salen cosas malas.

La puerta se abrió pesadamente. Al otro lado había un Coloso acompañado de Psiónicos. Las delgadas formaciones de Lekgolo dispararon una carga energética por el suelo que hizo tropezar a Wolf para que fuera víctima del Lanzador de Postas Pesado del Coloso.

Wolf rodó en el suelo para saltar en el aire y disparar un Misil que acabó con varios Psiónicos. El resto de soldados vio reducido su razonamiento e inteligencia por la pérdida de Lekgolos. Wolf tomó ventaja de la situación para acabar con los Psiónicos para así poder concentrarse en el Coloso. La criatura dio un pisotón que arrojó a Wolf lejos de él. El Cazarrecompensas respondió concentrando la energía de su Aceleración para correr hacia el Coloso, tacleándolo y estampándolo contra el muro. El Lekgolo explotó en pedazos y líquido rojizo mientras Wolf se sobaba a causa del golpe.

El camino por delante estaba despejado. Wolf subió por unos escalones hasta el piso superior donde hizo frente a un grupo más de Psiónicos que no dieron mucha pelea. La última puerta se abrió dejando salir al Cazarrecompensas al exterior.


La Fortaleza de la Legión, Distrito Gamma, Themar

Durandal: Estamos cerca.

Un puente se formaba cerca de su posición. Wolf fue hasta la estructura donde se vio rápidamente rodeado de soldados de Uroboros. Psiónicos, Legionarios y Falanges al frente junto a un Centurión y un Coloso al fondo. Para rematar las cosas, un Cosechador cayó del cielo para dejar más refuerzos. Uroboros estaba decidido a proteger la espira.

Sin más opción, Wolf tuvo que hacer lo que mejor se le daba aún si su armadura no se lo permitía. El Cazarrecompensas usó la Aceleración para atravesar la primera línea de defensa. Al llegar junto al Coloso, lo derribó de la misma forma que al anterior y, desde ahí, pegó un súper salto para bombardear el puente desde el aire. Con sus reservas de Misiles agotadas, Wolf cargó su Aceleración contra el suelo para matar de un potente golpe al Centurión.

Los pocos soldados que quedaron atacaron de forma desorganizada. Sin un líder, las mentes colmena de los Lekgolo se confundían. Los Falanges optaban por atacar y los Legionarios intentaban defender. Wolf sacó provecho una vez más de la situación para acabar con la presencia enemiga.

Al final del puente, sobre una colina se encontraba la espira. Esta se encontraba conectada a una serie de cables que culminaban a unas computadoras de Uroboros. Del lado contrario había un panel Prometeo.

Durandal: Este terminal. Acércate... No sé muy bien que va a suceder ahora.

El Cazarrecompensas colocó el Ojo del Celador en el panel. De esta surgió una proyección lineal de energía que encajó justamente en un hueco de la espira. La estructura a su alrededor comenzó a fragmentarse en pedazos para rotar alrededor de una tablilla con glifos extraños. El prisma se aproximó flotando hacia Wolf en el aire pero antes de que él lo tomara, un látigo de energía lo sujetó antes para llevarlo a manos de un gran Centurión Lekgolo.

El Centurión, un comandante de alguna de las legiones de Uroboros, sacó su Fusil de Postas para atacar y matar al Cazarrecompensas. Wolf se escabulló en el búnker de investigación que fue hecho añicos con las manos del Lekgolo. El Cazarrecompensas salió y disparó cargas sobrecargadas de su Rayo de Energía que terminaron por debilitar el escudo del Centurión.

La criatura rugió y disparó su látigo de energía contra Wolf, sujetándolo y arrastrándolo por el suelo para estamparlo contra los restos de la espira. Wolf se puso de pie y se arrojó contra el Centurión usando su Aceleración. La fuerza de choque desorientó al Lekgolo dándole al Cazarrecompensas la oportunidad de atacar su cabeza repetidas veces con su Cuchillo de Combate. El Centurión sujetó a Wolf y lo arrojó lejos de él.

Las postas quebraron los escudos de Wolf, quien se movió ágilmente con su Aceleración para escabullirse debajo del líder enemigo. A sus espaldas, el Cazarrecompensas se sujetó firmemente en los alerones que tenía su armadura para formar una brecha en su armadura. Para cuando el Centurión logró sacarse a Wolf de encima, este pegó un salto para enterrar de nuevo su Cuchillo de Combate en su cabeza impulsado por su Aceleración.

El casco del Centurión se rompió finalmente revelando la unión de gusanos en su interior. Wolf tomó firmemente su Cuchillo y concentró la energía de la Aceleración en su brazo para enterrarle bien adentro el filo del arma. Los gusanos del Lekgolo comenzaron a sacudirse desesperados y Wolf finalmente les enterró una Bomba de Energía que los obliteró por completo. La tablilla de la espira salió volando y el Cazarrecompensas la tomó en el aire.

Wolf: Listo. Vamos al Jardín de Tourian.

El Jardín de Tourian

Valle de los Reyes, Distrito Gamma, Themar

La llave al Jardín de Tourian estaba cargado vibrando con gran potencial. Todos los Titanes de Ceres se encontraban apoyando al Cazarrecompensas pero la voluntad de enfrentarse a lo que había del otro lado de la puerta era algo que venía de él mismo. Al destruir el Corazón del Jardín de Tourian, la amenaza de la que lo alertó la Vigilante habrá terminado. El último capítulo de la Guerra Humano-Prometeo estaba por iniciar.

Wolf ya se encontraba cerca del portal de acceso al Jardín de Tourian. Ante su presencia, la gran puerta disparó descargas eléctricas generando un vacío que se extendió a su alrededor. Al centro se encontraba un espacio oscuro al que el Cazarrecompensas se acercó. Intentó alcanzar el otro lado pero este se alejaba cada vez más de él hasta que de repente todo se oscureció.


El Jardín de Tourian

Wolf: ¿Dónde estamos?

Durandal: No lo sé. No puedo recibir ni transmitir nada. Si esto es el Jardín de Tourian, no está en ningún mapa del espacio-tiempo conocido.

Wolf: Lejos de cualquier parte.

Había ruinas de abandonadas construcciones hechas del mismo material visto en las estructuras de Althan. Conformadas de un mineral que el Colectivo de Ishtar llamó Amatita. Una densa flora se expandía por todas partes cubriendo lo que quiera que fuera antes ese lugar. Wolf caminaba lentamente esperando cualquier enfrentamiento contra alguna unidad Prometea pero el primer contacto fue de lo más inesperado. Las máquinas estaban inmóviles en posición de reposo.

Durandal: Están en una especie de estasis.

La hilera de Prometeos fue atravesada por el Cazarrecompensas. Una maligna presencia podía sentirse alrededor, una sensación que Wolf ya había experimentado tiempo atrás con la diferencia de que ahí estaba liberado. Si aquello era de la misma clase que inutilizó al Echoes of the Past entonces Wolf se preguntó si aquella entidad había tomado el control de los Prometeos o... Los Prometeos lo hicieron con él.

Una serie de descargas eléctricas recorrieron los muros permitiendo a un Minotauro junto a un grupo de Soldiers aparecer. El Cazarrecompensas esquivó de una voltereta el fuego enemigo para caer sobre su rodilla para apuntar y disparar unas cuantas rondas del Cañón de Energía. Las máquinas cayeron rápidamente al encontrarse enredados por la maleza. Al fondo del túnel oscuro, una brillante luz sobresalía subiendo una cima. Wolf subió por los restos de rocas hasta alcanzar aquella mística luminiscencia.

En el exterior, un jardín infinito se desarrollaba en todos los puntos cardinales. Flores rojas emergían de unas plantas verdes brillantes que giraban hacia el centro donde una sombra oscura se mantenía oculta. Al ver la emanación de Oscuridad, un escalofrío recorrió la columna del Cazarrecompensas.

Durandal: Hay... Algo extremadamente oscuro abajo.

Wolf: Creo que encontramos el Corazón.

A la derecha del Cazarrecompensas se desarrollaba otro camino cubierto por más Prometeos dormidos. Wolf cruzó rápidamente intentando no llamar la atención sólo para toparse con otro bloqueo. Un Cíclope había sido establecido como una medida correctiva para eliminar la posible infiltración de una forma de vida orgánica. La pesada máquina estaba acompañada de unas cuantas Arpías que se deslizaban en el viento escaneando cualquier huella o pista.

Wolf arrojó una Bomba para que al explotar captara la atención de la unidades enemigas. El estruendo del explosivo alertó a las máquinas permitiéndole al Cazarrecompensas acercarse hasta el Cíclope y subirse encima de él para eliminar a las unidades restantes. Como movimiento final, Wolf abrió una abertura en el interior de la máquina para enterrar su Cañón de Energía a fin de quemar los componentes internos de esta. El Cíclope se salió de control explotando posteriormente mientras que Wolf se introdujo por un pasadizo.

En el interior de la estructura de roca había un Minotauro acompañado de varias unidades Soldiers y Knight. Los Prometeos se percataron de la presencia del Cazarrecompensas por lo que tomaron posiciones defensivas. Los Knight optaron por elegir posiciones elevadas donde disparar sus Rifles Binario mientras que el Minotauro y los Soldiers se quedaron en tierra abrumando a Wolf con el fuego continuo.

El Cazarrecompensas salió lanzando varios Misiles que rompieron la formación de las máquinas. El Minotauro perdió la cabeza y entró en un estado de frenesí donde disparaba a diestra y siniestra su Cañón de Incineración eliminando sin querer a sus aliados. Wolf trepó a la espalda del Minotauro para asestarle una Bomba que finalmente lo destruiría. Sin más enemigos por el momento, el Cazarrecompensas pasó por otro pasadizo que lo condujo hacia un camino que iba directo a la posición del Corazón.

Más Prometeos esperaban al Cazarrecompensas. Wolf se dejó caer hacia ellos intentando que en la confusión estos se atacaran entre ellos accidentalmente. Las máquinas eran incapaces de seguir el ritmo de Wolf y constantemente le perdían la pista para terminar siendo eliminados y fragmentados. El resto del camino condujo a Wolf por varias ruinas llenas de Arpías que no supusieron ningún problema. Al final, el Cazarrecompensas se topó con una espira enfrente de una gran puerta.

Durandal: Este sitio es una máquina gigantesca ¡Acércame a esos clústeres!

Unas placas anexadas a unos muros se encontraban resguardadas respectivamente por un Minotauro Prometeo. Las unidades atacaron a Wolf en cuanto lo detectaron pero este había descubierto la forma en que dichas unidades atacaban y se defendían. El Cazarrecompensas atacaba desde una distancia segura para quebrar los escudos energéticos de las máquinas para rematar con un certero Misil que esparcía las piezas del Prometeo antes de que se deshicieran en fragmentos rojizos.

Ambos Minotauros fueron eliminados. Para ese momento Wolf se estaba preguntando porque la defensa era menor comparada con otras veces. Por más que el Cazarrecompensas quisiera ahondar en eso algo también le hacía querer no averiguarlo. De cualquier modo la misión hasta el momento no había sufrido complicaciones. Wolf ya había permitido a Durandal acceder a los clústeres para que liberaran una proyección continua de energía hacia la espira. La estructura se fragmentó en pedazos para reagruparse nuevamente conformando una estructura completamente sólida y perfecta.

Entra la espira y la puerta se materializó una confluencia. Wolf tomó la llave y la acercó a la estructura. La llave se elevó y se colocó en cierta posición para recibir una descarga de la espira rompiéndola en decenas de fragmentos que dispersaron la energía haciendo que esta llegara a puntos clave de la puerta. Un sonido grave resonó por la zona y la puerta se agrietó para abrirse de par en par revelando su interior.

Durandal: El Corazón del Jardín de Tourian.

El Cazarrecompensas cruzó al otro lado. El verde que inundaba el exterior del jardín había sido corrompido por un rojo penetrante. Aquella cámara estaba conformada por una amplia plataforma repleta de una docena de unidades Prometeas esparcidas sobre tres grandes estatuas. Todos ellos estaban inclinados antes una gran masa oscura encarcelada en una prisión geométrica. La simple presencia de Wolf causó que la masa oscura, el Corazón del Jardín de Tourian, se sacudiera liberando relámpagos que despertaron a los Prometeos. Las unidades se giraron lentamente hacia el Cazarrecompensas con actitud amenazadora.

Durandal: Oye... ¿Podrás matar a un dios?

Wolf: No creo que tenga elección.

El eco del rugido de las máquinas resonó por toda la cámara. La puerta detrás de Wolf se cerró abruptamente dejándolo atrapado con las fuerzas de la Confluencia Temporal. Eran al menos varias unidades Soldiers que usaban Supresores desde coberturas desplegables. El Cazarrecompensas simplemente tomó ventaja de la situación y usó la plataforma elevada donde estaba para acabar con las unidades enemigas rápidamente.

El Corazón volvió a sacudirse como si la jaula donde se encontraba le ocasionara algún daño. Más relámpagos emergieron de esta rodeando a una de las tres estatuas que se encontraban ahí. El monumento rotó sobre su propio eje rompiendo la roca que lo recubría hasta explotar en una densa oscuridad que liberó a un colosal Minotauro.

Wolf: ¿Durandal?

Durandal: Analizando... Su fuente de energía es incalculable pero proviene del Corazón. Es como si estuvieran conectados de forma simbiótica.

Estaba claro entonces. Si quería destruir al Corazón, Wolf debía destruir a todas las máquinas que se interpusieran en su camino. El Minotauro, hecho de un blindaje plateado con destellos azules, atacó de forma estratégica e inteligente a una velocidad de reacción aun mayor que las del resto de unidades. La situación se puso más tensa cuando unas Unidades Arpías y Soldiers aparecieron para dar apoyo.

El Cazarrecompensas esquivaba los disparos sólo para recibir otros. Siguió el ejemplo de su enemigo y atacó de forma sistemática eliminando a las unidades más molestas utilizando armamento ligero para después concentrar la munición explosiva contra el Minotauro. La máquina, a pesar de mostrar ser un enemigo formidable, prontamente se vio afectado en el desarrollo de la batalla. Al poco tiempo, el chasis de la máquina cayó exponiendo un núcleo que Wolf arremetió con fuego concentrado hasta destruirlo.

La máquina colapsó sobre sí misma explotando en miles de partículas rojizas y desintegrándose lentamente hasta no quedar nada pero en eso varias descargas eléctricas inundaron la cámara arremetiendo contra la masa oscura. La jaula que contenía el Corazón se agrietó.

Durandal: El Corazón se muere ¡Hay que seguir atacando!

La jaula sacudió al Corazón. Más relámpagos brotaron de esta para acumularse en la segunda estatua. Otro Minotauro surgió de la estructura. La unidad, a diferencia del anterior, tenía un aspecto similar al del resto de máquinas de la Confluencia Temporal que Wolf ha enfrentado en su aventura.

El Minotauro se teletransportó al centro de la cámara para acumular el poder del Corazón en su brazo. La máquina dio un fuerte golpe contra el piso que hizo que esta se llenara de corrupción que quemaba violentamente los escudos del Cazarrecompensas. Wolf subió a una de las plataformas sólo para ser confrontado por varias unidades Soldiers y Knight que hacían se esforzaban por empujarlo.

Wolf luchó cuerpo a cuerpo contra un Knight a fin de usar su Rifle Binario contra el Minotauro. Los tiros eran tales que el chasis de la gran máquina se vio rápidamente afectada así que como respuesta modificó su Cañón de Incineración para que disparara incontables balas por minuto. El fuego enemigo obligó a Wolf a cubrirse detrás de una roca donde por poco un Soldier estrellaba su rodilla en su cabeza.

El Cazarrecompensas soltó unas cuantas Bombas para eliminar a las unidades pequeñas captando al mismo tiempo la atención de los Knight. Las máquinas restantes blandieron sus Espadas de Luz Sólida saltando en el aire para caer encima del Cazarrecompensas. Wolf interceptó los golpes por muy poco llegando a la desesperación. El Cazarrecompensas acumuló la energía de la Aceleración en sus brazos propinando golpes a una gran velocidad que deshicieron las cabezas de los Knight hasta desintegrarlos.

Cuando Wolf salió de su cobertura, el Minotauro le disparó con su arma provocando que los tiros perforaran varias capas del blindaje de estas. El Cazarrecompensas cayó muy malherido pero aun así, soportando el ardor, pegó un súpersalto en dirección a la máquina para enterrar una Espada de Luz Sólida en su núcleo. El filo del arma reventó el núcleo del Minotauro sobrecargando su energía y liberándola en varios pulsos energéticos que no hacían más que dañar las estructuras alrededor.

Durandal: La red de los Prometeos está frenética ¡Están desesperados! ¡El Corazón! ¡Está...!

La jaula de la masa oscura desapareció. Centenares de descargas eléctricas brotaron por todas partes hasta que un gran relámpago chocó contra la tercera estatua. La estructura comenzó a moverse al igual que veces anteriores pero ahora algo estaba diferente. El Corazón se volvía cada vez más pequeño a medida que la estatua acumulaba su poder. La maligna entidad capturada por los Prometeos se había liberado y estaba dispuesto a tomar cartas en el asunto. Planeaba dar fin al Colapso que había iniciado.

El Minotauro se reveló con un chasis sumida en la Oscuridad. De su cuerpo sobresalían ráfagas eléctricas. No habían aparecido más unidades Prometeas desde entonces. Wolf apenas y podía moverse por su herida pero se mantuvo firme en acabar con el último obstáculo. Como respuesta, el Minotauro expulsó un pulso oscuro que inundó la cámara de materia oscura reduciendo el espacio de movilidad del Cazarrecompensas.

Aquella entidad, el Corazón, se había apoderado de una de las Mentes de la Confluencia Temporal y comenzó a luchar contra el Cazarrecompensas empeñando todo su poder y vida para acabar con él. Wolf tan sólo era empujado por las explosiones y disparos. Apenas sus escudos recién recuperados podían protegerlo de tal brutalidad. El fuerte golpe de la máquina lo estampó contra una columna haciéndola ruinas.

La máquina generó dos Cañones de Incineración y las usó para arrasar con el Cazarrecompensas quien apenas escapó utilizando su Aceleración. Wolf respondió con Misiles que fueron completamente inútiles ante el impenetrable escudo del Minotauro. La máquina liberaba poderosos pulsos oscuros que arrojaban a Wolf contra la materia oscura la cual seguía acumulándose en la cámara.

Wolf saltó al aire y disparó ráfagas sobrecargadas de su Cañón de Energía. Los disparos parecían ser efectivos ya que dañaban el escudo del Minotauro y afectaban su blindaje aunque no lo suficiente como para causar mucho daño. El dolor de la herida hizo que el Cazarrecompensas no reaccionara a tiempo al golpe del Minotauro. Wolf cayó contra otra columna que casi lo deja inmovilizado. Al reincorporarse pudo ver como el Corazón modificaba al Minotauro hasta despojarlo casi por completo de su forma original.

Con pocas opciones, Wolf siguió atacando con tiros sobrecargados del Rayo de Energía con la esperanza de poder crear una abertura en la máquina. El Minotauro disparó rayos láser continuos de su ojo cortando casi cualquier cosa en su rango de visión. Accidentalmente, el Cazarrecompensas se encontró bajo los pies del Minotauro que alzó su pie para aplastarlo. Wolf le estampó una Bomba que frenó el pisotón y le permitió trepar por la pierna de la máquina hasta llegar hacia la articulación de uno de sus brazos donde logró desacoplarla luego de golpear repetidas veces antes de enterrarle otra Bomba.

La explosión arrojó a Wolf de vuelta al piso mientras el Minotauro retrocedía despojado de una de sus extremidades. Dándolo todo, el Cazarrecompensas no esperó una respuesta y concentró de nuevo el fuego contra el ojo de la máquina hasta cegarla a fin de volver a trepar sobre él para desacoplarle el otro brazo. Casi estaba a punto de conseguirlo de no ser porque el Minotauro liberó otro pulso energético.

Tanto el segundo brazo del Minotauro como Wolf cayeron a tierra donde la materia oscura ya había consumido todo el terreno. Esta había llegado a los pies de la máquina que comenzó a acumular toda la Oscuridad en su interior regenerando sus brazos con formaciones orgánicas. A su vez, una gran concentración de energía se reunió en el ojo del Minotauro preparando un potente rayo devastador.

Esa misma sensación Wolf la había experimentado antes. No sólo una vez sino todas aquellas veces en las que ha lidiado con esa clase de situaciones más, sin embargo, ese escalofrío sólo lo había sentido una vez al casi encontrarse con la muerte en el Mundo Escudo Eclipson. Era todo o nada. Había llegado hasta ahí para acabar con eso. Si su gran viaje terminaba ahí entonces él se macharía con la victoria en alto.

Durandal: Oye... ¡Espera! ¡¿Qué haces?!

El Cazarrecompensas retiró el chip de su compañera y lo observó por un momento. Habían sido pocos días pero jamás pensó que se haría con otro amigo al que de alguna forma le debía la vida. Ese era su momento para salvarla no sólo a ella, sino a todos en el Sistema Beyond. Wolf dejó el chip de Durandal lejos en una de las pocas zonas seguras que quedaban y apuntó su Cañón de Energía contra el Minotauro.

Lo poco que quedaba de la máquina ya estaba por disparar. Wolf usó su Aceleración para estrellarse contra el núcleo expuesto del Minotauro. Había intentado perforarlo de un golpe pero había sido inútil, un resultado que ya esperaba. La Oscuridad comenzó a invadir su armadura y Wolf activó el sistema de autodestrucción de esta. Sin una cuenta atrás, todo se volvió en blanco y todo rastro de sonido desapareció.

Una cegadora Luz iluminaba la armadura del Cazarrecompensas. La Oscuridad que se concentraba a su alrededor retrocedía con la intensidad de esta. Explosiones solares azules emergían de Wolf y estas se reunían en su Cañón de Energía. La máquina, la entidad que la controlaba, retrocedió un paso temeroso de lo que estaba por venir. Al instante una poderosa estela de Luz emergió del arma del Cazarrecompensas chocando con el Minotauro. La Oscuridad acumulada en la máquina, el Corazón, salió expulsado y se acumuló en un orbe que se acrecentó con tanta intensidad que finalmente no pudo con más y explotó en un resplandor de Luz eliminando la Oscuridad del Jardín de Tourian.


17 de Septiembre del 2580

El Jardín de Tourian, Themar

¿Cuánto tiempo había pasado? ¿Minutos? ¿Horas? ¿Días? Para la Confluencia Temporal el tiempo era relativo y, a la vez, lo era todo. El tiempo había vuelto a transcurrir en el Jardín de Tourian donde Wolf inhalaba y aspiraba aire mientras se arrastraba hacia la intensa Luz azul del chip de Durandal. En un momento ya la había conectado a su armadura.

Durandal: ...¿Estás bien?

Wolf: S-Sí... Estoy bien...

Durandal: ¡¿En qué diablos estabas pensando?!

Wolf: Yo... Te dije... Que no tenía otra opción.

Durandal: ¡Eres un idiota! ¡Realmente ibas a morir! ¡Sin ti... Me iba a quedar sola de nuevo!

Wolf: ...Lo... Siento...

Durandal: ...Aca... Acabo de recibir una señal. Todo este tiempo estuvimos en Themar. Recibo pings de todo el sistema. Otras IA's. Se ha levantado un sudario de Oscuridad. Una anomalía energética en el Distrito 7. La Luz está regresando a Tourian. El General Reiss nos pide volver.

Wolf: Dame... Dame un momento...

Durandal: ...Oye... ¿Desde cuando salen llamas azules de tu casco?

Y al final, la tenue pero brillante Luz de Wolf iluminaba el campo de batalla. Desconocía como había recuperado ese poder pero luego de reflexionarlo un tiempo, Wolf entendió que su camino no había terminado. Su verdadero destino apenas estaba por comenzar.

El Archivo

20 de Septiembre del 2580

Academia de Ishtar, Sumidero de Ishtar, Althan

Pasaron varios días desde la liberación del Jardín de Tourian. El Corazón había muerto junto a la presencia que contenía en su retorcido interior. Ese había sido el golpe definitivo contra la Confluencia Temporal y el contraataque de los Titanes de Ceres.

Un día, el Cazarrecompensas recibió una transmisión de la Contramaestre Taneda. Le habló acerca del Colectivo de Ishtar que contenía en sus viejas instalaciones un archivo. Su misión era recuperar ese conjunto de conocimientos antes de que la Facción del Invierno. La nave de Wolf aterrizó frente a la Academia y se aproximó al mismo agujero que lo conduciría hacia la antigua biblioteca.

Durandal: El Archivo está enterrado bajo los escombros de la Academia. La Facción del Invierno no tardará en saquearlo ahora que la actividad de los Prometeos cesó.

El Cazarrecompensas se introdujo en la brecha y avanzó hasta salir a la biblioteca. La encarnizada lucha entre los soldados del Invierno y los Prometeos era tal que Wolf pudo rodearlos sin problema hasta alcanzar la salida. Eso condujo hacia la zona pública donde la lucha se estaba desarrollando igualmente.

Los Prometeos se encontraban reunidos alrededor de la entrada de un laboratorio inundado mientras que los Sangheili evitaban el avance de estos hacia un edificio cubierto de maleza. El objetivo de Wolf era justamente ese edificio así que tuvo que forzar su paso a través de las líneas enemigas hasta llegar a lo profundo.


Salón de los Susurros, Sumidero de Ishtar, Althan

Los pasillos estaban repletos de agua que alcanzaban las rodillas del Cazarrecompensas. Todas las salidas estaban bloqueadas con excepción de una que abría hacia una plaza donde más Sangheili estaban ocupados vigilando con la ayuda de un Servant.

La máquina se percató de la presencia de Wolf e inició el ataque disparando proyectiles de plasma. Los Sangheili tomaron posiciones enviando cazadores furtivos con camuflaje activo. Wolf retrocedió de un brinco para arrojar una Bomba contra el Servant. Gracias al nivel del agua, Wolf pudo identificar a los cazadores y esquivó sus golpes para contraatacarlos con su Cuchillo de Combate.

Del fondo de la plaza apareció un par de Sangheili Mayores portando Rifles Aguijones. Wolf tuvo que avanzar con cuidado para evitar que la Blamita se acumulara en su armadura. Una vez que se encontró a una distancia cercana pudo acabar con los enemigos para asegurarse posteriormente de que no quedaran más de ellos. Sin más, Wolf avanzó hacia la puerta que estaba hasta atrás y no tardó en identificar una consola en la que colocó el chip de su compañera.

Durandal: Aquí es. El Archivo. Secretos perdidos y olvidados durante años. Hmm. Se tomaban en serio lo de impedir la entrada. Encriptación radial A. No es problema... Ya está. Adelante.

Wolf tomó el chip de su Inteligencia Artificial y la devolvió a su casco. La puerta, que estaba cubierta de maleza, se abrió toscamente revelando una vía subterránea hacia el Archivo.


El Archivo, Sumidero de Ishtar, Althan

Wolf avanzaba por unos escalones que se desarrollaban de forma circular hasta una recepción. No había nada más que viejos monitores y polvo. El Cazarrecompensas cruzó el pasillo hasta encontrar otra puerta que daba hacia los laboratorios de investigación principales. Las instalaciones detectaron la presencia de Wolf de alguna forma y activaron las luces.

Durandal: Increíble. La energía del Archivo está parcialmente activa.

Computadora del Archivo: Bienvenida, Dra. Kiryuin. Por favor introduzca su código de seguridad.

Durandal: ¿Dra. Kiryuin? Da igual... Vamos a la terminal de adelante. Este lugar es asombroso. Es mayor que los archivos de la antigua Academia.

Wolf se había acercado hacia el puesto donde estaba la computadora. Con la ayuda de Durandal logró descifrar el código de seguridad.

Computadora del Archivo: Gracias, Dra. Kiryuin ¿Inicio la correlación de COVERS con Durance?

Durandal: Qué amable.

Wolf: ¿Durance? ¿Qué estaban haciendo aquí?

Durandal: Las COVERS estaban destinadas a ser un reemplazo para las MJOLNIR pero fueron un fracaso total... Bien. Vamos a ver qué más información tienen aquí.

Computadora del Archivo: Dra. Kiryuin. Brecha en la seguridad. Intrusos. Activando el Protocolo Fleur.

Durandal: ¿Intrusos? ¿Nos siguió el Invierno?

Computadora del Archivo: Fallo remoto. Enrutado interferido.

Durandal: ¡Un Servant se alimenta de su energía!

El Cazarrecompensas se asomó hacia donde se había producido la brecha. Por la misma puerta donde cruzó se encontraba un Servant alimentándose de la energía de una consola drenando la información del Archivo desde ahí. Las luces se apagaron mientras Wolf se aproximaba hacia la máquina para destruirla. Por poco el plasma sobrecalentado de una Espada de Energía lo atraviesa. Espadas Silenciosas. Los asesinos furtivos tomaron como ventaja la oscuridad del lugar pero el hecho de haber revelado su posición permitió al Cazarrecompensas eliminar a uno de ellos.

Hasta que los Sangheili lo atacaran, el Cazarrecompensas concentró el fuego de su Cañón de Energía contra el Servant. Las Espadas Silenciosas no tuvieron más opción que atacar revelando su posición y cayendo en la trampa de Wolf para eliminarlos en el acto. Los asesinos cayeron sin vida y Wolf eliminó al Servant.

Durandal: Lo han destrozado. Pero no pasa nada... Genial ¡Están conectados desde otro sitio!

El nivel superior de los laboratorios tembló con las pisadas de otro pelotón del Invierno. Wolf subió por unos escalones hasta esa posición donde un Servant se encontraba haciendo exactamente lo mismo. Los Sangheili intentaron defender a la máquina utilizando armamento pesado que sólo provocó que la debilitada estructura colapsara. Malheridos, los Sangheili cayeron frente al Rayo de Energía. Wolf destrozó al Servant y se acercó al monitor del cual extraía datos.

Durandal: ¡Lo solucionaré en un momento! ¡Todavía quedan más del Invierno!

Una última oleada apareció. Los del Invierno estaban acompañados por un Zealot que ordenó a sus subordinados eliminar al Cazarrecompensas. Wolf pudo acabar con los esbirros tan pronto como ellos se interponían en su camino más, sin embargo, su líder demostró ser tan rápido y ágil que podía esquivar todos sus disparos.

Wolf tomó por sorpresa al Zealot al asestarle un rodillazo en la cara. El Sangheili se enfureció y sacó su Espada de Energía entablando un combate cuerpo a cuerpo. El filo de plasma rozaba los escudos de Wolf quien golpeaba con fuerza el cuerpo de su enemigo hasta sofocarlo. Una vez que el Cazarrecompensas golpeó al abdomen del Zealot con tal fuerza que se retorció este se elevó en el aire para enterrarle en la cabeza su Cuchillo de Combate, tumbándolo contra el suelo.

La luz regresó al Archivo. Durandal había solucionado el problema y se aseguró de sellar todas las entradas. Wolf regresó a la computadora principal del Archivo donde volvió a insertar el chip de su compañera. Las pantallas del laboratorio se prendieron revelando toneladas de información.

Durandal: Este archivo es asombroso. Rutas a otras galaxias, mapas de un inframundo Prometeo... Hay dos lugares... El Nexo y el Condensador de Flujo. Espero que Akeno le encuentre el sentido a esto. Le avisaré de lo que hemos encontrado.

El Nexo

21 de Septiembre del 2580

Hangar, Torre de los Titanes, Distrito 7, Ceres

Wolf había regresado de Althan con la información completa del Archivo del Colectivo de Ishtar. La Contramaestre Taneda se encontraba realizando operaciones de mantenimiento a un par de naves cuando notó la presencia del Cazarrecompensas.

Akeno Taneda: ¿Lo encontraste?

Wolf señaló la información encriptada en la celda de datos que tenía en su mano. Se la entregó a Akeno quien observó con curiosidad el artefacto.

Akeno Taneda: Bueno, yo, quería decirte que los Aedos estarán encantados: un archivo entero oculto, lleno de investigaciones sobre la Confluencia Temporal. Dicen que hay hasta crónicas sobre el mítico Condensador de...

Elena Morrison (Altavoz): El Alto Mando de los Titanes de Ceres solicita la presencia del Cazarrecompensas Wolf a la Sala del Alto Mando.

Wolf: Yo... Tengo que irme.


Sala del Alto Mando, Torre de los Titanes, Distrito 7, Ceres

La misma mesa y las mismas personas. Wolf entró a la sala donde el Alto Mando lo estaba esperando.

Keith Ackerman: ¿Y bien?

Wolf: Durandal y yo aseguramos el Archivo cumpliendo la petición de los Aedos... Descubrimos información acerca de dos zonas de vital importancia para la Confluencia Temporal: El Nexo y el Condensador de Flujo.

Erwin Tannin: Ese Nexo es nuestra prioridad.

Serafall Sitri: Hay reportes de actividad de la Confluencia Temporal en una de las antiguas excavaciones del Sumidero de Ishtar. Creemos que tiene que ver con el Nexo. Esta es una Misión de Asalto. Ve a Althan y reúnete con el resto de la escuadra para darles información detallada.

El Cazarrecompensas asintió y salió de la sala. Los miembros del Alto Mando recibieron al poco tiempo los datos del Archivo proyectándolos en forma de hologramas. Por encima de todo se encontraba la fortaleza de la Confluencia Temporal.

Keith Ackerman: Así que el Condensador de Flujo, ¿eh? Supongo que el momento es ahora.

Serafall Sitri: ¿Momento? ¿De qué hablas?

Keith Ackerman: De acabar con los Prometeos por supuesto.

Erwin Tannin: La única operación hecha en el Condensador fracasó... Desde ese día, el General Reiss canceló todas las operaciones cercanas al Sumidero de Ishtar.

Keith Ackerman: Ese viejo le teme a todo. Desde que Wolfy acabó con el Corazón las cosas han estado saliendo de maravilla. Los Prometeos deben estar refugiados ahora mismo en ese lugar por algo. Es sólo cuestión de tiempo para que regresen incluso más fuertes.

Erwin Tannin: ¿Y cuál es tu idea?

Keith Ackerman: Una Incursión.


22 de Septiembre del 2580

Sección N/GEN, Sumidero de Ishtar, Althan

Serafall Sitri (Radio): Muy debajo de la Academia de Ishtar, los Prometeos han puesto algo en marcha. Una máquina que devora mundos y transforma Althan en un eslabón de su cadena intergaláctica. Este Nexo debe ser detenido y la mente que lo controla, destruida.

El Cazarrecompensas bajó de su nave y se reunió una vez más con Anton. Él le presentó a Edward Blake, un soldado exiliado del Reino de Luminalia, que formaba parte de las filas de los Defensores y que, con sus habilidades, se había convertido en un muro que las máquinas no han podido derribar.

Durandal indicó que tenían que debían avanzar a través de una formación de Soldiers para acceder al edificio frente a las instalaciones del Archivo. La escuadra logró hacerlo sin problemas y entraron por la puerta donde bajaron unos cuantos escalones hasta encontrarse en otro puesto de investigación del Colectivo de Ishtar. Las fuerzas enemigas no se hicieron a esperar.

Anton Ivanoff: Hay demasiados Sangheili para mi gusto.

Durandal: Están bloqueando la ruta hacia el Nexo.

Anton Ivanoff: Habrá que eliminarlos. Nos dividiremos. Edward, ve a la izquierda. Wolf, ve al centro. Me ocuparé del flanco restante.

Ambos asintieron y se dispersaron por los inundados pasillos limpiándolos de las fuerzas de la Facción del Invierno. Al poco tiempo descubrieron que los Sangheili empleaban Servant para sellar los accesos por lo que se convirtieron en su prioridad. Los enemigos caían ante la fiereza y tenacidad de la escuadra y eventualmente las máquinas esféricas terminaron por desaparecer en explosiones purpuras.

Durandal: El nivel superior está abierto.

La escuadra subió un nivel hasta una habitación donde unos cuantos más del Invierno los estaban esperando, sin embargo, terminaron por caer. Los Sangheili no podían hacer realmente nada al estar rodeados por la Escuadra por un lado y por los Prometeos por el otro. La escuadra avanzó por una gran e inundada plaza en dirección a otro laboratorio.

Anton Ivanoff: Entonces... ¿Destruiste la energía de la Confluencia Temporal?

Wolf: Algo así. Su fuente de poder.

Anton Ivanoff: ¿Y cómo de repente vuelve a salirte fuego azul de la cabeza?

Durandal: ¡¿Cómo?! ¡¿Siempre ha sido así?!

Wolf: No lo sé. Sigo sin entender que sucedió en ese lugar.

Edward Blake: ¿Dijiste el Jardín de Tourian? ¿Cómo supiste donde estaba?

Wolf: ...Tengo mis fuentes.

Edward Blake: Eso sólo lo saben los cercanos a la Reina ¿De verdad pudieron entrar?

Wolf: Me identifiqué como Cazarrecompensas.

Edward Blake: ¿Estás en deuda con ella?

Wolf: ...

Edward Blake: Los tratos con la Reina son peligrosos. Nadie sabe qué es lo que planea, ni siquiera su hermano.

Wolf: Si no lo hubiera hecho no estaríamos hablando ahora.


Excavación 9, Sumidero de Ishtar, Althan

La Escuadra se adentró en el edificio. Muchas cámaras de estasis estaban apiladas sobre computadoras dañadas por la presencia de los Prometeos. Las máquinas detectaron la presencia enemiga y tomaron posiciones para evitar que estos se adentraran más.

Wolf saltó hacia los Knight para evitar que usaran sus Rifles Binario mientras que Anton y Edward se encargaban de los Soldiers y Arpías que estaban cerca del suelo. El alboroto atrajo la atención de más unidades Prometeas que rompieron varios contenedores con los disparos que fallaban. La Escuadra usó los viejos muebles como cobertura para poder contraatacar.

Una vez que la zona se encontró despejada, la Escuadra pasó por una puerta que precedía otros escalones hasta la zona de excavación donde ruinas Prometeas se encontraban activadas bloqueando el acceso al Nexo. Cerca de la posición de la Escuadra se encontraba un panel con un orbe en su interior. Anton la tomó y cruzó junto con ella el campo lleno de Soldiers mientras que sus compañeros le proporcionaban fuego de cobertura.

El Spartan sabía que tenía que llevar ese orbe hasta el panel que se encontraba más cerca. Un Knight apareció frente a Anton quien apenas pudo esquivar un golpe al deslizarse por el suelo. Los proyectiles del Supresor que empuñaba la máquina acertaron justo a su espalda resistiendo lo suficiente gracias a su escudo de energía. El Spartan llegó al segunda panel y colocó el orbe.

Frente a la barrera de Luz Sólida apareció una placa de activación. Wolf les indicó que debían posicionarse sobre esta para que el bloqueo desapareciera. Oleadas de máquinas aparecieron desde relámpagos de brechas temporales. Edward se posicionó al frente de la Escuadra para materializar un escudo de luz sólida que fue lo suficientemente fuerte como para resistir los disparos enemigos. Ante el fuego del Cazarrecompensas, los Prometeos cayeron deshechos en partículas junto con la barrera que protegía la entrada al Nexo.

Durandal: Sin el Corazón mantener esa barrera les debió costar muchos recursos. Creo que están asustados.

Anton Ivanoff: Hay que validar su temor.

La Escuadra se adentró en la caverna. Alrededor de esta se formaban cristalizaciones que a Wolf le hicieron recordar vagamente la Afloraltita y la Cordita ¿Sería posible que Althan tuviera un portal para un Halo? No. Imposible. Si fuera cierto entonces los Prometeos ya hubieran localizado la instalación correspondiente y se las hubieran arreglado para activarlo.

Edward Blake: Nos estamos acercado.

Durandal: Detecto una oleada tremenda debajo de nosotros. Si es el Nexo, cada vez es más fuerte.

La caverna se abría hacia una sección subterránea del planeta donde abundaba un ecosistema húmedo y oscuro. No había ninguna forma de vida además de la fauna. Toda esa zona ya estaba en proceso de conversión del Nexo. El camino llevó hasta otra caverna donde una luz se veía al final del túnel. Esa luz era el lugar donde los Prometeos habían instalado el Nexo. La Escuadra se arrojó hacia la excavación.


El Nexo, Sumidero de Ishtar, Althan

Durandal: Ugh. Se me hace un nudo en el estómago cada vez que saltas así. Y ni siquiera tengo estómago.

Wolf: ¿Esto es el Nexo?

Durandal: Hmm. Las investigación del Colectivo de Ishtar afirman que esto fue la cuna de los Prometeos. Utilizaban un Compositor para trascender las memorias de Forerunner caídos a máquinas.

Wolf: Un Compositor... ¿Dónde estará?

Durandal: Destruido. El Colectivo de Ishtar lo tomó y llevó a Ceres. El Capitán Ackerman dirigió un grupo pequeño para destruirlo.

Anton Ivanoff: ¿Ackerman? ¿Él lo hizo?

Durandal: Sacrificó una Fragata Clase-Stalwart para lograrlo.

Edward Blake: Escuché de eso. Pero también supe que ese Compositor fue reconstruido en ese mismo momento aquella vez.

Wolf: Entonces... ¿Quién lo destruyó?

El artefacto al centro de la cámara se abrió. Una Hydra gigante surgió de ésta armándose mientras descendía de una brecha temporal. Fatum, la Mente del Nexo, había aparecido rugiendo estrepitosamente mientras sus escudos rotatorios lo protegían. A su vez, el Hydra disparaba constantemente sus Cañones de Incineración obligando a los miembros de la Escuadra refugiarse con las columnas que rodeaban la excavación.

De vez en cuando uno de la Escuadra asomaba su arma para atacar el punto débil de la máquina pero rápidamente se veía abrumado por el fuego de esta. Las ráfagas de incineración eran tan potentes que al momento de chocar contra el suelo liberaban otras explosiones. Simplemente no había forma de salir sin ser desintegrado e incluso Wolf tuvo complicaciones al querer usar sus Misiles que eran ineficaces contra los escudos rotatorios de Fatum.

Anton Ivanoff: Agh ¿Alguna idea?

Wolf: Su punto débil es la cara. Pero por cómo están las cosas debemos atacar con más que sólo balas o... Misiles.

Edward Blake: ¿Pueden ser muchas balas?

De las manos del Iluminado se generó una Ametralladora Pesada. Tal acto llamó la atención del Cazarrecompensas puesto que dicha arma apareció de forma similar a cómo hacía su Cañón de Energía.

Anton Ivanoff: Distraeremos a la Mente. Que ninguna bala falle.

Edward Blake: Entendido.

Wolf arrojó una serie de Bombas debajo de Fatum. Las explosiones no le hicieron nada pero fueron suficiente como para captar su atención. Tanto el Cazarrecompensas como Anton corrieron alrededor de la zona de excavación en un desesperado intento por confundir a la Mente. Por su parte, Edward subió una plataforma para posicionar su Arma Voltaica.

En cierto punto, los disparos de Fatum interceptaron a Wolf y a Anton, quienes no tuvieron más opción que volver a tomar cobertura. Edward entonces jaló el gatillo de su arma liberando decenas de ráfagas de energía concentrada que impactaron la cabeza de Fatum hasta agrietarla. La máquina rugió como consecuencia implorando refuerzos.

Unidades Minotauro aparecieron en el campo de batalla forzando a los miembros de la Escuadra salir de sus escondites. El daño hecho a la Mente del Nexo había sido lo suficiente como para neutralizar sus escudos rotatorios. Si bien la escuadra no tenía donde ocultarse ahora podían atacar con libertad a Fatum con todo lo que tenían. La Mente del Nexo se vio prontamente afectada por cada disparo que llegaba a su núcleo mental. Sus disparos eliminaban sin querer a los Minotauros que llegaron a protegerlo.

Fatum intentaba localizar a sus objetivos pero al perder sus sensores le era imposible. Los Misiles de Wolf terminaron por destruir los estabilizadores gravitatorios de la Mente del Nexo y en su caída se rompió su coraza. Su núcleo mental quedó completamente expuesto al fuego de la Escuadra. Fatum fue destruido con una explosión que sacudió la excavación.

Durandal: Mientras se permita que existan cosas como esa, nunca estaremos a salvo. Buen trabajo.

Con la destrucción del Corazón del Jardín de Tourian y la neutralización del Nexo el poder de la Confluencia Temporal se había reducido drásticamente. Un tentáculo de la erupción de los Prometeos había sido amputado, pero su presencia aún débil sigue en aumento. El Alto Mando de los Titanes de Ceres lo sabía y por ello había aprobado la Incursión al Condensador de Flujo.

Las Ruinas del Despertar

Ruinas del Despertar, Sumidero de Ishtar, Althan

La Escuadra de Asalto salió del Nexo. Al estar afuera fueron contactados por el Alto Mando de los Titanes de Ceres para reagruparlos hacia las Ruinas del Despertar. Ahí ya los estaban esperando viejos conocidos del Cazarrecompensas. Ryuko Matoi, Kai Argento y Sasha Evans. Tanto ellos como Anton Ivanoff y Edward Blake habían escuchado de la hazaña de Wolf y él había escuchado de las hazañas de ellos.

Todos estaban extrañados. Una Escuadra de seis integrantes era inusual incluso en territorio de la Confluencia Temporal. Al llegar la Escuadra de Asalto de Wolf, estos vieron a las cercanías la gran puerta que conducía al inframundo de los Prometeos, la entrada al Condensador de Flujo. Wolf, Anton y Edward bajaron de su nave.

Anton Ivanoff: ¿Saben por qué estamos aquí?

Otra nave apareció de entre las nubes. El inconfundible vehículo del Capitán Ackerman se estacionó cerca de la posición de la Escuadra. La compuerta de la cabina de pilotaje se abrió y Keith salió para reagruparse.

Ryuko Matoi: ¿Keith?

Keith Ackerman: Escuchen... El Alto Mando decidió reunirlos a todos ustedes para esta misión en particular. No soy muy bueno con los discursos pero en resumen deben abrir esa puerta, adentrarse en la fortaleza de la Confluencia Temporal y desconectar su mente.

Edward Blake: ¿Habla en serio?

Keith Ackerman: Yo siempre hablo en serio.

Ryuko Matoi: ¿Y esperas que sirvamos de carne de cañón?

Keith Ackerman: De todos aquí tú sabes mejor que nadie que yo jamás haría eso. Hay muchas razones por las que el Alto Mando los eligió: Neutralización de un Choque NOVA, la destrucción del Compositor, la Batalla de la Base Kyu, la Batalla del Frente y la muerte del Corazón del Jardín de Tourian.

Sasha Evans: ...¿Y yo?

Keith Ackerman: Este podría ser tu mejor momento. No por nada eres la pupilo de Sera.

Kai Argento: ¿Crees que podamos conseguirlo? Hablamos de los Prometeos.

Keith Ackerman: Sé bien a que se enfrentan. Todos los Titanes lo saben. Es por ello que ustedes son nuestra única esperanza... El mejor momento para acabar con la Confluencia Temporal es este.

El Cazarrecompensas dio un paso al frente y preparó su Cañón de Energía.

Durandal: ¿Estás seguro de hacer esto?

Wolf: No creo tener elección.

Durandal: Odio esa frase.

El Spartan se acercó al lado del Cazarrecompensas con su arma en sus manos.

Anton Ivanoff: Siempre queriendo cargar el peso del universo en tus hombros. Quá mala suerte que ahora formas parte de un nuevo equipo.

El resto de sujetos se aproximó. Todos tenían sus armas preparadas. De alguna forma los Prometeos presintieron la amenaza y enviaron todas las unidades de todos los Colectivos exteriores con los que contaban. El campo se llenó de máquinas furiosas de luces rojizas.

Kai Argento: Entonces... ¿Cuál es el plan?

Wolf: Durandal...

Durandal: Según los datos del Archivo del Colectivo de Ishtar, hay tres placas de sincronización que conectan a una espira. Esa es nuestra llave para acceder.

Sasha Evans: ...¿Vamos a pasar por todos ellos?

Kai Argento: Puedes cubrirnos desde aquí.

Sasha Evans: Es que... No tengo tantas balas.

Ryuko Matoi: No han dejado de aparecer...

Keith Ackerman: Aquí es donde intervengo yo.

Docenas de naves de Titanes de Ceres aparecieron de los cielos. Una gran nube de proyectiles impactó el terreno donde estaban los Prometeos. Luego de la primera oleada de explosiones, la Escuadra de Incursión avanzó con Anton a la cabeza. El Spartan dividió al equipo en tres parejas para tomar cada placa de sincronización.

Kai y Anton fueron a la placa de la izquierda donde rápidamente ofrecieron una mejor cobertura frente a la posible aparición de más unidades enemigas. Con sus armas les sería posible evitar que los Prometeos se acercaran hacia el resto de sus compañeros.

Edward y Sasha subieron hasta la plataforma de la derecha localizada sobre una saliente de roca. Sasha podía hacer uso de su Rifle de Precisión cubriéndose al mismo tiempo con la barrera de Luz Sólida de Edward quien, a su vez, evitaba la aproximación de Prometeos.

Wolf y Ryuko fueron a la plataforma central frente a la puerta. Unidades Minotauro y Knight los tomaron como prioridad al ser considerados los blancos más peligrosos de toda la Escuadra. El Cazarrecompensas lograba aturdir a las máquinas con explosiones permitiendo a su compañera obliterarlos con su Espada de Energía.

Una tormenta se formó sobre el campo de batalla. Alrededor de la espira no dejaban de aparecer Unidades Prometeas para abrumar al equipo. A lo lejos, Keith se encargaba de dirigir las naves de los Acechadores. Los vehículos daban cierto recorrido para volver a bombardear el suelo a fin de eliminar a los Prometeos.

La Tormenta se volvió más fuerte. Las descargas eléctricas impactaban contra la espira. Las placas de sincronización formaron una estructura semi-sólida hasta cierta altura provocando que la estructura al centro de las Ruinas del Despertar comenzara a recuperar su forma. Los relámpagos de la tormenta caían de tal forma que buscaban destruir la espira pero fue completamente inútil.

Ryuko Matoi: ¡¿De dónde viene esa tormenta?!

Edward Blake: ¡La Ciudadela! ¡Miren!

La edificación a lo lejos generaba constantes brechas temporales. La tormenta era producida desde ese lugar en otro intento por los Prometeos de detener a los Titanes de Ceres. De contar con el poder del Corazón del Jardín de Tourian ya se hubieran librado de esa amenaza.

Keith Ackerman: ¡Ya nos ocuparemos de eso! ¡Concéntrense en abrir esa puerta!

Ahora las naves de los Titanes se dirigieron a la Ciudadela. Las brechas temporales que generaba la estructura se vio sofocada por incontables explosiones que terminaron por generar un pulso electromagnético que neutralizó tanto a los vehículos como a los mismos Prometeos.

Un sonido metálico resonó por el sumidero. La roca que adornaba la zona se fragmentó dando lugar a Unidades Minotauro. Esas máquinas usaron su teletransportación con violencia llegando rápidamente a la posición de las placas. Con su simple presencia, las placas se desactivaron y como consecuencia la espira dejó de formarse para caerse en pedazos.

Durandal: ¡No dejen que esos Minotauros entren en las placas!

Anton Ivanoff: ¡Son la prioridad! ¡Acábenlos!

La Escuadra ignoró al resto de Unidades para concentrarse en los Minotauros Praetorian. Mientras que Kai se encargaba de las Arpías, Anton llenaba de plomo de su Escopeta a las máquinas grandes. Edward no tenía problema alguno utilizando su Arma Voltaica siempre y cuando Sasha acabara con los Knight antes. Wolf y Ryuko se complementaban cuando el primero volaba las extremidades de las máquinas para que luego ella los desintegrara con su Espada sin dejar rastro.

Edward Blake: ¡Hydra!

La máquina surgió sobre la espira al llegar a través de una brecha temporal. Había calculado la peor posición para hacer ya que terminó por ser el blanco de la Escuadra. La máquina cayó hecha pedazos y explotó cuando uno de los Misiles de Wolf detonó en su núcleo mental.

Kai Argento: No recordaba que los Prometeos lucharan así. No desde... Tenemos que lograrlo.

Ryuko Matoi: Al menos debemos abrir esta cosa.

Anton Ivanoff: Durandal. Estado de la espira.

Durandal: 90%. Sólo un poco más.

Los Praetorian y el resto de Prometeos ya no fueron ningún problema. Anton había escogido sabiamente la forma de dividir a la Escuadra y eso mismo los estaba llevando a cumplir la primera parte de su misión. La espira finalmente se formó disparando un haz de energía al cielo que disipó la tormenta. El láser entonces se concentró en la puerta al frente.

La pesada puerta circular se agrietó y se hundió un poco para abrirse lentamente mientras unas grandes manos salían de su interior. La máquina con chasis de Minotauro surgió de la entrada de la fortaleza de los Prometeos y rugió al tiempo que disparaba su arma a modo de mortero.

Kai Argento: ¡Un Celador!

La máquina golpeó al suelo expulsando a la Escuadra de las placas. Las naves de los Acechadores bombardearon al Celador pero la máquina súbitamente las encapsuló en esferas de estasis al igual que a todos los de la Escuadra. En ese momento, Edward disparó un pulso de estasis que los liberó tanto a ellos como a las naves. El Celador, por su parte, cayó presa y terminó por ser congelada.

Todos atacaron a la máquina hasta hacerla caer de rodillas pero de repente se levantó. Había perdido la cabeza pero era completamente capaz de seguir luchando. En el caos de los disparos y explosiones, Kai se aproximó hasta el Celador arrastrando su pesado Martillo de Guerra. Sin detectarlo, el Celador sintió el pesado golpe en su pierna que quedó totalmente abollada. Lo último que pudo el sentir el Celador fue el pesado golpe del arma de Kai cayendo sobre él haciéndolo pedazos.

Sasha Evans: ¡Increíble!

Kai Argento: Despejado.

Ryuko Matoi: No por mucho.

La Ciudadela volvió a generar una tormenta. Un potente rayo cayó sobre la espira fragmentándola en pedazos. Como consecuencia la puerta comenzó a cerrarse. La Escuadra corrió lo más rápido que pudo hacia el interior mientras esquivaba los disparos de los Prometeos sobrevivientes. Todos entraron justo en el momento en el que la entrada al inframundo de la Confluencia Temporal se selló de nuevo.

Erwin Tannin (Radio): ¿Keith? Situación.

Keith Ackerman: Están adentro.

Serafall Sitri: ¿Qué deberíamos hacer?

Keith Ackerman: Esperar...

La Prueba de Kabr

La Prueba de Kabr

La puerta estaba sellada. Los seis estaban adentro... O afuera. El camino al Condensador de Flujo tenía más desafíos y pruebas. El ambiente natural y artificial de la caverna puso inquietos a los miembros de la Escuadra. Con pie de plomo avanzaron por un estrecho sendero del cual sobresalían formaciones de la Confluencia Temporal.

Sasha Evans: Oigan... ¿Creen que... El mando sepa que ya estamos adentro?

Durandal: No recibimos ni transmitimos nada.

Edward Blake: Entonces sí. Lo saben.

Sasha Evans: Ou.

Anton Ivanoff: Los Prometeos... ¿Qué es lo que buscan?

Ryuko Matoi: Nada bueno seguramente.

Anton Ivanoff: Nunca nada es bueno.

Wolf: Si acabamos con lo que contiene este lugar será su fin.

Durandal: No exactamente. Simplemente perderán una de sus fuentes de poder. Se debilitarán a tal punto que seguramente se resguardaran aquí mismo. Es cuestión de tiempo entonces de que los Titanes o el Invierno tomen ventaja de ello.

Ryuko Matoi: Entonces... ¿Qué eran exactamente el Jardín y el Nexo?

Durandal: El Jardín de Tourian aparentemente era una máquina que proporcionaba poder al Condensador. El Nexo era una máquina transformadora de mundos.

Ryuko Matoi: ¿Y este lugar?

Durandal: El Colectivo de Ishtar se refería al Condensador como parte de un inframundo Prometeo.

Kai Argento: ¿Parte? ¿Parte de qué?

Durandal: Pues la verdad... Hmm. Esperen. Estoy recibiendo una transmisión.

Edward Blake: ¿Aquí? ¿Cómo?

Durandal: Las transmisiones no pueden entrar a territorio Prometeo. Intentaré descifrarla... Esto es de hace varios años... Aquí va.

Kabr, el Legionario (Voz): ...El tiempo se deshila en el Condensador. Y una aguja lo atraviesa. La aguja es la voluntad de la Confluencia Temporal. Nadie puede abrir solo el Condensador. Yo la sellé. No había nadie conmigo, pero no estaba solo. Verán al Templario en un lugar anterior o posterior a las estrellas. Las estrellas se moverán a su alrededor y te cantarán. Decidirán si son reales. Creen que han comprendido la Oscuridad y ahora buscan controlarla. El Templario es el primer pilar. La primera prueba que yo fracasé.

Sasha Evans: ...¿Quién era?

Wolf: ...Kabr. Un Forerunner.

Anton Ivanoff: Mencionó a un tal Templario.

Ryuko Matoi: ¿Seguirá aquí?

La Escuadra siguió avanzando hasta toparse con unos pilares flotantes. En base a saltos fueron cruzando por el abismo sin fondo y rodearon una formación rocosa hasta llegar frente a una plataforma bastante grande construido sobre un pozo.


El Pozo del Templario

La Escuadra se reunió para observar de cerca la plataforma. Podía sentirse ciertamente que ellos eran completamente ajenos a la realidad de ese lugar. Eran anomalías de una simulación de los Prometeos donde ellos podían definir que era real y lo que no. Sin embargo, la pregunta que todos se hacían es cómo era posible eso.

Anton Ivanoff: El Forerunner mencionó algo sobre unas estrellas. Aquí no hay nada de eso.

Edward Blake: Miren, ahí abajo ¿Qué está pasando?

Una estructura blanquecina se había formado cerca de ellos al centro de la plataforma.

Durandal: Es una confluencia.

Ryuko Matoi: ¿Para qué sirven?

Durandal: Es información condensada de los Prometeos pero...

Wolf: ¿Qué pasa?

Durandal: Esta es diferente. No conozco su función.

Kai Argento: Habrá que averiguarlo, ¿no?

Anton Ivanoff: Así es.

Los seis bajaron hacia la plataforma. En el momento en que el primero tocó el suelo, este retumbó y como provocó la aparición de un pequeño grupo de Prometeos. Todos los de la Escuadra se ocultaron. Durandal, utilizando la energía de la armadura del Cazarrecompensas, comenzó a escanear la confluencia en silencio.

Anton Ivanoff: ¿Qué haces?

Durandal: Un momento. Me estoy infiltrando en la red de la Confluencia Temporal...

Ryuko Matoi: Date prisa.

Durandal: Ya está. Esta confluencia es un armamento paracausal que han desarrollado los Prometeos.

Kai Argento: ¿Qué es lo que hace?

Las máquinas detectaron la intrusión de Durandal en su red. Eso se podía ver al cambiar su comportamiento en búsqueda de infiltrados.

Durandal: No dejen que se acerquen. Estas confluencias las usan para sacrificar unidades y así eliminar enemigos.

Edward Blake: ¿Cómo dices?

Durandal: No puedo entenderlo del todo. Pero al estar en una zona bajo del dominio de la Confluencia Temporal... ¡Los Prometeos pueden eliminarnos de la realidad!

Anton Ivanoff: Bueno. El plan es cubrir a Wolf hasta que Durandal averigüe cómo hacer algo. Nos encargaremos de los Prometeos.

El Cazarrecompensas se mantuvo cerca de la confluencia mientras que el resto se acercó a los enemigos utilizando unas columnas como escondite. En cuanto Anton dio la señal, la Escuadra salió al ataque tomando desprevenidos a los Prometeos.

Sasha eliminaba a los Prometeos desde atrás junto con Edward mientras que Anton, Ryuko y Kai luchaban de cerca utilizando armas de corto alcance. Los cartuchos de la Escopeta de Anton salían volando al tiempo en que el Martillo de Kai abollaba el chasis de un Minotauro mientras que la Espada de Energía de Ryuko cortaba las extremidades de los Soldiers. Las máquinas dejaron de aparecer. La confluencia se estabilizó gracias a Durandal.

Edward Blake: ¿Eso fue todo?

Durandal: Negativo. Un par de confluencias aparecieron.

Ryuko Matoi: Los Prometeos no se rinden tan fácil, ¿eh?

Anton Ivanoff: Edward. Sasha. Ustedes cúbrannos desde aquí. Wolf. Kai. Vayan por la primera confluencia. Ryuko y yo protegeremos la restante. Luego vendrán a esta confluencia y harán lo mismo.

Todos los miembros de la Escuadra asintieron. Edward y Sasha se quedaron en la parte posterior para usar sus armas para proteger a sus compañeros. Anton y Ryuko eliminaron rápidamente a los Soldiers y Arpías que intentaban sacrificarse en la confluencia. En ocasiones surgían varios Knight a los lejos que terminaban por ser eliminados por Sasha haciendo gala de su precisión.

Wolf y Kai llegaron a la primera confluencia. Ahí se estuvieron un buen rato expulsando a los Prometeos mientras Durandal hacía su mejor esfuerzo para reprogramar la confluencia. Al conseguirlo, la confluencia desapareció y ambos se movieron hacia la posición de Anton y Ryuko que ya estaban siendo acosados por los disparos de las máquinas.

En conjunto y siendo cubiertos por Sasha y Edward, Durandal tuvo facilidad para neutralizar la última confluencia. Los Prometeos a su vez aparecían cerca de ellos intentando sacrificarse en la estructura. Al igual que las confluencias anteriores, la última desapareció. La plataforma tembló por el resonar de miles de máquinas furiosas.

Sasha Evans: ¿Qué fue eso?

Durandal: Detecto nuevas unidades de los Prometeos. Fanáticos ¡No se acerquen a ellos y busquen cobertura!

Descargas eléctricas cayeron por toda la plataforma. Soldiers sin cabeza aparecieron y caminaron lentamente hacia la Escuadra. Dichas máquinas expulsaban un líquido verdoso fosforescente que caían con facilidad pero eso mismo lo compensaban con numerosidad. Las explosiones que dejaban eran tan grandes que la misma plataforma donde estaban retumbaba. Sin más opción, todos subieron hasta la cima de una columna flotante donde observaban como las máquinas intentaban alcanzarlos.

Wolf y Edward combinaron esfuerzos tomando ventaja de sus exóticas armas y vaciaron toda la munición infinita que poseían. Las explosiones de los Fanáticos dejaban esparcido el líquido fosforescente por el suelo para evaporarse al poco tiempo. El caos provocó que un nuevo rugido atronador resonara por toda la caverna. En el centro de la plataforma surgió una Hydra Prometea protegida totalmente por un escudo de estasis.

Anton Ivanoff: Supongo que ese es el Templario.

La máquina liberó unas esferas de luz a su alrededor para luego absorberlas.

Durandal: Se prepara para el ritual de negación.

Ryuko Matoi: ¿Y eso qué?

Durandal: Va a borrarnos de la existencia sin las confluencias. Está canalizando su poder en... No sé qué son.

Un sonido agudo sorprendió a la Escuadra. Volvieron la vista hacia una luz dorada. El Cazarrecompensas descubrió la verdadera forma de la máquina que liberaba aquella cegadora luz.

Wolf: ¿Un Oráculo?

Kai Argento: ¿Oráculo?... Tenemos que destruirlo.

Todos concentraron el fuego hacia el Monitor que explotó produciendo el mismo sonido con el que había aparecido de forma más grave.

Kai Argento: Esas cosas... Creo que el Templario canaliza su poder en ellos para manipular la realidad y el tiempo.

Durandal: ¿Cómo lo sabes?

Kai Argento: ...Sólo lo sé.

Edward Blake: Ese tal Kabr dijo algo de las estrellas ¿Serán los Oráculos?

Anton Ivanoff: No venimos aquí para que una máquina decida nuestra existencia.

El sonido agudo de más Oráculos terminó por iluminar varias partes de la plataforma. La Escuadra no tuvo más opción que dividirse para buscar a los Monitores para impedir que terminaran su canción. Ocho de ellos habían sido destruidos pero el noveno completó su canto y con ello todos empezaron a sentirse terriblemente mal.

Sasha Evans: ¿Qué... Está... Pasando?

Kai Argento: Los Prometeos... Nos están borrando... De la existencia.

Todos cayeron de rodillas. Su visión se estaba borrando. El Cazarrecompensas cayó por unos escalones hasta donde una gran y cálida luz surgió. Wolf entonces tomó la mano de quien estuviera más cerca comunicando que hiciera lo mismo con otro y así hasta estar los seis agarrados de la mano. El Cazarrecompensas entonces usó su Aceleración para llegar hacia la luz.

La Escuadra se inundó de aquella luminiscencia. Su visión y salud se restauró por completo. Los seis se pusieron de pie frente al Templario que se encontraba frente a ellos. La máquina volvió a rugir liberando esferas de luz para reabsorberlas.

Durandal: Está iniciando otro ritual de negación.

Edward Blake: ¿Qué es eso?

La luz se había materializado. Se volvió sólida y tomó la forma de un escudo. El Aegis.

Kabr, el Legionario (Voz): Ellos no me derrotaron. Me he destruido a mí mismo para poder hacer esto. Se han llevado mi poder. Están en mi sangre y mi cerebro. Pero ahora queda esperanza. He herido al Condensador. La he perforado y la Luz se cuela. Báñense de ella y purifíquense. Mírenla y comprendan que de mi propia Luz y de la esencia pensante de los Prometeos, yo creé el Aegis. El escudo es su salvación. Romperá lo indestructible. Cambiará su destino. Péguense al escudo. Péguense a mí. Y si pierden su propósito, dejen que el Condensador los consuma igual que a mí. Lo hecho, hecho está. Si vuelvo a decir otra cosa, no soy Kabr.

El Cazarrecompensas tomó el Aegis. La Luz que el escudo emanaba se armonizó con la armadura de Wolf. El Templario disparó hacia donde estaba la Escuadra y el Cazarrecompensas reaccionó utilizando el Aegis. Una esfera de luz impenetrable inutilizó los proyectiles y los reabsorbió. Con tal energía, Wolf disparó un poderoso proyectil de Luz que quebró el inquebrantable escudo del Templario.

Anton Ivanoff: Romperá lo indestructible... ¡Fuego concentrado!

La Hydra, aun perpleja por lo que acabó de suceder, recibió una serie de disparos en su cabeza que se agrietó. Como respuesta, el Templario encerró a los seis en esferas de estasis para luego invocar a más de sus Oráculos. Los escudos, sin embargo, fueron repelidos por el campo de estasis de Edward. Los seis localizaron a los Monitores para destruirlos, liberando energía que se acumuló en el Aegis.

Wolf brincó en el aire para volver a concentrar la energía en el escudo y así disparar otro proyectil de Luz que quebró parte del chasis del Templario. El resto de la Escuadra volvió a concentrar el fuego en el Templario. La máquina se giró contra ellos empleando sus Cañones de Incineración que fueron ineficaces en el momento en que el Cazarrecompensas activó la cúpula de Luz. El Hydra se desesperó. Inició otro Ritual de Negación para invocar más Oráculos.

Durandal: ¡El Templario se va a teletransportar!

Edward Blake: ¿Qué hay de los Oráculos?

Wolf encontró el punto donde el Templario iba a teletransportarse para recuperar su escudo.

Wolf: Cuando quite el escudo busquen cobertura. Voy a eliminar el punto de teletransportación.

En el momento en que el Templario dejó de atacar, el Cazarrecompensas quitó la cúpula y corrió utilizando su Aceleración hasta llegar al punto de teletransporte. Con el Aegis rompió el artefacto imposibilitando el movimiento del Templario que volvió a recibir tanto daño en su cabeza que varios componentes de su cuerpo salieron desintegrados.

Edward Blake: ¡Lo estamos logrando!

La máquina rugió una vez más. Una vez más intentó hacer su Ritual pero Wolf se lo impidió al asestarle otro proyectil de Luz.

Durandal: ¡Está furioso! ¡Múltiples Prometeos en camino!

De la cabeza del Templario apareció un único ojo. La máquina concentró la energía del Ritual de Negación en él para disparar un potente haz de rayo láser que fragmentó el Aegis. Los nueve Oráculos aparecieron junto con legiones enteras de Prometeos.

Anton Ivanoff: ¡Sólo una vez más!

Los seis dispararon hacia el ojo del Templario. Soldiers se interpusieron para evitar que siguieran dañando a su Mente, complicando la situación. Kai y Anton entraron en batalla y eliminaron a las máquinas siendo entonces confrontados por Knights. Ryuko respondió cortando las extremidades de aquellas unidades con el filo de plasma de su espada.

Un grupo más de máquinas apareció. Wolf se puso al frente disparando todos los Misiles que le permitía los sistemas de su armadura. Edward luchó junto al Cazarrecompensas utilizando su Arma Voltaica para derribar a unos Minotauros. El caos finalmente quebró el ojo del Templario revelando su núcleo mental.

Sasha, quien se había quedado hasta atrás cubriendo a sus compañeros, apuntó hacia el núcleo. Era la última bala de su cargador y fue más que suficiente para que al dispararla atravesara la situación hasta llegar a su objetivo. La bala se fundió junto con el núcleo mental. El Templario cayó hacia atrás desapareciendo en una explosión que parecía más un espectáculo de luces. Los Oráculos no terminaron su canción y desaparecieron en partículas que se desintegraron en el aire.

El Laberinto de las Gorgonas

El Pozo del Templario, Sumidero de Ishtar, Althan

Una señal, débil pero estable fue recibida por la Escuadra. Las fuerzas de los Titanes de Ceres habían repelido con éxito la defensa de la Confluencia Temporal pero ahora les era imposible reabrir la entrada al Condensador. La derrota del Templario fue apenas el primer bache del camino de los seis. Su misión estaba lejos de terminar.

Al fondo de la plataforma del Pozo del Templario se agrietó la pared revelándose como un pasadizo. Desde el interior se podía sentir una gran pesadez e incomodidad. Cristales de Amatita sobresalían de la roca expulsando compuestos gaseosos de color azulado. Su olor recordaba al azufre. Ese era el camino a seguir.

Ryuko Matoi: Tengo un mal presentimiento.

Anton Ivanoff: Durandal, ¿detectas algo ahí adentro?

Durandal: Movimiento. Pero es extraño... Todos los resultados a los que llego no arrojan nada.

Kai Argento: Deben ser los Prometeos. Sí aquí podían manipular la realidad y el tiempo, ¿quién sabe que pueden hacer ahí?

Wolf: Entonces... A partir de aquí. No hay marcha atrás.

Edward Blake: ¿Qué esperamos entonces?

La Escuadra atravesó la puerta y caminó por el sendero de roca. Los cristales de Amatita expulsaban el compuesto azul nublando un poco la vista de los seis. En fila todos vigilaban a su alrededor esperando cualquier emboscada por parte de las máquinas.

De las rocas entonces aparecieron descargas eléctricas. Todos se detuvieron para contemplar las anomalías temporales. Por más extraño que fuera, el Cazarrecompensas pudo percibir varias voces a través de ellas como si de un millar de personas se encontraran atrapadas en ese lugar. De repente los sonidos se perdieron, Anton indicó proseguir hacia el final del sendero que culminaba sobre una saliente con vista a un explotado ecosistema.


El Laberinto de las Gorgonas

Todos contemplaron el ecosistema. Una perfecta simulación de la Confluencia Temporal de uno de los diversos mundos vistos por algún antiguo Prometeo antes de ser compuesto. No había nada con vida en ese lugar e incluso la vegetación se veía tan grisácea que no era difícil confundirla con la tierra.

Sasha Evans: ¿Qué es este lugar?

Durandal: Cuando me infiltré en la red de la Confluencia Temporal, ellos mencionaron un laberinto.

Ryuko Matoi: ¿Ellos?

Durandal: Los Prometeos. Vieron las confluencias temporales, ¿no? Creo que son lo único que queda de las máquinas.

Ryuko Matoi: Antes de haber sido compuestos...

Durandal: Sí...

Edward Blake: ¿Te... Dijeron algo?

Durandal: Había tantas voces. Tantos nombres. Hablaron de las Gorgonas.

Edward Blake: ¿Gorgonas?

Kai Argento: En su mitología, las Gorgonas eran monstruos que petrificaban a cualquiera que los viera a sus ojos.

Anton Ivanoff: Al menos sabemos con qué tener cuidado. Si queremos cruzar este lugar debemos movernos juntos y en silencio.

Durandal: Hay algo más... Una señal. Esperen... Esa voz... Fue la misma que hablaba de las Gorgonas.

Edward Blake: ¿Kabr?

Durandal: No...

Wolf: Puede que sea una pista.

Ryuko Matoi: ¡¿Qué?! ¿Estás loco?

Wolf: Ya advirtió a Durandal de las Gorgonas.

Anton Ivanoff: ¿Puedes guiarnos, Durandal?

Durandal: Hmm. Avancen por la derecha. Agachen la cabeza.

Con el Spartan al frente y Edward cubriéndoles las espaldas, la Escuadra pasó al lado de una gran roca sobresaliente de un canal de agua compuesta de un líquido que no reflejaba ni la luz. La Inteligencia Artificial facilitó las cosas mejorando el sensor de movimiento del Visor Frontal de Datos de las armaduras de los seis. Tal acción había sido ejecutada justo a tiempo ya que un paso en falso y se hubieran topado con los custodios del laberinto.

Una Arpía de colores exóticos se deslizaba no lejos de la Escuadra. Su ojo era tan brillante que parecía estar ausente del sentido de la vista. El poder del Condensador de Flujo les había permitido a las Gorgonas convertir el laberinto en sus propios ojos pero hasta no poder confirmar a los intrusos entonces les era imposible definir lo real.

Ryuko tomó una pequeña piedra. La Gorgona reaccionó sintiendo el ligero cambio en el terreno. La mujer arrojó el objeto algo lejos de su posición y la máquina la siguió a toda velocidad. Con ello pudieron comprender que las Gorgonas empleaban entonces una percepción sonora avanzada. Con pie de plomo se desplazaron hacia la ruta indicada por Durandal.

Antes de entrar a lo que parecía una cámara hecha en el interior de un cuarto secreto, la Gorgona regresó al lugar donde Ryuko había tomado la roca. La Arpía proliferó un sonido implicando confusión y siguió su ruta preestablecida de ronda. Los seis se metieron en la habitación y encontraron un pedestal sobresaliente y ajeno a la arquitectura de la Confluencia Temporal.

Durandal: La señal venía de aquí.

Edward Blake: ¿Qué es esto?

Wolf: Una terminal Forerunner.

Kai Argento: ¿Una terminal?

El Cazarrecompensas acercó su mano al artefacto y este liberó una esfera repleta de símbolos Forerunner. Wolf tocó con sus dedos ciertos caracteres. La esfera volvió al pedestal y una luz dorada envolvió la cámara al tiempo que un orbe del mismo color apareció sobre la Escuadra.

Sasha Evans: ¡¿Qué... Es eso?!

Praedyth, el Renacido (Voz): Me encuentro aquí. Por alguna razón conozco este lugar... Miles de nosotros entramos y solo frialdad aparece... Una frialdad retorcida que heló las nobles intenciones de nuestros creadores... Pero yo estoy aquí... La llama de la vida, de la Radiancia, no me abandonó pero lo entendí... Yo soy la red y la red soy yo... ¿O no?... Hay algo más aquí... Una presencia. No. Dos. No... Tres... Tres pilares que unen una sola mente... La mente más fría de todas. Tan helada que su simple presencia ha congelado mis llamas...

Anton Ivanoff: ¿Lo conoces?

El Spartan y el resto de la Escuadra observó al Cazarrecompensas. Wolf respondió negativamente. No había duda de que se trataba de un Forerunner pero jamás había sabido de él por parte del Didacta o Faber. Era algo común y molesto al mismo tiempo que los Forerunner se comunicaran de esa forma pero el Cazarrecompensas entendió que esa era una forma de comunicación en tiempos de guerra.

Wolf: ...Es una advertencia. Algo quedó atrapado en el Condensador, creo. Y le envió una señal a Durandal para traernos aquí.

Edward Blake: ¿Advertencia?

Ryuko Matoi: Entiendo. Es como una metáfora. Las llamas representan el tiempo desde su inicio hasta su extinción. El hielo es el poder de los Prometeos de congelar el tiempo.

Durandal: Suena muy rebuscado.

Ryuko Matoi: ¿Se te ocurre algo más?

Durandal: Ugh (Susurrando) Ayúdame, Wolf.

Wolf: Tal vez tiene razón.

Durandal: ...

El Cazarrecompensas asomó la cabeza afuera de la cámara. No había ninguna Gorgona cerca.

Wolf: ¿Detectas otra señal como esta?

Durandal: Sí, ahora que lo mencionas.

Wolf: Es nuestra ruta de escape.

Los seis salieron con la misma formación de antes. Durandal volvió a mejorar el sensor de movimiento ampliando su radio. Gracias a la señal de Praedyth, la Escuadra tomó varios atajos hasta alcanzar otra cámara esférica. De la misma forma que la vez anterior, una Terminal se posaba al centro de la pequeña habitación. El Cazarrecompensas repitió los mismos actos para liberar el mensaje.

Praedyth, el Renacido (Voz): El poder de la Confluencia Temporal no se parece a nada de lo que se haya visto con anterioridad, en las profundidades del Condensador de Flujo, el tejido de la realidad se somete a su voluntad. Después del Choque aparecieron las Gorgonas, criaturas que parecen poseer un temible poder casi inimaginable: un arma ontológica. Pueden definir lo que es real y lo que no en sus simulaciones. Cualquier cosa que perciban puede ser borrada según decida su Mente. Hasta que se encuentre una contramedida, hay que evitar su mirada o, si son detectados, responder urgentemente con fuerza abrumadora.

Edward Blake: Creo que podemos consolarnos de que esa arma está limitada a sus territorios.

Ryuko Matoi: Pero, ¿por cuánto tiempo?

Kai Argento: Eso es lo peor. El tiempo es relativo para los Prometeos. Esperen...

Anton Ivanoff: ¿Qué?

Kai Argento: El Forerunner habló de simulaciones. Aquí ellos dominan la realidad. El tiempo también. Ahora lo entiendo. La Confluencia Temporal ya había intentado manifestar este poder antes en el exterior... Simulación. Iteración.

Wolf: ...¿Futuro alternativo?

Durandal: ¿Qué?

Wolf: Nada. Fue sólo una idea.

Ryuko Matoi: Entonces... ¿Estamos aquí para impedir que los Prometeos obtengan el control absoluto mediante el control del tiempo...? Qué estupidez... (Suspiro) Bueno, no es la estupidez más grande que he escuchado.

Durandal: Detecto una señal más adelante. Hasta ahí topa.

La Escuadra volvió a salir. Su presencia y avance ya habían sido detectados por las Gorgonas que habían cambiado su ruta de monitoreo. Ahora las Arpías se desplazaban a toda velocidad por sectores del laberinto aparentemente abandonados. El equipo tuvo que moverse de prisa para evitar que las Gorgonas los detectaran.

En un momento de tensión, una Gorgona apareció frente al equipo pero no hizo nada. Algo había bloqueado sus sensores. Pisadas se escucharon a los lejos e hicieron que la máquina se deslizara en el aire a una tremenda velocidad hasta encontrarse con nada más que un sonido engañoso. La Escuadra alcanzó a meterse en un hueco donde yacía una última Terminal. Wolf repitió lo mismo para revelar el mensaje.

Praedyth, el Renacido (Voz): He descubierto la trientidad. Se llama Crono. Para hablar de él hay que aceptar ciertas limitaciones. Ninguna mente está equipada para entender un ser que desafía la causalidad elemental. La Confluencia Temporal en persona extiende su voluntad a través del Condensador de Flujo donde las vías causales convergen en él desde todos los ejes del grueso del espacio-tiempo. Antaño, tenía una simple tarea: regular y supervisar la producción de Unidades Prometeas. Se hace llamar la Confluencia Temporal ¿Qué es una confluencia? Son extensiones físicas de la red de los Prometeos. Una forma de trascender el sustrato físico para proyectar sus pensamientos directamente en la fundación del universo. Si la física es un conjunto de reglas que el cosmos utiliza para calcularse a sí mismo, quizá el plan de la Confluencia Temporal es buscar ser parte de esas mismas reglas, para convertirse en una ley de la realidad y ser inseparables de la existencia. Un virus en el universo.

Anton Ivanoff: Y creía que los Splicers estaban locos.

Wolf se preguntaba si lo que sea que hubiera sido ese Colapso fue lo que realmente provocó que los Prometeos cambiaran su programación tan drásticamente o si sólo era acto de una sola mente. Aquellas voces que escuchó al entrar al laberinto le hizo suponer que el tal Crono acaparó todos los Colectivos de Programación existentes en el Sistema Beyond para alcanzar un fin para la Confluencia Temporal.

Un terrible final el cual la Escuadra que estaba ahí presente planeaba evitar. Ahora más que nunca entendieron porque habían sido elegidos para esa misión, algunos más que otros. Tanto los Forerunner como los Prometeos habían formado parte importante de su vida y ahora su destino era enfrentarlos cara a cara en su propio hogar.

Al otro lado de la caverna se visualizó una luz apenas perceptible. La Escuadra avanzó hacia ella encontrando una serie de plataformas flotantes en lo que parecía ser una falla tectónica. Los seis cruzaron el abismo saltando entre las estructuras flotantes y llegaron a los pies de una gran puerta. La entrada al Condensador de Flujo.

El Condensador de Flujo

El Condensador de Flujo, Simulador del Presente

La puerta tenía símbolos triangulares a su alrededor convergiendo en un triángulo al centro de la misma. La pesadez que podía sentirse era peor que en el Laberinto de las Gorgonas. Para Ryuko fue algo más, al ver la puerta tallada en Amatita cayó de rodillas.

Sasha Evans: Ah... ¡¿Qué... Te pasa?!

Ryuko Matoi: Nada... Sólo me mareé un poco.

La mujer había estado en ese lugar antes. Un terrible recuerdo araño su memoria. Ryuko se reintegró a la Escuadra para acercarse a la entrada. La puerta se abrió levantando mucho polvo dando paso a una cámara simétrica que contenía tres portales colocados en los vértices de un triángulo imaginario.

Los portales cercanos a la Escuadra tenían al frente una placa de sincronización mientras que el que se encontraba al fondo, cubierto de cristales de Amatita, disparaba continuamente descargas eléctricas que se difundían por el extraño mineral distribuyéndolos por todo el Condensador.

Edward Blake: ¡Prometeos!

Los relampágos salieron de los cristales dejando las conocidas máquinas enemigas. El Cazarrecompensas pudo confirmar al momento que esos Prometeos pertenecían al mismo Colectivo que se encontraba en el Jardín de Tourian. Al centro de la cámara apareció una estructura blanquecina y semisólida.

Kai Argento: ¿Una confluencia?

Ryuko Matoi: ¿Quieren hacer lo mismo que con el Templario?

Durandal: ¡Sí! ¡No dejen que se sacrifiquen!

Los seis cruzaron el escenario hasta alcanzar la confluencia. La rodearon e impidieron que los Prometeos se acercaran a ella para permitir que Durandal deshabilitara el ritual de las máquinas. Los enemigos, aunque lentos, se movían firmemente cayendo a los pies de la Escuadra.

Anton Ivanoff: ¿Durandal?

Durandal: Esta confluencia está conectada a anomalías energéticas.

Anton Ivanoff: ¿En dónde?

Durandal: ...Del otro lado de esos portales.

Edward Blake: ¿Los portales? ¿Adónde llevan?

Durandal: Ni idea...

Anton Ivanoff: ...Kai. Ryuko. Ustedes y yo iremos por el portal de la derecha. Los demás protegerán la confluencia y la placa.

Todos confirmaron la indicación. El Spartan retrocedió junto a sus compañeros a la placa de sincronización con el que abrieron el portal. Edward reemplazó su lugar y se quedó para mantener activo el portal permitiendo a sus compañeros acceder a este.


Kheiros, Simulador del Pasado

Al otro lado del portal, los tres se encontraron con una versión fragmentada del Condensador de Flujo. El ambiente era cálido y el cielo rojo donde la vida entera había sido reemplazado por arena rojiza. Un mundo muerto hecho a memoria de algún Guerrero-Servidor caído.

Del suelo salieron viejas unidades Prometeas conformadas por Crawlers y Watchers. Al fondo, controlándolos, se alzaba una Hydra que no dudó al abrir fuego obligando a la Escuadra cubrirse detrás de unas rocas.

Ryuko Matoi: ¿Ven eso? ¿Eso es...?

Kai Argento: Es el Aegis.

Anton Ivanoff: Kai, cúbrenos. Intentaremos tomarlo.

Anton y Ryuko avanzaron entre el campo arenoso donde las máquinas en repetidas ocasiones intentaron derribarlos. Kai usaba su DMR contra el punto débil de las máquinas, destruyéndolas al instante no gastando más de tres tiros. El Hydra entonces se vio abrumado al ser incapaz de atacar de cerca por lo que liberó un pulso de energía que los hice retroceder.

Ryuko salió volando hacia una de las columnas que adornaba el lugar y con el impulso de su armadura pegó un salto para retornar al Hydra. Ryuko cayó encima de la máquina y enterró su Espada de Energía en su ojo. La descarga de plasma cegó a la máquina provocando que el daño llegara hasta su núcleo mental explotando posteriormente.

Los tres fueron hacia donde estaba el Aegis y lo tomaron. Un canto familiar resonó en la cámara. Cuatro Oráculos aparecieron al mismo tiempo forzando a la Escuadra acabar con ellos lo más rápido posible antes de que terminaran de cantar. Al conseguirlo, los tres regresaron por el portal.


El Condensador de Flujo, Simulador del Presente

Edward Blake: ¡Volvieron!

Ryuko Matoi: ¿Qué? ¿Acaso dudaste?

Edward Blake: ¿Tienen el Aegis?

El abrumador fuego de un par de Minotauros los forzó a regresar hacia la confluencia. Con el apoyo del Aegis, la Escuadra pudo repeler con más facilidad el ataque de los Prometeos. Ryuko era perfectamente capaz de utilizar el escudo de forma similar a cómo el Cazarrecompensas se desempeñó contra el Templario.

Durandal: El Aegis. Con él puedo acceder a la red de los Prometeos con más facilidad. Necesitamos uno más.

Anton Ivanoff: Wolf. Durandal. Aguanten un poco más. Sasha. Edward. Kai. Vamos por el segundo escudo.

Al acercarse al segundo portal, un Praetorian cayó de un relámpago e intentó evitar que los cuatro accedieran a la placa. Kai arremetió contra la máquina blandiendo su Martillo de Guerra, logrando expulsarla a tiempo para permitir a sus compañeros adentrarse en el portal pero antes de ello, un Minotauro surgió del portal y alejó a la Escuadra.

Kai destruyó al Praetorian cuando el Minotauro lo tomó con su mano para arrojarlo contra unos peldaños. La máquina estaba por pisarlo cuando las balas explosivas del Rifle de Precisión de Sasha lo hicieron caer. La chica alejó a la máquina para quedarse en la placa de sincronización. Kai, Anton y Edward entraron al portal.


Pyramis, Simulador del Futuro

Otra simulación ahora de uno de los muchos futuros que había visto la Confluencia Temporal. La vegetación abundaba en contraposición al ambiente muerto de la simulación del pasado. Como era de esperarse, otras unidades Prometeas hicieron su aparición con un aspecto nunca antes visto.

Unidades Goblin y Hobgoblin dispararon sus armas de energía concentrada mientras eran cubiertas por una Hydra que flotaba al fondo de la cámara. La Escuadra disparaba a lo que parecían ser los puntos débiles de las máquinas en un núcleo que, al destruirlo, liberaba un orbe de energía eléctrica que se disipaba en el aire. El Hydra rugió y aumentó su cadencia de fuego.

Anton Ivanoff: ¡Detrás del Hydra! ¡Otro Aegis!

Edward Blake: ¡Vayan por él! Yo los cubro.

El Iluminado proyectó un Escudo de Luz Sólida y lo usó como cobertura para liberar su Arma Voltaica. Las balas infinitas de Edward destrozaron el chasis del Hydra permitiendo a Kai y a Anton acercarse al escudo. Kai tomó el Aegis provocando la aparición de Oráculos.

Edward volteó hacia los Monitores y liberó incontables balas contra estos hasta purgarlos de la existencia. Kai y Anton se reagruparon con el Iluminado y avanzaron de vuelta por donde vinieron cruzando el portal.


El Condensador de Flujo, Simulador del Presente

Sasha Evans: ¡Re... Regresaron!

Ryuko Matoi: Un poco de ayuda no estaría mal.

A pesar de contar con un Aegis, los Prometeos estaban empeñados a eliminar a sus enemigos de la existencia. Era por ello que no dejaban de enviar unidades de todos los Colectivos existentes en el pasado, presente y futuro de sus simulaciones para conseguir ese objetivo.

Kai usó el Aegis contra el suelo para expandir un pulso de Luz que obliteró a las máquinas. Ahora con dos escudos, Durandal accedió a la raíz de la confluencia descifrando la manera de neutralizarla. Por su parte, la Escuadra rodeó la confluencia acabando con todas las máquinas que pusieran un sólo pie cerca de ellos.

Wolf: ¿Durandal?

Durandal: ¡Esto está fuera de mi alcance! ¡Necesito más tiempo!

Los Prometeos caían como lluvia en una tormenta de información. Todas las unidades existentes de la Confluencia Temporal hicieron acto de aparición mostrando de lo que eran capaz cada una de ellas. Soldiers y Arpías se desplazaban a toda velocidad por la cámara siendo alcanzados solamente por las balas del Arma Voltaica de Edward.

Los Knight, que rodeaban el escenario esperando el momento perfecto para disparar sus Rifles Binario, eran eliminados por Sasha y Kai, quienes empleaban sus armas de largo alcance. En eso terminaron por aparecer Goblin y Hobgoblin que, si bien eran menos resistentes, significaban un gran peligro en gran cantidad. Para ello, Anton y Ryuko se encargaban de lidiar con ellos.

Varios Minotauros rodearon el campo de batalla inundando el espacio de la confluencia con fuego de incineración. Gracias a los Aegis, los proyectiles no pudieron entrar en las cúpulas de Luz. Entonces, el Cazarrecompensas disparaba todo el arsenal que poseía en ese momento. Los proyectiles explosivos facilitaron las cosas al repeler todas las unidades cercanas.

Durandal: Hmm ¡Listo!

La confluencia se cargó de energía. Nueve Oráculos aparecieron alrededor del Condensador de Flujo cantando de una forma agresiva. En eso, la confluencia disparó una purga de datos que desintegró a todas las unidades y Oráculos presentes.

Sasha Evans: ¡Eso fue increíble!

Durandal: Y cansado. No creo poder repetirlo. La red de los Prometeos está muy activa.

Kai Argento: Creo que debemos retroceder.

La energía desperdigada por la confluencia se acumuló en los cristales. La tormenta de información que se alzaba sobre ellos se acumuló igualmente en un sólo punto. El tercer portal se abrió al tiempo en que una Unidad Prometea se formó a partir de los mismos cristales de Amatita.

Un trueno retumbó el Condensador de Flujo. Un relámpago de luz oscura inundó el tercer portal dejando en su lugar un Minotauro gigante de color plateado con un diseño que reflejaba el auténtico futuro que buscaban los Prometeos. La Confluencia Temporal formada de fragmentos de la realidad a la que buscaba integrarse. Crono, la Confluencia Temporal, se puso de pie observando a sus enemigos con su ojo de cristal.

Antes de que la Escuadra abriera fuego, Crono alzó su brazo en el aire. La tormenta reapareció y se acumuló en la palma de su mano brillando en un destello blanco.

Ryuko Matoi: ¡¿Qué está...?!

Otro relámpago cayó y todo se inundó en luz.


Kheiros, Simulador del Pasado

Wolf se levantó con un fuerte dolor de cabeza. Podía escuchar muchas voces y veía varias figuras nubladas. En un segundo recuperó la consciencia.

Anton Ivanoff: ¡¿Están bien todos?!

Wolf: ¿Qué pasó?

Ryuko Matoi: ¿Quién sabe?

Durandal: Crono... Crono nos envió a una simulación.

Ryuko Matoi: ¿Para qué?

Durandal: ¡Oráculos!

Mientras que Anton y Ryuko vaciaban los cargadores de sus armas eliminando a los Monitores, el Cazarrecompensas notó que el Aegis estaba adherido a su brazo. Los Oráculos habían terminado su canto y, con ello, los estaban borrando de la existencia así que Wolf formó la cúpula de Luz para nulificar ese destino.

Ryuko Matoi: ¿Entonces qué está pasando?

Durandal: Crono nos quiere eliminar de la existencia. Quiere hacer que nos perdamos en en el flujo del tiempo en sus simulaciones.

Wolf: Tenemos que salir de aquí.

Anton Ivanoff: Kai. Sasha. Edward ¿Nos reciben?

Edward Blake (Radio): Apenas, ¿a dónde se fueron?

Ryuko Matoi: ¡No preguntes y abre el portal de la derecha!

Edward Blake: No comprendo...

Ryuko Matoi: ¡Sólo hazlo!

Mientras más Prometeos aparecerían para rodear a la Escuadra, el portal de salida se abrió y los tres pudieron salir de ahí.


El Condensador de Flujo, Simulador del Presente

Sasha Evans: ¡¿Están bien?!

Nadie tuvo tiempo de responder nada. Todos se habían percatado de que los Suplicadores, Arpías suicidas, se encontraban deslizándose en el escenario para acabar explotar cerca de sus objetivos. El único punto aparentemente a salvo era una plataforma flotante.

Wolf no contestó a la pregunta de su compañera y la tomó del brazo para subir a la plataforma. Todos siguieron al Cazarrecompensas encontrándose frente a Crono. A continuación, Wolf liberó la cúpula de Luz para protegerlos del armamento de la Confluencia Temporal. Como respuesta, la Escuadra disparó hacia el punto débil de la máquina en su pecho.

Los disparos eran potenciados por la luz del Aegis. Las balas perforaban y fragmentaban el chasis de Crono. La máquina entonces se teletransportó a otra plataforma flotante donde se encerró y acto seguido roció el escenario del Condensador con fuego de plasma. Los seis salieron de la plataforma donde estaban e intentaron seguir dañando a Crono sólo para notar que este había generado un escudo impenetrable a su alrededor.

Durandal les hizo saber que las placas de sincronización podían inhabilitar ese escudo por lo que se distribuyeron a la entrada de los portales. El escudo de Crono cayó y volvió a ser el blando del fuego cruzado de la Escuadra. La máquina se teletransportó de vuelta al centro. Con su poder nulificó la existencia del Aegis y alzó su mano al aire una vez más para enviar a parte de los seis a otra dimensión.


Pyramis, Sumilador del Futuro

Sasha Evans: Ehhh ¡¿Dó... Dó... Dónde estamos?!

Kai Argento: Adentro del portal.

Ahora Sasha tenía en sus manos el Aegis. Kai y Edward se volvieron hacia los Prometeos y Oráculos. Los Monitores terminaron su canto logrando iniciar la eliminación de la Escuadra. Sin saber cómo funcionaba, Sasha desplegó la cúpula de Luz, salvando a sus compañeros.

Edward Blake: ¡¿Pueden escucharnos?!

Anton Ivanoff (Radio): ¿Edward? ¡¿En cual portal están?!

Edward Blake: ¡Izquierda!

El portal se abrió al instante. Los tres salieron y se reunieron con el resto de la Escuadra.


El Condensador de Flujo, Simulador del Presente

Al salir del Simulador del Futuro, Kai empujó a Sasha para que la explosión de un suplicante no la alcanzara.

Anton Ivanoff: ¡Sasha, usa el Aegis en medio de la plataforma!

La chica acató y se movió al centro seguida de sus compañeros. Abrió el Aegis y potenció el fuego de sus compañeros contra Crono. La máquina caía hecha pedazos por el daño acumulado en su cuerpo. Como Wolf tenía las manos libres ahora podía hacer uso de su armamento.

Los Misiles fragmentaron partes del cuerpo de Crono. Su perfecta armadura se agrietaba como si de un cristal se tratara. La Confluencia Temporal entonces volvió a teletransportarse a una plataforma donde se cubrió de un escudo para rociar fuego de plasma por todo el escenario. Los seis repitieron la misma secuencia para arrebatarle su escudo y ser libres de atacarlo de nuevo.

Crono reapareció en medio de la cámara. A continuación disparó una ráfaga de energía concentrada que la cúpula de Luz del Aegis apenas podía contener. Los seis disparaban contra la gran máquina que ignoraba todo el daño a fin de concentrarse en destruir el escudo.

Durandal: ¡La red de los Prometeos está frenética! ¡Desvían toda su energía al brazo de Crono!

Sin el Nexo y el Corazón del Jardín de Tourian, los Prometeos no tenían más opción que dar poder a su Mente Definitiva. Los portales se rompieron quedando solamente uno en pie. La armadura del brazo de Crono caía fragmentado en pedazos. Desesperado, la Confluencia Temporal invocó a sus Oráculos pero Durandal pudo retenerlos al infiltrarse en la red.

Las piernas de Crono lo traicionaron. La tormenta reapareció sobre Crono inundándolo de suficiente poder como para igualar el poder de la cúpula de Luz del Aegis. El escudo que Sasha tenía en sus manos se quebró en pedazos liberando un pulso de Luz que arrojó a Crono contra los peldaños del último portal.

La Luz restante del Aegis se esparció por el aire. Esta actuó de la misma forma que la tormenta con Crono. Toda la Luz que se había infiltrado en el Condensador de Flujo gracias al avance de la Escuadra se acumuló en el brazo de Wolf. Su Cañón de Energía rebozó de un poder aun mayor que el que obtuvo luchando contra el Corazón del Jardín de Tourian.

El Cazarrecompensas acumuló la Luz en su Cañón de Energía. Crono se levantó con la intención de eliminar a Wolf sólo para terminar bañado de plomo por parte de los compañeros del Cazarrecompensas. Aun así, la Mente Definitiva estaba por disparar una ráfaga de incineración cuando Edward disparó un campo de estasis que lo frenó.

Crono era incapaz de moverse. Su ojo se fijó en la Luz que emanaba el Cazarrecompensas. Wolf apuntó directo hacia la Mente Definitiva para disparar un Rayo de Luz. La estela de energía fue tan devastadora que al impactar contra Crono lo empujó contra el último portal donde los cristales de Amatita esparcieron la Luz por el Condensador que liberaron la cámara de la Oscuridad. La Luz era tal que todo se nubló.


23 de Septiembre del 2580

El Condensador de Flujo, Sumidero de Ishtar, Althan

Durandal: Oye... ¡Oye! ¡Estás vivo!

Wolf abrió los ojos. Se reincorporó de un sobresalto. Al recuperar el conocimiento observó a los miembros de su Escuadra tirados en el suelo. Aquella lejana pero desagradable sensación estaba por deprimirlo hasta que los cinco comenzaron a moverse.

Wolf: ¿Están bien?

Anton Ivanoff: Creo... Que todos hemos tenido mejores días.

Kai Argento: ...¿Lo hicimos? ¿Todo terminó?

Edward Blake: Así parece... Buen trabajo, amigos... No hay que venir mañana.

Kai Argento: ¿Y Sasha y Ryuko?

Kai encontró acurrucada junto a una piedra a Sasha. El temor lo inundó igual que esa vez en el Pozo de Invocación pero igualmente se tranquilizó cuando Sasha se despertó.

Sasha Evans: Estoy bien...

Faltaba uno más. Wolf buscó a Ryuko y la encontró acostada a los pies de una figura conocida. Una persona que parecía que sólo él y Durandal podían ver. La Vigilante observaba el lugar donde yacían los restos del portal restante. Ignorándola, el Cazarrecompensas fue hasta Ryuko.

La Vigilante: Es un día de discursos y medallas... Pero sabemos que la lucha de verdad está afuera...

La mujer volteó y observó al Cazarrecompensas.

La Vigilante: Hay mucho más... Monstruosidades nacidas de la Oscuridad. A cada momento se acercan más... Todo final es un comienzo. La lucha de verdad apenas ha empezado.

Ryuko Matoi: Senketsu...

El Cazarrecompensas volteó a ver a Ryuko. Estaba con vida. La Vigilante no hizo más que avanzar al portal hasta desaparecer en el viento.

Ryuko Matoi: ¿Estamos muertos?

Wolf: No...

Ryuko Matoi: ...¿Y los demás?

Wolf: Están bien... ¿Tú estás bien?

Ryuko Matoi: Sí...

La infinita guerra contra la Confluencia Temporal había llegado a su fin. El destino de los Prometeos fue eclipsado por la luz de seis personas que vivieron experiencias que terminaron por unirlos. Los Prometeos habían profetizado y simulado muchos futuros. Sin embargo, lo único que sus miles de millones de ojos no pudieron ver fue una luz tan intensa proveniente del ahora conocido como Equipo Headhunter.

Calamidad Nula

Tenebris, Simulador del Futuro

081 Vigilance Wing: Praedyth, ¿dónde estás?

El Monitor avanzó flotante en la negrura de una estructura en ruinas. No tardó en encontrarse con un Soldier que, como el Prometeo que era, le disparó. Wing esquivó el disparo, suspiró de decepción y alivió al verse finalmente libre de moverse sin un cuerpo de una Unidad Saber.

Wing entonces se preguntó si fuera Praedyth entonces donde iría a celebrar que Crono había pasado a ser chatarra. El Monitor siguió avanzando iluminando con su carcasa dorada el camino hasta toparse con el viejo Forerunner. Praedyth se encontraba sentado de piernas cruzadas en la cima de una Ciudadela en ruinas. A los lejos, la luz de Beyond se cernía sobre las tinieblas del cielo. Por debajo del horizonte, en el suelo, los ojos de los Prometeos perforaban la penumbra.

081 Vigilance Wing: ¡Creí que habíamos evitado este futuro!

Praedyth negó con la cabeza y abrió los ojos.

Praedyth, el Renacido: Muchas ecuaciones llevaban a esta respuesta.

Un eco resonó por toda la simulación. Los Prometeos se sacudieron como si una brisa helada recorriera el interior de su chasis. La estancia comenzó a desmoronarse.

081 Vigilance Wing: ¿Qué hacemos?

Praedyth, el Renacido: Empezar de nuevo.


C O N T I N U A R Á