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Misión Zero

Hace mucho que él no tenía esa pesadilla. Las alarmas sonando. Gente corriendo. Una tormenta cubriendo el cielo. En su sueño, él estaba jugando con su nueva mascota. Su padre estaba trabajando y su madre estaba haciendo jardinería, recordaba que de verdad le gustaban las flores. La lluvia de aquellos nubarrones oscuros originó que los edificios de Vexthein se prendieran en llamas y, de entre ellas, sobrevolaba una figura alargada y maligna, un indicio de un terrible destino.

Los truenos se hicieron más fuertes. Él no podía encontrar a su madre. Estaba solo. Corrió hacia su hogar, el único lugar seguro que conocía. No había nadie o eso creyó. La misma figura que había surgido de la lluvia de fuego se había posado en el tejado de su casa. Él no podía entender nada ni porque estaba sucediendo. Lo único que sabía es que, a pesar de su un poco tímido, podía hacer amistades con facilidad. Se acercó a aquella figura tenebrosa. Fue entonces que comprendió que en ese momento su vida jamás sería la misma. La figura tenebrosa se giró mostrando unos ojos verdes que reflejaban el mismo infierno. Abrió sus fauces para acumular fuego.

Todo había pasado tan rápido. Su madre lo encontró. Todo se inundó de llamas carmesí. Fue la última vez que escuchó su voz. Se había desvanecido. La figura tenebrosa seguía de pie sobre su hogar. Ya no había un lugar seguro. La bestia volvió a abrir sus fauces sólo para ser interrumpido por un estruendo que sacudió la tierra. A las espaldas de aquel monstruo surgió una luz que acabó con la tormenta. Y luego el silencio.

Él era muy joven en ese entonces. A su corta edad desconocía exactamente el significado de estar muerto. Muchos le han dicho que se siente mal y otros que era como dormir por siempre. En su caso, se sentía terriblemente mal y daría lo que fuera por dormir un poco. La humedad de la tormenta todavía dejaba cicatrices en su vecindario. Estaba solo. Realmente odia estar solo. Esa pesadilla siempre termina con unos orbes de luz a su alrededor. Él ya conocía a uno de esos orbes. Era su amigo. Él siguió los orbes hacia un eclipse. Su nuevo hogar.


6 de Agosto del 2577

Órbita del Mundo Escudo Eclipson, Sistema Quarta

Los truenos de nuevo resonaron en su cabeza. En su mente razonó: Esos... Esos no son truenos. Abrió los ojos. Como imaginó, estaba dormido. Había sido un largo viaje. Jamás creyó que volvería a ese lugar. No desde lo sucedido hace un par de años. Sin embargo, las cosas habían cambiado. Era una tarea. Una misión al que se le confió únicamente a él.

La guerra con el Covenant nunca terminó. Como la tormenta en su sueño, regresaron con sed de venganza. Le habían informado que ellos habían secuestrado especímenes de una nueva especie que era alarmantemente peligrosa. El Covenant tenía pensado usar a dichas criaturas como armas biológicas. Su fortaleza se encontraba en una de las antiguas fortalezas de los Forerunner. La UNSC intentó en repetidas ocasiones acceder a ella sólo para ser frustrados por la figura tenebrosa que lo atormenta en su pesadilla. Sin otra opción, el ejército no tuvo más opción que confiar en sus habilidades.


Volcaneria, Mundo Escudo Eclipson

El Mundo Escudo Eclipson, hace mucho tiempo, en tiempos de paz, era su hogar. Esta es la historia de su primera batalla... La Misión Zero.

La zona de descenso estaba designada. En unos cuantos segundos tocó tierra y salió de su nave. Estaba lloviendo. El cielo era gris. Como si lo que pasó hace un par de años le hubiera arrebatado la vida. La UNSC le había asignado un par de objetivos:

  • Eliminar a todos los especímenes Metroid.
  • Destruir a la Inteligencia Artificial afiliada al Covenant Tormenta.

Caminó un par de metros hasta una gran caverna. Algo, ya desde antes de aterrizar, le daba mala espina. Era muy extraño que no se hubiera topado con algún tipo de defensa ya sea en órbita, aire o en tierra. Avanzó con pie de plomo al interior del túnel. Al final estaba un gran y oscuro pozo. Pateó una pequeña piedra para medir la profundidad. El eco del choque resonó por la caverna. No estaba muy profundo aparentemente. Inhaló un poco de aire para luego exhalarlo todo. El Cazarrecompensas, llamado Wolf, dio un salto hacia su nueva aventura.

Kraid

Krinstar, Mundo Escudo Eclipson

El lugar estaba tal cual como podía recordar. Una instalación mimetizando una caverna donde habitaban criaturas traídas de otros planetas que harían de Eclipson un lugar con una flora y fauna maravillosa.

Las instalaciones subterráneas habían sido diseñadas así por Faber, un amigo del Didacta, y sus construcciones eran conocidas por su estilo laberíntico que no eran problema para el Cazarrecompensas que conocía Krinstar como la palma de su mano.

No tardó en encontrar una puerta que conducía a una especie de nexo. Ahí se encontraban otras dos puertas pero él sabía perfectamente que las instalaciones importantes se encontraban en la puerta frente a él la cual debía llevarlo hasta la entrada de los Laboratorios Tourian. Pero para ello tenía que escalar un poco para llegar hasta la puerta que lo llevaría a su destino.

Luego de unos pocos segundos llegó a la entrada de los Laboratorios encontrando un extraño bloqueo perteneciente al Covenant y que le impedía acceder. Usando el arma entregada por los Forerunner, disparó varios Rayos de Energía que no hicieron nada para abrirle el paso. Al estudiar más de cerca el bloqueo se dio cuenta de que esta recibía energía de un generador que debía encontrarse cerca del núcleo del Mundo Escudo Eclipson.

Siguiendo aquellos cables se encontró con un pelotón de Grunts que lo estaban esperando. Aquellas criaturas similares a crustáceos no podrían considerarse un peligro para alguien experimentado en combate pero en grupo podían suponer una gran amenaza. Pero ese no fue el caso y el Cañón de Energía del Cazarrecompensas salpicó la caverna con la sangre azulada de sus enemigos.

Continuó con su objetivo de buscar el generador del bloqueo preguntándose acerca de la poca guardia que había en ese lugar considerando que los Laboratorios Tourian eran una de las razones por las que el Covenant Tormenta había llegado a Eclipson.

Se detuvo a pensar detenidamente cuando el cable se perdió entre un montón de rocas. Faber había construido estas instalaciones sobre un volcán artificial para así hacer uso de su energía térmica con el cual hacer funcionar gran parte de Eclipson.

De ser así el caso entonces debía descender hasta región conocida como Tierras Volcánicas. Dio unos cuantos pasos para luego recibir la notificación de que su nave había interceptado un mensaje. Pensó que debía tratarse de la UNSC posiblemente porque las comunicaciones no pasaban del subsuelo del Mundo Escudo.

Regresó hacia el lugar por donde había caído encontrándose con el problema de que no existía manera de ascender. Con la ayuda de un escáner mejorado por los datos obtenidos de las escaramuzas de la UNSC, el Cazarrecompensas encontró una ruta hacia una salida alternativa. Volvió al nexo para pasar por la tercera puerta y encontró un elevador. Se posó sobre él y activó un panel holográfico, luego de unos segundos, el elevador descendió.

Según el escáner, y los datos obtenidos de los pocos enemigos que había eliminado, aquella zona a la que estaba accediendo era llamada por el Covenant como "Tierras de Kraid". Aquel nombre era completamente ajeno al Cazarrecompensas pero supo que tenía que tratarse de alguien con un rango importante como para que le asignaran una gran porción del subterráneo.

El trayecto del elevador era largo y había ocasiones en las que se sentía observado algo que ignoró al creer que se trataba de alguna criatura nativa que se encontraba cerca de ahí.


Tierras de Kraid, Mundo Escudo Eclipson

El elevador se detuvo a tres cuartos del trayecto y no parecía tener intenciones de seguir descendiendo. Cualquier otro soldado enviado a ese lugar seguramente no hubiera encontrado a una solución y no haría más que esperar a que no sucediera lo peor. Ese no fue el caso del Cazarrecompensas.

Su armadura, a pesar de que su apariencia lo confundía con los Spartan de la UNSC, se trataba en realidad de una de las armas más poderosas de los Forerunner. Su arma, el Cañón de Energía, no sólo disparaba ráfagas de poder sino que también era capaz de disparar proyectiles explosivos tales como los Misiles. Y además también podía generar pequeñas Bombas con las que se abrió paso hasta llegar al nexo de esa región.

En su camino se adentró por varios pasillos encontrando un cuarto donde se encontraba una estatua Forerunner sosteniendo en sus manos un artefacto bastante extraño. Ese tipo de dispositivos los conocía el Cazarrecompensas ya que eran iguales a las mejoras que se podían fusionar con su armadura con el fin de hacerla más poderosa. Pero, al intentar acoplarla, su armadura no lo pudo reconocer y solamente descargó sus datos marcándolo como "Objeto Desconocido #1".

Extrañado al principio no le dio mucha importancia y siguió descendiendo hasta encontrarse con un grupo de Elites con armaduras rojizas blandiendo Espadas de Energía. Aquellos Zealot atacaron al Cazarrecompensas en grupo siendo ahora un desafío para él.

Los nobles guerreros cayeron ante el sujeto que llamaban "El Cazador" quien avanzaría hasta una gran puerta que le daría acceso al reconocerlo como Guerrero-Servidor.

En aquella espaciosa área dominaba un ambiente completamente oscuro. Al dar unos pasos hacia adelante escuchó como la puerta se cerró de golpe a su espalda y, al voltear al frente, vio tres grandes esferas rojas que brillaban en la penumbra.

Las luces se encendieron al mismo tiempo que el rugido de la criatura que se encontraba frente a él rugía estremeciendo completamente todo el lugar. Aquel colosal monstruo reptiliano debía ser aquel ser al que le habían otorgado esa sección del subterráneo. Kraid.

El Cazarrecompensas, sin pensarlo, disparó Misiles contra el monstruo que no se inmutaba gracias a su resistente piel. Como respuesta, Kraid arrojó proyectiles desde sus garras, que se regeneraban al instante haciendo el objetivo de asesinarlo más difícil.

Ambos se atacaban a diestra y siniestra al desconocer sus fortalezas y debilidades. Y no fue hasta que uno de los Misiles impactaron en los ojos de Kraid que el Cazarrecompensas averiguó el punto débil de su enemigo.

Disparando Misiles a los ojos del monstruo, este abría sus fauces para dejar escapar un rugido de dolor que daba la oportunidad de dañarlo internamente con tiros sobrecargados de Energía que producían hemorragias en la garganta de Kraid volviéndolo más violento e irracional en sus ataques.

En un descuido, el Cazarrecompensas fue golpeado por una de las garras y cayó hasta los pies de Kraid. El monstruo debía medir al menos 30 metros de altura por lo que volver a subir era casi imposible pero también lo era para Kraid ya que su cuerpo no le permitía inclinarse.

El Cazarrecompensas pensaba en una manera de volver a subir y se percató de que la criatura abrió agujeros en su abdomen de los cuales salieron disparados tumores en dirección hacia él. Viendo que esos proyectiles se quedaban pegados en el muro pudo usarlos para subir hasta la cara de su enemigo volviendo a su estrategia de atacar los ojos de Kraid para luego herir su interior.

El monstruo, enfurecido, rompió la estructura desde la cual se encontraba el Cazarrecompensas quien saltó a tiempo para sujetar una de las garras para luego enterrarla en uno de los ojos de Kraid haciendo que rugiera incluso todavía más fuerte. Tomó oportunidad, y con el fin de no querer alargar el combate más de lo que debería, entró en sus fauces y vació todos sus Misiles en la boca de la bestia que terminarían finalmente con su vida.

El cuerpo de Kraid cayó en la pared que se encontraba tras él mientras que el Cazarrecompensas se limpiaba la sangre. Cerca de ahí encontró con varias consolas de las instalaciones que indicaban el símbolo de contención.

Temió sobre que quizá los Metroid se hubieran salido de control del Covenant pero luego razonó que eso era ridículo ya que, después de todo, ellos no eran tan estúpidos como para liberar a una especie tan peligrosa por accidente.

Recordó sobre que se encontraba buscando una ruta alternativa pero, al ver el escáner, se dio cuenta de que el Objeto Desconocido ocasionó la interferencia alterándolo. Ahora mostraba otra ruta en el lugar hacia donde se dirigía originalmente, las Tierras Volcánicas.


Exile of the Void, Sistema Quarta

El Exile of the Void era un Destructor del Covenant utilizado por los soldados de Ridley como Nave Nodriza para sus operaciones. Algo bastante raro considerando que poseían naves más poderosas en su arsenal. Una de las pantallas mostró una notificación de emergencia.

Graka 'Gatamee: ...¡El Comandante Kraid está herido de muerte!... Hay más... El Cazador se encuentra en Eclipson... El Cerebro Principal ordena que regresemos.

El Sangheili volteó a ver a Ridley y este le ordenó con un gesto que dieran marcha atrás para retornar al Mundo Escudo.

El Mensaje

Krinstar, Mundo Escudo Eclipson

Una vez de vuelta en el nexo de Krinstar, el Cazarrecompensas revisó el escáner notando un aumento de actividad cerca del núcleo de Eclipson. Dudaba entre si se trataba de otro artefacto Forerunner que alteraba la señal o de que en verdad se trataba de la ruta de salida hacia Volcaneria.

De cualquier modo, la fuente de poder del bloqueo de los Laboratorios Tourian debía encontrarse en esa misma región por lo que avanzó hacia un segundo nexo que lo llevó hasta otro elevador que descendería en cuanto él se posó sobre él.


Tierras Volcánicas, Mundo Escudo Eclipson

La temperatura aumentó considerablemente pero por fortuna su armadura podía aclimatarse. Una vez abajo se encontró con flora y fauna de la superficie adaptada a las condiciones de esa sección. Gran parte de la fauna se había vuelto agresiva y territorial viendo al Cazarrecompensas como una amenaza.

Ignorando los ataques de aquellas criaturas siguió avanzando hasta encontrar otro elevador que lo llevaría de vuelta a la superficie. Mientras subía volvió a extrañarse de no volver a encontrarse con más fuerzas del Covenant considerando que el generador de energía se encontraba en ese lugar. A menos de que estuviera equivocado.


Volcaneria, Mundo Escudo Eclipson

El elevador se detuvo en medio de una caverna. Frente a él se encontraba una salida que daba una vista a una caverna inundada por las lluvias ácidas de Eclipson.

Sin darse tiempo de apreciar un trágico paisaje, siguió la señal hasta otra cueva donde sobresalía una estatua Forerunner sosteniendo uno de los artefactos. Como imaginó, tampoco obtuvo nada al acoplarlo a su armadura más que datos desconocidos.

Luego de caminar un poco más salió de allí y avanzó cerca de un kilómetro hasta llegar a su nave. Accedió a ella y fue a la cabina del piloto. La pantalla mostraba haber interceptado un mensaje pero la identificación de su emisor era completamente desconocida. Estaba escrito en el idioma de los Forerunner por lo que tuvo pequeñas complicaciones para traducir el mensaje a la perfección:

"Para el Guardián: Si lees estas palabras, entonces nuestra esperanza no habrá sido vana. Tu camino está lleno de peligros: monstruosidades indescriptibles acechan en las sombras, hambrientas, sedientas de presas, buscando formas de apagar los venenosos impulsos que estallan en sus cerebros. Algunas son astutas, pero están cegadas por la maldad: creen en falsas promesas y quieren aprovecharlas para sus propios fines. Estos últimos son los peligros más poderosos, quizás mucho más que las Profundidades en sí. Si libras al universo de estas criaturas, no habrá duda de que eres el Guardián".

El Cazarrecompensas no entendió realmente a que venía eso. Revisó los datos del emisor pero no pudo averiguar más. Mientras indagaba más quedaba con más dudas que respuestas. Lo que si tenía claro es que ese mensaje parecía provenir de alguno de sus antiguos amigos Forerunner.


15 Minutos Después...

Tierras Volcánicas, Mundo Escudo Eclipson

El Cazarrecompensas volvió a su trabajo pensando en el tiempo que había desperdiciado para sólo encontrar ese críptico mensaje.

Con el fin de encontrar la fuente de energía del bloque se introdujo a la sección inferior de las Tierras Volcánicas encontrando una colmena de Drones que se mostraron hostiles para proteger a sus larvas.

Los zánganos fueron exterminados por el Cazarrecompensas pensando que quizás ellos estaban protegiendo el generador pero no contó con que en realidad esa sección se trataba de un criadero de Yanme'e quienes custodiaban a una Reina.

Molesta por que el Cazarrecompensas había acabado con su progenie, la Reina lo atacó embistiéndolo con su pesado cuerpo pero él contraatacó con fuego ahuyentándola de ahí.

La siguió por varios túneles hasta llegar a un segundo criadero donde nuevamente volvieron a enfrentarse. Sin embargo, la Reina no pudo hacer mucho contra el armamento del Cazarrecompensas y cayó contra un muro haciéndolo pedazos.

En el agujero hecho por la Yanme'e sin vida se encontraba otro artefacto Forerunner el cual ahora si se acopló a su armadura. Los datos descargados fueron transferidos a su Cañón de Energía obteniendo una actualización para sus ya poderosos Misiles.

Al salir del sistema de criaderos se encontró con un elevador. Pensó que si el generador de energía del bloqueo no se encontraba por ninguna parte de las Tierras Volcánicas así que nunca le cruzó por la mente y, de hecho, desconocía la existencia de una zona más cercana al núcleo del Mundo Escudo. Se posó sobre el elevador que inició su descenso. Con cada metro que bajaba podía sentir, aun con la climatización de su armadura, como el calor abrasaba esa sección.

Viejos Amigos

Tierras de Ridley, Mundo Escudo Eclipson

Para el momento en que había llegado al final del trayecto, el calor era tal que incluso podría describirse como el mismo infierno. Y no era para menos ya que al salir del nexo se encontró en instalaciones del Covenant adornadas por cascadas y ríos de lava.

No tardó en encontrar enemigos con armaduras especiales que tenían la intención de asesinarlo por lo que respondió de la misma manera al acabar con ellos con una infinidad de disparos sobrecargados de Energía.

Al no tener información acerca del lugar donde se encontraba, el Cazarrecompensas se abrió camino por más pasillos llenos de enemigos con el fin de encontrar un cartógrafo de zona pudiendo localizar finalmente la fuente de energía del bloqueo de los Laboratorios Tourian.

Con su nueva dirección avanzó a paso veloz hacia lo que parecía ser un mausoleo encontrando una ridícula cantidad de enemigos comparada con las fuerzas que había encontrado en los pisos superiores. Supuso entonces que iba al lugar correcto por lo que, luego de acabar con las amenazas, entró por la gran puerta que lo llevó a una especie de generador que usaba la energía térmica para hacer funcionar las instalaciones subterráneas de Eclipson.

En medio se encontraba una pequeña habitación en la que entró para encontrar una tercera estatua Forerunner sosteniendo un artefacto. Como imaginó, al tomarlo solo descargó datos pero realmente no obtuvo nada.

Aparentemente, aquel artefacto funcionaba como fuente de energía para las instalaciones del Covenant en las que se encontraba ya que todas las puertas que se encontraban bloqueadas se abrieron de inmediato por lo que seguramente el bloqueo de los laboratorios debió de haberse apagado.

Sin perder más tiempo, el Cazarrecompensas dio marcha atrás para ir a su objetivo final. Sin embargo, la puerta que lo llevaría a la salida se cerró al mismo tiempo que una sombra se eclipsó sobre él. Al voltear vio a aquella criatura con ojos rojos que ardían mucho más que el fuego de ese lugar. Aquella mirada lo miraba fijamente al igual que aquella vez en la Colonia Andrómeda.

El Dragón Espacial, Ridley, pegó un gran rugido como si de un grito de guerra se tratase y atacó al Cazarrecompensas con su aliento de fuego el cual apenas pudo esquivar para contraatacar con ráfagas de Energía que fueron inútiles ante el cuerpo de su enemigo. Ridley siguió atacando con embestidas y golpes utilizando su cola no dejando más opción al Cazarrecompensas de usar la actualización los Misiles.

El Cazarrecompensas disparó Súper Misiles a la boca del Dragón ocasionándole un daño considerable pero este se recuperó rápidamente para sujetarlo con sus garras con las que lo arrastraría por las paredes del mausoleo. De esa manera dañaría completamente sus escudos de energía al igual que los tanques de reserva.

Al no tener otro plan, el Cazarrecompensas tomó el cuchillo de su hombro y lo enterró en la piel de su enemigo quien lo liberaría. Estando en caída libre disparó hacia el techo logrando que varias estalactitas cayeran encima de Ridley siendo aplastado contra la plataforma donde se encontraban luchando.

Cuando el Cazarrecompensas cayó igualmente no tuvo tiempo para recuperarse completamente cuando el Dragón Espacial salió de los escombros para usar su cola como arpón con lo que golpearía varias veces a su enemigo antes de que descubriera su patrón de ataque.

Entonces Ridley volaría alrededor del escenario para luego planear hacia el Cazarrecompensas para intentar golpearlo con sus alas, sin embargo, él había sobrecargado su Cañón de Energía para usarlo a la par de una habilidad que le permitía correr a grandes velocidades, la Aceleración, de manera que uso la energía acumulada para pegar un súper salto.

Una vez en el aire disparó la sobrecarga de Energía a la espalda de Ridley para luego, una vez que se encontrara tumbado, poder caer sobre él ejerciendo un gran golpe.

Ridley se levantaría una vez más pero ahora él sería puesto contra las cuerdas en el momento en el que el Cazarrecompensas lo volvió a golpear con la Aceleración tumbándolo contra el mar de lava. Para evitar que su enemigo saliera de nuevo disparó al techo con Súper Misiles haciendo que grandes fragmentos de roca cayeran y hundieran al Dragón Espacial aún más.

Luego de unos momentos, en los que el Cazarrecompensas descansó un momento, la puerta de salida se abrió por una explosión a la que le sucedieron más significando que la batalla entre él y Ridley desestabilizó la zona.

Con su Aceleración se abrió paso hasta la salida encontrando que el elevador había sido destruido por lo que uso la energía acumulada para dar un súper salto que lo hizo atravesar todo el trayecto hasta poder escapar de ese lugar salvándose.

El Cazarrecompensas se detuvo a descansar un poco más para luego volver a la salida, convencido de que la entrada a los Laboratorios Tourian ya estaba abierta.

Los Laboratorios Tourian

10 Minutos Después...

Krinstar, Mundo Escudo Eclipson

De vuelta en Krinstar, el Cazarrecompensas fue hacia el lugar donde se encontraba el bloqueo viendo que efectivamente se encontraba desactivado y ahora podía acceder.

Del otro lado de la puerta se hallaba un elevador el cual parecía tener energía significando que entonces los laboratorios debían tener su propio generador de energía o uno de emergencia. Se colocó por encima del elevador para luego accionar el panel holográfico para descender.


Laboratorios Tourian, Mundo Escudo Eclipson

Una vez en ese lugar, el Cazarrecompensas esperaba una gran fuerza de defensa del Covenant pero lo que se encontró fue con un caos. Cuerpos de Sangheili estaban esparcidos por todas partes y todos presentaban las mismas características: Cuerpos consumidos y grisáceos junto a dos marcas de colmillos.

Más adelante entró a un pasillo donde había una criatura flotante gelatinosa aferrada a un Zealot, un Metroid.

La criatura se dio cuenta de su presencia y, como si se tratara de la última botella de agua del desierto, fue hacia él quien apenas pudo contenerlo con un disparo del Rayo de Hielo. El Metroid cayó al suelo y luego fue destruido con Misiles siendo ese uno de los métodos efectivos para acabar con ellos.

Siguiendo su camino hacia más pasillos se encontró con exactamente la misma situación. Cuerpos de miembros del Covenant consumidos y con sus asesinos flotando alrededor de las instalaciones de los laboratorios.

En otros pasillos ahora se encontró con Torretas de Haz Forerunner que lo atacaron al detectarlo. Extrañado por la conducta de los sistemas de defensa de las instalaciones no tuvo más opciones que destruirlos igualmente para seguir avanzando.

Por cada habitación que pasaba había al menos un Metroid al cual debía eliminar y, en una de esas, se encontró con el cuerpo de un Zealot. Se acercó al cadáver para quitarle el casco y obtener lo que parecía ser un dispositivo de grabación.

Luego de hacer unos cuantos ajustes logró hacer que proyectara un holograma donde se veía el HUD y, a continuación, los eventos que sucedieron con anterioridad.

Se veía el interior de un Phantom que desplegaría a un grupo de Sangheili al mismo tiempo que varios cruceros los abandonaban dejando muy pocas fuerzas para defender el lugar siendo esa la explicación de porqué no se encontró con enemigos en órbita. El dueño de la grabación ordenó que los accesos se cerraran permitiendo el paso únicamente a las fuerzas de Operaciones Especiales. Entraron juntos a los Laboratorios Tourian entablando un combate con Metroid que habían sido liberados por una falla en el sistema.

El Zealot ordenó que las entradas fueran bloqueadas ordenando que el resto se reuniera en el generador hasta la espera de refuerzos.

El grupo de Operaciones Especiales se encontraba en desventaja pero así pudieron contener a varios Metroid usando equipamiento basado en Hielo el cual se terminaría más rápido de lo que estimaron. La grabación terminó cuando un Metroid se aferró con sus colmillos a la carne del Zealot.

Aquella grabación resolvió varias dudas que tenía el Cazarrecompensas pero había solo un detalle que no concordaba. No podía creer de verdad que por una simple falla en el sistema los Metroid fueron liberados.

Al saber que ya había explorado gran parte de los Laboratorios Tourian supo entonces que ya había completado su primer objetivo y ahora debía concentrarse en el segundo: Destruir a la IA Forerunner aliada al Covenant Tormenta.

La Mente de la Tormenta

Laboratorios Tourian, Mundo Escudo Eclipson

Los pasillos parecían ser eternos. Era un largo y estrecho pasillo que llevaba a una cámara en la que él ya había estado antes.

El Cazarrecompensas avanzó por la habitación final sorteando cinco escudos defensivos para luego verse las caras con la Inteligencia Artificial encargada del Mundo Escudo Eclipson. Frente a él se encontraba un Cerebro Principal conectado a las instalaciones de los Laboratorios Tourian.

En ese instante se abrió la cápsula que contenía el cuerpo físico del Cerebro. De la masa rosada sobresalió un ojo rojizo que se enfocó en la blanquecina armadura del Cazarrecompensas.

Wolf: ...Los liberaste.

Cerebro Principal: ...

Wolf: ¿Por qué?...

La Inteligencia Artificial habló a través de una frecuencia encriptada que resonó en el casco del Cazarrecompensas.

Cerebro Principal: Creo que la pregunta debería ser... ¿Por qué los Forerunner se esforzaron en ocultar algo como esto?

Wolf: ...

Cerebro Principal: ¿Sabes incluso porque el Didacta te salvó a ti y no a los otros humanos de Andrómeda?

Wolf: ...

Cerebro Principal: Hay cosas que ellos jamás te contaron y yo me enteré de ello y ahora sé mi destino.

Wolf: ¿Qué?...

Cerebro Principal: Estas criaturas poseen un potencial que ni quiera ellos pudieron ver. Así que me tomé la libertad de comprobar su potencial con mis propios métodos.

Wolf: ¿Matando a tus aliados?

Cerebro Principal: ¿El Covenant? ¿De qué me iba a servir la sombra de un imperio?

Ciertamente tenía razón, incluso ahora, el Covenant Tormenta no era ni una décima parte de lo que representaba el original. No eran más que un rebaño que sigue la palabra de un ser que les promete poder y riquezas llegando al punto de aliarse con antiguos enemigos y de no llegar a sospechar de las maquinaciones del Cerebro.

Estaba claro, el Cerebro Principal encontraba más útil a una especie destructora de mundos que a un ejército desorganizado envuelto en luchas internas.

Wolf: ...¿Qué quieres obtener de esto?...

Cerebro Principal: Hacer lo que los Forerunner no estuvieron cerca de hacer... Usaré a los Metroid para someter a todo el universo bajo mi voluntad. Todo se volverá cero.

Wolf: ...Ya veo...

El Cazarrecompensas preparó todo su armamento en caso de que ocurriera todo lo peor.

Wolf: Parece que tuve razón desde el principio... Incluso antes de que los traicionaras ya mostrabas signos de una avanzada rampancia.

Cerebro Principal: ¿Disculpa?

Wolf: ¿Sabes lo que es un Déjà Vu? La sensación de haber pasado con anterioridad una situación... Traicionaste al Covenant de la misma manera que traicionaste a tus creadores... El mismo caso aplica para mí pero esta vez no tengo ninguna intención de huir.

Cerebro Principal: Entiendo... Si es así. No me das más opción... El fin de todo iniciará contigo.

La cámara se iluminó de tonos rojizos provenientes de Torretas de Haz Forerunner que abrirían el fuego contra el Cazarrecompensas que se encontraba disparando varios Misiles al ojo del Cerebro aunque fue derribado varias veces a un estanque de lava.

Estando en un ambiente de gran presión no podía moverse con agilidad siendo un blanco fácil para las Torretas. Cuando volvía a la plataforma donde se encontraba fue empujado por un proyectil de plasma disparado por el Cerebro Principal.

El Cazarrecompensas intentó en muchas oportunidades disparar en el momento en que regresaba a la plataforma para después ser empujado por el fuego del Cerebro o por el de las Torretas. Pero no tardó mucho en encontrar el patrón de fuego de las fuerzas hostiles con lo que pudo esquivar el disparo del Cerebro elevándose en el aire arrojando Bombas a las Torretas que explotarían casi al contacto.

Una vez de vuelta a la plataforma vació una ronda de Misiles contra el Cerebro, ocasionando que este se desconectara de los sistemas de los Laboratorios Tourian, para luego arremeter con Súper Misiles que dejarían completamente expuesto su punto débil, el ojo.

Utilizando su Aceleración fue hasta su último objetivo con cuchillo en mano para atravesar el iris de la Inteligencia Artificial. Los múltiples daños fueron bastante más serios de los que había contemplado el Cerebro Principal. No contó con que el Cazarrecompensas lo desconectaría de la red del Mundo Escudo Eclipson encontrándose encerrado en su cuerpo físico sin la posibilidad de sobrevivir.

El Cazarrecompensas sacó violentamente su cuchillo, dejando salir un charco de un líquido verdoso, para luego enterrar su Cañón de Energía con el que dispararía hasta cansar su dedo quemando el interior del Cerebro haciendo que finalmente volara en pedazos en una explosión que sacudió las abandonadas instalaciones.

El silencio volvió a reinar en los Laboratorios Tourian hasta que las luces que iluminaban el largo pasillo se tornaron rojos una vez más al mismo tiempo que las pantallas de viejos monitores mostraron un código de emergencia significando que el protocolo de contención en el que los laboratorios entrarían en una secuencia de autodestrucción. El último intento del Cerebro Principal para acabar con la vida del Cazarrecompensas.

Las explosiones abrieron huecos que el Cazarrecompensas usaría para llegar a una ruta de salida de emergencia que lo conduciría hasta un elevador que ascendería hasta llevarlo a la superficie del Mundo Escudo Eclipson. Corrió hasta su nave para luego encenderlo y elevarse de Volcaneria para luego salir por la entrada del Mundo Escudo.


Órbita del Mundo Escudo Eclipson, Sistema Quarta

Al voltear a ver la zona donde se encontraban los Laboratorios supo que ya habían sido destruidos completando la última parte de su misión.

Regresó a la cabina del piloto para desprenderse de su armadura como si se tratara de un holograma adherido a su cuerpo y se sentó. Él era una persona de pocas palabras que vive de sus pensamientos. Reflexionó acerca de lo sucedido y de lo que se refería acerca de los secretos de los Forerunner. Aquellos secretos que ni el mismo Didacta nunca le llegó a contar. No sabía si era por su inexperiencia o por el tiempo relativamente corto que convivió con los Guerreros-Servidores.

Todas sus dudas desembocaron en cuestionar su existencia desde el punto en el que él cree que comenzó todo: ¿Por qué yo? No es que se quejara realmente de su trágico pasado pero él recordaba que no era realmente el único sobreviviente del ataque a Andrómeda pero aun así los Forerunner, el Didacta, se lo llevaron.

Antes de indagar más recibió la alerta de múltiples blancos rodeándolo descubriéndose al poco tiempo que se trataba de Banshee Espaciales del Covenant Tormenta. Ante la sorpresa, su única reacción fue escapar realizando acciones evasivas pero un torpedo de plasma atravesaría uno de los propulsores de su nave forzando su ataque de regreso al Mundo Escudo Eclipson.

Caído

Volcaneria, Mundo Escudo Eclipson

Mientras descendía, las cazas destruyeron los estabilizadores de emergencia de la nave del Cazarrecompensas cayendo violentamente a las cercanías de un valle cercano a Volcaneria. Gracias a su armadura pudo sobrevivir al impacto pero algo había salido mal. Ya no podía materializar su armadura.

Intentó concentrarse para lograrlo pero tuvo que ocultarse rápidamente al ver que los Banshee Espaciales se acercaban a la zona de impacto. Se ocultó en un túnel que lo llevaría hacia un cañón donde se encontraba estacionado un Destructor del Covenant.

Su huida lo había dejado indefenso, sin su armadura, y cómo única protección tenía su pistola Paralizadora, que no era precisamente una gran arma. Podía ser que infiltrarse en esa nave del Covenant armado así era estúpido pero no tenía otra opción. Se preguntó si, a pesar de todo, podría sobrevivir lo suficiente al menos para poder escapar.

Se deslizó por la bajada hasta llegar a una pequeña entrada en la parte inferior de la proa. Afortunadamente, la nave no poseía escudos de energía activos así que canalizó el fuego de su arma para abrir un hueco que le permitiera escabullirse por lo que parecía ser el sistema de ventilación.


Exile of the Void, Mundo Escudo Eclipson

Ya había luchado contra el Covenant en el tiempo que estaba enlistado en la UNSC pero justo ahora se sentía como si estuviera adentrándose en la boca del lobo. A través de varias rendijas podía ver a los Sangheili esperando algo como si hubieran sido informados de su infiltración. De cualquier modo avanzó más pero su mala suerte hizo que el conducto en el que se encontraba se rompiera cayendo frente a un Elite Menor.

Saha 'Raromee: ¡El Cazador! ¡Den la alarma! ¡No dejen que escape!

Antes de que el Sangheili disparara su Rifle Tormenta recibió un tiro cargado del Paralizador. La energía del disparó se dispersó por los circuitos de la armadura de Saha alterando el núcleo de sus escudos de energía provocando que esta se bloqueara impidiéndole moverse.

Aun así, el Cazarrecompensas no se quedó mucho tiempo ya que escuchaba las pesadas pisadas de los demás soldados acercándose a su posición. Se adentró en otro de los conductos perdiendo con relativa facilidad a sus enemigos y avanzó hasta encontrar un cuarto de navegación.

Salió de los conductos, no sin antes asegurarse de que se encontrara vacía, y encendió la computadora para descargar los datos en su Traje Plegable. Pudo localizar con facilidad el hangar pero también vio que la nave se localizaba cerca de Graydale, la ciudad capital de Eclipson.

No sabía si ignorar los planes del Covenant para poder escapar o evitar que obtengan algún artefacto de Graydale. Luego de reflexionar unos minutos decidió buscar la ruta más rápida para llegar a la ciudad para averiguar que era de objeto de interés para el enemigo. Quizá podría encontrar un arma con la que poder defenderse temporalmente.

Regresó a los conductos de ventilación abriéndose camino hasta el puente hecho por el Covenant para infiltrarse en la ciudad. Al salir, activó sin querer la alarma al pasar por un sensor de movimiento y esta fue respondida por un grupo de Elites que persiguieron al Cazarrecompensas por varios pasillos.

El Cazarrecompensas haría una ruta alternativa al disparar a una área frágil del suelo de uno de los pasillos cayendo varios metros hasta llegar al puente pudiendo salir de la nave entrando a lo que parecían ser los restos de una antigua y abandonada instalación de origen Forerunner muy distinta a la arquitectura y diseño hecho por Faber para los Mundos Escudo.

Luego de pasar por un largo pasillo se encontró con un segundo puente que lo llevaría finalmente a la ciudad.


Graydale, Mundo Escudo Eclipson

Los edificios eran tan altos que llegaban a rascar las grises nubes que amenazaban con soltar una tormenta ácida. Varios Phantom sobrevolaban el espacio aéreo con el fin de saquear cada sección de la ciudad.

El Cazarrecompensas entró a uno de los edificios a través de un ascensor con el que pudo elevarse hasta el último piso. Aunque el principio pareció sencillo, de nuevo tuvo que tomar un perfil bajo ante las fuerzas enemigas que rondaban cerca.

A través de puentes de Luz Sólida pudo moverse entre los edificios entrando en uno de ellos para ver como un grupo de exploradores se llevaba lo que parecía ser un artefacto Forerunner. Incapaz de poder hacer algo contra los numerosos enemigos tuvo que seguir adelante para ver como el edificio principal era rodeado por naves de descenso.

El Templo del Guardián era el edificio más importante de toda Graydale y de todo el Mundo Escudo. El hecho de que el Covenant se reuniera en ese lugar debía ser por algo.

El Cazarrecompensas avanzó a toda prisa, revelando su posición, y siendo perseguido una vez más. Sus mejoras biológicas lo hacían incluso más rápido que un Sangheili pero ahora se encontraba rodeado por lo que corrió a un ascensor para luego correr por un puente de Luz que desactivaría para al menos deshacerse de los enemigos en tierra.

Como los vehículos aéreos se acercaban, se metió en el Templo del Guardián que se cerraría inmediatamente formado un escudo de energía que impediría, al menos por unos momentos, el acceso a cualquier otro ser.

La Prueba

Templo del Guardián, Graydale, Mundo Escudo Eclipson

Adentro del templo, el Cazarrecompensas recordó cuando los Forerunner los llevaron ahí por primera vez después de que se le infusionara su ADN. El Didacta le habló sobre el Guardián. Recordó que él pensaba que ellos eran una especie de guardianes de la galaxia a lo que el Forerunner respondió que así fue por muchos años.

Dio unos cuantos pasos para descender por un ascensor que lo llevaría hasta el centro de la habitación donde se encontraba una extraña estatua, la cual, prendió en luces azules. Revelándose como una máquina de cuatro patas que sostenían una cabeza, inició su ataque contra el Cazarrecompensas quien apenas pudo salvarse.

Tomó cobertura y analizó a la máquina encontrando vulnerabilidades en sus articulaciones. Sobrecargó su Paralizadora para disparar varias rondas contra una de las patas de la máquina logrando neutralizar una de ellas. Su ataque, sin embargo, hizo que la máquina contraatacara saltando para luego caer y liberar descargas de Incineración.

El Cazarrecompensas repitió al disparar hacia otra de las extremidades logrando que la máquina se tambaleara por unos momentos para después disparar más descargas de Incineración. Entonces, el Cazarrecompensas intentaría una vez más repetir su estrategia pero no contó con que su enemigo se movería mucho más rápido que antes pero solo tomó unos minutos el poder neutralizar las demás extremidades con lo que creyó haber vencido a la máquina.

Sin embargo, la cabeza se elevó de su cuerpo para continuar su ataque de forma desenfrenada haciendo que el Cazarrecompensas tomara cobertura. Volvió a analizar a su enemigo encontrando una debilidad en la parte superior de su cabeza por lo que se adentró en el fuego para escalar por los restos de la máquina pudiendo lograr saltar a la cabeza para luego descargar toda la munición de su pistola provocando finalmente que la cabeza explotara liberando una Luz que lo envolvió.

La Luz, de alguna manera, le había devuelto su armadura pero encontró que los datos que había obtenido con anterioridad en el subsuelo de Eclipson finalmente se habían desbloqueado otorgándole el Rayo de Plasma y un estabilizador gravitacional que le permitiría moverse libremente en ambientes de alta presión y la habilidad de hacer súper saltos sin necesidad de usar primero la Aceleración.

Su nueva armadura estaba lista y entendió que se trataba de la versión definitiva de la que había recibido por los Forerunner significando que la búsqueda de los objetos desconocidos y la lucha contra la máquina formaban parte de una prueba hecha por el Didacta. La prueba del Guardián.

Con flamas azules brotando de su casco, salió del Templo del Guardián acabando con un Equipo de Asalto del Covenant Tormenta que se encontraba forzando su entrada al complejo.


Graydale, Mundo Escudo Eclipson

Las fuerzas enemigas se había movilizado completamente a su posición pero ahora ya no tuvo la necesidad de ocultarse demostrándoselo a los invasores al destruir sus naves de descenso.

El Cazarrecompensas imaginó entonces que el Covenant intentaría reanudar sus operaciones por lo que se dio el objetivo de abrirse paso hasta el puente del Destructor para activar su secuencia de autodestrucción y así poder escapar en una de las naves de su hangar.

Pegó un gran salto que le permitió llegar al edificio por donde había llegado a la ciudad y caminó por los puentes de regreso a la Exile of the Void.


Exile of the Void, Mundo Escudo Eclipson

La presencia del Cazarrecompensas en la nave causó un gran caos en las fuerzas del Covenant siendo que los que se quedaron a luchar fueron quemados hasta los huesos con los disparos del Rayo de Plasma. En su camino se topó con el hangar encontrando varios Lich que serían perfectos para su huida, al menos si no se los llevaban antes, pero entonces notó que esas naves en realidad estaban trayendo a todas a las fuerzas de Operaciones Especiales que habían sido llevadas a explorar las instalaciones subterráneas.

Los soldados de Operaciones Especiales eran conocidos por su experiencia en combate, ya sea en armas de fuego o en combate cuerpo a cuerpo. El Cazarrecompensas podía acabar con ellos con facilidad en espacios abiertos pero al encontrarse en los angostos pasillos de un Destructor se vio forzado a luchar a mano.

Varias veces estuvo a punto de ser atravesado por el plasma sobrecalentado de las Espadas de Energía pero por suerte lograba salir ileso.

Llegó a una amplia zona donde un grupo de Centinelas fue desplegado por los sistemas de seguridad de Eclipson para combatir a los invasores. Una vez despejada la zona, las máquinas guiaron al Cazarrecompensas por un camino alterno al puente donde encontraría el artefacto Forerunner que un grupo de exploradores se había llevado de la ciudad.

El Cazarrecompensas tomó el artefacto para integrarlo en su armadura obteniendo una actualización para sus Bombas. En ese momento fue emboscado por varios Elites y Jackals por lo que probó su nueva arma, la Bomba de Energía, la cual, al explotar, desintegró a todos sus enemigos junto a unas cuantas estructuras.

Los Centinelas siguieron adentrándose en el interior de la Exile para permitir que el Cazarrecompensas cumpliera con su objetivo llegando al puente en pocos minutos.

Una vez allí luchó contra varios Zealot para luego correr por un gran pasillo que lo llevaría a la fuente de energía de la nave donde iniciaría la secuencia de autodestrucción para luego escapar de ahí sano y salvo.

La Mente Temporal

Exile of the Void, Mundo Escudo Eclipson

El Cazarrecompensas no sabía mucho del diseño de las naves utilizadas por el Covenant, ni mucho menos de un Destructor, pero con estar en esa oscura habitación se dio cuenta de que era algo más que la sala de la fuente de energía.

La puerta se cerró detrás de él en el momento en el que algo hizo sonidos metálicos acercándose lentamente hacia él. Dos esferas verdes se prendieron y se enfocaron en él para dar energía a todo el lugar revelando la apariencia del robot que se encontraba conectado al núcleo. Una máquina con una apariencia similar. Una versión robotizada de Ridley.

Mecha Ridley, la Mente Temporal, analizó por unos momentos al Cazarrecompensas para luego atacar con sus garras. El Cazarrecompensas pudo esquivarlo para responder con Misiles y tiros sobrecargados de plasma que fueron inútiles contra el blindaje de la máquina.

La Mente Temporal volvió a analizar la situación para activar el resto de sus sistemas defensivos. Sus ojos se enfocaron y dispararon rayos láser que impactaron al Cazarrecompensas rompiendo sus escudos de energía dándole la oportunidad a su enemigo de golpearlo con una de sus garras.

El cazarrecompensas se puso de pie justo a tiempo para esquivar otro golpe y arrojó una Bomba de Energía que no tuvo ningún efecto contra la Mente al ser una criatura completamente artificial. Desesperado, disparó Misiles a las extremidades de Mecha-Ridley consiguiendo dañar su pecho al abrir lo que parecía ser su punto débil.

La Mente volvió a analizar al Cazarrecompensas para luego iniciar su última fase de defensa. Ahora era capaz de disparar Misiles teledirigidos, para evitar que pudiera escapar a través del control gravitatorio, y de arrojar fuego por su boca, para impedir que pudiera acercarse mucho.

Pronto la sala se llenó de explosiones provocadas por los Misiles de ambos. Estas dañarían al poco tiempo los cables de corriente unidos a la máquina provocando que perdiera poder y, por ende, sus movimientos fueran aún más lentos.

El Cazarrecompensas, al escasearle los Misiles, uso la versión mejorada de estos rompiendo una de las articulaciones del hombro de la máquina dejándolo sin un brazo. Fue entonces que Mecha-Ridley se volvió más errático en sus ataques volviéndose, en la opinión del Cazarrecompensas, impredecible al igual que su versión original. A pesar de las diferencias, realmente era un duplicado de Ridley.

Finalmente una de las explosiones dañó los sistemas de visión de la Mente y el Cazarrecompensas tomó la oportunidad al acercarse rápidamente con la Aceleración para perforar el núcleo de su enemigo de la misma manera que había hecho con el Cerebro Principal. Sin embargo, no previó que los Misiles teledirigidos continuarían rastreándolo cayéndole encima.

Al estar tumbado en el suelo vio como la Mente golpeaba con su único brazo por todas partes para acabar con su vida. Sus reservas de Misiles y Súper Misiles se habían agotado y no tenía el tiempo suficiente como para esperar a que se regeneraran.

Al no tener otra opción, se levantó para tomar una de las garras del brazo roto de Mecha-Ridley y la arrojó acumulando la potencia de la Aceleración en su brazo. Como si se tratara de un Misil, la garra perforó el núcleo de la Mente provocando su desactivación.

Mientras sus escudos y tanques de energía se regeneraban, el Cazarrecompensas buscó la fuente de energía para poder iniciar la secuencia de autodestrucción percatándose de que los ojos de Mecha-Ridley se prendieron nuevamente en una tonalidad rojiza que sería sucedida por el inicio de la destrucción de la Exile.

Los restos de Mecha-Ridley explotaron expulsando al Cazarrecompensas fuera de aquella sala. Al reincorporarse buscó la localización del hangar para abrirse una ruta alternativa entre los pasillos de la nave haciendo uso de un par de Bombas de Energía.

Luego de más explosiones para variar, finalmente el Cazarrecompensas llegó al hangar encontrando a varios miembros del Covenant muertos. Para su suerte todavía quedaba un Lich que estaba a punto de ser tomado por soldados de Operaciones Especiales.

El Cazarrecompensas luchó contra el grupo para poder abordar la nave y escapar finalmente huyendo a toda velocidad hacia el vacío del espacio viendo como una luz azul provocaba un gran cráter en Volcaneria.


Órbita del Mundo Escudo Eclipson, Sistema Quarta

El Lich se detuvo para orbitar por unos momentos el Mundo Escudo Eclipson. El segundo hogar del Cazarrecompensas. Se tomó unos momentos para contactar con al UNSC para reportar su misión siendo informado de que el alto mando solicitaba su presencia para dar el reporte completo.

El Cazarrecompensas activó el motor desliespacial de la nave del Covenant abandonando Eclipson una vez más. En su camino reflexionó sobre lo que le había dicho el Cerebro Principal y de los secretos de los Forerunner. Entendió que su primera batalla solo era un pequeño fragmento de una guerra que se libraba en el universo y, quizá, esa no era la única. Nadie conoce su destino pero, sin duda, el futuro aguardaba algo más grande para Wolf.


C O N T I N U A R Á