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La Superviviente

31 de Octubre del 2578

Imbrium, Arion, luna de Ceres

Lane Narorn: Mi nombre es Lane Narorn, Aedo de los Titanes de Ceres, es el año 2578. Venimos aquí para reclamar Arion, la luna de Ceres. Pero la batalla se ha puesto en nuestra contra. He capturado a una prisionera y esta es la grabación del interrogatorio. Pido perdón si me excedo un poco.

La mujer accionó el interruptor. Una corriente de energía eléctrica fue activada recorriendo el cuerpo de una figura de rasgos femeninos compuesto de huesos.

Jian: Lane. Responde al dolor.

Lane Narorn: Vuelve a herirla... Engendro, presta atención ¿Quién ese ese jefe tuyo de la espada?

La Inteligencia Artificial aumentó la intensidad de la corriente unos momentos. La voz de la criatura era inentendible pero Lane de alguna forma comenzó a entenderlo.

Lane Narorn: ...La oigo. En mi cabeza. El que lleva la espada... Abaddón. Grábalo.

Jian: ¿La frío de nuevo?

Lane Narorn: No. Creo que sólo estás alimentándola. Tocaré su cerebro. Jian, ayuda... Los tuyos te llaman "Bruja". Debes de tener mucha edad. Creo que estimas mucho el poder ¿Seguirás teniendo poder si te extirpo esta parte de tu mente?... Dime cómo matar a Abaddón.

Al momento de tocar el interior del cráneo de la Bruja Nigromante, Lane tuvo una visión de lo que sucedía a su alrededor.

Lane Narorn: Veo la batalla. Veo a Naomi asesinada por la Espada de Abaddón. Veo cómo él mata a un Titán con un cuchillo aullante forjado con los restos de su propia arma... Quitémosle un trozo de la mente y a ver qué responde... Dime como matar a Abaddón.

Ella tomó su Cuchillo de Combate y enterró la punta en la cabeza de la Bruja. Otra visión de otro lugar en otro tiempo.

Lane Narorn: Increíble ¿Dónde? ¡¿Dónde está su trono?! ¿Dónde está el mundo crepuscular bajo el ojo de la estrella muerta?

Jian: Lane, tenemos noticias del Equipo Vanguard. Abaddón los ataca. Medio centenar de bajas. Nos necesitan.

Ella siguió enterrando el cuchillo.

Lane Narorn: ¡Dime dónde! ¡Dime cómo! ¡Habla!

Se detuvo.

Jian: ¿Lane?

Lane Narorn: Veo como le está haciendo esto... Lo que le hacemos a ella... A una Iluminada. Cuchillos moviéndose según su voluntad, como naves plateadas, como espectros... Se ríe de mí. Dice que somos iguales.

Jian: Lane, Abaddón avanza sobre Imbrium con miles de Caballeros. Al parecer, el cielo está cubierto de fuego verde. Están cayendo tantos que no me atrevo a decir las cifras. Los va matando uno a uno con su espada. Lane, tenemos que hacer algo...

Lane Narorn: Matemos a la Bruja. Y esparzamos sus cenizas. Sólo nos cuenta mentiras. Tenemos furor. Con eso bastará.


11 de Octubre del 2580

Sala del Alto Mando, Torre de los Titanes, Distrito 7, Ceres

Los miembros del Alto Mando observaban un chip de una Inteligencia Artificial muerta. La misma que el Cazarrecompensas recuperó del Templo de Abaddón al despertar al Enjambre.

Erwin Tannin: ¿Esto es todo lo que contiene?

Serafall Sitri: Todavía hay muchos datos incompletos. Pero creo que ella nos puede ayudar a aclarar esto.

Erwin Tannin: Caroline Burton. Clase Acechador.

La mujer se acercó con manos temblorosas y una constante sensación de escalofríos.

Caroline Burton: Fuimos seis, los que bajamos a ese abismo... Sólo salí yo. He visto lo que el Enjambre llama Dios.

Keith Ackerman: ...Abaddón...

Caroline Burton: ...El Hijo de Zirzechs. Él fue quien me lo arrebató todo. Posará su mirada contra Ceres... Y nada detendrá su cólera.

Los Seguidores de la Oscuridad

Plaza Central, Torre de los Titanes, Distrito 7, Ceres

Wolf bajó de su nave. Gracias a la tecnología robada del Condensador de Flujo podía teletransportarse desde la cabina de pilotaje a tierra en un instante. Había finalizado una misión. Un intento de la Confluencia Temporal por retomar el Jardín de Tourian.

Ahora estaba en la Torre. A diferencia de la primera vez que pisó ese lugar se podía respirar un aire de tranquilidad. Tal ambiente cambió en cuanto vio una extraña nave estacionada en la plaza. Sin pensarlo más, el Cazarrecompensas fue hacia donde se encontraba Serafall Sitri, quien notó su presencia en cuanto se acercó.

Serafall Sitri: Llegaste. Gracias por venir. Hay novedades de Arion. Un equipo fue enviado para destruir un arma tan peligrosa como la misma Oscuridad. Una Espada de Oscuridad.

Durandal: ¿Una Espada de Caballero Nigromante?

Serafall Sitri: No cualquier espada...

Caroline Burton: ...La Espada de Abaddón.

Una mujer se aproximó al Cazarrecompensas mirándolo fríamente con sus ojos verdes. Estaba tan pálida que parecía estar muerta.

Wolf: ¿Quién es ella?

Serafall Sitri: Los presento. Ella es Caroline Burton, Acechadora de los Titanes de Ceres y ex-miembro del Equipo Shattered.

Durandal: ¡¿El Equipo Shattered?! ¡¿El de la Primera Incursión?!

Wolf: Tranquila, Durandal. Hablaron de una Espada...

Serafall Sitri: Sí. El Equipo Bakuzan ya se encargó de ella pero...

Caroline Burton: Su Oscuridad abandonó este mundo pero Abaddón aun lucha por renacer.

Serafall Sitri: Sus campeones, los Seguidores de la Oscuridad, trabajan para hacerlo volver. Busca el Puño de Abaddón en el Distrito 15 y acaba con sus planes.

El Cazarrecompensas asintió y fue directo a su nave. Se sentó el asiento de piloto y emprendió un viaje hacia el Distrito 15.


La Explosión, Distrito 15, Ceres

La nave de Wolf llegó al Distrito 15. Este comenzó a rodear el espacio aéreo en búsqueda de actividad del Enjambre.

Caroline Burton (Radio): Fuimos hasta Arion en busca de venganza, pero él nos encontró a nosotros primero. Abaddón. Hijo de Zirzechs. Nunca habíamos hecho frente a nada parecido. Al final, sólo quedé yo. Abaddón y sus ejércitos destrozaron Arion. Y si no acabamos con ellos, Ceres sufrirá el mismo destino.

Durandal: El Puño de Abaddón, Agnan, se llama. Si es el encargado de liderar al Enjambre para despertar el alma de Abaddón, podría ser el mayor peligro al que nos hemos enfrentado... El día de hoy por lo menos.

Wolf: El único lugar donde se ha avistado al Enjambre es en el Distrito 15 ¿Alguna idea de donde pueda estar?

Durandal: Las comunicaciones de los Demonios hablan de un punto de encuentro frente a su guarida, en la Explosión. Debe ser ahí.

El vehículo del Cazarrecompensas descendió lo suficiente como para que él se teletransportara a tierra. Wolf se movió y tomó cobertura para observar como los Sangheili de la Facción de los Demonios luchaban contra los Acólitos de la Progenie Oculta.

Caroline Burton (Radio): Agnan lidera a la progenie en Ceres. Inspecciona las Grutas, encuentra a ese monstruo y pon fin a su existencia.

Los Demonios expulsaron a los Acólitos. Del interior de la Refinería salieron varios Caballeros blandiendo sus hojas de hueso. Un par de Ultras encendieron sus Espadas de Energía con las que quemaron las extremidades de los Caballeros.

Un horrible chillido sacudió los tímpanos de Wolf. Una Bruja surgió de una brecha dimensional junto con varios Lacayos Malditos. La criatura arrojó nubes de veneno contra los Ultras, intoxicándolos para morir en la explosión verdosa de los Lacayos. Wolf apuntó su Cañón de Energía contra la Bruja pero esta desapareció en una nube oscura.

Durandal: Detecto más actividad del Enjambre más adelante.

Sin más enemigos por delante, el Cazarrecompensas caminó por el nevado campo hasta el edificio de la Refinería.


Refinería, Distrito 15, Ceres

Caroline Burton (Radio): Agnan fue uno de los primeros discípulos de Abaddón. Su ejército ayudó a despedazar Arion y reclamarla para su señor. Su presencia aquí es una señal: El Enjambre se prepara para resucitar el alma de Abaddón.

Wolf avanzó por los oxidados pasillos hasta toparse con un grupo de Acólitos. Estos estaban arrodillados alrededor de un sello hablando en su idioma natal.

Wolf: ¿Y eso?

Caroline Burton (Radio): Los siervos de Abaddón han comenzado un ritual.

El Cazarrecompensas les arrojó una Bomba que dejó hecho polvo a los Acólitos. Sin embargo, el ritual ya había sido completado y un Caballero Nigromante surgió del sello blandiendo una Espada de Oscuridad.

La criatura blandió su arma contra Wolf, quien retrocedió lo suficiente para asestar su Cuchillo de Combate en su tercer ojo. El Caballero soltó su Espada de Oscuridad y Wolf la tomó. Con el filo de hueso oscuro, el Cazarrecompensas atravesó el abdomen del Caballero provocando que su interior se deshiciera en polvo.

Wolf: Esta Espada...

Durandal: Es diferente a la del resto de Caballeros... Emana un patrón energético extraño.

Caroline Burton (Radio): Es la Luz de los Titanes caídos. Los siervos han comenzado rituales para traer a los Sables de Abaddón. Aquellos que acabaron con la vida de nuestros aliados. El hecho de que puedas usar sus Espadas es porque la Luz intenta escapar de su filo oscuro.

El Cazarrecompensas sujetó con fuerza el mango de la hoja de hueso al escuchar los chillidos de Lacayos cercanos. Al blandirla contra los esqueletos vivientes, la espada los desintegraba al contacto. En el centro de la Refinería se encontraban otros Acólitos realizando más rituales.

Antes de que Wolf pudiera eliminarlos, los Sables de Abaddón aparecieron dispuestos a vengar la muerte de su hermano caído. El Cazarrecompensas entonces usó la Espada contra los Acólitos percatándose de que cierta energía se acumulaba en esta. Una vez que los Sables lo rodearon, Wolf enterró con fuerza su espada contra el suelo liberando un pulso de Luz que desintegró a los Caballeros. La espada desapareció.

Durandal: ¿Qué pasó?

Caroline Burton (Radio): Las Espadas del Enjambre se alimentan de la Luz y al acabar con esos monstruos alimentaban el hambre de la Espada haciendo más fuerte su Oscuridad. Al final la Luz se desprendió de su aprisionamiento.

Sin más enemigos, Wolf avanzó hacia donde se había excavado un túnel. Cómo su objetivo se encontraba cruzando ese lugar, el Cazarrecompensas no tuvo de otra más que adentrarse manteniendo firme el gatillo en su Cañón de Energía.


Las Grutas, Distrito 15, Ceres

Caroline Burton (Radio): Sobreviví durante años en los túneles de Arion, escondiéndome del mismo modo que lo hace el Enjambre. Mantente alerta.

El túnel llevaba a una caverna donde formaciones cristalinas que el Enjambre usaba como adorno se desarrollaban hasta donde una esencia verdosa se encontraba levitando en el aire. Wolf se acercó y una gran nube de oscuridad se extendió a lo largo del lugar abriendo una brecha dimensional de la que salió un Caballero de huesos dorados.

Caroline Burton (Radio): ¡Agnan! ¡Elimínalo!

El Caballero golpeó al suelo con su Espada de Oscuridad liberando una descarga de energía que empujó a Wolf contra la pared. El Cazarrecompensas reaccionó a tiempo para esquivar el consecuente ataque de Agnan y retrocedió mientras le disparaba Misiles.

Agnan poseía un poderoso escudo necrótico a su alrededor capaz de nulificar los explosivos de Wolf. Afortunadamente para el Cazarrecompensas, Durandal había descubierto como modificar los sistemas de su armadura permitiéndole recuperar algunas de sus habilidades perdidas. El Caballero luchaba sin parar sin percatarse de que su enemigo estaba liberando energía del Rayo de Hielo.

Wolf tomó la oportunidad de que se encontraba en un espacio cerrado donde la humedad abundaba. Los movimientos de Agnan se ralentizaban hasta que finalmente no pudo moverse más. Su cuerpo estaba completamente congelado y no pudo hacer más que ver como Wolf le encajaba un fuerte golpe que lo fragmentó en pedazos.

Durandal: ¡Lo hiciste!

Wolf: Con ayuda.

Caroline Burton (Radio): Ahora que Agnan ha caído, queda más por hacer. Los otros discípulos de Abaddón no cesarán hasta que Ceres esté lista para el retorno de su señor.

El Asedio al Estratega

Plaza Central, Torre de los Titanes, Distrito 7, Ceres

Caroline se encontraba apoyada en los barandales de la plaza. Estaba observando a través de una pantalla como el Cazarrecompensas hacía frente sin mucha dificultad contra las fuerzas del Enjambre. Serafall llegó al poco tiempo y se apoyó igualmente en los barandales al lado de ella.

Serafall Sitri: ¿Y esa tal Sheol está aquí? ¿En Ceres?

Caroline Burton: Puedo sentirlo.

Serafall Sitri: ¿Por qué?

Caroline Burton: Ha abandonado la Boca del Infierno. Nunca había visto tanta actividad en sus cámaras inferiores, pero ella ha salido de las tinieblas.

Serafall Sitri: No pongo en duda tus afirmaciones. Te estoy preguntando por qué está aquí ¿Por qué Ceres? Por favor, se clara. No hay tiempo para respuestas vagas y medias verdades.

Caroline Burton: Ja, ja ¿Y me lo dices tú?

Serafall Sitri: Aún sabes reír.

Caroline Burton: Puede que no haya forma de parar lo que se avecina. El Enjambre del Distrito 15, esa tierra inerte... Su ataque al Cosmódromo no es una coincidencia. Arremeten contra la Luz con un propósito. Siempre actúan con un fin.

Serafall Sitri: ¿El Estratega?

Caroline Burton: Zod. Sí. El último recurso frente a la noche.

Serafall Sitri: Aún no ha respondido a nuestra llamada.

Caroline Burton: Lo sé.

Serafall Sitri: Pero parece justo.

Caroline Burton: La justicia bastará. La justicia puede salvarnos a todos.

Serafall Sitri: ¿Y el Enjambre?

Caroline Burton: Desgarrarán sus ojos, o algo aún peor.

Serafall Sitri: ¿Peor?

Caroline Burton: Por horrible que sea su naturaleza de hueso y polvo, no podemos negar que poseen una inteligencia eterna.

Serafall Sitri: No buscan destruir a Zod.

Caroline Burton: No sé. La destrucción del Estratega sería una pérdida irreparable. Pero, ¿dicha furia daría paso al final del Enjambre?

Serafall Sitri: Sucumbiríamos.

Caroline Burton: Todos sucumbirían.

Serafall Sitri: Sheol está aquí por Zod.

Caroline Burton: Su misión es preparar el terreno.

Serafall Sitri: ¿Para Abaddón?

Caroline Burton: Eso podría ser sólo el principio. Él no es su único dios.

Serafall Sitri: Entiendo. Se lo haré saber a los demás.

Caroline Burton: Podría ser demasiado tarde.

Serafall Sitri: Entonces necesitas un nuevo ejército.

Caroline Burton: Ya cometí antes ese error.

Serafall Sitri: Nos salvaste a todos. Tu sacrificio...

Caroline Burton: Aún sigo aquí. Mi sacrificio fue...

Serafall Sitri: Suficiente.

Caroline Burton: ¿Y por eso debo pedirles a los nuevos héroes el mismo sacrificio?

Serafall Sitri: Cada uno de ellos ha pasado por cosas difíciles. Su Luz es excepcional.

Caroline Burton: Mi Luz casi se ha desvanecido.

Serafall Sitri: Aprecia la poca que te queda, ya has hecho bastante. No puedo imaginar lo que viviste en las tinieblas...

Caroline Burton: Para mí es un honor ser una Acechadora. Una Titán.

Serafall Sitri: Nadie lo duda. Pero te ha pasado factura. Tu misión consiste en reunir los datos que necesitamos para ganar la guerra, pero tu propia guerra hace tiempo que ya terminó. Deja paso a otros mejor preparados para luchar.

Caroline Burton: ¿Y permitir que mueran?

Serafall Sitri: Ellos no conocen el miedo. No podemos dejar que Zod caiga.

Caroline Burton: Entonces debemos detener a Sheol.

Serafall Sitri: Dos objetivos que parecen ser uno sólo.

Caroline Burton: Quizá ¿Entonces me quedo?

Serafall Sitri: Me encargaré de que así sea.

Caroline Burton: Ojalá tengamos la fortaleza necesaria para enfrentarnos a lo que viene, y recemos para que el resto no venga detrás.


Costa Olvidada, Distrito 15, Ceres

Wolf había recibido nuevas indicaciones de parte de Caroline Burton. Al salir de las Grutas, el Cazarrecompensas se trasladó hasta un viejo edificio de la Costa Olvidada.

Caroline Burton (Radio): Has derrotado el Puño de Abaddón, pero la amenaza permanece... Esa Bruja era Sheol. Los ejércitos de Abaddón buscan al Estratega. Debes impedir encontrar a Zod. Si consigue sus sistemas y accede a su conocimiento, no habrá modo de detenerla.

Durandal: Es difícil imaginar a un Estratega arrodillarse ante un dios oscuro. Pero, por otro lado, la brujería del Enjambre es capaz de cosas increíbles. Si esa tal Sheol quiere entrar en la cámara de Zod, no creo que él pueda impedírselo.

Wolf: ¿Por qué Zod?

Caroline Burton (Radio): Zod es el último Estratega. El SIE fue el mayor sistema de defensa jamás creado durante la colonización de Ceres: redes inmensas compuestas de satélites y armas catastróficas para proteger a la humanidad. El ejército de Abaddón se concentra cerca de uno de los búnkeres escondidos del Estratega. No podemos permitir que el Enjambre destruya a Zod... O lo que es peor...

Wolf: ...Que logren controlarlo ¿Cómo llegamos a él?

Durandal: Debajo de este edificio hay una entrada para acceder al búnker del Estratega. Aunque jamás he visto lo que hay adentro.

El Cazarrecompensas entró al edificio y ubicó unos escalones oxidados. Con cuidado bajó hasta el sótano donde unas extrañas puertas con forma de rombo perforaban los cimientos del recinto. Wolf pensó que había alguien más ahí adentro pero entonces se percató de que una vieja y extraña melodía provenía del interior de las puertas.

Durandal: Esa música... Zod está en apuros.

Wolf: ¿Cómo lo...?

Una de las puertas liberó aire de su interior y se abrió.

Durandal: Nunca había visto dar la bienvenida a nadie.

Caroline Burton (Radio): Busca la sala de control.

El Cazarrecompensas bajó por los escalones y llegó a unas antiguas pero avanzadas instalaciones. La puerta a su espalda volvió a sellarse.


Cámara de los Serafines, Distrito 15, Ceres

No había nada. Un amplio pasillo se desarrollaba en un conjunto de cámaras conectados a través de cables y estructuras de diferentes colores. En el momento en que el Cazarrecompensas pisó adentro del recinto se escuchó con fuerza el chillido de las criaturas del Enjambre.

Caroline Burton (Radio): ¡Han conseguido entrar! ¡No dejes que lleguen hasta Zod!

Del pasillo que llevaba a la consola principal del Estratega salieron decenas de Lacayos. Justo detrás de ellos se encontraban Acólitos disparando sus Trituradores a fin de impedir que Wolf se acercara. El Cazarrecompensas arrojó un par de Bombas para repeler a los esqueletos vivientes.

Un Caballero apareció para llenar el pasillo de fuego de su Fusil Largo. Wolf respondió disparando tiros sobrecargados de su Rayo de Hielo que resultaron ser muy eficaces contra las criaturas del Enjambre. Sus huesos solidificados se inmovilizaban al contacto con el Hielo para terminar hechos trizas con el siguiente golpe propinado por el Cazarrecompensas.

Caroline Burton (Radio): Encuentra los controles. Comprueba que el Enjambre no haya destruido a Zod.

Wolf cruzó el congelado camino hacia la sala de control desde el que se podía ver a través de un vidrio templado una supercomputadora que conformaba el cerebro del Estratega.

Wolf: ¿Durandal?

Durandal: No puedo acceder... Prueba con el panel dentro de la cámara.

Las compuertas de acceso se abrieron. El Cazarrecompensas se adentró al núcleo de Zod donde se depositaban todos los cables que seguramente abarcaban todo el Distrito 15 y sus alrededores. Wolf subió hasta una elevación donde se encontraba el panel mencionado por su compañera. Al encenderla, los monitores mostraron imágenes de Ceres y Themar con puntos específicos. De repente, los monitores liberaron un código de seguridad para cambiar a una penetrante luz roja. Los accesos se cerraron.

Durandal: ¡Algo va mal!

De repente, los monitores liberaron un código de seguridad para luego cambiar a una penetrante pantalla roja. Las compuertas de acceso se cerraron.

Wolf: No creo que sea un simple error del sistema operativo.

Detrás del vidrio templado, donde estaban los controles, surgió Sheol de una brecha dimensional.

Caroline Burton (Radio): ¡Sheol! ¡Hazla callar!

Wolf disparó unos cuantos Misiles contra el vidrio templado que solamente fue reforzado por un escudo de energía. Sheol se burló y a través de chillidos llamó a su progenie. Desgarros se abrieron en el aire dando lugar a Caballeros portando Fusiles Largos.

El Cazarrecompensas siguió utilizando el Rayo de Hielo contra los enemigos. La energía gélida comenzó a afectar el interior de los sistemas del núcleo del Estratega provocando que los sistemas de seguridad se reforzaran. Columnas cargadas de electricidad cerraron el espacio de movimiento de Wolf incinerando en su lugar a unos Lacayos recién aparecidos. Otra brecha dimensional se abrió dando lugar a unas Brujas de un aspecto distinto.

Caroline Burton (Radio): ¡Resucitadoras! ¡Intentarán someter a Zod!

Las flotantes criaturas alzaron sus manos invocando un sello en el suelo. El símbolo arcano prendió flamas verdosas en el campo alterando nuevamente los sistemas de seguridad del Estratega. Otras columnas cargadas eléctricamente se desplazaron a una gran velocidad por todo el escenario.

Para ese punto parecía que Zod buscaba eliminar a cualquier intruso que se encontrara ahí sin importarle si fuera aliado o no. La música sonó con fuerza mientras los cuerpos de los invasores del Enjambre caían hechos polvo. Por su parte, Wolf hacía un gran esfuerzo por recibir la menor cantidad de daño posible. Cuando tenía la oportunidad hacía lo posible por asesinar a las Resucitadoras que no cesaban de invocar sellos arcanos.

Caroline Burton (Radio): ¡Aquí viene! ¡Acaba con el Poder de Abaddón!

Durandal: ¿El qué de qué?

Al caer la última Resucitadora, los sellos se iluminaron y formaron una brecha dimensional lo suficientemente grande como para transportar un Ogro Nigromante al campo de batalla. La criatura era tan grande y resistente que los sistemas de seguridad del Estratega fueron insuficientes para detenerlo.

El Ogro acató los chillidos de Sheol e ignoró al Cazarrecompensas para sujetar los cables del núcleo del Estratega para arrancarlos de un tiro. Wolf intentó por diversos medios hacer que el Ogro soltara a Zod pero no fue hasta que le arrojó las columnas electrificadas que este cambió de objetivo.

El Cazarrecompensas ahora esquivó utilizando como cobertura los barandales y salientes de la cámara para protegerse del Rayo de Axiones del Ogro. Una voz en ruso resonó por toda la cámara y así fue como una serie de torretas automáticas apareció alrededor de la cámara. Wolf fue testigo de la furia de Zod al ver como aquellas exóticas armas disparaban un proyectil de energía lineal que destruyeron al Ogro sin dejar ni siquiera sus huesos.

Wolf miró a la sala de control donde Sheol chilló de la desesperación y optó por desistir de su plan. Alzó sus manos para envolverse en una nube de oscuridad que la sacó de ahí. Los sistemas de seguridad del Estratega se desactivaron y el entorno de la cámara volvió a la normalidad.

Caroline Burton (Radio): Bien hecho. Zod está a salvo. Aunque el ejército de Abaddón es más fuerte de lo que pensaba. No hay tiempo que perder. Debemos evitar que despierten el alma de Abaddón.

Wolf: ¿Dónde?

Caroline Burton (Radio): Ve al Templo de Abaddón antes de que lo recompongan. Destruye el recipiente que lo mantiene en este mundo.

La Resurrección

Templo de Abaddón, Océano de las Tormentas, Arion, luna de Ceres

Arion, la luna de Ceres. El escenario de la Batalla del Océano de las Tormentas donde la humanidad conoció a la Oscuridad y a uno de sus heraldos, Abaddón. La inhóspita luna había sido retomada por los Titanes de Ceres luego de que el Ritual Oscuro del Fragmento de Luz se viera frustrado por Wolf.

El Cazarrecompensas se hallaba una vez más donde todo inició. El lugar donde despertó al Enjambre reanudando una guerra iniciada por sus ancestros. Al sobrevolar el Templo de Abaddón, Durandal habló unos momentos con Wolf. Le habló sobre que la brujería del Enjambre nunca había sido enfrentada eficientemente. Si alguien podía crear un recipiente que ate el alma de un monstruo, eran los Nigromantes.

Caroline Burton (Radio): Bajamos seis a ese agujero. Mi orgullo me hizo creer que podíamos derrotar a Abaddón. Pero el Enjambre salvó su alma antes de que pudiéramos destruirla, y lo demás fue sólo muerte... Fallamos. Tú no puedes fallar. Pon fin al alma de Abaddón.

Wolf bajó de su nave. Estaba de nuevo justo ahí a los pies de la entrada del Templo de Abaddón. Sus grandes puertas estaban abiertas. Antes de acceder al interior de la fortaleza, el desgarrador sonido de una brecha dimensional lo espabiló.

Durandal: ¡Nave Ataúd!

El oscuro transporte se detuvo para dejar caer soldados mientras disparaba proyectiles de Axiones teledirigidos al Cazarrecompensas. Wolf esquivó el ataque para concentrarse en las fuerzas en tierra. El Caballero que lideraba la emboscada usaba su Escudo Necrótico para proteger a sus Acólitos que gastaban tiros de sus Trituradores.

Wolf eliminó con facilidad a la oposición enemiga con su Rayo de Hielo. El Caballero usó su escudo para cubrirse de los proyectiles gélidos y sacó su Espada Oscura. La criatura intentó en repetidas ocasiones cortar al Cazarrecompensas rozándolo por muy poco. Wolf entonces ubicaba los puntos débiles del cuerpo del Caballero para asestar únicamente los disparos necesarios para hacerlo caer.

Sin más enemigos, Wolf se adentró al interior del templo hasta llegar a la sección donde estaba un Sembrador estacionado. La resistencia enemiga era formidable pero ineficiente al mismo tiempo. A su paso, el Cazarrecompensas congelaba las cavernas. Una vez llegó a una amplia cámara, una presencia derritió el hielo al mismo tiempo que una voz se escuchaba por todo el lugar.

Caroline Burton (Radio): Conozco ese sonido ¡Deprisa!

Wolf siguió el camino indicado por el aumento de presencia del Enjambre. Una presencia energética se estaba acumulando en una sección cercana a la Cámara de la Noche. Cada zona por la que el Cazarrecompensas pasaba se podía escuchar aquella tenebrosa voz que se volvía tan fuerte que incluso la caverna temblaba.

Caroline Burton (Radio): Abaddón. El ritual ha comenzado.

La presencia que cobijaba las paredes abrumaba a Wolf. Una sensación incluso peor que la que sintió al enfrentar al Corazón del Jardín de Tourian. El camino a la Cámara de la Noche estaba repleto de Lacayos Malditos que habían ascendido con la armonización de la Oscuridad.

Los Lacayos Malditos siguieron a Wolf hasta el lugar donde se intentó realizar el ritual oscuro. Ahí se encontraba una puerta abierta donde el Cazarrecompensas se apresuró a entrar para cerrarla e impedir que sus perseguidores lo siguieran el resto del trayecto. Las criaturas fueron llamadas y absorbidas por brechas dimensionales. La voz de Abaddón se hacía más fuerte.


Cámara de la Noche, Océano de las Tormentas, Arion, luna de Ceres

Al otro lado de la puerta no había más que pura oscuridad. Wolf no podía ver nada que no estuviera directamente frente a él y la linterna de su armadura no le benefició en ninguna forma. El camino al lugar donde se estaba realizando el ritual estaba señalado con sellos de invocación, los mismos utilizados por las Resucitadoras para traer un Ogro a la Cámara de los Serafines.

La misma y mórbida voz resonaba por los pasillos. Resonando con éste se escuchaban los horribles chillidos de las Brujas que imploraban la resurrección de su señor. Luego se escucharon más chillidos, como los de Sheol, pero estos provenían de más entidades.

Caroline Burton (Radio): Encuentra a las Resucitadores y detenlas.

Wolf: ¿Puedes localizar el lugar exacto del ritual?

Durandal: Hay... Demasiada interferencia... Hay un punto al final de este lugar.

La oscuridad se disipó poco a poco cuando unos cristales blancos hicieron su aparición alumbrando las catacumbas más adelante. La presencia del Cazarrecompensas alertó a unos Caballeros que intentaron frenar su avance en vano. La muerte de aquellos guerreros causó que las cavernas se sacudieran nuevamente a la par de la voz de Abaddón se escuchaba.

El Cazarrecompensas pensó que la voz de Abaddón era la que provocaba aquellos temblores pero al estar cerca de su objetivo descubrió entonces la auténtica causa. Un Ogro salió de la última cueva junto con una docena de Lacayos Malditos.

El Rayo de Axiones del Ogro hizo a Wolf buscar cobertura. Con su Cañón de Energía se pudo deshacer con facilidad de los Lacayos Malditos, eliminando los necesarios para que sus consecuentes explosiones generaran una reacción en cadena que pulverizara a todos. Dichas explosiones alcanzaron al Ogro dañando las articulaciones de sus piernas siendo la oportunidad que el Cazarrecompensas aprovechó para atacarlo, destruyéndolo con el impacto de un Misil.

La voz de Abaddón y el canto de las Resucitadoras se escuchaba con más fuerza. Wolf avanzó hasta la última cámara donde vio el ritual. Un trío de Resucitadoras danzaba alrededor de un enorme trozo de Cristal Ascendente esmeralda que contenía en su interior el alma de Abaddón. Alrededor del escenario se encontraban restos óseos pertenecientes a una criatura de dimensiones colosales.

Caroline Burton (Radio): Abaddón... ¡Están despertándolo!

Durandal: Wolf... Por favor... No vayas a cometer una estupidez como en el Jardín de Tourian.

Wolf: Te prometí que no volvería hacerlo.

Wolf reunió la energía del Rayo de Hielo en un único proyectil. El Misil salió disparado contra el Cristal Ascendente generando una densa capa de hielo que congeló a las Resucitadoras. Mientras las criaturas luchaban por liberarse, Wolf las asesinaba una por una.

Sin más enemigos cubriendo el Cristal Ascendente, el Cazarrecompensas concentró el fuego contra el alma de Abaddón. La capa de hielo se derritió y evaporó cuando tres puntos brillantes se asomaron en el interior del Cristal. El alma de Abaddón se materializó elevando su Cristal Ascendente mientras proliferaba su voz.

Abaddón, Hijo de Zirzechs: ...No... Puedo... Morir...

Caroline Burton (Radio): ¡El Cristal! ¡Destrúyelo!

No hacía falta que Caroline lo mencionara ya que Wolf había desatado toda clase de ataques contra el alma de Abaddón que fueron en vano. El Cristal Ascendente liberó flamas esmeraldas que buscaban impedir que Wolf escapara. Las llamas poseyeron formaciones de cristal, elevándolas en el aire para cubrir el alma de Abaddón.

Todos los proyectiles que el Cazarrecompensas utilizaba eran repelidos por las formaciones de cristal y cuando apenas lograba dañar uno de ellos eran arrojados por el alma de Abaddón. Al colisionar contra el suelo, los cristales generaban explosiones que retumbaban la caverna.

Wolf seguía atacando usando ahora los Misiles que igualmente resultaron ineficaces contra los fragmentos de cristal. Las llamas lo consumían todo e impedían el uso del Rayo de Hielo. Fue entonces que para la suerte de Wolf, el Rayo de Plasma finalmente pudo recuperarlo. Aquella poderosa arma disparaba proyectiles a elevadas temperaturas que derretían los cristales que usaba el alma de Abaddón.

La voz de Abaddón rugió con fuerza invocando a sus seguidores. Los Caballeros y Acólitos fueron tras Wolf quien los repelió ahora con más rapidez empleando tiros sobrecargados de plasma. Los huesos de las criaturas del Enjambre caían ante ese tipo de energía. Uno a uno, los seguidores de la oscuridad caían ante el Cazarrecompensas que tuvo vía libre de ataque hacia el alma de Abaddón.

Los disparos sobrecargados de plasma agrietaron el Cristal Ascendente que contenía al alma de Abaddón. La presencia entonces invocó a todos los seguidores posibles mientras acumulaba más cristales a su alrededor. Sin embargo, los esfuerzos del alma de Abaddón fueron fútiles una vez más ante Wolf. El daño por plasma agrietó el Cristal Ascendente hasta romperlo. Una luz esmeralda salió del interior del Cristal llevándose tanto a los Caballeros como a las llamas hasta acumularse en un orbe que se desintegró en el aire.

Caroline Burton (Radio): ...El alma de Abaddón... Se ha desvanecido... (Sollozo) Me has otorgado la venganza. Estoy en deuda contigo... Y aunque los Titanes y toda Ceres no lo sepan, ellos también lo están.

La Voluntad de Abaddón

Costa Olvidada, Distrito 15, Ceres

Gracias a las acciones de Wolf, las Resucitadoras no consiguieron invocar a su maestro. Los esfuerzos de Caroline Burton no fueron en vano. Ahora, el alma de Abaddón está rota, su reinado toca su fin. Pero tanto Caroline como el Cazarrecompensas sabían que aún había cosas por hacer antes de celebrar la victoria. Por ello mismo, al volver de Arion, Wolf fue comisionado a una Misión de Asalto en el Distrito 15.

Durandal: Con que Sheol, ¿eh? Tengo registros de esa Bruja desde el Océano de las Tormentas. Es poderosa. Mortal. Y por supuesto, una mala cantante.

Caroline Burton (Radio): Sheol es la última general de Abaddón. Ella ideó la resurrección de su amo, en nombre de Zirzechs. Mientras siga viva, la esencia de la ira de Abaddón permanecerá en este mundo. Localícenla y acaben con toda la resistencia que encuentren.

Wolf bajó de su nave y se reunió con sus compañeras de Escuadra. Ryuko y Sasha habían pedido especialmente al Alto Mando participar en esa misión con intenciones que no estaban del todo claras. A pesar de que Wolf todavía tiene problemas de trabajo en equipo le agradaba la idea de contar con aquellas personas.

Ryuko Matoi: Bien, ¿dónde se encuentra esa Sheol?

Caroline Burton (Radio): Se encuentra reuniendo un nuevo ejército del Enjambre bajo el Observatorio. Sheol es vil y está desesperada. Tengan cuidado.

La Escuadra avanzó hasta el viejo edificio donde se detectó presencia del Enjambre. Juntos cruzaron los cimientos del estacionamiento para subir al primer piso donde ya se podía escuchar el auge de una batalla.


Complejo Ceriano, Distrito 15, Ceres

Sasha Evans: ¡Wah!

El grito de Sasha sorprendió a Wolf y a Ryuko más que el propio ataque del Sangheili furtivo que esperaba para asesinarlos. Al recuperar la calma subieron hasta la vieja estación donde los Reyes disputan su territorio con los de la Progenie de Abaddón.

Durandal: Detecto refuerzos de los Reyes aproximándose... Del Enjambre por igual.

Ryuko Matoi: ¿Alguna idea?

El Cazarrecompensas se encogió de hombros y observó con detenimiento la situación. Existía la posibilidad de que él pudiera eliminar a ambos bandos enfrentados pero notó con detenimiento los francotiradores Sangheili y los Caballeros blandiendo sus Espadas de Oscuridad.

Wolf: Sasha, ve por los francotiradores. Ryuko, tú encárgate de los Caballeros.

Ryuko Matoi: ¿Ese es tu plan? ¿Qué harás tú?

Wolf: Lo demás...

Sasha Evans: ¿Lo demás...?

Ambas mujeres no tuvieron más opción que seguir la improvisada estrategia mientras que el Cazarrecompensas avanzaba por el escenario implantando Bombas. Por su parte, Sasha no necesitó más de un par de cargadores para aniquilar a los francotiradores y con la ayuda de Ryuko no tenía por qué preocuparse de ataques sorpresivos. La segunda tanda de enemigos llegó y la Escuadra se reagrupó.

Ryuko Matoi: ¿Ese era todo tu plan?

Wolf: Espera...

Las Bombas detonaron justo en el momento en que las fuerzas del Enjambre hicieron su aparición. Con la ayuda de Durandal, Wolf pudo modificar los explosivos para que funcionaran de forma similar a un sensor de movimiento a fin de que explotaran cuando un enemigo se acercara lo suficiente.

Los Reyes parecieron disfrutar de la masacre de los Acólitos pero su expresión cambió cuando por su parte ocurrió exactamente lo mismo cuando llegaron sus refuerzos. Las explosiones habían sido tan fuertes que la estructura del edificio comenzó a venirse encima. La Escuadra alcanzó a huir por una escalera subiendo hasta la cima del Observatorio.

Durandal: ¡Reyes! ¡Por todas partes! ¡No dejan de venir!

Ryuko Matoi: Debieron tomar ventaja del debilitamiento de los Demonios.

Caroline Burton (Radio): No... El Enjambre ha alertado a los Reyes. Sheol es astuta... Usando al Covenant Caído contra ustedes.

A las afueras del Observatorio, tanto Phantom como Naves Ataúd se encontraban batallando en aire luchando por dar apoyo a las fuerzas en tierra. El Maestro de Campo blandía su Espada de Energía interceptando los estoques del Caballero Nigromante. No había forma segura de atravesar el campo más que luchando.

Durandal: ¿Y ahora qué hacemos?

Wolf: Mismo plan.

Sasha se quedó atrás cubriendo a sus compañeros quienes entraron en el combate. Wolf acabó tan rápido como pudo con los Sangheili mientras que Ryuko descuartizaba y desmembraba a los Nigromantes que intentaban devorarla. En cierto momento, Ryuko salvó a Wolf del ataque de un Sangheili furtivo y este, a su vez, impidió que un Caballero le enterrara el filo de su Espada de Oscuridad.

Las Naves Ataúd derribaron a todos los Phantom. Las explosiones inundaron el cielo de resplandores antes de caer trozos de nanolaminado. El Enjambre estaba dejando claro su capacidad hasta que los Sangheili respondieron con brutalidad disparando contra sus vehículos. Las Naves Ataúd se retiraron abandonando a las unidades de tierra.

El Maestro de Campo y el Caballero Nigromante prosiguieron con su lucha no dejando más opción a Wolf y a Ryuko tener que intervenir. El Cazarrecompensas alejó al Zealot del Caballero de un puñetazo entablándole una serie de fuertes puñetazos que casi quebraron sus escudos. Por su lado, Ryuko cortó el brazo del Caballero y lo apartó del Sangheili para chocar espadas.

El Zealot respondió con una estocada de su espada que apenas y rozó el pecho de Wolf mientras que el Caballero casi deja a Ryuko sin cabeza. Ambos compañeros esquivaron los ataques intercambiando de contrincantes al mismo tiempo. Ryuko usó su Espada de Energía enterrándola en el abdomen del Zealot a la par de que Wolf enterró su Cañón de Energía en el Caballero disparando Rayos de Plasma.

Ryuko Matoi: Veo que puedes seguirme el ritmo.

Wolf: Eso mismo te iba a decir.

Sasha Evans: Oigan... Este... Ya no hay enemigos y creo que... ¿Podemos continuar o... Esperamos algo?

Wolf y Ryuko: Ya vamos.

Detrás de sus compañeros, Sasha cargó más balas en su Rifle de Precisión. En eso, el símbolo de Durandal apareció en una de las esquinas del Visor Frontal de Datos de su casco.

Durandal: Debe ser horrible hacer mal tercio.

Sasha Evans: Mmm ¿Mal tercio? No entiendo...

Durandal: Hmm ¿No te sientes, no sé, excluida cuando ellos dos están juntos? Porque yo sí.

Sasha Evans: ...Pero... No sé qué tiene que ver eso con la misión.

Durandal: Ay, niña. Para tener la mejor puntería eres muy ciega.

Sasha Evans: ...Mmm...


Complejo Hekatiano, Distrito 15, Ceres

La Escuadra salió de las instalaciones del Observatorio y se dirigieron hacia donde un Sembrador había colisionado con el edificio del Complejo Hekatiano. Al acceder a su interior se encontraron con mucha basura y escombros al igual que lámparas y cristales con el conocido estilo gótico del Enjambre. Según la indicación, debían ir hasta una puerta en la que Durandal tuvo que intervenir para poderla abrir.

Caroline Burton (Radio): El único propósito de Sheol es posibilitar el retorno de Abaddón. Si sobrevive... Nuestra lucha contra los ejércitos de Abaddón nunca acabará.

Durandal consiguió abrir la puerta. La Escuadra entró y avanzó por un ancho pasillo donde Sheol se encontraba discutiendo con su progenie. Decididos a terminar con la misión, la Escuadra disparó con todo a Sheol que se limitó a chillar para invocar Lacayos y Acólitos para protegerla.

Caroline Burton (Radio): ¡Destrúyanla!

Mientras que Ryuko y Wolf destrozaban las extremidades y cuerpos de los del Enjambre, Sasha acertó todos los tiros de un cargador contra la cabeza de Sheol, sin embargo, eso sólo le quitó su escudo. La Bruja chilló invocando a más fuerzas de su progenie para luego retroceder.

El camino fue despejado y la Escuadra avanzó hasta una barricada formada por huesos. Un Ogro surgió de la habitación al frente disparando Axiones desde su ojo. Sasha volvió a hacer gala de su puntería reventando el cráneo de la colosal criatura. El chillido de Sheol resonó por todo el complejo provocando la aparición de Lacayos Malditos, un signo de la acumulación de Oscuridad.

Ryuko arrojó una Granada de Fragmentación que acabó con los Lacayos provocando al mismo tiempo una reacción en cadena que debilitó la estructura del edificio. La arriesgada estrategia permitió avanzar al equipo hasta una instalación de estudio de Hekate donde Sheol se encontraba en medio de un ritual. Al ver a sus enemigos nuevamente proliferó un chillido atronador.

Ryuko Matoi: ¡Maldita gritona!

La mujer desenvainó su Espada de Energía y se lanzó hacia Sheol. La Bruja esquivó el ataque y dejó en su lugar una nube de veneno que sofocó a Ryuko. Varios Lacayos corrieron hacia ella pero Wolf intervino a tiempo mientras Sasha le cubría la espalda.  Afortunadamente el veneno no le produjo ningún daño a Ryuko más que el agotamiento aunque ese era el menor de sus problemas en ese momento.

Sheol se inundó en llamas verdosas y disparó orbes teledirigidos contra los miembros de la Escuadra. Los tres fueron interceptados, perdiendo sus escudos y volviéndose blancos fáciles para la Bruja. Sheol, frustrada, fue hacia el Cazarrecompensas para enterrarle sus garras siendo interrumpida en el acto cuando Sasha le disparó con su Rifle de Precisión.

La bala perforó el cráneo de la Bruja. Sheol se envolvió en llamas una vez más para dispersarlas por la zona a fin de invocar a más Lacayos Malditos. Sin una forma de escapar, Ryuko acabó con la progenie dando por consecuencia que explotaran con tal intensidad que el edificio se debilitó aún más de lo que ya estaba.

Sheol reapareció y tomó a Ryuko del cuello mientras expulsaba una nube de veneno. Wolf se trepó a la espalda de la Bruja y le enterró su Cuchillo de Combate en el hombro para que soltara a su compañera. Tanto Wolf como Ryuko cayeron violentamente al suelo cuando Sheol expulsó flamas de su cuerpo. Incapaces de actuar al instante, Sheol les arrojó otra nube de veneno.

Sasha volvió a hacer de las suyas y de un tiro certero deshizo la formación ósea sobre su cabeza. La Bruja observó con sus tres ojos a la chica y la abrumó con una gran gama de ataques que terminaron por consumir todo el complejo en fuego. Wolf y Ryuko dispararon hacia Sheol que hacía grandes esfuerzos por soportar el dolor a fin de hacer caer a Sasha.

Las llamas y el humo así como las heridas le estaban costando caro a Sheol. Su deseo de eliminar a Sasha se acrecentó incluso más que su deseo de vengarse del Cazarrecompensas. El fuego debilitó la estructura. Todo el complejo se estaba viniendo abajo por lo que la Escuadra no tuvo más opción que abandonarlo. Sheol se enteró y flotó hacia ellos chillando de enojo y dolor. Su chillido fue interrumpido en el momento en que Sasha apuntó una Magnum M6D en su nuca. Un disparo fue más que suficiente para reventar la cabeza de la Bruja y para dejar que sus restos fueran consumidos por su hechicería.

La Escuadra salió justo a tiempo antes de que el complejo cayera sobre ellos. Las llamas esmeralda se esparcieron para acumularse en un sólo punto para desaparecer.

Durandal: Cielos. Cuanta intensidad.

Caroline Burton (Radio): Los heraldos de la voluntad de Abaddón han sido derrotados. El Enjambre no se tomará esta agresión a la ligera. Ustedes son su nueva pesadilla.

La Profunda Oscuridad

12 de Octubre del 2580

Plaza Central, Torre de los Titanes, Distrito 7, Ceres

Vladimir Agah (Voz): ¡Un brindis! Por la mejor escuadra. Aquella que liberara Ceres del Enjambre. Quizá no seamos muy listos o muy valientes ¡Pero si muy tontos! ¡Por la victoria!

Caroline no dejaba de reproducir la grabación. Y pensar que el miembro más entusiasta fue el primero en caer a los pies del Templo de Abaddón. Se habían reunido en una cantina un par de días antes de partir hacia Arion para acabar con Abaddón. Mientras observaba los archivos recuperados de Jian, se detuvo al mirar la foto antes de iniciar la incursión. Aquellas personas que la acompañaron a la oscuridad y no volvieron.

Serafall Sitri: ¿Sería ofensivo decir que hubiera intercambiado mi lugar por el tuyo en esa operación, en lugar de quedarme aquí?

Caroline apagó la pantalla.

Caroline Burton: ¿Recuerdas ese día? Donde me presentaste a Lane.

Serafall Sitri: ...Sí, lo recuerdo.

Caroline Burton: Me sentaste a su lado y ella comenzó a hacerme tantas preguntas que, cualquier otro día, me habrían irritado. Pero ese día... Al conocerla. Supe en aquel preciso instante que ya nunca querría estar sin ella.

Serafall Sitri: ...

Caroline Burton: Yo... Jamás lo olvidaré. Incluso ahora recordaré los tiempos felices... Ellos... ¿Ya llegaron?

Serafall Sitri: Están aterrizando en la Boca del Infierno. Hablaste con el Cazarrecompensas, ¿no?

Caroline Burton: Sí. Él me recordó un poco a ella. La hermana de Matoi... La hermana de Evans... Es curioso, ¿no crees? Las jugadas que hace el destino...

Serafall Sitri: Ten fe en ellos.

Caroline Burton: Ahora es todo lo que me queda.

Caroline encendió la pantalla de tablet y envió un archivo al Equipo Headhunter. Incapaz de poder hacer algo no le quedaba más que rezar por que el destino no vuelva a jugarles en contra.


Boca del Infierno, Océano de las Tormentas, Arion, luna de Ceres

Seis naves estaban estacionándose alrededor del gran agujero provocado por la lucha entre la humanidad y los Nigromantes, el recuerdo de la Batalla del Océano de las Tormentas, desde donde se dice que Abaddón emergió del abismo provocando grietas con cada golpe que azotaba su espada y donde la luz de incontables personas se desvanecía ante su ira.

Anton Ivanoff: ¿Están todos?

Edward Blake: Ni uno más ni uno menos.

Kai se aproximó a la orilla del pozo.

Kai Argento: ¿Se supone que debemos bajar?

Anton Ivanoff: Imagino que debe haber una manera.

Durandal: De hecho... Esperen.

Wolf: ¿Durandal?

Durandal: Acaban de enviarme algo ¿El Diario de Kraven?

Ryuko Matoi: ¿Kraven?

Kai Argento: ¿Sabes quién es?

Ryuko Matoi: Kraven... Kraven... Creo que he escuchado ese nombre antes... Hmm. Creo que era conocido de mi padre.

Durandal: Pues vaya tipo de persona que era. Aquí no hay nada más que teorías del origen de todo. Religiones. Luz y... ¿Oscuridad? Vaya...

Wolf: ¿Qué?

Durandal: Nunca había visto tanta información del Enjambre. Hay tantas cosas...

Anton Ivanoff: ¿Dice cómo podemos entrar al foso?

Durandal: Hmm. Sasha, ¿puedes moverte un par de pasos a la izquierda, porfis?

Confundida, Sasha acató la indicación hasta sentir que pisaba una formación de un desconocido metal. Un sello se formó bajo sus pies creando un puente de flamas esmeraldas que avanzaron en el aire hasta el centro del foso. El fuego se solidificó para formar un puente que culminaba en un equivalente a un ascensor gravitatorio.

Anton Ivanoff: Bien. Adelante.

El Equipo Headhunter caminó por el exótico puente con cuidado temiendo que este se desintegrara a medio camino. Una vez que se encontraron alrededor del ascensor observaron al interior de este contemplando la profunda oscuridad que estaba por engullirlos.

Durandal: Ugh. Será una caída muy larga.

Wolf temió, como todas las veces en que alguien más caminaba su senda, pero al ver sus compañeros, especialmente a Ryuko y a Sasha, entendió que esa lucha no era suya. Todos estaban allí por algo y estaban dispuestos a enfrentar ese temor para salir triunfantes.

Wolf: Nos vemos en el otro lado.

El Cazarrecompensas fue el primero en caer, después siguieron Sasha y Ryuko. A continuación cayeron Kai, Anton y Edward. La luz se desvanecía, las paredes de la Boca del Infierno estaban plagadas de ojos de todas las progenies del Enjambre observando presas caer a su perdición. Y luego todo se oscureció.


El Abismo, Océano de las Tormentas, Arion, luna de Ceres

Nada. El vacío era lo único que quedaba. Todo aquello que tenía vida estaba ausente incluso el pensamiento de que te encuentras con vida. La Oscuridad era eterna y la Escuadra podía sentir como esa eternidad, aun estando tan cerca, se escapaba.

Al recuperar la consciencia, Wolf recordó lo que había pasado. Antes de tocar el suelo del Abismo, una fuerza gravitatoria los detuvo. Una lámpara, apenas visible, iluminaba una placa con un sello grabado por el Enjambre. Todos habían caído en el sello.

Sasha Evans: Anton... Estás... Pesas mucho...

Anton Ivanoff: ¡Lo siento!

Ryuko Matoi: ¡¿Dónde crees que estás tocando?!

Edward Blake: ¡Fue sin querer! ¡Espe...!

Ryuko propinó un fuerte puñetazo al abdomen del Iluminado sofocándolo.

Edward Blake: ¡Te... Digo que fue sin querer!

Todos se reagruparon y prepararon sus armas antes de reconocer el entorno.

Kai Argento: ¿Dónde estamos?

Durandal: Pues... Justo debajo de la Boca del Infierno.

Anton Ivanoff: ¿El Diario de Kraven dice algo sobre esto?

Durandal: Hmm. De verdad esto es demasiado... Hmm. Ok, dice y cito: "En las Profundidades de la Boca del Infierno se halla un Abismo de Oscuridad. Todo ser de Luz será consumido por ella a no ser que se aferren a los Faros. La entrada está cerca. Sigan los Faros. Los Lacayos tiene hambre."

Sasha Evans: ¿Faros?... ¿Cómo ese?

La chica señaló hacia una densa niebla oscura. Todos enfocaron su visión hasta percibir la débil luminiscencia de una estructura que irradiaba una gran luz blanquecina. Sasha avanzó, salió de la placa y de repente cayó sobre sus rodillas. Kai la jaló de vuelta.

Kai Argento: ¡¿Sasha?! ¡¿Qué sucedió?!

Sasha Evans: No sé... Sentí como si algo me arrastraba hacia el suelo.

Durandal: La gravedad en Arion es de aproximadamente 1663 metros por segundos cuadrados... Excepto en el abismo. Es como si este lugar marcara el debilitamiento de la línea entre este mundo... Y el suyo.

Ryuko Matoi: ¿El suyo? ¿El Enjambre tiene su propio "Condensador de Flujo"?

Durandal: Bueno, supongo que de algún lado tuvieron que salir.

Ryuko Matoi: Entonces es ahí adónde vamos... Cuando pensé que no iba a poder ser más difícil.

Edward Blake: Entonces... ¿Vamos?

Anton Ivanoff: Bueno, lo primero. Avanzaremos juntos. Sasha, Ryuko y yo iremos al frente. Edward, Kai y Wolf, ustedes pueden cubrirnos. Si lo que mencionó Kraven es cierto entonces confiamos en que nos quitarán los Lacayos antes de que siquiera nos griten.

La Escuadra tomó su posición y luego de un momento de preparación entraron a la niebla. Una vez fuera de la placa pudieron sentir como la gravedad había aumentado considerablemente. Sus armaduras tuvieron que configurarse para adaptarse al entorno pero aun así la corrupción del Enjambre interfería con los sistemas.

Sasha temblaba tanto de temor como de coraje. Tuvo que hacer a un lado aquellos sentimientos para enfocar a sus compañeros y servir de guía en la profunda oscuridad. El faro se encontraba justo frente a ellos. La pesadez les permitía avanzar lentos pero seguros hacia la luz que reestablecía la gravedad. Para cuando se dieron cuenta, ya habían cruzado el segundo faro y estaban por llegar al tercero.

Durandal: Detecto movimiento.

Destellos dorados surgieron de pozos ocultos en el suelo. Lacayos de una progenie distinta emergieron hambrientos de la Luz de la Escuadra. Ellos no estaban limitados por la gravedad de la penumbra y, al proliferar un fuerte chillido, cargaron contra el Equipo Headhunter.

Wolf repelió a varios de sus perseguidores permitiendo a su equipo alcanzar ahora el cuarto faro. Al encontrarse completamente rodeados, todos se vieron forzados a limpiar la senda lo suficiente como para seguir avanzando. La blanquecina luz del faro entonces se tornó a un color rojizo y generó un sonido que alarmó al equipo. Anton indicó que siguieran avanzando hasta el quinto faro.

A mitad del camino una explosión resonó detrás de ellos. El faro donde habían estado hace unos momentos había detonado por la dispersión de Luz. Para fortuna del equipo, la explosión había sido suficiente para eliminar a los Lacayos pero a la vez sirvió como advertencia de lo que les podría pasar si se quedaban cerca de esos artefactos.

El equipo no perdió tiempo y siguió adelante hasta alcanzar el séptimo faro. Un Caballero Nigromante se encontraba esperando blandiendo el filo de su Espada de Oscuridad. Ryuko encendió su Espada de Energía y obliteró al Caballero antes de que este se cubriera con su Escudo Necrótico. Los Lacayos aparecieron nuevamente y la Escuadra alcanzó el noveno y último faro que proyectaba su luz contra una placa.

Edward Blake: ¿Y ahora?

Durandal: La placa. Hay que activarla.

Los seis subieron sobre el círculo. La placa reveló un sello del dialecto del Enjambre liberando llamas verdes en dirección al muro invisible que se encontraba detrás de ellos. Un crujido rompió la roca que ocultaba la puerta y se abrió revelando una luz cegadora.

Wolf: ¿Durandal?

Durandal: "El ojo de cerradura que une a nuestros mundos refleja la Luz del universo."

Ryuko Matoi: ¿Qué dices?

Las llamas esmeraldas forjaron un puente como el que permitió al equipo sobrevivir a la caída del Abismo. Las puertas se abrieron completamente. El camino estaba despejado. Mientras el equipo avanzaba, los chillidos y rugidos de todas las formas del Enjambre resonaron por todo lo largo y ancho del Abismo.

No hacía falta que Anton ordenara correr. Los seis cruzaron el puente con toda una progenie entera detrás de ellos. La luz era tan fuerte que ninguno de los seis pudo ver los pilares sobresalientes. En varias ocasiones, Sasha topó con los pilares para ser ayudada por Kai a cruzar.

La luz era tan fuerte que cegaba. Definitivamente no era la misma materia que empleaban los Forerunner o eso pensó el Cazarrecompensas en un inicio. Al cruzar, Wolf entendió que habían cruzado por un espejo. Ese espejo era la Oscuridad que era tan poderosa que reflejaba la Luz del exterior. Una vez más todo se oscureció.

El Mar de los Gritos

Reino de Abaddón

No había nada y luego, al abrir los ojos, el equipo se encontró en una desolada plataforma flotante al lado de un tenebroso castillo. El cielo estaba ardiendo ante la iluminación de un sol verdinegro que ejercía presión sobre sí mismo como si un vórtice lo estuviera succionando.

Kai Argento: ¿Dónde estamos?

Durandal: "El Mar de los Gritos, donde se alza el trono del mayor príncipe del Enjambre. El Reino de Abaddón."

Anton Ivanoff: ¿Kraven sabía de esto?

Durandal: Eso parece.

Edward Blake: ¡Miren, en el cielo! ¡¿Qué es eso?!

Todos giraron hacia donde el Iluminado apuntaba al sol verdinegro.

Durandal: Una Alma Suprema.

Wolf: ¿Alma?

Ryuko Matoi: Eso significa entonces que... Abaddón nunca fue derrotado.

El Cazarrecompensas recordó el esqueleto destrozado que había en la Cámara de la Noche. Al hacer las relaciones se percató de que las osamentas pertenecían sin duda a un Caballero Nigromante de una altura considerable, incluso mayor al de un Ogro.

Wolf: Era un contenedor... El cuerpo físico de Abaddón. Las Resucitadoras intentaron resucitarlo en ese mismo cuerpo...

Anton Ivanoff: Pero Abaddón siempre fue esa estrella.

Durandal: Bueno... Kraven dice que el Alma Suprema es como un seguro para su inmortalidad.

Ryuko Matoi: Entonces no morirá hasta que esa estrella muera.

Edward Blake: Y... ¿Cómo lo haremos?

Anton Ivanoff: Podríamos acercarnos para empezar.

Los seis bajaron los escalones. El castillo que se alzaba ante su vista estaba flotando de forma independiente a la isla donde ellos se encontraban. Supuestamente debía estar un puente que los conectara pero, al ver otra placa, entendieron que debían repetir la secuencia para abrirse paso a esa dimensión. Sin embargo, a los lados se encontraban unos tótems demasiado sospechosos.

En el momento en que el Equipo Headhunter se posicionó sobre la placa, llamas verdosas salieron de esta en dirección a la entrada del castillo. El fuego comenzó a solidificarse cuando de repente los tótems se iluminaron con una luz rojiza y produjeron un horrible estruendo.

Edward Blake: Ok... ¿Algo que Kraven pueda decir de esto?

Durandal: ¡Leo lo más rápido que puedo! ¡Kraven escribía cosas aquí desde su niñez!... Aquí está... Ay no... ¡Salgan de la placa!

Los seis pegaron un brinco escapando de la explosiva expulsión de energía que disparó la placa. Los tótems volvieron a su estado de reposo.

Edward Blake: Creo que así no es.

Kai Argento: Debe haber otra manera...

Ryuko Matoi: Podríamos saltar.

Kai observó lo que había en el abismo.

Kai Argento: ...No creo que eso funcione.

Wolf: ¿Durandal? ¿Encontraste algo?

Durandal: ¿Más allá de resúmenes y pensamientos de Kraven sobre la Simetría Universal? Hmm. Ajá... Aunque dice que son conjeturas... (Carraspeo) "Los Tótems de Purificación. Parece que los del Enjambre usan estas cosas como mecanismos de seguridad. Para cruzar, unos deben quedarse en los Tótems para que su mecanismo de purificación no se active y, aquellos que crucen, deben de hacer lo mismo en los Tótems del otro lado"... Magia muy oscura del Enjambre.

Sasha Evans: ¿Magia?

Ryuko Matoi: Nah, debe ser ciencia que todavía no entendemos.

Kai Argento: ¿En qué te basas para decir eso?

Ryuko Matoi: Estas cosas no parecen entender lo que es morir. Con eso creo que cualquiera se hace una idea.

Anton Ivanoff: Bien. Intentémoslo...

Sasha Evans: ¡Cuidado!

A espaldas de Anton, un Caballero estaba por enterrar su Espada cuando Sasha le disparó una bala con gran precisión que desintegró su cabeza. La criatura soltó su arma y el Cazarrecompensas la tomó.

Ryuko Matoi: Ya habían tardado.

Ryuko encendió su Espada de Energía y fue a uno de los tótems de la misma forma que hizo Wolf. El resto de la Escuadra regresó a la placa que reinició la formación del puente. Estando Wolf y Ryuko en los respectivos tótems, estos no se activaron y no dispararon el pulso purificador.

Decenas de Lacayos y Acólitos buscaban apartar a los invasores de profanar sus artefactos a lo que ellos respondían con fuerza. Huesos y extremidades de Nigromantes salían expulsados en el aire para ser llevados por el viento hasta la Alma Suprema. Un eco resonó y el puente se formó.

Anton, Sasha, Kai y Edward cruzaron el puente hasta llegar al otro lado en la entrada del castillo. Los cuatro se dividieron en parejas para impedir que los tótems de esa zona se activaran a fin de permitir cruzar al Cazarrecompensas y a Ryuko. Juntos cruzaron la senda perseguidos por Lacayos que cayeron en el abismo cuando el puente desapareció.

Wolf y Ryuko lograron sujetarse apenas de sus compañeros para reunirse. Los enemigos a sus espaldas desaparecieron en brechas dimensionales. Las colosales puertas del castillo se abrieron de par en par dejando ver el desarrollo de un largo pasillo. Con algo de temor y coraje avanzaron por ese último obstáculo hasta encontrarse con un pequeño pozo.

Los seis se dejaron caer en el interior donde un charco de agua les amortiguó la caída. Caminaron hasta una nueva puerta donde un símbolo ya conocido estaba tallado.

Durandal: El símbolo de Abaddón.

Kai Argento: ¿Algo que Kraven sepa?

Durandal: Nop. Yo creo que significa que vamos por el camino equivocado pero ustedes son los jefes.

La puerta se abrió. El trono de Abaddón se encontraba hecho trizas a la sombra de la Alma Suprema. Los seis avanzaron con cuidado hasta el centro. Era una zona algo complicada de describir ya que había un par de torres que custodiaban lo que vendría siendo un trono mientras que al frente de esto se encontraba una amplia habitación protegida por un cristal de origen desconocido.

Durandal: Detecto una extraña presencia en este lugar.

Ryuko Matoi: También tengo un mal presentimiento.

Edward Blake: Más cerca de la Alma Suprema no podemos estar.

Edward liberó su Arma Voltaica y apuntó al sol pero entonces Anton lo detuvo.

Anton Ivanoff: No creo que sea así de fácil.

Wolf: ...Maldita sea...

Ryuko Matoi: ¿Qué pasa?

Wolf: Ahí está el cristal que contenía el Alma de Abaddón.

En la cámara cubierta por el enigmático cristal se encontraba el contenedor intacto del Alma de Abaddón.

Durandal: Si lo trajeron aquí entonces debe haber una Bruja custodiándolo...

Un estruendoso chillido resonó por el recinto. Varios Caballeros salieron de la habitación ordenados por la voz de una Bruja. La criatura vociferaba un canto inentendible a la par de realizar gestos con sus manos inundándose de llamas verdes.

Edward Blake: Ehh, esto se ve terriblemente mal.

Durandal: Ugh, se pone peor. Según Kraven... Ese canto... El Canto de Penitencia, acabará con todos aquellos que lo hayan escuchado y sean ajenos al Enjambre.

Edward Blake: ¡¿Qué?! ¡¿Cuánto tiempo nos queda?!

Ryuko Matoi: Cada vez menos si seguimos hablando.

Anton ordenó dividir al equipo en dos grupos. Cada uno de ellos acabó con la resistencia de los Caballeros hasta adentrarse en la habitación. La cámara donde estaba la Bruja y el Cristal Ascendente fue contenida en el mismo material que adornaba la sala. Un par de Aulladores apareció en cada lado disparando proyectiles de axiones contra los invasores.

Durandal: ¡Hay un cambio en la entonación! ¡La Bruja está terminando su canción!

Anton Ivanoff: ¡Destruyan los Aulladores!

Cada miembro del equipo concentró su fuego en los núcleos de los Aulladores provocando que explotaran en energía purpura. El material disolvió los muros de la cámara, la Bruja concentró las llamas verdes en sus brazos para disparar la energía necrótica.

Los seis pudieron esquivar los ataques y contraatacaron. La Bruja era lo suficientemente poderosas como para resistir todos los disparos que llovían sobre ella. Su canto se volvía cada vez más insoportable y un malestar comenzó a ejercer presión en la mente de los de la Escuadra. Aun así, el equipo se acercó hasta la Bruja provocando que ella liberara un campo de veneno.

El gas tóxico hizo caer a casi todos con excepción de Wolf y Anton que estaban considerablemente cerca. La Bruja atacó al Cazarrecompensas directamente al reconocerlo como aquel que impidió el resurgir de su señor. Los proyectiles de axiones quebraron el escudo de energía de Wolf que apenas y podía levantar su arma.

Anton, caminando sobre sus rodillas, se acercaba lo más rápido que podía a la espalda de la Bruja. Confiando en él, Wolf le arrojó su Cuchillo de Combate. Anton la tomó en el aire y utilizando la mochila propulsora se aferró a la espalda de la Bruja para degollarla a fin de destruirle la garganta. La Bruja chilló tan fuerte que su canto se distorsionó. Las llamas la consumieron iluminando la cámara en luces esmeralda. Al final, brillando en la oscuridad, el Cristal Ascendente seguía intacto con el Equipo Headhunter derribado alrededor de él.

El Fin de Abaddón

Reino de Abaddón

"No puedo morir" Esas palabras resonaron en la cabeza de Wolf cuando abrió los ojos y miró hacia la Alma Suprema.

Wolf: ¿Durandal?

Durandal: Sigo aquí.

Wolf: Los demás... ¿Están bien?

Anton Ivanoff: Por suerte... ¿Tú estás bien?

El Spartan le devolvió su Cuchillo de Combate. Cuando Wolf lo tomó, limpió los pedazos de Bruja que ensuciaban el símbolo que adornaba el filo del arma y luego lo guardó.

Wolf: Un poco mareado... Esa Bruja no era como las demás.

Durandal: Hmm. Creo que era una Cantora. Kraven estaba muy obsesionado con una tal Murmur y su canto.

Kai Argento: ¿Murmur?

Durandal: Ah, ya. Sí. Es la Bruja que acaban de matar.

Kai Argento: Es... Bueno saberlo, supongo.

Edward Blake: Kraven sabía mucho de estas cosas ¿Cómo es que no sobrevivió a la primera incursión? ¿Sigue vivo?

Ryuko Matoi: Sólo Caroline regresó... Es probable que los demás hayan muerto o desaparecido...

Sasha Evans: ...

Wolf: ¿Por qué vinieron ustedes dos? ¿Por qué vinieron al Asalto en el Complejo Hekatiano?

Ryuko Matoi: Mi... Hermana. Ella formó parte del Equipo Shattered. Pero aún no lo creo... Es imposible... Ella no pudo... (Suspiro) Yo sólo no lo sé...

Sasha Evans: Mi hermano... También formó parte de la primera incursión. La última vez que lo vi fue antes de venir aquí... Lo conocía mejor que nadie y sé que él debió haber luchado hasta la muerte... Caroline me contó lo que vio... ¡Sólo quiero que todo esto termine! (Sollozo).

Venganza. El Cazarrecompensas no pudo evitar sentir empatía por sus compañeras. Recuerda perfectamente el odio que sintió hacia el Covenant Tormenta y hacia Ridley por lo que le hicieron. Sus causas nunca fueron nobles y no estaba exento de ese tóxico sentimiento. Era curioso, ahora él sentía que estaba caminando un camino donde él no estaba a la cabeza.

Durandal: Hmm. No creí que funcionaría.

Pequeñas cajas de munición aparecieron cerca del equipo.

Kai Argento: ¿Teletransportaste esto del mundo real aquí?

Durandal: Sí, bueno. Tenía que intentarlo. Después de todo no matas dioses oscuros a punta de palos y piedras.

Kai Argento: Tienes razón. Pero no estamos aquí para matar a un dios. Venimos a vengar a los caídos.

Los seis se abastecieron y guardaron varios cartuchos en los compartimentos de sus armaduras.

Anton Ivanoff: ¿Cuál es la situación?

Wolf: El Cristal Ascendente está aquí pero no hay rastros de su alma.

Durandal: Porqué está frente a ustedes. Este Cristal era contenedor para traerlo de vuelta a un cuerpo físico.

Ryuko Matoi: Espera... Eso significa que...

Wolf: Tenemos que revivirlo.

Ryuko Matoi: ¿Y cómo haremos eso?

El Cazarrecompensas se acercó al Cristal Ascendente. La inconfundible voz de Abaddón resonó en su cabeza y una presencia comenzó a fluir a través de él.

Wolf: ...Todos. Al Cristal.

Confundidos hicieron caso a la indicación de Wolf. La oscura presencia fluyó a través de ellos reuniéndose en el Cristal Ascendente. La voz de Abaddón se escuchaba y decía: "Somos el fin de todos los mañanas. Pertenezco a la tormenta que se avecina. Su Luz se quebrará y se extinguirá".

Kai Argento: ¡Miren en el cielo!

La Alma Suprema liberó ondas flamígeras que inundaron el castillo. Los fragmentos del trono de Abaddón se elevaron en el aire al mismo tiempo que las llamas esmeraldas surgían de los huesos de los fragmentados Nigromantes. Una Espada de Oscuridad apareció en el centro del trono y alrededor de él se arremolinaron las llamaradas de la Alma Suprema.

Las llamas que se aferraron al mango de la Espada tomaron forma de manos luego de brazos hasta desarrollar un torso que culminó con piernas y la formación de una cabeza adornada de tal forma que parecía una corona. Un pulso necrótico fue disparado en el momento en que Abaddón sostuvo su Espada y la elevó al aire reclamando el desafío del Equipo Headhunter.

Durandal: Movimiento. Enemigos aproximándose.

Edward Blake: ¿Y el plan?

Kai Argento: Creo que aquí no puede hacernos daño.

Ryuko Matoi: Por lo pronto...

Lacayos y Acólitos rodearon la habitación. Los seis se dividieron en dos grupos y repelieron a los enemigos. Abaddón levantó su brazo y disparó rayos de energía que rompieron la cámara del contenedor del Cristal Ascendente. El equipo se vio forzado a abrir fuego contra el Príncipe del Enjambre. Los impactos atravesaron el esquelético cuerpo de Abaddón y destruyeron el escudo que lo rodeaba haciendo que cayera de rodillas.

Todos recargaron sus armas y volvieron a abrir fuego sólo para percatarse de que sus armas eran inútiles contra el esqueleto interno de Abaddón y ni siquiera los proyectiles del Cañón de Energía de Wolf podían hacer algo al respecto. Fue entonces que entendieron que el escudo que daba forma al nuevo cuerpo de Abaddón era la misma Luz de ellos moldeada bajo su voluntad.

Abaddón disparó más proyectiles de energía obligando a que los seis se esparcieran por la cámara. El Príncipe siguió al que tenía más cerca para poder aplastarlo con su Espada fallando a propósito. Los seis se reagruparon nuevamente en una posición segura y vieron como Abaddón se burlaba de ellos y los provocaba señalándolos con el dedo de su mano.

Edward Blake: No podemos decir que no lo estamos intentando.

Kai Argento: Su escudo de Luz es vulnerable pero su alma no...

El Cazarrecompensas observó el escenario y notó a varios Caballeros similares a los que había en el puente. Estos blandían Espadas de Oscuridad similares a las empleadas por los Sables de Abaddón. No había duda de que ellos podían usar esas armas y, de hecho, Ryuko usó una anteriormente. Esas Espadas debían tener un poder que ellos desconocían y quizás era lo único que podía fragmentar a Abaddón.

Wolf: Ryuko...

Ryuko Matoi: ¿Ahora que locura se te ocurrió?

Wolf: ¿Crees poder usar esas espadas contra Abaddón?

Ryuko Matoi: ¿Hablas en serio?

Wolf: Es lo único que se me ocurre.

Ryuko Matoi: Pues no lo sabremos hasta intentarlo.

La mujer encendió su Espada de Energía y arrasó con todo un grupo de Lacayos para fulminar al Caballero. Abaddón intentó matarla en el acto pero su cuerpo cayó en el momento en el que el resto del equipo lo rocío con balas.

Ryuko Matoi: ¡Aquí voy!

Ryuko blandió la pesada arma contra el cuerpo de Abaddón. El filo de la espada atravesó al Príncipe como si fuera un fantasma pero un pulso de energía fue disparado instantáneamente. La mujer entonces siguió golpeando a la criatura que comenzó a deformarse hasta desaparecer y regresar a su trono. La criatura levantó su Espada con ambas manos y dirigió su energía a la Alma Suprema.

Sasha Evans: Oh... No.

Anton Ivanoff: ¡Disparen!

Mientras Ryuko escapaba de los ataques de Abaddón, el resto del equipo se dirigió contra el núcleo de la Alma Suprema que se había acrecentado considerablemente y ahora disparaba flamas solares contra el escenario. Los proyectiles de Wolf fueron suficientes para apaciguar el sol y ahora se concentraron una vez más en Abaddón.

El Príncipe del Enjambre ahora se veía más dañado. Sus llamas verdosas estaban algo apagadas y el esqueleto que se veía en su interior tenía varias articulaciones rotas. El poder y la Luz tomada de las Espadas del Enjambre podían fragmentar el cuerpo de Abaddón así como también podían llevarlo a su perdición.

Abaddón entonces llamó a un par de Ogros para mantener ocupada al resto de la Escuadra. Ryuko no tenía más opción que esquivar los espadazos de Abaddón y también los proyectiles de energía que disparaba desde sus dedos.

Sasha acabó con los Ogros gastando apenas dos cargadores de su Rifle de Precisión. El resto del equipo se reagrupó para disparar a Abaddón pudiéndolo tumbar una vez más. Ryuko volvió a atacar. El filo de la Espada de Oscuridad fragmentaba el cuerpo de Abaddón pero en eso la criatura levantó con fuerza y velocidad su Espada elevando a Ryuko en el aire de un golpe para sujetarla de una pierna y arrojarla contra una de las torres. Wolf no lo pensó más y usó su Aceleración para interceptar a su compañera para amortiguarle la caída.

Anton Ivanoff: ¡Ryuko! ¡Wolf! ¡¿Están bien?!

Durandal: Mejor que ustedes no.

Abaddón reactivó su Alma Suprema. El sol verdinegro se acrecentó y liberó más descargas solares. Los cuatro que quedaban apenas pudieron debilitar el Alma lo suficiente con ayuda de Edward y su Arma Voltaica. Wolf y Ryuko intentaron reunirse con su equipo pero a medio camino ella cayó al suelo.

Ryuko Matoi: Algo está mal...

Wolf: ¿Qué?

Ryuko Matoi: Mis heridas... No sanan...

Durandal: ¡Wolf! ¡Atrás de ti!

Por pura reacción, el Cazarrecompensas bloqueó el ataque de Abaddón con su Cañón de Energía. Un pulso de energía desconocida expulsó al Príncipe del Enjambre hasta el otro lado del escenario con una expresión de asombro y confusión.

Ryuko Matoi: ¿Qué fue lo que hiciste?

Wolf: No lo sé.

El Cazarrecompensas ayudó a Ryuko y la llevó con el resto de su equipo. Pero a mitad del camino Abaddón apareció y sujetó de la cabeza a Wolf para arrojarlo contra su trono. Ryuko pudo haber sigo arrastrada igualmente pero alcanzó a ser tomada por sus compañeros de equipo.

Los cinco vieron como el Príncipe intentaba acabar con el Cazarrecompensas con una violencia que hacía pedazos el castillo. Wolf apenas podía esquivar los ataques con su Aceleración pero la confusión y otros factores hicieron que fuera víctima de varios golpes. Abaddón estaba por enterrar su Espada en el pecho de Wolf cuando unas cuatro balas retumbaron en su cráneo.

El resto del equipo reaccionó a los disparos propinados a Abaddón por Sasha que cargaba su Rifle de Precisión tan rápido como gastaba sus balas. No estaba dispuesto a perder a su compañero. La escuadra siguió su ejemplo y abrió fuego contra Abaddón que, incapaz de moverse ante la abrumadora potencia de fuego, cayó.

Ryuko Matoi: ¡Toma la Espada!

El Cazarrecompensas tomó la Espada de uno de los Caballeros Nigromantes cercanos cuando Abaddón volvió a hacer su jugarreta y se levantó de golpe para golpearlo. Una vez más, Abaddón levantó su Espada reactivando su Alma Suprema. El Príncipe estaba por aplastar a Wolf empleando su alma en su ataque definitivo cuando entonces Sasha cayó sobre sus espaldas para vaciar su Magnum M6D en la cabeza de Abaddón.

El Príncipe del Enjambre se sacudió y arrojó a Sasha contra una de las torres. En eso, Ryuko atacó el brazo de Abaddón logrando de alguna forma hacer que soltara su Espada. Wolf, desesperado, tomó la Espada y, a pesar de que le provocaba quemaduras insoportables, usó toda la fuerza que tenía para enterrar el filo en el abdomen de Abaddón.

Un pulso necrótico emergió del interior de Abaddón. Una fuerza abrumadora generó un vórtice en su pecho que succionó la Alma Suprema. Llamas verdosas salieron expulsadas del cuerpo del Príncipe del Enjambre quién exhaló un último suspiro antes de que su mente, cuerpo y existencia aprendieran finalmente la sensación de la muerte.

El Último Aliento

14 de Octubre del 2580

Enfermería, Torre de los Titanes, Distrito 7, Ceres

La oscuridad del abismo se disipó. Cuando Sasha abrió los ojos esperaba encontrarse en aquel infierno pero no. Estaba recostada en una camilla en algún centro médico. No lo sabía por ver el simple entorno sino porque gran parte de su vida estuvo en uno.

Kai Argento: ¿Ya despertaste?

Sasha Evans: ¿Señor... Argento?

Kai Argento: Je, je ¿En serio me llamarás señor por toda la vida?

La chica se acomodó mientras esbozaba una pequeña sonrisa que luego cambió a una expresión de angustia.

Sasha Evans: ¡Los demás!

Kai Argento: Está bien. Los únicos heridos de gravedad fueron tú y Wolf.

Sasha Evans: ¿Y Ryuko?

Kai Argento: Dicen que ha lidiado con peores cosas. Ahora mismo debe estar trabajando. Fuiste tú por quien más nos preocupamos... Intenté detenerte pero...

Sasha Evans: ...¿Pero?

Kai Argento: Es que estoy en un dilema. Fui compañero de tu hermano en la Novena Unidad de Althan pero no sé si él aprobaría esto. No soy quien para decir esto en su nombre pero... Estoy orgulloso. Me alegra contar con una compañera como tú.

Sasha no pudo hacer más que soltar lágrimas de felicidad. Sabía que ciertamente su hermano no aprobaría las cosas y decisiones que había hecho. Pero lo que acabó de pasar es algo de lo que no se arrepiente. Ahora podía vivir en paz.


20 de Octubre del 2580

Plaza del Elegido, Distrito 7, Ceres

Serafall Sitri: General Reiss.

Reinhardt Reiss: Capitana Sitri, ¿averiguaste algo?

Serafall Sitri: Los reportes del Equipo Headhunter, Equipo Shattered y el Diario de Kraven sugieren que Abaddón pertenecía a una clase diferente de entidad del Enjambre que no reside en nuestro mundo material. Mi última sinopsis de estos planteamiento esotéricos es que el "hogar" de Abaddón es parte de un universo recreado mediante un poder y organismos del Enjambre. Los datos proporcionados de ambos equipos nos dieron datos muy valiosos sobre esta especie y del destino del futuro que el Enjambre planea darnos. Abaddón ha sido derrotado por lo que ellos no supondrán una amenaza por un tiempo al igual que la Confluencia Temporal desde la destrucción del Corazón del Jardín de Tourian.

Reinhardt Reiss: ...¿Sabes el porqué de: "Hijo de Zirzechs"?

Serafall Sitri: El título de Abaddón: "Hijo de Zirzechs". Es una traducción ambigua y bastante controvertida. Hasta ahora, no se ha observado ninguna acción directa de poder más expansivo por parte de entidades del Enjambre. Los aficionados a las leyendas discuten: ¿Representa la Alma Suprema la cúspide del poder del Enjambre o es por el contrario el más joven y accesible de una serie de inframundos, cada uno de los cuales alberga una archientidad del Enjambre aún más terrible?

Reinhardt Reiss: Abaddón era sólo un príncipe del Enjambre. No hemos hecho más que ganar una batalla, Capitana Sitri. La verdadera guerra está por venir.


Altar de Zirzechs, El Acorazado, Órbita de Doisac, Sistema Oth Sonin

Doisac. El mundo de origen de la salvaje especie de los Jiralhanae. Ni su fuerza y orgullo pudo resistirse ante la voluntad de la Espada Más Afilada del Universo. El Rey Corrompido observaba desde su altar su ejército de Corrompidos acrecentándose con cada voluntad arrebatada.

En eso, las puertas a sus espaldas se abrieron y un trío de Caballeros Nigromantes se aproximó hacia su Rey. La figura alada que formaba al Quebrantador de Voluntades se giró y pudo percibir en el aire las malas noticias. Abaddón, el Devorador de Esperanza, había muerto. Zirzechs se enfureció y levantó su mano sobre los Caballeros y los transformó.

Zirzechs, el Rey Corrompido: ¿Dónde está mi hijo? ¿Dónde está Abaddón, tu señor, tu dios principesco, tu príncipe divino? Siento su ausencia como si fuera un agujero en mi estómago. Donde antaño su tierno tributo abría el apetito de bocas enterradas, ahora sólo queda hambre. Escúchenme estrellas, andrajos de cielo... Voy a llenar este abismo desgarrado... Con venganza.


C O N T I N U A R Á