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El Peor Día

5 de Diciembre del 2579

Órbita de Ragnarok, Sistema Harmonía

Han pasado ocho días desde que se perdió el contacto con el Escuadrón Zulú del Cuerpo de Soldados de Choque de Descenso Orbital. La última transmisión recibida de ellos fue desde Ragnarok, un planeta bajo sospecha de actividades ilegales en el inexplorado Sistema Harmonía.

Los términos del contrato eran localizar y prestar asistencia a los soldados desaparecidos. Lyca corrigió las coordenadas y se aproximó al planeta. A medida que se acercaba notaba como una esotérica aura cobijaba el contorno de Ragnarok.

Cuando el vehículo de la Cazarrecompensas ya estaba en la atmósfera del planeta, las nubes purpuras resultaron ser todo lo contrario a un hermoso fenómeno natural. Todo el ambiente estaba siendo azotado por una terrible tormenta eléctrica que igualmente dificultaba la visión. Era cuestión de tiempo para que uno de los relámpagos alcanzara la nave de Lyca provocando una falla en los circuitos y dando por consecuencia que casi se estrellara de lleno adentro de un edificio en ruinas de una tierra abandonada.


Tierras del Templo, Ragnarok

Lyca apenas y pudo recuperar el control de su vehículo que había provocado un gran agujero en el interior de las ruinas de un edificio. Allí mismo pudo estabilizar y recuperar el control de su nave, lo estacionó y salió de él preparada con sus armas revisando su entorno como precaución.

Una vez que todo pareció estar en orden, la Cazarrecompensas avanzó hacia la única salida que había. Lo único que se interponía era lo que parecía ser un arácnido repleto de tela. Sin preocuparle más, ella abatió a la indefensa criatura para abrir su camino por un túnel que culminaba en una puerta bloqueada por un código alienígena desconocido. Eso llevó a Lyca a inspeccionar de cerca la estructura ya que no había visto antes ese tipo de tecnología o diseño. Sin más opción, buscó una ruta alternativa a través de un hoyo que no encontró muy lejos.

La Cazarrecompensas se dejó caer y se encontró en una caverna donde estaban apiladas varias cajas de suministros de la UNSC pertenecientes seguramente al Escuadrón Zulú. Lo que era extraño es que no había rastros de ninguna persona en ese lugar. Lyca se movió con pie de plomo y revisó los monitores desde los que descargó un mapa que le mostró un camino secreto al que se podía acceder moviendo una palanca.

Al hacer eso, una compuerta oculta se abrió desarrollando un pasillo donde se hallaban colgados sin vida los cuerpos de varios Marines del Escuadrón Zulú. Sin embargo, lo más inquietante eran una serie de membranas oscuras y viscosas pero que, al mismo tiempo, eran como una ventana a un cielo estrellado; toda la materia estaba esparcida por las paredes y el suelo. Lyca siguió el pasillo hasta otra caverna donde había más computadoras. El ambiente se tornó increíblemente frío y de repente unos destellos aparecieron abriendo huecos oscuros desde los que salieron criaturas humanoides con afiladas garras.

Las entidades, hechas de la misma materia oscura, se aproximaron lentamente hacia la Cazarrecompensas. Ella apuntó y disparó su arma sin pensarlo dos veces pero las criaturas pudieron evitar el fuego con gran facilidad al desplazarse con tal velocidad como si se hubieran teletransportado. De cualquier modo fue cuestión de tiempo para que Lyca lograra abatir a la mayoría. Al morir, las criaturas eran absorbidas por el mismo destello que los había traído.

Como respuesta, más destellos surgieron para traer entidades oscuras armadas con alguna especie de arma que Lyca tampoco había visto en su vida. Sin ganas de perder el tiempo averiguando si podía sobrevivir contra esas cosas y ya adivinando el estado de todo el Escuadrón Zulú, Lyca dio media vuelta y escapó por una de las puertas que se encontraban todavía activas.

Una densa neblina se hizo presente en la zona y Lyca eventualmente perdió su camino. Intentó trazar su ruta de escape con el mapa pero de alguna manera la presencia de las entidades oscuras alteraba su sensor. Más brechas y destellos se abrieron revelando ser alguna especie de anormalidad dimensional desconocida. Lyca esquivó varios de los disparos enemigos y finalmente topó con la puerta que conducía a la salida.

Afuera se encontraba un campamento hecho por el Escuadrón Zulú sino más bien una pequeña base. Lyca observó el cielo que ahora se encontraba totalmente despejado sin rastro alguno de la tormenta que la hizo caer. Esa podía ser la oportunidad perfecta para escapar así que llamó a su nave pero desafortunadamente el impacto del rayo provocó que esta se viera dañada entrando forzosamente a un estado de autorreparación.

Lyca siguió moviéndose para evitar volver a toparse con las entidades oscuras y se aventuró por las desoladas ruinas encontrando más flora y fauna nativa. No tardó mucho en toparse con una antena de comunicaciones a la que activó para transmitir alguna señal de auxilio. Desafortunadamente, una supuesta interferencia atmosférica cortaba la transmisión. La Cazarrecompensas miró al cielo extrañada de que este se encontrara totalmente despejado así que no le quedó de otra más que buscar algo en el campamento que le pudiera ser más útil.

Al cruzar una compuerta, la felicidad llenó a Lyca al encontrar el vehículo del Escuadrón Zulú. Ella corrió y subió a la cabina de pasajeros y registró la bitácora. Curiosa como siempre, Lyca descargó el archivo de audio para escucharlo ahí mismo.

Aiden Smythe (Audio): 25 de Noviembre del 2579. Informe de Zulú-1. Al seguir una sospechosa nave Splicer llegamos a un sector espacial desconocido. Logramos derribarla en una región desértica de uno de los planetas al que los Sangheili llamaban "Ragnarok". Nos dirigimos al lugar del impacto, pero nuestra nave resultó ser dañada por una extraña tormenta... La actividad magnética inutilizó nuestros sistemas de comunicaciones. Al aterrizar, nos dividimos en dos equipos: uno montaría la base y otro repararía la nave. Todo iba según los planes hasta que aparecieron...

La entrada se entrecortó pero Lyca supuso que "aquellos" que habían aparecido debían ser las mimas cosas con las que se encontró antes. Que todos fueran abatidos dejaba en claro la peligrosidad que representaban. Dispuesta a no arriesgarse más, la Cazarrecompensas fue a la cabina del piloto para encender el vehículo sólo para darse cuenta tristemente de que este no tenía nada de combustible.

Suspirando decepción, Lyca salió del transporte no sin antes descargar una versión ampliada del mismo mapa de la región. Revisando con detalle se percató de la presencia de lo que parecía ser un ascensor oculto dentro de un cúmulo de telarañas. Ella caminó hasta esa dirección y se topó con el cuerpo momificado de una criatura bastante grande. Su aspecto recordaba mucho al de un insecto ya que tenía seis extremidades al igual que varios ojos en su rostro. Estaba cubierto además por unos mantos de los que sobresalían símbolos desconocidos pero que indicaban alguna especie de relación a alguna tribu.

Lyca dejó de revisar el cuerpo y avanzó a la plataforma del ascensor que inició su movimiento al instante elevándose hasta la cima de una edificación oculta entre las rocas.

Scavengers

Gran Templo, Ragnarok

Una vez que la plataforma se detuvo, Lyca encontró otro par de cadáveres más al lado de una puerta automática. Los revisó de cerca con su Visor Frontal de Datos determinando que la gran masa muscular que poseían los seres insectoides eran consecuencia de un duro entrenamiento así que era más que obvio que pertenecían a una raza de guerreros aunque la falta de un sistema de defensa u armas convencionales resultaba extraña aunque tampoco descartaba la idea de que estos fueran robados o tomados luego de sus muertes.

Lyca cruzó al otro lado de la puerta y atravesó una pendiente que elevaba un pasillo hasta la cima de lo que parecía ser un observatorio con un extraño artefacto en el centro. Cerca de ahí se disparó un destello de luz que dio el paso a una oscura brecha dimensional de la cual salió una figura tenebrosa que expulsó llamaradas por todo el escenario.

La Cazarrecompensas buscó cobertura rápidamente con uno de los pilares que adornaba el complejo y atacó directamente a la cabeza del monstruo viendo que al menos las balas le podían ser de utilidad a pesar de que la criatura poseía una especie de barrera individual similar al de un escudo de energía.

Otro montón de destellos se dispararon marcando la aparición de más entidades oscuras. Los recién llegados forzaron a Lyca a salir de su posición y obligándola a gastar munición frenéticamente. En eso, un ensordecedor sonido la sobresaltó y observó como a los alrededores del observatorio había varias naves de las cuales salieron sujetos similares a las criaturas momificadas que vio antes.

Los insectos humanoides blandían hojas cargadas de energía eléctrica y disparaban perdigones calcinados de unos rústicos rifles. La batalla dio inicio y los entes oscuros se vieron igualados y rápidamente abrumados con excepción de su líder quien seguía expulsando llamaradas de su boca. De la nada apareció uno de los insectoides más grandes y blandió su afilada espada contra el oscuro, partiéndolo en dos antes de que desapareciera en un destello.

Sin su líder, todas las sombras oscuras desaparecieron dejando únicamente a Lyca y sus "salvadores" en ese lugar. Las criaturas insectoides no tardaron en percatarse de la presencia de la mujer y se observaron para hablar en su idioma natal consistente en sonidos graves y aullidos. El líder, por su vestimenta, guardó su espada y se acercó a la Cazarrecompensas provocando que ella le apuntara con su arma sin titubear.

La criatura se detuvo pero no mostró ninguna intención de retroceder, de hecho, también se mostró a la defensiva al mostrar un arma similar a un fusil de precisión. Pasaron unos cuantos segundos de tensión que parecían eternos pero al final todo culminó cuando el líder de la manada proliferó una serie de sonidos dando la orden a sus subordinados de desalojar el templo. Ante eso, Lyca bajó su arma entendiendo que ellos no tenían intención de luchar contra ella. La criatura guardó sus armas y nuevamente formó sonidos de su boca que poco a poco cobraron sentido.

Robiks, Espada de la Cicatriz: No... Soy... Tu... Enemigo.

Lyca: ...¿Qué?

Robiks, Espada de la Cicatriz: Escucha... Lo que te tengo que decir... Y comprenderás... El peligro que corre este mundo.

Confundida, Lyca observó cómo la criatura caminó hacia uno de los pilares del templo donde accionó un comando que disparó la proyección holográfica de Ragnarok. Antes de proseguir, Robiks ajustó el traductor integrado a su casco para hablar con más claridad.

Robiks, Espada de la Cicatriz: Hace tiempo, un objeto cósmico impactó en este planeta y produjo un enorme cataclismo. Pasó el tiempo cuando una gran batalla se dio entre el Horus y el Sokaris causando una falla en la continuidad espacio-temporal. Donde antes había un Ragnarok, pasó a haber una sombra perteneciente a la oscuridad. Dos mundos que coexisten en dimensiones paralelas. Para cuando mi especie, los Neopthept, llegamos a este planeta nos encontramos con los Corrompidos... Un conjunto de razas sumidas bajo la voluntad de la espada más afilada del universo.

La proyección del planeta pasó a ser de varias formas desconocidas. Todas ellas con las mimas entidades de los entes oscuros con los que lucharon anteriormente.

Robiks, Espada de la Cicatriz: Durante varios ciclos hemos estado combatiendo a los Corrompidos... Pero hoy estamos al borde de la derrota final... Ragnarok y su sombra, Gjallarhorn, coexistían hasta que ellos robaron los artefactos creados para recuperar la energía de este planeta. Con ellos debilitaron nuestro mundo de luz hasta causar... Un colapso. Pero parece que finalmente la fortuna nos ha sonreído. La Casa de la Lluvia había profetizado la llegada de un salvador.

Lyca: ¿De qué hablas?

Robiks, Espada de la Cicatriz: Los mitos del Horus hablan de un Salvador no sólo para ellos. Todas las razas pensantes creen en alguien así. Y parece que finalmente has llegado... Ayúdanos a salvar nuestro mundo.

Lyca: ...Espera, a ver ¿Tú nombre es...?

Robiks, Espada de la Cicatriz: ...Robiks, último Barón de la Casa de la Cicatriz.

Lyca: Sí. Robert, escucha. Yo no soy quien crees que soy. Estaba aquí para ver si los del Escuadrón Zulú seguían con vida para cobrar mi dinero. No soy más que eso. Estaba a por marcharme cuando esas cosas aparecieron.

Robiks, Espada de la Cicatriz: Y aun así estás aquí. Si no detenemos a los Corrompidos, buscarán otros planetas que conquistar y destruir. Tú y los tuyos podrían ser las próximas víctimas.

Lyca: Para cuando eso pase supongo que alguien más preparado se encargará.

Robiks, Espada de la Cicatriz: Lo más sabio sería evitar que eso sucediera ¿Cómo sabemos sino está sucediendo ya?

Lyca: ¿Y qué quieres hacer para resolverlo? ¿Cuál es tu plan?

Robiks, Espada de la Cicatriz: Los Corrompidos han llevado la energía a los tres templos de Gjallarhorn. Tenemos que encontrar esos templos y recuperar su poder.

Lyca: Mmm. Pues que todo salga bien ¿No te molesta si me prestas una de tus naves?

Robiks, Espada de la Cicatriz: Creo que no tienes opción. Desde el momento en que llegaste a este planeta te has condenado. Nada de lo que entra puede salir. Todo ello fue producido por la misma interferencia espacio-temporal. La única forma de escapar es haciendo lo que te mencioné. Eres una cazarrecompensas, ¿no? Lo único que te puedo ofrecer es mi guía para escapar.

Lyca: (Suspiro) ¿Empezamos?


Yermos de Gavosk, Ragnarok

La misión, como la llamó Lyca, era realmente simple. Hay en total tres templos paralelos en ambas dimensiones. Utilizando cierto artefacto, Lyca debía recuperar cierta cantidad de energía de una de las máquinas contenidas en dichos templos para así devolverlo al del mundo real regenerando la máquina del Gran Templo y así restaurar el flujo espacio-temporal.

Sin más opción, Lyca siguió al Scavenger hasta su Esquife el cual se agrupó con otras naves de su misma clase. Una vez que recorrieron cierta distancia se separaron. El transporte donde iba la Cazarrecompensas descendió a un entorno desértico no muy diferente al de las Tierras del Templo.

Lyca bajó por la esclusa del Esquife y tocó tierra firme. Preparó sus armas y avanzó hacia la dirección indicada cerca de medio kilómetro más adelante donde uno de los templos se asomaba en el horizonte. La flora y fauna estaba conformada enteramente de criaturas insectoides lo que a Lyca le pareció irónico al considerar el aspecto de Robiks y su raza al no ser originarios de ese mundo.

A la mitad del camino, Lyca siguió por un tramo estrecho donde unos sonidos familiares la petrificaron. La grieta donde estaba se abrió hacia donde unos exploradores Sangheili se encontraban vigilando la zona. Estos sin darse cuenta fueron atacados inmediatamente por la Cazarrecompensas cayendo rápidamente y sin poder hacer mucho para defenderse.

Antes de que pudiera cuestionarse su presencia, Lyca recordó que el Escuadrón Zulú había derribado anteriormente una nave de los Splicers lo que quizá significaba que un colectivo de ellos se vio atrapado en Ragnarok al igual que ella y los Scavengers. La verdadera cuestión era entonces ¿Por qué los Splicers llegaron a este planeta? ¿Por qué razón? Su simple presencia no auguraba nada bueno.

Unos disparos se escucharon no lejos de ahí. No fue difícil identificarlos puesto que varios concordaban con las armas usadas por el Covenant. Sin perder tiempo, Lyca fue al lugar de origen encontrando un conflicto dado entre los Scavengers y los Splicers. Los proyectiles de plasma y perdigones calcinados llovían entre ambos bandos donde el sonido de los Rifles Tormenta y los Lanzadores de Metralla disparados fueron sofocados por el inconfundible rugido de un Wraith.

Los Splicers estaban forzando su entrada al templo donde Lyca debía acceder. La Cazarrecompensas subió a unos pilares para eliminar a uno de los francotiradores silenciosamente para tomar su arma y prestar asistencia eliminando a los líderes enemigos. En eso, un Esquife apareció dejando caer Minas de Arco con las que abrieron el campo a una especie de tanque denominado Walker.

El Tanque Walker apuntó con una mira láser ubicado en la estructura de su cañón para luego disparar un poderoso proyectil que esparció los cuerpos sin vida de los Sangheili por el escenario. El Wraith, sin embargo, siguió atacando con el fuego de su Mortero de Plasma hasta neutralizar una de las extremidades del Walker hasta hacerlo caer. Lyca, tomando ventaja del caos en que se encontraban los científicos Sangheili, se dejó caer en la zona posterior del tanque enemigo para hacer beneficio de su armadura y atravesar el núcleo para enterrarle una Granada de Plasma.

Pasaron los segundos cuando el Wraith explotó en un resplandor azulado. Desconociendo si la simple aparición de la Cazarrecompensas fue lo que los ayudó, los Scavengers festejaron agotando sus cargadores contra los sobrevivientes restantes. Una vez concluido el combate, y los enemigos retirados, los soldados rasos, Peltast, aullaron mientras que los jefes, Hoplites, observaban el entorno junto a los tenientes, Aspis.

Cuando Lyca salió el cúmulo de basura y cadáveres se acercó hacia la puerta del templo donde los Scavengers le permitieron el paso a las colosales puertas rústicas. Del otro lado se encontraba otro ser similar a Robiks con una armadura de tono anaranjado indicando su pertenencia a otra casa.

Vorkis, Bala de la Piedra: (Diálogo inentendible).

Lyca: ¿Qué? ¡¿Dónde ves que tengo cuatro brazos para que hables así conmigo?!

Vorkis, Bala de la Piedra: Mmm ¿Eres tú la que profetizaron los de la Lluvia?

La corpulenta figura del Barón se alzó sobre la Cazarrecompensas quien se arrepintió un poco por su tono.

Vorkis, Bala de la Piedra: ¡¿Tú eres a quien Robiks depositó las esperanzas de todos nosotros?! ¡Una fémina de estatura poco respetable...!

El Barón cayó de rodillas al mismo tiempo que un flujo de sangre salía de una de sus heridas. El esfuerzo de siquiera poder caminar era ya demasiado para él.

Vorkis, Bala de la Piedra: El portal que conduce a Gjallarhorn está cerca. Atraviésalo para llegar a la sombra de este mundo. Del otro lado debe estar el Templo Oscuro. En él se halla el Acumulador de Energía. Para entrar en él tuvimos que conseguir tres sellos pero al final nos... Vencieron.

Lyca: ¿Vencieron?

Vorkis, Bala de la Piedra: La sombra más oscura de Gjallarhorn... Una presencia tan tóxica que emana un aire que puede matar al más valiente de los Barones.

Lyca: Entonces creo que mi trabajo termina aquí.

Vorkis, Bala de la Piedra: No tan rápido. En nuestras incursiones hemos dejado cristales de Sivarita.

Lyca: ¿Sivarita?

Vorkis, Bala de la Piedra: Un mineral especial. Un legado de nuestro perdido mundo. Esos cristales crean zonas seguras que te protegerán de esa nociva atmósfera.

Lyca: ¿Algo más?

Vorkis, Bala de la Piedra: (Diálogo inentendible).

Ignorando lo que sea que le hubiera dicho, la Cazarrecompensas fue hacia el interior del templo donde una de las habitaciones contenía una extraña máquina. El complejo construido parecía un giroscopio raro en el que una capsula más pequeña se encontraba dentro de un aro, el cual giraba en cierta armonía con el resto.

Lyca, al acercarse, vio como la máquina se detuvo para abrir la capsula y permitir su entrada. Un poco temerosa se acercó al interior del contenedor. Una vez adentro, la capsula se cerró y el movimiento que hizo la máquina al volver a girar sacudió con tal fuerza a Lyca que se tropezó y quedó aferrada a las paredes sintiendo la turbulencia y energía en su cuerpo con tal magnitud que cerró sus ojos y apretó los labios esperando que su sufrimiento terminara cuanto antes.

Los Yermos de Gavosk

Yermos de Gavosk, Gjallarhorn

La turbulencia desapareció luego de que todo parpadeara en destellos blancos. Lyca salió de la capsula con dolores musculares y nauseas. Se encontraba en la misma habitación con aquella misma infernal máquina con la diferencia de que una serie de estacas con cristales amarillentos se encontraban enterrados en distintas zonas del lugar.

Lyca salió caminando torpemente hasta la salida viendo ahí mismo los escudos que producían las estacas de Sivarita. Ella estiró su mano al exterior sintiendo como el ambiente carcomía rápidamente los escudos de energía de su armadura. Afortunadamente, el sendero por delante estaba repleto de más estacas por lo que únicamente tenía que moverse entre los campos de luz.

El complejo que conformaba el templo en el exterior se encontraba notablemente cambiado pero eso no era nada al ecosistema. Una gran tormenta se posaba sobre el cielo oscureciendo toda la vida del planeta y a los lejos se arremolinaban nubes purpuras alrededor de un tenebroso sol del mismo color.

No había rastro alguno de Corrompidos pero sí que había vida de cierto modo. La flora y la fauna parecían ser exactamente la misma que la de Ragnarok con la diferencia de que estos eran más agresivos obligando a Lyca evitar acercarse a fin de evitar perder munición. Con cuidado llegó hasta la zona alterna donde se había dado la lucha entre los Scavengers y los Splicers.

Frente a Lyca se alzaba una extraña edificación apenas en pie por el terrible clima. Un grupo de Splicers se encontraba en la entrada revisando un contenedor. Lyca apuntó con la mira de su Rifle de Batalla y disparó una ráfaga de tres balas contra el contenedor provocando una explosión purpura que calcinó a los Sangheili en el acto.

La Cazarrecompensas se acercó temerosa a los restos del contenedor. No tardó en encontrar más de ellos descubriendo que se trataban de unidades de almacenamiento modificadas para transportar material radiactivo pero lo atemorizante de verdad es que el patrón de escaneo de su Visor Frontal de Datos marcó el material contenido con el mismo patrón de la Xytarita.

Antes de poder averiguar más acerca de la procedencia del caótico mineral, Lyca se vio obligada a retroceder cuando un Phantom se hizo presente dejando salir más Splicers. Los Sangheili portaban una variante única de su armadura que les permitía sobrevivir al tóxico aire. La fuerza era considerablemente superior y la Cazarrecompensas se encontraba completamente limitada y fue en segundos cuando terminó siendo acorralada.

Una alarma resonó por los yermos. Los Sangheili dejaron de disparar y observaron cómo el espectral sol en el horizonte comenzó a girar de forma violenta ocasionando que de las nubes salieran descargas eléctricas. Los relámpagos chocaron contra la tierra, calentándola y expulsando enormes rocas que salieron volando por el escenario. El viento igualmente sopló con tal fuerza que el piloto del Phantom perdió el control y se estrelló no muy lejos de ahí.

Las descargas eléctricas alcanzaban a varios desafortunados Splicers. Lyca salió del escudo de luz e hizo su camino en el caótico escenario para forzar su entrada en el complejo. Una vez adentro pudo moverse con completa libertad debido a los grandes cúmulos de Sivarita que había en la zona. Indagando, la Cazarrecompensas entendió que el complejo se trataba de un laboratorio improvisado de los Splicers donde estaban estudiando las aplicaciones del mismo mineral que generaba escudos de luz así como de la Xytarita.

En una de las cámaras más amplias se encontraba un par de proyecciones holográficas de dos planetas. Eran representaciones tanto de Ragnarok como de Gjallarhorn. Debajo había varios monitores a los que Lyca accedió para obtener información. En un par de minutos ya había obtenido un mapa a medias de la zona que concordaba en muchos puntos con de los Yelmos de Gravosk originales.

Sin importarle más, Lyca exploró el resto de secciones del complejo sorprendiéndose de que los Splicers hubieran podido acceder a Gjallarhorn sin la necesidad de utilizar las brechas transdimensionales de los Corrompidos. De ser así, no tenía sentido que ellos se encontraran atacando la entrada del templo en Ragnarok a menos de que fuera para otro fin. Considerando que los Splicers de Gjallarhorn parecían estar mejor preparados era posible que aquellos con los que se topó en Ragnarok habían sido excluidos o no pudieron llegar por lo que intentaron usar el portal de los Scavengers.

El momento reflexivo de la Cazarrecompensas se vio interrumpido cuando una serie de disparos inició cerca de ahí. Al acudir se topó con varios contenedores de Xytarita siendo profanados por los Corrompidos ocasionando que la alarma de seguridad se activara y provocara que los Splicers aparecieran para expulsar a los invasores. La batalla entre los Sangheili y los entes oscuros dio inicio.

La debilidad pero gran numerosidad de los Corrompidos fue clave para abrumar a los Splicers quienes llamaron refuerzos al momento intentando balancear el combate. Una gran brecha se formó en el centro sobre un gran contenedor de Xytarita y de esta apareció una figura corpulenta similar aunque incluso más grande que la apareció en el Gran Templo. Con su simple presencia paralizó a los Splicers y reaccionaron de forma violenta como si ya lo hubieran enfrentado antes.

Los disparos de plasma no podían hacer nada contra el aura que emanaba la Caballero Necrótica quien comenzó a consumir toda la Xytarita de los laboratorios para generar una potente explosión que fulminó a todos los presentes. Al ver aquella figura Lyca se preguntó si aquella entidad era a la que se referían los Scavengers.

El techo del edificio colapsó permitiendo que el venenoso aire se expandiera por los laboratorios. Un par de Phantom surgió de las nubes y dejaron caer experimentados soldados Sangheili que si bien no lograban causar daño a la Caballero tampoco fueron eliminados al instante. Las balas de plasma eran esquivadas por la Caballero con una velocidad tal que era difícil seguirlo con la mirada. Esta contraatacó expulsando grandes llamaradas de su boca que incendiaron el interior de la cámara provocando que el resto de contenedores de Xytarita explotaran debilitando a la vez la estructura del edificio.

Lyca corrió por una serie de pasillos repletos de Sivarita hasta encontrar un improvisado puente de luz sólida que llevaba hasta la cima del templo objetivo de Lyca. Antes de avanzar se escuchó una horrible entonación que causó que un pulso necrótico fuera disparado con tal fuerza que el puente se desestabilizó. La Cazarrecompensas corrió apoyada por la mochila propulsora de su armadura hasta llegar a la cima del Templo Oscuro.

Con su Rifle de Batalla en manos temblorosas, la Cazarrecompensas caminó con pie de plomo hasta la entrada donde los sellos habían sido colocados en la puerta. Como era de esperarse había decenas de cuerpos momificados de los Scavengers por todo el lugar junto con una marca representante de la Casa de la Piedra en ellos. La compuerta se abrió permitiendo el acceso a Lyca a su interior donde una extraña máquina se encontraba alimentando la versión tenebrosa del Gran Templo de Gjallarhorn.

Al acercarse, unos comandos en un dialecto desconocido surgieron de una pantalla azulada y rojiza. En un período de tiempo alrededor de nueve minutos tuvo que descifrar al dialecto de los Neopthept para encontrar los comandos justos para desactivar la máquina. Una vez hecho eso, la máquina que alimentaba una estela de luz oscura se apagó y se acumuló en un orbe dorado que cayó en manos de la Cazarrecompensas.

El tejado del Templo Oscuro colapsó para dejar ver como en el horizonte se asomaba la versión distorsionada del Gran Templo. En este se concentraban otras dos estelas de luz oscura cuando de repente una de ellas también se apagó. Lyca creyó entonces que el grupo de Robiks había partido igualmente a otra región para obtener uno de los Acumuladores de Energía. De ser así entonces un tercer grupo debía hacer lo mismo con el tercer Templo Oscuro más, sin embargo, no pasó nada. Para ese momento, la Cazarrecompensas había bajado con cuidado de la cima de Templo Oscuro sobreviviendo gracias a la mochila propulsora.

La lucha entre los Corrompidos y los Splicers finalmente terminó por consumir los laboratorios. Lyca cruzó las ruinas con cuidado viendo como unos pocos remanentes seguían enfrentándose en un entorno ausente por completo de Sivarita. Lyca se topó con el cadáver de uno de los soldados Splicer y encontró la manera en que estos sobrevivían en el entorno. Ellos habían acoplado una especie de extractor de Sivarita en sus armaduras similar a un modelo empleado para extraer Xytarita en Kerberos.

El extractor era en sí un mecanismo que se acoplaba con facilidad a una sección de la espalda baja de la armadura. Lyca le quitó aquel artefacto al cadáver e intentó acoplarlo al de su armadura. Al principio no sucedió nada así que arrancó un trozo de Sivarita de las ruinas y lo acercó al artefacto, absorbiéndolo al instante y proporcionándole una nueva capa de escudo individual. De esa forma, la Cazarrecompensas pudo desplazarse por el entorno ofreciendo una resistencia tal que el aire no pudo hacerle nada.

Lyca pasó de largo por los laboratorios hasta devolverse al teletransportador. De forma similar a la vez anterior, el giroscopio dejó de rotar la cápsula en su interior para dejar pasar a la Cazarrecompensas. Cuando ella se encontraba adentro, la máquina comenzó a funcionar abriendo una gran brecha de luz que absorbió la capsula y la regresó al mundo de luz.

Santuario de Kolzis

Yermos de Gavosk, Ragnarok

La turbulencia se fue al fin. Lyca salió de la cápsula con las piernas temblorosas. Comprobó una vez más que aún tenía el orbe dorado por seguridad en caso de haberlo olvidado y así no tener que pasar de nuevo por el tormento de aquella máquina teletransportadora infernal.

Cuando la Cazarrecompensas finalmente se encontró estable avanzó hacia la salida en ruta hacia la parte superior del templo. Para ello tuvo que caminar un sendero en forma de caracol ascendente hasta llegar a la cima donde se encontraba una máquina similar a la que había en el Templo Oscuro.

Lyca colocó el orbe de luz con violencia en el interior del artefacto y este inmediatamente extrajo su energía. Una serie de antenas se abrieron alrededor de los tejados del templo para esparcir pulsos lumínicos que permitieron ver por unos momentos la tormenta oscura que impedía salir del planeta. Esta tormenta había menguado luego de que otro pulso de luz fue disparado en la misma región donde Robiks había hecho una acción similar. Acto seguido, la misma energía del orbe de luz se concentró en un rayo que fue disparado en dirección al Gran Templo.

Vorkis, Bala de la Piedra: Nada mal...

Lyca: ...

Vorkis, Bala de la Piedra: Has purificado los Yelmos de Gavosk y parece que Robiks ha hecho lo mismo con la Ciénega de Jakis.

Lyca: Supongo que es todo...

Vorkis, Bala de la Piedra: Pero parece que esto no ha terminado.

El Neopthept señaló hacia la misma región donde se asomaba otro templo. Donde debería haber salido una tercera y última estela de luz solo había silencio.

Lyca: ¿Y eso?

Vorkis, Bala de la Piedra: El Santuario de Kolzis. Sigue oscurecido.

Un Hoplite entró en la cámara y habló unos momentos con Vorkis para que luego este se girara hacia Lyca.

Lyca: ¿...?

Vorkis, Bala de la Piedra: Hay problemas. Robiks nos espera allá.

El Neopthept se giró para caminar hacia el exterior del templo a lo que Lyca lo siguió confundida. Afuera se encontraban varios Esquifes siendo abordados por los Scavengers. La Cazarrecompensas fue invitada por los seres sin saber realmente lo que estaba pasando pero conociendo como su suerte puede llegar a ser tan envidiable en ocasiones también puede ser terrible era fácil saber que el reto de verdad comenzaría.


Santuario de Kolzis, Ragnarok

Las nubes se arremolinaban en torno a la fortaleza. Al verlo de cerca era fácil notar como la arquitectura de dicho santuario era considerablemente distinta al resto de formaciones. Tomando en cuenta que quizás los otros templos fueron construidos por los Scavengers, el de ese lugar fue literalmente tomado por los anteriores ocupantes de ese planeta. Cuando Lyca reflexionó se preguntó acerca de los anteriores ocupantes de Ragnarok.

El Esquife donde iba la Cazarrecompensas descendió hasta la cima del Santuario donde vio como la inconfundible figura de Robiks se encontraba al lado de otra. Lyca bajó del transporte y se reunió con ellos encontrando la causa del problema.

Lyca: ¿Qué hay?

Robiks, Espada de la Cicatriz: Un problema... Los Sangheili han destruido nuestro portal.

Lyca: ¿Los Splicers? Pero...

Robiks, Espada de la Cicatriz: Parece que están buscando algo en Gjallarhorn. Algo que quieren solo para ellos. El hecho de que quisiéramos estabilizar las dimensiones provocó un enfrentamiento entre nosotros que no hizo más que dar ventaja a los Corrompidos. Sin este último templo estamos condenados...

Lyca: ...

La Cazarrecompensas no tardó en percatarse de la penetrante mirada de la otra figura. Cuando cruzaron miradas pasaron unos segundos de tensión cuanto esta le habló a Robiks en su propio idioma a la cual este le respondió de la misma forma iniciando una silenciosa discusión.

Lyca: ...No sé si se dieron cuenta... ¡Pero yo no hablo insecto!

Robiks, Espada de la Cicatriz: Bueno... Tal parece que no mentías con aquello de no ser la figura de la profecía. Pero si lograste cumplir con tu parte del trato para mi es suficiente ayuda.

Serkys, Lanza de la Lluvia: Estoy segura... No es ella. La figura que yo ví era más imponente. Portaba una poderosa arma y blandía un afilado cuchillo. De su cuerpo sobresalían llamas de luz azul y además... Era más alto.

Lyca: ¿No soy lo que querían?... Yo tampoco es que quisiera estar atrapada en un planeta de nombre horrible con unos científicos locos reptilianos, fantasmas espectrales y unos bichos que les gusta alardear sobre su tamaño.

Vorkis, Bala de la Piedra: ¡¿Qué está sucediendo?!

Robiks, Espada de la Cicatriz: ...Nada... ¿Hay noticias?

Vorkis, Bala de la Piedra: Hablé con varios de reconocimiento. Dicen que los Sangheili han recibido órdenes de un tal Rtet 'Vurom.

Robiks, Espada de la Cicatriz: ¿Órdenes?

Vorkis, Bala de la Piedra: De esto mismo. Destruir los artefactos. Buscan el origen de todo. La Gran Roca que cayó aquí hace milenios y que causó la Sombra.

Robiks, Espada de la Cicatriz: ¿Qué más averiguaste?

Vorkis, Bala de la Piedra: Coordenadas... No lejos de aquí... Un punto de reunión...

Serkys, Lanza de la Lluvia: ¿Punto de reunión?... ¿Para qué?...

En ese momento Lyca recordó haber obtenido información en los laboratorios del Yermo de Gavosk Oscuro. Hasta ese momento sólo había indagado acerca de la Sivarita y la Xytarita pero no había averiguado como los Splicers habían entrado a Gjallarhorn sin usar los mismos portales de los Scavengers. Luego de hacer una serie de conexiones finalmente lo descubrió.

Lyca: Los Splicers... Ellos crearon sus propios portales...

Serkys, Lanza de la Lluvia: Imposible... Estos templos fueron creados en puntos específicos.

Lyca: Sí. Pero ellos descubrieron la forma de evitar eso. Crearon un artefacto. Un Rayo Oscuro. Ellos debieron haber localizado más de esos puntos seguramente usando las brechas de los mismos Corrompidos.

Vorkis, Bala de la Piedra: Esas coordenadas... Hace poco se libró un enfrentamiento contra Nisroch.

Lyca: ¿Nisroch?

Serkys, Lanza de la Lluvia: La forma más oscura de los Corrompidos. Una Caballero Nigromante, la última de su progenie, transformada por el Quebrantador de Voluntades. Al igual que los Sangheili, está buscando algo en el interior de la Gran Roca.

Lyca: Sí, bueno... Es la única oportunidad que tienen de hacer algo.

Robiks, Espada de la Cicatriz: Sin esa información será imposible. Tendrás que venir si al final lo que quieres es salir de aquí.

Lyca: (Suspiro) ¿Tengo otra opción?


Pródromo, Alrededores del Santuario, Ragnarok

Sin tiempo que perder, Lyca abordó de nuevo el Esquife que la había traído. La curiosa nave desapareció del escenario utilizando su motor de distorsión y avanzó invisible entre el territorio ocupado por los Splicers. Cuando estaban por llegar a las coordenadas, fueron sorpresivamente atacados por flujos de energía.

El Esquife descendió a tierra rápidamente dejando a Lyca en tierra. Al ver al cielo pudo notar como dichos pulsos energéticos eran disparados desde tierra hacia la superficie desencadenando pulsos electromagnéticos que inutilizaban el camuflaje de las fuerzas de los Scavengers.

Vorkis, Bala de la Piedra (Radio): Las coordenadas trajeron a los Sangheili justo aquí. El lugar donde se estrelló uno de sus cruceros.

Serkys, Lanza de la Lluvia (Radio): Están utilizando pulsos de arco para impedir nuestro avance ¿Cómo lograron reactivarlas?

Lyca: Los Splicers son buenos para estas cosas. No hay otra explicación.

Vorkis, Bala de la Piedra (Radio): ¿Y cómo los desactivamos?

Lyca: Como todo... Apagando el interruptor.

Robiks, Espada de la Cicatriz (Radio): Entonces hay que movernos rápido.

El estruendoso sonido de un Esquife apareciendo se hizo presente. Este dejó caer unos vehículos equivalentes a los Ghost del Covenant aunque se veían más complicados de controlar. Lyca entendió la idea del Scavenger y subió a la Barracuda.

Más Esquifes aparecieron desplegando más Barracudas pilotados por Neopthept Hoplites. Con Robiks liderando la escuadra, Lyca pisó el acelerador del vehículo impulsándose entre los estanques de refrigerante del crucero abatido. La resistencia de los Splicers no se hizo esperar aunque estos no pudieron hacer nada contra las minas que soltaban las Barracudas luego de realizar acciones evasivas.

La escuadra de Barracudas se encontraba subiendo una gran pendiente. Lo único que se interponía en su avance era una improvisada barricada defendida por varias Shade. Al ser incapaces de seguir avanzando con las Barracudas, Lyca y los Scavengers bajaron de los vehículos para dejar que sus armas hablaran. La Cazarrecompensas no se había percatado de que Robiks había abandonado la formación para subir una segunda cuesta desde la que hizo que su vehículo se sobrecargara con la aceleración a fin de estrellarla contra el bloqueo provocando una explosión que limpió la zona.

Los Scavengers proliferaron aullidos de asombro ante el Barón y procedieron a infiltrarse en los restos de la nave Covenant donde fueron capaces de eliminar a la poca resistencia que había en el interior. En poco tiempo lograron encontrar una extraña máquina conectada a varios artefactos que Lyca entonces pudo reconocer su origen.

Robiks, Espada de la Cicatriz: ¿Qué es esto?

Lyca: Hmm. Parece una especie de descifrador. Si no lo planteo mal, alguna inteligencia artificial tonta debe estar saturando de información la red de control de los pulsos energéticos.

Robiks, Espada de la Cicatriz: ¿Y cómo lo detenemos?

Lyca: Yo me encargo. Sólo cúbreme la espalda.

La Cazarrecompensas se acercó a la consola y una vez que abrió una pequeña pantalla con varios símbolos Sangheili se puso a trabajar. Por su parte, un extraño rugido captó la atención de los Scavengers. Más soldados Sangheili salieron de las compuertas para iniciar el combate.

Los Scavengers inmediatamente tomaron cobertura buscando proteger al mismo tiempo a Lyca. Robiks fulminaba a varios Splicers con su Fusil de Precisión cargando cada ronda por cabeza. La resistencia que ofrecían los Scavengers terminó por provocar la aparición de un Zealot armado hasta los dientes.

El Sangheili inmediatamente desenfundó un par de Espadas de Energía. Robiks hizo lo mismo al liberar sus Espadas de Arco. Ambas armas chocaron liberando cargas energéticas que los hacía retroceder pero aun así no se dieron por vencidos. Robiks usó a su ventaja su otro par de brazos para asestar fuerte golpes al abdomen del Zealot logrando sofocarlo lo suficiente como para tomarlo desprevenido al enterrarle las hojas de sus espadas.

La pérdida de su líder hizo que el resto de Splicers se retiraran. Creyendo que habían obtenido la ventaja, el mismo rugido volvió a resonar en el escenario. La puerta al frente se abrió dando paso a una esfera purpura flotante. Una máquina creada por los Splicers para darles sustento en mundos peligrosos. Un Servant.

La máquina volvió a rugir para proporcionar escudos de energía extras a los Splicers mientras disparaba potentes cargas de plasma hacia donde estaba Lyca. Ella cayó hacia atrás del sobresalto causando que una serie de errores alterara el sistema de los pulsos de energía. La cámara inmediatamente comenzó a ser puente de la misma energía con lo que comenzó a sobrecargarse.

Varios de los conductos de los restos de la nave comenzaron a explotar. Lyca, sin poder hacer para detenerlo, le dio indicaciones a Robiks de que siguieran adelante. La escuadra de guerreros, alentados por el Barón, cargó contra el Servant hasta destruir una de sus primeras capas protectoras. La máquina se teletransportó permitiendo a los Scavengers seguir avanzando.


Claro de los Ecos, Alrededores del Santuario, Ragnarok

El camino por delante no estuvo lleno más que de explosiones. La escuadra siguió avanzando lo más rápido que pudo hasta salir. Todos bajaron a tierra viendo como detrás de ellos la reacción destruía gran parte de los restos de la nave. Los pulsos de energía que se elevaban en el aire desaparecieron al poco tiempo.

Robiks, Espada de la Cicatriz: ¿Funcionó?

Lyca: No como esperaba pero sí.

Robiks, Espada de la Cicatriz: ¿Cómo lo hiciste?

Lyca: La inteligencia artificial realmente estaba saturando de información la red. Sólo le hice lo mismo...

Robiks, Espada de la Cicatriz: Y... ¿Qué le dijiste?

Lyca: Nada... Sólo me desahogué.

Vorkis, Bala de la Piedra (Radio): Parece que sólo nos queda llegar al puente.

Serkys, Lanza de la Lluvia (Radio): Estamos detectando muestras energéticas de brechas transdimensionales. Los Corrompidos aparecerán pronto... Hay algo más... Algo despertó con la explosión.

Una serie de temblores puso en guardia a la escuadra. Lyca volteó hacia la ruta donde se encontraba el puente de la nave y vio como un Scarab salía sobre esta. La máquina ultrapesada avanzó unos cuantos pasos para dejarse caer pesadamente en la zona.

Sin posibilidades de luchar contra algo tan grande una serie de portales se abrieron por toda el área. Pequeñas descargas eléctricas dejaron en su lugar de impacto varios androides que no dudaron en abrir fuego contra el Scarab. El Colectivo de Ragnarok de Prometeos había sido despertado luego de la explosión e inmediatamente abrieron fuego contra los invasores que atentaban contra el planeta.

Vorkis, Bala de la Piedra (Radio): ¿Qué son esas cosas?

Lyca: No sé. Pero nos están ahorrando tiempo.

La Cazarrecompensas y la escuadra de Scavengers pasaron de largo la lucha entre los Prometeos y Splicers para acceder al puente de la nave.


Infinite Esteem, Alrededores del Santuario, Ragnarok

La escuadra pudo acceder sin más problemas al interior de lo que quedaba de la nave. Las coordenadas que marcaban un punto de encuentro estaban justo adentro del puente más, sin embargo, no había nadie más que membranas oscuras esparcidas por todo el recinto.

Robiks, Espada de la Cicatriz: Este lugar debió tener mejores días.

Lyca: Yo también, Robert. Yo también.

Robiks, Espada de la Cicatriz: ¿Escuchaste eso?

Lyca: No...

El Scavenger tomó una Granada de Arco y la arrojó contra una de las zonas elevadas del puente. Cuando el explosivo liberó sus descargas eléctricas arruinó el camuflaje activo de un enorme Sangheili. Aquella criatura era similar a las que Lyca había visto en Kerberos. Un Protheus, un Sangheili mutado por la exposición a la Xytarita.

La Cazarrecompensas indicó a todos que retrocedieran cuando el Protheus disparó varias cargas del veneno que intoxicaron a gran parte de los Neopthept presentes. Robiks y Lyca eran los únicos que quedaron en pie ante el monstruo que se alzaba frente a ellos.

El Protheus mostró un arma similar al extractor de Xytarita que Lyca usó contra Orpheon. De esta salieron disparados varios proyectiles de materia oscura que la Cazarrecompensas y Robiks esquivaron. Ambos abrieron fuego contra la criatura que sólo se burlaba al ver que nada podía hacer frente ante su impenetrable escudo. Las descargas oscuras revelaron el contenido en el interior del puente. Un cargamento entero de contenedores de Xytarita.

Más Protheus menores aparecieron al momento. Todos y cada uno de ellos habían sido alterados por el veneno de Kerberos y ahora lo habían dominado. Robiks blandió sus Espadas de Arco y Lyca no tuvo más opción que juntar espaldas con él para cubrirse mutuamente. Sus esfuerzos para subsistir estaban siendo aplacados con cada pisada que daban los enemigos.

Tanta concentración de Xytarita comenzó a afectar a Lyca. La toxicidad era tan alta que si apenas Robiks podía soportarla para Lyca ya era un infierno. El Splicer Prime apuntó su arma contra los dos cuando, en ese momento, decenas de brechas transdimensionales se abrieron liberando descargas de luz. Finalmente apareció la misma figura que apareció en los laboratorios. La Caballero Necrótica.

Nisroch expulsó ondas necróticas con su simple presencia. Todos los Protheus inmediatamente atacaron a los recién llegados Corrompidos. La Caballero Necrótica alzó su mano contra los Sangheili para liberar descargas energéticas purpuras con las que drenó toda la Xytarita que contenían. Los cuerpos apenas con vida de los Sangheili cayeron de rodillas. El Splicer Primer, sin embargo, apuntó su arma contra Nisroch y disparó una carga concentrada de materia oscura que la detuvo aparentemente.

Lyca: Esa cosa... ¡Robert, esa cosa es el Rayo Oscuro!

Robiks, Espada de la Cicatriz: ¡Entonces tomémosla!

Lyca: ¡Espera!

El Barón brincó sobre la espalda del Splicer Prime para enterrarle sus Espadas de Arco. El Sangheili, soportando el dolor, intentó quitarse al Scavenger de encima. En décimas de segundo había soltado el gatillo del Rayo Oscuro permitiendo que Nisroch se liberara para desencadenar el surgimiento de una gran brecha oscura.

Las explosiones energéticas finalmente alcanzaron los contenedores de Xytarita haciendo que su contenido reaccionara de forma violenta. Al instante todo el puente ya se encontraba sumido en veneno y Lyca apenas y podía ver por donde caminaba. Las toxinas ya podían acceder a los filtros de su traje provocándole náuseas y visión borrosa.

Entre la densa niebla oscura apenas y podía distinguir las siluetas de la Caballero absorbiendo el mineral esparcido con su horrible boca. Las brechas no dejaban de ir y venir. No había rastro de Robiks por ninguna parte. Lyca avanzaba lentamente y cayó junto al Rayo Oscuro. Con sus últimas fuerzas tomó el arma y apuntó a Nisroch para disparar otra descarga. La estela de energía hirió gravemente a Nisroch provocando que esta rugiera de una forma tan violenta que de repente todo se nubló en blanco.

La Torre Oscura

Claro de los Ecos, Afueras del Santuario, Gjallarhorn

Lyca cayó con violencia. Había logrado atravesar la brecha con la ayuda del Rayo Oscuro. En aquella dimensión no había ni rastro de la nave estrellada ni de los Scavengers y mucho menos de Robiks. Sin embargo, el entorno se había vuelto mucho más violento comparándolo con la última vez que estuvo ahí.

La Cazarrecompensas salió de la pequeña caverna para ver la versión oscura del mismo santuario. La edificación había sido totalmente transformada en una versión retorcida de su versión original. El sol necrótico se estaba formando cerca de ahí arrojando poderosas descargas contra la tierra. El cielo había adquirido un tono rojizo como del mismo infierno.

En ese momento comenzaron a abrirse brechas transdimensionales. Corrompidos se materializaron por todas partes esperando la llegada de algo. Sus sospechas se vieron confirmadas cuando de la nada surgieron Knight Prometeos mostrando su cráneo espectral de sus cabezas. Sumado al conflicto, varias naves de los Splicers se hicieron presentes dejando caer soldados. Era obvia su presencia puesto que de la misma tierra brotaba con intensidad montones de Xytarita.

La única forma de escapar de ese infierno y reestablecer el orden era realizando lo mismo que en los Yermos de Gavosk. Lyca tomó todas las armas que pudo y se abrió paso entre el intercambio de fuego de las tres facciones. En su recorrido pudo notar como los Prometeos simplemente la ignoraban, de hecho, en repetidas ocasiones las misma máquinas, sin saber si fue de forma intencional, usaban sus Espadas de Luz Sólida para empalar a los Corrompidos, esparciendo su fluido necrótico por el suelo antes de desaparecer.

Lyca recorrió el mismo camino de vuelta al Santuario de Kolzis tratando de recordar el tramo que había hecho hasta ese lugar en Ragnarok. La resistencia de los Corrompidos no se hizo esperar. De alguna forma estos sabían las intenciones de la Cazarrecompensas por lo que no estaban dispuestos a dejar ir su mundo. Sin embargo, el repentino despertar del Colectivo de Ragnarok agravó su situación. En poco tiempo la zona se llenó de más Prometeos conteniendo a los Corrompidos hasta los pies del Santuario.

Varios Phantom eran derribados por vehículos de los mismos Prometeos. Los Phaeton se desplazaban a increíbles velocidades liberando disparos de luz sólida. Era lo máximo que podían hacer antes de que una de las descargas eléctricas los alcanzara. Uno de los vehículos derribados poseía varios Ghost enteros. Lyca abordó uno de los transportes y pisó a fondo el acelerador.


Santuario de Kolzis, Gjallarhorn

Tras las puertas hacia los pies del Santuario se libraba una gran batalla. Corrompidos, Splicers y Prometeos por todas partes. En el suelo había centenares de Scavengers con el símbolo de la Casa de la Lluvia sin vida. Aparentemente habían conseguido colocar los sellos para abrir la Torre Oscura más, sin embargo, de ellos sólo quedaron alrededor de cinco Walkers aun operativos.

Más Phantom surgieron del aire trayendo consigo un Scarab que inmediatamente acabó con los Walker. Los Corrompidos no se hicieron a esperar e invadieron los vehículos Sangheili al contaminar con su plaga el interior de estas. Del cielo caían más descargas eléctricas provenientes del infernal sol. Lyca no hacía más que pensar en cómo atravesar hasta siquiera llegar a la entrada.

Las descargas eléctricas fueron interrumpidas por un poderoso estruendo. Una nube se formó a la entrada del Santuario dejando salir una gran máquina Prometea. Sin mucha dificultad, el Minotauro debilitó las extremidades del Scarab con su Cañón de Incineración. A su vez, los Phaeton destrozaron toda la parte posterior del caminante exponiendo su núcleo para destruirlo en el acto.

Lyca tomó la oportunidad y quemó el motor de su Ghost hasta alcanzar la entrada. Antes de entrar, vio como Nisroch había hecho acto de aparición. Antes de que sus llamaradas la alcanzaran, el Minotauro optó por enfrentar a la principal amenaza. Una serie de destellos y explosiones impulsó a Lyca a acceder de una vez al interior del edificio donde más problemas la estaban esperando.

Más membranas necróticas yacían esparcidas por todas partes y con ello dio inicio a la aparición de más Corrompidos. Estos, sin embargo, tenían la misma figura que los Prometeos. Estos se acercaron convulsionando hacia Lyca disparando poderosas cargas de sus transformados Rifles Binarios. Lyca por poco logra esquivarlos a tiempo para responder con contundentes armas pesadas las cuales le permitieron avanzar a paso rápido por la cuesta del Santuario.

En el exterior se podían sentir como las descargas seguían azotando la tierra y como el desenfreno de la batalla no hacía más que recordarle que debía darse prisa. Para ella no había sido más que el peor día de toda su vida. Si lograba sobrevivir esperaba al menos que la paga sea lo suficiente como para dejarla satisfecha. Definitivamente necesitaba conseguir otro trabajo.

Finalmente la última puerta. Lyca la abrió y corrió hacia el artefacto que alimentaba el Gran Templo Oscuro. Cuando tocó con sus manos apareció el teclado holográfico con simbología de los Neopthept. Desesperada, perforó con fuerza la máquina logrando que un pulso se disparara pero que al mismo tiempo fuera suficiente como para extraer toda su energía en un orbe dorado.

Al igual que los Yermos de Gavosk, la versión oscura del Santuario de Kolzis comenzó a desmoronarse. El clima se había convertido en una tempestad. El sol necrótico giraba con tal violencia que el viento arrastraba sin piedad todo lo que estuviera cerca. Lyca no pudo hacer mucho al tener que sostener el orbe y a ella misma. La fuerza del sol finalmente la arrastró hacia la perdición. Mientras maldecía en su mente, el mismo Minotauro que apareció con anterioridad logró sujetarla a tiempo para después desaparecer envueltos en una neblina tormentosa.


Santuario de Kolzis, Ragnarok

Tanto Lyca como la máquina cayeron sobre las ruinas del Santuario. La Cazarrecompensas comprobó que todavía tenía el orbe para después ver como la situación en el mundo real no distaba del visto en Gjallarhorn. Del cielo caían descargas necróticas donde Phantom y Esquifes revoloteaban por evitarlas.

Serkys, Lanza de la Lluvia (Radio): ¡Detectamos una señal en el Santuario!

Robiks, Espada de la Cicatriz (Radio): ¡Es ella!

Un Esquife apareció junto con su característico estruendo. Robiks salió por una de las esclusas de la nave. Lyca reaccionó temblorosa después de todo, a pesar de toda su experiencia, había sentido la muerte por unos instantes. Estaba por entregarle el orbe cuando una brecha transdimensional dio paso a Nisroch.

La Caballero Necrótica, dolida por la gran presencia de Sivarita, esparció su plaga por el complejo hasta destruir el artefacto que utilizaría el orbe para dar energía al Gran Templo.

Robiks, Espada de la Cicatriz: ¡Criatura estúpida! ¡¿Sabes lo que has hecho?!

Una brecha surgió para tragarse a Nisroch.

Robiks, Espada de la Cicatriz: ¡Hay que movernos!

Lyca no pudo hacer ni una pregunta hasta abordar el Esquife. El vehículo partió fugazmente hacia el Gran Templo.

Lyca: ¡¿Qué acaba de suceder?!

Robiks, Espada de la Cicatriz: No tenemos tiempo de reparar el artefacto pero... Realizar la conexión de esa manera... ¿Funcionará?

Lyca: ¿Por qué lo preguntas?

Robiks, Espada de la Cicatriz: Este método. Usar los orbes. Incluso los Corrompidos... Incluso Nisroch llegó a respetar el modo en que ambas dimensiones se estabilizan. La Casa de la Lluvia había profetizado que un evento así sucedería pero entonces... ¿Este terminó siendo nuestro destino?

Lyca: ¿Por qué lo dejan todo al destino?

Robiks, Espada de la Cicatriz: La última vez que intentamos resistirnos al destino, todos los Barones de mi casa perecieron junto con nuestro mundo. Creíamos poder hacer algo contra el Quebrantador de Voluntades pero lo pagamos caro. Todos nosotros.

Lyca: No tengo idea de quien hablas pero seguramente era algo muy superior a ustedes. Seguir o no una profecía es una decisión que lleva a distintos caminos, no sólo únicamente dos. Fácilmente pudieron hacer algo que sólo aguantar. Ahora, esta es su segunda oportunidad, si esa Casa de la Lluvia profetizó que este sería su nuevo hogar entonces no se rindan ante la última alternativa que les queda.

Robiks, Espada de la Cicatriz: ¿Y si todos perecemos?

Lyca: Pues yo preferiría eso a tener que estar lidiando con esta situación. Pero... Esa fue mi decisión al querer ser una cazarrecompensas.

Robiks, Espada de la Cicatriz: No eres muy buena hablando, ¿cierto?

Lyca: ¿Qué te puedo decir?... Ha sido un largo día.

La Sombra de Ragnarok

Gran Templo, Ragnarok

El Esquife apenas y podía moverse entre la turbulencia. Lyca y Robiks salieron del transporte y fueron hacia la máquina conversora. Observando el orbe por unos instantes, la Cazarrecompensas lo colocó en la máquina que aceptó al instante la muestra energética.

Sin previo aviso comenzaron a surgir estelas de luz por toda la tierra. La visión de Lyca se hizo borrosa y de repente todo se fue a la nada. Ella despertó al poco tiempo en el mismo lugar pero sola. No se encontraba Robiks ni nada en ese lugar. El silencio reinaba y una tremenda presencia se podía sentir al otro lado de una curiosa puerta muy similar a una que había visto en Kerberos.

Ella caminó hacia la puerta que se abría de par en par. Cada paso que daba llevaba a una pregunta. ¿Qué ha sucedido? ¿Qué ser o qué cosa puede estar causando todo esto? De alguna forma sabía que del otro lado su curiosidad se vería saciada.


Cámara de Flauros, Interior del Eco de Oscuridad, Ningún Lugar

La puerta se abría hacia una versión oscura del Gran Templo. Lyca revisó su mapa pero este no respondía de ninguna forma. Tampoco había rastros de alguna forma de vida cercana. Al revisar con más profundidad supo, desde su interior, que ya no estaba ni en Ragnarok ni en Gjallarhorn.

Lyca caminó con pie de plomo. Todo estaba sumido en una profunda oscuridad. Con el paso de los minutos se dio cuenta de que el lugar donde estaba era muy similar al Gran Templo o eso creyó cuando al girar una esquina se encontraba viendo ahora una especie de pantano.

Si su memoria no le fallaba, Vorkis había mencionado una ciénega anteriormente. La extraña situación no hizo más que confundirla más ya que al cruzar por otro sendero se encontró ahora con fragmentos del Santuario de Kolzis. Sin duda alguna estaba en una pesadilla pero ¿de quién?

Al cruzar una intersección ahora había caminos con secciones combinadas de todos los entornos importantes de Ragnarok. En el lúgubre camino se fueron dilucidando poco a poco pequeñas motas de luz. La cámara de repente comenzó a inundarse de la misma luz que pertenecía a los orbes de luz. Ahora que lo pensaba ¿qué se supone que son esas cosas?

Unas cuantas esferas de luz se oscurecieron para convertirse en brechas transdimensionales. Los Corrompidos se abrieron paso por la cámara y comenzaron a inundarla con su presencia necrótica. Si ellos habían logrado acceder a esa dimensión entonces podría encontrar la forma de escapar. Si tan sólo hubiera conservado el Rayo Oscuro.

Los Corrompidos no hicieron caso a la Cazarrecompensas e hicieron su camino por un sendero. Lyca no tuvo más opción que seguirlos para descubrir lo que estaba sucediendo. Al final del camino, se encontraba una especie de cascarón similar al que contenía a Orpheon pero lo extraño es que ese en particular no tenía brotes de Xytarita. Era extraño. Todo se estaba volviendo confuso. Lyca no pudo hacerse la descabellada pregunta si estaba viendo una ilusión.

Aquella palabra la hizo reaccionar y recordar la misma situación que sucedió en Kerberos. Orpheon había hecho un llamado para poder resucitar. Eso podría significar entonces que lo que había caído en el planeta era algo similar a lo que se estrelló en Kerberos. Una entidad oscura que estaba haciendo un llamado para ser resucitado. De alguna forma hizo que los Splicers e incluso los Corrompidos llegaran a ese lugar. De alguna forma los orbes servían para ese mismo método y todos habían caído en la trampa ¿Y si la entidad había planeado que los Corrompidos tomaran los orbes para llevarlos a los templos oscuros y, a su vez, que los Scavengers los recuperaran para tomarlos de vuelta?

¿Pero no se suponía que los Scavengers habían creado los artefactos? ¿O eso fue lo que creyó escuchar? ¿O ellos también fueron presas de la ilusión y ella sólo escuchó lo que la entidad quería que oyera? La Cazarrecompensas cayó de rodillas apretando sus puños contra el suelo. De verdad era el peor día de toda su vida.

Una gran brecha apareció justo enfrente de la crisálida. Nisroch se había hecho presente una vez más. Esta proliferó un extraño canto acompañado de otras criaturas que flotaban en el aire. La cámara comenzó a temblar y de la crisálida salieron varios tumores en forma de tentáculos que drenaron la Xytarita de Nisroch obtenida de los Splicers. Todo aquello que habían consumido. Todo aquello que los Splicers seguramente habían recuperado de Kerberos había sido traído a Ragnarok.

Más brechas dimensionales se abrieron dando lugar a las corrompidas formas de Knight Prometeos. Estos se inclinaron ante la crisálida para formar parte del ritual. Lyca no hacía más que contemplar con miedo la situación ¿Debía hacer algo? ¿Si quiera sabía lo que estaba pasando? Si esa cosa era de la misma naturaleza que Orpheon entonces estaba claro que no tenía buenas intenciones. Tomó su Rifle de Batalla y apretó el gatillo para liberar una ráfaga de tres balas contra la cabeza de Nisroch.

La Caballero Necrótica proliferó un sonido grave que alertó a las Brujas que lo rodeaban alterando completamente el ritual. La crisálida, sin embargo, ya había absorbido toda la Xytarita. Algo estaba surgiendo de su interior. Una entidad amorfa que se elevó en el aire. Por alguna extraña razón, parecía que lo que acabó de suceder no hizo feliz a los Corrompidos.

La entidad brilló en destellos oscuros y luminosos. Luego todo comenzó a temblar y a colapsar. Lo que fuera la cosa que había surgido ya no se encontraba más ahí. Aquella maldita dimensión oscura había sido igualmente una ilusión. Todos habían caído en su plan para poder regresar a la vida. Lyca estaba pasmada puesto que no sabía cómo reaccionar ante tal evento. Luego otro destello de luz acabó con todo.


Tierras del Templo, Ningún Lugar

Todo colapsó. No había rastros de ni de Nisroch ni de sus Corrompidos. El sol tenebroso no se encontraba en ninguna parte. Sólo quedaban restos de vehículos tanto de los Splicers como de los Scavengers. Más, sin embargo, no había terminado. La dimensión estaba cerniéndose sobre si misma consumiéndose por inmensas explosiones energéticas.

Lyca no hacía más que observar el desolado paisaje hasta que notó como hacia lo lejos se encontraba el portal del Santuario de Kolzis. Su suerte pareció cambiar una vez más cuando encontró una Barracuda todavía útil. Sin nada que perder, añorando el mundo real, la Cazarrecompensas pisó hasta el fondo el acelerador del vehículo.

El suelo se elevaba y descendía. Había explosiones por todas partes. Restos de cenizas y edificios salían volando por todas partes. Varias grietas y precipicios se formaron complicando el avance de Lyca hacia su única salida. Y una vez más, Nisroch se hizo presente. De alguna forma las acciones de Lyca habían causado la furia de la Caballero Necrótica, aparentemente por interrumpir su ritual.

Nisroch apareció repetidamente a través de brechas transdimensionales a fin de evitar que Lyca saliera con vida. La Cazarrecompensas no tuvo más remedio que tomar su Cañón de Mano, el Halcón de Luna, con el que hirió a la Caballero Necrótica al dispararle en su cabeza con una excelente precisión. Finalmente una gran explosión causó que Nisroch se perdiera entre el montón de rocas mientras que Lyca hacía sus mejores esfuerzos por alcanzar el portal.

La máquina de los Scavengers se había activado sorpresivamente y se había abierto. Otra explosión fragmentó el suelo y elevó enormes fragmentos de roca en el aire. El portal del Santuario igualmente estaba por caer al vacío. Lyca, que se encontraba en el aire, subió al frente de su vehículo y pegó un gran brinco hacia su única salida. La luz al final terminó por alcanzarla.


Santuario de Kolzis, Ragnarok

Ya había pasado cerca de media hora. Robiks se había encontrado con sus compañeros de otras casas para ver qué había sucedido en el portal aparentemente destruido. Sin duda alguna extraña reacción provocada por la desestabilización de la tercera dimensión.

Los Corrompidos habían desaparecido junto con la maligna presencia que había fragmentado el planeta. Debilitados, los Splicers abandonaron Ragnarok dejando a su suerte a aquellos remanentes por conseguir lo que fuera que estuvieran buscando. De la nada habían desaparecido todas las unidades del Colectivo de Ragnarok. Aquella maldita tormenta finalmente había desaparecido.

Robiks y sus compañeros entraron a la cámara del artefacto del Santuario encontrando como el portal estaba hecho completamente añicos. Los Scavengers profundizaron en la habitación donde encontraron a Lyca sentada y apoyada contra la pared. Tenía su casco fuera y miraba el horizonte.

Robiks, Espada de la Cicatriz: Tú... Lo hiciste...

La Cazarrecompensas volteó a verlo. Incapaz de hablar por el cansancio. Sus huesos y músculos le dolían. El silencio se apaciguó cuando la nave personal de Lyca apareció justo en ese lugar. Ella, con mucho esfuerzo, se puso de pie y tambaleó hasta poder sujetarse de su transporte.

Antes de abordar y partir de ahí, hizo un gesto con su pulgar en alto. A pesar de que la situación no salió como esperaba al menos ellos se encontraban con vida. Cuando subió a la cabina de pilotaje, Lyca se preguntó si realmente valió la pena. Por más que lo pensaba no llegaba a dar con la respuesta y luego entendió que su mismo camino era exactamente ese. Era una cazarrecompensas, a menos de que le pagaran, no estaba dispuesta a indagar más en ello. Eso le tocaba a otras personas.


C O N T I N U A R Á