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Portada Legends 14-. La Marea Creciente


16 de Septiembre del 2580

Cuevas de los Rescoldos, Sumidero de Ishtar, Althan

Ella bajó del Opossum para trepar por los espatos de roca volcánica que expulsaban entre sus grietas de fuego azul. Debajo, las ruinas de Ishtar se iluminan con las luces de la contienda, distantes y breves como las constantes estrellas fugaces o el inquietante cráter de la cima. La chica de rojizos cabellos camina sola entre las rocas. Continúa, cabizbaja, eludiendo la sensación de que en algún momento podría caerse del mundo, ardiendo como un meteorito invertido.

Había recibido un mensaje. Inconfundible, puesto que ya todos conocían a Keith Ackerman. "Draks en las Cenizas", decía el mensaje.

Al amanecer, se encontró con un Servant y le quitó la vida con su cuchillo. Ella tomó su posición y colocó las balas en la roca, una al lado de otra, como si contara los años que lleva esperando. Se tumba al lado de las balas y comienza a destruir cráneos hasta que el resto comprende el significado de las llamaradas y salen de la Cenizas, enfurecidos tras ella.

Ella guardó su arma pesada y se dirigió hacia el enjambre, disparando desde la cadera mientas avanza entre la árida obsidiana. Cada retroceso de su arma es una nueva palabra: Draks, Kaidon del Invierno, Kaidon de los Splicers, señor de su venganza. Le duele la mandíbula. Se imaginaba que le arrancaba la garganta con dientes blindados.

Las rocas humeaban a su alrededor al ser golpeadas por el fuego mientras que la ametralladora levantaba mariposas de cristal la hacer saltar esquirlas de obsidiana. Disparaba hasta agotar sus cartucheras. Un grupo de Sangheili Asesinos decidió agredirla con Espadas de Energía. Ella solo levanta su mano para iluminar el campo de batalla con ráfagas de tres disparos de Escarlata, su Cañón de Mano.

Acabó con todos y siguió. El baile de luces Prometeas a lo lejos ilumina las bocas de las cuevas y lagunas verdeazuladas. Podía sentirlo, estaba cerca de su objetivo. Finalmente su venganza será consumada. Fue entonces que antes de entrar a la Guarida del Invierno recibe un mensaje de su equipo.

Helen Dawson (Radio): Erika...

Erika Byron: (Suspiro) ¿Qué?

Helen Dawson (Radio): Es Keith. Quiere cambiar los términos del contrato.

Erika Byron: Tch. Dile entonces que quiero el doble de la recompensa.

Helen Dawson (Radio): ...Estaba dispuesto a darnos el triple por el cambio.

Erika Byron: Entonces la recompensa por seis. Luego lo repartimos entre las tres.

Helen Dawson (Radio): Ok.

La mujer dio marcha atrás mientras maldecía en voz baja. Afirmó que no sería su último intento. Su nave fue a recogerla para sacarla del Sumidero de Ishtar.

Erika Byron: ¿Y dónde está el objetivo?

Helen Dawson (Radio): Themar. Ochenta y cuatro norte, cincuenta y dos este. Distrito Gamma.

Erika Byron: Themar... Muy bien. Las veo allá.


Unas cuantas horas después...

Rocas Peladas, Distrito Gamma, Themar

Erika Byron: ¿Cuál es la misión?

Cynthia Vokam (Radio): Keith dice que la Confluencia Temporal está tomando el control de la superficie para... Proteger el Jardín de Tourian. Que a ese ritmo, Themar no tardará en estar peor que Althan.

Helen Dawson (Radio): Para localizar a los Prometeos necesitamos ubicar una confluencia, como las que avistamos en Althan.

Erika Byron: ¿Y bien?

Helen Dawson (Radio): Una IA descubrió muchas hace unas horas pero la más cercana se encuentra frente a un campamento de Uroboros. Cerca de la Zona de Exclusión. Me adelantaré.

Erika puso en marcha su vehículo para sobrevolar la ciudad sepultada por la rojiza arena. Tenía cuentas pendientes con la Facción del Invierno pero siempre que se trataba de los Prometeos sentía que tenía una obligación que cumplir y un legado que seguir como si alguien más le hubiera pasado una antorcha.

A los pocos minutos, Erika había cruzado la Zona de Exclusión. Cuerpos de Legionarios y Falanges esparcidos por la arena al lado de restos de explosiones. La exploración en Themar había sido restringida por la Caída del Distrito 15 y por el Océano de las Tormentas a fin de asegurar para concentrar la mayor cantidad de Titanes en los distritos de Ceres. Sin embargo, el Equipo Borealis pasaba por alto tal restricción ya que después de todo no formaban parte de esa milicia.

La nave de Erika se detuvo frente al campamento de Uroboros y tuvo cuidado de que los Prometeos no la detectaran. Ahí se encontraban sus compañeras inspeccionando la estructura semisólida. Erika se reunió con ellas.

Cynthia Vokam: Entonces la misión es descubrir de donde salen los Prometeos... Otra vez haciendo lo que los Acechadores de Keith deben hacer.

Erika Byron: Seguramente Erwin no los dejó. Ya sabes como es.

Helen Dawson: Bueno, Keith quiere también que destruyamos esa fuente de donde salen las máquinas... Ups. Creo que toqué la línea equivocada.

Brechas temporales retumbaron en la arena. Soldiers y un Minotauro aparecieron para defender su estructura. Las tres mujeres prepararon al momento sus armas pesadas y gastaron incontables balas contra el escudo de la máquina mayor para luego vaciar completamente el cargador con los más pequeños.

Helen Dawson: Esto era parte de una oleada aún mayor que viene debajo de la Ciudad Sepultada.

Cynthia Vokam: ¿Erika?

Erika Byron: Vamos. Si solo es desconectar un enchufe no nos llevará mucho.

Helen llamó al grupo de naves para traer sus Opossum. Antes de partir echaron un vistazo a uno de los interminables conflictos entre Uroboros y los Prometeos. Por poco y estaban por apostar cuál de las facciones iba a rendirse antes pero, justo cuando un Knight casi acierta un proyectil de su Rifle Binario contra ellas, aceleraron y fueron a la Ciudad Sepultada.

En los restos enterrados de la ciudad se encontraba una abandonada estación subterránea. Apenas pusieron los pies adentro cuando un Minotauro acompañado de un grupo de Arpías las hizo retroceder. Gracias a sus enfrentamientos previos con las máquinas fue que Erika planeó una rápida estrategia para rodear a las máquinas para destruirlas allí mismo. Una vez que la entrada estuvo despejada, las tres se adentraron al interior de la estación.


Estación de Euler, Distrito Gamma, Themar

Completa oscuridad. No había energía abasteciendo la estación, de hecho, lo dejó de haber desde el Colapso. El Equipo Borealis avanzó midiendo sus pasos con sus ametralladoras pesadas al frente. Incluso adentro de los tenebrosos pasillos había montículos de arena y uno que otro esqueleto.

Cynthia Vokam: Parece que esto va a estar a oscuras un trecho.

Helen Dawson: Es como si los Prometeos tuvieran redes latentes en el subsuelo de cada planeta esperando a ser reactivadas.

Erika Byron: Apunten a cualquier luz roja que vean.

Los Prometeos aparecieron como si los hubieran llamado. Tres grupos de Arpías se desplazaron entre los pasillos de la estación. Erika, Cynthia y Helen se separaron igualmente cubriendo a cada grupo de enemigos. Luego, al destruir a las máquinas, se reagruparon para salir a una gran sala donde se encontraba un Cíclope.

La pesada máquina detectó a las mujeres y solicitó la intervención de docenas de Soldiers y Knights para proteger la entrada. Helen guardó su ametralladora y preparó su Rifle de Precisión. Mientras Erika y Cynthia arremetían contra el Cíclope, Helen impedía que los Knight hicieran uso de sus Rifles Binario. La acumulación de daño en el Cíclope provocó que la máquina se saliera de control y dispersara sus proyectiles por toda la sala destruyendo al resto de unidades en el proceso dejando así despejada la zona. Borealis recargó sus armas y avanzó.


Intercambiador de Mascheroni, Distrito Gamma, Themar

En cuanto descendieron a las vías del subterráneo, un par de Knight las tomó por sorpresa. Helen nuevamente cargó contra las máquinas y Cynthia despejó el camino de unos Soldier recién llegados. Cuando cruzaron las maltratadas vías de un tren se encontraron frente a un portal activado.

Helen Dawson: Tienen puertas de transferencia aquí abajo.

Cynthia Vokam: ¿Así que es de aquí de dónde vienen?

Erika Byron: No. No puede ser tan simple... Hay que desactivarlas.

Las tres concentraron el fuego contra el portal. En nada la estructura colapsó arrojando descargas eléctricas. La última oleada de Prometeos que salió tuvo un leve retraso de información antes de que sus mentes volvieran a ser atadas a la Confluencia Temporal.

Cynthia Vokam: Hay más puertas delante.

Soldiers y Arpías. Mientras más máquinas enfrentaban y destruían portales, las mujeres de Borealis se percataban de los comportamientos anormales de las máquinas. No había tantos Prometeos custodiando ese lugar como pensaban a pesar de que estos constantemente salían de las puertas de transferencia.

Incluso cuando una Mente se manifestó en medio del combate no pudo hacer nada para controlar la situación lo que llevó a pensar si los Prometeos tenían otra prioridad que superaba la protección de uno de sus enlaces con Althan. Se pensó que quizá se debía a la presencia de Uroboros en el planeta pero con la teoría de que un colectivo había sido generado sólo para cansar a los gusanos entonces nada estaba quedando claro.

Sólo quedaba un portal. Cynthia destruyó a la Mente Prohibitiva gastando el cargador entero de su Escopeta y luego sacó su ametralladora para combinar el fuego junto con sus compañeras para pulverizar la puerta de transferencia. El silencio momentáneo desapareció en cuanto notaron la presencia de una estructura semisólida detrás de ellas.

Erika Byron: Una confluencia...

Helen Dawson: Sigue activa.

La Iluminada se acercó y utilizando tecnología robada del Colectivo de Ishtar comenzó a analizar los patrones que desprendía.

Cynthia Vokam: Esto era todo, ¿no? Vamos a dejar a Keith pobre con esto.

Erika Byron: Es una paga justa... Aunque tal vez él también esperaba que fuera más complicado.

Cynthia Vokam: Eran muy pocos, ¿verdad? Se suponía que estaban invadiendo el planeta. Ja.

Helen Dawson: Esto no es una invasión. Algo los está llamando para que defiendan el Jardín de Tourian.

Cynthia Vokam: ¿Defender? ¿De quién?

Helen Dawson: No lo sé pero parece que están desesperados. Ya no volverán a usar este camino.

Erika Byron: Pero volverán a encontrar otro. Siempre lo hacen... Sus Mentes son como estos portales, no importa cuántos hayamos destruido, seguramente hay más calculando un contraataque. No queda más que detenerlos antes de que sea tarde... Pero por hoy, más le vale a Keith tener nuestro dinero.


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