FANDOM


Saga Echoes logo
Portada LLO

Sacred Declaration

23 de Agosto del 2577

Sacred Declaration, Órbita de Kerberos, Sistema Eurydice

Había una señal. Esta no pertenecía ni a la UNSC ni a la Oficina de Inteligencia Naval y mucho menos al Frente Rebelde Unido. Las transcripciones revelaban fácilmente que la identificación de aquella misteriosa estación, que orbitaba un mundo ubicado en un desconocido sistema solar, pertenecía al Covenant Tormenta.

Sin que sus ocupantes se percataran, una nave de clasificación desconocida arribó con cautela en uno de los hangares. Del transporte salió una mujer armada con un Rifle de Batalla y su Transgresor. Gracias a su sofisticada armadura, le fue posible infiltrarse sin problemas en el interior de la estación. Ella no era una destructora de ejércitos pero tampoco era simplemente un soldado. Era identificada por muchos nombres que terminaban siendo las últimas palabras de sus víctimas. Ella se hacía llamar Lyca y era una cazarrecompensas dispuesta a sabotear y tomar los tesoros de sus odiados enemigos.

La infiltración fue exitosa puesto que no había seguridad cercana. Al avanzar por los pasillos de complicados diseños era fácil percatarse de que esa estación no pertenecía totalmente al Covenant Tormenta. Lyca descubrió entonces que se encontraba en una instalación perteneciente a la rama científica de los Sangheili, los Splicers.

El camino llevó a Lyca a una amplia habitación donde varios cuerpos de Sangheili se encontraban sin vida tirados en el suelo. Estos se encontraban alrededor de una gran criatura de cinco metros de envergadura que al verla hacía que un escalofrío le recorriera la columna. Lyca examinó los cuerpos sin vida de los científicos y concluyó que éstos habían muerto al estar expuestos a quemaduras de algún compuesto químico desconocido.

Al fondo se encontraba una computadora activa. Lyca se acercó para revisar los datos. Según la información obtenida, varias vainas de escape fueron eyectadas a un punto en concreto del mundo que orbitaba el Sacred Declaration. La ZA fue marcada como Templo de Izumru.

Con ganas de querer curiosear un poco más, la Cazarrecompensas tomó un ascensor que la llevó a una sala que contenía varios contenedores. Estos llevaban dentro criaturas desconocidas que presentaban débiles signos de vida como si se encontraran en un estado de hibernación. Había más cuerpos sin vida de científicos Sangheili junto a otra computadora.

Lyca se acercó al aparato y accedió a los registros. Con la ayuda del software de su armadura, la Cazarrecompensas descubrió que los Splicers estaban realizando estudios acerca de aquellas criaturas bajo el nombre de Proyecto Thanatos. Ya no quedaba ninguna duda. Esas cosas eran armas biológicas. Todos los proyectos estaban bajo el nombre de un tal Splicer Prime llamado Zant 'Aana. En la computadora había un archivo de audio el cual Lyca descargó para escuchar.

Zant 'Aana (Audio): Eclipson cayó. Se presupone que todo el personal de tierra murió. Aquellos que no fueron aniquilados por el Cazador perecieron en la posterior explosión de los Laboratorios Tourian. Sacred Declaration, Infinite Esteem y Clarity of Faith estaban en ruta hacia el planetoide cuando lograron retroceder y escapar antes de la hora cero... Sacred Declaration está atracada en el puesto avanzado de Eurydice e informó de que el 100% de su cargamento ha sobrevivido. Con ello, nos encontramos listos para iniciar el estudio con los especímenes. El nivel de seguridad se mantiene en código azul; no tenemos constancia de que el Cazador esté al acecho.

El Cazador. Aquel apodo con el que los Splicers y el Covenant Tormenta le dieron a cierta persona le dio a Lyca un poco de nostalgia. Luego de proliferar un suspiro, la Cazarrecompensas desactivó la computadora para ir a otra sala donde se posaba en el centro un gran contenedor con una criatura en su interior. Según los datos descargados, esa bestia había sido infundida con un compuesto extraído de un mineral llamado Xytarita. Una falla en el experimento canceló los posteriores que se iban a realizar en el sujeto de pruebas que se encontraba ahí.

El pasillo posterior contenía más contenedores con criaturas criogenizadas. Por más que Lyca esperaba que algún enemigo apareciera en cualquier momento no encontraba más que cuerpos sin vida. Todo se volvió más sospechoso cuando varios de los cadáveres mostraban extrañas marcas. Algunos incluso tenían el abdomen abierto y varios órganos extirpados como si hubieran sido devorados a medias.

No lejos de ahí se escucharon unos disparos. Lyca tomó su arma y se aproximó a la fuente del sonido para encontrar como unos Splicers trataban de mantener el control de uno de los sujetos del Proyecto Thanatos que había despertado de la hibernación. La bestia resultó ser un desafío para los Sangheili, quienes no tuvieron más opción que desecharla con tiros de Cañón de Combustible. La criatura pegó un gran rugido que abarcó toda la estación para luego caer muerta.

Los Sangheili tomaron un descanso que terminó antes de lo que quisieran cuando una alarma los sobresaltó. Todos los sujetos del Proyecto Thanatos habían despertado e iniciaron un caos en el Sacred Declaration. Lyca se escabulló para buscar una ruta de escape hacia su nave.

A la mitad del camino una explosión sacudió la estación. Una de las criaturas había caído en el reactor principal del Sacred Declaration generando una reacción que la desestabilizó. Sólo quedaban pocos minutos para que el Sacred Declaration colisionara con el mundo que orbitaba. Por eso, Lyca se hizo un atajo con el sistema de ventilación para llegar a una bahía de carga que terminó por ser el escenario de una lucha entre los Splicers y las bestias.

Evitando el conflicto, Lyca intentó pasar sin ser descubierta cuando un estruendoso rugido la petrificó. Volteó a ver el origen y vio como una alada criatura reptiliana, con partes prostéticas, descendía de la parte superior de la bahía para destrozar a las bestias con sus garras. Con una fiereza que no había visto desde hace un par de años, Ridley eliminó a todos los sujetos de prueba para luego escapar de la inminente explosión.

Las explosiones se tornaron más violentas. No había tiempo para que Lyca alcanzara su nave así que se vio forzada a escapar usando la última vaina que un Splicer estaba por abordar cuando una viga de la nave cayó sobre él atravesándolo. Lyca entró al interior de la cápsula y salió a toda velocidad del Sacred Declaration con rumbo fijado al planeta que los científicos Sangheili estaban estudiando, Kerberos.

Ruinas de Noxhaven

Bosque de Noxhaven, Kerberos

Luego de atravesar la atmósfera del planeta, la cápsula de Lyca cayó en el estanque de un gran pantano. Ella salió apenas con unos cuantos moretones para ver como su vía de escape se hundía lentamente. Ante eso observó su entorno. Esa húmeda región contenía una gran cantidad de plantas así como ríos y pequeñas lagunas que venían de cascadas que se asomaban a lo lejos.

Al observar el cielo, Lyca se ocultó apenas vio más capsulas y naves de descenso sobrevolando el área. Pasó alrededor de un minuto cuando el espacio aéreo se encontró completamente despejado. La Cazarrecompensas planeó entonces tener de objetivo conseguir alguno de los transportes de los Splicers para escapar así que se aventuró por un sendero que la llevó hasta una especie de puerta automática de diseño antiguo.

Del otro lado había un nido de criaturas similares a avispas junto con cangrejos con espinas en su caparazón. Estos estaban alojados sobre otra puerta que llevó a la Cazarrecompensas a una habitación que contenía un ascensor olvidado en la soledad. Ella se aproximó y la maquinaria se encendió al instante para operar como antaño. Lyca subió a la plataforma y esta inició el ascenso.


Ruinas de Noxhaven, Kerberos

La plataforma se detuvo en formaciones rocosas que conformaban una abandonada edificación. Lyca dio unos cuantos pasos cuando su armadura detectó señales de toxicidad cercanas. Con precaución avanzó hasta el interior de un recinto de lo que fue una especie de templo que tenía en sus muros varios jeroglíficos de la civilización que habitó el planeta con anterioridad.

Los sistemas de traducción de su traje no le sirvieron de mucho pero únicamente pudo traducir la palabra "Forerunner" al usar el sistema de glifos del Covenant. Si sus suposiciones eran ciertas, entonces ese planeta debió pertenecer a esa enigmática raza. Era la primera vez que Lyca estaba en un mundo Forerunner o al menos que ella lo supiera. Era obvio que el diseño con el que ella se había topado en otros mundos pertenecía a estos aunque sinceramente esperaba algo más "magnífico". En cuanto a la misma raza, Lyca se preguntó en donde estaban o que había sido de ellos.

Las afueras del viejo pueblo llevaron a Lyca a un equivalente de un barrio comercial. La seca vegetación se abría por las ruinas y la fauna utilizaba grietas en las paredes para formar sus hogares. Lo único funcional eran las puertas automáticas. Lyca entró a un cuarto donde unos bichos se alarmaron con su presencia. Ahí mismo se encontraban más glifos donde las figuras humanoides eran representadas con un resplandor en la cabeza indicando alguna especie de iluminación.

Sin entender, la Cazarrecompensas siguió explorando hasta entrar a una cámara inundada. Del líquido era de dónde provenía aquella señal de toxicidad. El simple contacto con él podía suponer una muerte dolorosa. Esas aguas se distribuían por el interior del resto de ruinas y eran tomadas por unos viejos árboles que esparcían el mismo veneno en el ambiente.

Las raíces se juntaban a los pies de un gran árbol que se encontraba en el interior de una gran habitación circular. La planta, como si tuviera vida, manipuló sus enredaderas para expulsar a Lyca. Ella retrocedió y disparó contra la planta en sus puntos débiles. Al cambiar de cargador de su Rifle de Batalla, la Cazarrecompensas ascendió hasta la cima del templo donde todas las raíces se agrupaban en una gran y extraña flor.

Alrededor del complejo había más glifos Forerunner pero de todos ellos únicamente pudo reconocer el que el Covenant empleaba para dar advertencia de peligro. Todos estos estaban marcados sobre una especie de mapa donde una gran edificación había sido construida sobre un glifo de color purpura del cual se marcaban líneas erráticas hasta lo Lyca entendió que era el lugar donde se encontraba.

El mural llenó de curiosidad a Lyca puesto que esas mismas líneas se distribuían sobre todo el mural a lo que ella concluyó entonces que el veneno estaba extendido por todo el planeta. Ella se preguntó si aquel veneno fue lo que terminó con la vida de los Forerunner que habitaron el planeta. Las dudas no dejaban de razonar de su cabeza cuando el mismo rugido que escuchó en el Sacred Declaration la paralizó.

A las espaldas de Lyca, la extraña planta creció hasta florecer una criatura en su interior. Una serie de paneles solares se activó para proporcionarle energía y con eso, al ver a la Cazarrecompensas, intentó eliminarla cuando una llamarada intervino en la pelea.

El mismo rugido volvió a resonar acompañado de la espectral figura de Ridley. El Wyvern sujetó a la planta por el cuello para estamparla contra el suelo y rociarle sus llamaradas hasta quemarla. Cuando el Dragón Espacial creyó haber eliminado a la fuente de la toxicidad de las aguas, se enfocó ahora en Lyca a quien confundió al principio por el aspecto de su armadura.

Ridley escupió flamas a Lyca quien tomó cobertura en un grupo de rocas. No tenía manera de enfrentarse a aquella bestia ya que por más que quisiera no tenía ningún medio a su disposición para conseguirlo. Ridley destrozó la cobertura de la Cazarrecompensas dejándola completamente libre a un ataque directo. Cuando el Wyvern estaba por atacar, la planta resucitó y usó sus enredaderas para inmovilizarlo y estamparlo contra los murales que impedían el paso de un canal de agua.

Lyca suspiró de alivio para buscar una salida. Mientras tanto, Ridley volvió a someter a la planta al destruir los paneles solares que lo regeneraban. No conforme con ello, el Wyvern usó los afilados colmillos de sus fauces para arrancar a la planta desde su raíz al estirarla desde su tallo. Con ese acto, las raíces que desarrollaban por los murales se colapsaron y rompieron permitiendo al flujo de agua inundar la zona llevándose a Lyca en el proceso por uno de los conductos de distribución.

Abajo, Arriba

Cavernas Leverton, Kerberos

La fuerza del flujo del agua arrastró a Lyca por una serie de tuberías. Afortunadamente, la eliminación de aquella planta había eliminado la toxicidad que era conducida por toda la región, sin embargo, le era imposible salir y no fue hasta que la Cazarrecompensas se agarró a una saliente, que ardía como el infierno, con el que pudo salir.

En la superficie se sentía como la temperatura había ascendido drásticamente. A juzgar por el entorno en que se encontraba ahora, Lyca concluyó que estaba bajo tierra. Analizó un momento la cámara en la que se encontraba y salió hacia lo que era un puesto de observación Forerunner donde estaba el mapa de la región de Noxhaven que indicaba que se encontraba cerca de un volcán subterráneo.

En esa misma instalación había más murales. Lyca observó los jeroglíficos que simbolizaban las marcas provenientes del veneno que se expandía por todo el planeta. Había varias figuras humanoides, Forerunner seguramente, pero había cierta diferencie entre ellos. Por lo que pudo ver, había tres clases de Forerunner; los que habitaban ese planeta, los que parecían ser soldados y los que estaban construyendo el templo que cubría la fuente del veneno.

El calor del ambiente comenzó a sofocar a Lyca a pesar de que su armadura contaba con un climatizador. Antes de salir tomó los planos para buscar una salida. Revisó el cartógrafo para comprobar que no había manera de volver por las mismas tuberías que la trajeron, sin embargo, no lejos de ahí se encontraba un elevador que le iba permitir llegar a una zona elevada desde la que esperaba poder visualizar algún campamento de los Splicers para robar una de sus naves y salir de allí.

Preparada, la Cazarrecompensas siguió el camino establecido en su mapa encontrando un entorno en el que la flora y la fauna se había adaptado perfectamente. Por lo que se podía ver, el depredador principal de las cavernas era una especie de serpiente gigante que nadaba con cautela en el magma derretido. Flotando se encontraban unas extrañas entidades que expulsaban un compuesto tóxico en forma de gas. En resumen, todo lo que se encontraba en ese lugar estaba conformado por depredadores lo que llevó a Lyca a cuestionarse si era posible que un ecosistema fuera estable en esas condiciones.

Lyca atravesó unas plataformas flotantes hasta llegar a una cueva que contenía un ascensor. Se posó encima de ella para activar el mecanismo que terminó por llevarla a la superficie a un entorno mucho más frío.


Páramos de Dawnport, Kerberos

Totalmente opuesto a las cavernas, la región en que se encontraba Lyca era más interesante después de todo le encantan los climas nevados. Se preguntó si acaso era posible que dos entornos tan distintos podían convivir en armonía.

Al explorar la nueva zona, Lyca descubrió que gran parte de la fauna era básicamente una subespecie de las mismas que había en las cavernas y en las ruinas. Desconocía si se debía alguna forma de evolución o quizá había sido algo hecho por los Forerunner que habitaron el planeta antes, suponiendo que tuvieran tal capacidad.

Lyca revisó su mapa para localizar la cima que había notado con anterioridad. Al encontrarla fue hacia el interior de una cueva que la condujo a un nido de unos animales llamados Lobos Ciegos. Las violentas bestias eran diferentes a las avistadas en otros mundos Forerunner pues estos también se habían adaptado al gélido ambiente. Sin querer causar problemas, la Cazarrecompensas evitó el contacto directo y trepó por unas formaciones hielo hasta encontrar un puesto de observación.

El camino recubierto de nieve y estalactitas que estaba a continuación daban hacia una torre que Lyca alcanzó gracias a un elevador. Fue así que llegó a su objetivo desde el cual se podía ver toda la región incluso el bosque donde había aterrizado. No lejos también se encontraba rodeada de nubes una gran construcción que debía tratarse de aquella que los murales marcaban estaba sobre la fuente del veneno.

De la nada todo se oscureció. Sobre Lyca, en el cielo, se posó la inconfundible sombra de Ridley quien cruzaba la zona junto a un grupo de Phantom. Con eso, la Cazarrecompensas concluyó que la base de los Splicers se encontraba justo adelante. Antes de partir hacia su nueva dirección, Lyca se preguntó la verdadera razón de porque los científicos del Covenant Tormenta se encontraban ahí y porque tenían una base instalada en la fuente del veneno.

Decidida a averiguar más, la Cazarrecompensas avanzó rápido por la nieve sin percatarse de que había entrado a otro nido de Lobos Ciegos. Las agresivas bestias se abalanzaron sobre ella a lo que respondió con varios tiros de su Rifle de Batalla que resultaron ser inútiles ante su gruesa piel. Su aparente único punto débil era una frágil formación gélida en su espalda que era susceptible a daños de gran magnitud.

Lyca esquivó en repetidas ocasiones las mordidas de las criaturas para caer sobre sus espaldas para detonarles una Granada de Fragmentación. La explosión era capaz de reventarles la columna permitiendo visualizar su interior al que Lyca atacó con el Transgresor.

Creyendo que todo estaba despejado, un ensordecedor aullido resonó. De un mural salió el Alfa de la manada que era considerablemente más grande. La bestia proliferó un rugido con tal fuerza que Lyca retrocedió unos pocos pasos. El Alfa no parecía tener ningún punto débil a la vista por lo que no tardó en tomar a Lyca por sorpresa al abalanzarse sobre ella para intentar desfigurarla a mordiscos.

Lyca respondió con una patada que se vio potenciada por su armadura. La fuerza fue tal que pudo quitarse al Lobo Ciego de encima. A esto, la bestia respondió exhalando violentamente formaciones gélidas de su garganta. Lyca esquivó los ataques para ver como entonces el Lobo Ciego se encontraba exhausto al haber hecho tal cosa. Tomando oportunidad, la Cazarrecompensas logró encajar su última Granada de Fragmentación en la boca del Lobo que fue suficiente como para reventarle los colmillos y enterrar fragmentos de metralla en su interior que terminaron por provocarle hemorragias internas.

Incapaz de seguir viendo el ahogamiento de la criatura, Lyca salió de allí y se adentró por un túnel que la llevó a un puesto de vigilancia de los Splicers montado para evitar que los mismos Lobos Ciegos entraran a su base. El establecimiento se encontraba vacío así que Lyca pudo atravesarlo sin problema alguno. Frente a ella se encontraba la base de los Splicers y, del otro lado de la puerta, el rastreador de movimiento marcaba mucho blancos.

Laboratorios Xytar

Laboratorios Xytar, Kerberos

El sensor de movimiento marcaba enemigos cercanos a la posición de Lyca. Antes de acceder al interior de la base se ocultó para ver como varios Sangheili hacían su aparición. Estos estaban equipados con arneses de combate y armamento mixto por lo que debían tratarse de mercenarios contratados por los Splicers.

La Cazarrecompensas decidió evitar el combate para infiltrarse con cuidado en el interior de la fortaleza. Adentro, luego de atravesar unos largos pasillos, se encontraban acomodadas varios contenedores de estasis que emanaban un alto índice de radiación. Sin analizarlos de cerca, Lyca se metió en una pequeña rendija para seguir avanzando por un estrecho túnel.

Al final, Lyca salió a campo abierto donde una alarma sonó anticipando la llegada de un grupo de Splicers armados y con la intención de acabar con su vida. Estos tomaron posiciones contra la Cazarrecompensas iniciando un intercambio de disparos que fue pausado cuando uno de los Sangheili arrojó una Granada de Plasma a la posición de Lyca. La mujer dio una vuelta en el suelo para atacar directamente a uno de los enemigos utilizando su arma predilecto para acabarlo rápido. Lyca tomó las Granadas de Plasma restantes para usarlas contra el resto de enemigos para hacerlos salir para luego darles final a su vida utilizando tiros sobrecargados de una Pistola de Plasma.

La alarma volvió a sonar y Lyca no tuvo de otra más que correr para salir y encontrarse con una amplia cámara de contenedores de estasis. A su espalda estaban los Sangheili quienes tuvieron difícil el poder atacar ya que tenían órdenes de no dañar nada del material de estudio. Con eso, Lyca tuvo la ventaja y acabó con el numeroso enemigo utilizando más tiros sobrecargados de su Pistola de Plasma en conjunto con su Transgresor.

Con la zona despejada por ahora, Lyca acudió a una de las computadoras para desactivar la alarma. Allí mismo encontró más información acerca de los planes de los Splicers. Todo se resumía en tres grandes proyectos: Thanatos, Dusktroid y Protheus. Del primero ya había visto algo en la Sacred Declaration pero no sabía nada del Proyecto Dusktroid y mucho menos del último. Indagando más, Lyca encontró que dos de ellos estaban ampliamente relacionados con un mineral al que los Splicers denominaron Xytarita

Aquel mineral tenía características similares a la Afloraltita y a otro grupo de minerales endémicos de otros planetas. Según las investigaciones de los Splicers, un meteoro que contenía la Xytarita se estrelló en el planeta liberando un compuesto corrosivo que muta de forma agresiva a sus víctimas. Con eso, Lyca relacionó los hechos y concluyó entonces que los Forerunner la tuvieron muy difícil al punto de que ni siquiera sus soldados pudieron con ella así que construyeron un templo para sellar la fuente del veneno lo cual parece que no funcionó.

Conociendo a los Splicers era obvio que un mineral o lo que fuera así de poderoso no escaparía de su interés. El caso terminó siendo cierto cuando Lyca averiguó que los científicos Sangheili ya habían comenzado las operaciones mineras cerca del cráter de impacto, justo debajo del Templo de Izumru, pero que una serie de sucesos habían las habían retrasado. Gran parte del personal obrero experimentaba "Mal de Xytar", una especie de locura desarrollada por la exposición prolongada directa al mineral. Entre los síntomas se encontraban la pérdida del equilibrio, respiración errática, espasmos musculares y, en los casos más graves, alucinaciones.

Lyca leía todo eso y no podía entender cómo es que seguían laborando. Todavía quedaba algo más de información acerca del Proyecto Dusktroid donde se argumentaba que el cargamento traído desde el Mundo Escudo Eclipson había llegado sin complicaciones y, gracias al frío ecosistema de los Páramos de Dawnport, les era fácil controlarlos. También estaba adjuntada una nota remarcando el constante ataque de la fauna y flora nativa del planeta causando igualmente retrasos y constantes operaciones de los Splicers por impedir que estos se introduzcan dentro de las instalaciones de los laboratorios.

El interés mostrado por los Splicers sobre los Dusktroid no tenía igual. Ignorando lo que fueran esas cosas, Lyca subió al piso superior donde se encontraba un mapa estelar donde se encontraban marcados los sistemas Eurydice, Quarta, Fen y otro montón. Eso significaba que los Splicers tenían igualmente interés por esos mundos. Ella siguió de largo hacia un campo abierto en el que varios Splicers utilizaban Mochilas Cohete como apoyo en contención de una manada de Lobos Ciegos. Esa oportunidad le permitió a la Cazarrecompensas avanzar por un puente hasta el edificio frente a ella el cual tenía un ascensor adentro.

Lyca activó el comando de descenso para hacer que la plataforma la llevara a un reducido cuarto con un tanque de estasis en el centro. En su interior se encontraba una criatura algo grande rodeada por una membrana gelatinosa verdosa que contenía un trío de núcleos rojos que desembocaban en unos afilados colmillos en la parte inferior de su cuerpo. Al revisar el informe de la computadora apareció la siguiente descripción:

  • Especie: Metroid
  • Características: Parásito depredador compuesto de energía.
  • Descripción: Como la especie dominante del Planeta-X, el Metroid absorbe la fuerza vital de los seres vivos. Se adhiere a su presa y le extrae la energía, aumentando su volumen. Sus únicos puntos débiles son el frío o el uso de armamento nuclear.

Con la información, además, venía un registro de audio.

Zant 'Aana (Audio): El primer grupo de Metroid ya ha llegado a las instalaciones de investigación de Kerberos. Tres de ellos tuvieron que ser sacrificados en un incidente ocurrido en la pista de aterrizaje; para transportar al resto tuvimos que tranquilizarlos. Las pruebas de exposición de los Metroid a la Xytarita han dado comienzo. Estamos impacientes por ver los efectos que el mineral tiene sobre los Metroid, en especial la habilidad que poseen para absorber y procesar la energía que despide la Xytarita. Las investigaciones iniciales presentan un aumento considerable de la fuerza y del tamaño de los sujetos. Que las criaturas se mantengan estables o no, sigue siendo una incógnita. A esta variante las hemos bautizado como Dusktroid.

Lyca miró de cerca a la criatura. Según los registros posteriores, gran parte de los especímenes fueron víctimas de los experimentos con excepción del que se encontraba justo ahí. Ese Metroid había perdido la vida no hace mucho y, al no tener más especímenes, solo pudieron trabajar con los que ya estaban mutados. La pregunta entonces era en donde se encontraban.

Lyca se adentró más en las instalaciones y gracias a que las manadas de Lobos Ciegos mantenían ocupados a los Splicers y Mercenarios se le hizo más sencillo atravesar habitaciones con más capsulas de estasis. En algunas había proyecciones holográficas de sistemas planetarios así como esquemas de disecciones de los Metroid así como de otras criaturas. Todo culminaba en un enorme contenedor bloqueado. El registro de este marcaba que el primer sujeto del Proyecto Protheus había perecido. Lo que sea que estuviera ahí adentro a Lyca le pareció un alivio que no se encontrara con vida.

En eso un temblor sacudió las instalaciones. Lyca revisó las lecturas que le proporcionaba su armadura. Se trataba de un impulso gravitatorio proveniente de una cámara especial de los mismos laboratorios ubicados muy cerca del lugar donde nacía el veneno. Como consecuencia, las luces y energía de la planta desapareció dejando a oscuras el camino por delante.

Las sombras de los Sangheili aparecieron a lo lejos. Lyca se escabulló tomando ventaja del color de su armadura que mimetizaba perfectamente la oscuridad del entorno. Sin que sus perseguidores se percataran, la Cazarrecompensas subió unas escaleras que la llevaron hacia la fuente de la anomalía gravitatoria.

Mientras avanzaba, Lyca comenzó a reconocer el diseño de los laboratorios. Dejando de lado el hecho de que el diseño era pues propio del Covenant, todos los pasillos concordaban con los de los cruceros pequeños. Seguramente los Splicers se vieron en la necesidad de sacrificar alguna nave vieja o muy deteriorada para usarla con ese propósito y quizá por ello tenían problemas con la infiltración tanto de la flora como de la fauna del planeta.

Todo el crucero se encontraba sumido en las aguas de las capas freáticas del subsuelo del planeta los cuales se infiltraban al interior gracias a la presión que ejercían. Lyca tuvo que meterse en los estanques para progresar en su camino.

A los pocos minutos de estar nadando en las heladas aguas, Lyca consiguió salir de los laboratorios. Según el mapa ahora se encontraba en una cueva subterránea donde la vida se había desarrollado lo suficiente como para formar un ecosistema. O eso creyó en un inicio cuando un alto índice de radiación activó las alarmas de su armadura.

Al buscar la fuente, Lyca se topó con formaciones cristalinas de color purpura. Junto a estas había cargadores que los Splicers utilizaban para manipular el material radiactivo. Todo apuntaba a que del otro lado de la gran puerta que estaba al fondo llevaba a la fuente del veneno.

Las Minas de los Aparecidos

Minas de Xytarita, Kerberos

El sensor de movimiento no detectaba nada en un radio de 25 metros. Todo estaba sumido en un incómodo y sospechoso silencio que se veía interrumpido por las pisadas de la armadura de Lyca. A la par, el nivel de radiación estaba por los cielos así que por ningún momento le cruzó la idea de quitarse el casco.

Las instalaciones de las Minas diferían del diseño empleado en los Laboratorios Xytar. Definitivamente no era una cueva natural sino que más bien habían sido los Splicers quienes tomaron la oportunidad de que la mina ya se encontrara excavada, seguramente por los Forerunner hace quien sabe cuántos años.

Al poco tiempo de caminar por unos cortos pasillos, Lyca notó que había cierto patrón en cada habitación. Parecía que se encontraba en una especie de templo abandonado en la soledad donde el ya mencionado silencio desapareció en el momento en que un Splicer con armadura extraña apareció frente a ella.

El Sangheili portaba un arma similar a un Rifle de Conmoción con el que disparó potentes cargas de plasma que rompieron al instante los escudos de Lyca. Ella tomó cobertura provocando que el confiado Splicer desenfundara su Espada de Energía para perseguirla.

Cuando el Sangheili llegó hasta su posición, la cegadora luz del resplandor de un par de Granadas de Plasma lo desorientó el tiempo suficiente para que la Cazarrecompensas trepara a su espalda para enterrarle una Daga de Energía que había tomado anteriormente.

El ataque, sin embargo, solo rompió los escudos de energía del Sangheili quien sujetó a la mujer por el cuello para luego arrojarla contra una columna. Desde ahí, Lyca se recuperó y apuntó al enemigo con el Transgresor para dispararle en la cabeza.

El cuerpo del Sangheili cayó pesadamente contra el suelo. Lyca se acercó a él para tomar toda la munición posible sólo para percatarse como la armadura del cadáver estaba acumulando la suficiente energía para generar una explosión que casi acaba con la Cazarrecompensas de no ser porque utilizó la mochila propulsora para retroceder. La explosión fue tal que varios huecos se abrieron en las paredes debido a la debilidad estructural de los tramos de las minas.

Como era de esperarse, los otros Splicers fueron en camino al lugar del encuentro. Lyca se escondió en uno de los huecos y avanzó por una serie de pasillos que la habían llevado a una improvisada estación de experimentación e investigación. Ahí había varios monitores alrededor de un tanque de estasis donde los niveles de radiación eran inmedibles. Ella se acercó a la computadora donde, como esperaba, había una entrada perteneciente al mismo Splicer Prime.

La información a continuación narraba una serie de dolorosos experimentos realizados en jóvenes Sangheili que terminaron por ser un desastre. La exposición a la Xytarita había causado tales estragos que el Proyecto Protheus estuvo a punto de ser cancelado hasta que la Escuadra Hanak creó una variante de la Xytarita que resultó ser un éxito total. Los Protheus Sangheili del último lote habían llegado a la madurez y estaban listos para servir a las fuerzas del Covenant Tormenta.

La Cazarrecompensas tuvo que releer aquel texto varias veces para entender completamente que los mismos Sangheili habían hecho experimentos hasta con los suyos. En cierto modo podía esperar que la humanidad hiciera eso pero pensar que una raza tan honorable como los Sangheili hicieran eso la hacían sentir extraña como si le hubieran arrebatado algo. Al final, la humanidad y los Sangheili terminan por ser iguales en aspectos positivos y negativos.

El contenedor comenzó a agitarse. La criatura contenida en su interior salió rompiendo el cristal de un sólo puñetazo permitiendo ver con claridad su aspecto. Se trataba de un Sangheili mejorado con la Xytarita. Un Protheus Sangheili recién nacido inhaló el contaminado aire para exhalarlo con una humareda de gas purpura. La criatura apenas vio a Lyca cuando corrió hacia ella con la intención de eliminarla.

La Cazarrecompensas no tuvo más opción que correr al ser incapaz de hacer frente a esa cosa. Al final llegaron a una sala con varios contenedores. Estaban en una sala de experimentación donde varios especímenes de estudio de los Splicers eran sometidos a infusiones con la Xytarita. Lyca se escabulló y preparó sus armas a pesar de que sabía que de poco le iban a servir. Por su parte, la criatura avanzaba lentamente entre los estrechos pasillos. Cada paso que él daba, Lyca se desplazaba por el suelo varios metros para mantener la posición. Eso terminó por hacer que ambos se encontraran finalmente.

El Protheus Sangheili volvió a rugir con tal fuerza que varios de los contenedores se rompieron liberando Xytarita en estado gaseoso. Lyca apenas y podía sobrevivir gracias a los filtros especiales de su armadura pero el mismo gas nublaba la visión e inutilizaba su visor de rayos X.

La mujer interceptó el brutal golpe propinado por el Protheus arrojándola contra el cristal de un contenedor que se fragmentó liberando lo que contenía en su interior. Una criatura bastante extraña surgió de los restos del recipiente. Era como un Huragok pero tenía ciertas características que lo hacían verdaderamente asqueroso.

La criatura sujetó al Protheus Sangheili con sus tentáculos a lo que este luchó con fuerza sólo para dar a entender que aquel cefalópodo se trataba de un Metroid mutado por la Xytarita, un Dusktroid. Con sus tentáculos, la criatura drenó con una terrible velocidad todo el compuesto de Xytarita infusionado en el Sangheili para después absorber su energía vital.

El silencio total fue interrumpido por la alarma. Era cuestión de tiempo para que más Splicers llegaran aunque seguramente iban a darle prioridad al Dusktroid que a Lyca por lo que ella optó por subir a los sistemas de ventilación de emergencia para encontrar una salida. En la oscuridad de la cueva, unas luces aparecieron frente a ella. Creyendo que se trataban de alguna señal para seguir un camino alterno, las siguió ingenuamente.

Las luces la llevaron a una gran cámara donde se notaban ruinas de construcciones Forerunner. Todo estaba hecho añicos por las formaciones del mineral radiactivo que sobresalía de la tierra. Sin que Lyca se percatara, las esferas de luz comenzaron a tomar una forma humanoide sin cabeza. Eran bastante grandes ya que fácilmente hacían ver a los mismos Sangheili como enanos. Aquellos fantasmas comenzaron a desplazarse velozmente hacia una cámara posterior.

Lyca, confundida, los siguió hasta un mausoleo donde se encontraban las fuerzas de los Splicers utilizando una excavadora para abrir una puerta. Los fantasmas los rodearon y les arrojaron proyectiles esféricos de energía que los vaporizaba al contacto. Todo el evento había sido preludio de una batalla que fue rápidamente contestada por los Splicers. Estos trajeron a más Protheus que resultaron ser inmunes a los ataques de los fantasmas.

La Cazarrecompensas no hacía más que ver cómo se desarrollaba la batalla ya que, después de todo, no estaba a favor de ningún bando. Podía ayudar a los fantasmas pero ni siquiera sabía cuáles eran sus intenciones y estaba claro que no ayudaría a los del Covenant por más que le pagaran.

En eso, los Protheus liberaron un grupo de Dusktroid que habían sido sometidos por los Splicers. Las criaturas inmediatamente atacaron a los espectros hasta consumir por completo su energía. En poco tiempo el silencio reinó para luego ser interrumpido por la excavadora que terminó por abrir la gran puerta. El filo de plasma rompió el material del que estaba formado la entrada dejando salir un tóxico aire que Lyca apenas pudo soportar gracias a su armadura, sólo que en esa ocasión fue por muy poco.

Muchos de los Splicers que se encontraban ahí comenzaron a vomitar un compuesto purpura para luego caer sin vida a los pies de los Protheus. Lyca observó cómo los grandes tomaban a los Dusktroid y los encerraban en contenedores gélidos para impedir que salieran de control y luego esperaron órdenes. El sonido de la pesada maquinaria marcó la llegada de más Splicers equipados con arneses especiales. Hasta el fondo se encontraba un Sangheili gigante, incluso más grande que los fantasmas. Su simple presencia ya inspiraba temor incluso entre los de su misma calaña.

De las sombras, más espectros aparecieron para abrumar a los Splicers con sus ataques pero todos terminaron por ser completamente exterminados por el grandullón usando una torreta pesada de plasma. Cada pisada que daba él hacía que las pequeñas piedras a su alrededor temblaran. Con un gesto, este ordenó a todas las fuerzas que se movilizaran al interior.

Cuando todos se adentraron, Lyca pensó un momento si debía seguir o retornar para escapar. Sinceramente ella no tenía razón para estar ahí. Lo que había comenzado como un simple saqueo la terminó por envolver en uno de los malignos planes de los Splicers. No ganaba nada si hacía algo por detenerlos pero el remordimiento de que aquellas bestias se salieran con la suya así como lo hicieron el Covenant Tormenta y Ridley en su planeta la molestaba de verdad.

Sin embargo, ella se preguntó si valía la pena cobrar sus cuentas con ellos allí mismo. No tenía forma de combatir. No era un súpersoldado. Era solamente una cazarrecompensas portando una robada armadura de última generación.

Luego de dar un suspiro, Lyca cargó sus armas y avanzó a la entrada. Juró que si salía con vida vendería toda esa información al más alto costo a la UNSC.

La Llamada de Orpheon

Templo de Izumru, Kerberos

Lyca iba a una distancia alejada de la escuadra de Splicers que abría su camino con violencia entre los muros del templo. Los cristales de Xytarita abundaban por millares y de estos se desprendía un compuesto que era el utilizado por los Sangheili en sus experimentos de infusión.

El ambiente alrededor se volvió mucho más frío y pesado como si alguna presencia abrumara a Lyca al punto de casi hacerla desfallecer. Los Protheus liberaron a unos cuantos Dusktroid para usarlos como rastreadores de alguna fuente que parecía provenir el punto de colisión exacto del lugar donde se registró el impacto de un meteoro o al menos eso decía el Splicer gigante.

No había ningún tipo de fauna. Respecto a la vegetación, abundaban unos hongos de coloración purpura que emanaban constantemente Xytarita en forma de gas causando una molestia en los Protheus ya que distraía a los Dusktroid de su trabajo. Lyca desconocía como era posible que los Sangheili lograran dominar a los Dusktroid si anteriormente vio como uno de ellos terminó con la vida de un Protheus en los laboratorios.

Cuando se toparon con una puerta incluso más grande que la anterior de la nada aparecieron más fantasmas sin cabeza. Entidades a los que los Splicers denominaban Dullahan. Estos se teletransportaron hacia zonas superiores del templo para luego arrojar con violencia proyectiles esféricos de energía que si bien eliminaban a los científicos menores no servían contra los Protheus quienes usaron a los Dusktroid para liberarse de ellos.

Los Dusktroid volaron con rapidez hacia los Dullahan. Estos se teletransportaron para esquivar los ataques y así seguir diezmando a la escuadra de Splicers. En eso, el líder, un Splicer Prime, usó el resto de su armamento acoplado a su armadura con el que eliminó a gran parte de los espectros ocasionando que se convirtiera en el blanco prioritario del resto. Eventualmente, los constantes ataques de los Dullahan terminaron por acabar con un par de Protheus y con la mayor parte de Dusktroid.

El Splicer Prime siguió luchando ferozmente hasta verse completamente abrumado por los ataques de los espectros. Llegó un punto en el que estos concentraron sus ataques en el mutado Sangheili hasta hacerlo caer de rodillas. En ese momento surgió una llamarada desde lo profundo que hizo desaparecer a los fantasmas al instante.

La sombra tenebrosa de Ridley se hizo aparecer acompañado de otra escuadra de Splicers. Este, al parecer, se encontraba completamente disgustado por la situación. De alguna manera se comunicó con el Splicer Prime para explicar sus intenciones de abandonar el proyecto a lo que este se mostró igualmente inconforme con la decisión del Wyvern. Lyca hacía su mejor esfuerzo por entender la forma en que Ridley hablaba ya que su armadura no tenía integrado un traductor para ese idioma así que sólo pudo hacer conjeturas de las palabras que salían del Splicer.

Tal parece que al final, Ridley aceptó una condición final luego de que el Splicer Prime mencionara el Proyecto Thanatos. Las escuadras de Splicers que seguían llegando se prepararon para abrir la última puerta utilizando unas extrañas llaves que encajaban en unos nueve pedestales ubicados alrededor de la cámara. Una vez que todo se conectó, unas luces azules iluminaron murales de la cámara hasta concentrarse en la gran puerta formando una extraña criatura que la Cazarrecompensas no pudo reconocer pero pudo relacionar con el aspecto coloquial dado a los demonios de antiguas religiones humanas.

La puerta se abrió pesadamente revelando mecanismos avanzados comparándolos con la arquitectura de las instalaciones anteriores. Todas las escuadras de los Splicers avanzaron al interior de la zona de impacto del origen del veneno.


Cámara de Orias, Interior del Eco de Oscuridad, Cráter del Impacto

Lyca los seguía de cerca preguntándose nuevamente porque los estaba siguiendo. Por más que quería irse de ahí algo le impedía el no querer evitar que los Splicers se salieran con la suya.

La acumulación de Xytarita era absurda. Todo estaba repleto de ese material. A Lyca le estaba doliendo la cabeza y ya estaba experimentando mareos gracias a la radiación que emanaban los cristales. Incluso había varios Sangheili que paraban el paso al sufrir el "Mal de Xytar". Rápidamente eran atendidos por especialistas médicos que les inyectaban la variante empleada en los Protheus para que se adaptaran a la mutación.

El camino por delante dejaba ver como relámpagos de energía salían disparadas de los cristales de Xytarita. Incluso ahí había fauna completamente acostumbrada al tóxico ambiente. El interior de los muros era extraño. Parecían formaciones rocosas pero también tenían cierto patrón como si fueran alguna especie de escamas o eso es lo más cercano que Lyca pudo relacionar. Se sentía como si estuviera adentro de un ser vivo y que en cualquier momento aparecerían el equivalente a los glóbulos blancos para exterminarlos.

Al llegar a cierta localización, del suelo surgieron entidades similares a los espectros con la diferencia de que estos eran tangibles. Las criaturas humanoides tenían un sólo ojo del cual se desprendían flamas purpuras que iluminaban su cabeza y de sus manos sobresalían unas largas garras. Los Splicers abrieron fuego de inmediato percatándose de la increíble agilidad de las alimañas que podían enterrarse en el suelo para sobresalir de un golpe.

Las alimañas podían perforar sin problemas los escudos y armaduras de los Sangheili, elevándolos en el aire de un golpe para luego arrojarlos sin vida contra el suelo. El Splicer Prime y Ridley ordenaron reagruparse a los científicos para cubrirse entre ellos. Por su parte, los líderes hicieron uso de su brutal fuerza y habilidades para despejar el camino. Al poco tiempo lograron eliminar a las alimañas y tuvieron acceso a otra habitación donde estaba depositado un capullo del cual sobresalían tejidos que conducían el veneno.

El Splicer Prime se acercó a pesar de que Ridley le aconsejó no hacerlo. El contacto hizo que la crisálida se abriera mostrando una indescriptible criatura que aniquiló a los Splicers con excepción de los Protheus. Estos intentaron dominar a la bestia a la vista de Lyca, quien fue sorprendida por el ataque de unas alimañas.

La Cazarrecompensas finalmente terminó por verse obligada a luchar. Afortunadamente las balas eran útiles contra esos monstruos así que teniendo cuidado de los zarpazos pudo eliminar a varios de ellos sin problemas. Sin embargo, otra ventaja que tenían las alimañas era el número. En cada grupo había por lo menos cinco de ellos. Mientras Lyca luchaba por sobrevivir, los Protheus y Ridley peleaban por someter a la bestia causante de la contaminación de Kerberos, una entidad a la que los Forerunner llamaron Orpheon.

Gracias a las habilidades que le proporcionaba su armadura, Lyca era capaz de esquivar a tiempo los brutales golpes de las alimañas para contraatacar quebrando sus extremidades. Las entidades constantemente retrocedían de los disparos y observaron a la Cazarrecompensas a fin de estudiarla. En ese instante comenzaron a brincar para atacar desde el aire con el fin de intentar enterrarle sus garras. Lyca aunque sorprendida pudo esquivar a tiempo los golpes. La munición de su Rifle de Batalla se había agotado así que solamente dependía de su Transgresor.

Con una gran precisión, la Cazarrecompensas reventaba las cabezas de las alimañas de una ráfaga de disparos. Hubo ocasiones en que las tres balas que disparaba su arma por ronda eliminaban a los tres enemigos exactos.

De repente un temblor hizo que las alimañas desaparecieran. Lyca volteó a ver el escenario donde se encontraban Ridley y los Protheus. Orpheon había hecho un hueco al recibir un brutal golpe del Wyvern. Escapando, la bestia se hizo camino hasta la Xytarita desde el cual regeneró sus extremidades. Los Protheus, incluyendo el Splicer Prime, lo siguieron cayendo en la trampa.

La Xytarita había paralizado por completo a los Protheus. La bestia rompió su cuerpo exclamando un rugido que retumbó a través de todo el planeta. Un gran sismo hizo que tanto Lyca como Ridley perdieran el equilibrio y cayeran cerca del veneno. Al levantarse vieron como las formaciones de Xytarita desaparecían y regresaban a tierra como si estuvieran siendo absorbidas.

Cada vez que Orpheon exclamaba un rugido su cuerpo se deformaba. Fue allí que los Dusktroid salieron de sus contenedores para unírsele. Varios huecos se abrieron alrededor de la cámara permitiendo el acceso a todos los Dusktroid que habían desarrollado los Splicers. Acudiendo al llamado, los Dusktroid se aferraron al cuerpo de la bestia y le proveyeron toda la energía vital que habían acumulado en los Laboratorios Xytar.

Los cuerpos de los Protheus, menos el del Splicer Prime, se consumieron en un líquido purpura para unificarse con Orpheon que había tomado la forma de una masa amorfa. Únicamente quedaba el Splicer Prime que, a pesar de su gran fuerza, no podía hacer nada para liberarse más que sufrir como aquello que estaba buscando, la fuente de la Xytarita, se fusionaba con él. El cuerpo del Splicer Prime mutó una vez más alcanzado un tamaño que rivalizaba con el de Ridley y apenas conservaba rasgos de un Sangheili.

El Splicer Prime se había convertido en el recipiente de Orpheon. Su milenario plan por esperar a que alguien acudiera a su llamado para resucitar finalmente estaba hecho. Cuando volteó a ver a los únicos sobrevivientes, Ridley lo atacó violentamente enterrándole sus garras. Orpheon no hizo más que dar una risa burlona para generar unos proyectiles de sus manos que fueron suficiente para expulsar al Wyvern contra el muro contrario.

Una vez que Orpheon se reincorporó hizo un nuevo llamado con el que el meteoro donde estaban se abriera al exterior revelando la caótica atmósfera de Kerberos. La plataforma en donde se encontraban comenzó a elevarse. Lyca reveló su posición con el temblor provocando que Orpheon la atacara al instante. Sin embargo, algo lo detuvo ya que la bestia frenó su golpe final en cuanto vio la entidad de la Cazarrecompensas, un ser humano.

Nublado en la curiosidad, Orpheon fue atacado por Ridley para reanudar su pelea. A Lyca le extrañó tal acto del Wyvern puesto que no lo había visto de esa manera más que con una sola persona. De hecho, por extraño que parezca, parecía que no era la primera vez que aquella bestia y el Dragón Espacial luchaban.

Poco a poco, el Wyvern dominaba a Orpheon a pesar de que este lo atacaba con toda la toxicidad posible. Ridley lo sometió brutalmente inundándolo con su aliento térmico. Ante eso, Orpheon lo sujetó del cuello y comenzó a drenar su energía de la misma forma que hacían los Dusktroid. Ridley se debilitó lo suficiente como para terminar siendo sometido. Orpheon rompió varios de los componentes prostéticos del Wyvern dejándolo fuera de combate.

La plataforma en la que se encontraban ya estaba bastante elevada en el aire. Desde ahí Lyca podía ver algunas de las naves de los Splicers. Básicamente entendió que cometió una estupidez al no haber escapado cuando tuvo la oportunidad. Ahora no era más que una espectadora de la lucha entre dos bestias. Si debía escapar entonces tenía que hacerlo derrotando a una de las dos pero no sabía cómo.

¿Debía ayudar a la criatura que acabó con su mundo o con la que acabó con una civilización entera? Mientras Ridley y Orpheon se partían huesos y desgarraban sus músculos, Lyca dio un suspiro y tomó su decisión. Ella agarró una de las armas de los Protheus que estaban por ahí y disparó.

Aquella ráfaga de energía no era exactamente para provocar daño. El aparato era un extractor de Xytarita. Orpheon tambaleó un poco por la sorpresa del ataque y eso mismo lo hizo caer ante Ridley que ya se encontraba bastante furioso. Con sus garras rompió el brazo que Lyca había drenado para luego azotarlo contra el suelo de la plataforma, fragmentándola en ese momento.

Lyca, Ridley y Orpheon se encontraron en caída libre en posición del cráter del impacto pero eso no fue impedimento para que la pelea se desarrollara. La Cazarrecompensas una vez más extrajo Xytarita de Orpheon de otra de sus extremidades. Sin brazos, Orpheon cayó bruscamente contra las ruinas del Templo de Izumru donde Ridley despedazó su cuerpo.

La Cazarrecompensas frenó la caída apenas con los propulsores de su armadura. Apenas se dio la vuelta cuando notó que Ridley estaba justo detrás de ella. El Wyvern, ingrato desde la perspectiva de Lyca, intentó incinerarla cuando Orpheon lo dominó al haber recuperado su forma. Ridley, agitado, sucumbió finalmente ante el veneno de Orpheon. Lyca intentó volver a usar el extractor cuando notó que este se había dañado con la caída.

Orpheon, conociendo el papel que tuvo la Cazarrecompensas en su casi eliminación. La siguió a través de las ruinas. Lyca usó todas las habilidades de su armadura para esquivar los ataques más sin embargo terminó por ser acorralada.

Ambos estaban debilitados, tanto él como Lyca. Ella, como un gesto de burla, disparó la última ráfaga de su Transgresor en la cabeza de Orpheon. Este acumuló todo el veneno en sus fauces para disparar un aliento atómico a fin de acabar con la Cazarrecompensas cuando en ese instante un Metroid, el mismo que se creyó muerto en los Laboratorios Xytar, apareció de la nada y enterró sus colmillos en el cerebro de Orpheon y, acto seguido, comenzó a drenar su energía.

Una de las armas definitivas de los Forerunner, uno de sus últimos legados, consumió tanto la energía vital de Orpheon incluyendo su veneno. La bestia se arrancó al Metroid para aplastarlo con sus garras cayendo sobre sus rodillas y envidiando la suerte que favoreció a la Cazarrecompensas. De sus fauces brotó lo último que le quedaba de su forma anterior. Su sangre salió bombeando por su cuerpo en el momento en que un recuperado Ridley enterró su cola en forma de arpón en su pecho, extrayéndole su contaminado corazón.

El cuerpo de Orpheon se deshizo en polvo producto del efecto del Metroid. Su corazón, sin embargo, acumuló el resto de energía suficiente como para desencadenar una explosión. Sin importarle que Ridley pudiera seguirla, Lyca corrió por las ruinas rompiendo varios muros frágiles hasta dejarse caer del templo. Una vez más, para su suerte, un Banshee Espacial pasó en ese momento. Lyca se sujetó con fuerza y con el poder que le confería su armadura abrió la cabina del piloto para expulsar a su ocupante.

La Cazarrecompensas tomó el control rápidamente del vehículo e hizo que se elevara antes de que colisionara contra la tierra. Velozmente salió a la atmósfera del planeta desde el cual pudo sentir la explosión de aquella cosa que casi acababa con su vida.


Órbita de Kerberos, Sistema Eurydice

El Banshee de Lyca pasó desapercibido por las naves restantes de los Splicers. Vaya día que había tenido. A pesar de que no era la primera vez que se jugaba la vida por primera vez tuvo temor de experimentar la muerte. Tantas cosas que pasaron solo por atender un llamado esperando encontrar algún tesoro.

Esa situación seguramente ocurrió de la misma forma para los Splicers. Su ambición provocó el resurgimiento de aquel antiguo y poderoso ser que, de haber tenido la oportunidad, hubiera generado un caos en toda la galaxia. No entendía porque decidió quedarse, quizá por la misma ambición de saber lo desconocido o tal vez para detener a los científicos Sangheili.

Mientras preparaba el Banshee para acceder al desliespacio dudó acerca de si su presencia allí abajo marcó la diferencia. Que haya sobrevivido no fueron más que afortunados golpes de suerte. Toda una situación que nunca había experimentado antes. Sinceramente todavía le quedaban preguntas pero a ella no le pagaban para averiguarlas. Después de todo, esa fue la vida que decidió vivir.


C O N T I N U A R Á