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Noche de Luna

5 de Septiembre del 2582

Centro Urbano Ocupado, Athelney, Colonia Sybil, Sistema Pass

Anima (Voz): Este es el departamento de Investigación Criminal. El acceso a este bloque está actualmente restringido por medidas de seguridad. Se espera que todos los residentes de este barrio evacúen inmediatamente.

Una noche lluviosa como cualquier otra. Un crimen como cualquier otro. Para el tiempo en que la guerra con el Covenant y, más recientemente, el Conflicto de la Tormenta habían terminado sólo había sido cuestión de tiempo para que la unión de la humanidad se fragmentara.

En una colonia exterior como lo es Sybil era algo de esperarse. Se pensó que la misma UNSC tomaría papeles en el asunto luego del creciente nivel de terrorismo pero jamás sucedió. Desde que se reveló al universo las intenciones de la Oficina de Inteligencia Naval todo había cambiado. En una conflictiva colonia como lo era Sybil, la única forma de combatir dichos escándalos era combatiendo fuego con fuego.

Anima había sido fundado para ello. Una organización policial que logró controlar la situación al cabo de poco tiempo y restauró la paz. Sin embargo, la tranquilidad siempre ha sido algo intangible y frágil al mismo tiempo. Situaciones desesperadas requerían medidas desesperadas. Ese fue el aprendizaje que la recién asignada Oficial Whitney Odgen se mantuvo grabado en su primer día de trabajo donde la Inspectora líder se encontraba esperando.

Whitney Odgen: Disculpe, ¿usted es la Inspectora Townshend?

Heather Townshend: (Suspiro) Soy yo. Tienes una terrible suerte, tener que lidiar con un incidente justo después de ser asignada...

Whitney Odgen: Soy Odgen, Whitney Odgen.

Heather Townshend: Lo siento, pero Anima está muy corto de personal. Así que te tendré corriendo a todas partes.

La Inspectora retiró la manga de su brazo para mostrar su reloj. El artefacto mostró un holograma junto a algunas anotaciones.

Heather Townshend: Nuestro objetivo es Tom Nuttle. Un escáner lo atrapó mientras robaba un banco.

Whitney Odgen: ¿Robo de banco?

Heather Townshend: Un desesperado. Busca irse del planeta. Afortunadamente no huyó lejos, el problema es que escogió este bloque para esconderse. No podremos acceder con fuerza. Además, oí que Nuttle secuestró a una transeúnte y la mantiene como rehén.

Whitney Odgen: ¡¿Una rehén?!

Heather Townshend: De acuerdo a los testigos, es una mujer joven. Todavía no hemos sido capaces de confirmar su identidad.

Whitney Odgen: ¿Qué hay de la evacuación de los residentes?

Heather Townshend: Los registros indican que este es un bloque inhabitado, pero debido a ello se ha convertido en una cueva para personas sin hogar.

Un furgón policial llegó a escena. Más agentes salieron del vehículo portando un arma de diseño exótico.

Whitney Odgen: ¿Quiénes son?

Heather Townshend: El resto de nuestra división.

Los agentes se pusieron en fila esperando órdenes.

Heather Townshend: Ella es Odgen. Será la segunda al mando... ¿Ya revisaron los datos del objetivo? Apretaremos la soga de esta rata acorralada. Nos dividiremos y tomaremos turnos. Brent y Rowley, vienen conmigo. Langdon, ve con ella.

Abbie Rowley: Entendido.

Cody Brent: Bien.

Los tres prepararon sus armas e iniciaron la incursión.

Whitney Odgen: ¿Qué debería hacer?

Theo Langdon: Podrías ordenar estar en espera. No tendría problemas con eso. No te pongas nerviosa. Sabes cómo usar un Paralizador, ¿no?

Whitney Odgen: Más o menos. Recibí el entrenamiento...

Theo Langdon: Esta arma es muy inteligente. Está conectada al sistema de Anima por lo que puede reconocer al instante cualquier criminal. Su gatillo se libera solo cuando apuntas a un criminal. Si te dice que dispares, sólo dispara.

Whitney Odgen: ¿Sólo dispara?

Theo Langdon: Si se coloca en modo básico, usará el Paralizador. Solo paralizará al objetivo, así lo tomamos en custodia y eso sería todo. Aunque no tienes que tomarlo demasiado en serio.

Whitney Odgen: ¿Qué hay de una sesión informativa? ¿No vamos a idear un plan?

Theo Langdon: Nosotros vamos a cazar a la presa y tú vas a observar. Eso es todo por ahora. Pues bien, ¿vamos?

El agente y la Inspectora procedieron a un callejón. Whitney comenzó a manifestar preocupación pero fue tranquilizada por Theo quien detuvo su avance para dividirse en la apertura del callejón.

Ambos inspeccionaron la zona encontrando nada más que malvivientes dormidos. Los nervios colmaron a la Inspectora quien apuntó a uno de los adormilados. Al hacer la acción, el sistema de Anima rápidamente le mostró un enlace que no confirmaba alguna actividad ilícita hecha por la persona por lo que el gatillo se bloqueó.

Theo la llamó al comprobar esa sección del callejón para reunirse. Juntos atravesaron un largo pasillo repleto de contenedores de basura.

Theo Langdon: He escuchado cosas de ti de la Inspectora Townshend. Eras la mejor estudiante de la academia. Te daré algunos consejos: Olvídate de todo lo que aprendiste ahí. Ninguna de esas cosas es útil cuando estás trabajando en un caso real... Vivimos en un mundo donde la tecnología puede leer todo en tu mente y, sin embargo, este lugar sigue estando repleto de personas que odian, mienten, roban, y tratan de dañar a otros. Irracional, ¿no? Pronto te darás cuenta de que la teoría y lógica que te enseñaron son completamente inútiles.

Whitney Odgen: ...

Theo Langdon: Bueno, al menos estate preparada.

Cody Brent (Radio): Este es Moon 4. Encontré al objetivo en el cuarto piso del edificio MR ¿Cuáles son las órdenes?

Heather Townshend (Radio): Quédate ahí y vigílalo. Moon 2 y yo lo acorralaremos.

Cody Brent (Radio): Bien, pero tomando en cuenta como están las cosas la chica que tomó como rehén puede estar al final de su cuerda ¿Puedo ir por mi cuenta a asegurarlo?

Heather Townshend (Radio): (Suspiro) Bien, pero no lo estropees.

Theo Langdon: Bueno, parece que esto terminará pronto. Debe ser un alivio que así termine este caso, ¿no?

Whitney Odgen: Eso creo.

Theo Langdon: Aunque también debemos asegurarnos de resolver esto rápido, o será todo para el rehén...

Un disparo. Una ventana rompiéndose. El criminal había sobrevivido al disparo del Paralizador y se alejó corriendo entre los callejones. Tanto Theo como Whitney se ocultaron pero después el primero salió a detener al criminal a lo que la Inspectora lo siguió aún nerviosa.

Theo Langdon: ¡Alto ahí!

El agente apuntó su Paralizador y la Inspectora lo imitó. El criminal, presa del miedo, reveló tener en su posesión a la rehén usándola como escudo.

Tom Nuttle: ¡No se acerquen! ¡Bajen sus armas y dénmelas!

Por protección de la rehén, tanto el agente como la Inspectora se vieron obligados a acatar la indicación. Uno de los Paralizadores salió arrastrado directamente a las manos del criminal quien se burló a la vez que arrojó a su rehén para apuntarle a los policías con el arma.

Tom Nuttle: ¡Mueran!...

El gatillo se atascó. El sujetó se enfureció por la confusión hasta que sintió un escalofrío recorriendo su columna. Alguien lo había emboscado justo cuando se había arrojado por la ventana. Ese alguien se encontraba justo detrás de él apoyando su Paralizador en su cabeza.

Heather Townshend: ¿Ya te divertiste?

La Inspectora jaló del gatillo y una potente descarga salió del arma afectando directamente el cerebro del criminal, quien cayó paralizado.

Heather Townshend: Esta es Moon 1. Paralización completada.

Theo Langdon: ¿Usando a un anciano y a una novata como señuelos? Nunca cambiarás, ¿verdad?

Heather Townshend: (Suspiro) Sólo hacía mi trabajo, viejo... Inspectora Odgen.

Whitney Odgen: ¡¿Sí?!

Heather Townshend: En esta situación, pudiste haberte mantenido oculta para disparar al criminal en cuanto soltara a la rehén. Espero que ambos expliquen a fondo su manejo de esta situación en sus informes.


Una Hora Después...

Estación de Anima, Athelney, Colonia Sybil

Otro duro día de trabajo. Al asegurar al criminal, los agentes e Inspectoras fueron a las oficinas de Anima. Pasando de resolver un tranquilo aunque emocionante situación a la monotonía de estar frente al teclado escribiendo el resumen de lo que acabas de hacer. Para Heather era lo más desesperante de su trabajo pero ya de por sí había hecho muchos sacrificios para llegar ahí que al final no eran nada.

Whitney Odgen: He terminado mi reporte sobre el caso de hace unas horas. Puse las observaciones y todo lo que se hizo mal como me pediste. Envíaselos al jefe, por favor.

Cody Brent: Este reporte no está bien. Cuestionas demasiado las acciones de la Inspectora Townshend sobre la forma en que se ejecutó la operación.

Whitney Odgen: ...Usted tampoco cumplió al momento de acorralar al criminal.

Cody Brent: Admito que fue un error el no considerar que un ladrón de bancos contara con un inhibidor corporal. De cualquier modo, logré hacer que el criminal fuera rodeado por usted y por el Agente Langdon a la espera de que pudieran detenerlo.

Heather Townshend: (Suspiro) Tranquilos. Es una buena retroalimentación. Fue mi culpa por apresurarme a terminar con esto. Creo que es un buen reporte. Lo enviaré de inmediato. Así podremos dividir el castigo entre todos.

La Inspectora apagó el monitor de su computadora para luego tomar sus cosas.

Whitney Odgen: Inspectora, ¿a dónde va?

Heather Townshend: A casa. Que los de la segunda división se encarguen de Nuttle.

Heather salió de la oficina. Los pies le dolían y sentía los párpados pesados. Al abandonar la estación se percató de que alguien la estaba siguiendo. Ella fingió ignorarlo todo el trayecto hasta su auto.

Jacob Read: Heather, tengo que hablar contigo. Soy Jacob Read. Soy detective.

Heather Townshend: ¿Un detective? ¿En serio?... Ha sido un placer hablar contigo.

Jacob Read: Es importante.

Heather Townshend: No estoy interesada.

Heather subió a su auto y abandonó la estación. Nunca en la vida había visto a ese hombre. Si era detective entonces debieron informarle sobre su llegada ó más bien él debió haber mostrado alguna identificación que confirmara lo que decía.

De cualquier modo, ella ya estaba cansada así que prefirió dejarlo a la segunda división como ya se había acostumbrado a hacerlo desde que se convirtió en Inspectora.


30 Minutos Después...

Residencia Townshend, Athelney, Colonia Sybil

Heather estacionó su auto y caminó hasta la entrada de su casa. Una vez adentro se encontró con una vieja amiga que la estaba esperando.

Sara Kirstein: ¿Otro día difícil?

Heather Townshend: (Bostezo) Normal.

Sara Kirstein: ¿Normal normal ó "normal"?

Heather Townshend: ...

Sara Kirstein: Entiendo.

Heather dejó sus cosas en la pequeña mesa del comedor. Estiró los brazos y procedió a preparar la cafetera dejando hervir el agua el tiempo suficiente para que estuviera lista. Mientras pasaba el tiempo, la mujer caminó ignorando a su amiga quien veía el noticiero nocturno.

La mujer cruzó una puerta a una habitación donde las paredes pintadas de azul celeste apenas eran iluminadas por una lámpara conectada a un enchufe. Heather dio unos cuantos hacia una cuna con cuidado de no hacer mucho ruido.

Heather se detuvo al ver a un niño durmiendo pacíficamente y se apoyó en el borde de la cuna. El solo ver a ese bebé le daba una indescriptible sensación de paz como si todos los problemas del mundo se hubieran esfumado y convertido en nada más que sueños que olvidaría al despertar.

Un hijo lo era todo para una madre. Para Heather era eso y más. Él era todo su universo. Luego de suspirar ligeramente, la mujer besó la frente de su niño y salió de la habitación.

Heather Townshend: ¿Cómo se portó?

Sara Kirstein: Lo hubieras visto. Iba de un lado a otro. Luego de cenar se quedó dormido.

Heather Townshend: Gracias por ayudarme, Sara.

Sara Kirstein: No es nada.

Heather regresó a la cocina para terminar de preparar su café y luego se sentó en la sala junto a su amiga para ver el mismo noticiero aburrido de siempre que nunca mostraba nada interesante. Heather tomó un sorbo de su bebida y comenzó a reflexionar sobre como su vida había llegado a ese punto.

Ya habían pasado dos largos años. Dos años desde esa promesa donde las palabras seguían marcadas en su memoria. Cada vez que bebía su café pensaba en esa palabra: "Pronto...". Esa simple palabra podría no tener sentido pero para ella implicaban muchas cosas ¿Volvería pronto? ¿Pronto qué?

Dos años habían sido desde que su compañero, mejor amigo y pareja había salido de la puerta de su casa para no volver jamás. Había creído que algo le había pasado pero rápidamente negaba eso porque era obvio que nada le pudo haber sucedido... ¿cierto?

Y luego llegó ese mensaje donde sus pesadillas comenzaron a atormentarla generándole jaquecas que interferían con su trabajo y vida diaria. Podía sentir que algo estaba pasando en el exterior. Algo en su subconsciente se lo decía pero no tenía la forma de interpretarlo.

Heather sujetó su cabeza cuando un leve dolor punzante la molestó. Un mar de ideas pasaron por su mente. Ideas y pensamientos que no eran suyos o eso pensó. Tal vez estaba divagando mucho así que intentó ahogar esos pensamientos con otro sorbo de café cuando tocaron la puerta de entrada.

Sara Kirstein: ¿Quién será a esta hora?

La amiga de Heather abrió la puerta a un hombre robusto que casi la mata de un infarto de no ser porque éste se presentó cordialmente.

Jacob Read: Buenas noches. Disculpe que me presente a esta hora ¿Se encuentra Heather Townshend?

Heather reconoció la voz y fue hacia la puerta.

Heather Townshend: ¿Todavía me sigues? ¿Acaso tengo que gritar?

Jacob Read: Lo siento. Estaré aquí afuera esperando a que quieras hablar.

Heather Townshend: ...Llamaré a la policía.

Jacob Read: No creo que eso sea necesario.

Heather Townshend: Cierto... Yo soy de la policía.

En un tono de burla y desafío, Heather levantó su mano y lo apuntó con el dedo índice como si fuera una pistola.

Heather Townshend: Esta es mi única advertencia.

El detective finalmente sacó una identificación.

Jacob Read: Soy el Agente Read. UNSC. He venido por una investigación de suma importancia en la cual se espera su cooperación.

Sara Kirstein: ¿Cooperación? ¿UNSC?

Jacob Read: De verdad me gustaría que esto no llevara a más complicaciones. No es que usted esté en posición de negociar tomando en cuenta todos sus crímenes.

Sara Kirstein: ¿Crímenes?

Heather Townshend: Sara, acabo de recordar que olvidé pagar la factura del agua.

Sara Kirstein: ¿Factura del agua?... Oh, entiendo.

Heather tomó otro sorbo de su bebida para despertar su mente. Luego salió a afuera de su casa. Era una noche tranquila pero la mujer tenía una sensación de incomodidad como si una infinidad de cuchillos le fueran arrojados y como respuesta a ella posó su mano en el mango de su Cañón de Mano esperando lo peor.

Jacob Read: Muy inteligente. Ocultarse en una colonia exterior.

Heather Townshend: ¿Quién te manda?

Jacob Read: Cómo ya mencioné, la UNSC está realizando una exhaustiva "investigación" por lo cual esperábamos contar con el apoyo de todos los posibles implicados.

Heather Townshend: ¿Implicados?

Jacob Read: Diciembre 29. 2579. Ragnarok. Sistema Harmonía. Escuadrón Zulú. Luego de ocho días se declararon perdidos en acción y finalmente se confirmaron sus muertes. Una posterior investigación descubrió que el planeta sufría una anomalía dimensional provocada por el impacto de un asteroide.

Heather Townshend: Ajá.

Jacob Read: Luego de lo que sucedió con la ONI se obtuvo mucha información relacionada respecto a ese caso. El Dr. Freed Astharot había investigado estos acontecimientos por mucho tiempo. Resulta que esos "asteroides" son algo más. Entre sus notas destacaban mundos como Esteno, Albión, Meridian, Reach, Sedra, la Colonia Andrómeda y Akira.

Heather Townshend: ...

Jacob Read: No sé si lo sepa pero todos esos mundos son bastante conocidos y no sólo por haber sido víctimas de ataques del Covenant sino por el tesoro que había en el subsuelo de estos.

Heather Townshend: (Suspiro) Realmente eres malo para estas cosas ¿A qué quieres llegar? Me haces perder el tiempo. Tengo un montón de reportes que entregar mañana...

El hombre le acercó una serie de fotografías. Heather las tomó y se ayudó de la luz de una luminaria para poder distinguir lo que había en las imágenes.

Jacob Read: Un acontecimiento reciente. Sistema Fen. Planeta-X.

Un mundo fragmentado. No era la primera vez que escuchaba del Planeta-X. Si mal no recordaba ese era el mundo de origen de los Metroid. Supo de buena fe que ese planeta había colapsado luego de que alguien estrellara una estación de la Oficina de Inteligencia Naval contra él.

Heather fue pasando foto tras foto. Aparentemente habían sido tomadas por algún monitor apenas operativo de la Estación Naraka. Donde reinaba el vacío del espacio salieron destellos como si se tratasen de brechas desliespaciales. Una sensación de malestar afectó a la mujer al ver como de uno de los desgarros dimensionales surgía un fragmento de roca púrpura.

Las posteriores fotografías enfocaron a uno de los restos del Planeta-X donde una figura se encontraba de pie contemplando el vacío. Heather se enfocó en ese ser que le provocó un escalofrío. Por más que lo veía seguía sin creerlo pero allí estaba.

Reflejando la oscuridad del vacío del espacio se encontraba Wolf, el cazarrecompensas. Las dudas comenzaron a gestarse en la mente de Heather ¿Qué estaría haciendo ahí? ¿Para qué? ¿Por qué? ¿No le había dicho que jamás volvería a ese lugar?

Jacob Read: Pensamos que tú podrías saber algo.

Heather Townshend: ¡¿Yo?! Vienes hasta a mí casa de la forma más tenebrosa posible y crees que por meterme miedo me harás creer que yo sé algo... No. No sé nada. Puede que no sea lo que querías escuchar pero así es.

Jacob Read: Puede ser pero, de cualquier modo, la UNSC no se ha olvidado de tus crímenes.

Heather Townshend: ¡¿Ahora de qué diablos hablas?!

Jacob Read: Febrero 10. Midlothian. 30418-14258-HV. Soldado de Choque de Descenso Orbital. Épsilon-5. Hanna Valentine o debería decir "Lyca".

La mujer tomó su Halcón de Luna y apuntó directamente a la cabeza del agente sin darle tiempo para reaccionar.

Jacob Read: ¿En serio quieres agregar esto a tu lista de crímenes? Se te acusa de traición, escapar de una prisión de máxima seguridad y no reportar tu descubrimiento al Alto Mando del UNSC sobre Ragnarok.

Heather Townshend: ¿Cómo me encontraron?

Jacob Read: Hemos vigilado todas las comunicaciones.

Heather Townshend: ¿Ah, sí? Eso me da una buena razón para dejarte un lindo agujero en esa calva.

Jacob Read: Déjame explicar... La UNSC quiere negociar contigo

Heather Townshend: ...¿Eh?

La mujer bajó su arma.

Jacob Read: Así está la situación. Los Splicers nos van quitando terreno. Con el descubrimiento de que Wolf está colaborando con ellos nuestras posibilidades de hacer algo son prácticamente nulas.

Heather Townshend: Wow, ¿qué dijiste?

Jacob Read: Viste las fotos, ¿no? Aunque puede ser una conclusión apresurada pero ahora ya no queda tiempo. Necesitamos combatir fuego contra fuego.

Lyca no podía creerlo. No. Era imposible. Lo debieron de haber malinterpretado. No había forma de que Wolf estuviera colaborando con ellos. Tenía que ser un impostor pero... No. No iba a ceder. No había nadie más que lo conociera como ella.

Heather Townshend: Entonces, ¿vas a arrestarme o qué? Si no pudieron atraparme en años, ¿qué les hace creer que lo lograrán ahora?

Jacob Read: Sí, lo sabemos, Luna Ackerman.

Lyca golpeó con fuerza el rostro del agente. Ella esperó a que este le regresara la vista para apuntarle de nuevo con su arma.

Heather Townshend: Largo.

Jacob Read: No tiene caso negarse. Lo sabemos todo de ti. No importa a donde vayas o que identidad adoptes, te encontraremos.

Heather Townshend: No me importa. Ya he vivido de esa manera.

Jacob Read: Pero, ¿y qué hay del niño?

Lyca estrelló su arma contra la cabeza del agente abriéndole una profunda herida.

Heather Townshend: Dije largo.

Jacob Read: ...Lo sabes, ¿no? Sabías que esta vida no era para ti pero aun así decidiste tomarla negando quien fuiste y lo que hiciste... Pero todavía tienes una oportunidad.

Lyca seguía apuntándolo con su arma. No temblaba ni hacía nada. Esperaba cualquier movimiento en falso para tirar del gatillo.

Jacob Read: Por eso vine solo. Convencí al resto de que venir aquí a la fuerza sería complicar las cosas. Sí, todavía te buscan y por eso mismo encontré la forma de absolverte de todas las acusaciones. Una misión. La última. A cambio, serás libre de vivir como quieras donde quieras. Es una buena recompensa, ¿no?

Heather Townshend: ¿Cómo sé que puedo confiar en ti?

Jacob Read: Por qué no tienes otra opción.

Heather Townshend: ...Bien. Lo haré. Pero quiero dejarlo claro. Escúchame bien y todos los que están apuntándome en los tejados que también me oigan: Si vuelven a buscarme, el próximo cráneo que perfore será el de la maldita UNSC.

Jacob Read: ...Es un trato.

Lyca guardó su arma y avanzó hacia de vuelta a su casa.

Jacob Read: El avión parte hoy mismo.

Heather Townshend: (Suspiro) ¿Qué parte de que quiero ir a descansar no has entendido?

Lyca azotó la puerta con fuerza. Su furia se apaciguó en cuanto escuchó los llantos de susto de su hijo a quien fue a consolar al cargarlo en sus brazos.

Sara Kirstein: ¿Qué pasó?

Heather Townshend: ...Es un caso nuevo. Saldré mañana ¿Podrías cuidarlo mientras no estoy?

Sara Kirstein: Sabes que sí pero, ¿otro caso?

Heather Townshend: Sí... Otro... (Susurrando) El último...

Viento y Fuego

6 de Septiembre del 2582

UNSC Wind and Fire, Órbita de Kalandor, Sistema Norion

El acceso al hangar estaba despejado. Un Prowler surgió del vacío al desaparecer su campo de camuflaje.

Cassandra (Voz): Capitán Miles, el Agente Read solicita permiso para traer a bordo a la prisionera.

Vector Miles: Permiso concedido, Cassandra.

La compuerta del Prowler se abrió. Frente a la inconfundible figura tenebrosa del Agente se encontraba Lyca quien avanzó al frente escoltada por un par de Marines.

Vector Miles: Gracias por venir.

Ella le mostró las esposas atadas a sus muñecas.

Lyca: (Suspiro) ¿Así tratan a sus invitados?

El Capitán retiró las esposas y Lyca se sobó sus muñecas.

Lyca: No hagan que me arrepienta de haber venido.

El Capitán le indicó que la siguiera por una serie de pasillos en camino hacia el puente de la nave. Lyca lo siguió mientras observaba a su alrededor viendo el nuevo equipamiento con el que contaban los Marines además de que no pudo pasar por alto el hecho de ver súper soldados Spartan de Tercera Generación.

Aún con la creciente desconfianza en la UNSC y su manchada reputación provocada por la infiltración del Frente Rebelde Unido y los desquiciados planes de la Oficina de Inteligencia Naval, todavía contaban con el apoyo del Gobierno Unificado de la Tierra y el resto de colonias interiores para proseguir con sus propios proyectos.

Un Marine detuvo a Lyca y le solicitó que accediera a una cámara especial en la que se le realizaron escaneos. La mujer creyó que estaban verificando los sistemas de su armadura así como del armamento que portaba pero entonces escuchó que al parecer no contaba con ninguna clase de infección siendo algo que la desconcertó.

El mismo Marine confirmó finalmente que todo estaba en orden por lo que Lyca pudo seguir adelante hasta el puente de la nave donde el Capitán la estaba esperando.

Vector Miles: Antes de comenzar con esta reunión, quiero presentar a la Unidad Aurora, encargada de esta nave.

El holograma de una mujer de cabello corto y ondulado apareció en el centro de la holomesa.

Cassandra: Soy la Unidad Cassandra del caído Sistema Aurora.

Lyca: ¿Caído?

Cassandra: Hace 9 días descubrimos que todas las Unidades Aurora habían sido infectadas por un virus desconocido obligando al sistema desactivarse. Por fortuna, los científicos han logrado dar con una vacuna.

Vector Miles: Cassandra fue la primera en recibirla. Por suerte eliminamos el virus por completo.

Lyca: Ah... ¿Y el virus de dónde vino?

Vector Miles: Creemos que los Splicers han tenido algo que ver en el asunto. Hace unos meses, el UNSC Whitesnake desapareció mientras realizaba reconocimiento en el Sistema Fen. A la mitad de la operación perdimos las comunicaciones y su banco de datos reveló que fueron víctimas de un abordaje de los Splicers quienes consiguieron acceder a la Unidad Aurora con la que propagaron el virus.

Cassandra: Gracias a nuestros protocolos de seguridad, el virus fue descubierto y aislado antes de que el daño fuera irreversible.

Vector Miles: Pero aún somos vulnerables... Si los Splicers deciden hacer un ataque a gran escala ahora, tendremos el agua hasta el cuello. Tenemos que purgar el resto de las Unidades y volver a poner en marcha la red. Aquí es donde intervienes. Tu misión es administrar la vacuna a las Unidades Aurora.

Lyca: Me sacan de mi casa... ¿Para esto? ¿No les es suficiente con estos soldaditos?

Vector Miles: Lo que queremos es que investigues las actividades de los Splicers en la zona. Tenemos que saber por qué Wolf está colaborando con ellos y entre todos no hay nadie que lo conozca mejor que tú. Tu misión es básicamente saber qué demonios está pasando.

Lyca: No me gusta entrar en terreno extraño, pero si con eso me dejan en paz...

Un temblor sacudió la nave.

Cassandra: ¡Alerta roja! Que todo el personal se dirija a sus puestos de combate.

Jade Tindall: Señor, un grupo de combate de los Splicers acaba de salir de una especie de Agujero de Einstein-Rosen. Se dirigen al Sector Zero.

Vector Miles: ¡Van por el sistema de defensa! ¡Hay que bajar ahí y ayudar a las tropas en tierra! ¡Que todos los grupos Spartan se movilicen! Lyca, toma una nave y baja al planeta. Te necesitamos mientras preparamos la formación.

Al frente, una de las naves de la flota del UNSC fue derribada por un torpedo de plasma. Lyca preparó su Cañón de Mano y fue en dirección al hangar. Apenas al salir por uno de los pasillos se vio envuelta en una explosión causada por la forzada entrada de una Nave de Abordaje.

En cuanto salieron los Splicers, los Marines intentaron contenerlos solo para perecer ante la fiereza y la brutalidad de los innobles guerreros. Cuando el grupo de abordaje creyó haber despejado la zona, la cabeza de su líder reventó en cuanto una de las balas del Cañón de Mano de Lyca lo atravesó.

Los Splicers apenas tuvieron tiempo de reaccionar cuando corrieron con la misma suerte. Al caer el último Sangheili, Lyca preparó un nuevo cilindro para su arma mientras sentía como le hervía la sangre. Hace tiempo que no se sentía de esa manera que por lo general no le gustaba pero ahora... Era liberador. Una extraña forma de liberar el estrés.

Un grupo de defensa de Marines apareció para asegurar la zona permitiendo a la mujer seguir adelante enfrentando a más Splicers en el camino. Aquel que simplemente asomara su cabeza corría con la terrible suerte de que una de las balas del Cañón de Luna se incrustara en su cerebro.

Al llegar a una encrucijada, una de las puertas bloqueadas explotó abriendo el paso a unos drones mecánicos que al detectar a Lyca abrieron fuego disparando ráfagas concentradas de plasma desde unos cañones acoplados en su chasis.

La mujer rápidamente buscó cobertura desde donde arrojó una Granada de Fragmentación. En cuanto el explosivo detonó, Lyca asomó su Cañón de Mano acabando con las máquinas con la mitad del cargador de su arma. Estando esa parte despejada, ella usó el mismo camino que utilizaron los drones llegando hasta el hangar donde un Merodeador Clase-Eclipse la esperaba.

Lyca corrió hacia el vehículo cuando un Spartan salió volando cayendo frente a sus pies. La mujer alzó la vista para buscar el culpable viendo lo que debió haber sido un Splicer ya que su cuerpo había sido mutado al punto de que ya era imposible saber si alguna vez fue un Sangheili.

Todos se mostraban perplejos ante el aspecto de la criatura el cual Lyca pudo reconocer. Aquella cosa que era lo que se interponía entre ella y el Merodeador se trataba de un Splicer Protheus, un Súper-Sangheili infusionado con un exótico mineral que ya le había causado problemas en el pasado, la Xytarita.

Los Marines y Spartan concentraron sus disparos contra la criatura quien usó las formaciones sólidas de su espalda para cubrirse. Lyca notó que al hacer eso, el Splicer mostraba una debilidad en la articulación de sus hombros a lo que dirigió las balas de su Cañón de Mano causando que las formaciones colapsaran liberando una nube de gas venenoso que la hicieron retroceder unos cuantos pasos.

Desde arriba, un Spartan disparó el proyectil de su Lanzacohetes contra la cabeza del Protheus dejándola completamente expuesta y libre a ataques directos. La bestia, sin embargo, se enfureció e ignoró los disparos para abalanzarse contra Lyca quien se aprovechó de la mochila propulsora de su armadura para esquivar sus golpes mientras vaciaba el cargador de su Halcón de Luna.

Cuando la última bala de Halcón de Luna atravesó la cabeza del Protheus, las hemorragias internas le hicieron perder el control de sus movimientos a lo que terminó cayendo al vacío del espacio donde los disparos de un Longsword destrozaron su cuerpo.

Sin esperar a la llegada de más enemigos, Lyca subió a la cabina de pilotaje del Merodeador iniciando el despegue para luego atravesar el intercambio de fuego entre la flota del UNSC Wind and Fire y los Splicers. Esquivando los restos de un crucero enemigo, la mujer aceleró hacia Kalandor.


Sector Zero, Kalandor

Kalandor, originalmente una roca estéril incapaz de sostener vida, había sido de gran importancia para la UNSC como la primera línea contra Insurreccionistas y, años más tarde, el Covenant. Ahora las fuerzas de los Splicers proyectaron su sombra en el Sector Zero donde un proyecto de terraformación transformó la superficie del planeta en un bosque.

Lyca era perseguida por un par de cazas de los Splicers los cuales fueron repelidos por un grupo de combate del UNSC. Las fuerzas en tierra contactaron con la mujer indicándole una zona de aterrizaje en el que con un poco de esfuerzo consiguió posarse.

Apenas al bajar del vehículo, un par de Banshee se concentró en la mujer pero antes de usar sus Cañones de Plasma fueron derribados por los cohetes que un Spartan había disparado desde el piso superior de la torre.

Cuando los vehículos enemigos cayeron, Lyca rápidamente se adentró en el interior del complejo donde un grupo de Spartan se encontraba custodiando la edificación eliminando a un pelotón de Splicers. Entonces la explosión de otra nave del UNSC sacudió el campo de batalla.

Aiden Brent: Las cosas se están poniendo feas.

Lyca: No es como si no estuvieran acostumbrados a esto. Ya, ¿qué sucede?

Aiden Brent: El ataque Splicer ha inutilizado los generadores de energía y ha desactivado el sistema planetario de defensa.

Un Phantom sobrevoló la torre usando sus Cañones Pesados de Plasma para abrir una abertura por la que Splicers equipados con Mochilas Cohetes se abrieron paso por el interior. Los Spartan y Lyca abrieron fuego contra los enemigos pudiendo apenas disminuir sus escudos de energía antes de que ellos se acercaran lo suficiente para golpearlos con sus Dagas de Energía.

Uno de los Spartan cayó herido de muerte y Lyca sin pensarlo tomó su Rifle de Batalla utilizando el enlace inteligente de su armadura para aumentar la precisión de sus disparos. Las ráfagas dieron de lleno en los científicos Sangheili quienes cayeron por el fuego cruzado.

Con el grupo de invasión repelido, un Spartan fue a tratar a su compañero herido mientras que el líder reunió a todos los que seguían de pie para darles instrucciones. Luego se dirigió a Lyca a quien le transfirió la ubicación de los generadores.

Aiden Brent: Escucha, el Generador A está cerca. Si te ocupas de él, mi equipo y yo haremos lo mismo con el que está al oeste. Así debería ser pan comido.

Lyca: Bien.

Cada quien tomó su propio camino. Lyca cruzó un puente donde los fragmentos y balas perdidas por poco y la hacen caer pero gracias al sistema de inercia de su armadura pudo llegar hasta el siguiente edificio que estaba siendo custodiado por más de los drones mecánicos de los Splicers.

Utilizando unas cuantas ráfagas del Rifle de Batalla, Lyca acabó con las máquinas de forma que no tardó mucho en seguir hacia donde estaba la sala del generador. Ahí, un par de Splicers se encontraban hostigando la maquinaria causando que ésta liberara un pulso electromagnético de emergencia.

Lyca tomó oportunidad de lo sucedido y gastó un par de balas de su Cañón de Mano para repeler a los Sangheili. Luego fue a la consola y activó el mecanismo reestableciendo la energía.

Vector Miles (Radio): Lyca, ¿me recibes? Aquí arriba pasa algo gordo. Qué demo...

Lyca: ¡¿Qué?! ¿Qué está pasando?

Una pantalla apareció en el Visor Frontal de Datos de la mujer. Era el espacio donde algo parecido a una brecha desliespacial se había abierto dando paso a una masa rocosa púrpura que, al verla, causó un escalofrío en la mujer.

Lyca: Entonces por eso los Splicers inutilizaron el sistema de defensa. Deben querer que se estrelle aquí.

Vector Miles (Radio): ¡Pon ese cañón en marcha de nuevo o toda le gente de la superficie morirá!

Lyca abandonó la torre de regreso al puente donde encontró a otro grupo de Spartan haciendo frente a soldados Splicers. Los Sangheili acabaron con la vida de casi todos los súpersoldados presentes con la excepción del líder quien activó un equipamiento especial con el que potenció el daño de su Rifle de Asalto de manera que con apenas la mitad del cargador abatió a los Sangheili.

Reuben Tattersall (Radio): Luz verde... ¡Qué demonios es eso!

La figura oscura de un ente salido de una pesadilla marcó su presencia al cruzar los cielos con gran velocidad deteniéndose con violencia para incinerar una de las torres del Sector Zero con llamaradas que brotaban de sus fauces.

Lyca: Oh mierda...

Vector Miles (Radio): Lyca, ¿qué sucede?

Lyca: Es Ridley.

Vector Miles (Radio): ...¡Atención a todas las Unidades Spartan! ¡Se ha confirmado la presencia del Dios de la Muerte! ¡Usen munición de plasma!

La explosión del edificio arrojó a Lyca contra una puerta. Al levantarse buscó la localización del siguiente generador y al ubicarlo se puso en marcha para acabar cuanto antes con la invasión. En el camino no dejaba de pensar en que esa maldita bestia siguiera con vida.

Ridley, el nombre de sus pesadillas más oscuras. Por lo general, Lyca prefería evitar los combates innecesarios pero ese monstruo era algo aparte. Ahora que estaba ahí sentía que finalmente tendría la oportunidad de arreglar cuentas con él.

Lyca llegó a otra torre donde más Spartan enfrentaban a los invasores Sangheili. Varios de los súpersoldados se encontraban utilizando aquel equipamiento potenciador que liberaba una aura de energía rojiza a su alrededor. Entonces una de las puertas colapsó a causa de un Protheus que estaba enfrentándose a golpes contra un Cyclops pilotado por el Spartan Aiden.

Aunque el Protheus era considerablemente más fuerte, el Spartan supo tomar ventaja de las habilidades del exoesqueleto de manera que luego de un intercambio de golpes sujetó al Splicer mutado para romperle las extremidades para luego arremeter con una llave al cuello hasta tronarlo.

Aiden Brent: Este ya no molestará más. Mi equipo y yo ya nos encargamos del segundo generador. Ve por el último, me quedaré aquí y cubriré la retaguardia.

Lyca asintió y salió por una de las puertas donde tenía que cruzar un puente extenso. Su presencia fue reconocida o más bien confundida por Ridley quien dejó caer el peso de su cuerpo en la estructura consiguiendo que colapsara. La mujer apenas pudo sujetarse con una de las vigas del puente con el que se desplazó hasta el otro lado usando las estructuras destrozadas de la edificación para evitar los ataques del Dragón Espacial.

Un Pelican apareció entre una nube de plasma para disparar al Wyvern llamando su atención y permitiendo a Lyca seguir adelante llegando a la entrada de la torre donde se encontraba el último generador.

Cassandra (Radio): Nuestros escáneres indican un patrón energético similar al virus proveniente del meteorito. Podría ser una especie de bomba.

Vector Miles (Radio): Entrará en la atmósfera en cualquier momento. No hay tiempo que perder, Lyca.

Lyca accedió al interior de la torre encontrando que los controles del generador se encontraban justo encima de la máquina por lo que tuvo que saltar justo al centro del complejo para reactivar el mecanismo pero justo cuando estaba por restaurar la energía el techo colapsó y Ridley se introdujo con violencia arrasando el generador provocando que una onda de energía se liberara arrojando tanto al Wyvern como a Lyca al abismo que había por debajo.

Ridley intentó frenar su caída pero debido a la explosión de energía sus alas no le respondían por lo que tuvo que valerse de sus garras para sujetarse. Lyca se encontraba igualmente cayendo encima de él y creyendo que no pudo haber escogido mejor una mejor oportunidad para saldar cuentas, tomó su Halcón de Luna y vació un cargador entero contra las articulaciones de las partes prostéticas de Ridley forzando a que se soltara y cayera presa de la gravedad.

El Wyvern exhaló llamaradas concentradas que Lyca tuvo que soportar mientras acumulaba energía en su mochila propulsora para impulsarse violentamente contra el pecho del Dragón Espacial asestándole un fuerte golpe con el que consiguió revelar una fuente de energía que proporcionaba energía a las partes mecánicas de Ridley.

Lyca estrelló su puño contra el duro cristal pudiendo apenas tallarlo. El dolor había sido tal que Lyca se sacudió y sobó sus nudillos para optar por usar un nuevo cargador de su Cañón de Mano. Justo cuando estaba por liberar las potentes balas, el Wyvern se giró violentamente para quitarse a Lyca de encima para luego sujetarla con sus garras y acercarla a sus fauces para incinerarla.

La mujer, sin embargo, consiguió liberar la mano donde sostenía su Halcón de Luna y apuntó al núcleo al que disparó unas cuantas balas que fragmentaron el cristal que liberó otra onda de energía que no hizo más que destrozar las alas del Dragón Espacial con una explosión que le hizo soltar a Lyca.

Liberada, la situación seguía estando en contra de Lyca puesto que ahora ella era la que se encontraba más cerca de estrellarse contra la parte inferior de la torre mientras que por encima tenía a Ridley que se encontraba furioso al ser incapaz de regresar a la superficie implicando que ambos caerían.

Mientras Ridley pensaba lo más rápido que podía para hacer frente a esa situación, Lyca le arrojó varias Granadas de Fragmentación contra las paredes de manera que explotaron en el momento exacto en que el Wyvern cruzó a su lado. Las explosiones arrojaron a Ridley contra las paredes del conducto incrustando fragmentos de la edificación en su cuerpo que no hicieron más que empeorar su estado al perder el control del resto de su cuerpo.

Debido a las mismas explosiones, el cuerpo de Ridley aceleró su caída permitiéndole usar su cola en forma de arpón para sujetar a Lyca quien con gran precisión vació otro cargador de su Halcón de Luna contra su núcleo dando por consecuencia que otro pulso de energía estallara destrozando aún más sus extremidades prostéticas.

Lyca volvió a encontrarse libre y con la ayuda de los estabilizadores y la mochila propulsora de su armadura frenó la caída para luego arrojarse contra las escaleras de mantenimiento a varios metros de distancia de ella. Creyendo inicialmente que no lo iba a conseguir, la mujer se sujetó apenas de la escalera viendo como Ridley caía hacia la profunda oscuridad donde sus rugidos fueron silenciados por el sonido de su cuerpo estrellándose contra el suelo.

Vector Miles (Radio): Lyca, ¿qué sucedió con el último generador?

Antes de poder contestar, una luz al final del abismo llamó la atención de Lyca. La energía restante que quedaba en el núcleo del Wyvern se había dispersado por todo el conducto proporcionando la energía suficiente para que el generador volviera a funcionar.

Lyca: Lo arreglé.

Vector Miles (Radio): Bien, pero hemos perdido el control con tierra gracias al campo energético del meteorito. Ve a la sala de control para realizar la activación del sistema de defensa manualmente.

Cassandra (Radio): Los intentos anteriores por detener al meteorito han fracasado. Ahora que el sistema está de nuevo en funcionamiento, tenemos una última esperanza. Te envío la ubicación de la sala de control.

Usando la mochila propulsora, Lyca escaló lo más rápido que pudo por las escaleras hasta llegar al nivel superior por el cual salió al exterior y vio en el cielo como el meteoro se encontraba cada vez más cerca. Para meter más presión innecesaria, Cassandra le marcó un contador de tiempo aclarando que quedaban poco más de ocho minutos para el impacto.

Debido a que el puente que Lyca había usado para llegar había sido destruido por Ridley, Lyca tuvo que ingeniárselas para regresar aunque para su suerte un Banshee pasó cerca de su posición por lo que no lo pensó más y se arrojó contra la nave usando la mochila propulsora para alcanzarlo.

Al estar en el Banshee, la mujer abrió la cabina de pilotaje y con su Cuchillo de Combate atravesó la cabeza del piloto para hacerlo a un lado y así hacerse con el control de la nave. La mujer sobrevoló las instalaciones del Sector Zero mientras esquivaba los proyectiles enemigos hasta que finalmente un Phantom consiguió dañar los alerones de su nave forzándola a realizar un aterrizaje forzoso frente a un ascensor.

Lyca consiguió sobrevivir al salir del Banshee antes de colisionar y luego de descansar del agotamiento fue corriendo al ascensor para llegar a la sala de control. Las explosiones del exterior ralentizaban el avance pero finalmente, a pocos minutos para el impacto, el ascensor llegó a la sala de control abriendo las puertas a Lyca quien se detuvo al ver a una figura conocida.

Aquel ser. Portando una armadura blanca como un campo nevado. Con destellantes llamaras azules que salían vigorosas de su cuerpo. Lyca se acercó temblorosa como si en el fondo supiera que algo estaba mal. Su instinto se lo decía pero había sentimientos de por medio. Después de todo, una vez llegó a pensar que jamás lo volvería a ver.

Lyca: ...¿Will?

La figura giró hacia ella. Podía sentir su mirada a través del visor oscuro de su casco con la que supo que no era él. Una maligna presencia oculta tras un cuerpo falso. Y, sin embargo, Lyca no reaccionaba. Era una lucha interna entre su mente y sentimientos... ¿Cuándo se había vuelto así de frágil?... ¿Alguna vez había dejado de serlo?

Entonces el impostor levantó su Cañón de Energía y disparó un Misil que Lyca esquivó por muy poco. Una mezcla de confusión e ira se apoderaron de la mente de la mujer quien dejó que su furia se manifestara a través de su Cañón de Mano vaciando el cargador entero contra la cabeza de la figura deformándola en el acto.

La figura tambaleó y se quedó inmóvil unos momentos para luego reincorporarse a la vez que una masa oscura le devolvía la forma a su cabeza. Pliegues de Xytarita sobresalieron de la entidad quien, antes de que Lyca pudiera volver a cargar su Halcón de Luna, disparó una descarga de energía que plagó el sitio con el tóxico mineral.

Lyca recibió el impacto directo y cayó estrepitosamente. Tosiendo violentamente, la mujer cargó su arma sólo para ver como el impostor huía a través de una especie de portal. Por otro lado, la cuenta atrás estaba por llegar a cero y el meteoro ya se encontraba atravesando la atmósfera del planeta.

Debilitada, Lyca se arrastró hacia la consola de la sala de control donde luchó por estirar su brazo con el que activó el sistema de defensa. Su visión comenzó a nublarse mientras que los disparos y explosiones a su alrededor la ensordecieron y finalmente un potente estruendo acompañado de un destello púrpura oscurecieron su alrededor.

Hogar dulce hogar

7 de Septiembre del 2580

Residencia Townshend, Athelney, Colonia Sybil, Sistema Pass

Un irritante sonido interrumpió la oscuridad. Una mujer, con los ojos llenos de lagañas y visión borrosa, golpeó con fuerza el despertador para desactivar la alarma. Se recostó contra la cabecera de la cama y luego se sentó al lado. Se estuvo quieta unos momentos observando la nada hasta que su mente terminó por despertarse.

La mujer se puso un par de pantunflas para ir directo al baño donde dejó correr el agua del lavabo y juntó un poco en sus manos para limpiarse la cara. Vio su reflejo en el espejo al cual contempló en silencio como si estuvieran en una competencia por ver quien parpadeaba primero.

Su competencia terminó abruptamente cuando el sonido de una tetera le hizo pegar un salto. La mujer tomó una toalla para limpiar su cara y todavía con algo de sueño se dirigió a la cocina donde encontró a un hombre bebiendo pacíficamente una taza de té.

La mujer buscó entre las puertas de madera de la cocina la cafetera y en unos pocos minutos de silencio terminó por prepararse el café más cargado que pudo. Fue ahí que notó que el azúcar se había acabado lo que causó que le dirigiera una mirada severa al hombre quien fingió no verla mientras seguía bebiendo.

Había algo anormal en ese silencio incluso para la vida cotidiana que habían compartido por meses. La mujer ya había notado desde hace tiempo que algo le estaba sucediendo al hombre quien sufría de constantes pesadillas cada noche.

El hombre, cuando terminó su bebida, le confesó sus angustias a lo que la mujer simplemente suspiró.

Lyca: Entonces, ¿te vas?

Wolf: Es importante. Volveré pronto.

Lyca: ¿Sólo?

Wolf: Todas las personas que permanecen a mí alrededor resultan lastimadas...

Lyca: Hmm ¿Será porque siempre vas a la boca del lobo?

Wolf: ...¿Recuerdas cuando nos conocimos?

Lyca: Sí... Me habían encargado vigilarte. Que estuviéramos en el mismo equipo facilitó las cosas y... Lo demás... ¿Por qué lo mencionas? ¿Aún sigues molesto por eso?

Él no habló por unos segundos. La miró a los ojos.

Wolf: No... Tenías razón. Uno no debe confiar más que en sí mismo. Por eso debo ir solo... Creo que todavía tengo asuntos sin terminar. Cuando vuelva te lo diré todo.

Lyca: ¿Todo?

Wolf: Acerca de mí. Por lo que lucho. Mi pasado... ¿Me esperarás?

Ella sorbió lo último que quedaba de su café y dejó que el calor y la amargura de la bebida la relajaran para poder reflexionar con tranquilidad.

Lyca: (Suspiro) No puedo detenerte, ¿verdad?... Esperaré... Esperaré por siempre.


12 de Octubre del 2582

UNSC Wind and Fire, Órbita de Kalandor, Sistema Norion

Shannon Ramsey: Vuelve en sí ¿Me recibes, Lyca?

Lyca abrió los ojos descubriendo que se encontraba en el interior de una capsula de contención.

Shannon Ramsey: Signos vitales estables. Bienvenida, Lyca.

Lyca: ¿Dónde? ¿Cuándo...?

Shannon Ramsey: Has estado inconsciente durante un tiempo. Un mes, para ser exactos.

Lyca: ¡¿Un mes?!

Shannon Ramsey: Ya nos temíamos lo peor. Gracias a tu espléndido trabajo, Kalandor está a salvo. Al final de la batalla te encontramos desmayada. Los informes médicos son sorprendentes: tu cuerpo de alguna forma sintetiza la Xytarita.

Lyca: ¡¿Eh?!

Shannon Ramsey: Lo curioso del asunto es que no se aprecian efectos negativos en tu salud. Ese dato nos ha llevado a pensar que podemos aprovechar este mineral. Seguramente te diste cuenta en Kalandor de que los Spartan usaban una pila de aumento de daño. Hemos integrado este sistema a tu armadura mientras la reparábamos para que usara la Xytarita como fuente de energía.

Lyca notó que su armadura tenía varios detalles nuevos además de una nueva capa de pintura blanca como la nieve.

Shannon Ramsey: Con la Pila de Xytarita podrás canalizar la energía de tu cuerpo para aumentar tus habilidades, resistencia y la potencia de disparo de tus armas. Un sistema ingenioso, ¿verdad? ¿Qué dices?

Lyca: Supongo que está bien aunque me aprieta un poco el pecho.

Shannon Ramsey: Eh... La Unidad Aurora de la nave quería reunirse contigo luego de que despertaras. Tiene temas urgentes que discutir.

La asistente abrió la capsula permitiendo a Lyca salir. Apenas y podía mantenerse de pie aunque no tardó en acostumbrarse en caminar de nuevo. Se sentía como si hubiera tenido un sueño largo. Uno que ya olvidó. Mientras avanzaba en dirección a la Unidad Aurora, la mujer reflexionó sobre el tiempo transcurrido. Fue un mes donde estuvo en coma y el sólo pensar en eso le daba sensaciones de vértigo seguidos por ansiedad por el estado de su hijo.

Un par de Marines aparecieron frente a Lyca para señalarle la entrada a la cámara de la Unidad Aurora la cual estaba justo después de un ascensor. La mujer se posicionó encima de la plataforma que la llevó varios metros hacia arriba donde una gran puerta se abrió permitiéndole el acceso a una amplia habitación la cual tenía en el centro un contenedor con lo que parecía ser un cerebro de gran tamaño en su interior.

La masa rojiza y carnosa le dio un mal presentimiento a Lyca aunque la sensación se esfumó en el momento en que el avatar holográfico de Cassandra apareció frente a ella.

Cassandra: Te doy la bienvenida, Lyca. Empecemos cuanto antes, el tiempo es oro. Se ha confirmado que dos planetas sufrieron efectos de invasión similares al que has evitado en Kalandor. Los nombres de estos mundos son Akira y Kaliks.

Lyca: ...

Cassandra: Estos meteoros han chocado contra el planeta y se han incrustado en su corteza. Además, han comenzado a contaminarlos con la Xytarita que transportaban. Hace dos semanas enviamos a un Equipo de Asalto Spartan a Akira pero luego de siete días perdimos el contacto con ellos y nos tememos lo peor. En su ausencia, necesitamos que vayas a Akira y termines su misión. Como objetivo secundario, intenta descubrir pistas que nos ayuden a comprender que les sucedió a los Spartan desaparecidos.

Lyca, aún con dificultades para hablar, se limitó a asentir para luego dar media vuelta y dirigirse hacia los hangares del crucero donde un Merodeador se encontraba esperándola. Al abordar el vehículo y salir del Wind and Fire, la Inteligencia Artificial volvió a contactar con Lyca para darle un mensaje final.

Cassandra (Radio): Lyca, la flota se dirige al punto de encuentro. A partir de ahora no podrás volver a atracar aquí. Pero de todas formas mantendremos la comunicación y te suministraremos toda la información que sea necesaria. Buena suerte en Akira.

Lyca activó el motor desliespacial de su nave y partió a su nuevo destino: su mundo natal.


Ciudad Ashfield, Akira, Sistema Otomo

Akira. Otro mundo ubicado en la frontera entre colonias interiores y exteriores el cual pasó desapercibido durante la Gran Guerra pero en el Conflicto de la Tormenta fue el escenario de un masivo ataque que expulsó a sus habitantes dejando las metrópolis orientales abandonadas por mucho tiempo hasta que el UNSC inició un programa de recuperación.

La Corporación Liang-Dortmund había sido contratada para realizar operaciones de descristalización en la superficie del planeta donde revelaron las nuevas unidades autómatas que se encargarían de dicha labor a fin de volver hacer Akira un lugar habitable ó al menos uno en el que se pudiera extraer la Cloratita, un valioso mineral, sin dificultades.

Recorrer el cielo nocturno estrellado llenó a Lyca de melancolía puesto que jamás pensó que volvería a ver ese planeta que más que gratos recuerdos sólo podía recordar aquel terrible suceso que terminó por transformar su vida y convertirla en lo que fue por mucho tiempo.

Lyca no tardó en ubicar la zona de colisión del meteoro que había hecho añicos el centro histórico donde solían hacerse presentaciones de robots gigantes en concursos organizados por una desaparecida compañía mecatrónica. Aquella masa oscura se encontraba rodeada por un manto azulado que impedía el acceso a su interior obligando a la mujer aterrizar cerca en los tejados de los edificios más pequeños.

Cassandra (Radio): Lyca, el meteoro está protegido por un escudo de energía. No podrás avanzar mientras esté operativo.

Lyca: ¿Cómo lo desactivo?

Cassandra (Radio): Cerca de tu posición debe estar el vehículo del Equipo Iota. Si consigues activar la conexión vía satélite, puede que consigas información sobre cómo desactivar el escudo.

En cuestión el vehículo no se encontraba lejos de donde Lyca se había estacionado pero tuvo que desplazarse entre los tejados teniendo cuidado de no llamar la atención de posibles fuerzas hostiles. Sin embargo, y para la sorpresa de la mujer, no hubo ninguna fuerza opositora que se interpusiera en su camino.

Lyca ya había reducido considerablemente la distancia entre ella y la nave del Equipo Iota pero para llegar hasta ella tenía que subir por un edificio en construcción. Con la fuerza que le proporcionaba su armadura abrió el cerrojo y se adentró en el interior del complejo donde para su mala suerte se encontró con que la energía había sido cortada por lo que tuvo que usar las escaleras de emergencia para llegar hasta el último piso.

Al cruzar la puerta al tejado, la mujer se encontró con el vehículo del Equipo Iota aparentemente sin daño alguno. Lyca se acercó y entonces, como si la ciudad misma la estuviera recibiendo, las luces de una de las avenidas principales se encendieron revelando viejos carteles de neón y anuncios de hace más de quince años que solamente le hicieron recordar lo colorido y estresante que era ese lugar.

Extrañada, Lyca forzó su entrada al interior de la nave y buscó la bitácora para descargar los datos recibiendo un plano de la ciudad que marcaba un par de puntos de interés recabados por el desaparecido equipo.

Lyca: Los datos muestran dos concentraciones de energía diferentes.

Cassandra: Deben ser las fuentes que suministran energía al escudo. Si las eliminas, el escudo del meteoro se desactivará. Procede con precaución.

Lyca revisó las coordenadas una vez más descubriendo que los Splicers habían colocado los generadores de energía en dos puntos importantes de la ciudad. Uno se encontraba estacionado en una de las Minas de Cloratita a las afueras de la ciudad y el otro se encontraba en el rascacielos de mayor tamaño.

La mujer dio marcha atrás hasta donde había estacionado su vehículo preparándose para partir a la mina ya que se trataba del punto más lejano. Al ver de nuevo hacia la avenida vio que los anuncios se habían apagado generando nervios en Lyca quien simplemente ignoró el hecho como si no hubiera visto nada.


Mina de Cloratita, Afueras de Ashfield, Akira

Los rascacielos fueron desapareciendo a medida que Lyca salía de la ciudad llegando a un grupo de montañas entre las cuales se había establecido un pequeño pueblo que vivía de la obtención de recursos naturales para venderlos a la ciudad. No era tal cual una comunidad rural pero si estaba al menos un par de siglos atrás en avances tecnológicos.

Fue de esa manera que Lyca no tardó en ubicar su casa todavía de pie en la esquina de una cuadra. Simplemente no sabía que sentir puesto que habían pasado tantos años y nunca había tenido la sensación de extrañar a su familia ó más bien prefería no pensar en ello puesto que los únicos recuerdos que tiene de su hogar era el ataque del Covenant Tormenta.

Lyca pasó de alto y se estacionó al frente de la mina. Al salir de su nave no tardó en encontrar extremidades esparcidas por el suelo que no le causaron mucha impresión ya que pertenecían a las máquinas de limpieza aunque no dejaba de ser extraño ese mismo suceso... Sino había presencia de los Splicers en el planeta entonces, ¿qué pudo haber desmantelado a los androides?

Cruzando un puente de madera, un muro de cristales púrpuras detuvo a la mujer de seguir avanzando. Era Xytarita la cual estaba siendo implantada en el subsuelo del planeta por el meteoro arrasando con las vetas de Cloratita. Lyca intentó romper los cristales pero incluso con la fuerza extra de su armadura no causaba más que rasguños.

Examinando de cerca los cristales, Lyca recordó que su armadura tenía equipada un equipamiento que en teoría debía usar la Xytarita que procesaba su cuerpo para aumentar su fuerza. La mujer entonces inyectó uno de los tanques de energía en su armadura para extraer energía de su cuerpo causando que un espectro de luz púrpura emanara de ella.

Fue un proceso extraño que la hizo sentir poderosa. El flujo recorrió su piel y se armonizó con sus armas de modo que una sola bala de su Halcón de Luna fue más que suficiente para reventar el muro cristalino abriendo el camino hacia el interior de la mina.

Justo cuando Lyca estaba por entrar algo la detuvo en seco y la hizo caer sobre sus rodillas. El exceso de Xytarita extraído de su cuerpo hizo que la mujer se ahogara provocando que un mecanismo de emergencia disparara la saturación en forma de un potente pulso que la debilitó dejándola al borde del desmayo.

Cassandra (Radio): Lyca, acabamos de recibir los datos de tu sistema vital y podría haber un problema... ¿Estás bien?

Lyca: Me duele la cabeza...

Cassandra (Radio): Como precaución, estamos descargando el diagnóstico de la unidad médica de tu armadura para estudiar la situación. Nos pondremos en contacto contigo cuando tengamos más información.

Lyca se levantó y caminó temblorosa resbalando y cayendo en un charco de Xytarita líquida. El compuesto se filtró en su armadura dando por consecuencia una rehabilitación completa de su salud. La mujer volvió a levantarse y se aproximó a un montón de rocas en las cuales razonó sobre su estado actual.

¿Se quedaría así para siempre? Eso sólo complicaría las cosas. Puede que la Oficina de Inteligencia Naval ya no exista pero eso no asegura que la misma UNSC tome su rol. Seguramente la utilizarían para su beneficio y jamás la dejarían en paz. Si fueran otros tiempos no tendría problemas con ello puesto que ya alguna vez había sido el enemigo de todo el universo pero ahora...

Un rugido al fondo de la mina sacó a Lyca de su momento reflexivo a lo que tomó su Cañón de Mano y profundizó para buscar el origen encontrando un grupo de drones mecánicos minando las cavernas y extrayendo un gran fragmento de Xytarita de un trozo de Cloratita.

Aquellas máquinas denominadas Shanks usaron un débil pero eficiente láser con el que cortaron una esquirla de Cloratita contaminada para llevársela a una entidad circular flotante que era la que ocasionaba los rugidos al momento de analizar los minerales.

El Servant proliferó una serie de sonidos inentendibles pero que Lyca pudo teorizar que se trataban de conclusiones hechas en base al análisis a la corrupción ejercida por la Xytarita en el mineral endémico de Akira. La máquina esférica entonces dio nuevas indicaciones para luego retirarse a dar sus reportes con el alto mando de los Splicers utilizando una consola alojada al fondo de la caverna.

Antes de que el Servant llegara a la consola, varias balas del Cañón de Mano de Lyca atravesaron su chasis perforando los circuitos en su interior provocando que la máquina rotara violentamente sobre su propio eje para luego explotar llamando la atención de los Shanks quienes procedieron a investigar el origen del ataque.

Lyca salió de su escondite y con otro cargador de su Halcón de Luna eliminó a los drones mecánicos. En eso sonó una alarma y la caverna se inundó de más configuraciones de Shanks equipados tanto con ametralladoras pesadas como con rifles de haces de partículas.

Los disparos concentrados de las máquinas forzaron a Lyca buscar cobertura en el fragmento corrupto de Cloratita asomándose en algunas ocasiones para contraatacar eliminando primeramente a los Shanks Francotiradores para luego concentrarse en los que portaban ametralladores.

Entonces del fondo de la cámara surgió una versión mayor mucho más grande de los drones que portaba cañones de plasma debajo de su chasis los cuales eran tan potentes que sus disparos atravesaron en segundos el escudo de Cloratita ocasionando que Lyca saltara a un lado para activar la Pila de Xytarita, potenciando el daño de su arma con el que reventó la tapa superior de la máquina exponiendo su núcleo.

La máquina comenzó a disparar descargas eléctricas como último recurso contra Lyca quien retrocedió una distancia segura para asestar las últimas balas del cargador de su Cañón de Mano. Al incrustarse la última bala en el núcleo del Shank una reacción causó que éste se saliera de control para luego fundir sus circuitos en una explosión que lo derribó contra el suelo.

Lyca recargó su arma para acabar con las máquinas restantes y luego desactivó la Pila de Xytarita causando que un horrible ardor recorriera su cuerpo a causa de la sobreacumulación del veneno. Nuevamente, el sistema de emergencia de su armadura la ayudó al liberar las toxinas en un pulso de energía que la dejó agotada con una molesta sensación en su cabeza como si algo la estuviera perforando con un taladro.

Cassandra (Radio): Lyca, tenemos más datos acerca de tu situación. Al parecer, al activarse la Xytarita única de tu organismo se produce un choque anafiláctico tras algunos segundos.

Lyca: O sea... (Suspiro) Que soy alérgica a esta cosa.

Cassandra (Radio): No previmos el problema cuando diseñamos la Pila y, sin querer, te hemos puesto en peligro. Lo sentimos profundamente.

Lyca: ...Ajá.

Cassandra (Radio): Recuerda que no será posible hacer frente al Cazarrecompensas sin la Pila de Xytarita.

Lyca: Si saben que no es Wolf, ¿cierto?

Cassandra (Radio): Todo apunta a que podría ser un impostor, sin embargo, el hecho de su marcada ausencia hace tomar en cuenta cualquier hipótesis. Como mencioné, la Pila de Xytarita podría ser la clave para vencerlo. Pero ten cuidado al usarla. Mientras tanto, continuaremos investigando el caso.

La mujer esperó un poco a que su organismo se estabilizara. Se puso de pie sosteniendo su cabeza con la mano todavía sintiendo un dolor agudo que no hacía más que empeorar por extraños pensamientos que rondaban su mente.

Estando frente a uno de los generadores del escudo, Lyca le arrancó varios cables al asestarle un fuerte golpe que atravesó la capa de nanolaminado causando que la capa protectora del meteoro se debilitara aunque no lo suficiente como para permitir el acceso a su interior.

Ya recuperada y con sus ideas claras, Lyca dio marcha atrás comprobando que ninguna máquina voladora la estuviera siguiendo. Pasó por el puente que estaba entre la entrada de la mina y de su nave el cual abordó para elevarse y dirigirse hacia su siguiente objetivo.


Centro de Seguridad Pública, Ciudad Ashfield, Akira

Regresando a los olvidados rascacielos dejando atrás las escarbadas montañas, Lyca se dirigió hacia la localización del segundo generador que se encontraba en el edificio de mayor tamaño de la ciudad perteneciente a la Seguridad Pública de la colonia creada para mantener el orden a través de varias divisiones destinadas a diversos casos dependiendo de la situación.

La mujer sobrevoló el edificio e hizo un poco de memoria recordando que su padre solía laborar como un agente razón por la cual no lo veía mucho en casa y si bien solía tener a su madre para hacerle compañía tampoco la veía a diario puesto que trabaja como administradora en el intercambio de recursos de la ciudad con el pueblo a las afueras... A pesar de todo, todavía lamenta el ya no poder verlos jamás. Probablemente no estarían de acuerdo con lo que ha hecho pero algo le hacía saber que ellos estarían felices de que ella siguiera con vida.

Cassandra (Radio): Lyca, sigo sin recibir nada del Equipo Iota. Tendrás que ocuparte del generador sola.

Lyca estacionó su nave en uno de los agujeros que había en el edificio, causado por el impacto de un torpedo de plasma de hace varios años, y salió a gran velocidad desplazándose entre los muebles destrozados para aproximarse a una pared al lado de una puerta entreabierta la cual abrió de par en par entrando a lo que debía ser una sala de descanso.

La mujer avanzó lentamente sintiendo un terreno irregular como si estuviera caminando encima de sacos de arena o algo parecido. Usando la linterna de su armadura descubrió que se encontraba sobre restos humanos calcinados dándole una sensación de disgusto por lo que comenzó a fijarse por donde iba a fin de mostrar al menos un mínimo de respeto por los muertos.

Había algo inquietante de cualquier modo y es que aunque Lyca no sabía exactamente cuando iniciaron las operaciones de limpieza del planeta ya había sido tiempo como para que todos los edificios se encontraran libres de cadáveres a menos que, y como de algún modo esperaba, se priorizó la descristalización de las Minas de Cloratita para seguir extrayendo el mineral.

Lyca pasó por otra puerta llegando a los pasillos del edificio donde había más cuerpos en cada rincón acomodados de cierta forma como si no fueran más que desperdicio. No había forma de que el Covenant Tormenta se hubiera tomado la molestia de juntar los cuerpos. Algo extraño había estado sucediendo en el planeta en el transcurso de tiempo en que ella laboraba como cazarrecompensas.

Ignorando el trasfondo de lo que había sucedido en el edificio, Lyca se dirigió a las escaleras de emergencia para descender un piso donde se encontraba estacionado el siguiente generador. Sin embargo, la estructura exterior había colapsado dejándole como alternativa abrir la puerta del elevador usando la fuerza de su armadura.

Al abrir las puertas, la mujer se asomó al interior viendo que la plataforma se encontraba hecha añicos en el último piso. Lyca se sujetó del cable comprobando que fuera lo suficientemente firme como para soportar el peso de su armadura y luego descendió un par de metros hasta el piso inferior donde pateó las dañadas puertas para entrar.

Rápidamente Lyca tomó cobertura contra una esquina comprobando que no hubiera enemigos presentes y con cuidado avanzó hasta una puerta que le permitió el acceso a lo que debían ser las oficinas del Centro de Seguridad Pública los cuales exploró sorprendiéndose de que no hubiera cadáveres en ninguna parte.

La situación era cada vez más extraña aunque la mujer pudo concluir que simplemente ese piso debió haber sido evacuado eficientemente a diferencia del nivel superior. Entonces una luz detrás de una puerta hizo que Lyca se pusiera a la defensiva aproximándose lentamente para abrir la habitación con brusquedad descubriendo al generador operativo.

Sin pensarlo mucho más, Lyca perforó la capa de nanolaminado de la máquina de un golpe y extrajo sus cables causando que la corriente energética se disparara unos momentos causando que las computadoras que se encontraban encima de los escritorios se prendieran unos momentos.

Fueron instantes de segundos en los que Lyca vio una figura vagamente familiar en uno de los monitores antes de que se fundiera por la sobrecarga. La mujer se acercó y encontró varias tazas de porcelana en el suelo con lo que debió haber sido café. Junto a una sucia cafetera se encontraba el marco de una fotografía rota sin ninguna imagen como si alguien se la hubiera abierto a la fuerza para retirarla.

El destello dorado de una vieja identificación cegó a Lyca unos momentos a lo que ella se inclinó para levantarla y quitarle la suciedad con sus dedos descubriendo un nombre de una persona a la que ella solía dirigirse como "Papá".

Antes de poder indagar más, las ventanas colapsaron como parte de una emboscada organizada por un grupo de Shanks quienes se introdujeron con violencia forzando a Lyca correr hacia el pasillo donde un Servant había abierto un hueco que conectaba ambos pisos lo que facilitó las cosas para que la mujer pudiera llegar a su nave evacuando a toda prisa el edificio.

Cassandra (Radio): Lyca, el escudo del meteoro ha caído. Es vulnerable. Desplázate a su interior y encuentra la forma de destruirlo.

Lyca alzó la vista hacia la descubierta masa oscura que le trajo nada felices recuerdos de lo que se encontró aquella vez en Kerberos donde se vio envuelta en un evento que bien pudo haber terminado con la dominación de los Splicers con la Xytarita o en el reinado de terror de una entidad de naturaleza desconocida.

Su intervención, por más que quería salir de ese planeta, supuso al final un mero retraso para los planes de los Splicers y ahora, tal vez por obra del destino, había sido llamada para terminar lo que debió haber sido el comienzo de un fin que desconocía. No podía saberlo. Los planes consistentes en la "dominación del universo" por lo general eran ambiguos y escapaban de su interés.

Lyca vio la insignia de su padre la cual guardó en su armadura para dirigirse a la zona de colisión.


Cámara de Elimiel, Interior del Eco de Oscuridad, Ciudad Ashfield, Akira

El meteoro había colisionado encima de lo que antaño era el Templo de la Simetría en la que se reunían los creyentes de un balance perfecto en el universo en donde cada acción se da por consecuencia a un efecto desfavorable a éste. Según sus fanáticos, la campaña genocida del Covenant durante la Gran Guerra sirvió como respuesta a la desunión de la humanidad durante la Insurrección.

Lyca nunca estuvo asociada a ningún tipo de creencias ni fue devota a alguna religión. En el momento en que atacaron su mundo dejándola huérfana había sido la misma realidad lo que la hizo aprender a no confiar en nadie más que en ella misma siendo el ideal que la terminaría por definir.

Sobrevolando unos metros por encima de la destrozada calle, la mujer estacionó su vehículo y se dirigió hacia las pesadas puertas entrando al interior del templo consistente en un gran pasillo donde se encontraban las máquinas de limpieza alineadas frente a una alfombra roja.

Hubo un momento de silencio en el que las máquinas voltearon a ver a la mujer con intenciones poco claras. Dicho silencio fue interrumpido por el rechinido de las articulaciones de uno de los androides que se dirigió hacia Lyca.

Reiniger-O2: Bienvenida al reino de la Simetría. Por este pasillo, por favor.

La unidad de limpieza se dio una media vuelta para avanzar por el sendero rojo. Todo parecía ser muy sospechoso pero al ver que no había signos de que el resto de máquinas atentara contra su vida, Lyca siguió al androide hasta un ascensor donde fue invitada a entrar.

Con su Cañón de Mano en alto, la mujer se posicionó sobre la plataforma la cual descendió unos cuantos metros para detenerse frente a otro pasillo repleto de más unidades de limpieza alineados en un túnel rocoso que formaba parte de la boca que llevaba al interior del meteoro.

Reiniger-O3: Esta puerta lleva al santuario de su eminencia.

Lyca vio al fondo de donde se encontraba la puerta iluminada por antorchas sostenidas por los androides de limpieza. Aferrada a su Cañón de Mano a la espera de que las máquinas intentaran algo contra ella cruzó al otro lado de la puerta encontrándose en el interior del meteoro repleto de cristales de Xytarita.

En el centro, se encontraba otro grupo de unidades de limpieza adorando a un Servant gigantesco que extraía energía del exótico mineral para alimentarse. Alrededor de éstos se encontraban los Spartan del Equipo Iota crucificados contra estandartes de la Simetría.

Lyca se acercó a los cuerpos viendo que sus brazos y piernas presentaban malformaciones debido a que sus huesos habían sido rotos en pedazos posiblemente dejándolos morir agonizando del dolor.

Servant Cavator: Ku'l D'nra... Iyz Kel. Iyz Jrekg. Kno Rehto Kyemir I'no... Ici 'Ei 'Af Owt N'nay.

La máquina esférica se elevó en el aire desperdigando energía para acumularla en su ojo para posteriormente arrojarla en forma de proyectiles teledirigidos contra Lyca quien usó a las unidades de limpieza como escudo para luego contraatacar con su Halcón de Luna.

Si bien los disparos perforaron la capa de blindaje de la máquina no fueron suficientes para detenerla de modo que volvió a liberar Xytarita en el aire para concentrarla en un proyectil certero que impactó contra Lyca quien contra su voluntad absorbió la absurda cantidad de veneno el cual su armadura tuvo que repeler violentamente en una explosión de energía que arrojó a la máquina contra las paredes interiores del meteoro.

La capa del Servant se agrietó abriendo vulnerabilidades que fueron aprovechadas por Lyca quien acertó todas las balas del cargador de su Cañón de Mano de modo que la tapa del ojo de la máquina cayó exponiendo su núcleo. En ese momento, la mujer arrojó un par de Granadas de Fragmentación que se incrustaron en el interior de la máquina y que al detonar liberaron una gran cantidad de Xytarita líquida que formó varios estanques de la misma en el suelo.

El Servant se teletransportó a uno de los estanques para extraerla pero fue en eso que Lyca lo alcanzó impulsada con la fuerza de la mochila propulsora de su armadura. La mujer, con un nuevo cargador preparado, arremetió contra el núcleo de la máquina provocando que la Xytarita que restaba en su interior se filtrara violentamente por los huecos de su chasis.

Lyca se vio forzada a soltarse en cuanto el Servant comenzó a moverse erráticamente buscando retener la Xytarita para que ésta se fusionara con su núcleo a fin de fragmentarlo y distribuirlo alrededor de su cuerpo como esferas que rotaban a su alrededor.

Antes de que Lyca pudiera atacar, el Servant le disparó una sobrecarga tóxica que la afectó seriamente causándole náuseas y un ardor que la hicieron caer de rodillas. Luchando con su cuerpo, la mujer no hacía más que ver como la máquina se acercaba a ella lista para fulminarla de un ataque.

Sin embargo, todo resultó en una trampa en beneficio para Lyca puesto que había retenido la sobreacumulación de veneno para dejar que su armadura la liberara en el momento en que el Servant estuviera muy cerca de modo que la explosión de energía fue tal que sus núcleos rotatorios fueron obliterados y su cuerpo comenzó a girar violentamente sobre sí mismo para luego explotar dejando caer sus restos en uno de los estanques de Xytarita.

A pesar de haber derrotado al Servant aún era pronto para celebrar la victoria puesto que al caer liberó un pulso corrosivo que azotó a Lyca quien ya no podía soportar más el nivel de Xytarita en su cuerpo al punto de que tuvo que quitarse su casco para vomitar un compuesto púrpura de un horrible sabor.

Una vez que su estado se normalizó un poco, la mujer vio reflejado en el visor de su casco que su piel había adquirido un tono más grisáceo y sus ojos destellaban luminiscencias rojizas. Un dolor agudo atacó su cabeza como si algo la estuviera taladrando ideas y pensamientos que no eran de ella.

Mientras Lyca se retorcía de dolor, las unidades de limpieza se acercaron a los restos del Servant sin importarles que la Xytarita líquida corroyera sus extremidades.

Reiniger- O13: ¡Su eminencia se ha unido al tejido de la Simetría!

Unidades Reiniger: ¡Su eminencia es un dios!

Reiniger-O13: ¡Su eminencia se ha unido al tejido de la Simetría!

Unidades Reiniger: ¡Su eminencia es un dios!

Reiniger-O13: ¡Su eminencia se ha convertido en un dios!

Unidades Reiniger: ¡Convertido en un dios!

Reiniger-O13: ¡Su eminencia se ha convertido en un dios!

Unidades Reiniger: ¡Convertido en un dios!

Reiniger-O13: ¡Nosotros también nos convertiremos en dioses!

Unidades Reiniger: ¡Nos convertiremos en dioses!

Reiniger-O13: ¡Nosotros también nos convertiremos en dioses!

Unidades Reiniger: ¡Nos convertiremos en dioses!

Reiniger-O13: ¡Todos se convertirán en dioses!

Unidades Reiniger: ¡Nos convertiremos en dioses! ¡Moriremos todos juntos y nos convertiremos en dioses! ¡Así funciona la simetría del universo...!

La cabeza de una de las unidades de limpieza salió volando de un tiro del Cañón de Mano de Lyca. El resto de androides observaron a la mujer mientras el corrosivo veneno se iba desarrollando por su cuerpo creándoles partes biológicas que tomarían su control para ponerse en contra de ella.

Los ojos de los androides cambiaron a una coloración rojiza y con sus nuevas extremidades se arrojaron hacia Lyca quien vació el resto de su Halcón de Luna teniendo que retroceder para colocar un nuevo cilindro. Cada vez más máquinas iban apareciendo diciendo cosas como: "¡Tú también debes morir y convertirse en una diosa! ¡La vida después de la muerte es maravillosa! ¡La eternidad está muy cerca!".

Al poco tiempo, la mujer se sintió abrumada y presa del pánico reviviendo terribles recuerdos durante el momento en que los fanáticos de la Simetría aclamaban la llegada de la Tormenta como un augurio de lo que estaba por venir. La paciencia y cordura de Lyca llegaron a un punto de quiebre en el que gritaba enloquecida cada vez que uno de los androides se acercaba a ella.

El número de unidades de limpieza comenzó a disminuir en contraposición al nivel de Xytarita líquida que había comenzado a reunirse en los restos del Servant proveyéndole restos de los mismos androides para reconstruir su cuerpo formando una suerte de masa envuelta en cables y componentes metálicos.

El Servant resurgió rugiendo con furia mostrando lo que parecían ser una fauces con cabezas por colmillos para luego expulsar proyectiles teledirigidos de Xytarita contra Lyca quien al esquivarlos resbaló con un charco de Xytarita cayendo en un profundo estanque donde el veneno se filtró en su armadura ahogándola en una pesadilla cuando entonces sintió como la energía se condensaba por su cuerpo.

No sabía ni cómo ni porque pero Lyca pudo entender en cierto modo a lo que se refería Cassandra al decir que la Pila era la clave. Toda esa concentración de veneno fue redirigida al equipamiento de modo que de alguna forma distribuyó aquella enigmática energía por su cuerpo de modo que en el momento en que Lyca salió del estanque avanzó velozmente hacia el Servant para liberar el veneno condensado en forma de un campo de distorsión que lo arrojó con violencia al lado contrario del escenario.

La máquina volvió a caer evaporándose en materia oscura generando a la vez que el meteoro comenzara a sufrir un colapso como una extraña consecuencia de la batalla. Lyca sintió un peligro inminente por lo que se dio prisa para escapar del interior trepando por las paredes hasta alcanzar uno de los túneles que habían usado las unidades de limpieza para acceder.

Para su suerte, el sendero llevaba a la entrada del Templo de la Simetría al que Lyca tacleó con la fuerza de su armadura perdiendo el equilibrio frente a su vehículo al cual subió y encendió tan rápido como pudo para despegar y escapar de la explosión que desintegró al meteoro desde sus entrañas.

Cassandra (Radio): Akira está a salvo de la Xytarita. Gracias, Lyca.

Lyca no respondió. Aún seguía agitada por lo sucedido. Si bien había liberado el planeta del veneno ahora dejó un enorme hueco en lo que alguna vez fue su hogar. Al ver una vez más la identificación de su padre ya no sabía cómo sentirse al respecto. Había revivido viejas y dolorosas memorias y lo peor es que sabía que estaba lejos de terminar.

Cassandra (Radio): Lyca, no hemos recibido información del Equipo Iota ¿Averiguaste algo?

Lyca: No lo consiguieron.

Cassandra (Radio): Entendido. Tu próximo objetivo será Kaliks. El meteoro ha impactado contra un viejo observatorio en los Campos de Anukis. Aunque los Scavengers ya están lidiando con la Xytarita, los Splicers han lanzado un ataque para acelerar la corrupción. Ve con ellos, ayúdalos a repeler el ataque y luego ve por el meteoro.

Lyca suspiró molesta al confirmarse su suposición. Antes de adentrarse en el desliespacio dio un último vistazo a su planeta natal y reflexionó unos momentos... ¿Cómo habría sido su vida si el Covenant Tormenta jamás hubiera atacado Akira? ¿Qué tan diferentes hubieran sido las cosas?

Mala Sangre

Campos de Anukis, Kaliks, Sistema Calzar

Cobijado por las llamaradas solares de Calzar se encontraba Kaliks, un mundo con un pasado turbio al haber sido atacado por una gran y oscura fuerza que obligó a sus habitantes, los Neopthept, abandonarlo llegando al singular planeta Ragnarok donde los acontecimientos sucedidos ahí ya son otra historia.

La Sombra de Ragnarok desapareció y ahora los Scavengers recibieron un nuevo llamado descubriendo que uno de los enigmáticos meteoros cargados del tóxico mineral había alcanzado su mundo de origen. Los Neopthept, al no estar dispuestos a dejar que Kaliks sucumbiera en la sombras, regresaron a su hogar para combatir la amenaza encontrando un horror que se había gestado en su ausencia.

Una brecha desliespacial se abrió cerca de la órbita del planeta y el vehículo de Lyca surgió del plano dimensional para luego desviarse violentamente a fin de evitar que los rayos solares la exentaran de su sentido de la vista. Al abrir los ojos, luego de acostumbrarse a la absurda cantidad de luz, la mujer ubicó en la sombra de la estrella el planeta Kaliks.

La mujer se adentró en el planeta y al atravesar la atmósfera encontró el meteoro colisionado en las fragmentadas instalaciones de un complejo ancestral esférico rodeado por siete pirámides cónicas que recubrían la zona del incidente con un denso escudo de energía.

Al ver aquella fortaleza casi impenetrable, Lyca creyó que ese campo de fuerza había sido generado para evitar que la contaminación de la Xytarita se expandiera pero luego de ver como varios Phantom de los Splicers disparaban constantemente a la barrera y se concentraban en la base de una de las pirámides fue que entendió que el escudo servía para evitar que el enemigo accediera al meteoro.

El vehículo de Lyca se desplazó reduciendo la altura para estacionarse cerca del lugar donde los Splicers se habían reunido. Una vez que aterrizó, la mujer salió de su nave con su Cañón de Mano cargado pensando en ese momento que su camino y el de los Neopthept estaban por cruzarse de nuevo.

Serkys, Lanza de la Lluvia (Radio): Un contacto nuevo. Las profecías se han cumplido. El Guardián finalmente ha aparecido.

Lyca: ¿Guardián? (Suspiro) Me estás confundiendo de nuevo.

Serkys, Lanza de la Lluvia (Radio): Grrr... La humana que liberó a Flauros.

Lyca: ¿Flauros?

Serkys, Lanza de la Lluvia (Radio): La Sombra de Ragnarok. Todo es consecuencia de su liberación. Estaba profetizado pero Piedra y Cenizas se negaron a escucharnos.

Lyca: Pudieron haber muerto.

Serkys, Lanza de la Lluvia (Radio): Y ahora una hecatombe se asoma en el horizonte. Los Ecos de Oscuridad se esparcen de nuevo y claman la palabra de los Abisales.

Lyca: Para eso estoy aquí.

Serkys, Lanza de la Lluvia (Radio): Sí, que afortunados somos... La entrada al Observatorio de Wiskroks, una de las Pirámides de Horus, está siendo atacada por los Sangheili. Casa de las Cenizas los está manteniendo fuera ¿Quieres ser de utilidad? Reúnete con ellos.

Sin darle importancia a los comentarios de la Baronesa de la Lluvia, Lyca avanzó por las ruinas de una rústica pero de alguna forma avanzada civilización perdida en las arenas donde el calor era abrumador y contemplar sus horizontes era un castigo divino.

Utilizando puentes de roca formados por un mineral blanquecino, la mujer recorrió el perímetro de un fragmentado edificio. Phantom y Banshee cruzaron velozmente a su lado ignorándola por completo. Más adelante, Lyca se encontró con los primeros enemigos que enfrentaría en esa ocasión.

Splicers portando armaduras climatizadas reaccionaron con lentitud a la presencia de Lyca quien no les dio la oportunidad de levantar sus Rifles de Plasma al atravesar sus cráneos con las balas de su Cañón de Mano. Al recargar su arma, la mujer se desplazó entre las ruinas cruzando más de esos curiosos puentes que llegaban a atravesar las edificaciones.

El camino retorcido llevó a la mujer hasta el tejado descubierto de uno de los edificios donde un Phantom había desplegado a un grupo de asalto. Lyca buscó cobertura y arrojó una Granada de Fragmentación con el que consiguió eliminar a un par de enemigos. Luego salió de su escondite y aprovechó la nube de arena que desorientó a los Splicers para asesinarlos sin más contratiempos.

Al caer el último enemigo, Lyca siguió adelante cruzando el arco de la entrada de lo que debió haber sido un pueblo. Capas y estandartes de diversas y ahora extintas casas de los Scavengers se encontraban apiladas en muros en malas condiciones como si la actual batalla llevara varios meses vigentes.

Destellos rojizos ubicados en el interior de unos edificios a lo lejos llamaron la atención de Lyca quien esquivó los disparos de los francotiradores enemigos usando una columna de roca como cobertura. En cada ocasión que intentaba asomarse era forzada a cubrirse por los impactos de haces de partículas. Su Rifle de Batalla no le sería de utilidad puesto que la misma luz de Calzar la podía desorientar pero entonces al inspeccionar lo que tenía a su alcance fue que encontró el cadáver momificado de un Scavenger que sostenía en sus manos lo que debía ser un Fusil de Precisión.

La mujer tomó el Fusil de Detención y lo analizó unos momentos para descubrir su funcionamiento. El arma utilizaba núcleos de choque almacenados en cables de un metal extraño que los convertían en esquirlas fundidas en un tipo de energía que ella desconocía.

Al preparar el arma, su Visor Frontal de Datos se adaptó mostrando una interfaz especial que se enlazaba al sistema de mira inteligente. El Fusil contaba con un cristal especial en la mira que reflejaba la luz lo que le permitió localizar a los francotiradores pero que también les permitió a ellos ubicarla con facilidad.

Ya con sus enemigos avistados siendo cinco en total, Lyca se asomó una vez más con el Fusil de Detención preparado. Al apretar el gatillo con velocidad tuvo que esperar medio segundo para que una de las esquirlas saliera de la boca de su arma con una extraordinaria velocidad que abatió a uno de los francotiradores.

Un arma potente pero el hecho de que tuviera que cargarse antes de disparar podía ser malo en la situación en la que la mujer se encontraba, sin embargo, no tenía otro plan para seguir avanzando así que usó la mochila propulsora de su armadura para desplazarse entre montones de roca a la vez que iba abatiendo a los francotiradores.

Cuando los enemigos cayeron sin vida en las arenas y el Fusil de Detención de Lyca se quedó sin munición, la mujer avanzó unos cuantos metros hacia adelante cuando los sonidos lejanos de disparos hicieron que ralentizara sus pisadas. Detrás de una roca, Lyca observó que al frente había un Phantom desplegando soldados Splicers que iban a inspeccionar los restos de un Esquife recién derribado.

Justo al frente se encontraba una de las Pirámides de Horus, el lugar donde debía reunirse con los guerreros de la Cicatriz. Lyca preparó su Halcón de Luna y apuntó a la cabeza del líder Splicer para reventársela ganando unos cuantos segundos de confusión entre los Sangheili para matarlos.

Sin embargo, la presencia del Phantom supuso un gran obstáculo para la mujer puesto que apenas salió de su cobertura cuando el Transporte de Tropas concentró sus cañones de plasma en ella. Usando las ruinas de una pared, Lyca evitó la mayoría de los disparos pero la estructura al estar bastante debilitada iba a resistir muy poco así que era cuestión de tiempo para que ella tuviera que responder.

En ese momento los disparos de los Sangheili se concentraron al lado opuesto. Lyca algo confundida se asomó unos cuantos centímetros por encima del hueco de la pared viendo como ahora los Splicers enfrentaban ferozmente a una escuadra de Scavengers de la Casa de las Cenizas.

Con sus armas de aspecto rústico, los Neopthept acabaron rápidamente con los invasores Sangheili para luego concentrar sus disparos en los cañones de plasma del Phantom destruyéndolos en cosa de nada. El líder de aquella escuadra preparó un Lanzador de Quemado disparando varios proyectiles que se incrustaron en la capa de nanolaminado del Transporte de Tropas dejando que se sobrecargaran el suficiente tiempo para desencadenar potentes explosiones que finalmente derribaron la nave.

Lyca se aproximó con los Neopthept quienes varios de ellos apuntaron sus Fusiles de Choque contra ella solo para ser calmados por otros que pudieron reconocerla como aquella que los liberó de la Sombra de Ragnarok. Desafortunadamente no hubo tiempo para socializar puesto que un último Phantom sobrevoló por encima de ellos dejando a un Splicer Protheus.

La bestia ahogada en Xytarita rugió para expulsar la corrupción de su cuerpo en forma gaseosa lo que obligó a los Scavengers protegerse utilizando cristales de Sivarita para formar una capa de energía individual alrededor de su cuerpo. Uno de los Escribas le ofreció un fragmento a Lyca quien tuvo que rechazarlo al ver que el contacto con ese mineral le causaba un intenso ardor.

Antes de iniciar el combate, una serie de brechas de distorsión deformaron el aire abriendo paso a un par de Esquifes que abrieron la parte inferior de sus cabinas de pasajeros desplegando varias escuadras de guerreros de la Casa de la Lluvia quienes arrojaron sus Lanzas de Sivarita contra el Protheus quien resintió el ardor dolorosamente.

Los soldados de las Cenizas aprovecharon la situación y cargaron contra el Protheus enterrándole sus Espadas de Arco creando grandes heridas de las que brotaron charcos de Xytarita líquida. La bestia, sin embargo, demostró su superioridad y arrojó a los Neopthept lejos de él para luego dispararles pulsos tóxicos de sus manos.

Debido a que el Protheus se encontraba concentrado atacando a los Scavengers, Lyca pudo escabullirse rodeando a la criatura para luego trepar a su espalda y enterrarle en la cabeza su Cuchillo de Combate con tal fuerza que rompió su cráneo provocando que la bestia rugiera con ferocidad antes de caer de rodillas.

Lyca saltó de la espalda del Protheus y acertó varios tiros de su Cañón de Mano contra sus heridas abriéndolas aún más causando que las balas atravesaran los tejidos internos y formando hemorragias que acabarían con la vida de la criatura.

Cuando la bestia cayó, los Splicers dieron la orden de retirada. Los Phantom restantes que se encontraban acribillando el escudo de energía dieron marcha atrás huyendo al vacío del espacio perdiéndose en el asolador horizonte. Por otro lado se abrieron más brechas de distorsión de los cuales surgieron más Esquifes de la Casa de la Lluvia formando un perímetro defensivo alrededor de las Pirámides de Horus.

Uno de los Esquifes descendió cerca de donde estaba Lyca dejando debajo de él una unidad de médicos para tratar a los combatientes heridos. Entre todos ellos se encontraba Serkys quien se reunió con el líder de la escuadra de la Casa de la Cicatriz. Ambos Scavengers iniciaron una conversación en su propio lenguaje haciendo suponer a Lyca que la Baronesa lo hacía a propósito para que no pudiera entender lo que estaban diciendo.

Lyca: No fue nada.

Serkys, Lanza de la Lluvia: Tu intervención estaba profetizada... En cierto modo. Así que no hay nada que agradecerte.

Lyca: (Suspiro) ¿Crees que estoy aquí porque vine a tomar el sol? Quieras o no, me vas a dejar ayudarlos.

Serkys, Lanza de la Lluvia: ¿Ayudarnos? Creo que ya hiciste suficiente.

Lyca: No estoy de humor para discutir esto. Abre esa maldita pirámide ó abriré tu cabeza a golpes.

Serkys, Lanza de la Lluvia: ¿Ah sí? ¿Me estás desafiando, humana?

Unos chillidos de ultratumba hicieron desaparecer la tensión entre ambas.

Lyca: Parece que no somos las únicas que estamos de malas.

Uno de los líderes Neopthept se acercó a Serkys para hablarle de algo importante. Serkys enseñó sus colmillos en forma de serrucho formando una mueca de disgusto y preocupación.

Serkys, Lanza de la Lluvia: Detectaron una señal. Débil, pero sin duda procede del interior de esta pirámide. Es Robiks. Dice que el Eco despertó los últimos sueños de los perdidos.

Lyca: Oh, sí. Muy útil. Como no puedo buscar "sueños", ¿qué te parece si abres la pirámide y me dejas investigar?

Serkys, Lanza de la Lluvia: Profanarás tierra sagrada.

Lyca: Entonces supongo que Robert no tendrá problemas con lo que sea que esté allí adentro. Yo vine por el meteoro así que "bye".

Molesta, la Baronesa observó su alrededor percatándose de que los guerreros disponibles se encontraban gravemente heridos y si los enviaba ahora prácticamente los mataría.

Serkys, Lanza de la Lluvia: Tch. Bien. Tú ganas, humana. El acceso a una de las Pirámides de Horus te es concedido.

Un par de Capitanes se aproximaron a la formación triangular que había en la pirámide y aplastaron varios bloques en una secuencia clave. Gracias a eso, los bloques de la marca triangular comenzaron a desplazarse para abrir un hueco a su interior.

Rápidamente varios Escribas se posicionaron a los lados de la puerta como si temieran de que algo saliera de ahí. Al pasar unos segundos, uno de los Neopthept le indicó a la mujer que avanzara. Lyca cargó su Cañón de Mano y se introdujo en el interior de la pirámide.


Cámara de la Cicatriz, Pirámide de Horus, Kaliks

Al sellarse las puertas tras su espalda, Lyca se encontró con una profunda oscuridad donde tuvo que encender la linterna de su armadura para seguir avanzando. Luego de recorrer varios pasillos se dio cuenta de que estaba en un laberinto en el que sus murales tenían grabados jeroglíficos narrando varios aspectos de la cultura e historia de los Neopthept.

La mujer tuvo curiosidad de los dibujos puesto que hacía mucho tiempo que no se sentía como si estuviera a punto de encontrar un santo grial. Los dibujos no eran complicados de interpretar ya que las figuras de dos pares de brazos se trataba sin duda alguna de los Scavengers aunque lo que si era curioso eran los entes que estaban por encima de éstos.

Esas figuras angelicales se encontraban construyendo pirámides y adoctrinando a los Neopthept en el arte de la guerra y en el conocimiento. Sin embargo, los Scavengers no habían olvidado sus propias costumbres ya que, según lo que Lyca podía entender, es que ellos creían en la vida después de la muerte y que debido a eso embalsamaban a los fallecidos y los sepultaban en cámaras donde se realizaban rituales especiales para que sus almas trascendieran a una especie de paraíso.

Por otro lado, como en toda civilización, existían opositores y criminales quienes eran igualmente momificados pero vivos. No se realizaba ningún ritual purificador y eran arrojados a las cámaras profundas de las pirámides a la espera de que sus almas fueran consumidas en las profundidades abisales.

Lyca siguió contemplando los murales unos momentos más ¿Vida después de la muerte?... Han sido incontables veces las ocasiones en las que se había expuesto a peligros que ponían su vida en juego pero son contadas las situaciones en las que creyó que realmente iba a morir.

Si existiera la vida después de la muerte, ¿estaría consciente de eso? ¿Acaso alguna vez había muerto y renacido sólo que no podía recordarlo? Ser un cazarrecompensas hace saber el valor que tiene una vida. Todas esas personas a las que asesinó... Sería algo tonto saber que siguen con vida en alguna parte preparándose para el momento de hacer su "triunfal regreso".

Al pensarlo un poco más, un sólo nombre era repetido en la cabeza de Lyca como si una alarma matutina se tratara. Ridley. La maldita bestia. El Dios de la Muerte ¿El pobre no se ha cansado de morder el polvo incontables veces? ¿Cuántas veces le había dicho Wolf que lo había asesinado? ¿Cuatro? Y sin embargo, ese monstruo siempre regresa como si la muerte fuera algo unido a su naturaleza... Como si el momento de su auténtica muerte todavía no hubiera llegado.

Lyca siguió su camino preguntándose entonces si todas aquellas veces en que burló la muerte fue porque todavía no había llegado su momento y también se cuestionó acerca de cómo sucedería o si sería alguien quien diera final a su existencia... Quien quiera que sea aquella persona debería saber muy bien que ella no sería un blanco fácil...

La mujer ahora se topó con murales con marcas de la Casa de la Lluvia concluyendo que en ese lugar era donde debían encontrarse sus dichosas profecías. Era una cámara circular donde habían estantes con rocas con símbolos del idioma de los Scavengers de hace mucho tiempo. Por encima de la habitación se encontraban paredes con pinturas con títulos escritos con tinta dorada.

La primera profecía se trataba de una representación de Kaliks junto a un prisma rectangular en su órbita. Entes esqueléticos llegaban a la superficie a través de ataúdes flotante expulsando a sus colonos del planeta. La profecía proseguía con los Neopthept llegando a lo que debía ser Ragnarok, ya que estaba representando como un círculo dividido a la mitad en sombras y luz.

En el interior del dibujo de ese planeta se encontraban entes oscuros ofreciendo flores a una masa amorfa. Aquel ritual extraño y familiar se encontraba rodeado por los Scavengers encabezados por un ser iluminado al que Lyca no supo interpretar si se trataba de Wolf o de ella debido a que el dibujo era muy vago desde su punto de vista.

La siguiente profecía mostraba nuevamente a Kaliks sucumbiendo en las sombras generadas por el meteoro que se había estrellado no hace mucho. De nuevo, los Neopthept se encontraban ahí enfrentando la epidemia al lado de un ser iluminado. Lo extraño en esa ocasión era que el enemigo en cuestión eran los mismos Scavengers quienes parecían servir a la misma masa amorfa que estaba en Ragnarok.

El último mural mostraba algo que confundió a Lyca. Un círculo ¿Qué querían representar con eso? Simplemente era un trazo circular en la nada. La mujer se acercó y tocó la pared como si quisiera quitar el polvo para ver si estaba ocultando algo pero apenas rozó sus dedos cuando la roca se partió abriendo un pasadizo secreto que llevaba a las cámaras inferiores de la pirámide.

El ambiente se tornó tenso y tenebroso, más de lo que ya era. Había algo que podía hacer sentir a cualquier cosa viva como si no fuera bienvenida. Esa sensación estremeció a Lyca quien ya lo había experimentado previamente aunque con una diferencia que no podía describir con claridad. La mujer avanzó con cuidado entre el cúmulo de huesos putrefactos que sostenían cristales dorados que iluminaban un estrecho sendero.

Cada paso que Lyca daba sentía un estremecimiento en su organismo a la vez que sentía como si algo estuviera siendo enterrado en su cabeza. Al llegar a una amplia cámara, más de esos cristales dorados le permitieron reconocer lo que causaba ese ambiente siendo que unas criaturas similares a esqueletos vivientes se encontraban devorando los cadáveres de unos Escribas de la Casa de la Cicatriz.

De alguna forma las criaturas sintieron la presencia de la mujer y chillaron horribles cánticos al verla para luego tomar carrera contra ella. Lyca inmediatamente levantó su Halcón de Luna y vació una tercera parte del cargador contra aquellas criaturas llamadas Lacayos.

Las balas del Cañón de Mano de Lyca fueron más que suficientes para exterminar a los monstruos blanquecinos pero para su mala suerte esto llamó la atención de una gama más desarrollada de éstos, los Acólitos, quienes se hicieron presentes utilizando arcaicas armas de fuego que eran lo suficientemente eficientes como para hacer que la mujer buscara cobertura detrás de un pilar.

Lyca recargó su arma y luego concentró sus disparos en las cabezas de los Acólitos eliminándolos selectivamente hasta dejar el área despejada, sin embargo, no pudo bajar la guardia puesto que el sensor de movimiento registró una importante concentración enemiga a varios metros de profundidad.

Más adelante, Lyca siguió encontrándose con más Acólitos y Lacayos a los que eliminó sin mucho problema puesto que a pesar de que contaban con una notoria ventaja numérica sus cuerpos eran muy frágiles al punto de que la onda expansiva de las balas del Halcón de Luna abatían a varios de éstos al mismo tiempo.

Entonces de las sombras apareció una criatura de dimensiones mayores a las de un Acólito que blandía una espada hecha de hueso reluciendo una necrótica armadura hecha del mismo material pero endurecido con quitina. Lyca arremetió contra el Caballero quien repelió sus disparos creando una barrera oscura frente a él.

El Caballero fragmentó su escudo en el momento en que la mujer tuvo que recargar su arma y cargó contra ella usando su Espada de Oscuridad. La mujer se valió de la mochila propulsora para esquivar la estocada y luego disparó dos balas contra la cabeza del Caballero a quien con su fuerza de impacto destrozaron la osamenta que lo recubría.

Lyca, sin perder tiempo, volvió a concentrar las últimas balas del cargador de su arma consiguiendo destrozar la cabeza del Caballero quien al perecer inflaría su cuerpo para desvanecerse en una nube de cenizas. Al momento de cargar su arma, un rugido captó su atención haciendo que profundizara más llegando a lo que debía ser el nido de los Esqueletos Vivientes.

Los Lacayos y Acólitos rugieron al verla e inmediatamente corrieron con la intención de asesinarla pero Lyca nuevamente los pudo repeler empleando su Halcón de Luna. En eso, un trío de Caballeros se manifestó portando lo que parecían ser ballestas energizadas con esquirlas solares.

Los Caballeros supusieron un desafío para la mujer quien optó por buscar una posición elevada mientras esquivaba los proyectiles. Al ver que la munición de su Cañón de Mano comenzaba a escasear, cambió a su Rifle de Batalla con el que consiguió asesinar a uno de los Caballeros provocando que un chillido sobrenatural retumbara toda la sala.

De un hueco que había en el centro del nido salieron más Lacayos que treparon hacia donde estaba Lyca obligándola a buscar otra posición desde la que pudo abatir al segundo Caballero. Nuevamente resonó un chillido sobrenatural que fue reemplazado por la apertura de nubes verdosas en el aire que dieron lugar a un par de despojos flotantes que disparaban ráfagas de energía de sus dedos.

Lyca tuvo que buscar otro lugar desde donde pudiera atacar sin exponerse demasiado pero aquellas Brujas se lo complicaron puesto que sus incesantes ataques la forzaron a atacarlas descubriendo que una especie de campo de fuerza individual se encontraba alrededor de sus cuerpos sirviendo como un escudo de energía.

Sin importarle que su Rifle de Batalla estuviera por agotarse, Lyca concentró las ráfagas de su arma contra las Brujas destrozando sus escudos para luego desintegrarlas de un tiro a la cabeza de su Halcón de Luna. Luego preparó el último cargador de su rifle para vaciarlo contra el último Caballero quien terminó con la misma suerte.

El chillido resonó en la caverna una vez más y del hueco por el que salían los Lacayos fue abierto por las gigantescas manos de una monstruosa criatura de al menos seis metros quien emergió para fungir como última medida de defensa para lo que fuera que estuviesen protegiendo aquellas oscuras criaturas.

La bestia rugió al visualizar a Lyca a quien comenzó a dispararle con proyectiles de energía que eran emanados del tumor que tenía por cara. Dependiendo únicamente de su Halcón de Luna, Lyca vació un par de cargadores contra el Ogro que siguió firme al avanzar hacia ella hasta que una última bala del Cañón de Mano lo hizo tambalear y caer sobre sus rodillas.

Al creer que había dominado al monstruo, Lyca se acercó confiada lista para dar el tiro de gracia cuando de pronto el Ogro azotó sus puños contra el suelo ocasionando un temblor que la hizo tropezar y caer frente a sus pies.

El Ogro estaba a punto de aplastarla con sus manos cuando de pronto un Barón de la Casa de la Cicatriz cayó encima de él enterrándole sus Espadas de Arco dejando que la corriente eléctrica de las hojas recorriera el cuerpo de la bestia para que le causara quemaduras en la quitina de su osamenta y así creando vulnerabilidades que Lyca destruyó con su Cañón de Mano.

La criatura cayó volviéndose una nube de cenizas. El Barón tomó sus Espadas de Arco para limpiarlas de los restos óseos dándose cuenta entonces de la presencia de la mujer.

Robiks, Espada de la Cicatriz: Lyca... ¿Qué estás haciendo aquí?

Lyca: Escuché que tenían un problema de plagas y nadie mejor que yo para acabar con alimañas. Si no te molesta claro.

Robiks, Espada de la Cicatriz: Todo lo contrario. Cualquier ayuda será bien recibida, especialmente si viene de una vieja amiga.

Lyca: Bien, ahora que te encontré necesito que me guíes hacia ese "Eco" para destruirlo.

Robiks, Espada de la Cicatriz: El Eco de Oscuridad se estrelló contra el Observatorio de Wiskroks que está cruzando esta pirámide.

Lyca: Entonces, ¿qué estamos esperando?

Robiks, Espada de la Cicatriz: Primero tenemos que solucionar este problema.

El Barón señaló con la mirada el interior del hueco por el que había salido el Ogro. Lyca se aproximó para echar un vistazo descubriendo que se encontraba en la entrada de una fortaleza subterránea escarbada por aquellos esqueletos a los que enfrentó previamente.

Lyca: ¿Qué son estas cosas?

Robiks, Espada de la Cicatriz: La razón de porque huimos de Kaliks. Se hacen llamar "El Enjambre" y, según las profecías, quieren devorarlo todo.

Lyca: ¿En serio? No parecían ser muy rudos.

Robiks, Espada de la Cicatriz: Es porque no has visto los horrores de lo que son capaces de hacer.

Lyca: ¿Ah sí? ¿Cómo qué?

Robiks, Espada de la Cicatriz: ...

Lyca: Si no hablo insecto menos hablo "silencio", Robert...

Robiks, Espada de la Cicatriz: ...Éramos siete Casas en total... Cuando la Espada Más Afilada del Universo apareció con su ejército oscuro... Los demás no tuvieron suerte...

Lyca sintió que había tocado un tema delicado. La verdad apenas podía recordar algo del pasado del Barón de la Cicatriz más allá de que era el último líder de su Casa. Nunca pudo ponerse en su lugar e imaginar lo que tuvo que haber vivido para tener que dar la orden de retirada. Al conocerlo un poco, la mujer entendió que no fue una decisión fácil y es una de la que seguramente estaba arrepentido.

Lyca: (Suspiro) Pues este es tu día de suerte. Como ya no trabajo como cazarrecompensas voy a ayudarte con esto sin cobrar aunque no me vendría mal que me prestaras un arma.

El Barón elevó su mirada. No entendía ciertamente a que se refería la mujer ¿Acaso era alguna muestra de amistad o de una forma extraña de saldar una deuda del pasado? Era la tercera vez que se encontraban y Robiks siempre creyó que la motivación de la mujer siempre iba más allá de algo que la beneficiara solo a ella pero usaba la fachada de ser una mercenaria para ocultarlo.

Robiks tomó de su espalda su Lanzador de Metralla y se lo arrojó a la mujer quien se sorprendió del peso de lo que se trataba de un híbrido entre una escopeta y un fusil automático. Lyca preparó un cargador de latas mal soldadas de explosivos y metralla que se incrustaron en los raíles electromagnéticos acoplados al cañón del arma el cual se conectó al Visor Frontal de Datos proporcionando una mira especial.

Una vez que ambos estuvieron listos se arrojaron al pozo usando las salientes de quitina endurecida para reducir la caída hasta llegar a una prolongación del nido que estaba repleto de sellos arcaicos trazados en el suelo.


Bastión de la Camada, Pirámide de Horus, Kaliks

Lyca: Bien. Ahora dime a que nos enfrentamos exactamente.

Robiks, Espada de la Cicatriz: A una Reina de Camada. La progenitora de la Camada Escarlata. Por lo que parece, fueron encerrados en esta pirámide pero ahora el Eco los ha despertado y quieren lo que está en su interior.

Antes de que Lyca pudiera añadir algo a la conversación, los rugidos de las criaturas del Enjambre resonaron por toda la caverna como preludio de su inminente llegada. Tanto la mujer como el Neopthept buscaron una buena posición para oponer resistencia pero sin querer se habían puesto al lado de una estructura que levitaba en soledad la cual se abrió materializando un ojo de luz purpura en su interior.

El Aullador dirigió su tenebrosa mirada contra los intrusos para dispararles proyectiles de energía que Robiks desvió con sus Espadas de Arco. Lyca levantó el Lanzador de Metralla y poniendo mucha fuerza para resistir el retroceso del arma vació todo un cargador contra el Aullador destruyéndolo en el acto.

Lacayos y Acólitos encabezados por un Caballero supusieron otra línea de defensa contra Lyca y Robiks quienes no dudaron en contraatacar para abrirse camino entre las ordas de Esqueletos Vivientes aproximándose a un puente cubierto de llamas carmesí.

Viejos Amigos

Punta de Lanza

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La Fuente de los Ecos

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