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Noche de Luna

5 de Septiembre del 2582

Centro Urbano Ocupado, Athelney, Colonia Sybil, Sistema Pass

Era una noche lluviosa. Como cualquier otra. Un crimen como cualquier otro. Para el tiempo en que la guerra con el Covenant y, más recientemente, el Conflicto de la Tormenta habían terminado sólo había sido cuestión de tiempo para que la unión de la humanidad se resquebrajara de nuevo.

En una colonia exterior como lo es Sybil era algo natural que sucediese. Se pensó que la misma UNSC tomaría papeles en el asunto luego del creciente nivel de terrorismo pero jamás sucedió. Desde que se reveló al universo las intenciones de la Oficina de Inteligencia Naval todo cambió. En una conflictiva colonia como lo era Sybil, la única forma de combatir el terrorismo era combatiendo fuego con fuego.

Anima había sido fundado para ello. Una organización policial que aplacó la situación al cabo de poco tiempo y restauró la paz. Sin embargo, la tranquilidad siempre ha sido algo intangible y frágil a la vez. Situaciones desesperadas requerían de medidas desesperadas. Ese fue el aprendizaje que la recién asignada Oficial Whitney Odgen mantuvo grabado en su mente en su primer día de trabajo donde la Inspectora se encontraba esperando.

Whitney Odgen: Disculpe, ¿usted es la Inspectora Townshend?

Heather Townshend: (Suspiro) Soy yo. Tienes una terrible suerte, tener que lidiar con un incidente justo después de ser asignada...

Whitney Odgen: Soy Odgen. Whitney Odgen.

Heather Townshend: Lo siento, pero Anima está muy corto de personal. Así que te tendré corriendo por todas partes.

La Inspectora retiró la manga de su brazo, revelando un reloj con el que mostró una pequeña proyección holográfica remarcada con anotaciones.

Heather Townshend: Nuestro objetivo es Tom Nuttle. Un escáner lo atrapó mientras robaba un banco.

Whitney Odgen: ¿Robo de banco?

Heather Townshend: Debe estar desesperado y busca irse del planeta. Afortunadamente no huyó lejos, el problema es que escogió este bloque de departamentos para esconderse. No podremos acceder con fuerza. Además, oí que Nuttle secuestró a una transeúnte y la mantiene como rehén.

Whitney Odgen: ¡¿Una rehén?!

Heather Townshend: De acuerdo a los testigos, es una mujer joven. Todavía no hemos sido capaces de confirmar su identidad.

Whitney Odgen: ¿Qué hay de la evacuación de los residentes?

Heather Townshend: Los registros indican que este es un bloque inhabitado, pero debido a ello se ha convertido en una cueva para personas sin hogar.

Una furgoneta policial llegó a escena y de él salieron más agentes portando un arma un tanto extraña.

Whitney Odgen: ¿Ellos quienes son?

Heather Townshend: El resto del equipo.

Los agentes se pusieron en fila a la espera de órdenes.

Heather Townshend: Ella es Odgen. Será la segunda al mando... ¿Ya revisaron los datos del objetivo? Apretaremos la soga de esta rata acorralada. Nos dividiremos y tomaremos turnos. Bren y Rowley, vienen conmigo. Langdon, ve con ella.

Los dos agentes más jovenes asintieron y siguieron a la Inspectora por uno de los callejones.

Whitney Odgen: ¿Qué debería hacer?

Theo Langdon: Podrías ordenar estar en espera. La verdad no tendría problemas con eso. No te pongas nerviosa. Sabes como usar un Paralizador, ¿no?

Whitney Odgen: Recibí el entrenamiento.

El agente giró su arma contra su dedo, deteniéndolo a los pocos segundos con el resto de la mano para presentarlo.

Theo Langdon: Esta arma es muy inteligente. Está conectada al sistema de Anima por lo que puede reconocer al instante a cualquier criminal. Su gatillo se libera solo cuando apuntas a un criminal. Si te dice que dispares, sólo dispara.

Whitney Odgen: ¿Sólo dispara?

Theo Langdon: Si se coloca en modo básico, usará el Paralizador. Solo paralizará al blanco, así lo tomamos en custodia y eso sería todo.

Whitney Odgen: Entiendo y... ¿Qué hay de una sesión informativa? ¿No vamos a idear un plan?

Theo Langdon: Nosotros vamos a cazar a la presa y tú vas a observar. Eso es todo por ahora. Pues bien, ¿vamos?

El agente señaló con el arma hacia un callejón en el que Whitney se internó primero. La pobre mujer comenzó a preocuparse por su inexperiencia pero esa sensación fue tranquilizada por Theo, quien ya era un veterano y ya había tratado con la misma situación con otros novatos.

Al frente el callejón se habría ante una apertura donde en varios rincones se encontraban malvivientes dormidos. Los nervios estaban colmando a Whitney, quien apuntó a uno de los vagabundos. En ese momento, el sistema de Anima rápidamente le mostró una pantalla holográfica que no confirmaba alguna actividad ilícita hecha por la persona, bloqueando el gatillo de su arma.

Theo, quien se había adelantado unos metros, llamó a la Inspectora con señas indicando que se encontraba despejado. Juntos atravesaron un largo pasillo repleto de contenedores de basura grafiteados. Por mera curiosidad, Whitney apuntó al agente descubriendo toda una lista de crímenes por los cuales su sentencia fue ayudar a la comunidad convirtiéndose en el policía que era ahora.

Theo Langdon: He escuchado cosas de ti de la Inspectora Townshend. Era la mejor estudiante de la academia.

Whitney Langdon: Así es.

Theo Langdon: Te daré algunos consejos: Olvídate de todo lo que aprendiste ahí. Ninguna de esas cosas es útil cuando estás trabajando en un caso real. Vivimos en un mundo donde la tecnología puede leer tu mente y, sin embargo, este lugar sigue estando repleto de personas que odian, mienten, roban, y tratan de dañar a otros. Irracional, ¿no? Pronto te darás cuenta de que la teoría y lógica que te enseñaron son completamente inútiles.

Whitney Odgen: ...

Theo Langdon: Bueno, al menos estate preparada.

Cody Brent (Radio): Este es Moon 4. Encontré al objetivo en el cuarto piso del edificio MR ¿Cuáles son las órdenes?

Heather Townshend (Radio): Quédate ahí y vigílalo. Moon 2 y yo lo acorralaremos.

Cody Brent (Radio): Bien, pero tomando en cuenta como están las cosas, la chica que tomó como rehén puede estar al final de su cuerda ¿Puedo ir por mi cuenta para asegurarlo?

Heather Townshend (Radio): (Suspiro) Bien, pero no lo estropees.

Theo Langdon: Parece que esto terminará pronto. Debe ser un alivio que así termina este caso, ¿no?

Whitney Odgen: Eso creo.

Theo Langdon: Aunque también debemos asegurarnos de resolver esto rápido, o será todo para el rehén...

El sonido de un disparo interrumpió la conversación seguido del cristal de una ventana rompiéndose. El criminal había esquivado el disparo de Cody y había caído frente a los agentes. Tanto Theo como Whitney se ocultaron en las sombras desde donde observaron el comportamiento errático del ladrón.

Al ver que el criminal intentó correr hacia los callejones, Theo salió de su escondite, deteniéndolo antes de que pudiera tomar carrera. Whitney igualmente imitó a Theo saliendo de la penumbra y apuntando a Tom con su Paralizador entre manos temblorosas. El criminal, presa del miedo, reveló tener entre sus brazos a la rehén como un escudo humano.

Tom Nuttle: ¡No se acerquen! ¡Bajen sus armas y dénmelas!

Por imponer la seguridad de la rehén, Theo y Whitney acataron la orden del criminal arrojándole sus Paralizadores hacia sus pies. Tom tomó una de las armas y apuntó con ella a los agentes.

Tom Nuttle: ¡Mueran!...

El gatillo se atascó debido a que había apuntado hacia Whitney, quien no tenía algún crimen registrado hasta el momento, pero al dirigir la mira del arma contra Theo todo cambió. Antes de volver a accionar el mecanismo de disparo, un intenso escalofrío recorrió su columna, ocasionado por la presencia de alguien quien lo había emboscado y que ahora se encontraba detrás de él apoyando un Paralizador contra su nuca.

Heather Townshend: ¿Ya te divertiste?

La Inspectora jaló el gatillo y de la boca del arma salió una potente aunque no letal descarga de energía que noqueó al ladrón dejándolo completamente paralizado.

Heather Townshend: Aquí Moon 1. Paralización completada. La rehén presenta golpes pero nada grave.

Theo Langdon: ¿Usando a un anciano y a una niña como señuelos? Nunca cambiarás, ¿verdad?

Heather Townshend: (Suspiro) Sólo hacía mi trabajo, viejo... Inspectora Odgen.

Whitney Odgen: ¡¿Sí?!

Heather Townshend: En esta situación pudiste haberte mantenido oculta para disparar contra el criminal en cuanto hubiera descuidado a la rehén. Igual tu, viejo. Sabes que aunque estés trabajando aquí, tus cargos todavía no serán retirados. Espero que ambos expliquen a fondo su manejo de esta situación en sus reportes.


Una Hora Después...

Estación de Anima, Athelney, Colonia Sybil

Una vez asegurado y encarcelado el criminal, los agentes e Inspectores regresaron al cuartel de las oficinas de Anima pasando de resolver un tranquilo aunque emocionante caso a la monotonía de estar frente a un monitor escribiendo un resumen de lo que acabas de hacer. Para Heather, eso era lo más desesperante de su trabajo pero al haber hecho muchos sacrificios para haber llegado ahí al final no era nada.

Whitney Odgen: He terminado mi reporte sobre el caso. Puse las observaciones y todo lo que se hizo mal como me pediste. Envíaselos al jefe, por favor.

Cody Brent: Este reporte no está bien. Cuestionas demasiado las acciones de la Inspectora Townshend sobre la forma en que se ejecutó la operación.

Whitney Odgen: Usted tampoco cumplió al momento de acorralar al criminal.

Cody Brent: Admito que fue un error el no considerar que un ladrón contara con un inhibidor corporal. De cualquier modo, logré hacer que fuera rodeado por ti y por Theo. De hecho, tu error casi le cuesta una ida al hospital.

Heather Townshend: ¡Basta! (Suspiro) Tranquilos... Es una buena retroalimentación. Fue mi culpa por apresurarme a terminar con la operación. Creo que es un buen reporte. Lo enviará de inmediato. Así podremos dividir el castigo entre todos.

La Inspectora apagó el monitor de su computadora y luego tomó sus cosas para dirigirse a la salida.

Whitney Odgen: ¿A donde va?

Heather Townshend: A casa.

Whitney Odgen: Pero... ¿Qué hay del interrogatorio?

Heather Townshend: Que se encargue el segundo equipo.

Hather salió de la oficina con los pies adoloridos y los párpados pesados. Al estar afuera de la estación se percató de que alguien la estaba siguiendo pero como estaba muy cansada decidió ignorarlo hasta llegar a su auto.

Jacob Read: Heather, tengo que hablar contigo. Soy Jacob Read. Soy detective.

Heather Townshend: ¿Un detective? ¿En serio?... Ha sido un placer hablar contigo.

Jacob Read: Es importante. Es acerca de tu pasado.

Heather Townshend: No estoy interesada.

Heather subió a su auto, encendió el motor, activó el control automático y estableció la ruta directa hacia su hogar. Al irse alejando de la estación vio como la figura del supuesto detective desaparecía en la lejanía mientras se preguntaba quien era realmente puesto que jamás lo había visto en su vida. Si se trataba realmente de un detective entonces debían haberle notificado  de su llegada o más bien él debió haber mostrado alguna identificación que confirmara lo que decía.

De cualquier modo ella ya estaba muy cansada y prefirió dejarlo todo al segundo equipo como ya se había acostumbrado a hacer desde que se convirtió en Inspectora en Jefe.


30 Minutos Después...

Residencia Townshend, Athelney, Colonia Sybil

En el transcurso del camino, antes de llegar a su hogar, ella estaba teniendo un sueño. Una pesadilla. Un viaje onírico como los que había estado teniendo últimamente y de los que siempre al despertar no podía recordar que era lo que había visto. Siempre eran sombras. Escuchaba susurros que la llamaban por su nombre. Sólo eso.

Al estar frente a su casa, la alarma del auto la despertó de sobresalto. Recordó que había tenido un sueño pero por más que se esforzaba por recordar no conseguía nada. Su confusión era contestada por las ganas de bostezar. Heather apagó el auto y avanzó hacia la puerta donde la recibió una vieja amiga que la estaba esperando.

Sara Kirstein: ¿Qué? ¿Otro día difícil?

Heather Townshend: (Bostezo) Normal.

Sara Kirstein: ¿Normal normal o "normal"?

Heather Townshend: ...

Sara Kirstein: Entiendo.

Heather dejó sus cosas en la pequeña mesa del comedor. Estiró los brazos y luego fue hacia la cocina para conectar la cafetera dejando hervir el agua. Mientras pasaban los minutos, Heather caminó por la sala ignorando a su amiga que veía la tele con poco interés y cruzó por una puerta a una habitación de paredes color azul celeste las cuales apenas eran iluminadas por una pequeña lámpara conectada al enchufe.

Heather caminó unos cuantos pasos hacia una cuna con cuidado de no hacer ni el más mínimo ruido y, entonces, finalmente se detuvo frente al niño que dormía plácidamente. Heather se apoyó en el borde de la cuna y entonces contempló al bebé. Al estar junto a él tenía una indescriptible sensación de paz como si todos los problemas, especialmente los suyos, se hubieran esfumado y convertido en el equivalente a sus sueños. Algo que era fácil de olvidar.

Un niño lo era todo para una madre. Una parte de ella. Sangre de su sangre. Para Heather lo era todo eso y más. Era todo su universo. Una razón por la que vivir. Luego de suspirar ligeramente, besó la frente de su hijo y salió de la habitación cerrando la puerta con cuidado descubriendo la mirada burlona de su amiga.

Heather Townshend: ¿Qué?

Sara Kirstein: Nada.

Heather Townshend: ¿Cómo se portó?

Sara Kirstein: Pues no sé como es que confías en mí para cuidarlo si bien sabes que no me gustan los niños. Pero... Lo hubieras visto. Iba de un lado a otro. Se quedó dormido después de cenar.

Heather Townshend: Gracias por ayudarme, Sara.

Sara Kirstein: No es nada.

Heather volvió a la cocina para terminar de prepararse un café bien cargado. Luego regresó a la sala y se sentó al lado de Sara para ver el mismo noticiero aburrido de siempre que nunca mostraba nada interesante. Al beber un sorbo de la amarga bebida, Heather dejó fluir sus pensamientos y pensó sobre como su vida había llegado a ese punto.

Ya habían pasado dos largos años. Tiempo desde aquella promesa donde la palabra seguía revoloteando en su memoria. Cada vez que bebía su café pensaba en ello: "Pronto..." Esa simple palabra. Podría no tener sentido pero para ella implicaban muchas cosas o quizás solo lo estaba analizando demasiado.

Se habían cumplido ya dos años desde que su compañero, su mejor amigo y pareja, había salido por aquella puerta para no volver jamás. Había creído que algo le debió de haber sucedido pero rápidamente negaba esa afirmación puesto que después de todo esa persona no era cualquiera. Sin embargo, fue luego de haber recibido ese mensaje que las pesadillas comenzaron a atormentarla provocándole jaquecas que afectarían con su trabajo y vida diaria.

Algo en su interior la hacía sospechar que algo más estaba sucediendo ahí afuera. Algo en su subconsciente se lo advertía pero no tenía forma alguna de interpretarlo y cuando lo intentaba sentía un leve dolor punzante en la cabeza seguido de un extraño mar de pensamientos que inundaron su mente. Ideas y pensamientos que no eran suyos.

Como ya había mencionado antes, tal vez eran simples divagaciones. Tal vez lo estaba pensando demasiado. Así era ella, ¿qué más podía hacer? Heather intentó ahogar esos pensamientos con otro sorbo de café cuando el timbre de la entrada sonó.

Sara Kirstein: ¿Quién será a esta hora?

Sara se levantó para abrir la puerta a un hombre robusto que por poco la mata de un infarto de no ser porque éste se presentó amablemente.

Jacob Read: Buenas noches. Disculpe que me presente tan tarde ¿Se encuentra Heather Townshend?

Heather Townshend: ¿Todavía me sigues? ¿Acaso tengo que gritar?

Jacob Read: Lo siento. Estaré aquí afuera esperando a que quieras hablar.

Heather Townshend: Llamaré a la policía.

Jacob Read: No creo que eso sea necesario.

Heather Townshend: Oh, sí. Que tonta. Yo soy de la policía.

Heather levantó su mano y apuntó al detective con el dedo índice como si fuera una pistola.

Heather Townshend: Esta es mi única advertencia.

Tranquilamente, el detective sacó una identificación que reveló quien era realmente.

Jacob Read: Soy el Agente Read. UNSC. He venido por una investigación de suma importancia en la cual se espera su cooperación.

Sara Kirstein: ¿Cooperación? ¡¿UNSC?!

Jacob Read: De verdad me gustaría que esto no llevara a más complicaciones. No es que usted esté en posición de negociar tomando en cuenta todos sus crímenes.

Ignorando la mirada preocupada de Sara, Heather tomó otro sorbo de su café antes de salir afuera. Era una noche tranquila pero la sensación de incomodidad era terrible como si una infinidad de cuchillos le fueran arrojados de modo que por puro reflejo, Heather posó su mano en el mango de su Cañón de Mano.

Jacob Read: Muy inteligente. Ocultarse en una colonia exterior.

Heather Townshend: ¿Y bien? ¿Qué quiere de mi la famosa UNSC?

Jacob Read: La UNSC está realizando una exhaustiva investigación para la cual esperábamos contar con el apoyo de un valioso testigo.

Heather Townshend: ¿Testigo?

Jacob Read: Diciembre. 29. 2579. Ragnarok. Sistema Harmonía. Escuadrón Zulú. Luego de ocho días fueron declarados desaparecidos en acción. Una posterior investigación descubrió que el planeta sufría una especie de anomalía dimensional provocada por el impacto de un asteroide.

Heather Townshend: Ajá.

Jacob Read: Luego de lo que sucedió con la ONI se obtuvo mucha información relacionada con el tema. El Dr. Freed Astharot había investigado estos acontecimientos por mucho tiempo. Resulta que esos asteroides son algo más. Entre sus notas destacaban planetas como Excelcion, Serket, Meridian, Reach, Sedra, Andrómeda y Akira.

Heather Townshend: Interesante.

Jacob Read: No sé si lo sepa pero todos esos mundos son conocidos por algo y no sólo por haber sido víctimas de ataques del Covenant sino por el tesoro que había bajo el suelo de éstos.

Heather Townshend: (Suspiro) ¿Quieres llegar al punto? Me haces perder el tiempo. Tengo un montón de reportes que entregar mañana...

El agente le acercó a Heather varias fotografías. Ella las tomó y se apoyó en la luz de un farol para distinguir lo que tenían.

Jacob Read: Un acontecimiento reciente. Sistema Fen. Planeta-X.

La serie de fotografías mostraban un mundo hecho pedazos. No era la primera vez que escuchaba del Planeta-X. Si no recordaba mal ese era el mundo de origen de los Metroid. Supo de buena fe que ese planeta había colapsado luego de que alguien estrellara una estación de la Oficina de Inteligencia Naval contra él.

Al ir pasando fotografía tras fotografía notó que en el vacío del espacio salieron destellos que eran similares a las brechas desliespaciales pero estos desgarros dimensionales eran otra cosa y ver un colosal fragmento de roca púrpura surgir del vacío le generó un malestar.

Las últimas fotos estaba enfocadas a los restos del Planeta-X donde alguien se encontraba de pie observando el entorno. Al ver la figura de cerca, Heather tuvo un escalofrío pero no sabía porque. Reflejado en la oscuridad del vacío del cosmos se encontraba el cazarrecompensas conocido como Wolf. A partir de ahí, las dudas comenzaron a gestarse.

Jacob Read: Pensamos que tú podrías saber algo.

Heather Townshend: ¡¿Yo?! Vienes hasta mí casa de la forma más tenebrosa posible y crees que por meterme miedo me harás creer que yo sé algo... ¡No! No sé nada. Puede que no sea lo que querías escuchar pero así es.

Jacob Read: Puede ser pero de cualquier modo la UNSC no se ha olvidado de tus crímenes.

Heather Townshend: ¡¿Ahora de que demonios hablas?!

Jacob Read: Febrero 10. Midlothian. 30418-14258-HV. Soldado de Choque de Descenso Órbital. Épsilon-5. Hanna Valentine o debería decir "Lyca".

Heather desenfundó su Halcón de Luna y apuntó directamente a la cabeza del agente sin darle tiempo para reaccionar.

Jacob Read: ¿Quieres expandir tu lista de crimenes?

Heather Townshend: ¿Cómo me encontraron?

Jacob Read: Hemos vigilado todas las comunicaciones.

Heather Townshend: ¿Sabes que violar la privacidad de una mujer es delito?

Jacob Read: ¿Quien dice?

Heather Townshend: Lo digo yo.

Heather apretó el martillo de su Cañón de Mano alistando una bala.

Jacob Read: Déjame explicar. La UNSC quiere negociar contigo.

Heather Townshend: ...¿Eh?

Jacob Read: La cosa es así. Los Splicers nos van quitando terreno. Con el descubrimiento de que Wolf está colaborando con ellos nuestras posibilidades de hacer algo son prácticamente nulas.

Heather Townshend: Wow, ¿qué dijiste?

Jacob Read: Viste las fotos, ¿no? Aunque puede ser una conclusión apresurada pero ahora ya no queda tiempo. Necesitamos combatir fuego con fuego.

Heather Townshend: Entonces, ¿vas a arrestarme o qué? Si no pudieron atraparme en años, ¿qué les hace creer que ahora si lo lograrán?

Jacob Read: Porque sabemos quien eres, Luna Ackerman.

El agente no pudo ni siquiera ver venir el golpe que le propinó Lyca contra su nariz. Cuando le devolvió la mirada se encontró con el cañón del arma entre sus cejas.

Heather Townshend: Largo.

Jacob Read: No tiene caso negarse. Lo sabemos todo de ti. No importa a donde vayas o que identidad adoptes, te encontraremos.

Heather Townshend: No me importa. Ya he vivido de esa manera.

Jacob Read: ¿Y que hay del niño?

Lyca estrelló el mango del arma contra la cabeza del agente abriéndole una herida profunda.

Heather Townshend: Dije largo.

Jacob Read: ...Lo sabes, ¿no es verdad? Sabías que esta vida no era para ti pero aun así decidiste tomarla negando quien fuiste y lo que hiciste... Pero todavía tienes una oportunidad de ser realmente libre.

Lyca seguía apuntándolo con su Cañón de Mano. No temblaba ni hacía nada más que esperar cualquier movimiento en falso para tirar del gatillo.

Jacob Read: Por eso vine solo. Convencí al resto de que venir aquí a la fuerza sería complicar las cosas. Sí, todavía te buscan y por eso mismo encontré la forma de absolverte de todas tus crímenes. Una misión. La última. A cambio, serás libre de vivir como quieras donde quieras. Es una buena recompensa, ¿no?

Heather Townshend: ¿Cómo puedo confiar en ti?

Jacob Read: Por qué no tienes otra opción.

Heather Townshend: (Suspiro) Bien. Lo haré. Pero quiero dejarlo claro. Escúchame bien y todos los que están apuntándome en los tejados que también me oigan: Si vuelven a buscarme, el próximo cráneo que perfore será el de la maldita UNSC.

Jacob Read: Trato hecho.

Lyca apartó su arma del agente y la regresó a su funda. Sin nada más que decir, fue de regreso a su casa.

Jacob Read: El avión parte hoy mismo.

Heather Townshend: (Suspiro) ¡¿Qué maldita parte de quiero ir a descansar no has entendido?!

Lyca azotó la puerta con fuerza. Su ira se apaciguó en el momento en que los llantos de su hijo despertaron sus instintos maternales la hicieron correr hacia él para consolarlo entre sus brazos.

Sara Kirstein: Oye... ¿Ahora que hiciste?

Heather Townshend: ...Es solo otro caso. Saldré mañana ¿Podrías cuidarlo mientras estoy fuera?

Sara Kirstein: Sabes que sí pero, ¿otro caso? ¿Con la UNSC?

Heather Townshend: Sí... El último...

Viento y Fuego

6 de Septiembre del 2582

UNSC Wind and Fire, Órbita de Kalandor, Sistema Norion

El acceso al hangar fue despejado por orden directa del capitán de la nave, quien se encontraba presente. De la oscuridad se manifestó un Prowler al desactivar su campo de camuflaje activo.

Euryale (Voz): Capitán Miles, el UNSC Stray Child ha arribado. El Agente Read solicita permiso para traer a bordo a nuestra invitada.

Vector Miles: Permiso concedido, Euryale.

Cuando el Merodeador se estacionó su compuerta se abrió y de su interior se distinguieron la figura tenebrosa del agente seguido de Lyca, quien iba escoltada por un par de Marines.

Vector Miles: Gracias por venir.

Lyca, en vez de saludar, mostró sus muñecas esposadas.

Lyca: ¿Así es como tratan ahora a sus invitados?

Al retirársele los grilletes, Lyca sobó sus muñecas para después dirigir su mirada hacia el Capitán.

Lyca: ¿Y bien?

Vector Miles: Sígueme, por favor.

Aún escoltada por los Marines, Lyca siguió al Capitán sin oponer ninguna clase de resistencia. Estar en esa nave le traía viejos recuerdos que lentamente se desvanecían al ver la nueva tecnología con la que contaba ahora el ejército. Era curioso que aún con la desconfianza que había en la UNSC y su manchada reputación todavía contaran con el apoyo del Gobierno Unificado de la Tierra y del resto de colonias interiores para proseguir con sus proyectos.

Uno de los Marines frenó a Lyca y le pidió que se introdujera en una cámara especial donde fue revisada mediante escáneos. Al principió pensó que estaban verificando que los sistemas de su armadura estuvieran optimizados así como el de su armamento pero al escuchar entre susurros que no tenía alguna clase de infección se desconcertó.

Mediante señas, el Marine le confirmó a Lyca que todo estaba en orden por lo que pudo continuar su camino hacia el puente donde el Capitán la estuvo esperando.

Vector Miles: Antes de comenzar con la reunión, quiero presentar a la Unidad Aurora, encargada de esta nave.

De la holomesa apareció la figura de una mujer de cabello corto y ondulado.

Euryale: Soy la Unidad Euryale del caído Sistema Aurora.

Lyca: Eh... ¿Caído?

Euryale: Hace 9 días descubrimos que todas las Unidades Aurora habían sido infectadas por un virus desconocido que obligó al sistema desactivarse. Por fortuna, los científicos han logrado dar con una vacuna.

Vector Miles: Euryale fue la primera en recibirla. Por suerte eliminamos el virus por completo.

Lyca: Ah. Que bueno... ¿Y este virus...?

Vector Miles: Creemos que los Splicers tiene que ver con esto. Hace unos meses, el UNSC Whitesnake desapareció mientras realizaba reconocimiento en el Sistema Fen. A la mitad de la operación perdimos las comunicaciones y su banco de datos reveló que fueron víctimas de un abordaje de los Splicers quienes consiguieron acceder a la Unidad Aurora con la que propagaron el virus.

Euryale: Gracias a nuestros protocolos de seguridad, el virus fue descubierto y aislado antes de que el daño fuera irreversible.

Vector Miles: Sin embargo, aún somos vulnerables. Si los Splicers deciden hacer un ataque a gran escala ahora, tendremos el agua hasta el cuello. Tenemos que purgar el resto de las Unidades y volver a poner en marcha la red. Aquí es donde intervienes. Tu misión es administrar la vacuna a las Unidades Aurora.

Lyca: Hmm. O sea... ¿Quieren que vaya por ahí como si fuera una técnica en computación?

Vector Miles: Lo que queremos es que investigues las actividades de los Splicers en la zona. Tenemos que saber por qué Wolf está colaborando con ellos y entre todos nosotros no hay nadie que lo conozca mejor que tú. Tu misión básicamente es saber que demonios está pasando.

Lyca: No me gusta para nada entrar en terreno extraño, pero si con eso me dejan en paz...

La nave tembló violentamente.

Vector Miles: ¡Reporte!

Euryale: Señor, un grupo de combate enemigo acaba de salir de una especie de Agujero de Einstein-Rosen. Se dirigen al Sector Zero.

Vector Miles: ¡Van por el sistema de defensa! ¡Hay que bajar ahí y ayudar a las tropas en tierra! ¡Que todos se movilicen! Lyca, toma una nave y baja al planeta. Te necesitamos mientras preparamos la formación.

Lyca asintió y desenfundó su Cañón de Mano para darse la media vuelta y dirigirse de vuelta al hangar. Apenas al volver a los pasillos se vio envuelta en una explosión ocasionada por la forzada entrada de una Nave de Abordaje de la cual un grupo de Splicer salió y acabó al momento con una escuadra de Marines.

Cuando los innobles y despreciables guerreros creyeron haber despejado esa sección, la cabeza del líder reventó en un cúmulo de sangre púrpura. El resto de Splicers apenas tuvieron tiempo de reaccionar cuando corrieron con la misma suerte. Al caer el último enemigo por el momento, Lyca preparó un nuevo cargador. Su sangre hervía. No había tenido esa sensación de adrenalina que realmente no le gustaba pero ahora, en ese momento, era liberador.

Otro temblor sacudió la nave. Lyca se apresuró por los pasillos llegando a una encrucijada. Una de las puertas que había alrededor explotó dejando pasar a unos drones autómatas que abrieron fuego contra la mujer al detectarla. Lyca buscó una cobertura para luego asomarse y empezar vaciar su Halcón de Luna necesitando simplemente una única bala para acabar con aquellas máquinas.

Luego de cruzar por otros pasillos repletos tanto de cuerpos de Marines como de Splicers, Lyca finalmente llegó al hangar donde un Merodeador Clase-Eclipse la estaba esperando. En ese momento, un Spartan salió volando cayendo frente a ella. Al alzar la vista encontró que quien había arrojado al súpersolados se trataba de un Splicer que presentaba malformaciones en su cuerpo haciendo imposible saber si alguna vez fue un Sangheili.

Todos los presentes se mostraron perplejos ante la monstruosidad. Lyca pudo reconocer que aquella cosa era del mismo tipo de monstruo que los que vio en Kerberos. Un Sangheili infusionado con un exótico y corrosivo mineral. Un Splicer Protheus.

Disparos rociaron el cuerpo del Protheus quien usó las placas sólidas de su espalda para cubrirse y poder desviar los proyectiles. Lyca notó que al hacer eso, el monstruo revelaba una debilidad en la articulación de sus hombros por lo que determinó que se trataba de su punto débil de tal modo que fue el blanco donde dirigió las balas de su Cañón de Mano.

Las balas que se incrustaron en los puntos débiles de la bestia lo forzaron a retroceder varios pasos y en eso un proyectil de un Lanzacohetes impactó en su cabeza fragmentando la armadura que lo cubría. El Protheus se enfureció e ignoró los disparos para saltar hacia donde estaba Lyca, quien tomó ventaja de su mochila propulsora para esquivar los golpes mientras recargaba su arma.

Con su arma preparada, Lyca volvió a vaciarla apuntando a la cabeza del Protheus, causándole hemorragias internas que le hicieron perder el control de sus movimientos. Caminando y sacudiendo los brazos torpemente, el mutante recibió una fuerte patada de Lyca que lo arrojó contra fuera de la nave, cayendo al vacío del espacio donde finalmente los disparos de un caza Longsword destrozaron su cuerpo.

Lyca fue de inmediato a su nave y se sentó en la cabina de pilotaje de su Prowler, iniciando el despegue para dirigirse en rumbo hacia el planeta Kalandor mientras esquivaba el intercambio de fuego entre la flota del UNSC Wind and Fire y de los Splicers.


Sector Zero, Kalandor

El vehículo de Lyca tuvo que atravesar los restos de un crucero enemigo antes de adentrarse por completo en el planeta. Un par de cazas Seraph le dieron persecución unos momentos antes de ser abatidos por un grupo de combate aliado. Las fuerzas en tierra contactaron a Lyca para indicarle una zona de aterrizaje en el que con un poco de esfuerzo consiguió llegar.

Cuando Lyca salió de su vehículo, un par de Banshee abandonó las altas alturas para dirigirse hacia ella pero antes de que pudieran hacer uso de su Cañones de Combustible fueron derribados por los cohetes que un Spartan había disparado desde el piso superior de una torre.

Al caer los vehículos al abismo, Lyca se adentró en el interior del complejo donde un Equipo Spartan estaba asegurando el lugar mientras eliminaban a un pelotón de Splicers. La explosión de una nave del UNSC sacudió el campo de batalla mientras caía hacia el planeta presa de su gravedad.

Aiden Brent: Mierda. Las cosas siguien empeorando.

Lyca: No es como si no estuvieran acostumbrados a esto. Ya, ¿qué sucede?

Aiden Brent: Los Splicers han inutilizado los generadores de energía y han desactivado el sistema planetario de defensa.

Varios Phantom sobrevolaron la torre usando sus Cañones Pesados para abrir una abertura por la cual pudieron desplegar Splicers equipados con Mochilas Cohete. Lyca y los Spartan abrieron fuego contra los enemigos a quienes apenas pudieron eliminar sus escudos antes de que ellos se les acercaran lo suficiente para golpearlos con sus Dagas de Energía.

Uno de los Spartan cayó herido de muerte y Lyca sin pensarlo tomó su Rifle de Batalla utilizando el enlace inteligente de su armadura para incrementar la precisión de sus disparos. Las ráfagas dieron de lleno en los Splicers acabando con ellos. Con el grupo enemigo repelido, otro Spartan fue a tratar a su compañero herido. El líder reunió a todos los que seguían de pie para darles más instrucciones para luego dirigirse a Lyca.

Aiden Brent: Escucha, el Generador A está cerca. Mi equipo y yo iremos por el que está al oeste. Así, restaurar el sistema será pan comido.

Con la ubicación del generador obtenida, Lyca se adelantó cruzando por un puente donde los fragmentos y balas perdidas por poco la hacen caer. Al llegar al siguiente edificio se encontró con que estaba siendo custodiado por más drones autómatas de los Splicers. Utilizando su Rifle de Batalla, Lyca eliminó a las máquinas de forma que no tardó más tiempo en alcanzar la sala del generador donde unos Splicers se encontraban hostigando la maquinaria.

El error de uno de los Splicers desquiciados hizo que el generador dispara un pulso electromagnético de emergencia siendo una oportunidad que Lyca aprovechó al abatir a sus enemigos con una sola bala para cada uno. Luego fue a la consola de control y activó el mecanismo, reestableciendo la energía.

Vector Miles (Radio): Lyca, ¿me recibes? Aquí arriba está pasando algo gordo.

Lyca: ¡¿Qué pasa?!

Una pantalla apareció en Visor Frontal de Datos de Lyca mostrando el espacio donde algo parecido a una brecha desliespacial se había abierto dando lugar a una masa rocosa púrpura.

Lyca: Eso es... ¡Los Splicers quieren que esa cosa se estrelle aquí! ¡Por eso inutilizaron el sistema de defensa!

Vector Miles (Radio): ¡Tienen que reestablecer la energía y poner el sistema de defensa en marcha de nuevo o toda la gente de la superficie morirá!

Al salir de la torre, Lyca se encontró con un grupo de Spartan lidiando con unos Splicers, quienes por poco estaban por eliminarlos cuando entonces el líder de éstos activó un equipamiento especial con el que potenció el daño de su Rifle de Asalto. Con apenas la mitad del cargador, el súpersoldado eliminó a los Sangheili.

Reuben Tattersall (Radio): Despejado... ¡Qué demonios es eso!

Una sombra oscura de pesadillas cruzó el cielo con gran velocidad frenándose solo para incinerar una de las torres con una llamarada que brotó desde sus fauces.

Lyca: Oh, mierda...

Vector Miles (Radio): Lyca, ¿qué ocurre?

Lyca: Es Ridley.

Vector Miles (Radio): Maldita sea ¡Atención a todas las Unidades Spartan! ¡Se ha confirmado la presencia del Dios de la Muerte sobrevolando el Sector Zero! ¡Usen munición de plasma!

La torre en llamas explotó. Sin más que hacer en ese lugar, Lyca buscó la ubicación del siguiente generador y luego de cruzar el edificio donde había aterrizado llegó a otra torre donde más Spartan enfrentaban a los Splicers. Varios de los supersoldados se encontraban utilizando aquel equipamiento de aumento de daño que no fue de mucha ayuda contra el Splicer Protheus que apareció al destrozar una pared.

Antes de que la bestia pudiera rugir, un Cyclops pilotado por el Spartan Bren cayó encima de él. Aunque el Protheus era mucho más fuerte, Aiden manejó el exoesqueleto con destreza pudiendo interceptar varios puñetazos, consiguiendo sujetar su brazo para rompérselo. Con la extremidad rota, el Splicer Protheus fue sujetado por el cuello y mediante una llave ejercida por el Cyclops lo tronó, dándole final a su vida.

Aiden Brent: Este no molestará más. Lyca, mi equipo y yo ya nos encargamos del segundo generador. Ver por el último, nosotros nos quedaremos aquí y te cubriremos.

Lyca salió por la puerta trasera de esa torre. Mientras cruzaba por un extenso puente su figura fue malinterpretada por el Dragón Espacial, quien usó su cola como si fuera un arpón contra la armadura de la estructura consiguiendo que colapsara. Lyca apenas pudo sujetarse de una viga con la que se desplazó hasta el otro lado donde el Wyvern estaba por atacarla. Un Pelican apareció en una nube de plasma y comenzó a abrir fuego contra Ridley para llamar su atención y así permitirle a Lyca entrar a la torre donde estaba el último generador.

Euryale (Radio): Los escáneres indican un patrón energético similar al virus proveniente del asteroide. Podría ser una especie de bomba.

Vector Miles (Radio): Entrará en la atmósfera en cualquier momento. Lyca, no queda mucho tiempo.

Los controles del último generador se encontraban justo por encima de éste por lo que Lyca tuvo que saltar al centro de la edificación. Cuando sus manos tocaron los controloes, el techó colapsó y Ridley se introdujo con violencia arrasando con toda la estructura dando por consecuencia que el generador disparara un pulso de energía que arrojó tanto al Wyvern como a Lyca al abismo que había debajo.

Ridley intentó frenar su caída pero debido a la explosión de energía sus alas no le respondían así que se valió de sus garras para sujetarse. Igualmente, Lyca se encontraba en caída libre justo encima del Wyvern pensando que no podía haber mejor oportunidad para saldar cuentas. Tomó su Halcón de Luna y vació un cargador entero contra las articulaciones de las partes prostéticas de Ridley, forzándolo a soltarse para que cayera presa de la fuerza de gravedad.

Enfurecido, Ridley exhaló una llamarada que fundió por unos momentos los escudos de energía de Lyca quien acumuló energía en su mochila propulsora para luego impulsarse violentamente contra su pecho. Al asestarle un fuerte golpe, el pecho del Dragón Espacial reveló una fuente de poder que era la que proporcionaba energía a sus componentes artificiales.

Confiada, Lyca intentó estrellar su puño contra el duro cristal causándole apenas unos rasguños por lo que cuando optó por usar su Cañón de Mano, el Wyvern se giró rápidamente para que la mujer se le quitara de encima para luego poder sujetarla con sus garras, acercándola a sus fauces para poder quemarla.

Lyca, sin embargo, consiguió liberar la mano donde sostenía su arma y apuntó al núcleo del Wyvern al que disparó unas cuantas balas que fragmentaron el cristal, liberando una onda de energía que agravó el estado de las alas de Ridley lo que a la vez hizo que la soltara a la mujer.

A pesar de encontrarse libre, la situación seguía estando en contra de Lyca ya que ahora era ella quien se encontraba más cerca de estrellarse contra el suelo mientras que por encima tenía a Ridley quien no tenía forma de regresar a la superficie implicando que quizás compartirían el mismo destino.

En eso, Lyca tomó unas Granadas de Fragmentación que tenía aseguradas en su cintura y las arrojó contras las paredes. Al detonar, las explosiones arrojaron al Dragón Espacial contra las paredes del conducto incrustando fragmentos de acero en su cuerpo que empeoraron aún más su estado y, por lo tanto, acelerando su caída. Sin embargo, el Wyvern sujetó a Lyca con su cola para que pereciera junto con él.

Lyca volvió a apuntar su arma contra el núcleo de Ridley y vació la parte del cargador que tenía. Otra onda de energía desestabilizó al Wyvern y soltó a Lyca quien al encontrarse libre usó los estabilizadores y la mochila propulsora de su armadura para frenar la caída encontrando unas escaleras de mantenimiento hacia los cuales se impulsó y consiguió llegar por muy poco.

Ridley cayó a lo profundo del abismo donde sus rugidos fueron silenciados por el pesado sonido de su cuerpo estrellándose.

Vector Miles (Radio): Lyca, ¿qué sucedió con el último generador?

Una luz apareció al final del abismo. La energía residual que quedó en el núcleo de poder de Ridley se había dispersado por los conductos proporcionando la energía suficiente para que el generador volviera a funcionar.

Lyca: Lo arreglé.

Vector Miles (Radio): Bien, pero hemos perdido el control con tierra gracias al campo energético del asteroide. Ve a la sala de control para realizar la activación del sistema de defensa manualmente.

Euryale (Radio): Los intentos previos por detener el asteroide han fracasado. Ahora que el sistema está de nuevo en funcionamiento, tenemos una última esperanza. Te envío la ubicación de la sala de control.

Con las coordenadas recibidas, Lyca escaló lo más rápido que pudo hasta llegar a la salida. En el exterior vio en el cielo como la gran roca estaba cada vez más cerca y, para meter más presión innecesaria, Euryale le marcó un contador de tiempo que indicaba que quedaban poco más de ocho minutos para el impacto.

Debido a que el puente para ir de regreso había sido destruido por Ridley, Lyca se las ingenió para tomar uno de los Banshee que volaba a baja altura. Al arrojarse y caer sobre el vehículo enemigo, abrió su cabina de pilotaje y asesinó al piloto enterrándole su Cuchillo de Combate en la cabeza para hacerlo a un lado. Ya con el control de la nave, Lyca sobrevoló las instalaciones del Secot Zero mientras esquivaba los disparos enemigos hasta que un Phantom consiguió dañar sus alerones, forzándola a realizar un aterrizaje forzoso frente a un ascensor.

Lyca consiguió sobrevivir al choque al saltar de la nave antes de la colisión y, luego de descansar unos segundos del agotamiento, fue corriendo al ascensor. Las explosiones del exterior ralentizaban el avance pero al final, a pocos minutos del impacto del asteroide, el elevador llegó a la sala de control abriendo las puertas a Lyca quien se detuvo al ver a una figura conocida.

Portando una blanca armadura como la nieve. Destellantes llamaradas azules que salían vigorosas de su cuerpo. Lyca se acercó temblorosa a él como si en el fondo supiera que algo estaba mal. Su instinto se lo advertía pero ahora sus sentimientos tomaron la iniciativa ya que, después de todo ese tiempo, alguna vez llegó a pensar que jamás lo volvería a ver.

Lyca: ...¿Will?

Él giró hacia ella y sus miradas se cruzaron. Ella podía sentirlo. Podía sentir que detrás de ese visor ennegrecido no había nada más que una maligna presencia oculta tras un cuerpo falso. Pero aún así ella no reaccionaba. Era una disputa interna entre lo que debía y lo que quería hacer. Se preguntaba cuando se había vuelto así de frágil. Se preguntó cuando había dejado de serlo.

El impostor levantó su Cañón de Energía con el que disparó un Misil que Lyca, al hacer caso a su instinto, esquivó por muy poco. Entonces una mezcla de ira y confusión se apoderaron de ella. Levantó su Halcón de Luna y vació el cargador entero en la cabeza del impostor.

Aquel ser tambaleó y se quedó inmóvil unos momentos. Luego se reincorporó como si nada mientras una masa oscura se reacomodaba en su cabeza, devolviéndole la forma del casco del Cazarrecompensas. Pliegues de cristales púrpuras de Xytarita brotaron del cuerpo del impostor quien, antes de que Lyca pudiera volver a atacarlo, disparó una descarga tóxica que plagó el sitio del exótico mineral.

Lyca recibió un golpe directo y cayó estrepitosamente contra el suelo. Mientras tosía violentamente, con mucho esfuerzo levantó su arma sólo para ver como el impostor se desvanecía a través de un vórtice dimensional. El recuerdo de que la cuenta atrás estaba por llegar al final y que el asteroide se encontraba ya atravesando la atmósfera de Kalandor la hicieron reaccionar.

Debilitada, Lyca se arrastró hacia la consola de la sala de control. Luchó por estirar su brazo a los controles pero consiguió activar el sistema de defensa. Mientras los disparos y explosiones a su alrededor la ensordecían su visión comenzó a nublarse hasta que finalmente un potente estruendo oscureció su alrededor. Entre susurros, esa misma oscuridad le preguntó burlonamente si se había topado con un terrible destino.

Hogar dulce hogar

7 de Septiembre del 2580

Residencia Townshend, Athelney, Colonia Sybil, Sistema Pass

Un irritante sonido interrumpió la oscuridad. Ella, con los ojos llenos de lagañas y visión borrosa, golpeó con fuerza el despertador para desactivar la alarma. Se recostó contra la cabecera de la cama y luego se sentó al lado. Se estuvo quieta unos momentos observando la nada hasta que su mente terminó por despertarse.

La mujer se puso un par de pantunflas para ir directo al baño donde dejó correr el agua del lavabo y juntó un poco en sus manos para limpiarse la cara. Vio su reflejo en el espejo al cual contempló en silencio. No le gustaban los espejos. Era como si hubiese un mundo desconocido al otro lado y la persona que la miraba no era realmente ella, sino una imitadora. Podía sonar estúpido pero esa era la sensación que sentía.

El sonido de una tetera hizo que sobresaltara. Ignorando su reflejo, ella tomó una toalla para limpiarse la cara y aun con un poco de sueño se dirigió a la cocina donde encontró a un hombre joven bebiendo pacíficamente una taza de té.

Ella buscó entre las puertas de madera de la cocina una cafetera y en unos pocos minutos de silencio terminó por prepararse el café más cargado que pudo. Fue ahí que notó que el azúcar se había acabado lo que causó que le dirigiera una mirada severa al hombre quien fingió no verla mientras seguía bebiendo.

Había algo anormal en ese silencio incluso para la vida cotidiana que habían compartido por meses. Ella ya había notado desde hace tiempo que algo le estaba sucediendo a él, quien últimamente había estado sufriendo pesadillas cada noche. Y entonces, cuando él terminó su té, confesó sus angustias a lo que ella simplemente suspiró.

Lyca: Entonces, ¿te vas?

Wolf: Es importante. Volveré pronto.

Lyca: ¿Sólo?

Wolf: Todas las personas que permanecen a mí alrededor resultan lastimadas...

Lyca: Hmm ¿Será porque siempre vas a la boca del lobo?

Wolf: ...¿Recuerdas cuando nos conocimos?

Lyca: Sí... Me habían encargado vigilarte. Que estuviéramos en el mismo equipo facilitó las cosas y... Lo demás... ¿Por qué lo mencionas? ¿Aún sigues molesto por eso?

Wolf: ...No... Tenías razón. Uno no debe confiar más que en sí mismo. Por eso debo ir solo... Creo que todavía tengo asuntos sin terminar. Cuando vuelva te lo diré todo.

Lyca: ¿Todo?

Wolf: Acerca de mí. Por lo que lucho. Mi pasado... ¿Me esperarás?

Ella sorbió lo último que quedaba de su café y dejó que el calor y la amargura de la bebida la relajaran para poder reflexionar con tranquilidad.

Lyca: (Suspiro) No puedo detenerte, ¿verdad?... Esperaré... Esperaré por siempre.


12 de Octubre del 2582

UNSC Wind and Fire, Órbita de Kalandor, Sistema Norion

Shannon Ramsey: Vuelve en sí ¿Me recibes, Lyca?

Lyca abrió los ojos descubriendo que se encontraba en el interior de una capsula de contención.

Shannon Ramsey: Signos vitales estables. Bienvenida, Lyca.

Lyca: ¿Dónde? ¿Cuándo...?

Shannon Ramsey: Has estado inconsciente durante un tiempo. Un mes, para ser exactos.

Lyca: ¡¿Un mes?!

Shannon Ramsey: Ya nos temíamos lo peor. Gracias a tu espléndido trabajo, Kalandor está a salvo. Al final de la batalla te encontramos desmayada. Los informes médicos son sorprendentes: tu cuerpo de alguna forma sintetiza la Xytarita.

Lyca: ¡¿Eh?!

Shannon Ramsey: Lo curioso del asunto es que no se aprecian efectos negativos en tu salud. Ese dato nos ha llevado a pensar que podemos aprovechar este mineral. Seguramente te diste cuenta en Kalandor de que los Spartan usaban una pila de aumento de daño. Hemos integrado este sistema a tu armadura mientras la reparábamos para que usara la Xytarita como fuente de energía.

Lyca notó que su armadura tenía varios detalles nuevos además de una nueva capa de pintura blanca como la nieve.

Shannon Ramsey: Con la Pila de Xytarita podrás canalizar la energía de tu cuerpo para aumentar tus habilidades, resistencia y la potencia de disparo de tus armas. Un sistema ingenioso, ¿verdad? ¿Qué dices?

Lyca: Supongo que está bien aunque me aprieta un poco el pecho.

Shannon Ramsey: Eh... La Unidad Aurora de la nave quería reunirse contigo luego de que despertaras. Tiene temas urgentes que discutir.

La asistente abrió la capsula permitiendo a Lyca salir. Apenas y podía mantenerse de pie aunque no tardó en acostumbrarse en caminar de nuevo. Se sentía como si hubiera tenido un sueño largo. Uno que ya olvidó. Mientras avanzaba en dirección a la Unidad Aurora, la mujer reflexionó sobre el tiempo transcurrido. Fue un mes donde estuvo en coma y el sólo pensar en eso le daba sensaciones de vértigo seguidos por ansiedad por el estado de su hijo.

Un par de Marines aparecieron frente a Lyca para señalarle la entrada a la cámara de la Unidad Aurora la cual estaba justo después de un ascensor. La mujer se posicionó encima de la plataforma que la llevó varios metros hacia arriba donde una gran puerta se abrió permitiéndole el acceso a una amplia habitación la cual tenía en el centro un contenedor con lo que parecía ser un cerebro de gran tamaño en su interior.

La masa rojiza y carnosa le dio un mal presentimiento a Lyca aunque la sensación se esfumó en el momento en que el avatar holográfico de Euryale apareció frente a ella.

Euryale: Te doy la bienvenida, Lyca. Empecemos cuanto antes, el tiempo es oro. Se ha confirmado que dos planetas sufrieron efectos de invasión similares al que has evitado en Kalandor. Los nombres de estos mundos son Akira y Kaliks.

Lyca: ...

Euryale: Estos meteoros han chocado contra el planeta y se han incrustado en su corteza. Además, han comenzado a contaminarlos con la Xytarita que transportaban. Hace dos semanas enviamos a un Equipo de Asalto Spartan a Akira pero luego de siete días perdimos el contacto con ellos y nos tememos lo peor. En su ausencia, necesitamos que vayas a Akira y termines su misión. Como objetivo secundario, intenta descubrir pistas que nos ayuden a comprender que les sucedió a los Spartan desaparecidos.

Lyca, aún con dificultades para hablar, se limitó a asentir para luego dar media vuelta y dirigirse hacia los hangares del crucero donde un Merodeador se encontraba esperándola. Al abordar el vehículo y salir del Wind and Fire, la Inteligencia Artificial volvió a contactar con Lyca para darle un mensaje final.

Euryale (Radio): Lyca, la flota se dirige al punto de encuentro. A partir de ahora no podrás volver a atracar aquí. Pero de todas formas mantendremos la comunicación y te suministraremos toda la información que sea necesaria. Buena suerte en Akira.

Lyca activó el motor desliespacial de su nave y partió a su nuevo destino: su mundo natal.


Centro Urbano, Ciudad Ashfield, Akira, Sistema Otomo

Akira. Otro mundo ubicado en la frontera entre colonias interiores y exteriores el cual pasó desapercibido durante la Gran Guerra pero en el Conflicto de la Tormenta fue el escenario de un masivo ataque que expulsó a sus habitantes dejando las metrópolis orientales abandonadas por mucho tiempo hasta que el UNSC inició un programa de recuperación.

La Corporación Liang-Dortmund había sido contratada para realizar operaciones de descristalización en la superficie del planeta donde revelaron las nuevas unidades autómatas que se encargarían de dicha labor a fin de volver hacer Akira un lugar habitable ó al menos uno en el que se pudiera extraer la Cloratita, un valioso mineral, sin dificultades.

Recorrer el cielo nocturno estrellado llenó a Lyca de melancolía puesto que jamás pensó que volvería a ver ese planeta que más que gratos recuerdos sólo podía recordar aquel terrible suceso que terminó por transformar su vida y convertirla en lo que fue por mucho tiempo.

Lyca no tardó en ubicar la zona de colisión del meteoro que había hecho añicos el centro histórico donde solían hacerse presentaciones de robots gigantes en concursos organizados por una desaparecida compañía mecatrónica. Aquella masa oscura se encontraba rodeada por un manto azulado que impedía el acceso a su interior obligando a la mujer aterrizar cerca en los tejados de los edificios más pequeños.

Euryale (Radio): Lyca, el meteoro está protegido por un escudo de energía. No podrás avanzar mientras esté operativo.

Lyca: ¿Cómo lo desactivo?

Euryale (Radio): Cerca de tu posición debe estar el vehículo del Equipo Iota. Si consigues activar la conexión vía satélite, puede que consigas información sobre cómo desactivar el escudo.

En cuestión el vehículo no se encontraba lejos de donde Lyca se había estacionado pero tuvo que desplazarse entre los tejados teniendo cuidado de no llamar la atención de posibles fuerzas hostiles. Sin embargo, y para la sorpresa de la mujer, no hubo ninguna fuerza opositora que se interpusiera en su camino.

Lyca ya había reducido considerablemente la distancia entre ella y la nave del Equipo Iota pero para llegar hasta ella tenía que subir por un edificio en construcción. Con la fuerza que le proporcionaba su armadura abrió el cerrojo y se adentró en el interior del complejo donde para su mala suerte se encontró con que la energía había sido cortada por lo que tuvo que usar las escaleras de emergencia para llegar hasta el último piso.

Al cruzar la puerta al tejado, la mujer se encontró con el vehículo del Equipo Iota aparentemente sin daño alguno. Lyca se acercó y entonces, como si la ciudad misma la estuviera recibiendo, las luces de una de las avenidas principales se encendieron revelando viejos carteles de neón y anuncios de hace más de quince años que solamente le hicieron recordar lo colorido y estresante que era ese lugar.

Extrañada, Lyca forzó su entrada al interior de la nave y buscó la bitácora para descargar los datos recibiendo un plano de la ciudad que marcaba un par de puntos de interés recabados por el desaparecido equipo.

Lyca: Los datos muestran dos concentraciones de energía diferentes.

Euryale: Deben ser las fuentes que suministran energía al escudo. Si las eliminas, el escudo del meteoro se desactivará. Procede con precaución.

Lyca revisó las coordenadas una vez más descubriendo que los Splicers habían colocado los generadores de energía en dos puntos importantes de la ciudad. Uno se encontraba estacionado en una de las Minas de Cloratita a las afueras de la ciudad y el otro se encontraba en el rascacielos de mayor tamaño.

La mujer dio marcha atrás hasta donde había estacionado su vehículo preparándose para partir a la mina ya que se trataba del punto más lejano. Al ver de nuevo hacia la avenida vio que los anuncios se habían apagado generando nervios en Lyca quien simplemente ignoró el hecho como si no hubiera visto nada.


Mina de Cloratita, Afueras de Ashfield, Akira

Los rascacielos fueron desapareciendo a medida que Lyca salía de la ciudad llegando a un grupo de montañas entre las cuales se había establecido un pequeño pueblo que vivía de la obtención de recursos naturales para venderlos a la ciudad. No era tal cual una comunidad rural pero si estaba al menos un par de siglos atrás en avances tecnológicos.

Fue de esa manera que Lyca no tardó en ubicar su casa todavía de pie en la esquina de una cuadra. Simplemente no sabía que sentir puesto que habían pasado tantos años y nunca había tenido la sensación de extrañar a su familia ó más bien prefería no pensar en ello puesto que los únicos recuerdos que tiene de su hogar era el ataque del Covenant Tormenta.

Lyca pasó de alto y se estacionó al frente de la mina. Al salir de su nave no tardó en encontrar extremidades esparcidas por el suelo que no le causaron mucha impresión ya que pertenecían a las máquinas de limpieza aunque no dejaba de ser extraño ese mismo suceso... Sino había presencia de los Splicers en el planeta entonces, ¿qué pudo haber desmantelado a los androides?

Cruzando un puente de madera, un muro de cristales púrpuras detuvo a la mujer de seguir avanzando. Era Xytarita la cual estaba siendo implantada en el subsuelo del planeta por el meteoro arrasando con las vetas de Cloratita. Lyca intentó romper los cristales pero incluso con la fuerza extra de su armadura no causaba más que rasguños.

Examinando de cerca los cristales, Lyca recordó que su armadura tenía equipada un equipamiento que en teoría debía usar la Xytarita que procesaba su cuerpo para aumentar su fuerza. La mujer entonces inyectó uno de los tanques de energía en su armadura para extraer energía de su cuerpo causando que un espectro de luz púrpura emanara de ella.

Fue un proceso extraño que la hizo sentir poderosa. El flujo recorrió su piel y se armonizó con sus armas de modo que una sola bala de su Halcón de Luna fue más que suficiente para reventar el muro cristalino abriendo el camino hacia el interior de la mina.

Justo cuando Lyca estaba por entrar algo la detuvo en seco y la hizo caer sobre sus rodillas. El exceso de Xytarita extraído de su cuerpo hizo que la mujer se ahogara provocando que un mecanismo de emergencia disparara la saturación en forma de un potente pulso que la debilitó dejándola al borde del desmayo.

Euryale (Radio): Lyca, acabamos de recibir los datos de tu sistema vital y podría haber un problema... ¿Estás bien?

Lyca: Me duele la cabeza...

Euryale (Radio): Como precaución, estamos descargando el diagnóstico de la unidad médica de tu armadura para estudiar la situación. Nos pondremos en contacto contigo cuando tengamos más información.

Lyca se levantó y caminó temblorosa resbalando y cayendo en un charco de Xytarita líquida. El compuesto se filtró en su armadura dando por consecuencia una rehabilitación completa de su salud. La mujer volvió a levantarse y se aproximó a un montón de rocas en las cuales razonó sobre su estado actual.

¿Se quedaría así para siempre? Eso sólo complicaría las cosas. Puede que la Oficina de Inteligencia Naval ya no exista pero eso no asegura que la misma UNSC tome su rol. Seguramente la utilizarían para su beneficio y jamás la dejarían en paz. Si fueran otros tiempos no tendría problemas con ello puesto que ya alguna vez había sido el enemigo de todo el universo pero ahora...

Un rugido al fondo de la mina sacó a Lyca de su momento reflexivo a lo que tomó su Cañón de Mano y profundizó para buscar el origen encontrando un grupo de drones mecánicos minando las cavernas y extrayendo un gran fragmento de Xytarita de un trozo de Cloratita.

Aquellas máquinas denominadas Shanks usaron un débil pero eficiente láser con el que cortaron una esquirla de Cloratita contaminada para llevársela a una entidad circular flotante que era la que ocasionaba los rugidos al momento de analizar los minerales.

El Servant proliferó una serie de sonidos inentendibles pero que Lyca pudo teorizar que se trataban de conclusiones hechas en base al análisis a la corrupción ejercida por la Xytarita en el mineral endémico de Akira. La máquina esférica entonces dio nuevas indicaciones para luego retirarse a dar sus reportes con el alto mando de los Splicers utilizando una consola alojada al fondo de la caverna.

Antes de que el Servant llegara a la consola, varias balas del Cañón de Mano de Lyca atravesaron su chasis perforando los circuitos en su interior provocando que la máquina rotara violentamente sobre su propio eje para luego explotar llamando la atención de los Shanks quienes procedieron a investigar el origen del ataque.

Lyca salió de su escondite y con otro cargador de su Halcón de Luna eliminó a los drones mecánicos. En eso sonó una alarma y la caverna se inundó de más configuraciones de Shanks equipados tanto con ametralladoras pesadas como con rifles de haces de partículas.

Los disparos concentrados de las máquinas forzaron a Lyca buscar cobertura en el fragmento corrupto de Cloratita asomándose en algunas ocasiones para contraatacar eliminando primeramente a los Shanks Francotiradores para luego concentrarse en los que portaban ametralladores.

Entonces del fondo de la cámara surgió una versión mayor mucho más grande de los drones que portaba cañones de plasma debajo de su chasis los cuales eran tan potentes que sus disparos atravesaron en segundos el escudo de Cloratita ocasionando que Lyca saltara a un lado para activar la Pila de Xytarita, potenciando el daño de su arma con el que reventó la tapa superior de la máquina exponiendo su núcleo.

La máquina comenzó a disparar descargas eléctricas como último recurso contra Lyca quien retrocedió una distancia segura para asestar las últimas balas del cargador de su Cañón de Mano. Al incrustarse la última bala en el núcleo del Shank una reacción causó que éste se saliera de control para luego fundir sus circuitos en una explosión que lo derribó contra el suelo.

Lyca recargó su arma para acabar con las máquinas restantes y luego desactivó la Pila de Xytarita causando que un horrible ardor recorriera su cuerpo a causa de la sobreacumulación del veneno. Nuevamente, el sistema de emergencia de su armadura la ayudó al liberar las toxinas en un pulso de energía que la dejó agotada con una molesta sensación en su cabeza como si algo la estuviera perforando con un taladro.

Euryale (Radio): Lyca, tenemos más datos acerca de tu situación. Al parecer, al activarse la Xytarita única de tu organismo se produce un choque anafiláctico tras algunos segundos.

Lyca: O sea... (Suspiro) Que soy alérgica a esta cosa.

Euryale (Radio): No previmos el problema cuando diseñamos la Pila y, sin querer, te hemos puesto en peligro. Lo sentimos profundamente.

Lyca: ...Ajá.

Euryale (Radio): Recuerda que no será posible hacer frente al Cazarrecompensas sin la Pila de Xytarita.

Lyca: Si saben que no es Wolf, ¿cierto?

Euryale (Radio): Todo apunta a que podría ser un impostor, sin embargo, el hecho de su marcada ausencia hace tomar en cuenta cualquier hipótesis. Como mencioné, la Pila de Xytarita podría ser la clave para vencerlo. Pero ten cuidado al usarla. Mientras tanto, continuaremos investigando el caso.

La mujer esperó un poco a que su organismo se estabilizara. Se puso de pie sosteniendo su cabeza con la mano todavía sintiendo un dolor agudo que no hacía más que empeorar por extraños pensamientos que rondaban su mente.

Estando frente a uno de los generadores del escudo, Lyca le arrancó varios cables al asestarle un fuerte golpe que atravesó la capa de nanolaminado causando que la capa protectora del meteoro se debilitara aunque no lo suficiente como para permitir el acceso a su interior.

Ya recuperada y con sus ideas claras, Lyca dio marcha atrás comprobando que ninguna máquina voladora la estuviera siguiendo. Pasó por el puente que estaba entre la entrada de la mina y de su nave el cual abordó para elevarse y dirigirse hacia su siguiente objetivo.


Centro de Seguridad Pública, Ciudad Ashfield, Akira

Regresando a los olvidados rascacielos dejando atrás las escarbadas montañas, Lyca se dirigió hacia la localización del segundo generador que se encontraba en el edificio de mayor tamaño de la ciudad perteneciente a la Seguridad Pública de la colonia creada para mantener el orden a través de varias divisiones destinadas a diversos casos dependiendo de la situación.

La mujer sobrevoló el edificio e hizo un poco de memoria recordando que su padre solía laborar como un agente razón por la cual no lo veía mucho en casa y si bien solía tener a su madre para hacerle compañía tampoco la veía a diario puesto que trabaja como administradora en el intercambio de recursos de la ciudad con el pueblo a las afueras... A pesar de todo, todavía lamenta el ya no poder verlos jamás. Probablemente no estarían de acuerdo con lo que ha hecho pero algo le hacía saber que ellos estarían felices de que ella siguiera con vida.

Euryale (Radio): Lyca, sigo sin recibir nada del Equipo Iota. Tendrás que ocuparte del generador sola.

Lyca estacionó su nave en uno de los agujeros que había en el edificio, causado por el impacto de un torpedo de plasma de hace varios años, y salió a gran velocidad desplazándose entre los muebles destrozados para aproximarse a una pared al lado de una puerta entreabierta la cual abrió de par en par entrando a lo que debía ser una sala de descanso.

La mujer avanzó lentamente sintiendo un terreno irregular como si estuviera caminando encima de sacos de arena o algo parecido. Usando la linterna de su armadura descubrió que se encontraba sobre restos humanos calcinados dándole una sensación de disgusto por lo que comenzó a fijarse por donde iba a fin de mostrar al menos un mínimo de respeto por los muertos.

Había algo inquietante de cualquier modo y es que aunque Lyca no sabía exactamente cuando iniciaron las operaciones de limpieza del planeta ya había sido tiempo como para que todos los edificios se encontraran libres de cadáveres a menos que, y como de algún modo esperaba, se priorizó la descristalización de las Minas de Cloratita para seguir extrayendo el mineral.

Lyca pasó por otra puerta llegando a los pasillos del edificio donde había más cuerpos en cada rincón acomodados de cierta forma como si no fueran más que desperdicio. No había forma de que el Covenant Tormenta se hubiera tomado la molestia de juntar los cuerpos. Algo extraño había estado sucediendo en el planeta en el transcurso de tiempo en que ella laboraba como cazarrecompensas.

Ignorando el trasfondo de lo que había sucedido en el edificio, Lyca se dirigió a las escaleras de emergencia para descender un piso donde se encontraba estacionado el siguiente generador. Sin embargo, la estructura exterior había colapsado dejándole como alternativa abrir la puerta del elevador usando la fuerza de su armadura.

Al abrir las puertas, la mujer se asomó al interior viendo que la plataforma se encontraba hecha añicos en el último piso. Lyca se sujetó del cable comprobando que fuera lo suficientemente firme como para soportar el peso de su armadura y luego descendió un par de metros hasta el piso inferior donde pateó las dañadas puertas para entrar.

Rápidamente Lyca tomó cobertura contra una esquina comprobando que no hubiera enemigos presentes y con cuidado avanzó hasta una puerta que le permitió el acceso a lo que debían ser las oficinas del Centro de Seguridad Pública los cuales exploró sorprendiéndose de que no hubiera cadáveres en ninguna parte.

La situación era cada vez más extraña aunque la mujer pudo concluir que simplemente ese piso debió haber sido evacuado eficientemente a diferencia del nivel superior. Entonces una luz detrás de una puerta hizo que Lyca se pusiera a la defensiva aproximándose lentamente para abrir la habitación con brusquedad descubriendo al generador operativo.

Sin pensarlo mucho más, Lyca perforó la capa de nanolaminado de la máquina de un golpe y extrajo sus cables causando que la corriente energética se disparara unos momentos causando que las computadoras que se encontraban encima de los escritorios se prendieran unos momentos.

Fueron instantes de segundos en los que Lyca vio una figura vagamente familiar en uno de los monitores antes de que se fundiera por la sobrecarga. La mujer se acercó y encontró varias tazas de porcelana en el suelo con lo que debió haber sido café. Junto a una sucia cafetera se encontraba el marco de una fotografía rota sin ninguna imagen como si alguien se la hubiera abierto a la fuerza para retirarla.

El destello dorado de una vieja identificación cegó a Lyca unos momentos a lo que ella se inclinó para levantarla y quitarle la suciedad con sus dedos descubriendo un nombre de una persona a la que ella solía dirigirse como "Papá".

Antes de poder indagar más, las ventanas colapsaron como parte de una emboscada organizada por un grupo de Shanks quienes se introdujeron con violencia forzando a Lyca correr hacia el pasillo donde un Servant había abierto un hueco que conectaba ambos pisos lo que facilitó las cosas para que la mujer pudiera llegar a su nave evacuando a toda prisa el edificio.

Euryale (Radio): Lyca, el escudo del meteoro ha caído. Es vulnerable. Desplázate a su interior y encuentra la forma de destruirlo.

Lyca alzó la vista hacia la descubierta masa oscura que le trajo nada felices recuerdos de lo que se encontró aquella vez en Kerberos donde se vio envuelta en un evento que bien pudo haber terminado con la dominación de los Splicers con la Xytarita o en el reinado de terror de una entidad de naturaleza desconocida.

Su intervención, por más que quería salir de ese planeta, supuso al final un mero retraso para los planes de los Splicers y ahora, tal vez por obra del destino, había sido llamada para terminar lo que debió haber sido el comienzo de un fin que desconocía. No podía saberlo. Los planes consistentes en la "dominación del universo" por lo general eran ambiguos y escapaban de su interés.

Lyca vio la insignia de su padre la cual guardó en su armadura para dirigirse a la zona de colisión.


Cámara de Elimiel, Interior del Eco de Oscuridad, Ciudad Ashfield, Akira

El meteoro había colisionado encima de lo que antaño era el Templo de la Simetría en la que se reunían los creyentes de un balance perfecto en el universo en donde cada acción se da por consecuencia a un efecto desfavorable a éste. Según sus fanáticos, la campaña genocida del Covenant durante la Gran Guerra sirvió como respuesta a la desunión de la humanidad durante la Insurrección.

Lyca nunca estuvo asociada a ningún tipo de creencias ni fue devota a alguna religión. En el momento en que atacaron su mundo dejándola huérfana había sido la misma realidad lo que la hizo aprender a no confiar en nadie más que en ella misma siendo el ideal que la terminaría por definir.

Sobrevolando unos metros por encima de la destrozada calle, la mujer estacionó su vehículo y se dirigió hacia las pesadas puertas entrando al interior del templo consistente en un gran pasillo donde se encontraban las máquinas de limpieza alineadas frente a una alfombra roja.

Hubo un momento de silencio en el que las máquinas voltearon a ver a la mujer con intenciones poco claras. Dicho silencio fue interrumpido por el rechinido de las articulaciones de uno de los androides que se dirigió hacia Lyca.

Reiniger-O2: Bienvenida al reino de la Simetría. Por este pasillo, por favor.

La unidad de limpieza se dio una media vuelta para avanzar por el sendero rojo. Todo parecía ser muy sospechoso pero al ver que no había signos de que el resto de máquinas atentara contra su vida, Lyca siguió al androide hasta un ascensor donde fue invitada a entrar.

Con su Cañón de Mano en alto, la mujer se posicionó sobre la plataforma la cual descendió unos cuantos metros para detenerse frente a otro pasillo repleto de más unidades de limpieza alineados en un túnel rocoso que formaba parte de la boca que llevaba al interior del meteoro.

Reiniger-O3: Esta puerta lleva al santuario de su eminencia.

Lyca vio al fondo de donde se encontraba la puerta iluminada por antorchas sostenidas por los androides de limpieza. Aferrada a su Cañón de Mano a la espera de que las máquinas intentaran algo contra ella cruzó al otro lado de la puerta encontrándose en el interior del meteoro repleto de cristales de Xytarita.

En el centro, se encontraba otro grupo de unidades de limpieza adorando a un Servant gigantesco que extraía energía del exótico mineral para alimentarse. Alrededor de éstos se encontraban los Spartan del Equipo Iota crucificados contra estandartes de la Simetría.

Lyca se acercó a los cuerpos viendo que sus brazos y piernas presentaban malformaciones debido a que sus huesos habían sido rotos en pedazos posiblemente dejándolos morir agonizando del dolor.

Servant Cavator: Ku'l D'nra... Iyz Kel. Iyz Jrekg. Kno Rehto Kyemir I'no... Ici 'Ei 'Af Owt N'nay.

La máquina esférica se elevó en el aire desperdigando energía para acumularla en su ojo para posteriormente arrojarla en forma de proyectiles teledirigidos contra Lyca quien usó a las unidades de limpieza como escudo para luego contraatacar con su Halcón de Luna.

Si bien los disparos perforaron la capa de blindaje de la máquina no fueron suficientes para detenerla de modo que volvió a liberar Xytarita en el aire para concentrarla en un proyectil certero que impactó contra Lyca quien contra su voluntad absorbió la absurda cantidad de veneno el cual su armadura tuvo que repeler violentamente en una explosión de energía que arrojó a la máquina contra las paredes interiores del meteoro.

La capa del Servant se agrietó abriendo vulnerabilidades que fueron aprovechadas por Lyca quien acertó todas las balas del cargador de su Cañón de Mano de modo que la tapa del ojo de la máquina cayó exponiendo su núcleo. En ese momento, la mujer arrojó un par de Granadas de Fragmentación que se incrustaron en el interior de la máquina y que al detonar liberaron una gran cantidad de Xytarita líquida que formó varios estanques de la misma en el suelo.

El Servant se teletransportó a uno de los estanques para extraerla pero fue en eso que Lyca lo alcanzó impulsada con la fuerza de la mochila propulsora de su armadura. La mujer, con un nuevo cargador preparado, arremetió contra el núcleo de la máquina provocando que la Xytarita que restaba en su interior se filtrara violentamente por los huecos de su chasis.

Lyca se vio forzada a soltarse en cuanto el Servant comenzó a moverse erráticamente buscando retener la Xytarita para que ésta se fusionara con su núcleo a fin de fragmentarlo y distribuirlo alrededor de su cuerpo como esferas que rotaban a su alrededor.

Antes de que Lyca pudiera atacar, el Servant le disparó una sobrecarga tóxica que la afectó seriamente causándole náuseas y un ardor que la hicieron caer de rodillas. Luchando con su cuerpo, la mujer no hacía más que ver como la máquina se acercaba a ella lista para fulminarla de un ataque.

Sin embargo, todo resultó en una trampa en beneficio para Lyca puesto que había retenido la sobreacumulación de veneno para dejar que su armadura la liberara en el momento en que el Servant estuviera muy cerca de modo que la explosión de energía fue tal que sus núcleos rotatorios fueron obliterados y su cuerpo comenzó a girar violentamente sobre sí mismo para luego explotar dejando caer sus restos en uno de los estanques de Xytarita.

A pesar de haber derrotado al Servant aún era pronto para celebrar la victoria puesto que al caer liberó un pulso corrosivo que azotó a Lyca quien ya no podía soportar más el nivel de Xytarita en su cuerpo al punto de que tuvo que quitarse su casco para vomitar un compuesto púrpura de un horrible sabor.

Una vez que su estado se normalizó un poco, la mujer vio reflejado en el visor de su casco que su piel había adquirido un tono más grisáceo y sus ojos destellaban luminiscencias rojizas. Un dolor agudo atacó su cabeza como si algo la estuviera taladrando ideas y pensamientos que no eran de ella.

Mientras Lyca se retorcía de dolor, las unidades de limpieza se acercaron a los restos del Servant sin importarles que la Xytarita líquida corroyera sus extremidades.

Reiniger- O13: ¡Su eminencia se ha unido al tejido de la Simetría!

Unidades Reiniger: ¡Su eminencia es un dios!

Reiniger-O13: ¡Su eminencia se ha unido al tejido de la Simetría!

Unidades Reiniger: ¡Su eminencia es un dios!

Reiniger-O13: ¡Su eminencia se ha convertido en un dios!

Unidades Reiniger: ¡Convertido en un dios!

Reiniger-O13: ¡Su eminencia se ha convertido en un dios!

Unidades Reiniger: ¡Convertido en un dios!

Reiniger-O13: ¡Nosotros también nos convertiremos en dioses!

Unidades Reiniger: ¡Nos convertiremos en dioses!

Reiniger-O13: ¡Nosotros también nos convertiremos en dioses!

Unidades Reiniger: ¡Nos convertiremos en dioses!

Reiniger-O13: ¡Todos se convertirán en dioses!

Unidades Reiniger: ¡Nos convertiremos en dioses! ¡Moriremos todos juntos y nos convertiremos en dioses! ¡Así funciona la simetría del universo...!

La cabeza de una de las unidades de limpieza salió volando de un tiro del Cañón de Mano de Lyca. El resto de androides observaron a la mujer mientras el corrosivo veneno se iba desarrollando por su cuerpo creándoles partes biológicas que tomarían su control para ponerse en contra de ella.

Los ojos de los androides cambiaron a una coloración rojiza y con sus nuevas extremidades se arrojaron hacia Lyca quien vació el resto de su Halcón de Luna teniendo que retroceder para colocar un nuevo cilindro. Cada vez más máquinas iban apareciendo diciendo cosas como: "¡Tú también debes morir y convertirse en una diosa! ¡La vida después de la muerte es maravillosa! ¡La eternidad está muy cerca!".

Al poco tiempo, la mujer se sintió abrumada y presa del pánico reviviendo terribles recuerdos durante el momento en que los fanáticos de la Simetría aclamaban la llegada de la Tormenta como un augurio de lo que estaba por venir. La paciencia y cordura de Lyca llegaron a un punto de quiebre en el que gritaba enloquecida cada vez que uno de los androides se acercaba a ella.

El número de unidades de limpieza comenzó a disminuir en contraposición al nivel de Xytarita líquida que había comenzado a reunirse en los restos del Servant proveyéndole restos de los mismos androides para reconstruir su cuerpo formando una suerte de masa envuelta en cables y componentes metálicos.

El Servant resurgió rugiendo con furia mostrando lo que parecían ser una fauces con cabezas por colmillos para luego expulsar proyectiles teledirigidos de Xytarita contra Lyca quien al esquivarlos resbaló con un charco de Xytarita cayendo en un profundo estanque donde el veneno se filtró en su armadura ahogándola en una pesadilla cuando entonces sintió como la energía se condensaba por su cuerpo.

No sabía ni cómo ni porque pero Lyca pudo entender en cierto modo a lo que se refería Euryale al decir que la Pila era la clave. Toda esa concentración de veneno fue redirigida al equipamiento de modo que de alguna forma distribuyó aquella enigmática energía por su cuerpo de modo que en el momento en que Lyca salió del estanque avanzó velozmente hacia el Servant para liberar el veneno condensado en forma de un campo de distorsión que lo arrojó con violencia al lado contrario del escenario.

La máquina volvió a caer evaporándose en materia oscura generando a la vez que el meteoro comenzara a sufrir un colapso como una extraña consecuencia de la batalla. Lyca sintió un peligro inminente por lo que se dio prisa para escapar del interior trepando por las paredes hasta alcanzar uno de los túneles que habían usado las unidades de limpieza para acceder.

Para su suerte, el sendero llevaba a la entrada del Templo de la Simetría al que Lyca tacleó con la fuerza de su armadura perdiendo el equilibrio frente a su vehículo al cual subió y encendió tan rápido como pudo para despegar y escapar de la explosión que desintegró al meteoro desde sus entrañas.


Centro Urbano, Ciudad Ashfield, Akira, Sistema Otomo

Euryale (Radio): Akira está a salvo de la Xytarita. Gracias, Lyca.

Lyca no respondió. Aún seguía agitada por lo sucedido. Si bien había liberado el planeta del veneno ahora dejó un enorme hueco en lo que alguna vez fue su hogar. Al ver una vez más la identificación de su padre ya no sabía cómo sentirse al respecto. Había revivido viejas y dolorosas memorias y lo peor es que sabía que estaba lejos de terminar.

Euryale (Radio): Lyca, no hemos recibido información del Equipo Iota ¿Averiguaste algo?

Lyca: No lo consiguieron.

Euryale (Radio): Entendido. Tu próximo objetivo será Kaliks. El meteoro ha impactado contra un viejo observatorio en los Campos de Anukis. Aunque los Scavengers ya están lidiando con la Xytarita, los Splicers han lanzado un ataque para acelerar la corrupción. Ve con ellos, ayúdalos a repeler el ataque y luego ve por el meteoro.

Lyca suspiró molesta al confirmarse su suposición. Antes de adentrarse en el desliespacio dio un último vistazo a su planeta natal y reflexionó unos momentos... ¿Cómo habría sido su vida si el Covenant Tormenta jamás hubiera atacado Akira? ¿Qué tan diferentes hubieran sido las cosas?

Mala Sangre

Refugio del Paria, Campos de Anukis, Kaliks, Sistema Calzar

Cobijado por las llamaradas solares de Calzar se encontraba Kaliks, un mundo con un pasado turbio al haber sido atacado por una gran y oscura fuerza que obligó a sus habitantes, los Neopthept, abandonarlo llegando al singular planeta Ragnarok donde los acontecimientos sucedidos ahí ya son otra historia.

La Sombra de Ragnarok desapareció y ahora los Scavengers recibieron un nuevo llamado descubriendo que uno de los enigmáticos meteoros cargados del tóxico mineral había alcanzado su mundo de origen. Los Neopthept, al no estar dispuestos a dejar que Kaliks sucumbiera en la sombras, regresaron a su hogar para combatir la amenaza encontrando un horror que se había gestado en su ausencia.

Una brecha desliespacial se abrió cerca de la órbita del planeta y el vehículo de Lyca surgió del plano dimensional para luego desviarse violentamente a fin de evitar que los rayos solares la exentaran de su sentido de la vista. Al abrir los ojos, luego de acostumbrarse a la absurda cantidad de luz, ella ubicó en la sombra de la estrella el planeta Kaliks.

La mujer se adentró en el planeta y al atravesar la atmósfera encontró el meteoro colisionado en las fragmentadas instalaciones de un complejo ancestral esférico rodeado por siete pirámides cónicas que recubrían la zona del incidente con un denso escudo de energía.

Al ver aquella fortaleza casi impenetrable, Lyca creyó que ese campo de fuerza había sido generado para evitar que la contaminación de la Xytarita se expandiera pero luego de ver como varios Phantom de los Splicers disparaban constantemente a la barrera y se concentraban en la base de una de las pirámides fue que entendió que el escudo servía para evitar que el enemigo accediera al meteoro.

El vehículo de Lyca se desplazó reduciendo la altura para estacionarse cerca del lugar donde los Splicers se habían reunido. Una vez que aterrizó, ella salió de su nave con su Cañón de Mano cargado pensando en ese momento que su camino y el de los Neopthept estaban por cruzarse de nuevo.

Serkys, Lanza de la Lluvia (Radio): Bienvenidos a Kaliks. Las señales me indicaron que vendrían.

Lyca: Qué coincidencia. Yo también seguí señales para llegar. Y, cuando digo señales, me refiero a hechos.

Serkys, Lanza de la Lluvia (Radio): Ah. La humana que liberó a Flauros.

Lyca: ¿Flauros?

Serkys, Lanza de la Lluvia (Radio): La Sombra de Ragnarok. Todo es consecuencia de su liberación. Estaba profetizado pero Piedra y Cenizas se negaron a escucharnos.

Lyca: Pudieron haber muerto.

Serkys, Lanza de la Lluvia (Radio): Y ahora una hecatombe se asoma en el horizonte. Los Ecos de Oscuridad se esparcen de nuevo y claman la palabra de las Profundidades.

Lyca: Para eso estoy aquí.

Serkys, Lanza de la Lluvia (Radio): Sí, que afortunados somos... La entrada al Observatorio de Hamaliel está siendo atacada por los Sangheili. Casa de las Cenizas los está manteniendo fuera ¿Quieres ser de utilidad? Reúnete con ellos y ayúdalos.

Sin darle importancia a los comentarios de la Baronesa de la Lluvia, Lyca avanzó por las ruinas de una rústica pero de alguna forma avanzada civilización perdida en las arenas donde el calor era abrumador y contemplar sus horizontes era un castigo divino.

Utilizando puentes de roca formados por un mineral blanquecino, la mujer recorrió el perímetro de un fragmentado edificio. Phantom y Banshee cruzaron velozmente a su lado ignorándola por completo. Más adelante, Lyca se encontró con los primeros enemigos que enfrentaría en esa ocasión.

Splicers portando armaduras climatizadas reaccionaron con lentitud a la presencia de Lyca quien no les dio la oportunidad de levantar sus Rifles de Plasma al atravesar sus cráneos con las balas de su Cañón de Mano. Al recargar su arma, la mujer se desplazó entre las ruinas cruzando más de esos curiosos puentes.

El camino llevó a la mujer hasta el tejado descubierto de uno de los edificios donde un Phantom había desplegado a un grupo de asalto. Lyca buscó cobertura y arrojó una Granada de Fragmentación con el que consiguió eliminar a un par de enemigos. Luego salió de su escondite y aprovechó la nube de arena que desorientó a los Splicers para eliminar al resto sin más contratiempos.

Al caer el último enemigo, Lyca siguió adelante cruzando el arco de la entrada de lo que debió haber sido un pueblo. Capas y estandartes de diversas y ahora extintas casas de los Scavengers se encontraban apiladas en muros en malas condiciones como si la actual batalla llevara varios meses vigentes.

Destellos rojizos ubicados en el interior de unos edificios a lo lejos llamaron la atención de Lyca quien esquivó los disparos de los francotiradores enemigos usando una columna de roca como cobertura. En cada ocasión que intentaba asomarse era forzada a resguardarse de los haces de partículas. Su Rifle de Batalla no le sería de utilidad puesto que la misma luz de Calzar la podía desorientar pero al inspeccionar lo que tenía a su alcance fue que encontró el cadáver de un Neopthept que sostenía en sus manos lo que debía ser un Fusil de Precisión.

Lyca tomó el Fusil de Detención y lo analizó unos momentos para descubrir su funcionamiento. El arma utilizaba núcleos de choque almacenados en cables de un metal extraño que los convertían en esquirlas fundidas en un tipo de energía desconocido.

Al preparar el arma, su Visor Frontal de Datos se adaptó mostrando una interfaz especial que se enlazaba al sistema de mira inteligente. El Fusil contaba con un cristal especial en la mira que reflejaba la luz lo que le permitió localizar a los francotiradores pero que también les permitió a ellos ubicarla con facilidad.

Ya con sus enemigos avistados siendo cinco en total, Lyca se asomó una vez más con el Fusil de Detención preparado. Al apretar el gatillo con velocidad tuvo que esperar medio segundo para que una de las esquirlas saliera de la boca de su arma con una extraordinaria velocidad que abatió a uno de los francotiradores.

Un arma potente pero el hecho de que tuviera que cargarse antes de disparar podía ser malo en la situación en la que la mujer se encontraba, sin embargo, no tenía otra alternativa. Para seguir adelante, la mujer se impulsó entre coberturas con la mochila propulsora de su armadura consiguiendo esquivar los disparos enemigos.

Una vez que se acercó lo suficiente y encontró un hueco por el cual asomar únicamente su arma, Lyca abatió a los francotiradores. Al caer el último Sangheili y con su Fusil de Detención agotado, ella se aproximó hacia su objetivo donde los ecos de disparos algo cercanos llamaron su atención haciendo que frenara sus movimientos y se asomara lentamente.

Lyca se pegó a una roca y vio que del otro lado estaba un Phantom desplegando soldados Splicers para investigar los restos de un Esquife que juzgando por su estado había sido derribado hace unos minutos. Al elevar la vista, ella notó que se encontraba en su objetivo frente a una de las pirámides que rodeaban el Observatorio de Hamaliel pero ahora si quería llegar al complejo y neutralizar el Eco debía encargarse de ese grupo de enemigos.

Fue así que Lyca preparó su Halcón de Luna y apuntó a la cabeza del Splicer la cual fue despedazada en el momento en que la bala del Cañón de Mano atravesó su cráneo. La confusión se gestó entre los Splicers quienes buscaron desesperados a algún francotirador o enemigo encubierto sin tener idea de que había sido Lyca quien iba acabando con cada uno de ellos selectivamente.

El número de enemigos se redujo considerablemente pero el Phantom que todavía se encontraba sobrevolando el área identificó a Lyca procediendo a dispararle con sus Cañones de Plasma Pesados. Sin otra opción, Lyca buscó coberturas en unas frágiles ruinas que con los disparos fueron cediendo poco a poco.

Entonces los disparos de los Splicers dejaron de arremeter contra el muro y se concentraron en los restos del Esquife caído del cual salieron feroces Scavengers de la Casa de las Cenizas. Los Neopthept, al haber aprovechado la distracción de Lyca, acribillaron a los invasores con sus armas de aspecto rústico.

Una vez que el equipo de asalto Splicer fue eliminado, los Scavengers concentraron sus disparos contra los Cañones del Plasma del Phantom destruyéndolos en poco tiempo. El Capitán de la Escuadra preparó un Lanzador de Quemado y disparó varios proyectiles que se incrustaron en la capa de nanolaminado del Transporte de Tropas dejando que se sobrecargaran el tiempo suficiente para colapsar en potentes explosiones que terminaron por estallar la nave.

Los soldados menores de la cicatriz aullaron por la victoria. Lyca se aproximó a ellos deteniéndose a mitad del camino cuando los mismos aulladores la apuntaron con sus Fusiles de Choque, sin embargo, varios veteranos entre ellos la reconocieron e informaron al resto de su condición como aliada.

Desafortunadamente no hubo tiempo para socializar puesto que un último Phantom apareció sobrevolando por encima de ellos dejando por debajo a un Splicer Protheus. La bestia ahogada en Xytarita rugió al tocar tierra expulsando el veneno de su cuerpo de forma gaseosa obligando a los Scavengers protegerse utilizando cristales de Sivarita con los que formaron una capa de energía individual alrededor de su cuerpo.

Uno de los Escribas le ofreció rápidamente a Lyca un fragmento del mítico mineral pero ella tuvo que rechazarlo rotundamente ya que apenas lo había tocado con sus dedos y sintió un intenso ardor que le recorrió toda la extremidad de su brazo.

Justo cuando el Protheus estaba por entablar el combate, brechas de distorsión deformaron el aire abriendo paso a un par de Esquifes que desplegaron varias escuadras de guerreros de la Casa de la Lluvia, quienes arrojaron sus Lanzas de Sivarita contra el Splicer atravesando su gruesa piel.

Los soldados de las Cenizas aprovecharon la situación y cargaron contra la bestia contaminada enterrándole sus Espadas de Arco con las que abrieron grandes heridas de las que brotaron charcos de Xytarita líquida. El Protheus, sin embargo, demostró su superioridad al pisar el suelo liberando pulsos de energía oscura que expulsaron a los Neopthept a una distancia a la que él pudiera atacarlos libremente.

El Protheus levantó sus manos y redirigió la energía de la Xytarita para arrojarla en forma de proyectiles que abrumaron a los Scavengers. Lyca, siendo ahora ella quien se aprovechó de sus aliados, se escabulló para poder acercarse a la espalda de la bestia para trepársele y enterrarle en la cabeza su Cuchillo de Combate con tal fuerza que rompió su cráneo.

El Protheus dejó de atacar y pegó las palmas de sus manos en su testa cayendo sobre sus rodillas ante el dolor. Lyca saltó de la espalda de la bestia cayendo justo frente a él apuntándole con su Cañón de Mano. La mujer apretó el gatillo repetidas veces dejando que las balas se incrustaran en las heridas del Protheus, atravesando sus tejidos internos y formando hemorragias que finalmente acabarían con su vida.

La bestia cayó. Los Splicers dieron la orden de retirada. Los Phantom que se encontraban acribillando el escudo de energía dieron marcha atraás huyendo al vacío del espacio mientras se perdían en el asolador horizonte. Por el lado opuesto se formaron más brechas de distorsión y un grupo de Esquifes se dispersó alrededor de los Campos de Anukis para formar un perímetro defensivo.

Uno de los esquifes descendió cerca de donde estaba Lyca dejando debajo una unidad de médicos para tratar a los heridos. Entre todos ellos se encontraba Serkys quien se reunió inmediatamente con el líder de la escuadra. Ambos Scavengers iniciaron una conversación en su propio lenguaje lo que hizo suponer a Lyca que la Baronesa lo hacía a propósito para que no pudiera entender lo que estaban diciendo.

Lyca: No fue nada.

Serkys, Lanza de la Lluvia: Tu intervención estaba profetizada... En cierto modo. Así que no hay nada que agradecerte.

Lyca: (Suspiro) ¿Crees que vine aquí a tomar el sol? Quieras o no, me vas a dejar ayudarlos.

Serkys, Lanza de la Lluvia: ¿Ayudarnos? Creo que ya hiciste suficiente.

Lyca: No estoy de humor para discutir esto. Abre esa maldita pirámide ó abriré tu cabeza a golpes.

Serkys, Lanza de la Lluvia: ¿Ah, sí? Me gustaría verte intentarlo.

Unos chillidos de ultratumba hicieron desaparecer la tensión entre ambas.

Lyca: Parece que no somos las únicas que estamos de malas.

Uno de los líderes Neopthept se acercó a Serkys para hablarle de algo importante. Serkys enseñó sus colmillos en forma de serrucho formando una mueca de disgusto y preocupación.

Serkys, Lanza de la Lluvia: Detectaron una señal. Débil, pero sin duda procede del interior de esta pirámide. Es Robiks. Dice que el Eco despertó los últimos sueños de los perdidos.

Lyca: Oh, sí. Muy útil. Como no puedo buscar "sueños", ¿qué te parece si abres la pirámide y me dejas investigar?

Serkys, Lanza de la Lluvia: Profanarás tierra sagrada.

Lyca: Entonces supongo que Robert no tendrá problemas con lo que sea que esté allí adentro. Yo vine por el meteoro así que "bye".

Molesta, la Baronesa observó su alrededor. Los soldados de la Casa de la Cicatriz estaban gravemente heridos y si los enviaba ahora prácticamente los estaría matando.

Serkys, Lanza de la Lluvia: ...Bien. Tú ganas, humana. El acceso a una de las Pirámides de Horus te es concedido. Ve adentro, busca a Robiks y desactiva el campo de fuerza.

Lyca: Espera, creí que ustedes habían levantado esa barrera.

Serkys, Lanza de la Lluvia: Yo también creí que la UNSC enviaría refuerzos de verdad.

Lyca: ...Bueno, creo que estamos a mano.

Dos Capitanes se aproximaron a la formación triangular que había en la pirámide y aplastaron varios bloques en una secuencia clave. Gracias a eso, los bloques de la marca triangular comenzaron a desplazarse para abrir un hueco a su interior.

Rápidamente varios Escribas se posicionaron a los lados de la puerta como si temieran de que algo saliera de ahí. Al pasar unos segundos, uno de los Neopthept le indicó a la mujer que avanzara. Lyca cargó su Cañón de Mano y se introdujo en el interior de la pirámide.


Cámara de la Cicatriz, Pirámide de Horus, Campos de Anukis, Kaliks

Al sellarse las puertas tras su espalda, Lyca se encontró con una profunda oscuridad donde tuvo que encender la linterna de su armadura para ver por donde iba. Luego de recorrer varios pasillos se dio cuenta de que estaba en un laberinto en el que sus murales tenían grabados jeroglíficos narrando varios aspectos de la cultura e historia de los Neopthept.

Ella tuvo curiosidad de los glifos antiguos puesto que hacía mucho tiempo que no se sentía como si estuviera a punto de encontrar un santo grial. Los dibujos no eran complicados de interpretar ya que las figuras de dos pares de brazos se trataba sin duda alguna de los Scavengers aunque lo que si era curioso eran los entes que estaban por encima de éstos.

Esas figuras angelicales se encontraban construyendo las pirámides que rodeaban lo que debía ser el Observatorio; y además aquellos seres de luz adoctrinaban a los primitivos Scavengers en el arte de la guerra y el conocimiento. Hubo algo más que los Neopthept aprendieron de esos seres. Según lo que Lyca podía entender, los Scavengers comenzaron a creer en la vida después de la muerte y que debido a eso embalsamaban a los fallecidos y los sepultaban en cámaras donde se realizaban rituales especiales para que sus almas trascendieran a una especie de paraíso.

Por otro lado, como en toda civilización, existían despreciables criminales los cuales eran igualmente momificados en vida. No se realizaba ningún ritual purificador y eran arrojados a las catacumbas de las pirámides a la espera de que sus almas fueran consumidas en las profundidades abisales.

Lyca siguió contemplando los murales unos momentos más ¿Vida después de la muerte?... Han sido incontables veces las ocasiones en las que se había expuesto a peligros que ponían su vida en juego pero son contadas las situaciones en las que creyó que realmente iba a morir.

Si existiera la vida después de la muerte, ¿estaría consciente de eso? ¿Acaso alguna vez había muerto y renacido sólo que no podía recordarlo? Ser un cazarrecompensas hace saber el valor que tiene una vida. Todas esas personas a las que asesinó... Sería algo tonto saber que siguen con vida en alguna parte preparándose para el momento de hacer su "triunfal regreso".

Al pensarlo un poco más, un sólo nombre era repetido en la cabeza de Lyca como si una alarma matutina se tratara. Ridley. El Dios de la Muerte ¿El pobre no se ha cansado de morder el polvo incontables veces? ¿Cuántas veces le había dicho Wolf que lo había asesinado? ¿Cuatro? Y, sin embargo, ese monstruo siempre regresa como si la muerte fuera algo unido a su naturaleza... Como si el momento de su auténtica muerte todavía no hubiera llegado.

Lyca siguió su camino preguntándose entonces si todas aquellas veces en que burló la muerte fue porque todavía no había llegado su momento y también se cuestionó acerca de cómo sucedería o si sería alguien quien diera final a su existencia... Quien quiera que sea aquella persona debería saber muy bien que ella no sería un blanco fácil.

La mujer ahora se topó con murales con marcas de la Casa de la Lluvia concluyendo que en ese lugar era donde debían encontrarse sus dichosas profecías. Era una cámara circular donde habían estantes con rocas con símbolos del idioma de los Scavengers de hace mucho tiempo. Por encima de la habitación se encontraban paredes con pinturas con títulos escritos con tinta dorada.

La primera profecía se trataba de una representación de Kaliks junto a un prisma rectangular en su órbita. Entes esqueléticos llegaban a la superficie a través de ataúdes flotantes expulsando a sus colonos del planeta. La profecía proseguía con los Neopthept llegando a lo que debía ser Ragnarok, ya que estaba representando como un círculo dividido a la mitad en sombras y luz.

En el interior del dibujo de ese planeta se encontraban entes oscuros ofreciendo flores a una masa amorfa. Aquel ritual extraño y familiar se encontraba rodeado por los Scavengers encabezados por un ser iluminado al que Lyca no supo interpretar si se trataba de Wolf o de ella debido a que el dibujo era muy vago desde su punto de vista.

La siguiente profecía mostraba nuevamente a Kaliks sucumbiendo en las sombras generadas por el meteoro que se había estrellado no hace mucho. De nuevo, los Neopthept se encontraban ahí enfrentando la epidemia al lado de un ser iluminado. Lo extraño en esa ocasión era que el enemigo en cuestión eran los mismos Scavengers quienes parecían servir a la misma masa amorfa que estaba en Ragnarok.

El último mural mostraba algo que confundió a Lyca. Un círculo ¿Qué querían representar con eso? Simplemente era un trazo circular en la nada. Ella se acercó y tocó la pared para retirar el polvo pero apenas rozó sus dedos cuando la roca se partió abriendo un pasadizo secreto que llevaba a las cámaras inferiores de la pirámide.

El ambiente se tornó tenso y tenebroso, más de lo que ya era. Había algo que podía hacer sentir a cualquier cosa viva como si no fuera bienvenida. Esa sensación estremeció a Lyca quien ya lo había experimentado previamente aunque con una diferencia que no podía describir con claridad. La mujer avanzó con cuidado entre el cúmulo de huesos putrefactos que sostenían cristales dorados que iluminaban un estrecho sendero.

Cada paso que Lyca daba sentía un estremecimiento en su organismo a la vez que sentía como si algo estuviera siendo enterrado en su cabeza. Al llegar a una amplia cámara, más de esos cristales dorados le permitieron reconocer lo que causaba ese ambiente siendo que unas criaturas similares a esqueletos vivientes se encontraban devorando los cadáveres de unos Escribas de la Casa de la Cicatriz.

De alguna forma las criaturas sintieron la presencia de la mujer y chillaron horribles cánticos al verla para luego correr hacia ella. Lyca inmediatamente levantó su Halcón de Luna y vació una tercera parte del cargador contra aquellas criaturas llamadas Lacayos.

Unas cuantas balas del Cañón de Mano de Lyca fueron más que suficientes para exterminar a los monstruos blanquecinos pero para su mala suerte esto llamó la atención de una gama más desarrollada de éstos, los Acólitos, quienes se hicieron presentes utilizando arcaicas armas de fuego que eran lo suficientemente eficientes como para hacer que la mujer buscara cobertura detrás de un pilar.

Lyca recargó su arma y luego concentró sus disparos en las cabezas de los Acólitos eliminándolos selectivamente hasta dejar el área despejada, sin embargo, no pudo bajar la guardia puesto que el sensor de movimiento registró una importante concentración enemiga a varios metros de profundidad.

Más adelante, Lyca siguió encontrándose con más Acólitos y Lacayos a los que eliminó sin mucho problema puesto que a pesar de que contaban con una notoria ventaja numérica sus cuerpos eran muy frágiles al punto de que la onda expansiva de las balas del Halcón de Luna abatían a varios de éstos a la vez.

Entonces de las sombras apareció una criatura de dimensiones mayores a las de un Acólito que blandía una espada hecha de hueso reluciendo una necrótica armadura hecha del mismo material pero endurecido con quitina. Lyca arremetió contra el Caballero quien repelió sus disparos creando una barrera oscura frente a él.

El Caballero fragmentó su escudo en el momento en que Lyca tuvo que recargar su arma y cargó contra ella usando su Espada de Oscuridad. Ella se valió de la mochila propulsora para esquivar la estocada y luego disparó dos balas contra la cabeza del Caballero a quien con su fuerza de impacto destrozaron la osamenta que lo recubría.

Lyca, sin perder tiempo, volvió a concentrar las últimas balas del cargador de su arma consiguiendo destrozar la cabeza del Caballero quien al perecer inflaría su cuerpo para desvanecerse en una nube de cenizas. Al momento de cargar su arma, un rugido captó su atención haciendo que profundizara más llegando a lo que debía ser el nido de los Esqueletos Vivientes.

Lacayos y Acólitos rugieron al verla e inmediatamente corrieron con la intención de asesinarla pero Lyca nuevamente los pudo repeler empleando su Halcón de Luna. En eso, un trío de Caballeros se manifestó portando lo que parecían ser ballestas energizadas con esquirlas solares.

Los Caballeros supusieron un desafío para la mujer quien optó por buscar una posición elevada mientras esquivaba los proyectiles. Al ver que la munición de su Cañón de Mano comenzaba a escasear, cambió a su Rifle de Batalla con el que consiguió eliminar a uno de los Caballeros provocando que un chillido sobrenatural retumbara toda la sala.

De un hueco que había en el centro del nido salieron más Lacayos que treparon hacia donde estaba Lyca obligándola a buscar otra posición desde la que pudo abatir al segundo Caballero. Nuevamente resonó un chillido sobrenatural que fue reemplazado por la apertura de nubes verdosas en el aire que dieron lugar a un par de despojos flotantes que disparaban ráfagas de energía de sus dedos.

Lyca tuvo que buscar otro lugar desde donde pudiera atacar sin exponerse demasiado pero aquellas Brujas se lo complicaron puesto que sus incesantes ataques la obligaron a atacarlas descubriendo que una especie de campo de fuerza individual se encontraba alrededor de sus cuerpos sirviendo como un escudo de energía.

Sin importarle que su Rifle de Batalla estuviera por agotarse, Lyca concentró las ráfagas de su arma contra las Brujas destrozando sus escudos para luego desintegrarlas de un tiro a la cabeza de su Halcón de Luna. Luego preparó el último cargador de su rifle para vaciarlo contra el último Caballero quien terminó con la misma suerte.

El chillido resonó en la caverna una vez más y del hueco por el que salían los Lacayos fue abierto por las gigantescas manos de una monstruosa criatura de al menos seis metros que emergió para fungir como última medida de defensa para lo que fuera que estuviesen protegiendo aquellas oscuras criaturas.

La bestia rugió al visualizar a Lyca a quien comenzó a dispararle con proyectiles de energía que eran emanados del tumor que tenía por cara. Dependiendo únicamente de su Halcón de Luna, Lyca vació un par de cargadores contra el Ogro que siguió firme al avanzar hacia ella hasta que una última bala del Cañón de Mano lo hizo tambalear y caer sobre sus rodillas.

Al creer que había dominado al monstruo, Lyca se acercó confiada y lista para dar el tiro de gracia cuando de pronto el Ogro azotó sus puños contra el suelo ocasionando un temblor que la hizo tropezar y caer frente a sus pies.

El Ogro estaba a punto de aplastar a la mujer con sus manos cuando de pronto un Barón de la Casa de la Cicatriz cayó encima de él enterrándole sus Espadas de Arco dejando que la corriente eléctrica de las hojas recorriera el cuerpo de la bestia para que le causara quemaduras en la quitina de su osamenta y así creando vulnerabilidades que Lyca destruyó con su Cañón de Mano.

La criatura cayó volviéndose una nube de cenizas. El Barón tomó sus Espadas de Arco para limpiarlas de los restos óseos dándose cuenta entonces de la presencia de la mujer.

Robiks, Espada de la Cicatriz: Lyca... ¿Qué estás haciendo aquí?

Lyca: Escuché que tenían un problema de plagas y nadie mejor que yo para acabar con alimañas. Si no te molesta claro.

Robiks, Espada de la Cicatriz: Todo lo contrario. Cualquier ayuda será bien recibida, especialmente si viene de una vieja amiga.

Lyca: Bien. Ahora que te encontré debemos buscar lo que sea que genere la barrera que protege el Observatorio y apagarlo.

Robiks, Espada de la Cicatriz: El problema es que el único modo de llegar al generador es a través del nido.

El Barón señaló con la mirada el interior del hueco por el que había salido el Ogro. Lyca se aproximó para echar un vistazo descubriendo que se encontraba en la entrada de una fortaleza subterránea escarbada por aquellos esqueletos a los que enfrentó previamente.

Lyca: ¿Qué son estas cosas?

Robiks, Espada de la Cicatriz: Se hacen llamar "El Enjambre" y, según las profecías, quieren devorarlo todo.

Lyca: ¿En serio? No parecían ser muy rudos.

Robiks, Espada de la Cicatriz: No has visto los horrores de lo que son capaces de hacer.

Lyca: ¿Ah, sí? ¿Cómo qué?

Robiks, Espada de la Cicatriz: ...

Lyca: Si no hablo insecto menos hablo "silencio", Robert...

Robiks, Espada de la Cicatriz: ...Éramos siete Casas... Cuando la espada más afilada del universo apareció con su ejército de nigromantes... Los demás no tuvieron suerte...

Lyca sintió que había tocado un tema delicado. La verdad apenas podía recordar algo del pasado del Barón de la Cicatriz más allá de que era el último líder de su Casa. Nunca pudo ponerse en su lugar e imaginar lo que tuvo que haber vivido para tener que dar la orden de retirada. Al conocerlo un poco, entendió que no fue una decisión fácil y es una de la que seguramente estaba arrepentido.

Lyca: (Suspiro) Pues este es tu día de suerte. Como ya no trabajo como cazarrecompensas voy a ayudarte con esto sin cobrar aunque no me vendría mal que me prestaras un arma.

El Barón elevó su mirada algo confundido. La actitud de aquella desinteresada y brusca cazarrecompensas había cambiado desde la última vez que se vieron. No, no era así. Desde que se habían conocido aquella vez en Ragnarok, Robiks supo que la motivación de Lyca iba más allá de algo que solo la beneficiara solo a ella pero usaba esa dura actitud para ocultarlo.

En el intervalo de tiempo en el que creyeron que jamás volverían a verse, algo debió haberle sucedido para que se ablandara un poco más. Cualquiera podría considerar una debilidad en alguien que vivió gran parte de su vida siendo enemiga de todo pero el Barón de la Cicatriz no lo veía de esa forma.

Robiks no era nadie para averiguar que o quien había hecho cambiar a Lyca pero supo luego de ese intercambio de palabras que había sido para bien de ella y por ello también entendió lo difícil que debía estar portando ese Cañón de Mano ahora que había dejado de ser una cazarrecompensas.

El Barón de la Cicatriz tomó de su espalda su Lanzador de Metralla y se lo dio a Lyca quien tuvo que hacer un poco de esfuerzo para soportar el peso de lo que se trataba de un híbrido entre una escopeta y un fusil semiautomático. Lyca preparó un cargador de latas mal soldadas de explosivos y metralla que se incrustaron en los raíles electromagnéticos acoplados al cañón del arma, el cual se conectó al Visor Frontal de Datos proporcionando una mira especial.

Una vez que ambos estuvieron listos se arrojaron al pozo usando las salientes de quitina endurecida para reducir la distancia de caída. Al final llegaron a una prolongación del nido que estaba repleto de sellos arcaicos trazados en el suelo.


Bastión de la Camada, Pirámide de Horus, Campos de Anukis, Kaliks

Lyca: Bien. Ahora dime a que nos enfrentamos exactamente.

Robiks, Espada de la Cicatriz: A una Reina de Camada. La progenitora de la Camada Escarlata. Por lo que parece, fueron encerrados en esta pirámide pero ahora el Eco los ha despertado y quieren lo que está en su interior.

Lyca: Hmm, ¿a eso te referías con los sueños de los perdidos?

Robiks, Espada de la Cicatriz: ¿Serkys te dijo eso?

Antes de que pudieran continuar con la conversación, los rugidos de las criaturas del Enjambre resonaron por la caverna como preludio de su inminente ataque. Tanto Lyca como Robiks buscaron una buena posición para resistir pero sin querer se habían puesto al lado de una estructura que levitaba en soledad la cual se abrió materializando un ojo de luz purpura en su interior.

El Aullador dirigió su tenebrosa mirada contra los intrusos disparándoles proyectiles de energía que Robiks desvió con sus Espadas de Arco. Lyca levantó el Lanzador de Metralla y ejerciendo fuerza para soportar el retroceso del arma vació un cargador entero contra el Aullador, destruyendo su ojo y por ende desintegrándolo en el acto.

Lacayos y Acólitos liderados por un Caballero supusieron otra línea de defensa contra Lyca y Robiks quienes no retrocedieron y contraatacaron abriéndose camino entre la horda de Esqueletos Vivientes dejando tras de sí los restos óseos de los Nigromantes.

Un chillido retumbó nuevamente la caverna en el momento en que la mujer y el Scavenger se aproximaron a un puente cubierto de llamas carmesí. Una sombra oscura como la noche surgió de las llamas tomando la forma de uno de los despojos flotantes.

Robiks, Espada de la Cicatriz: ¡Es ella! ¡Ten cuidado!

La sombra hizo una serie de gestos con las manos realizando un hechizo. Las llamas carmesí que bañaban el puente se desplazaron hacia donde estaba Lyca quien brincó a una saliente de quitina desde donde disparó a la cabeza del espectro dándose cuenta de que era inútil.

El Eco de la Reina de la Camada volvió a repetir el hechizo con sus manos esparciendo la influencia de las llamas escarlata por la caverna. Por más que contraatacaban a la sombra, las balas de Lyca y Robiks simplemente la atravesaban.

Lyca decidió probar con la Pila de Xytarita y al estar su cuerpo y armadura potenciados por el veneno atacó a la cabeza de la sombra sorprendiéndose de que ahora pudo causarle el daño suficiente como para que reuniera las llamas en su cuerpo para posteriormente desaparecer.

Lyca y Robiks cruzaron el puente haciendo frente a una manada de Lacayos antes de tener que arrojarse a otro pozo aunque de menor profundidad. Al frente se encontraba una cámara donde un trío de Brujas Resucitadoras danzaba alrededor de un enorme trozo de Sivarita que contenía en su interior el alma de Navih, la Reina de la Camada.

Robiks, Espada de la Cicatriz: ¡No! ¡La están resucitando!

Lyca, sin pensarlo, abatió a las Brujas Resucitadoras con un solo cargador del Lanzador de Metralla, sin embargo, ya era tarde puesto que el ritual de resurrección había sido completado. El cristal de Sivarita reventó y el espectro que habitaba en su interior reunió los fragmentos putrefactos que había por toda la cámara reconstruyendo su cuerpo.

La Reina de la Camada observó fúrica a sus enemigos con su trío de ojos carmesí y chilló llamando a su progenie para defenderla. Los cánticos de Navih fueron interrumpidos cuando Lyca le disparó en el rostro con el Lanzador de Quemado provocando más que nada el acrecentamiento de su ira. La Bruja comenzó a moverse por toda la cueva usando las columnas de quitina endurecida para protegerse de los disparos.

Cuando Navih tenía la oportunidad, arrojaba conjuros de energía solar contra Lyca. Dichos conjuros tomaban la forma de esferas de fuego que al impactar explotaban creando un una esfera de fuego que abrasaba lo que estuviera a su alrededor.

Debido a que la Reina de la Camada se concentró mucho en exterminar a la mujer, no se fijó en Robiks quien le encajó sus Espadas de Arco. Navih chilló y expulsó llamaradas de su cuerpo para hacer retroceder al Scavenger. En eso, una ráfaga de proyectiles del Lanzador de Quemado atravesó el cuerpo de la Bruja quien junto sus manos al aire para crear una esfera de fuego que expulsara ondas de calor por toda la cámara, dándole el tiempo suficiente para buscar un lugar en el cual meditar y llamar a la Oscuridad.

Lyca y Robiks buscaron cobertura en las columnas de quitina mientras luchaban contra las hordas de Lacayos hambrientos. La mujer decidió reservar la munición del Lanzador de Metralla y optó por usar su Cañón de Mano para acabar con los Esqueletos Vivientes.

Entonces una serie de cánticos redirigieron la atención tanto de la veterana cazarrecompensas como de Robiks. Mientras que el Neopthept no podía comprender lo que estaba diciendo pero Lyca de alguna manera si podía hacerlo. Aquellos silbidos y chillidos que proliferaban de las fauces de la Reina de la Camada fueron cobrando sentido para ella y el dolor en su cabeza se hizo más fuerte.

Navih desapareció envuelta en llamas carmesí y dejó en su lugar a una sombra que proliferó de su cuerpo fuegos fatúos que poco a poco iniciaron un incendio que amenazó con fundir la caverna. La sombra de la reina de la camada era violenta y no estaba atada a la lógica de esa dimensión por lo que podía moverse libremente sin temor a los disparos que recibía por parte de sus enemigos.

Asqueada de repetir esa molesta sensación, Lyca volvió a activar la Pila de Xytarita con la que potenció los disparos del Lanzador de Metralla. Los proyectiles de la pesada arma atravesaron y dañaron de gravedad la cabeza del espectro de modo que consiguieron que Navih regresara de una brecha dimensional.

La Reina de la Camada rugió realizando un conjuro que le permitió traer de nuevo a su sombra a ese plano pero antes de poder reanudar el ataque, Robiks se adelantó y enterró una de sus Espadas de Arco contra su cabeza despidiendo una carga de energía eléctrica que fundió su osamenta, inflándose y explotando en una nube de cenizas.

Navih había perecido, sin embargo, su sombra permaneció en búsqueda de venganza. El espectro se desplazó velozmente por toda la caverna para luego aparecerse frente a Robiks a quien lo sujetó del cuello para asfixiarlo pero antes de cerrar su puño en su garganta, Lyca le disparó unas cuantas balas de su Halcón de Luna potenciados con la energía de la Xytarita que reventaron su cabeza, dispersando un pulso de energía oscura que apagó las llamas dejando todo en penumbra.

Lyca: Parece que ya acabamos aquí... Gulp.

Lyca cayó sobre sus rodillas sujetando con fuerza su estómago.

Robiks, Espada de la Cicatriz: ¡Lyca! ¿Estás bien? ¿Qué te ocurre?

Lyca: Nada... Gulp... Solo estoy un poco mareada... De todos modos, ¿donde está el generador?

Robiks, Espada de la Cicatriz: Más adelante.

Lyca se levantó ya recuperada de la corrupción de la Xytarita. Aquellos cánticos de la Bruja Nigromante todavía hacían eco en sus pensamientos. Ella siguió al Barón de la Cicatriz al fondo del nido donde quitina putrefacta bloqueaba el sendero que pertenecía a la estructura de la Pirámide de Horus.

Luego de caminar unos cuantos metros se encontraron frente a una puerta triangular. Robiks aplastó algunos bloques en una secuencia clave que permitió que el acceso se abriera. Apenas dieron unos cuantos pasos cuando el Barón de la Cicatriz se detuvo.

Lyca: ¿Qué pasa?

Robiks, Espada de la Cicatriz: Este hedor... No me gusta.

Lyca: Yo no huelo nada.

La penumbra era profunda apenas iluminada por unas antorchas que de alguna manera seguían encendidas. Juntos avanzaron con cautela y se detuvieron frente a un extraño artefacto que estaba siendo sujetado por unas extrañas estacas.

Robiks, Espada de la Cicatriz: Este es el generador. Pero estas cosas...

El Barón de la Cicatriz sujetó las estacas para retirarlas del generador el cual liberó una extraña onda de energía para luego apagarse por completo. La puerta que se encontraba al frente se abrió dejando pasar figuras envueltas en vendajes portando Calderos de Fuego los cuales azotaron contra el suelo liberando ondas caloríficas que perjudicaron tanto a Lyca como a Robiks.

Ambos retrocedieron a la vez para disparar contra los Calderos de los Devastadores causando una explosión que abrasó y desintegró al resto de criaturas en una nube de fuego. Robiks se acercó a inspeccionar los restos de aquellas bestias y Lyca lo imitó revisando uno de los cadáveres.

Lyca: Estas cosas... Solían ser Neopthept.

Robiks, Espada de la Cicatriz: No, son los Desdeñados. Carroñeros vagabundos. No son más que hombres muertos. Pero hay algo diferente en ellos. No pudieron haberse convertido en esto así sin más... Alguien lo hizo.

Lyca y Robiks abandonaron el generador del campo de fuerza cruzando el mismo camino por el que habían llegado los Devastadores llegando a una amplia plataforma con restos putrefactos de Desdeñados. Robiks no dejaba de hacer un gesto de mal gusto como si el olor del ambiente fuera insoportable.

Ignorando aquel desagradable aroma que pasaba desapercibido por Lyca, Robiks se aproximó al centro de la plataforma descubriendo un mecanismo que al activarlo reveló que la plataforma en la que estaban se trataba de un elevador el cual comenzó a ascender.

El silencio de la plataforma rozando la roca del trayecto vertical fue interrumpido por la fractura de la misma. Grandes grietas se abrieron dando lugar a más Devastadores que se arrojaron con fuerza contra el suelo estrellando sus Calderos de Fuego con la intención de que sus llamas incendiaran la estructura.

Robiks respondió con una violencia anormal. Blandió sus Espadas de Arco contra las momias vivientes dejando que la corriente eléctrica destrozara su piel putrefacta. El sonido de grietas abriéndose más arriba captó la atención de Lyca quien optó por usar su Cañón de Mano contra los Calderos de Fuego de modo que estos explotaban antes de que los Devastadores los estrellaran contra el elevador.


Salón de los Exaltados, Pirámide de Horus, Campos de Anukis, Kaliks

Al final, pasado cerca de un minuto, el ascensor llegó a la zona superior estacionándose frente a una puerta dañada. Cuando Robiks estaba por forzarla con sus Espadas vio del otro lado más de aquellas cosas devorando un cuerpo. Para cuando el Barón consiguió abrir la puerta, las momias se habían esfumado dejando atrás un rastro espectral azulado que hicieron a Robiks sujetarse el casco para impedir que le llegara esa esencia.

Lyca se aventuró a explorar el pasillo siendo capaz de visualizar aquel espectro azulado del cual podía escuchar unos susurros. Explorando un poco más la zona, la mujer se encontró con estandartes de una casa desconocida para ella. Lo que era extraño es que los cadáveres que había en el suelo pertenecían a otra familia que, a diferencia de la otra, eran familiares para Lyca.

Sin querer, Lyca pisó un artefacto metálico, similar a las estacas que sujetaban al generador pero más pequeño.

Lyca: Es otra de estas cosas.

Robiks, Espada de la Cicatriz: Es un amplificador sináptico. Es un dispositivo de control mental que la Casa de las Sombras usaba para hacer confesar los crímenes de los Desdeñados... Parece que todavía está activo.

Antes de poder revisarlo de cerca, el amplificador se elevó en el aire y disparó varias estelas de energía contra los cadáveres transformándolos en muertos vivientes que hambrientos se abalanzaron contra Lyca y Robiks sólo para acribillados con fragmentos de metralla.

Los pasillos hicieron eco a un rugido que provenía al fondo del pasillo donde había una sala con un Ogro Nigromante sometido por tres amplificadores. Alrededor había otra variante de Desdeñados que Robiks pudo saber que pertenecían a la Casa de las Sombras debido a sus rústicas vestimentas típicas de una creencia conservadora.

Mientras Robiks lidiaba con los Desdeñados, Lyca arremetió contra los artefactos los cuales al reventar liberaron al Ogro Nigromante de la subyugación. La criatura estalló en furia disparando proyectiles oscuros desde su ojo contra los Desdeñados.

De los huecos que había encima de la sala hicieron su entrada más Devastadores quienes quemaron el cuerpo del Ogro al golpearlo con sus Calderos de Fuego. La situación terminó por volverse en una masacre en el que los únicos sobrevivientes fueron ni más ni menos que los espectadores.

Lyca y Robiks siguieron avanzando cruzando por los pasillos de roca. Los símbolos que adornaban la pared escapaban de la compresión de ambos así como también lo que estaban haciendo los Desdeñados pero al llegar a la siguiente habitación donde había otro amplificador sometiendo a una manada de Lacayos.

Sobre una estructura metálica había un Saqueador, un Desdeñado de las Sombras, que usaba sus patrones mentales para controlar a los Lacayos. Justo antes de que se completara el enlace sináptico, Robiks arrojó una Granada de Choque que destrozó los frágiles cuerpos de los Lacayos y que desorientó al Saqueador quien recibió tal tiro de gracia de Lyca.

El posterior camino estuvo repleto de más salas donde los Desdeñados experimentaban con los Nigromantes. Cerca de la salida ya había un grupo de Acólitos doblegados completamente y que cooperaba con los Desdeñados. Lyca y Robiks se abrieron paso entre la multitud de muertos vivientes tomando la única ventaja de la fragilidad de los cuerpos de los nigromantes, sin embargo, la munición ya estaba escaseando y era cuestión de tiempo para que la suerte que tanto les había sonreído finalmente los abandonara.

Lyca: Recibo una señal de afuera pero hay mucha interferencia.

Robiks, Espada de la Cicatriz: Debemos estar cerca de la salida.

Lyca: Sé que a estas alturas no tiene caso preguntar pero, ¿ese Observatorio es tan importante como para que le cayera un meteoro de esos encima?

Robiks, Espada de la Cicatriz: Desde el principio de nuestros tiempos ha estado aquí. Se dice que el Observatorio de Hamaliel posee la ubicación exacta de todos los mundos en la galaxia.

Lyca: ¿Algo así como el mapa del tesoro definitivo? No entiendo, ¿por qué pondrían algo tan importante en un planeta como este?... Sin ofender.

Robiks, Espada de la Cicatriz: Ni nosotros lo sabemos. De lado a lo que vemos y enfrentamos todos los días siempre hay una verdad oculta. Después de todo, ¿como íbamos a saber que lo que hicimos en Ragnarok causaría esta crisis?

Lyca: Haces que me sienta un poco culpable.

Robiks, Espada de la Cicatriz: Todos lo somos de alguna manera. Pero tú impediste a los Corrompidos hacerse con el poder de Flauros. No sabemos que uso podrían haberle dado.

Lyca: No sé. Tal vez pudo haber sido mejor que estas rocas venenosas espaciales... Pero ahora que lo pienso...

Robiks, Espada de la Cicatriz: ¿Qué?

Lyca: Si lo que dices de este Observatorio es cierto entonces podría explicar porque no fue destruido por el meteoro. Tal vez ellos querían el Observatorio para ubicar más planetas que contaminar.

Robiks, Espada de la Cicatriz: Quizá... Pero ellos no son los únicos que pueden usarlo en su beneficio. Nosotros podemos usarlo para encontrar la Fuente de los Ecos.

Lyca: ¿La Fuente de los Ecos?

Robiks, Espada de la Cicatriz: Según Serkys, la única forma de detener el avance de la plaga es llegar a la Fuente y arrancar su raíz. Sólo así, el veneno será erradicado y todos los que han sido infectados volverán a la normalidad.

Lyca se detuvo unos momentos dejando que el Barón se adelantara unos cuantos metros. Sintió el veneno contaminando su cuerpo como si se estuviera acostando sobre espinas. Una Fuente de los Ecos, el lugar de donde nació el veneno que le ha ido consumiendo su vida, derrumbando sus pensamientos y doblegando su voluntad...

¿Realmente existía un lugar así? Era obvio que debía haberlo pero pensar que después de todo este tiempo (Aunque tal vez más de dos años era poco tiempo en realidad) no se había encontrado el lugar de origen de los Ecos implicaba algo más, una verdad oculta como le había mencionado Robiks.

¿Cómo sería aquel lugar? ¿Habría más cosas monstruosas como la que encontró en Kerberos ó algo mucho peor? Pensar en aquel lugar le daba dolor de cabeza. Honestamente, ya estaba cansada de estar en esa situación... ¿Era mucho pedir tener una vida normal junto con las pocas personas con las que había sentido calidez ó acaso tenía que afrontar algún castigo por sus pecados del pasado?... Que cruel y hermoso es el universo.

Robiks, Espada de la Cicatriz: ¡Lyca! ¿De verdad estás bien?

Lyca: Creo que tienes cosas más importantes de las que preocuparte.

Juntos nuevamente avanzaron a la última habitación adornada con estandartes de la Casa de las Sombras. Al menos cuatro amplificadores se encontraban colocados en cada esquina de la sala doblegando a un trío de Caballeros Nigromantes que se arrodillaban ante un voluminoso Desdeñado que usaba osamentas como armadura.

Robiks, Espada de la Cicatriz: ¡¿Zeltrosk?!

El Barón Desdeñado levantó su mirada interrumpiendo el enlace sináptico. Los Caballeros Doblegados giraron su trío de ojos hacia Lyca y Robiks observándolos con una mirada perdida incapaces de actuar por voluntad propia pero entonces levantaron sus Espadas de Oscuridad blandiéndolas hacia sus enemigos quienes retrocedieron unos cuantos metros para contraatacar.

Las osamentas de las cabezas de los Caballeros salieron volando al recibir los impactos de las armas del Scavenger y de Lyca. El Desdeño de las Sombras no hizo más que contemplar el caos que había creado alimentando el poder que había estado reuniendo desde la fragmentación de su cordura.

Robiks cargó contra el Barón Desdeñado pero al ser presa de varios recuerdos del pasado no pudo esquivar los proyectiles del Fusil Largo. Zeltrosk avanzó hacia un derrumbado Robiks con un amplificador sináptico en mano cuando una Granada de Choque se incrustó en su brazo detonando chispas de energía que lo hicieron tambalear. Cuando Zeltrosk volteó para ver a quien le había causado recibió el último cargador del Lanzador de Metralla que poseía Lyca en sus manos.

Zeltrosk levantó su Fusil Largo con el que disparo varios proyectiles de energía que hicieron a la mujer buscar una cobertura donde buscó entre los restos óseos alguna arma que le fuera de utilidad pero para su mala o buena suerte no tuvo más opción que usar el Halcón de Luna. Lyca colocó un cilindro nuevo en el Cañón de Mano y usando la Pila de Xytarita acertó un cargador entero en la cabeza de Zeltrosk provocándole heridas de las que brotó éter corrupto a chorros.

Antes de que Lyca pudiera hacerle más daño con otro cargador, el Desdeño de las Sombras tomó la Espada Oscura de uno de los restos de uno de los Caballeros y cortó el espacio abriendo una brecha dimensional por la que escapó. Lyca, mareada, se acercó a Robiks comprobando que estuviera bien viendo que éste estaba arrodillado ante el cuerpo de una figura robusta que ella pudo reconocer.

Robiks, sin decir nada más, sostuvo el cuerpo de Vorkis entre sus brazos lamentando en silencio la perdida de su viejo amigo. Lyca no intentó subirle el ánimo. Ella misma lo había dicho. Ahora había cosas más importantes por las que preocuparse. Ahora ella fue al frente donde una gran puerta triangular se abrió desplazando bloques a un lado y conectando a un puente que daba directo al Observatorio.


Arboleda Atlas, Observatorio de Hamaliel, Campos de Anukis, Kaliks

Rivirk, Escriba de la Lluvia (Radio): Baronesa, el escudo ha caído ¡Hay Desdeñados en el Observatorio!

Serkys, Lanza de la Lluvia (Radio): Acercáte lo más que puedas. No nos iremos hasta que el Eco sea purificado.

El cielo se distorsionó. El enjambre de esquifes que protegían el perímetro de las pirámides se habían desplazado hasta el centro donde estaba plantado el Observatorio. El Eco estaba a simple vista incrustando su mineral en la arquitectura ancestral e infectándolo con las toxinas de corrupción.

En el puente donde se encontraban Lyca y Robiks surgieron de las motas de éter Saqueadores armados con una especie de ballestas con los que disparaban discos de energía oscura. Antes de que la mujer y el Barón pudieran defenderse, uno de los Esquifes se dirigió a su posición prestando apoyo contra los Desdeñados con sus cañones de energía.

De unos cuantos proyectiles, los cuerpos de varios Desdeñados se incineraron dejando unos cuantos sobrevivientes que desaparecieron dejando un rastro de éter corrupto. El Esquife descendió un par de metros más para desplegar una escuadra mixta de guerreros de la Cicatriz y de la Lluvia. Serkys fue la última en salir para reunirse directamente con Robiks palideciendo al ver a Vorkis sin vida en sus brazos.

Serkys, Lanza de la Lluvia: Quien haya hecho esto, lo pagará.

Robiks, Espada de la Cicatriz: ...Fue Zeltrosk.

Serkys, Lanza de la Lluvia: ¿Zeltrosk? Pero... Es imposible. Él no podría...

Robiks, Espada de la Cicatriz: Lo vimos hace un momento... No dejemos que su muerte haya sido en vano. Vamos a terminar con esto.

Rivirk, Escriba de la Lluvia (Radio): Baronesa, ¡Los Desdeñados se han apropiado del Observatorio!

Mientras Robiks dejaba el cuerpo del Barón de la Piedra en el Esquife, rastros de éter oscuro salieron del Observatorio y de éstos surgieron más Desdeñados tanto de los críminales como de la Casa de las Sombras ofreciendo una resistencia formidable en el camino que llevaba al interior del complejo.

Lyca y los Scavengers respondieron. Ahora equipados con munición y equipamiento especial pudieron repeler la primer defensa compuesta por Devastadores. Con su Fusil de Detencion, Serkys reventó los Calderos de Fuego dando como resultado una reacción en cadena que incineró a los posteriores enemigos. Al fondo, Saqueadores conformaban la segunda defensa a la que Robiks sin compasión y dejado por la furia obliteró a las momias con sus Espada de Arco.

Lyca no se quedó atrás, a diferencia de los Neopthetp, ella tenía otras motivaciones por las que estar ahí. Si averiguaba la localización de la Fuente de los Ecos podría terminar con la crisis que comenzó en Ragnarok y finalmente, si la UNSC cumplía con su palabra, viviría en paz en su hogar. Esa era la única motivación por lo que ella avanzó firmemente.

Las defensas exteriores del Observatorio de Hamaliel cayeron. La escuadra se adentró en el interior del complejo donde una manada de Engendros Desdeñados intentaron abalanzarse sobre ellos para explotar la Xytarita líquida que había en su interior.

Serkys, Lanza de la Lluvia: Están usando el veneno para transformar sus cuerpos. Se han vuelto sirvientes de Flauros.

El interior del Observatorio estaba dividido en tres amplias habitaciones. La arquitectura y estilo de diseño era completamente diferente a lo que Lyca había visto antes, tanto que incluso llegó a pensar que estaba en el interior de alguna titánica criatura. Había una formalidad, naturalidad y precisión en cada aspecto del interior del Observatorio, algo que ni siquiera los Forerunner podrían igualar.

Robiks, Espada de la Cicatriz: ¡Ahí está!

Un corte en el espacio. Zeltrosk, Desdeño de las Sombras, surgió de una brecha dimensional permitiendo que el espacio interior hiciera eco de sus aullidos con los que llamó a más Desdeñados de la muerte. Antes de que Serkys pudiera disparar contra el Barón Desdeñado, éste se desvaneció dejando un rastro de éter oscuro el cual la escuadra siguió hasta la siguiente habitación.

La presencia de Xytarita se hizo más fuerte. A pocos metros se podía ver el Eco consumiendo el Observatorio desbordando toxinas que obligó a los Scavengers protegerse con cristales de Sivarita. Un rugido sacudió la simetría de ese espacio dando lugar a una Abominación Desdeñada que disparó potentes cargas venenosas de las palmas de sus manos.

Por encima se posicionaron un par de Saqueadores que arrojaron amplificadores sinápticos modificados para proporcionar sobreescudos a sus aliados Devastadores. Serkys junto con sus aliados hicieron lo posible para acabar con los francotiradores mientras que Robiks y sus compañeros se concentraron en los Devastadores. Lyca, por su parte, usó su Halcón de Luna para abatir a los Engendros antes de que los alcanzaran y luego de colocar otro cargador redirigió sus disparos potenciados con la Pila de Xytarita contra la Abominación.

Las balas potenciadas atravesaron lo que quedaba de cabeza de la criatura haciendo que se retorciera y tambaleara. La bestia, al recuperarse, asotó sus manos contra el suelo disparando pulsos tóxicos que repelieron a los Scavengers pero ante Lyca no supusieron ningún problema puesto gracias a la mochila propulsora de su armadura pudo desplazarse por la habitación consiguiendo acertar otro montón de balas en la cabeza de la Abominación

Una vez eliminada la resistencia Desdeñada, la escuadra avanzó hasta la siguiente habitación donde la entrada del Eco estaba parcialmente abierta. Cuando iban a expandir el hueco de entrada más espectros surgieron del interior. Un último grupo de Saqueadores era la última resistencia que podían ofrecer los Desdeñados.

Lyca: Esto no tiene fin.

Los soldados de la Cicatriz y de la Lluvia rápidamente se ofrecieron a contener a las momias vivientes el tiempo suficiente como para que sus líderes pudieran adentrarse en el meteoro, sin embargo, Robiks se negó unos momentos en dejar atrás a sus compañeros para luego ahorrarse las discusiones y ser forzado a seguir adelante.


Cámara de Mastema, Interior del Eco de Oscuridad, Campos de Anukis, Kaliks

Adentro del interior del Eco, Lyca, Robiks y Serkys se encontraron con un gran pasillo repleto de Desdeñados quienes se abalanzaron contra ellos en un desesperado esfuerzo por impedir que se adentraran más. Robiks les negó su tarea destrozando sus cuerpos con su Lanzador de Metralla.

Por encima, donde había Saqueadores, los cuerpos de los muertos vivientes caían despojados de la vida por obra del Fusil Largo de Serkys quien veía con gran disgusto el lugar donde se encontraba. Al frente estaba Lyca quien, atormentada por los susurros que se iban haciendo cada vez más fuertes, reventaba las cabezas de los enemigos con su Cañón de Mano.

Lo que parecía un gran estandarte de la Casa de las Sombras fue arrancado por Robiks encontrando del otro lado un hueco que llevó a los tres a la cámara principal del Eco donde en el centro yacía un trono de huesos en el que Zeltrosk se encontraba sentado y del cual tomó una Escopeta, la Ambición del Doblegamentes, con la que apuntó a sus contrincantes y disparó perdigones venenosos que al caer en el suelo plantaban fragmentos de Xytarita que contaminaban el aire.

Seguido de eso, Zeltrosk alzó la mano llamando a sus esbirros quienes acudieron brotando del suelo y expulsando flamas púrpuras de sus cabezas. Lyca, Robiks y Serkys juntaron sus espaldas al verse rodeados y se concentraron en repeler a los enemigos para luego atacar directamente al Desdeño de las Sombras quien respondió disparando más perdigones con la Ambición del Doblegamentes.

El espacio se hizo abrumador con cada vez que los fragmentos de Xytarita se iban expandiendo. Incluso con los cristales de Sivarita, Robiks y Serkys fueron limitados en cuanto a movimiento permitiendo a los Desdeñados aprovecharse de esa debilidad para acorralarlos. Sin embargo, Lyca, a pesar de que ya sentía un profundo malestar, usó la Pila de Xytarita y con ella repelió a las momias vivientes para luego dirigir sus ataques contra Zeltrosk fragmentando la osamenta que recubría su cabeza.

El Desdeño de las Sombras tambaleó y detrás de él, lo que todos creyeron que era un trono reveló su forma. Materia oscura llenó el hueco que había formando una especie de portal por el cual Zeltrosk huyó.

Serkys, Lanza de la Lluvia: ¡Se está escapando!

Robiks, Espada de la Cicatriz: ¡No podemos perderlo!

Los Barones se adentraron en las toxinas conteniendo la respiración el mayor tiempo posible y junto con Lyca siguieron el rastro de éter corrupto donde todo se oscureció para ellos.


Reino de Zeltrosk

Al abrir los ojos, Lyca y los Barones se encontraron envueltos en un tornado de sombras donde cefalópodos gigantes flotaban por los aires con tranquilidad. Se encontraban en una plataforma rodeada de más tronos similares al que había en la Cámara de Mastema. Los susurros se hacían más fuertes.

Lyca: ¿Donde estamos? ¿Qué es este lugar?

Serkys, Lanza de la Lluvia: Es... Un Mundo Trono.

Robiks, Espada de la Cicatriz: ¿Un Mundo Trono? ¿Cómo consiguió Zeltrosk un Mundo Trono tan grande?...

Lyca: Oigan... No entiendo... ¿Qué...? ¿Qué es un Mundo Trono?

Serkys, Lanza de la Lluvia: Un espacio cercano a las Profundidades. Creados al matar individuos poderosos. Pero eso solo debería funcionar con los del Enjambre... Oh, maldito Zeltrosk.

Uno de los tronos se abrió y varios pares de brazos empujaron al interior la auténtica forma de Zeltrosk mostrada como una versión gigantesca de sí mismo. Antes de poder recibir daño de sus enemigos, el Desdeño de las Sombras hizo aparecer un par de amplificadores sinápticos que le proporcionaron un impenetrable escudo.

Lyca y Serkys destruyeron los amplificadores haciendo a Zeltrosk vulnerable a Robiks quien atacó sus piernas con sus Espadas de Arco. El Desdeño de las Sombras resintió el dolor ahora estando en su reino ascendente era completamente vulnerable así que al dar un potente pisotón generó una onda expansiva que expulsó al Barón de la Cicatriz dándole tiempo a regresar por la brecha dimensional.

De la misma grieta salieron Desdeñados funcionando como infantería para hacer todo lo posible para eliminar a la veterana cazarrecompensas y a los Barones. Los susurros se hacían más fuertes. Había algo en lo profundo de ese lugar que acosaba a Lyca y la hacía sentir terriblemente mal como si alguien estuviera viendo con los mismos ojos que ella y sintiendo los impactos de las balas con su misma piel.

El segundo trono se plagó de materia oscura y Zeltrosk salió de ella para arrojar más amplificadores que proporcionaran escudos a sus esbirros pero que además liberaban llamaradas que reducían el espacio de maniobra de sus enemigos. Lyca y los Barones intentaron deshacerse de los artefactos lo más pronto posible para luego acribillar a las momias vivientes y, finalmente, concentrar sus disparos en el Barón Desdeñado.

Zeltrosk resintió el dolor pero aún podía soportarlo. El Barón Desdeñado arrojó un amplificador modificado para servir como una especie de atractor gravitatorio que sujetó tanto a Lyca como a los Scavengers para inmovilizarlos el tiempo suficiente como para que él se pudiera dirigir a la mujer.

Zeltrosk, Desdeño de las Sombras: ¿No escuchas los susurros? ¿No sientes el poder? Pronto lo contaminará todo. A ti también...

Lyca: Cállate... Cállense... ¡Déjenme en paz!

Los susurros se habían vuelto gritos que irritaban a Lyca. Desesperada, la mujer, al librarse del atractor gravitatorio, vació el cargador de su Cañón de Mano contra la cabeza del Barón Desdeñado que expulsó éter corrupto a chorros obligándolo a resguardarse de nuevo en la brecha dimensional dejando atrás a otro grupo de Desdeñados para cubrirlo.

Las momias vivientes presentaban un aspecto aún más demacrado. Eran mucho más violentos y preferían causar daño a buscar protección. Robiks y Serkys hicieron uso de sus armas de las cuales les quedaba poca munición por lo que no les quedó más que recurrir al combate cuerpo a cuerpo pero en vista de que estaban luchando contra un ejército de hambrientos muertos vivientes era prácticamente un suicidio.

Lyca se apresuró a ayudar a sus aliados, acabando con las putrefactas bestias. Entonces, otra trono se abrió y Zeltrosk les arrojó otro atractor gravitatorio que los arrastró a un punto donde él se aventó liberando un pulso necrótico. La mujer y los Neopthept salieron arrojados contra el precipicio de la plataforma que formaba el Mundo Trono pero gracias a que Serkys enterró su lanza, todos pudieron sujetarse para permanecer arriba.

En eso, Zeltrosk colocó un par de amplificadores y llamó a más de sus Desdeñados. Robiks se puso de pie inmediatamente para enfrentar a las momias a las que obliteró en el momento en que Serkys neutralizó los artefactos. Sin ellos, el Barón Desdeñado se mostró vulnerable una vez más por lo que intentó refugiarse de nuevo en una brecha dimensional sin darse cuenta de que Lyca se había escabullido para emboscarlo y con la fuerza de la Pila darle una fuerte patada para que cayera en el centro del Mundo Trono.

Zeltrosk escupió sangre y su cabeza expulsó más éter corrupto. La osamenta de su cabeza de había partido. Antes de que pudiera levantarse, Robiks atravesó su abdomen con sus Espadas de Arco y Serkys cortó parte de su cuello con su lanza causando accidentalmente que éste liberara el éter corrupto de su cuerpo.

El Barón Desdeñado tomó oportunidad de que sus enemigos retrocedieron por el éter y tomó una de las Espada de Arco del Barón de la Cicatriz con la que planeaba cortar su cabeza pero nuevamente Lyca intervino al sujetarse de la espalda de Zeltrosk para impulsarse en el aire a cierta altura para luego dejarse caer con la fuerza de su mochila propulsora.

El puño de Lyca cayó fuertemente en lo que quedaba de cráneo del Barón Desdeñado quien sujetó a la mujer antes de que cayera al suelo para patearla dejándola fuera de combate. Lyca luchó por levantarse. Lo había dado todo esperando que ese golpe potenciado con la energía de la Xytarita acabara con el Desdeño de las Sombras. Su cuerpo le ardía y su cabeza estaba completamente ensordecida por los gritos. Solo podía ver la imponente figura de Zeltrosk acercándose a ella lentamente con una de las Espada de Robiks.

Zeltrosk, Desdeño de las Sombras: La Oscuridad es el final de la evolución y en ella sucumbirán...

El Barón Desdeñado se detuvo cuando Robiks atravesó su corazón con su otra Espada de Arco. Seguido de eso, Serkys cortó el brazo con el que Zeltrosk sostenía el arma con su Lanza de Sivarita. Antes de caer herido de muerte, el Desdeño de las Sombras expulsó un pulso venenoso que intoxicó momentáneamente a los Barones pero que para Lyca fue mortal. La Xytarita se filtró en sus pulmones sofocándola y dejándola sin aire sintiendo como el veneno se condensaba por su cuerpo.

Sucedió de nuevo. Toda esa concentración de Xytarita fue redirigida al equipamiento de la armadura de Lyca distribuyendo una misteriosa fuerza por su cuerpo que desembocó en sus dedos. Ese poder tomó la forma de afilados cuchillos de luz oscura con los que Lyca usó para cortar en trozos el cuerpo de Zeltrosk sin dejar ni siquiera la última gota de éter corrupto.

Aquella fuerza misteriosa abandono a la mujer. Lyca cayó sin fuerza, debilitada física como mentalmente. Los gritos se volvieron susurros pero aún seguían molestándola como si tuviera una terrible resaca. Esa sensación empeoro cuando la plataforma donde se encontraban comenzó a temblar.

Robiks, Espada de la Cicatriz: ¡¿Ahora que sucede?!

Serkys, Lanza de la Lluvia: No lo sé.

Lyca: Tenemos... Tenemos que irnos... Rápido...

Lyca cayó desmayada. El Mundo Trono estaba colapsando sobre sí mismo. Matería oscura comenzó a inundar la plataforma y los pulpos flotantes la sujetaron con sus inmensos tentáculos para tirarlo al agujero negro que había en el ojo de la tormenta.

Robiks tomó el cuerpo de Lyca y junto con Serkys corrieron hacia la brecha dimensional que permanecía abierta que los regresó al Observatorio de Hamaliel. La escuadra había conseguido eliminar a los Desdeñados como habían jurado y encaminaron a sus líderes a la salida puesto que el Eco igualmente estaba por colapsar amenazando con consumir el complejo.


Arboleda Atlas, Observatorio de Hamaliel, Campos de Anukis, Kaliks

La Baronesa de la Lluvia y el Barón de la Cicatriz, con Lyca entre sus brazos, junto con la escuadra mixta abordaron el Esquife para adentrarse inmediatamente en una brecha de distorsión. El Eco explotó consumiendo gran parte del Observatorio de Hamaliel dejando en su lugar un hueco vacío como único recordatorio de su existencia.

La intensidad del estallido que retumbó cielo y tierra hace que por poco el Esquife cayera. Lyca seguía ida. No podía moverse ni hablar pero conservaba su visión que gradualmente se fue oscureciendo. Sólo quedó su sentido del oído con el que escuchaba los gruñidos de desesperación de Robiks cuando entonces todo ruido a su alrededor fue enmudecido.

Su cuerpo se cayó o esa fue la sensación que tuvo. Algo la estaba arrastrando a un vacío negro del cual no podía escapar. Todo esfuerzo era inútil. Su voluntad había sido doblegada. En sus venas podía sentir como restringían sus movimientos y estrujaban su cerebro. Los susurros resonaban en su mente. Palabras que entendía y a la vez no comprendía.

Una corte. Un sótano. Un matadero. Un jardín. Una cámara. Un reino. Una habitación. Una jaula. Un vacío. Un equinoccio.

Ideas que daban vueltas infinitas formando círculos completos y perfectos. Circundando una fortaleza. Un paralaje. Una cúspide. Un plano. Un sitio ¿De qué? De estrellas ¿Qué estrellas? Estrellas susurrantes. Todas ellas rotando alrededor de un sol negruzco apenas cálido donde puedes pasar días y noches contando los planetas que giran en torno a ellos... Pero ahora ya no hay planetas. Ya no.

Ahora podría estar en cualquier lado pero siempre están esas estrellas bañadas por el universo. O quizá sea otra cosa completamente. Una muchedumbre de almas conscientes, algunas descendentes pero otras de menor calidad, donde todo el mundo espera o flota por ahí, o rebota entre dimensiones.

Ella es ajenas a la naturaleza y lógica de ese lugar, al menos esa es la sensación que cree tener. El calor de una de las estrellas se le acerca. Es tan familiar pero se repelen. Hay resentimientos. Cruza por el mar de gritos por todas las demás y la hacen recordar sucesos de su existencia. Sigue sin poder ver ni moverse pero podía sentir.

Otro sol. Una sensación cálida y vagamente familiar. En un principio se sintió cómoda pero no tardó en descubrir el engaño y con su mente perforó la corrupción. No se lo iba a dejar tan fácil pero aquella cosa era igual de terca. Su visión le fue devuelta de poco en poco pero solo podía ver lo que esa cosa quería que viera. Algo sin forma que le recordó lo que más odiaba de sí misma. Un pasado que pretendió olvidar hace apenas un par de años. El calor de sus emociones la castigó. Quemó sus pecados y le ofreció caridad.

Karzerem de la Codicia: Me buscaste en la profunda oscuridad. Encontraste al mismísimo demonio. No soy más dios que tú. Pero no luchaste contra mí. Fuiste inteligente, porque tu mente es tu mejor arma. Otros si lucharon mientras ellos observaban.

Algo sujetó sus manos con fuerza. Ella luchó para quitárselo de encima.

Karzerem de la Codicia: El descubrimiento tiene un precio. La curiosidad acarrea consecuencias. No estás preparada. Busca tu juicio. Crece pero no intentes entender. Cuando sea el momento te lo quitaremos y te alegrarás.


Media Hora Después...

Santuario de Bastis, Campos de Anukis, Kaliks

Lyca despertó de un sobresalto. No recordaba nada de lo que sucedió después de acabar con Zeltrosk pero tuvo la sensación de que había tenido una pesadilla. Al recostarse, un ardor recorrió su cuerpo y el aire que inhaló quemó sus pulmones. La Pila de Xytarita se activó y su estado se regularizó.

Serkys, Lanza de la Lluvia: Ya despertaste.

Lyca: ¿Dónde estoy? ¿Qué pasó?

Serkys, Lanza de la Lluvia: Lo conseguiste. A pesar de haber ido en contra de las profecías. La Casa de la Lluvia ha visto muchos futuros pero tú no estás en ninguno de ellos... Me hace pensar en que si todas nuestras creencias han estado equivocadas.

Lyca: Nadie puede saberlo. Ya se lo dije a Robert una vez: deben pensar por ustedes mismos sabiendo que es lo correcto. No confíen en nadie más que en ustedes y solo así sabrán de quien es la culpa... Solo así sabrán lo que deben hacer para compensar sus errores.

Silencio. Fue un momento que la Baronesa usó para reflexionar sobre sus ideales. Robiks entró a la habitación.

Robiks, Espada de la Cicatriz: ¿Funcionó la Sivarita?

Lyca: ¿Sivarita?

Serkys, Lanza de la Lluvia: El veneno se expande exponencialmente en tu cuerpo cada vez que destruyes un Eco. De no haber hecho algo pudiste haber sucumbido. Afortunadamente, Robiks te trajo a tiempo e infundimos Sivarita para contrarrestarlo. Parece que funcionó, sin embargo, no es una solución sino que ralentizará la corrupción.

Lyca: Entiendo ¿Qué hay del Observatorio?

Robiks, Espada de la Cicatriz: El Observatorio fue destruido. No quedó nada.

Lyca: ...

Robiks, Espada de la Cicatriz: La UNSC ha llamado por ti. Te espera tu nave para partir cuando quieras.

Lyca se levantó sin decir ni una palabra. La esperanza de encontrar la Fuente de los Ecos se había perdido en las arenas. Al subir al vehículo, ella recibió la llamada entrante de la Unidad Aurora.

Euryale (Radio): Lyca, ¿cuál es la situación?

Lyca: Kaliks está limpio.

Euryale (Radio): Tu papel fue fundamental. Pero esto aún no ha terminado. Un equipo de investigación ha asegurado el UNSC Whitesnake y ha obtenido un mensaje encriptado. Para nuestra sorpresa, el mensaje dice que los Splicers están establecidos en una remota colonia Sangheili. Es muy posible que uno de estos "Ecos" se haya estrellado ahí también. Tenemos que actuar cuando antes. Debes destruir el Eco y detener la contaminación. Para ayudarte, la UNSC planea un ataque a escala planetaria de la colonia. El ataque dará comienzo tan pronto estemos listos. Mientras tanto, ve a ese planeta e investiga a que nos enfrentamos.

Lyca: Entendido.

Antes de partir, Lyca echó un vistazo fuera de la cabina de pilotaje donde ambos Barones la veían. Había sido todo un día de emociones. Decir si fueron buenos o malos ya era cosa aparte. Ella había creído que jamás volvería ver a Wolf y, de cierta forma, lo encontró. Pensó que jamás verías a los nobles Barones de la raza de los Neopthept y entonces sus destinos se cruzaron de nuevo.

Las despedidas son difíciles especialmente si desconoces cuanto tiempo pasará para el próximo reencuentro. Tal vez esa sería la última vez que vería a Robiks y a Serkys. Lyca levantó un pulgar en alto a los Barones y les sonrió confiada. Su nave se elevó y desapareció en el horizonte.

Serkys, Lanza de la Lluvia: Entonces... Zeltrosk... Quiero creer que Vorkis y la Casa de la Piedra pueden descansar en paz ahora que el Mundo Trono creado con sus muertes fue destruido.

Robiks, Espada de la Cicatriz: Todavía tenemos trabajo que hacer.

Serkys, Lanza de la Lluvia: ¿Crees que ella lo logre? Todas las profecías se han distorsionado...

Robiks, Espada de la Cicatriz: No nos queda nada más que confiar. Nada está escrito. El futuro lo decidimos nosotros.

Serkys, Lanza de la Lluvia: Aun así, sigo temiendo de este futuro.

El Barón de la Cicatriz giró hacia donde observaba su compañera. Un auspicio dejado por sus ancestros con un significado incomprendido. La última profecía perdida. Un círculo completo y perfecto.

Viejos Amigos

Fundición Qytet, Antiguo Territorio de Warum, Selene, Sistema Zarom

Los mundos fábrica de los Splicers no eran de lejos sus mayores secretos. En la época que sucedió a la Gran Guerra, una de las primeras cosas en la que el UNSC se enfocó fue ubicar y desmantelar dichos planetas para que jamás volvieran a ser utilizados; una labor que se volvió prioritaria en el inicio del Conflicto de la Tormenta.

Varias decenas de mundos fábrica fueron encontrados por la humanidad para ser reutilizados como bases de operaciones y como puestos de vigilancia para ciertos sectores de la galaxia. Esas fueron las palabras que Lyca alcanzó a leer del informe de su misión antes de ser hipnotizada por el aura azulada que desprendía la circunferencia de su siguiente objetivo: Selene.

Al cruzar la atmósfera planetaria, la mujer se encontró ante un panorama cubierto de nubarrones oscuras y ruinas de un tornado de pesadillas. Los mares se habían secado y la tierra se había vuelto infértil. Donde debían encontrarse unos hermosos jardines ahora sobresalían del suelo unos enormes cristales de Xytarita. Todo aquello que había sido diseñado para vivir había sucumbido a la corrupción del veneno.

Ver eso le hizo entender a Lyca de lo que eran capaces esos Ecos Oscuros de los cuales uno de ellos se había estrellado en el centro de una ciudad perteneciente a alguna antigua familia Sangheili donde ahora se alzaba una fortaleza arquetípica de los Splicers, el epicentro de lo que debía tratarse del mundo fábrica más importante hasta la fecha.

Lyca aceleró su nave para aproximarse al lugar de colisión activando a la vez el sistema de ocultación para pasar desapercibida. Se adentró en la ciudad que rebosaba un nivel exagerado de toxicidad que, combinado con la lluvia ácida, corrompía y desgastaba la capa exterior de su nave. Lyca tuvo que desplazarse entre los edificios teniendo extremo cuidado con las patrullas para luego estacionarse en una pista de aterrizaje que servía de antesala a la Guarida de los Simbiontes.

Vector Miles (Radio): Lyca, la flota está en órbita. Todo está a punto para la ofensiva, sin embargo, un campo de fuerza rodea la guarida y nos impide aterrizar.

Lyca: ¿Un campo de fuerza? ¿Como no lo vi venir?

Vector Miles (Radio): Una vez que neutralices la barrera iniciaremos la invasión. Buena suerte, Lyca.

Suspirando de fastidio, Lyca salió de su nave desplazándose velozmente hacia una cobertura. Entonces, la mujer asomó su cabeza para analizar el entorno descubriendo que la entrada de la guarida se encontraba igualmente protegida por la barrera de energía pero también se dio cuenta de que ésta era conducida a través de unos cables absurdamente gruesos que provenían de una torre tenebrosa no muy lejos de donde ella estaba.

Una patrulla de Splicers apareció en ese momento para dar a conocer una serie de indicaciones provenientes de quien quiera que fuera que estuviera al mando. Uno de los científicos Sangheili creyó haber visto algo por el rabillo del ojo en la pista de aterrizaje así que fue a investigar. En silencio, el Splicer preparó su Rifle de Plasma y luego de inhalar el tóxico aire se apresuró a encarar lo que había del otro lado de una pila de cajas.

La angustia del Sangheili desapareció. No había nada. De seguro estaba experimentando alguna alucinación del Mal de Xytar a pesar de que le habían mencionado que eso era algo de lo que ya no se debía preocupar. Sin embargo, la confusión del Sangheili regresó a él cuando notó que la identificación que portaba en su cintura había desaparecido.

Lyca vio a varios metros como el Splicer regresaba con sus compañeros preguntando ferozmente donde estaba su identificación. Esbozando una sonrisa burlona, la mujer tomó la tarjeta para acceder a un edificio que conectaba esa zona con la torre generadora. Inicialmente pensó que todo sería pan comido, después de todo, por más mutantes y corrompidos que estuvieran, los interiores de los pasillos diseñados por los Sangheili solo eran extraños visualmente. Todas las puertas laterales debían tratarse de bodegas donde almacenaban armas o suministros.

Pasados varios minutos, Lyca se detuvo negándose a afirmar que se había perdido y pateó con fuerza la pared abriendo un hueco a un pasillo que para su suerte se encontraba vacío.

Nicholas Binect (Radio): (Interferencia) ¿Me recibe alguien? Repito. Aquí...

Lyca: ¡Shhh! Baja la voz ¿Quién eres?

Nicholas Binect (Radio): (Interferencia) Por fin... Spartan Binect del Equipo de Reconocimiento Umbra.

Lyca: ¿Reconocimiento? ¿Qué hacen aquí? Se suponía que yo iba a encargarme del escudo.

Nicholas Binect (Radio): (Interferencia) Fuimos enviados por Euryale a evaluar el perímetro pero los Splicers nos encontraron y nos encerraron.

Lyca: ¿Y como es que puedes comunicarte?

Nicholas Binect (Radio): (Interferencia) En un descuido conseguimos liberarnos pero no podemos salir de esta torre. Ya hace tiempo que los Splicers se fueron y hemos conseguido averiguar información de cómo llegar al Eco pero no sé cuánto podremos aguantar sin...

La comunicación se cortó abruptamente. Antes de actuar, Lyca reflexionó unos momentos el simple hecho de que los Splicers hubieran decidido tomarlos como prisioneros. La única conclusión a la que pudo llegar era que los habían detenido para usarlos como sujetos de prueba para algunos de sus desquiciados experimentos, sin embargo, todavía había algo, una sensación que hacía a la mujer sentirse incómoda y el hecho de que dio la casualidad de que las comunicaciones con el Wind and Fire se cortaron impidiéndole confirmar si la presencia del Equipo Umbra era verídica, agravaron esa sensación.

De todos modos tenía que ir a la torre y si de paso se encontraba con los Spartan entonces facilitaría aún más las cosas. Sujetando firmemente su Halcón de Luna, Lyca se aventuró por el resto de pasillos llegando a uno de mayor longitud repleto de varias puertas que conectaban con salas de experimentación. Al final se encontraba una puerta con seguros fuertemente colocados pero que no supusieron ningún problema para la credencial robada que servía como una especie de llave maestra.

Del otro lado se encontraba un solitario ascensor. Lyca se posicionó encima de la plataforma provocando que un panel holográfico apareciera frente a ella. Ella activó el comando de ascenso y la plataforma respondió con un curioso sonido antes de elevarse.


Torre del Abandono, Antiguo Territorio de Warum, Selene

El ascensor finalmente se detuvo luego de subir varios metros. Lyca esperaba encontrarse con guardias de seguridad o algo por el estilo pero sólo se topó con una habitación administrada por máquinas de trabajo las cuales no supusieron un contratiempo puesto que se limitaron a seguir sus indicaciones en pos de proseguir con su labor.

No pasó mucho para que Lyca concluyera que se encontraba en una bodega de suministros almacenados en cajas y que precisamente era la función de las máquinas distribuirlas por la ciudad a través de conductos similares a los que conducían la energía a la barrera. Lyca avanzó con precaución agudizando sus sentidos esperando cualquier cosa que pudiera tomarla por sorpresa y en eso una pila de cajas cayó bruscamente al suelo, asustándola un poco.

Hubo un silencio incómodo que más tarde fue interrumpido por el sonido de una risa burlona. Lyca se incómodo más pero decidió ignorarlo al convencerse que alguna de las máquinas tiró las cajas y que posiblemente estuviera rechinando por falta de aceite... Suponiendo que los Splicers lo usaran para engrasar sus máquinas.

Con su arma en alto, Lyca exploró la bodega. Un sonido inquietante hizo que se frenara para rápidamente buscar la fuente encontrando el cadáver de un Sangheili empalmado en una puerta automática que intentaba cerrarse. Lyca se acercó a inspeccionar el cuerpo pero apenas lo rozó con sus dedos cuando éste se desintegró como si estuviera hecho de arena.

Lyca se limpió la mano y cruzó al otro lado. Ahora estaba en una amplia sala llena de cubículos donde yacía una auténtica masacre. Decenas de cuerpos destrozados se encontraban esparcidos por el suelo presentando la misma herida como si algo los hubiera mordido hasta la muerte aunque al verlos más de cerca era como si en realidad algo los hubiera succionado hasta dejarlos secos.

De nuevo silencio. Los pasos de Lyca eran lo único que resonaba en la sala hasta que un puente que conectaba el nivel superior del laboratorio se desplomó frente a ella. Ese lugar parecía una de esas casas del terror que había en las ferias, y con lo mucho que Lyca despreciaba esos lugares pensó que estar en cualquier otro lugar era mejor.

Apenas la mujer dio un paso cuando su pie aplastó un DataPad. Ella lo tomó y notó que a pesar del daño todavía funcionaba así que decidió leer la entrada. Era un archivo incompleto extraído de alguna biblioteca, al parecer alguien lo estaba traduciendo de un idioma que ella desconocía a Sangheili por lo que solo podía hacer una interpretación. El archivo decía lo siguiente:

"...la ceremonia conocida como "tomar los auspicios". La figura principal de esta práctica era el augur, un sacerdote que examinaba el comportamiento y movimiento de las aves para extrapolar de ello la voluntad de los dioses. Durante un tiempo, la guerra, la política y el comercio se guiaban por los dictados de estos sacerdotes especializados... Otro tipo de sacerdote especializado en adivinación en la antigua civilización San 'Shyuum era el arúspice. A diferencia de augur, que creía conocer el futuro mediante la observación de elementos del mundo natural, los arúspices hacían sus predicciones sacrificando animales en una práctica de intercambio de carne por conocimiento. El animal elegido era purificado previamente en aguas sagradas antes de su sacrificio; después se les sacaban las entrañas cuidadosamente y se examinaba todo en busca de signos de eventos venideros. Fue precisamente un arúspice, Urd Nast, el que advirtió a los Jerarcas sobre el peligro en Sanghelios..."

Lyca sabía de la existencia de los San 'Shyuum pero jamás había visto uno con vida. Hay rumores de que después de la Gran Guerra se extinguieron o que se mantienen ocultos en algún lugar del espacio. Hubo quienes decían que fue precisamente por ellos que al envidiar a la humanidad crearon al Covenant para exterminarlos y así reclamar su título como sucesores de los Forerunner. Quien sabe. Uno escucha tantas cosas que ya no se sabe que era realidad o que era ficción.

Con el puente estorbándole el paso, Lyca tuvo que entrar a uno de los cubículos donde había varios contenedores de cristal rotos. Fue una sensación de Deja Vú muy extraña que el frío que hacía en ese lugar en particular lo remarcaba. En el suelo, junto a otro cuerpo seco de un Splicer, había otro DataPad activo y Lyca lo tomó para poder averiguar que había sucedido. Abrió la última entrada y se encontró con un reporte reciente:

"Estas instalaciones solían conformar una base de datos conteniendo información relativa a la Familia Warum, la representante de los Sangheili en el Covenant. Se procedió como estaba indicado a la reconversión de una instalación apropiada para creación y experimentación de las muestras recuperadas de la Estación Naraka... Entre los distintos tipos de Bioarmas, no dudamos en recrear a los Metroid. Se aconsejó la criogenización ante posibles pérdidas de control de los especímenes... Días después, la eclosión de los primeros fue completada. La primera cría en nacer presentó una actitud peculiar a lo esperado pues parecía estar sumamente interesado en mi bienestar, siendo un tema para futuras investigaciones..."

Ahora todo comenzó a cobrar un poco más de sentido y con razón ese lugar estaba como estaba. Ahora que sabía que esos monstruos se encontraban merodeando por ahí debía estar más alerta aunque dudaba que eso le fuera a servir de algo contra esas criaturas. Ella jamás había enfrentado a un Metroid pero debía ser como tratar de luchar contra el híbrido de una medusa y un murciélago que posee una voracidad incomparable y que sólo es débil al frío... Esa fue una de las pocas veces en que Lyca vio su arma despreciando que le fuera de utilidad contra esas criaturas.

Hubo algo más en el informe que llamó su atención y fue el comportamiento anormal del Metroid. Podía tratarse de cualquier cosa pero lo primero que le vino a la mente al leer eso fue un bebé. Si claro, era extraño pensar que un recién nacido se interesara en el bienestar de su padre pero ella que iba saber del comportamiento de aquellas criaturas... Un recién nacido... Un bebé... Su hijo...

Lyca suspiró lentamente para aclarar sus pensamientos. Últimamente no dejaba de pensar y asimilar lo que estaba viviendo y sufriendo, incluso ya se había acostumbrado a los leves golpes que azotaban su cabeza. Y fue entonces, que Lyca cuando giró su cabeza hacia la pared notó que un gran agujero había aparecido de la nada conectándose al cubículo de al lado ¿Tal vez no lo había visto o es una alucinación provocada por la Xytarita?

Restándole importancia, Lyca cruzó al siguiente cubículo a través del agujero el cual desapareció como si jamás hubiera existido. Lyca, sugestionada por los inexplicables sucesos, tocó la pared asegurándose de que había un agujero ahí pero lo único que ocurrió fue que una pantalla holográfica se encendió mostrando otro archivo extraído de quien sabe donde:

"El concepto de los presidios como castigo para los delincuentes condenados se remonta desde tiempos inmemorables. En plena formación del Covenant, los presidios se usaban principalmente para detener a sospechosos que esperaban su juicio, o prisioneros marcados para la muerte hasta que la sentencia pudiera cumplirse. Los que no fueron condenados a muerte, en caso de los Sangheili, fueron enviados a realizar operaciones de alto riesgo como alternativa a reestablecer su honor. Pero hubo muchos detractores en esta práctica, como los Jiralhanae, quienes afirmaban que ese enfoque era cuestionable puesto que se han presentado múltiples casos de una ausencia de rehabilitación, de modo que la vida del criminal siempre está vinculada a la mala conducta..."

Una risa burlona se escuchó afuera. Lyca, con su Cañón de Mano en alto, salió al pasillo central viendo que al fondo se encontraba lo que parecía ser un Splicer interactuando con un monitor. Ella se acercó con sigilo sacando a la vez su Cuchillo de Combate. Al estar detrás del Sangheili se percató de que había asesinado por algo que había devorado sus entrañas. Fue una escena que le produjo asco a la mujer quien apartó el cuerpo para interferir en la computadora descubriendo una entrada acerca de los Yanme'e:

"Los Yanme'e son una raza interesante. Construyen y viven en sociedades, mantienen empleos y se comunican en un lenguaje simbólico; siendo éstos puntos en común que los iguala a otras especies inteligentes conocidas de la galaxia. Una de las cosas que llamó la atención sobre ellos fue el hecho de que construyeran prisiones, que eran pequeñas penitenciarías que estaban apartadas del resto de la colmena y se utilizan principalmente para alejar a los criminales que amenazan la seguridad del hogar de los Yanme'e. En un plano reducido, la sentencia se ejecuta y la pena capital se hace efectiva mediante una inyección letal... Por otro lado, una subespecie solitaria de los Yanme'e suele ser dócil y rara vez atacan a menos que sean provocadas al extremo. Cuando el zangano decide atacar, ese único acto de venganza casi siempre es mortífero para el propio Yanme'e. El aguijón espinoso se clava profundamente en la piel de la víctima inyectándole toxinas. Cuando el Yanme'e intenta huir de la escena del crimen, encuentra que una gran parte de su abdomen, tripas, nervios y tejido muscular se han desprendido de su cuerpo. Destripado, el Yanme'e muere poco después, pagando por su acto de venganza..."

Una sensación molestó a Lyca como si cientos de insectos estuvieran en su cuerpo abriéndose paso entre su piel y la armadura con sus patas. Pero había algo más. Sentía que algo la estaba observando desde atrás por lo que se giró velozmente sin encontrar nada que pudiera atentar contra su vida.

Al observar con detenimiento el lugar, Lyca notó que adentro de uno de los cubículos había una escalera que podía llevarla al nivel superior. Ella subió al segundo nivel creyendo por un momento haber visto correr algo a lo lejos para luego volver a escuchar la misma risa macabra que parecía burlarse de ella sin ninguna razón aparente. Una vez más, su pie aplastó la pantalla de un DataPad en el suelo. La única entrada que había contenía lo siguiente:

"Antes de la inclusión al Covenant, la especie de los Kig-Yar era conocida por explorar mundos llenos de riquezas. Cada aventura de cada pirata espacial debía tener un increíble trasfondo. Uno de esos historiadores sería Mox Xiq, un T'vaoan, quien solía contar una historia profundamente perturbadora acerca de un dispositivo de ejecución que mataba lentamente a la víctima durante varias horas, donde los pecados eran grabados en cadenas ajustadas a las muñecas. Nunca se supo en que lugar estuvo Mox Xiq pero mencionó que jamás volvería a ese lugar sin importar cuanto le pagaran. Además, añadió que durante el tiempo que estuvo en ese planeta, el mismo verdugo que operaba la máquina parecía tener un amor anormal por la elegante violencia que infligía, describiendo que experimentaba éxtasis espiritual que atenazaba a algunas víctimas durante sus últimas horas de vida..."

Añadido al texto se encontraba el dibujo del verdugo que curiosamente le recordaba a las mismas criaturas a las que enfrentó en la Pirámide de Horus solo que en vez de sostener una espada tenía en sus manos una hacha. Un DataPad fue arrojado fuertemente a la espalda de Lyca, quien más que asustada ahora se mostró furiosa y harta de que se estuvieran burlando de ella.

La mujer tomó el artefacto que estaba cubierto por una membrana verdosa que inmediatamente reconoció que era de origen Metroid. Lyca retiró la viscosa capa y encendió el DataPad que mostraba una distorsión que apenas le permitía leer lo que estaba escrito:

"Se dice que llegaron a su mundo natal, por lo que no es su mundo natal. Estaban en búsqueda de una promesa, una libertad religiosa. Fueron invitados al lugar de los espíritus silenciosos, llevados a bordo de una de las lanzas que atraviesan los cielos. Libres de las ataduras del tercer mundo, los grupos se unieron mezclando sus creencias interpretando deidades y ritos en términos de sus tradiciones personales..."

Para cuando se dio cuenta, Lyca ya se encontraba frente a la extraña máquina que sostenía en el interior de un contenedor un pequeñísimo orbe de materia oscura que se expandía y contraía simulando el bombeo de un corazón. Como era de esperarse, un DataPad cubierto de óxido se encontraba en una mesa lo que le permitió a Lyca averiguar más al respecto:

"El espacio negativo es un fenómeno que permite al cerebro desconectarse de los patrones comunes para los que ha sido entrenado, en lugar de centrarse en el espacio alrededor de los espectros de luz. Este fenómeno prueba que los objetos, personas y cosas que damos por sentado no existen en realidad como los vemos. De hecho, no son más que sombras que parpadean en el vacío del subconsciente. Como el mundo que nos rodea, a veces las cosas más interesantes se encuentran en las sombras".

Lyca únicamente se limitó a pensar "Interesante" antes de proseguir con su exploración. En una de las paredes había una terminal de la cual descargó un mapa. Utilizando la fuente de origen de la señal del Spartan Binect pudo localizarlo en el último nivel del complejo y que para llegar a él debía utilizar el ascensor correcto.

Unos minutos más tarde, Lyca tuvo que ir ajustando su mapa marcando los lugares por los que ya había accedido de modo que no tuviera que repetir caminos como ya había estado haciendo. Gracias a eso fue que encontró nuevos caminos entrando a una sala que fue sitio de una batalla. Cuerpos de Sangheili adornaban el carbonizado suelo y todos presentaban la misma herida.

En una parte de aquella sala había otro gran agujero en el suelo y la única manera de cruzar al otro lado era a través de una delgada viga. Lyca subió a la estructura esperando que no colapsara por el peso de su armadura. A mitad del camino, la mujer percibió movimiento debajo de ella viendo una sombra alargada que se desplazó velozmente mientras se burlaba con la misma carcajada que la había estado acosando desde que llegó.

Una vez del otro lado, la temperatura descendió abruptamente. Una puerta protegida por un par de cadáveres de Splicers se interponían por lo que Lyca los retiró sin delicadeza y forzó la apertura llegando a una cámara que contenía decenas de cápsulas selladas a temperaturas bajo cero. Lyca se acercó a una de las cápsulas y con su mano retiró la capa gélida descubriendo a un ente gelatinoso y verdoso durmiendo en su interior.

Todas aquellas cápsulas contenían especímenes Metroid. Los malditos Splicers lo habían hecho de nuevo. El ejército de Bioarmas que tanto ansiaban crear estaban frente a ella pero ahora la cuestión era saber porque los tenían ahí ¿Acaso no los habían adiestrado? Eso sería extraño considerando el número de clones.

Sin pensarlo mucho más, Lyca buscó un panel de control en el laboratorio y entonces ubicó el regulador de vida de los Metroid. El comando de acción brilló ante sus ojos a lo que ella dejó caer el peso de su dedo purgando con ese simple acto la vida de los Metroid. Ya fuera para bien o para mal, esos monstruos eran el caos encarnado. Un poder incontrolable del tipo que corrompe a su portador.

La materia gelatinosa de todos los Metroid encapsulados se desintegró en cada uno de los contendedores hasta quedar completamente vacíos. Lyca se alejó en silencio hacia el fondo de la habitación encontrando otra serie de habitaciones con cuerpos Sangheili empleados para más experimentos, los cuales presentaban horribles mutaciones. Era un escenario realmente asqueroso que Lyca decidió ignorar hasta detenerse frente a un rastro de sangre rojiza que pertenecía a un Spartan abatido.

Lyca se acercó al cuerpo. Su postura era extraña para alguien que murió desangrado ya que se encontraba señalando la pared con su dedo índice. Lyca palpó el muro descubriendo un panel holográfico que al activarlo reveló un camino oculto que conducía a un ascensor.

Antes de que Lyca subiera encima de la plataforma, giró hacia donde estaba el cuerpo del súpersoldado. No había nada. Ni siquiera estaba el rastro de sangre. Los susurros comenzaron a resonar en sus pensamientos. Lyca tocó el comando para iniciar el ascenso. Para cuando el ascensor subió varios metros, muy cerca del último piso, algo cayó encima de éste frenando su avance.

Lyca, sin saber quien o más bien que era lo que estaba arriba, apuntó su Halcón de Luna con la intención de deshacerse del estorbo pero antes de poder jalar el gatillo, el empuje gravitatorio se doblegó y el ascensor cayó en caída libre impactando en el nivel inferior de la torre.

Gracias al bloqueo de armadura, Lyca sobrevivió aunque tuvo que levantarse algo adolorida. Como estaba oscuro, la mujer encendió la linterna. Se encontraba en un aislado laboratorio, una reconstrucción exacta de un lugar que ya había visto antes pero no podía recordarlo con seguridad. Considerando que el ascensor que había tomado era un camino secreto, Lyca se puso a buscar otra forma de subir.

Era una sala realmente grande. En el centro se encontraba un artefacto, con la forma de un cañón, que apuntaba a un panel quemado. Cuando Lyca se acercó a la dañada estructura, la visión del visor de su armadura se distorsionó unos momentos mostrándole ahora a un Spartan incrustado contra la pared. La misma risa que la había estado acosando volvió a sonar a lo que Lyca buscó su origen alumbrando con la linterna las paredes y el techo.

Un monstruo de piel grisácea, ojos oscuros y con un gran boca manchada de sangre se abalanzó sobre Lyca quien dejó que cayera sobre ella para luego patearlo con fuerza contra la pared. Cuando el monstruo se estrelló, Lyca no tardó en dispararle con su Cañón de Mano. Las balas expansivas atravesaron la piel de la criatura como si nada siendo completamente inútiles debido a la consistencia de su organismo.

Lyca activó la Pila de Xytarita para que sus siguientes balas obtuvieran un aumento de daño los cuales fueron suficientes para derribar al monstruo quien no dejaba de burlarse de ella. Con sus fuertes piernas, la criatura saltó hacia la mujer para golpearla y derribarla con sus largos brazos, a lo que ella reaccionó a tiempo para sujetarlo y arrojarlo contra el artefacto.

El monstruo no tuvo respiro después de eso ya que Lyca siguió arremetiendo contra él al atravesarlo repetidas veces con su Cuchillo de Combate perforando su corazón. El monstruo esbozó una amplia sonrisa antes de evaporarse en el aire.

¿Qué demonios era esa cosa? Jamás había visto una criatura así... ¿O tal vez sí? ¿Y ese lugar? Sentía que debería recordarlo pero, ¿acaso debería ser algo importante? Los recuerdos lentamente fluyeron a su memoria. Ragnarok. Los Splicers habían sido atrapados ahí hambrientos de Xytarita pero se encontraron con un inconveniente y era que no podían acceder a las enormes vetas del mineral que había en la otra dimensión.

Esa fue la respuesta. El artefacto que estaba en el centro de la sala se trataba de una versión mejorada del Rayo Oscuro que los Splicers utilizaron previamente para abrir brechas transdimensionales a Gjallarhorn. Esa conclusión llevó a más dudas ¿Entonces existía una versión corrompida de Selene ó más bien ya estaba en ese mundo de pesadillas? Algo en su mente la convenció de lo contrario. Sus pensamientos encontraban similitudes pero los susurros le remarcaban diferencias que eran imperceptibles a sus ojos.

Una luz titiló indicándole sospechosamente a Lyca la salida. Unos cuantos metros por ese pasillo angosto para tomar otro ascensor. Al accionar el comando, la plataforma comenzó a ascender frenándose en seco a la mitad del camino antes de proseguir. A partir de ese momento todo pareció ir con normalidad pero los susurros se volvían más fuertes sugiriéndole cosas que no entendía.

El ascensor se detuvo. Las puertas se abrieron ante un pasillo que daba a una pequeña habitación que conformaba el interior del mirador de la torre. Un par de cuerpos de Spartan yacían en el suelo. Lyca se preocupó más que nada por el hecho de que sus heridas no habían sido provocadas por daño de plasma sino por balas humanas.

Lyca alzó la vista al frente para luego dirigirse a la sala de control. Caminó y subió por los peldaños que terminaban en una puerta de acceso la cual se abrió con la identificación que tomó previamente. El panel de control se encontraba al fondo de un balcón. Detrás de éste además se encontraba uno de los Spartan del enigmático Equipo Umbra sujetándose por fuera del barandal al exterior.

Lyca: ¿Qué estás haciendo?

Nicholas Binect: Oh. Eres tú. Bueno, ya sabes. Disfrutando la vista. Pensando en lo que estamos haciendo.

Lyca: Parece un lugar peligroso para disfrutar de esta vista.

Nicholas Binect: ¿Has pensado alguna vez que una pistola nunca se detiene a pensar si las cosas son más complicadas? Solo dispara.

Lyca: Para algo se construyeron, ¿no?

Nicholas Binect: ...Es verdad. Tomamos materia del suelo y la convertimos en armas. La transformamos. Pero, ¿sabes qué? Jamás les dijimos por qué, ¿o sí?

Lyca: ...No.

Nicholas Binect: ¿Y si nosotros somos igual? Algo nos hizo de la tierra. Nos transformó pero no nos dijo para qué. Todo para regresar al polvo... Y entonces, renacemos en algo más... Como un bucle sin fin... ¿Tienes idea de lo oscuro que es ese destino?

Lyca: Sí, seguro. Sólo un muerto podría saberlo.

Nicholas Binect: Entonces, ¿por qué ellos no me responden?

El Spartan mostró su puño sosteniendo las placas de identificación de sus compañeros asesinados.

Nicholas Binect: ¿Sabes a qué le llamaría "oscuro", en el sentido de "sombrío", en el sentido de "cósmicamente perturbador"? Un universo de marionetas convertidas en armas, llevando a cabo una guerra genocida contra los sirvientes de un dios rival.

Lyca: ...¿Los mataste?

Nicholas Binect: Yo tenía curiosidad. No quería hacer daño a nadie. No asesiné a nadie. Matar es un pecado capital. Vas al infierno por cometerlo ¿No es cierto? ¿Qué me dices tú? ¿Alguien conoce tus trapos sucios?

Lyca: ...

Nicholas Binect: Lo entiendes, ¿verdad? ¿Cómo podrías tener una vida normal con un pasado así? ¿Vivir dentro de la mentira de otra persona? Je. Escúchanos, como si a nadie le importara una mierda. Nosotros somos quienes decidimos si podemos vivir con nuestros actos.

Lyca: Espera ¿Qué quieres decir?

Nicholas Binect: Voy a resolver mi duda. Ya nos veremos luego.

El Spartan se soltó del barandal cayendo al vacío. Lyca no reaccionó a tiempo. Esa conversación la había helado. Para cuando fue al borde del balcón descubrió que el sujeto había desaparecido como si todo lo que había visto y escuchado fueron producto de su imaginación.

En ese momento, un amplio panel de control se manifestó frente a Lyca. Confundida, la mujer accionó los comandos para desactivar la barrera que recubría la fortaleza de los Splicers. Las gotas de las lluvias venenosas comenzaron a rociar y corromper las estructuras para luego reflejar destellos de luz que provenían del cielo. Los cañones antiaéreos de la guarida apuntaron hacia arriba sólo para ser destruidos por la abrumadora potencia de fuego de la flota del UNSC.

Vector Miles (Radio): ¡Buen trabajo, Lyca! Ya he dado la orden de comenzar la invasión. Ahora puedes ir por el Eco.

Euryale (Radio): Lyca, los sondeos preliminares han revelado que una antigua línea de transporte se encuentra en la ciudad y fue modificada por los Splicers para comunicarse directamente con el Eco. Hay una vía que comunica la Torre con la entrada a la Guarida de los Simbiontes. Con él puedes llegar más rápido al punto de encuentro.

Lyca: Bien.

Eso ya ahorraba todo el trayecto de vuelta. Lyca ni loca pensaba volver al interior de esa maldita torre. Esa declaración le hizo pensar sobre la acción del Spartan. Así como ella, ¿él habrá visto algo que lo hiciera tomar esa decisión? ¿Cómo diablos iba saberlo? Los susurros en su mente no la dejaban pensar con claridad. Una migraña atormentaba su cabeza haciendo que entrecerrara sus ojos sin poder ver bien a donde iba.

Sin saber cómo, Lyca encontró otra puerta que llevaba a una habitación especial donde un vagón del mencionado sistema de transporte se encontraba sin energía gracias a que el cuerpo de un Splicer se encontraba enredado en los cables de corriente. Lyca, con cuidado, retiró el cadáver y luego reestableció la energía del vagón al cual entró para poner en marcha hacia la entrada de la guarida.

El vagón se movió lentamente hasta tomar una velocidad aceptable. Luces púrpuras iluminaron el entorno haciendo juego con destellos azulados. Un símbolo Sangheili apareció en un monitor tomando la extraña y bizarra forma de un ojo.

Vunam: Torre de la Historia de Selene con parada en Fundición Qytet. Favor de mantener brazos y piernas en el interior en todo momento y de no forzar las puertas hasta que el vagón se detenga por completo...

Una Inteligencia Artificial Sangheili. Debía ser la única en existencia. Era extraño. Sumamente inquietante y sin explicación alguna que esa máquina se estuviera comunicando en idioma humano.

Vunam: ...El incumplimiento de las indicaciones de seguridad podría provocar lesiones o incluso tener un desenlace fatal.

La velocidad del vagón aceleró. Las luces internas cambiaron mostrando proyecciones holográficas de lo que debió haber sido el planeta antes de la colisión del Eco.

Vunam: Antes de convertirse en la ciudad que honra el apellido Warum que hoy conocemos, Selene fue un núcleo comercial gracias a su tierra fértil y su biodiversidad. Este Torreón fue construido durante el liderazgo de Org 'Warum tiempo después de fundarse el Imperio del Covenant.

La proyección holográfica cambió mostrando como los campos fueron modificados y preparados para plantar los cimientos de la ciudad. Sobre la torre, sujetándose por el barandal del balcón del último piso, se encontraba Org contemplando su reino. Un destello oscuro plagó de penumbra el vagón.

Vunam: Posterior a la caída del Covenant, las Familias Reales se reunieron en Selene incapaces de volver a Sanghelios por vergüenza (Interferencia) Jamás llegaron a enterarse de la verdad oculta tras su derrota...

Un destello de luz. Una esfera blanquecina simulando un nuevo amanecer en la ciudad holográfica.

Vunam: (Interferencia) Lo que tanto buscaron vino a ellos... Un nuevo destino...

Del lado contrario de la esfera de luz, en el anochecer, un prisma rectangular oscuro como la noche hizo sucumbir la ciudad en su sombra.

Vunam: (Interferencia) La Oscuridad no los bendijo y por eso quedaron a la merced del Elegido...

Las luces del vagón titilaron en destellos blancos y oscuros. Gritos de las profundidades y susurros del cielo. Sangheili masacrados por sombras, reclamando a la esfera de luz su salvación pero respondidos con silencio y la ausencia de la guerra que ahora formó parte de los pecados del Quebrantador de Voluntades.

La velocidad del vagón aceleró más y más generando una fuerza de inercia que mantuvo a Lyca aferrada contra el asiento. Las sombras comenzaron a tomar forma. Monstruos grisáceos como los que vio en el nivel inferior golpeaban la armadura del vagón para poder entrar.

Uno de los monstruos atravesó el vagón con su mano sujetando inmediatamente la cabeza de Lyca. Entre la desesperación y la confusión, ella con su Cuchillo de Combate cortó de un tajo la extremidad la cual se evaporó en el aire.

La armadura del vagón salió volando al estar muy debilitada. Más monstruos acechaban a Lyca con su mirada quien seguía sin entender a donde había ido o que era exactamente lo que estaba sucediendo. Su comunicador no funcionaba y solo emitía una estática que la ensordecía. Entonces el vagón comenzó a ralentizar su velocidad a medida que se elevaba por una cuesta de la cual brotó un ojo bizarro y maligno que enfocó su pupila en Lyca.

Vunam: ¿Disfrutaste tu viaje, Luna Ackerman?

El espacio se fragmentó. Lyca se encontraba del otro lado del balcón cayendo hacia el vacío. Incapaz de producir algún sonido, cerrando sus ojos ante su oscuro destino.


Guarida de los Simbiontes, Antiguo Territorio de Warum, Selene

Lyca abrió los ojos. Se encontraba tumbada en el suelo frente a las puertas de la Guarida de los Simbiontes. Más destellos en el cielo. Naves tanto humanas como de los Splicers embatiéndose en duelo. Poco a poco sus sentidos le fueron devueltos y con su visión aclarada pudo distinguir a tres personas que velaban por su seguridad.

Sabrina Oxford: ¡Tiene pulso!

Natalia Kristeva: No es posible. Sus signos habían llegado a Muerto en Acción.

Ben Arlert: ¡Oye, despierta, estás viva!

Lyca se levantó de golpe desenfundando su Cañón de Mano contra el Equipo Épsilon. A lo que Natalia y Sabrina respondieron levantando sus armas al mismo tiempo.

Ben Arlert: ¡Alto! ¡Tranquilas!

Lyca: ¿Quién...? ¿Quienes son ústedes?

Ben Arlert: Soy Arlert. Ben Arlert. Líder del Equipo Épsilon. Ella es Natalia, Épsilon-2, y Sabrina, Épsilon-3.

Hace realmente mucho tiempo que Lyca no escuchaba esa voz. Una voz profunda correspondiente a quien alguna vez fue su compañero de equipo, antes de que ella los traicionara.

Lyca: (Carraspeo) ¿Qué hacen ústedes aquí?

Ben Arlert: Euryale nos asignó acompañarte hasta el Eco.

Natalia Kristeva: Más adelante se encuentra la línea de abastecimiento que acaba en el meteoro. Según los escáneres de Euryale, hay una puerta de seguridad revestida que bloquea el acceso al Eco.

Ben Arlert: Tercera, ¿trajiste los explosivos?

Sabrina Oxford: Sí. Iré por ellos.

En lo que Sabrina iba a su cápsula para extraer las bombas, Lyca miró de reojo al Capitán Arlert. Wolf le había mencionado que no supo más de él desde lo que aconteció en el Sistema Sagittarius. Ahora se fijó en las caras nuevas. En total sólo contaba a tres personas percatándose de la ausencia de alguien más.

Anton Ivanoff. Aquella persona recta y apegada a las órdenes y quien tenía la mejor aptitud para ser el líder del equipo no se encontraba entre ellos. No es que Lyca hubiera forjado una gran amistad con Anton pero tenía un lugar especial en su reducido número de amigos. Si realmente no lo había conseguido, era de verdad una pena que le ejercía un gran pesar.

Un fuerte sonido metálico estremeció a todos cuando Sabrina, al no poder medir bien su fuerza, levantó su cápsula provocando que cayera encima de ella. Lyca suspiró en silencio. Se acercó a Sabrina y le alzó la mano para ayudarla a levantarse como muestra de una posible nueva amistad. Sin embargo, la Spartan no pudo medir su fuerza de nuevo y sujetó a Lyca fuertemente jalandola hacia ella.

Natalia Kristeva: No tenemos tiempo para esto.

Épsilon-2 ayudó a Lyca a ponerse de pie mientras que Ben, un poco molesto también, ayudó a Sabrina a extraer los explosivos de su capsula.

Natalia Kristeva: Disculpa a mi compañera. Tiene estomago por cerebro y no se ha acostumbrado a los aumentos.

Lyca: (Suspiro) Como sea.

Los explosivos fueron repartidos a cada miembro del equipo. Los cuatro se juntaron contra la puerta principal donde Ben abrió el acceso lo suficiente para ver que se encontrara despejado. Fueron instantes de segundo pero su visión le permitió distinguir la distorsión generada por el camuflaje activo significando que había enemigos esperándolos.

Épsilon-1 mediante señas indicó a sus compañeras la situación. Lyca no entendió muy bien ya que jamás había comprendido el significado de esas señas pero al ver como el Spartan preparaba una Granada de Fragmentación, supo que iban a tener una gran entrada.

Los guardias Splicers sólo vieron unos momentos como la Granada rebotaba frente a ellos liberando una explosión que les arrojó trozos de metralla. Al estar descubiertos, Lyca y Sabrina arremetieron contra ellos. Una alarma sonó en el complejo y varias torretas automáticas se activaron para cubrir el pasillo, obligando al equipo buscar una cobertura.

Vector Miles (Radio): Equipo Épsilon, estado.

Ben Arlert: Los Splicers han fortificado la entrada ¡Tenemos algunas complicaciones!

Vector Miles (Radio): He enviado refuerzos para dividirlos. Sígan avanzando.

Apenas podían asomarse sin que las balas de plasma de las torretas automáticas rozaran sus cascos. Lyca, decidida a terminar con la misión cuanto antes, activó la Pila de Xytarita, apuntó su Halcón de Luna y vació apenas un cargador para repeler las defensas. Con el camino libre por lo pronto, Lyca apagó la carga tóxica de su armadura cayendo en ese momento de rodillas al sentir un fuerte vértigo acompañado de la sensación de tener sangre en la garganta.

Ben Arlert: ¿Qué te pasa? ¿Estás bien?

Lyca: Sólo estoy un poco mareada.

Sabrina Oxford: ¿Segura que es solo eso? Hace unos momentos creímos que habías muerto.

Lyca: Estoy bien. Es solo que... Eh. Tengo la regla.

Sabrina Oxford: ¿Qué?

Natalia Kristeva: Oigan, ¿escuchan eso?

Haciendo de lado las explosiones y disparos que se escuchaban en el exterior, el silbido de un chirrido se hacía cada vez más fuerte.

Ben Arlert: Vamos a ver.

Juntos siguieron adelante eliminando a los enemigos que se interponían en su camino. Descendieron por unos peldaños y cruzaron por una dañada compuerta entrando a una planta de ensamblaje donde un modelo jamás utilizado de Phantom se encontraba siendo construido antes de su abandono.

El origen del chirrido se trataba de uno de los vagones del sistema de transporte. El vehículo se detuvo unos momentos para dejar a un grupo de defensa Splicer para luego retirarse. Los Spartan levantaron sus armas dejando que hablaran por ellos en un intercambio de balas de plasma y plomo.

Los Splicers en esta ocasión poseían un aspecto distinto. Sus armaduras eran completamente azuladas con detalles púrpuras. Sus escudos de energía eran muy resistentes y sus tácticas de batalla los volvían enemigos muy complicados de vencer. Sin embargo, el Equipo Épsilon no era cualquier grupo de Spartan. Luego de haber enfrentado múltiples situaciones en el pasado, ésto no era muy diferente.

Sabrina Oxford: ¡Vienen más por arriba!

Splicers ahora equipados con Mochilas Cohete se presentaron a servir de apoyo para sus debilitados compañeros. Antes de que tocaran tierra, Ben acabó con ellos con su Rifle de Precisión. El chirrido volvió a escucharse y otro vagón cruzó la mitad de la cámara dejando a otro grupo de defensa.

Lyca y Natalia combinaron sus disparos eliminando a quemarropa a los científicos Sangheili. Unas esclusas arriba se abrieron dejando salir a varios Shanks junto a un Servant que se encargó de proporcionarles fuertes escudos de energía. Sabrina se encargó de la máquina esférica disparándole a su ojo con su DMR causando que éste rotara violentamente sobre si mismo antes de explotar.

Despejada esa zona, el equipo subió al segundo nivel llegando a un pasillo donde unas torretas automáticas los estaban esperando. Lyca desenfundó su Cañón de Mano neutralizando todas las defensas antes de tener que recargarlo.

Posteriormente, el equipo tuvo que abrirse paso por varios pasillos en los que los Splicers fracasaban en emboscarlos puesto que sus movimientos ya eran detectados por Épsilon-1 quien no desperdiciaba la oportunidad para volarlos en pedazos con Granadas de Fragmentación.

Sabrina Oxford: ¿Qué tan lejos está el Eco?

Natalia Kristeva: Cerca. Por aquí debe estar el vagón que lleva directamente a él.

El equipo llegó a otra estación donde un vagón estaba siendo usado por los Splicers como barricada para impedir que ellos siguieran adentrándose.

Ben Arlert: La entrada está del otro lado. Tenemos que mover este vagón.

Lyca se separó del grupo para buscar los controles del sistema de transporte. Por su parte, los Spartan se concentraron en repeler a los enemigos quienes hicieron una llamada de auxilio. Poco después, un Phantom salió de una gran esclusa para liberar un grupo de refuerzos decidiendo quedarse en la estación para servir como apoyo.

La munición del Equipo Épsilon estaba escaseando por lo que optaron por usar el armamento del enemigo en su contra. Pronto, las balas de plomo fueron reemplazados por proyectiles de plasma que gastaban mucho más rápido los escudos de los Splicers pero eran ineficientes contra el Phantom, que no dejaba de disparar sus Cañones.

En ese momento, la barricada de los Sangheili se desplazó llevándose a sus ocupantes a algún lugar remoto fuera de la Guarida de los Simbiontes. Seguido de eso, otro vagón apareció a gran velocidad rozando con el Phantom, destruyendo sus Cañones de Plasma. Sin forma para atacar, la nave se elevó para retirarse cuando la esclusa se cerró sobre él destruyéndolo en ese momento

Lyca: Listo. Ya bloqueé todas las rutas.

Ben Arlert: Bien. Coloquemos los cargas.

Los cuatro vieron la gran puerta que precedía al Eco. Estaba reforzada con seguros especiales repartidos por la estación. El número de seguros era exactamente igual que el número de bombas que tenían a su disposición las cuales fueron colocadas en ellas. Al asegurarse los explosivos, Ben dio la orden a su equipo de reagruparse a una distancia segura. Luego de una cuenta de tres, Sabrina detonó las bombas.

Todos los seguros colapsaron con la explosión despejando la puerta. Lyca regresó al panel de control de la estación y solicitó el vagón que conectaba directamente con el Eco. Un chillido se escuchó lejanamente significando que el transporte tardaría un poco en llegar.

Ben Arlert: Ahora lo siguiente sería destruir el Eco.

Natalia Kristeva: Euryale nos dio información al respecto. El interior de cada meteoro es protegido por alguna especie de guardián con la que tiene una relación simbiótica. Si ese guardián es eliminado, el Eco irremediablemente sucumbirá sobre sí mismo.

Sabrina Oxford: ¿Cómo sabremos que es el guardián?

Ben Arlert: ¿Tú tienes alguna idea?

Lyca: Creo que eso depende.

Natalia Kristeva: ¿Depende de qué?

Lyca: Adentro del Eco de Akira estaba un robot esférico gigante y en el de Kaliks había un bicho obsesionado con el ocultismo.

Sabrina Oxford: ¿Qué podemos esperar de éste?

Lyca: No sé ¿Un Splicer gigante? Ahora todo parece más grande, hasta ustedes.

Natalia Kristeva: Splicers, ¿eh? Mala hierba nunca muere.

Sabrina Oxford: Aunque, ¿no creen que es un poco extraño?

Natalia Kristeva: ¿Qué cosa?

Sabrina Oxford: Bueno... Yo esperaba un poco más de resistencia de lo que nos dijeron que era el mundo capital de los Splicers.

Ben Arlert: También lo había notado. Algo no está bien.

El chirrido se hizo más notable. El enorme portón frente al equipo comenzó a abrirse hacia los lados permitiendo al vagón estacionarse. Su movimiento de apertura era irritantemente lento para Lyca, quien desconocía porque una sensación de peligro inminente acechaba del otro lado.

Una luz en el hueco entre ambas puertas encendió la alarma y sensor de movimiento de Lyca y de los Spartan quienes apenas y pudieron esquivar una masiva cantidad de energía que hizo añicos gran parte de la estación. Lyca evitó los escombros que cayeron del techo y apuntó con su Halcón de Luna hacia la cosa que iba montada encima del vagón, la cual empleó el cañón adherido a su brazo para disparar cargas de Xytarita a diestra y siniestra.

Lyca: Ah, miren. Un Splicer gigante.

Sabrina Oxford: ¿Esa cosa es un Splicer?

Ben Arlert: ¡Fuego concentrado!

Los tres miembros del Equipo Épsilon dirigieron sus disparos al núcleo en el pecho de la bestia, su punto débil. Sin embargo, el monstruoso Protheus al que se estaban enfrentando poseía una coraza impenetrable y solo se bastaba de cubrir su debilidad con su mano para repeler las balas.

Lyca elevó su Halcón de Luna y activó la Pila de Xytarita, imbuyéndose con su tóxico poder. Al hacer eso pudo sentir como la corrupción continuaba transformando su cuerpo, permitiéndole escuchar los incomprensibles susurros y, además, obtener una nueva visión. Una capacidad que le permitía encontrar fuentes de Xytarita. Poco a poco pudo distinguir las capas que conformaban la gruesa armadura de la criatura encontrando vulnerabilidades.

El Equipo Épsilon se encontró con sus armas sobrecalentadas forzados a gastar los últimos cargadores de su armamento estándar. Pero en lo que preparaban sus respectivas armas, el Protheus se abalanzó contra ellos a una gran velocidad liberando una descarga de energía que expulsó a los Spartan contra las paredes.

La bestia acumuló la energía en su brazo y apuntó hacia Épsilon-1, quien intentaba alcanzar su Rifle de Precisión. Antes de que el Protheus disparara, una bala del Cañón de Mano de Lyca se incrustó en su hombro reventándoselo al mismo tiempo y abriendo un nuevo punto débil que Natalia y Sabrina aprovecharon al vaciarle sus últimas balas para luego buscar más armas desperdigadas.

Los disparos de los Spartan fueron dirigidos al hombro de la bestia cambiando luego a su núcleo en cuanto se cubría éste. Lyca nuevamente disparó una bala cargada contra la cabeza del Protheus generando una nueva debilidad en la que Ben vació su Rifle de Precisión.

El Protheus rugió extrayendo Xytarita de su núcleo para regenerar su armadura y, a la vez, potenciar el cañón aferrado en su brazo, procediendo a rociar con un lanzallamas que obligó a todos mantener una distancia segura. Épsilon-1 revisó sus armas percatándose de que contaba con un par de cargadores más unas cuantas Granadas de Fragmentación.

Ben Arlert: Lyca, ¿no? ¿Puedes hacer eso una vez más?

Lyca no respondió al luchar por mantenerse estable y no desmayarse como la anterior ocasión, sin embargo, levantó un pulgar en alto dando a entender que podría hacerlo.

Ben Arlert: Hazlo cuando te dé la señal.

Natalia Kristeva: ¿Qué piensas hacer?

Ben Arlert: Ganar una oportunidad.

Utilizando la Mochila Propulsora de su MJOLNIR, Ben avanzó hacia el Protheus deslizándose entre sus piernas para plantarle una Granada de Fragmentación en el abdomen. El mutante se giró rápidamente y pateó al Spartan contra una pila de escombros. En eso, la granada explotó exponiendo completamente su cuerpo a un tiro directo.

Ben Arlert: ¡Ahora!

Lyca usó toda su fuerza en apretar el gatillo de su arma. Del Cañón de Mano, la bala salió a toda velocidad incrustándose en el núcleo del Protheus. Fueron milésimas de segundos que parecieron eternos pero al momento en que la bala de Lyca liberó la energía cargada en una súperexplosión, el pecho del mutante quedó completamente expuesto a lo que Sabrina y Natalia abrieron fuego hasta sobrecalentar sus armas.

El Protheus, apenas con vida, cayó sobre una rodilla. El ardor de las quemaduras junto con la corrupción no le permitían razonar y planificar que hacer a continuación. El peso de su propio cuerpo era una carga que tenía que tolerar a cambio de esa nueva fuerza que al final jugó en su contra.

Épsilon-1 fue rápidamente hacia el Protheus, usó su pierna como impulso y se aferró a su pecho para estrellar su puño con fuerza y extraer un tanque de energía del cual provenía su poder. El mutante se hizo a un lado al Spartan al golpearlo a un lado con su brazo. El monstruo se levantó una vez más para luego caer estrepitosamente contra su espalda.

Ben Arlert: ¿Están todas bien?

Sabrina Oxford: Nosotras deberíamos preguntarte eso.

Épsilon-1 soltó el núcleo del Protheus y luego hizo unos leves movimientos. Apenas y sentía dolor gracias a los aumentos y a la propia armadura que portaba. Lyca, al desactivar la Pila, cayó pesadamente sobre sus piernas. Fue como si le hubieran arrebatado el alma.

Sabrina Oxford: En serio creo que deberías ir a revisarte.

Lyca: ¡Qué estoy bien!... Sólo... Terminemos con esto ya.

Natalia Kristeva: Apenas y tenemos balas.

Ben Arlert: Debe haber más armas entre los escombros.

El Spartan notó que Lyca apenas y podía mantenerse en pie.

Ben Arlert: Si no quieres abandonar la misión, al menos deberías descansar.

Lyca: (Suspiro) Lo que digas, Segundón...

Ben Arlert: ¿Cómo?

Lyca: Nada. No sé tarden.

Lyca entró al vagón donde se sentó en un asiento para reposar. Los Spartan, por su parte, comenzaron a buscar algo entre los escombros que les pudiera servir para defenderse.

Natalia Kristeva: ¿Quién se cree ella?

Sabrina Oxford: ¿Hmm?

Natalia Kristeva: ¿Escuchas como nos habla? ¿Cuál es su problema? Cielos.

Sabrina Oxford: No tiene razones para tratarnos como amigos.

Natalia Kristeva: Sí, pero una cosa es eso y otra tratarnos como si fuéramos estorbos.

Ben Arlert: Tal vez. Pero, de ser así, no hubiera aceptado nuestra compañía.

Sabrina Oxford: Y tampoco te hubiera hecho caso cuando peleamos contra ese monstruo... Me recuerda un poco al Sexto.

Natalia Kristeva: ...¿Qué tan diferentes habrían sido las cosas si él y Anton...? Bah. No tiene caso pensarlo.

Lyca, con los ojos apenas abiertos, vio al Equipo Épsilon. Notó que varias veces le dirigían la mirada a lo que dedujo estaban hablando de ella ¿De qué podría ser? Seguramente de su comportamiento ¿Cómo lo sabía? Tenía una gran facilidad para deducir cosas basándose en entornos y eventos recientes. Realmente le daba igual que opinaban de ella. Era una pérdida de tiempo agobiarse por ello. Entonces... ¿Porqué siempre ha sido así? La actitud arrogante y burlesca que acostumbra mostrar deriva de un reflejo por mostrar autoconfianza que lentamente se convirtió en su auténtica personalidad y, hasta la fecha, sólo unas pocas personas habían descubierto su yo anterior, oculta entre esa máscara.

¿Por qué había llamado Segundón a Épsilon-1? Mientras recuperaba sus fuerzas, Lyca hizo memoria de sus momentos en la UNSC. Recordaba a su antiguo líder, Nathan Ellsworth, aquel que tuvo la ridícula de llamar a sus compañeros por títulos como: "Primero" "Segundo", y así hasta "Sexto". Ella era la "Quinta" pero rara vez respondía a ese nombre.

Anton y Wolf fueron posiblemente las personas que más se acercaron a ella. El primero era un pesado. Buscaba de alguna manera hacerse amigo de todos y no le era algo tan difícil gracias a la carisma y figura de persona con la que se presentaba. El otro, sin embargo, era todo lo contrario. Serio, asocial pero, extrañamente, tenía otro tipo de carisma que era tema en boca de todos, y no sólo por ser literalmente el arma de la humanidad luego de los Spartan de Primera Generación... Recuerda a la perfección la primera vez que se hablaron y de lo que en adelante pensó que sería un futuro junto a él en la tranquilidad que siempre buscaron y por un tiempo tuvieron. Lo que daría por revivir esos instantes de su vida.

Ben encontró un Rifle de Plasma con la mitad de su batería. No era mucho pero peor era nada. Un chirrido a sus espaldas llamó su atención y junto con sus compañeras de equipo volteó a ver como el vagón se alejaba de ellos con Lyca en la cabina despidiéndose de ellos.

Natalia Kristeva: ¡¿Qué diablos haces?!

Lyca: Ni este meteoro ni yo vamos a seguir esperando. Digan a todos los que estén en tierra que se preparen cuando el Eco comience a temblar... No, olvídenlo. Mejor díganles que evacuen cuanto antes.

Natalia Kristeva: ¿Y tu que vas a hacer? ¿Destruirlo sola?

Lyca: Sí.

Natalia Kristeva: ¡¿Qué?! ¿Vas a dejar que haga esto sola?

Ben sólo vio unos segundos como el vagón se alejaba y luego dio un par de pasos al frente.

Ben Arlert: ...Quinta, esta es tu misión. Ve al interior del Eco y destrúyelo. Date prisa y ten cuidado ¡Es una orden!

Lyca se sorprendió y sonrió. Accionó la palanca para acelerar la velocidad del vagón dirigiéndose directo a su objetivo, perdiéndose en la penumbra.

Natalia Kristeva: ¡¿Es en serio?!

Ben Arlert: Si falla, estoy dispuesto a cargar con toda la responsabilidad.

Sabrina Oxford: ...La llamaste "Quinta".

Ben Arlert: ...Vamos, tenemos trabajo que hacer.


Cámara de Thanatos, Interior del Eco de Oscuridad, Antiguo Territorio de Warum Selene

El vagón se detuvo finalmente en el interior de la cámara oscura del meteoro. Lyca salió del transporte con su arma en alto. Aún cuando se convencía de que había descansado lo suficiente todavía sentía un horrendo ardor en su cuerpo que iba desde sus extremidades hasta su cabeza.

Al frente había un túnel socavado por los Splicers en su trabajó de minería y, al final de éste, había un tobogán que le permitió avanzar a Lyca por un gran tramo segmentado por lo que debieron ser muros de Xytarita. No había enemigos. No había presencia alguna de otra forma de vida a parte de ella pero ese lugar era como estar en el vientre de una bestia durmiente.

Luego de cruzar gran parte del túnel que era absurdamente largo, como si fuera un equivalente a un intestino delgado, Lyca se encontró frente a una gran pared con extrañas inscripciones que parecían formar parte de una cultura alienígena desconocida. Por unos momentos, Lyca creyó que los había visto antes en la entrada del Eco de Kerberos pero había ciertas diferencias que de algún modo podía entender pero no explicar.

Lyca tocó el muro para determinar cuanta fuerza necesitaría para abrirla pero fue en ese preciso instante que la estructura se abrió de par en par sin provocar el más mínimo sonido, como una extraña bienvenida. Ella avanzó con cautela llegando al centro de la cámara que no tenía nada en especial que lo diferenciara del resto de meteoros a los que había incursionado, sin embargo, había algo en las esquinas, en cada rincón, que la hacía sentir como si estuviera siendo acechada.

Fue entonces que el sensor de movimiento de Lyca detectó actividad a su alrededor. Las paredes del Eco comenzaron a moverse simulando un corazón palpitando. Los huecos que adornaban el techo se abrían para luego volverse a contraer dejando que algo fluyera por la cámara. Lyca giró a todas partes cegada por el sensor de movimiento que le marcaba enemigos por todas partes y luego todas ellas se acumularon en un solo punto frente a ella.

Uno de los huecos se abrió exageradamente dejando que una figura tenebrosa surgiera de las sombras. La figura cobró forma ante los ojos de Lyca, volviendo de la misma muerte, una vez más. Ridley proliferó un estruendoso rugido de ultratumba, sobrevolando alrededor de la cámara para luego intentar aplastar a Lyca con el peso de su cuerpo.

Lyca consiguió escapar del ataque para desenfundar velozmente su Halcón de Luna contra el Dragón Espacial. Ridley se posó en sus patas traseras y avanzó lentamente hacia la mujer, exhalando de sus pulmones la misma toxina que había condenado su vida, revelando estar su misma situación sujetos a la maldición de la Xytarita.

Punta de Lanza

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La Fuente de los Ecos

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