FANDOM


Noche de Luna

5 de Septiembre del 2582

Centro Urbano Ocupado, Athelney, Colonia Sybil, Sistema Pass

Anima (Voz): Este es el departamento de Investigación Criminal. El acceso a este bloque está actualmente restringido por medidas de seguridad. Se espera que todos los residentes de este barrio evacúen inmediatamente.

Una noche lluviosa como cualquier otra. Un crimen como cualquier otro. Para el tiempo en que la guerra con el Covenant y, más recientemente, el Conflicto de la Tormenta habían terminado sólo había sido cuestión de tiempo para que la unión de la humanidad se fragmentara.

En una colonia exterior como lo es Sybil era algo de esperarse. Se pensó que la misma UNSC tomaría papeles en el asunto luego del creciente nivel de terrorismo pero jamás sucedió. Desde que se reveló al universo las intenciones de la Oficina de Inteligencia Naval todo había cambiado. En una conflictiva colonia como lo era Sybil, la única forma de combatir dichos escándalos era combatiendo fuego con fuego.

Anima había sido fundado para ello. Una organización policial que logró controlar la situación al cabo de poco tiempo y restauró la paz. Sin embargo, la tranquilidad siempre ha sido algo intangible y frágil al mismo tiempo. Situaciones desesperadas requerían medidas desesperadas. Ese fue el aprendizaje que la recién asignada Oficial Whitney Odgen se mantuvo grabado en su primer día de trabajo donde la Inspectora líder se encontraba esperando.

Whitney Odgen: Disculpe, ¿usted es la Inspectora Townshend?

Heather Townshend: (Suspiro) Soy yo. Tienes una terrible suerte, tener que lidiar con un incidente justo después de ser asignada...

Whitney Odgen: Soy Odgen, Whitney Odgen.

Heather Townshend: Lo siento, pero Anima está muy corto de personal. Así que te tendré corriendo a todas partes.

La Inspectora retiró la manga de su brazo para mostrar su reloj. El artefacto mostró un holograma junto a algunas anotaciones.

Heather Townshend: Nuestro objetivo es Tom Nuttle. Un escáner lo atrapó mientras robaba un banco.

Whitney Odgen: ¿Robo de banco?

Heather Townshend: Un desesperado. Busca irse del planeta. Afortunadamente no huyó lejos, el problema es que escogió este bloque para esconderse. No podremos acceder con fuerza. Además, oí que Nuttle secuestró a una transeúnte y la mantiene como rehén.

Whitney Odgen: ¡¿Una rehén?!

Heather Townshend: De acuerdo a los testigos, es una mujer joven. Todavía no hemos sido capaces de confirmar su identidad.

Whitney Odgen: ¿Qué hay de la evacuación de los residentes?

Heather Townshend: Los registros indican que este es un bloque inhabitado, pero debido a ello se ha convertido en una cueva para personas sin hogar.

Un furgón policial llegó a escena. Más agentes salieron del vehículo portando un arma de diseño exótico.

Whitney Odgen: ¿Quiénes son?

Heather Townshend: El resto de nuestra división.

Los agentes se pusieron en fila esperando órdenes.

Heather Townshend: Ella es Odgen. Será la segunda al mando... ¿Ya revisaron los datos del objetivo? Apretaremos la soga de esta rata acorralada. Nos dividiremos y tomaremos turnos. Brent y Rowley, vienen conmigo. Langdon, ve con ella.

Abbie Rowley: Entendido.

Cody Brent: Bien.

Los tres prepararon sus armas e iniciaron la incursión.

Whitney Odgen: ¿Qué debería hacer?

Theo Langdon: Podrías ordenar estar en espera. No tendría problemas con eso. No te pongas nerviosa. Sabes cómo usar un Paralizador, ¿no?

Whitney Odgen: Más o menos. Recibí el entrenamiento...

Theo Langdon: Esta arma es muy inteligente. Está conectada al sistema de Anima por lo que puede reconocer al instante cualquier criminal. Su gatillo se libera solo cuando apuntas a un criminal. Si te dice que dispares, sólo dispara.

Whitney Odgen: ¿Sólo dispara?

Theo Langdon: Si se coloca en modo básico, usará el Paralizador. Solo paralizará al objetivo, así lo tomamos en custodia y eso sería todo. Aunque no tienes que tomarlo demasiado en serio.

Whitney Odgen: ¿Qué hay de una sesión informativa? ¿No vamos a idear un plan?

Theo Langdon: Nosotros vamos a cazar a la presa y tú vas a observar. Eso es todo por ahora. Pues bien, ¿vamos?

El agente y la Inspectora procedieron a un callejón. Whitney comenzó a manifestar preocupación pero fue tranquilizada por Theo quien detuvo su avance para dividirse en la apertura del callejón.

Ambos inspeccionaron la zona encontrando nada más que malvivientes dormidos. Los nervios colmaron a la Inspectora quien apuntó a uno de los adormilados. Al hacer la acción, el sistema de Anima rápidamente le mostró un enlace que no confirmaba alguna actividad ilícita hecha por la persona por lo que el gatillo se bloqueó.

Theo la llamó al comprobar esa sección del callejón para reunirse. Juntos atravesaron un largo pasillo repleto de contenedores de basura.

Theo Langdon: He escuchado cosas de ti de la Inspectora Townshend. Eras la mejor estudiante de la academia. Te daré algunos consejos: Olvídate de todo lo que aprendiste ahí. Ninguna de esas cosas es útil cuando estás trabajando en un caso real... Vivimos en un mundo donde la tecnología puede leer todo en tu mente y, sin embargo, este lugar sigue estando repleto de personas que odian, mienten, roban, y tratan de dañar a otros. Irracional, ¿no? Pronto te darás cuenta de que la teoría y lógica que te enseñaron son completamente inútiles.

Whitney Odgen: ...

Theo Langdon: Bueno, al menos estate preparada.

Cody Brent (Radio): Este es Moon 4. Encontré al objetivo en el cuarto piso del edificio MR ¿Cuáles son las órdenes?

Heather Townshend (Radio): Quédate ahí y vigílalo. Moon 2 y yo lo acorralaremos.

Cody Brent (Radio): Bien, pero tomando en cuenta como están las cosas la chica que tomó como rehén puede estar al final de su cuerda ¿Puedo ir por mi cuenta a asegurarlo?

Heather Townshend (Radio): (Suspiro) Bien, pero no lo estropees.

Theo Langdon: Bueno, parece que esto terminará pronto. Debe ser un alivio que así termine este caso, ¿no?

Whitney Odgen: Eso creo.

Theo Langdon: Aunque también debemos asegurarnos de resolver esto rápido, o será todo para el rehén...

Un disparo. Una ventana rompiéndose. El criminal había sobrevivido al disparo del Paralizador y se alejó corriendo entre los callejones. Tanto Theo como Whitney se ocultaron pero después el primero salió a detener al criminal a lo que la Inspectora lo siguió aún nerviosa.

Theo Langdon: ¡Alto ahí!

El agente apuntó su Paralizador y la Inspectora lo imitó. El criminal, presa del miedo, reveló tener en su posesión a la rehén usándola como escudo.

Tom Nuttle: ¡No se acerquen! ¡Bajen sus armas y dénmelas!

Por protección de la rehén, tanto el agente como la Inspectora se vieron obligados a acatar la indicación. Uno de los Paralizadores salió arrastrado directamente a las manos del criminal quien se burló a la vez que arrojó a su rehén para apuntarle a los policías con el arma.

Tom Nuttle: ¡Mueran!...

El gatillo se atascó. El sujetó se enfureció por la confusión hasta que sintió un escalofrío recorriendo su columna. Alguien lo había emboscado justo cuando se había arrojado por la ventana. Ese alguien se encontraba justo detrás de él apoyando su Paralizador en su cabeza.

Heather Townshend: ¿Ya te divertiste?

La Inspectora jaló del gatillo y una potente descarga salió del arma afectando directamente el cerebro del criminal, quien cayó paralizado.

Heather Townshend: Esta es Moon 1. Paralización completada.

Theo Langdon: ¿Usando a un anciano y a una novata como señuelos? Nunca cambiarás, ¿verdad?

Heather Townshend: (Suspiro) Sólo hacía mi trabajo, viejo... Inspectora Odgen.

Whitney Odgen: ¡¿Sí?!

Heather Townshend: En esta situación, pudiste haberte mantenido oculta para disparar al criminal en cuanto soltara a la rehén. Espero que ambos expliquen a fondo su manejo de esta situación en sus informes.


Una Hora Después...

Estación de Anima, Athelney, Colonia Sybil

Otro duro día de trabajo. Al asegurar al criminal, los agentes e Inspectoras fueron a las oficinas de Anima. Pasando de resolver un tranquilo aunque emocionante situación a la monotonía de estar frente al teclado escribiendo el resumen de lo que acabas de hacer. Para Heather era lo más desesperante de su trabajo pero ya de por sí había hecho muchos sacrificios para llegar ahí que al final no eran nada.

Whitney Odgen: He terminado mi reporte sobre el caso de hace unas horas. Puse las observaciones y todo lo que se hizo mal como me pediste. Envíaselos al jefe, por favor.

Cody Brent: Este reporte no está bien. Cuestionas demasiado las acciones de la Inspectora Townshend sobre la forma en que se ejecutó la operación.

Whitney Odgen: ...Usted tampoco cumplió al momento de acorralar al criminal.

Cody Brent: Admito que fue un error el no considerar que un ladrón de bancos contara con un inhibidor corporal. De cualquier modo, logré hacer que el criminal fuera rodeado por usted y por el Agente Langdon a la espera de que pudieran detenerlo.

Heather Townshend: (Suspiro) Tranquilos. Es una buena retroalimentación. Fue mi culpa por apresurarme a terminar con esto. Creo que es un buen reporte. Lo enviaré de inmediato. Así podremos dividir el castigo entre todos.

La Inspectora apagó el monitor de su computadora para luego tomar sus cosas.

Whitney Odgen: Inspectora, ¿a dónde va?

Heather Townshend: A casa. Que los de la segunda división se encarguen de Nuttle.

Heather salió de la oficina. Los pies le dolían y sentía los párpados pesados. Al abandonar la estación se percató de que alguien la estaba siguiendo. Ella fingió ignorarlo todo el trayecto hasta su auto causando que éste actuara primero.

Jacob Read: Heather, tengo que hablar contigo. Soy Jacob Read. Soy detective.

Heather Townshend: ¿Un detective? ¿En serio?... Ha sido un placer hablar contigo.

Jacob Read: Es importante.

Heather Townshend: No estoy interesada.

Heather subió a su auto y abandonó la estación. Nunca en la vida había visto a ese hombre. Si era detective entonces debieron informarle sobre su llegada ó más bien él debió haber mostrado alguna identificación que confirmara lo que decía.

De cualquier modo, ella ya estaba cansada así que prefirió dejarlo a la segunda división como ya se había acostumbrado a hacerlo desde que se convirtió en Inspectora.


30 Minutos Después...

Residencia Townshend, Athelney, Colonia Sybil

Heather estacionó su auto y caminó hasta la entrada de su casa. Una vez adentro se encontró con una vieja amiga que la estaba esperando.

Sara Kirstein: ¿Otro día difícil?

Heather Townshend: (Bostezo) Normal.

Sara Kirstein: ¿Normal normal ó "normal"?

Heather Townshend: ...

Sara Kirstein: Entiendo.

Heather dejó sus cosas en la pequeña mesa del comedor y subió las escaleras. En el segundo piso, se guió por la tenue luz de una lámpara que iluminaba un pequeño cuarto pintado de un color celeste. En una de las esquinas de la habitación se encontraba un niño durmiendo en su cama pacíficamente.

Al acercarse con cuidado de no hacer ruido, Heather se apoyó en sus rodillas y comenzó a acariciar los cabellos del niño. Una sensación de paz la abrazó, como si todos los problemas del mundo se hubieran esfumado y solamente el universo eran él y ella.

Heather Townshend: ¿Cómo se portó?

Sara Kirstein: Lo hubieras visto. Iba de un lado a otro. Luego de cenar se quedó dormido.

Heather Townshend: Gracias por ayudarme, Sara.

Sara Kirstein: No es nada.

Heather besó la frente de su hijo para salir de la habitación. Preparó el café más cargado que podía hacerse y se sentó en la mesa frente a su amiga.

Heather Townshend: ¿Qué voy hacer? ¿Cómo puede una persona como yo tener... Una vida así?

Sara Kirstein: Pero sí has estado viviendo así desde hace como dos años. Lo que sí es una sorpresa es que decidieras venir a Sybil. Por cómo están las cosas cualquiera preferiría irse a cualquier otro lugar.

Heather Townshend: Supongo que quería alejarme de todo. Empezar de nuevo...

Heather tomó un sorbo de su bebida y pensó en ese par de largos años. Dos años desde esa promesa: "Es importante. Volveré pronto". Aquellas palabras seguían marcadas en su memoria y ahora ese niño era lo único que le quedaba de él. Pero entonces recibió un mensaje encriptado en un sistema que solo ÉL y ella conocían.

"Pronto..." Tan sólo eso. Sin duda era él. Le alegraba que siguiera con vida pero no entendía exactamente bien a que se refería con eso ¿Volvería pronto? ¿Pronto qué? Podía sonar estúpido pero ella se cuestionaba el significado de esa palabra puesto que fue a partir de ese momento que las pesadillas comenzaron a atormentarla.

Heather intentó ahogar sus pensamientos con otro sorbo de su café cuando tocaron la puerta de entrada.

Sara Kirstein: ¿Quién será a esta hora?

La amiga de Heather abrió la puerta a un hombre robusto que casi la mata de un infarto de no ser porque éste se presentó cordialmente.

Jacob Read: Buenas noches. Disculpe que me presente a esta hora ¿Se encuentra Heather Townshend?

Heather reconoció la voz y fue hacia la puerta.

Heather Townshend: ¿Todavía me sigues? ¿Acaso tengo que gritar?

Jacob Read: Lo siento. Estaré aquí afuera esperando a que quieras hablar.

Heather Townshend: ...Llamaré a la policía.

Jacob Read: No creo que eso sea necesario.

Heather Townshend: Cierto... Yo soy de la policía.

En un tono de burla y desafío, Heather levantó su mano y lo apuntó con el dedo índice como si fuera una pistola.

Heather Townshend: Esta es mi única advertencia.

El detective finalmente sacó una identificación.

Jacob Read: Soy el Agente Read. UNSC. He venido por una investigación de suma importancia en la cual se espera su cooperación.

Sara Kirstein: ¿Cooperación? ¿UNSC?

Jacob Read: De verdad me gustaría que esto no llevara a más complicaciones. No es que usted esté en posición de negociar tomando en cuenta todos sus crímenes.

Sara Kirstein: ¿Crímenes?

Heather Townshend: Sara, acabo de recordar que olvidé pagar la factura del agua.

Sara Kirstein: ¿Factura del agua?... Oh, entiendo.

Heather volvió a tomar un sorbo de su café para despertar su mente. Al salir, dejó que Sara se quedara adentro. Ya era de noche pero para ella había una sensación de incomodidad como si una infinidad de cuchillos le fueran arrojados así que rozó sus dedos con su Transgresor esperando lo peor.

Jacob Read: Muy inteligente. Ocultarse en una colonia exterior.

Heather Townshend: ¿Quién te manda?

Jacob Read: Cómo ya mencioné, la UNSC está realizando una exhaustiva "investigación" por lo cual esperábamos contar con el apoyo de todos los posibles implicados.

Heather Townshend: ¿Implicados?

Jacob Read: Diciembre 29. 2579. Ragnarok. Sistema Harmonía. Escuadrón Zulú. Luego de ocho días se declararon perdidos en acción y finalmente se confirmaron sus muertes. Una posterior investigación descubrió que el planeta sufría una anomalía dimensional provocada por el impacto de un asteroide.

Heather Townshend: Ajá.

Jacob Read: Luego de lo que sucedió con la ONI se obtuvo mucha información relacionada respecto a ese caso. El Dr. Freed Astharot había investigado estos acontecimientos por mucho tiempo. Resulta que esos "asteroides" son algo más. Entre sus notas destacaban mundos como Esteno, Albión, Meridian, Reach, Sedra, la Colonia Andrómeda, la Tierra... Akira.

Heather Townshend: ...

Jacob Read: No sé si lo sepa pero todos esos mundos son bastante conocidos y no sólo por haber sido víctimas de ataques del Covenant sino por el tesoro que había en el subsuelo de estos.

Heather Townshend: (Suspiro) Realmente eres malo para estas cosas ¿A qué quieres llegar? Me haces perder el tiempo. Tengo un montón de reportes que entregar mañana...

El hombre le acercó una serie de fotografías. Heather las tomó y se ayudó de la luz de una luminaria para poder distinguir lo que había en las imágenes.

Jacob Read: Un acontecimiento reciente. Sistema Fen. Planeta-X.

Un mundo fragmentado. No era la primera vez que escuchaba del Planeta-X. Si mal no recordaba ese era el mundo de origen de los Metroid. Supo de buena fe que ese planeta había colapsado luego de que él le había estrellado una estación espacial de la Oficina de Inteligencia Naval.

Heather fue pasando foto tras foto. Aparentemente habían sido tomadas por algún monitor apenas operativo de la Estación Naraka. Donde reinaba el vacío del espacio salieron destellos. Sin duda brechas desliespaciales o eso creyó en un inicio. Un fragmento de roca de color purpura azulado salió del desgarro dimensional.

Las posteriores fotografías enfocaron a uno de los restos del Planeta-X donde una figura se encontraba de pie contemplando el vacío. No podía creerlo. Era Él. No había duda. La misma armadura ¿Qué estaría haciendo ahí? ¿No le había dicho que jamás volvería a ese lugar?

Jacob Read: Pensamos que tú podrías saber algo.

Heather Townshend: ¡¿Yo?! Vienes hasta a mí casa de la forma más tenebrosa posible y crees que por meterme miedo me harás creer que yo sé algo... No. No sé nada. Puede que no sea lo que querías escuchar pero así es.

Jacob Read: Puede ser pero, de cualquier modo, la UNSC no se ha olvidado de tus crímenes.

Heather Townshend: ¡¿Ahora de qué diablos hablas?!

Jacob Read: Febrero 10. Midlothian. 30418-14258-HV. Soldado de Choque de Descenso Orbital. Épsilon-5. Hanna Valentine o debería decir "Lyca".

La mujer tomó su Transgresor y apuntó directamente a la cabeza del agente sin darle tiempo para reaccionar. Sin embargo, él se mostró estoico aunque podía verse el sudor corriendo por su rostro.

Jacob Read: ¿En serio quieres agregar esto a tu lista de crímenes? Se te acusa de traición, escapar de una prisión de máxima seguridad y no reportar tu descubrimiento al Alto Mando del UNSC sobre Ragnarok.

Heather Townshend: ¿Cómo me encontraron?

Jacob Read: "Pronto..."

Heather Townshend: ¿Qué?

Jacob Read: Hemos vigilado todas las comunicaciones.

Heather Townshend: ¿Ah, sí? Eso me da una buena razón para dejarte un lindo agujero en esa calva.

Jacob Read: Déjame explicar... La UNSC quiere negociar contigo

Heather Townshend: ...¿Eh?

La mujer bajó su arma.

Jacob Read: Así está la situación. Los Splicers nos van quitando terreno. Con el descubrimiento de que Wolf está colaborando con ellos nuestras posibilidades de hacer algo son prácticamente nulas.

Heather Townshend: Wow, ¿qué dijiste?

Jacob Read: Viste las fotos, ¿no? Aunque puede ser una conclusión apresurada pero ahora ya no queda tiempo. Necesitamos combatir fuego contra fuego.

Lyca no podía creerlo. No. Era imposible. Lo debieron de haber malinterpretado. No había forma de que Él estuviera colaborando con ellos. Tenía que ser un impostor pero... No. No iba a ceder. No había nadie más que lo conociera como ella.

Heather Townshend: Entonces, ¿vas a arrestarme o qué? Si no pudieron atraparme en años, ¿qué les hace creer que lo lograrán ahora?

Jacob Read: Sí, lo sabemos, Luna Ackerman.

Lyca golpeó con fuerza el rostro del agente. Ella esperó a que este le regresara la vista para apuntarle de nuevo con su arma.

Heather Townshend: Largo.

Jacob Read: No tiene caso negarse. Lo sabemos todo de ti. No importa a donde vayas o que identidad adoptes, te encontraremos.

Heather Townshend: No me importa. Ya he vivido de esa manera.

Jacob Read: Pero, ¿y qué hay del niño?

Lyca estrelló su arma contra la cabeza del agente abriéndole una profunda herida.

Heather Townshend: Dije largo.

Jacob Read: ...Lo sabes, ¿no? Sabías que esta vida no era para ti pero aun así decidiste tomarla negando quien fuiste y lo que hiciste... Pero todavía tienes una oportunidad.

Lyca seguía apuntándolo con su arma. No temblaba ni hacía nada. Esperaba cualquier movimiento en falso para tirar del gatillo.

Jacob Read: Por eso vine solo. Convencí al resto de que venir aquí a la fuerza sería complicar las cosas un poco. Sí, todavía te buscan y por eso mismo encontré la forma de absolverte de todas las acusaciones. Una misión. La última. A cambio, serás libre de vivir como quieras donde quieras. Es una buena recompensa, ¿no?

Heather Townshend: ¿Cómo sé que puedo confiar en ti?

Jacob Read: Por qué esta también es mi última misión.

Heather Townshend: ...Bien. Lo hare. Pero quiero dejarlo claro. Escúchame bien y todos los que están apuntándome en los tejados que también me oigan: Si vuelven a buscarme, el próximo cráneo que perfore será el de la maldita UNSC.

Jacob Read: ...Es un trato.

Lyca guardó su arma y avanzó hacia de vuelta a su casa.

Jacob Read: El avión parte hoy mismo.

Heather Townshend: (Suspiro) ¿Qué parte de que quiero ir a descansar no has entendido?

Lyca azotó la puerta con fuerza. Su furia se apaciguó en cuanto escuchó los llantos de susto y miedo de su hijo. Ella subió rápido las escaleras y cargó al niño en sus brazos consiguiendo calmarlo como por arte de magia.

Sara Kirstein: ¿Qué pasó?

Heather Townshend: ...Es un caso nuevo. Saldré mañana ¿Podrías cuidarlo mientras no estoy?

Sara Kirstein: Sabes que sí pero, ¿otro caso?

Heather Townshend: Sí... Otro... (Susurrando) El último...

Viento y Fuego

6 de Septiembre del 2582

UNSC Wind and Fire, Órbita de Kalandor, Sistema Norion

El acceso al hangar estaba despejado. Un Prowler surgió del vacío al desaparecer su campo de camuflaje activo.

Cassandra (Voz): Capitán Miles, el Agente Read solicita permiso para traer a bordo a la prisionera.

Vector Miles: Permiso concedido, Cassandra.

La compuerta del Prowler se abrió. Frente a la inconfundible figura tenebrosa del Agente se encontraba Lyca. La mujer avanzó a la vez que los Marines le apuntaban.

Vector Miles: Gracias por venir.

Ella le mostró las esposas atadas a sus muñecas.

Lyca: (Suspiro) ¿Así tratan a sus invitados?

El Capitán retiró las esposas y Lyca se sobó sus muñecas.

Lyca: No hagan que me arrepienta de haber venido.

Lyca fue escoltada por un grupo de súper soldados. Spartan de Tercera Generación. Aún con la creciente desconfianza en la UNSC esta seguía avanzando en sus propios proyectos, sin duda con el apoyo del Gobierno Unificado de la Tierra y el resto de colonias interiores.

Al avanzar por varios de los pasillos, Lyca fue forzada a entrar a una cámara especial en la que se analizó que estuviera libre de algún tipo de infección. Fue algo que la desconcertó al inicio y creyó que se trataba de alguna especie de escáner para verificar que no llevara algo sospechoso oculto en su armadura. El escaneo terminó y Lyca siguió al Capitán al puente.

Vector Miles: Antes de comenzar con esta reunión, quiero presentar a la Unidad Aurora, encargada de esta nave.

Un holograma apareció al centro de la holomesa. Una mujer de cabello corto y ondulado pero su característica más distintiva eran las orejas élficas. Sin duda no era una Inteligencia Artificial normal. Se trataba de un superordenador orgánico que usaba ese avatar como representación.

Cassandra: Soy la Unidad Cassandra del caído Sistema Aurora.

Lyca: ¿Caído?

Cassandra: Hace 9 días descubrimos que todas las Unidades Aurora habían sido infectadas por un virus desconocido. El Sistema Aurora tuvo que desactivarse. Por fortuna, los científicos han logrado dar con una vacuna.

Vector Miles: Cassandra fue la primera en recibirla. Por suerte eliminamos el virus por completo.

Lyca: Ah... ¿Y el virus de dónde vino?

Vector Miles: Creemos que los Splicers han tenido algo que ver en el asunto. Hace unos meses, el UNSC Whitesnake desapareció mientras realizaba reconocimiento en el Sistema Fen.

Lyca: ¿No fue el Sistema Fen donde vieron a Wolf fisgoneando por ahí?

Vector Miles: Así es. Luego de perder las comunicaciones, el banco de datos del Whitesnake reveló que fueron víctimas de un abordaje de los Splicers. Los científicos Sangheili consiguieron acceder a la Unidad Aurora de la nave consiguiendo de esa manera propagar el virus.

Cassandra: Gracias a nuestros protocolos de seguridad, el virus fue descubierto y aislado antes de que el daño fuera irreversible.

Vector Miles: Pero aún somos vulnerables... Si los Splicers deciden hacer un ataque a gran escala ahora, tendremos el agua hasta el cuello. Tenemos que purgar el resto de las Unidades y volver a poner en marcha la red. Aquí es donde intervienes. Cazarrecompensas, tienes que administrar la vacuna a las Unidades Aurora.

Lyca: Me sacan de mi casa... ¿Para esto? ¿No les es suficiente con estos soldaditos?

Vector Miles: Lo que queremos es que investigues las actividades de los Splicers en la zona. Tenemos que saber por qué Wolf está colaborando con ellos y entre todos no hay nadie que lo conozca mejor que tú. Tu misión es básicamente saber qué demonios está pasando.

Lyca: No me gusta entrar en terreno extraño, pero si con eso me dejan en paz...

La nave tembló.

Cassandra: ¡Alerta roja! Que todo el personal se dirija a sus puestos de combate.

Jade Tindall: Señor, un grupo de combate de los Splicers acaba de salir de una especie de Agujero de Einstein-Rosen. Se dirigen al Sector Zero.

Vector Miles: ¡Van por el sistema de defensa! ¡Hay que bajar ahí y ayudar a las tropas en tierra! ¡Que todos los grupos Spartan se movilicen! Cazarrecompensas, toma una nave y baja al planeta. Te necesitamos mientras preparamos la formación.

Lyca: …Yo ya no soy una cazarrecompensas...

Al frente, una de las naves de la flota del UNSC fue derribada por un torpedo de plasma. Lyca dio media vuelta a la vez que colocaba su casco y cargaba su Transgresor. Apenas salió por unos pasillos cuando los Splicers forzaron su entrada mediante Naves de Abordaje.

Los Marines intentaron contener la amenaza pero la fiereza y brutalidad de los innobles guerreros se convertirían en sus últimas experiencias antes de perecer. Parecía ilógico que Lyca usara una simple Pistola para defenderse pero su diseño así como mecanismos de disparo la hacían sentir cómoda, mucho más que usando un arma más grande.

Dos ráfagas del Transgresor por cada Splicer y sus escudos cayeron. Las últimas balas dejaron una herida expansiva en sus cabezas antes de caer. Lyca siguió avanzando mientras se desarrollaba una batalla espacial en el exterior. Realmente los habían tomado por sorpresa. Ya cinco naves del UNSC habían caído y ese dichoso agujero seguía expulsando más vehículos Covenant.

Lyca se encontraba cerca de los hangares. El apoyo de los Spartan era algo que agradecía en silencio aunque estos no se sintieran cómodos trabajando con una criminal. Sin importarle lo que pensaran, Lyca siguió adelante sólo para ser frenada por la aparición de drones mecánicos que disparaban pequeños disparos de plasma integrados en un cañón. Las máquinas era sencillas de derrotar puesto que suponían meramente un apoyo para los soldados de los Splicers.

La nave estaba justo al frente. Un Merodeador Clase-Eclipse. Lyca estaba cerca de transporte cuando un Spartan salió volando para caer justo frente a sus pies. El culpable: Un Sangheili Protheus infusionado con Xytarita. A diferencia de los otros que Lyca combatió antes, este había mutado tanto que ya era imposible saber si era realmente un Sangheili aunque no era tan alto como el monstruo que había en Kerberos.

El fuego de los disparos recayó sobre la criatura quien se cubrió inmediatamente con las formaciones sólidas adheridas en su espalda. Lyca notó que al tomar esa postura, el Protheus mostraba una debilidad en su armadura siendo en la articulación de sus hombros. La mujer inmediatamente abrió fuego contra dichas vulnerabilidades haciendo que la capa que recubría su cuerpo colapsara en un gas venenoso.

Un Spartan en una posición elevada disparó el proyectil de su Lanzacohetes contra la cabeza del Protheus dejándola expuesta. La criatura, fúrica, se abalanzó contra Lyca quien esquivó sus golpes para luego sujetarlo de uno de sus brazos con el que usó su propio peso para arrojarlo al vacío del espacio donde los disparos de un Longsword lo desintegraron.

Sin esperar a la llegada de más enemigos, Lyca abordó su vehículo e inició el despegue. Salió de los hangares del Wind and Fire y se coló entre el intercambio de disparos entre los Splicers y el UNSC. El camino estaba libre. Su siguiente destino era Kalandor.


Sector Zero, Kalandor

Kalandor, aunque situado entre las colonias interiores y exteriores, es de gran importancia. El UNSC mantiene una fuerte presencia en ese sector, y el Sector Zero era a menudo la primera línea de defensa contra Insurreccionistas y, luego de unos años, contra el Covenant.

El planeta era originalmente una roca estéril incapaz de sostener la vida, pero un sofisticado proyecto de terraformación diseñado por la Unidad Aurora Hilda ha transformado Kalandor en un resistente mundo forestal.

Las fuerzas de los Splicers ya proyectaron su sombra en el Sector Zero. La nave de Lyca esquivó varios disparos de transportes de tropas enemigos antes de aterrizar en una plataforma donde se encontraba un Spartan.

Aiden Brent: Lyca, las cosas se están poniendo feas.

Lyca: No es como si no estuvieran acostumbrados a esto. Ya, ¿qué sucede?

Aiden Brent: El ataque Splicer ha inutilizado nuestros generadores de energía y ha desactivado el sistema planetario de defensa. En breve recibirás las coordenadas del generador. Buena caza.

Ráfagas de plasma los hicieron tomar cobertura. Un Phantom estaba por desplegar refuerzos cuando fue derribado por un par de Hornet. Lyca se adentró al interior del complejo y tomó un ascensor que la llevó hasta un puente donde varios Splicers equipados con mochilas cohete la esperaban.

Lyca no tuvo más opción que tomar el Rifle de Batalla de uno de los Spartan caídos para hacer frente a los Sangheili. Los Splicers se desplazaron a través del escenario blandiendo una gran cuchilla de energía. Lyca los evadía gracias a la mejora hecha en el sistema de inercia de su traje con lo que podía contraatacar al momento.

Cada vez que Lyca evitaba el ataque de uno de sus enemigos, ella tomaba la oportunidad para jugar con ellos cambiando sus métodos de eliminación. Al líder de ellos lo asesinó al saltar encima de él para enterrarle su Cuchillo de Combate. A otro par consiguió arrebatarles sus Granadas de Plasma al esquivarlos para luego adherírselos en sus espaldas. Con los restantes simplemente utilizó un cargador de su Rifle de Batalla para matarlos.

Aiden Brent (Radio): Lyca, el Generador A está cerca de tu posición. Si te ocupas de él, mi equipo y yo haremos lo propio con el que está al oeste. Así debería ser pan comido.

Lyca: Bien.

Se separaron. Lyca accedió al interior de las instalaciones donde hizo frente a un pequeño grupo de drones mecánicos antes de llegar a la sala del generador. Un par de Splicers ya se encontraban hostigando la maquinaria a lo que ésta liberó un pulso electromagnético de emergencia. Lyca tomó la oportunidad del evento y reventó las cabezas de los Sangheili para luego ir a la consola y activar el mecanismo, reestableciendo la energía.

Vector Miles (Radio): Lyca, ¿me recibes? Aquí arriba pasa algo gordo. Qué demo...

Lyca: ¡¿Qué?! ¿Qué está pasando?

Una pantalla apareció en su Visor Frontal de Datos. Era el espacio. Una brecha desliespacial o algo parecido se había abierto. Del interior surgió una masa rocosa que, al verla, Lyca sintió un escalofrío.

Lyca: Entonces por eso los Splicers inutilizaron el sistema de defensa. Deben querer que se estrelle aquí.

Vector Miles (Radio): ¡Pon ese cañón en marcha de nuevo o toda le gente de la superficie morirá!

Lyca salió lo más rápido que pudo para llegar al puente donde un grupo de Spartan se encontraba haciendo frente a otro de Splicers. Los Sangheili acabaron con la vida de casi todos los súpersoldados con la excepción del líder quien activó un mecanismo especial de su armadura con el que potenció el daño de su Rifle de Asalto. Apenas con un cargador abatió a la escuadra de enemigos entera.

Reuben Tattersall (Radio): Luz verde... ¡Qué demonios es eso!

Una figura oscura. Una entidad salida de pesadillas. Una figura tenebrosa marcó su presencia al cruzar volando los cielos con una gran velocidad. Aquella criatura se detuvo no muy lejos de donde estaba Lyca para incinerar el resto de sus instalaciones con llamaradas que escupía de sus fauces.

Lyca: Oh mierda...

Vector Miles (Radio): Lyca, ¿qué sucede?

Lyca: Es Ridley.

Vector Miles (Radio): ...¡Atención a todas las Unidades Spartan! ¡Se ha confirmado la presencia del Dios de la Muerte! ¡Usen munición de plasma!

Lyca siguió el camino al siguiente generador. Mientras avanzaba no dejaba de pensar en que esa maldita bestia siguiera con vida. La última vez que supo de él había sido consumido por el núcleo de un mundo escudo. El Wyvern había sido por mucho tiempo el protagonista de sus pesadillas y, aunque generalmente ella prefería evitar los combates innecesarios, sentía que finalmente tendría la oportunidad de arreglar cuentas con él.

Adentro de las instalaciones había ya varios Spartan conteniendo a los invasores Sangheili. Muchos de ellos se encontraban utilizando aquel potenciador. Lyca supuso que hubo algo de provecho que pudieron tomar de la Oficina de Inteligencia Naval y eso que ella creía que su armadura era el pináculo de desarrollo de armaduras.

Una de las puertas colapsó. Un Protheus surgió de las ruinas a punta de golpes de un Cyclops pilotado por Aiden. El Spartan usó la fuerza extra del exoesqueleto para romperle las extremidades al Splicer mutado para finalmente romperle el cuello despojándolo de la vida.

Aiden Brent: Este ya no molestará más. Mi equipo y yo ya nos encargamos del segundo generador. Ve por el último, me quedaré aquí y cubriré la retaguardia.

Lyca cruzó la puerta al final del pasillo para encontrarse ahora en un puente más extenso. Su presencia fue reconocida o más bien confundida. Ridley dejó caer su peso en la estructura del puente para desestabilizarlo. Lyca tuvo que sujetarse a una de las vigas. Ella tomó uno de los Rifles de Plasma de uno de los Sangheili muertos y disparó hacia el Wyvern.

El Dragón Espacial no se inmutó y siguió exhalando fuego para derribar el puente. Lyca no tuvo de otra más que usar las vigas para ayudarse a alcanzar el otro lado. Para cuando llegó, Ridley se fue volando al ser atacado por un Pelican.

Cassandra (Radio): Nuestros escáneres indican un patrón energético similar al virus proveniente del meteorito. Podría ser una especie de bomba.

Vector Miles (Radio): Entrará en la atmósfera en cualquier momento. No hay tiempo que perder, Lyca.

Lyca entró a la cámara del último generador. Los controles se encontraban justo encima de la máquina así que ella tuvo que saltar justo al centro del complejo para reanudar el mecanismo. Justo cuando estaba por restaurar la energía, Ridley apareció por encima destruyendo el tejado.

El Wyvern se adentró y con la punta en forma de arpón de su cola arrasó el generador provocando que un pulso de energía se liberara. La onda fue tal que tanto Lyca como Ridley terminaron por caer en picada al abismo que había debajo.

Las alas de Ridley no le respondían y sus extremidades prostéticas resultaron dañadas así que tuvo que valerse de sus garras para frenar la caída. Lyca se encontraba justamente por encima de él y no pudo haber sido un mejor momento para resolver sus diferencias así que tomó su Transgresor y disparó directamente a los puntos débiles del Wyvern consiguiendo que éste se soltara cayendo presa de la gravedad.

Ridley escupió llamaradas concentradas que Lyca tuvo que soportar mientras acumulaba energía en su mochila propulsora para impulsarse violentamente al pecho del Dragón Espacial, asestándole un fuerte golpe. Gracias a eso, Lyca descubrió que el Wyvern poseía una especie de núcleo que le proporciona energía a sus dañadas alas.

Lyca intentó destruir el núcleo de un puñetazo pudiendo apenas perforarlo. El dolor recorrió su extremidad haciendo que se sobara mientras tomaba el Transgresor. Ridley obviamente no le iba a permitir eso así que giró sobre sí mismo violentamente para quitarse a la mujer de encima para luego tomarla con sus garras y mostrarle sus fauces mientras se inundaban de fuego.

Lyca consiguió liberar la mano donde sostenía su Transgresor y apuntó al núcleo para dispararle vaciando su cargador. Las balas incrustadas liberaron una onda de energía que explotó las alas de Ridley haciendo que éste soltara a Lyca.

Sin embargo, la situación seguía estando en contra de la mujer puesto que el Wyvern se encontraba ahora sobre ella mientras seguían cayendo al abismo. Sin forma de subir, Ridley consideró a Lyca un enemigo peligroso quien volvió a atentar contra su vida al plantar Granadas de Fragmentación en las paredes calculando el momento exacto en que él cruzara al lado de ellas.

Sin forma de frenar su caída, Ridley recibió cada una de las explosiones que le arrojaron trozos de metralla. Su velocidad de caída aceleró lo que le permitió volver a sujetar a Lyca. Aun así, el Dragón Espacial se encontraba contra la pared. Su único sustento de vida en ese momento estaba jugando en su contra.

Lyca volvió a disparar contra el núcleo de Ridley hasta reventarlo, ocasionando una descarga que reventó las extremidades del Wyvern consiguiendo que la volviera a soltar. El problema es que ya estaban llegando al final del trayecto y el espacio del hueco del túnel por el que estaban cayendo se había expandido tanto que era imposible aferrarse a él.

Ridley cayó a la profunda oscuridad mientras que Lyca se valió de su mochila propulsora para salir disparada hacia una plataforma donde se encontraba un ascensor de emergencia. El Wyvern intentó sujetarla en última instancia para que lo acompañara a la muerte pero la suerte fue quien sonrió a Lyca una vez más.

Al caer en la plataforma, Lyca subió para ver como Ridley desaparecía en la penumbra mientras proliferaba un rugido de furia.

Vector Miles (Radio): Lyca, ¿qué sucedió con el último generador?

Antes de poder contestar, el estruendo del golpe ocasionado por Ridley al llegar al fondo la enmudeció. En eso, toda la energía que aún quedaba en el núcleo del Wyvern salió disparado proporcionando la energía suficiente para que el generador volviera a funcionar.

Lyca: Lo arreglé.

Vector Miles (Radio): Bien, pero hemos perdido el control con tierra gracias al campo energético del meteorito. Ve a la sala de control para realizar la activación del sistema de defensa manualmente.

Cassandra (Radio): Los intentos anteriores por detener al meteorito han fracasado. Ahora que el sistema está de nuevo en funcionamiento, tenemos una última esperanza. Te envío la ubicación de la sala de control.

Lyca salió de la cámara. Al ver al cielo ya era posible observar como el meteorito se encontraba cerca. Para meter más presión, Cassandra también le marcó un contador de tiempo. Quedaba poco más de ocho minutos para el impacto y con el puente destruido previamente por Ridley, Lyca tuvo que ingeniárselas para regresar.

Para su suerte, un Banshee pasó cerca de donde ella estaba así que no lo pensó más y se arrojó al vacío para impulsarse con la mochila propulsora hasta alcanzar el vehículo. Lyca abrió la cabina de pilotaje y sacó al Splicer que lo manejaba de una patada para hacerse con el control de la nave.

Lyca sobrevoló las instalaciones del Sector Zero mientras esquivaba los proyectiles enemigos. Su suerte duró poco puesto que un Phantom alcanzó a dañar los alerones del Banshee forzando a Lyca a realizar un aterrizaje forzoso frente a un ascensor. Lyca usó la plataforma para ascender hasta la sala de control y una vez arriba se encontró con una figura conocida.

Una armadura blanca como un campo nevado. Destellantes llamaradas azules que salían vigorosas de su cabeza. No podía creerlo. No había duda. Era él.

Lyca se acercó un poco temblorosa como si en el fondo supiera que algo estaba mal. Su instinto se lo decía pero había sentimientos encontrados. Después de todo, una vez llegó a pensar que jamás lo volvería a ver.

Lyca: ...¿Will?

El Cazarrecompensas giró hacia ella. Ahora supo que no era él. Podía sentir su mirada. Una maligna presencia oculta tras un cuerpo falso. Una falsa armadura. Antes de siquiera poder reaccionar, el Falso Cazarrecompensas disparó un Misil que Lyca apenas consiguió esquivar.

En una mezcla de confusión y furia, Lyca concentró todo un cargador en la cabeza del Cazarrecompensas fragmentando el visor oscuro de su casco. Lo que sea que fuera esa cosa no tenía una forma. Pliegues de Xytarita sobresalieron del cuerpo del Falso Cazarrecompensas. Antes de que Lyca pudiera hacer algo, la entidad liberó una descarga que plagó el sitio con el tóxico mineral.

Lyca cayó. Comenzó a toser violentamente. Cuando quiso ver al impostor notó que estaba escapando a través de alguna especie de portal. La cuenta atrás estaba cerca de llegar a los ceros. El meteorito estaba por entrar en la atmósfera del planeta.

Débil y luchando contra el tóxico gas, Lyca se arrastró hasta la consola de la sala de control y, luego de luchar por estirar su brazo, activó el sistema de defensa. Su visión se nubló. Todavía podía escuchar los disparos y las explosiones allí afuera. Fue entonces que luego de un estruendo acompañado de un destello azulado todo se oscureció.

Hogar dulce hogar

7 de Septiembre del 2580

Residencia Townshend, Athelney, Colonia Sybil, Sistema Pass

La oscuridad se fue disipando por la luz del atardecer en el horizonte. Por el otro lado se encontraba la luna dando conclusión al día con su blanca y pacificadora estela. Había calidez. Estaba en casa. Ella había preparado el café más cargado que pudo y él se había hecho un té.

Habían tenido una pequeña pelea. Ella lo regañó por acabarse el azúcar al momento de prepararse su bebida. Sus reclamos sólo fueron contestados con un silencio anormal. Ella ya había notado que algo estaba sucediéndole debido a las constantes pesadillas que sufría cada noche.

Ambos se sentaron en cada extremo de la mesa del comedor y una vez que él terminó de beber su té le confesó sus angustias a lo que ella simplemente suspiró.

Lyca: Entonces, ¿te vas?

Wolf: Es importante. Volveré pronto.

Lyca: ¿Sólo?

Wolf: Todas las personas que permanecen a mí alrededor resultan lastimadas...

Lyca: Hmm ¿Será porque siempre vas a la boca del lobo?

Wolf: ...¿Recuerdas cuando nos conocimos?

Lyca: Sí... Me habían encargado vigilarte. Que estuviéramos en el mismo equipo facilitó las cosas y... Lo demás... ¿Por qué lo mencionas? ¿Aún sigues molesto por eso?

Él no habló por unos segundos. La miró a los ojos.

Wolf: No... Tenías razón. Uno no debe confiar más que en sí mismo. Por eso debo ir solo... Creo que todavía tengo asuntos sin terminar. Cuando vuelva te lo diré todo.

Lyca: ¿Todo?

Wolf: Acerca de mí. Por lo que lucho. Mi pasado... ¿Me esperarás?

Ella sorbió lo último que quedaba de su café y dejó que el calor y la amargura de la bebida la relajaran para poder reflexionar con tranquilidad.

Lyca: (Suspiro) No puedo detenerte, ¿verdad?... Esperaré... Esperaré por siempre.


12 de Octubre del 2582

UNSC Wind and Fire, Órbita de Kalandor, Sistema Norion

Shannon Ramsey: Vuelve en sí ¿Me recibes, Lyca?

Lyca abrió los ojos. Se encontraba en el interior de una capsula de contención.

Shannon Ramsey: Signos vitales estables. Bienvenida, Lyca.

Lyca: ¿Dónde? ¿Cuándo...?

Shannon Ramsey: Has estado inconsciente durante un tiempo. Un mes, para ser exactos.

Lyca: ¡¿Un mes?!

Shannon Ramsey: Ya nos temíamos lo peor. Gracias a tu espléndido trabajo, Kalandor está a salvo. Al final de la batalla te encontramos desmayada. Los informes médicos son sorprendentes: tu cuerpo de alguna forma sintetiza la Xytarita.

Lyca: ¡¿Eh?!

Shannon Ramsey: Lo curioso del asunto es que no se aprecian efectos negativos en tu salud. Ese dato nos ha llevado a pensar que podemos aprovechar este mineral. Seguramente te diste cuenta en Kalandor de que los Spartan usaban una pila de aumento de daño. Hemos integrado este sistema a tu armadura mientras la reparábamos para que usara la Xytarita como fuente de energía.

Lyca notó que su armadura tenía varios detalles nuevos además de la nueva capa de color blanco como la nieve.

Shannon Ramsey: Con la Pila de Xytarita podrás canalizar la energía de tu cuerpo para aumentar tus habilidades, resistencia y la potencia de disparo de tus armas. Un sistema ingenioso, ¿verdad? ¿Qué dices?

Lyca: Supongo que está bien aunque me aprieta un poco el pecho.

Shannon Ramsey: Eh... La Unidad Aurora de la nave quería reunirse contigo luego de que despertaras. Tiene temas urgentes que discutir.

Lyca salió del contenedor. Había sido un sueño largo. Uno el cual ya olvidó. Al avanzar hacia su objetivo reflexionó sobre el tiempo transcurrido. Fue un mes donde estuvo en coma. De sólo pensarlo sentía vértigo y se puso ansiosa por su hijo. Esperaba que nada hubiera pasado en Sybil. De verdad quería volver a casa.

La cámara de la Unidad Aurora estaba justo después de un ascensor donde un par de oficiales le concedieron el acceso a Lyca para que pudiera encontrarse con Cassandra. Al pasar con un corto trayecto, la mujer se encontró en una amplia habitación la cual tenía en el centro un contenedor con lo que parecía ser un cerebro en su interior.

Al ver aquella masa rojiza, Lyca tuvo un mal presentimiento generado por el auténtico aspecto de la Inteligencia Artificial, sin embargo, fue una sensación pasajera.

Cassandra: Te doy la bienvenida, Lyca. Empecemos cuanto antes, el tiempo es oro. Se ha confirmado que dos planetas sufrieron efectos de invasión similares al que has evitado en Kalandor. Los nombres de estos mundos son Akira y Kaliks.

Lyca: ...

Cassandra: Estos "Ecos" han chocado contra el planeta y se han incrustado en su corteza. Además, han comenzado a contaminarlos con la Xytarita que transportaban. Hace dos semanas enviamos a un Equipo de Asalto Spartan a Akira. Como en tu caso, pusimos a su disposición Pilas de Xytarita para la misión. Perdimos el contacto con ellos hace una semana y nos tememos lo peor. En su ausencia, necesitamos que vayas a Akira y termines su misión. Como objetivo secundario, intenta descubrir pistas que nos ayuden a comprender que les sucedió a los Spartan desaparecidos.

Lyca solo se limitó a asentir para salir de la cámara. Ella fue hacia uno de los hangares del Wind and Fire para abordar su ahora nave personal. Lyca salió del crucero esperando indicaciones de la Unidad Aurora.

Cassandra (Radio): Lyca, la flota se dirige al punto de encuentro. A partir de ahora no podrás volver a atracar aquí. Pero de todas formas mantendremos la comunicación y te suministraremos toda la información que sea necesaria. Buena suerte en Akira.

Lyca activó el motor desliespacial de su nave y partió a su nuevo destino: su mundo natal.


Ciudad Ashfield, Akira, Sistema Otomo

Akira. Otro mundo ubicado en la frontera entre colonias interiores y exteriores. Pasó desapercibido durante la Gran Guerra pero fue en el Conflicto de la Tormenta que finalmente se vio envuelto en un masivo ataque que expulsó a todos sus habitantes.

El planeta quedó abandonado mucho tiempo hasta que la UNSC inició un programa de recuperación en el que se instalaron unidades autómatas para retirar el piso vitrificado para hacer del planeta un lugar habitable o al menos uno en el que se pudiera extraer la Cloratita, un mineral valioso, sin dificultades.

Lyca ya había cruzado la atmósfera del planeta y llegó a las coordenadas de colisión del Eco. Aquella masa oscura se encontraba rodeada por un manto azulado que hacía imposible adentrarse en él. Por encima de unos edificios, Lyca aterrizó y se preparó para cumplir su misión.

Cassandra (Radio): Lyca, el Eco está protegido por un escudo de energía. No podrás avanzar mientras esté operativo.

Lyca: ¿Cómo lo desactivo?

Cassandra (Radio): Cerca de tu posición debe estar el vehículo del Equipo Iota. Si consigues activar la conexión vía satélite, puede que consigas información sobre cómo desactivar el escudo.

Mientras cruzaba los tejados en búsqueda de la nave del Equipo Iota, Lyca esperaba encontrarse con alguna entidad hostil pero no hubo más que soledad.

Al llegar a una de las avenidas principales de la ciudad, Lyca se encontró con que la energía de la ciudad había sido restaurada no hace mucho. Viejos carteles de neón y anuncios de hace más de quince años seguían plagando la vista de contaminación visual. Había olvidado lo colorido y estresante que era Akira.

Finalmente se encontró con el transporte del Equipo Iota. Lyca forzó la entrada a su interior y luego se dirigió al puente para activar un sensor que le proporcionó un par de coordenadas.

Lyca: Los datos muestran dos concentraciones de energía diferentes.

Cassandra: Deben ser las fuentes que suministran energía al escudo. Si las eliminas, el escudo del Eco se desactivará. Procede con precaución.

Lyca revisó las coordenadas una vez más mientras regresaba hacia donde había estacionado su nave. Los Splicers habían establecido los generadores de energía en dos puntos importantes de la ciudad. Uno se encontraba ubicado en la Mina de Cloratita y el otro en uno de los edificios de la ciudad.

Al abordar su nave, la mujer partió hacia su viejo vecindario. La nula actividad o presencia de formas de vida ponían a Lyca nerviosa. Estaba en una ciudad fantasma donde las supuestas máquinas que limpiaban el planeta también estaban ausentes.


Mina de Cloratita, Afueras de Ashfield, Akira

Al sobrevolar la zona, Lyca vio los restos de su hogar. Para ese punto no sabía que sentir. Habían pasado tantos años y nunca había tenido la sensación de añorar a su familia. Quizá, lo que añoraba de verdad era poder recordar aquellos días antes de que el Covenant Tormenta atacara.

Lyca se estacionó en la entrada de la mina. Había extremidades esparcidas por el suelo. No le causó impresión alguna puesto que pertenecían a las máquinas de limpieza así que siguió adelante al interior del complejo donde se alzaba un muro de cristales azulados que emanaban un compuesto gaseoso tóxico.

Xytarita. El Eco ya había infestado el suelo del planeta con el tóxico mineral y ya había arrasado con las vetas de Cloratita volviéndolos inútiles como fuente de energía. Lyca intentó romper los cristales pero incluso con la fuerza extra de su armadura era todo un desafío así que pensó en utilizar la Pila de Xytarita.

Lyca inyectó un tanque de energía acoplado en su armadura que extrajo Xytarita de su cuerpo para potenciar su armadura. Un proceso extraño pero que realmente la hacía sentir poderosa. El flujo de poder recorrió su piel y se armonizó con sus armas. Una sola ráfaga de su Transgresor fue suficiente para que los cristales reventaran dejando el camino despejado.

Algo estaba mal. La energía extraída de su cuerpo estaba ahogando a Lyca. Se detectó un exceso de Xytarita que Lyca tuvo que liberar en forma de un potente pulso de energía que la debilitó al punto del desmayo.

Cassandra (Radio): Lyca, acabamos de recibir los datos de tu sistema vital y podría haber un problema... ¿Estás bien?

Lyca: Me duele la cabeza...

Cassandra (Radio): Como precaución, estamos descargando el diagnóstico de la unidad médica de tu armadura para estudiar la situación. Nos pondremos en contacto contigo cuando tengamos más información.

Lyca caminó temblorosa y tropezó con un charco de Xytarita. El líquido se filtró en su armadura y poco a poco su salud se restauró. Ella se levantó y razonó sobre su estado actual ¿Se quedaría así para siempre? Eso sólo complicaría las cosas. Seguramente la UNSC la utilizaría a su beneficio y jamás la dejarían en paz.

El rugido de un motor conocido sacó a Lyca de su momento reflexivo. Varios Phantom se encontraban minando las cavernas extrayendo tanto Xytarita como vetas de Cloratita sin contaminar. Esperando encontrarse con Splicers, lo único que había eran las mismas máquinas que acompañaban a los Sangheili.

Estos drones, denominados Shanks, habían montado guardia sobre lo que parecía ser el generador que Lyca buscaba. Ella se escabulló silenciosamente hasta llegar al drone más cercano y así eliminarlo. El proceso de eliminación selectiva de Lyca se repitió varias veces hasta que un trozo de roca salió desprendido de una pared luego de una ardua excavación.

Los Shanks hicieron una serie de sonidos y entonces otra máquina esférica apareció para evaluar el trozo de Cloratita. El Servant determinó que ese trozo se encontraba corrupto por lo que fue desechado así sin más. Seguido de eso, el Servant dio nuevas indicaciones para luego retirarse a reportar la situación con el alto mando de los Splicers.

Antes de que el Servant llegara al puesto de comunicación, Lyca disparó una ráfaga cargada con la Pila de Xytarita que atravesó completamente su ojo. La esfera flotante rotó violentamente sobre sí mismo antes de explotar. Los Shanks abandonaron sus operaciones y procedieron a investigar el origen del ataque.

Lyca salió de su escondite y con su Transgresor eliminó a cada uno de los Shanks presentes. Una alarma sonó y la mina se encontró repleta de más configuraciones de drones equipados tanto con ametralladoras pesadas y francotiradores. Los disparos concentrados forzaron a la mujer a buscar cobertura en el fragmento de Cloratita contaminado para poder seguir atacando desde esa posición.

Una alarma más. Un Phantom apareció cruzando uno de los enormes huecos excavados y dejó en tierra a una variación de un Shank de mayor tamaño. El Eidolon desplegó cañones de plasma debajo de él con los que Lyca tuvo extremo cuidado ya que eran tan potentes como para perforar la misma Cloratita.

Una vez que el muro de mineral se partió, Lyca activó la Pila de Xytarita y concentró el aumento de daño por el hueco que usaba el Eidolon para evitar el sobrecalentamiento. La tapa superior de la máquina salió volando exponiendo su núcleo el cual usó como medida desesperada liberando descargas eléctricas. Lyca únicamente retrocedió para volver a concentrar sus disparos en el núcleo y así acabando con la existencia de la máquina.

El resto de máquinas tuvieron la orden de retirarse al segundo generador. Lyca desactivó la Pila de Xytarita lo que la hizo volver a sentir un horrible ardor. Una vez más fue forzada a liberar la acumulación de Xytarita mediante un pulso energético que la debilitó bastante sólo que ahora fue mucho peor. Sentía como si algo taladrara su cabeza.

Cassandra (Radio): Lyca, tenemos más datos acerca de tu situación. Al parecer, al activarse la Xytarita única de tu organismo se produce un choque anafiláctico tras algunos segundos.

Lyca: O sea... (Suspiro) Que soy alérgica a esta cosa.

Cassandra (Radio): No previmos el problema cuando diseñamos la Pila y, sin querer, te hemos puesto en peligro. Lo sentimos profundamente.

Lyca: ...Ajá.

Cassandra (Radio): Recuerda que no será posible hacer frente al Cazarrecompensas sin la Pila de Xytarita.

Lyca: Si saben que no es Wolf, ¿cierto?

Cassandra (Radio): Todo apunta a que podría ser un impostor, sin embargo, el hecho de su marcada ausencia hace tomar en cuenta cualquier hipótesis. Como mencioné, la Pila de Xytarita podría ser la clave para vencerlo. Pero ten cuidado al usarla. Mientras tanto, continuaremos investigando el caso.

Lyca esperó a que el mareo terminara y luego se acercó al generador del que arrancó varios cables al asestarle un fuerte golpe que atravesó la capa de nanolaminado. La máquina estalló y como consecuencia el escudo de energía del Eco se debilitó aunque no lo suficiente como para permitir el acceso a su interior.

Cassandra (Radio): Hmm...

Lyca: ¿Qué ocurre?

Cassandra (Radio): He detectado una anomalía en las comunicaciones... Son las señales IFF del Equipo Iota. Provienen del Edificio de Seguridad Pública. Ayuda a los Spartan pero ocúpate del generador. El edificio se encuentra cerca del Eco así que es muy probable que esté fuertemente defendido así que avanza con precaución.

Lyca: Ok.

Ya completamente recuperada, Lyca dio marcha atrás hasta la entrada de la mina. Abordó su nave y encendió los motores para ir hasta su siguiente objetivo.


Centro de Seguridad Pública, Ciudad Ashfield, Akira

Lyca estacionó su nave en uno de los agujeros que había en el edificio. Ella salió de su vehículo y se desplazó a gran velocidad buscando enemigos ocultos, sin embargo y para su suerte no encontró a nadie.

Cassandra (Radio): Lyca, sigo sin recibir nada del Equipo Iota. Tendrás que ocuparte del generador sola.

La mujer forzó una de las puertas pero no pudo seguir avanzando ya que los pasillos estaban hasta el tope de destrozos y escombros apilados por lo que tuvo que usar los conductos del amplio sistema de ventilación.

Estando en los ductos sentía como la temperatura aumentaba exponencialmente al punto de que había comenzado a sofocarse. Afortunadamente, ya se encontraba cerca de la posición del generador así Lyca pateó con fuerza las rejillas del conducto para salir.

Cuando Lyca pisó el suelo sintió como si estuviera encima de sacos de arena o algo parecido. Su expresión de curiosidad cambió a una de disgusto al ver que se trataban de restos humanos pero lo que realmente llamó su atención fue encontrar a los miembros del Equipo Iota abatidos, lo extraño es que no tenían rastros de plasma. Al revisarlos de cerca notó que todas sus extremidades habían sido fracturadas dejándolos morir agonizando del dolor.

Era extraño. Si fue acto de los Splicers seguramente lo habrían hecho para obtener alguna clase de información pero... ¿De qué? Lyca no dio con la respuesta ya que notó que el generador estaba detrás de unas puertas. La mujer sujetó ambas partes de la estructura para abrir el cuarto donde se encontraba la máquina. Al hacerlo, Lyca golpeó y perforó de un golpe el generador para extraerle sus cables.

Las puertas alrededor de la sala colapsaron. Había sido emboscada. Shanks se introdujeron con violencia iniciando un tiroteo. Lyca tomó su Rifle de Batalla y procedió a despejar la zona. Otro Servant se encontraba justo al fondo proporcionando escudos de energía bastante fuertes a sus aliados por lo que se volvió un blanco prioritario.

Al destruir al Servant, este rotó violentamente sobre sí mismo para luego explotar liberando una descarga de energía que entorpeció al resto de Shanks. Lyca tomó oportunidad de la situación y acabó con los enemigos restantes.

Cassandra (Radio): Lyca, el escudo del Eco ha caído. Es vulnerable. Desplázate a su interior y encuentra la forma de destruirlo.

Pudo verlo. La masa oscura del Eco estaba expuesta. Era exactamente igual a lo que había encontrado en Kerberos. El saber que tenía que enfrentarse a algo similar muy pronto la hacía suspirar de fastidio. Lyca dio marcha atrás para subir a su nave y dirigirse hacia su siguiente objetivo.


Cámara de Elimiel, Interior del Eco de Oscuridad, Ciudad Ashfield, Akira

La entrada al Eco se encontraba justo detrás de lo que antaño era el Templo de la Simetría. Una creencia en la que todo el universo estaba forjado en un balance perfecto y que cada acción es una consecuencia a un efecto desfavorable para este. Según sus fanáticos, el ataque del Covenant sirvió como respuesta a la desunión de la humanidad durante la Insurrección.

Lyca nunca fue particularmente asociada a ningún tipo de creencias ya que, desde que atacaron su mundo dejándola huérfana, había aprendido a confiar solamente en ella. Desde entonces vivió con ese ideal que terminó volviéndola lo que es ahora.

Al otro lado de la derrumbada puerta había un gran pasillo repleto de Unidades Arcite, las máquinas asignadas para la limpieza de mundos vitrificados. Todos se encontraban frente a frente ordenados alrededor de una alfombra roja donde, al final, se encontraba un Arcite cubierto con un manto.

Arcite #2: Bienvenida al reino de la Simetría. Por este pasillo, por favor.

Lyca siguió al robot pero con su arma aún en alto. En su opinión todo parecía muy sospechoso pero no había signos de que los Arcite atentaran con su vida. El líder Arcite condujo a Lyca hasta un ascensor donde ella se metió sólo para percatarse que la máquina la condujo a una trampa... O fue lo que pensó en primera instancia ya que cuando el elevador se detuvo se encontró frente a un pasillo repleto de más Arcite alineados en un túnel rocoso que formaba parte del interior del Eco.

Arcite #3: Esta puerta lleva al santuario de su eminencia.

La puerta se encontraba al fondo de un sendero iluminado por antorchas sostenidas por varios Arcite. Lyca se aferró a sus armas esperando que las máquinas intentaran algo contra ella. Luego de ese momento tensión, ella cruzó al otro lado de la puerta donde experimentó un Deja Vu.

Ahora estaba en el interior del meteorito el cual estaba repleto de Xytarita. En el centro, se encontraba otro grupo de Arcite adorando a un Servant que extraía el tóxico mineral para alimentarse. La máquina esférica se elevó en el aire al detectar la presencia de Lyca y, al expulsar una onda de energía, se presentó.

Servant Cavator: Ku'l D'nra... Iyz Kel. Iyz Jrekg. Kno Rehto Kyemir I'no... Ici 'Ei 'Af Owt N'nay.

Era idioma Sangheili Seleniano. Si Lyca no lo tradujo mal decía algo como: "Miro a mi alrededor... Veo Luz. Veo Oscuridad. No puede haber una sin la otra... Son dos caras de la misma moneda...". Lo que sea que significara a eso, a Lyca solo le preocupó que la gran máquina comenzara a atacarla disparándole cargas de Xytarita.

La mujer usó a los Arcite como escudos y así poder contraatacar al Servant disparándole a su ojo. El Servant concentró la energía tóxica en un proyectil certero que impactó a Lyca, quien absorbió la absurda cantidad de Xytarita para luego liberarla como un pulso energético que empujó a la máquina contra las paredes del Eco consiguiendo que abriera su coraza y expusiera su núcleo.

Lyca arrojó un par de Granadas de Fragmentación que se incrustaron en el núcleo del Servant. Al explotar, una gran cantidad de Xytarita se desbordó de su interior plagando a las Unidades Arcite que seguían inmóviles presenciando el encuentro.

El Servant al recibir mucho daño se teletransportó a una concentración de Xytarita para poder absorberla y así regenerar su salud. Lyca lo alcanzó impulsada con su mochila propulsora y arremetió contra su núcleo enterrándole con violencia su Cuchillo de Combate. La consecuencia fue que el Servant se salió de control disparando cargas tóxicas por todas partes.

Los Arcite seguían contemplando el encuentro sin importarle que el corrosivo líquido de la Xytarita los corrompiera. Lyca tuvo que tener cuidado para no caer en los charcos para no sobrecargarse del veneno mientras que el Servant, por su parte, retuvo la Xytarita necesaria para que esta se fusionara con su núcleo para fragmentarlo y distribuirlo alrededor de su cuerpo a manera de generadores de escudo.

Antes de que Lyca pudiera atacar, el Servant le disparó una sobrecarga de Xytarita que la afectó seriamente. Ella sintió náuseas y cayó de rodillas. La máquina se acercó a ella para fulminarla pero fue ahí cuando Lyca dejó que la Xytarita acumulada saliera disparada de su cuerpo destruyendo los generadores del escudo del Servant.

La máquina volvió a exponer lo que quedaba de su núcleo para reabastecerse. Lyca apuntó y de una ráfaga de disparos del Transgresor acabó con la vida de la máquina. El Servant comenzó a girar violentamente sobre sí mismo para luego explotar dejando caer sus restos en los estanques de Xytarita.

Todavía era pronto para celebrar la victoria. El Servant había liberado un último pulso cargado de Xytarita que afectó a Lyca severamente. Ya no podía soportarlo más. Lyca se retiró el casco y vomitó un compuesto azulado de un sabor horrible. Al verse reflejada en su visor vio que su piel había adquirido un tono más grisáceo. Mientras seguía vomitando, los Arcite se reunieron sobre los restos del Servant.

Arcite #13: ¡Su eminencia se ha unido al tejido de la Simetría!

Unidades Arcite: ¡Su eminencia es un dios!

Arcite #13: ¡Su eminencia se ha unido al tejido de la Simetría!

Unidades Arcite: ¡Su eminencia es un dios!

Arcite #13: ¡Su eminencia se ha convertido en un dios!

Unidades Arcite: ¡Convertido en un dios!

Arcite #13: ¡Su eminencia se ha convertido en un dios!

Unidades Arcite: ¡Convertido en un dios!

Arcite #13: ¡Nosotros también nos convertiremos en dioses!

Unidades Arcite: ¡Nos convertiremos en dioses!

Arcite #13: ¡Nosotros también nos convertiremos en dioses!

Unidades Arcite: ¡Nos convertiremos en dioses!

Arcite #13: ¡Todos se convertirán en dioses!

Unidades Arcite: ¡Nos convertiremos en dioses! ¡Moriremos todos juntos y nos convertiremos en dioses! ¡Así funciona la simetría del universo...!

La cabeza de la Unidad Arcite 13 salió volando con la ráfaga de tiros del Transgresor. A continuación, las máquinas se infundieron con la Xytarita adquiriendo partes biológicas con las que comenzaron a generar proyectiles como medida ofensiva.

Lyca: Maldición... Cassandra, estoy dentro del Eco ¡Las máquinas de limpieza se han vuelto locas!

Cassandra (Radio): (Interferencia).

Las comunicaciones eran inestables. El pánico poco a poco comenzó a abrumar a Lyca. Los Arcite no dejaban de decir cosas como: "¡Tú también debes morir y convertirte en una diosa! ¡La vida después de la muerte es maravillosa!". Era horrible. La situación la molestaba mucho. Era como ese día donde los fanáticos de la Simetría se habían reunido aclamando la llegada de la Tormenta como un augurio de lo que estaba por venir.

Cada vez que las cabezas de los Arcite eran reventadas dispersaban más Xytarita líquida que se acumuló en los restos del Servant. El agua de Xytarita igualmente arrastraba los restos de las máquinas destruidas para recrear el cuerpo esférico del Servant que surgió como una suerte de masa envuelta en cables y componentes metálicos.

El Servant rugió con furia y reanudó su ataque contra Lyca haciendo que se tropezara al esquivar sus disparos. Habiendo caído en el mismo estanque de Xytarita, ésta se acumuló en el cuepo de la mujer a tal punto que estuvo a punto de desfallecer cuando sintió un punto de equilibrio.

No sabía ni cómo ni porque pero Lyca entendió en cierto modo a lo que se refería Cassandra al decir que la Pila era la clave. Toda esa concentración de veneno fue redirigida a la Pila con lo que Lyca pudo disparar una potente estela de energía que impactó directo al ojo del Servant.

La máquina se sobresaturó de Xytarita llevándolo al colapso. Al mismo tiempo, el Eco estaba sufriendo alguna especie de consecuencia debido a eso. Una consecuencia de la que Lyca sintió un inminente peligro por lo que no lo pensó mucho para salir de ahí trepando por las paredes interiores hasta alcanzar un túnel que llevaba al exterior.

Luego de cruzar el Templo de la Simetría, Lyca subió a su nave e inmediatamente despegó escapando de la explosión que desintegró al Eco desde sus entrañas.

Cassandra (Radio): Akira está a salvo de la Xytarita. Gracias, Lyca.

Lyca no respondió. Si bien había liberado su planeta del veneno ahora dejó un enorme hueco en lo que era su hogar. Ya ni siquiera sabía cómo sentirse al respecto. Había revivido viejas y dolorosas memorias y lo peor es que sabía que estaba lejos de terminar.

Cassandra (Radio): Tu próximo objetivo será Kaliks. El Eco ha impactado con un viejo observatorio en los Campos de Anukis. Aunque los Scavengers ya están lidiando con la situación, la contaminación sigue extendiéndose. Contacta con ellos para que te ayuden a acabar con el Eco. Buena suerte, Lyca.

Lyca suspiró de molestia pero sabía que no tenía opción. Antes de adentrarse al desliespacio dio un último vistazo a su planeta natal y reflexionó unos momentos: ¿Cómo habría sido su vida si el Covenant Tormenta jamás hubiera atacado Akira?

Mala Sangre

Campos de Anukis, Kaliks, Sistema Calzar

Kaliks. Otro mundo víctima de la cruzada de los Splicers. Anteriormente, el planeta ya había sido atacado por una gran fuerza que forzó a sus habitantes, los Neopthept, a abandonarlo llegando así al singular Ragnarok donde los eventos que se desataron ahí ya son otra historia.

El caso es que el hecho de que un Eco se estrellara en Kaliks fue un nuevo llamado para los Scavengers, quienes no estaban dispuestos a permitir que su mundo natal sucumbiera en las sombras. De esa forma, los caminos de Lyca y de los Neopthept se entrelazan de nuevo.

Lyca salió del desliespacio. La luz solar de Calzar por poco y la exenta de su visión. Al girarse violentamente, la mujer notó que el dichoso planeta de los Scavengers se encontraba a una distancia muy corta de su estrella en la que casi era abrazado por sus llamaradas.

Al adentrarse en el planeta, Lyca localizó al Eco colisionado en las fragmentadas instalaciones de un complejo ancestral rodeado por pirámides cónicas, las cuales recubrían la zona del impacto con un denso escudo de energía.

Lyca creyó en un inicio que aquel escudo había sido generado para evitar que la contaminación de la Xytarita se expandiera pero luego de ver como varios Phantom de los Splicers disparaban constantemente a la base de una de las pirámides entendió que su función era impedir que éstos accedieran al Eco.

Lyca buscó un buen lugar para aterrizar y salió de su nave lista para cumplir con su deber.

Serkys, Lanza de la Lluvia (Radio): Distorsión. Las profecías se cumplieron. El Cazador finalmente ha aparecido.

Lyca: (Suspiro) Me confundes de nuevo.

Serkys, Lanza de la Lluvia (Radio): Ah, la humana que liberó a Flauros.

Lyca: ¿Flauros?

Serkys, Lanza de la Lluvia (Radio): La auténtica sombra de Ragnarok. Todo es consecuencia de su liberación. Estaba profetizado pero Piedra y Cenizas se negaron a escucharnos.

Lyca: Pudieron haber muerto.

Serkys, Lanza de la Lluvia (Radio): Y ahora nos enfrentamos a una hecatombe. Los Ecos Oscuros se esparcen de nuevo y claman el resurgir de los Abisales.

Lyca: Para eso estoy aquí.

Serkys, Lanza de la Lluvia (Radio): La entrada al Observatorio de Wiskroks, una de las Pirámides de Horus, está siendo atacada por los Sangheili. Casa de las Cenizas los está manteniendo fuera ¿Quieres ser de utilidad? Reúnete con ellos.

Sin importarle los comentarios de la resentida Scavenger, Lyca avanzó por el arenoso terreno. El calor era abrumador. Observar el horizonte era un castigo divino. El cielo se había convertido en el campo de batalla de Phantom y Esquifes mientras que por tierra había destrozos ocasionados por la lucha entre Wraith y Tanques Walker.

En su camino, Lyca pudo encontrar restos de una batalla desarrollada hace varios años. Capas y estandartes apilados en muros. En varios rincones había restos de osamentas de los que no podía reconocer su origen. Sea lo que fueren, no eran de alguna especie que Lyca conociera.

Estando en lo que debió haber sido un mercado o patio social, Lyca enfrentó a un debilitado grupo de Splicers. Los científicos Sangheili apenas y podían reaccionar debido a su lucha con los Neopthept y a la elevada temperatura del entorno. Lyca apenas si gastó un cargador de su Rifle de Batalla para acabar con sus enemigos antes de seguir adelante.

Disparos cercanos. No provenían de cualquier arma. Lanzadores de Metralla y Pistolas de Choque. Atravesando las ruinas de un pequeño edificio se encontraba la entrada a una de las Pirámides de Horus donde los guerreros de la Casa de las Cenizas estaban enfrentando ferozmente a los Splicers.

No hubo tiempo para socializar aunque a Lyca le agradó que varios de los Neopthept pudieran reconocerla para informar al resto de su condición como aliada. Fue así que juntos purgaron la primera oleada de Splicers quienes hicieron un llamado de refuerzos.

Un Phantom sobrevoló el espacio y dejó debajo de él a un Protheus. La criatura ahogada en Xytarita rugió para expulsar la contaminación en forma gaseosa. Para protegerse del veneno, los Scavengers se equiparon con cristales de Sivarita en sus armaduras creando un escudo individual a su alrededor.

Lyca aceptó de uno de los Escribas un fragmento del exótico mineral pero en cuanto sus dedos rozaron la piedra sintió un intenso ardor. Al ser su cuerpo capaz de generar Xytarita, la Sivarita actuaba como un veneno aún más letal para ella.

Brechas de distorsión deformaron el aire abriendo paso a un par de Esquifes. Las naves en forma de libélula abrieron la parte inferior de la cabina de pasajeros y desplegaron varias escuadras de guerreros de la Casa de la Lluvia, quienes arrojaron y enterraron sus Lanzas de Sivarita al Protheus, quien resintió el ardor de una forma más dolorosa que la sintió Lyca.

Los soldados de las Cenizas aprovecharon la situación y enterraron sus Espadas de Arco para agrandar las heridas del Protheus. La bestia, sin embargo, demostró su superioridad y liberó de sus manos pulsos de Xytarita que al impactar contra los Scavengers los arrojaba violentamente contra las ruinas rocosas.

La diversión del Splicer Protheus duró muy poco puesto que no se percató de que Lyca se había escabullido para llegar su espalda por la cual trepó para enterrarle su Cuchillo de Combate en la cabeza tan fuerte que le rompió el cráneo.

La muerte del Protheus marcó la retirada de los Splicers. A medida que los Phantom se elevaban para salir del planeta, varios Esquifes aparecían de brechas de distorsión. Médicos de la Casa de la Lluvia surgieron de dichas naves para tratar a los heridos.

De entre todos ellos, Serkys apareció avanzando en dirección hacia uno de los líderes de la Casa de las Cenizas a lo que comenzaron a dialogar en su propio lenguaje. Lyca no tardó en pensar que Serkys hacía eso a propósito para que no pudiera entender nada de lo que estaban diciendo.

Lyca: No fue nada.

Serkys, Lanza de la Lluvia: Tu intervención estaba profetizada... En cierto modo. Así que no hay nada que agradecerte.

Lyca: (Suspiro) ¿Crees que estoy aquí porque vine a tomar el sol? Quieras o no, me vas a dejar ayudarlos.

Serkys, Lanza de la Lluvia: ¿Ayudarnos? Creo que ya hiciste suficiente.

Lyca: No estoy de humor para discutir esto. Abre esa maldita puerta o abriré tu cabeza a golpes.

Serkys, Lanza de la Lluvia: ¿A sí? ¿Me estás desafiando, humana?

Unos rugidos de ultratumba hicieron desaparecer la tensión entre ambas.

Lyca: Vaya, parece que no somos las únicas que estamos de malas.

Uno de los líderes Neopthept se acercó a Serkys para hablarle de algo importante. Serkys enseñó sus colmillos en forma de serrucho formando una mueca de disgusto y preocupación.

Serkys, Lanza de la Lluvia: Detectaron una señal. Débil, pero sin duda procede del interior de esta pirámide. Es Robiks. Dice que la Xytarita despertó los últimos sueños de los perdidos.

Lyca: Oh, sí. Muy útil. Como no puedo buscar "sueños", ¿qué te parece si abres la pirámide y me dejas investigar?

Serkys, Lanza de la Lluvia: Profanarás tierra sagrada.

Lyca: Entonces creo que Robert no tendrá problemas con lo que sea que haya despertado allí adentro. Yo vine por el Eco así que "bye".

Enfadada, la Baronesa volteó a ver a su alrededor. Todos los guerreros ya se encontraban agotados. Si los enviaba ahora sólo los llevaría a la muerte.

Serkys, Lanza de la Lluvia: Tch. Bien. Tú ganas, humana. El acceso a una de las Pirámides de Horus te es concedido.

Un par de Capitanes se aproximaron a la formación triangular que había en la pirámide y aplastaron varios bloques en una secuencia clave. Gracias a eso, los bloques de la marca triangular comenzaron a desplazarse para formar un sendero a su interior.

Rápidamente varios Escribas se posicionaron a los lados de la puerta como si temieran de que algo saliera de ahí. Al pasar unos segundos, uno de los Neopthept le indicó a la mujer que avanzara. Lyca cargó su Transgresor y se introdujo en el interior de la pirámide.


Pirámide de Horus, Kaliks

Al sellarse las puertas tras su espalda, Lyca se encontró con una oscuridad profunda donde tuvo que encender las linternas de su armadura para seguir avanzando. Luego de recorrer varios pasillos se dio cuenta de que estaba en un laberinto en el que sus murales tenían grabados jeroglíficos narrando la historia de los Neopthepth.

Lyca no pudo evitar sentir curiosidad por los dibujos. Hacía mucho tiempo que no se sentía en ese tipo de situaciones como si estuviera a punto de encontrar un santo grial. Las figuras de dos pares de brazos sin duda representaban a la civilización de los Scavengers. Lo curioso es que por encima de éstos estaban otros seres de mayor tamaño.

Aquellos colosos se encontraban construyendo las pirámides y adoctrinaban a los Neopthept en el arte de la guerra y en el conocimiento. Sin embargo, los Scavengers no habían olvidado sus propias costumbres. Según lo que pudo interpretar Lyca al ver varios jeroglíficos, los Neopthept creían en la vida después de la muerte por lo que embalsamaban a los fallecidos y los sepultaban en cámaras especiales donde se esperaba que su alma fuera guiada al "Reino de Horus".

Por otro lado, como en toda civilización, existían opositores y criminales. Éstos eran igualmente momificados pero eran condenados a las cámaras más profundas de las pirámides esperando que recibieran su castigo definitivo en el "Reino de Sokaris".

Lyca contempló los murales unos momentos más. Era la primera vez que se había mostrado interesada por la cultura de una raza alienígena ¿Vida después de la muerte?... Han sido incontables veces las ocasiones en las que se había expuesto a peligros pero son contadas las situaciones en las que creyó que realmente iba a morir.

Si existiera la vida después de la muerte, ¿estaría consciente de eso? ¿Acaso alguna vez había muerto y renacido sólo que no podía recordarlo? Ser un cazarrecompensas hace saber el valor que tiene una vida. Todas aquellas personas a las que asesinó... Sería algo tonto saber que siguen con vida en alguna parte esperando el momento menos oportuno para hacer su "triunfal" regreso.

El ejemplo más claro que le venía a la mente era Ridley. La maldita bestia. El Dios de la Muerte ¿Acaso el pobre no se cansa de morder el polvo? ¿Cuántas veces le había dicho Wolf que lo había asesinado? ¿Cuatro? Y luego vuelve a aparecer para volver a morir.

Lyca finalmente siguió su camino preguntándose quien sería el desgraciado que diera final a su vida. Quien quiera que sea, no lo tendría nada fácil.

Los pasillos posteriores seguían siendo un dilema. Ahora había murales con marcas de la Casa de la Lluvia así que seguramente debían tratarse de sus profecías. La primera en concreto, se trataba de una representación de Kaliks junto a un prisma rectangular en su órbita. Entes esqueléticos llegaban en ataúdes flotantes expulsando a los Scavengers.

La profecía proseguía con los Neopthept llegando a Ragnarok representado como un círculo dividido a la mitad. En el interior de éste se encontraban entes oscuros ofreciendo flores a una masa amorfa y debajo se encontraban los Scavengers acompañados de un ser iluminado con la intención de atacar.

El siguiente mural mostraba nuevamente a Kaliks sucumbiendo en la sombras. De nuevo, los Neopthept se encontraban ahí enfrentando la epidemia al lado del ser iluminado. Lo curioso era que el enemigo en cuestión eran los mismos Scavengers, quienes parecían servir a lo que parecía ser un tótem rodeado de un cuarteto de masas oscuras.

Lyca giró hacia el último mural y el más extraño. Nada más y nada menos que un trazo circular en la nada ¿Qué querían representar con eso? No había ningún jeroglífico junto a éste. Simplemente era un círculo en la nada. La mujer se acercó y tocó la pared provocando que se partiera abriendo un pasadizo secreto que llevaba a la cámaras inferiores de la pirámide.

Un escalofrío sobresaltó a Lyca. Al profundizar en el estrecho pasillo se encontró con cuerpos de Neopthept apilados. Sus cuerpos estaban hechos pedazos. Tenían marcas de mordidas en sus exoesqueletos como si algo los hubiera estado devorando.

Un rugido puso a Lyca firme. Apuntó con la luz de su casco a la oscuridad pudiendo distinguir en la penumbra las figuras demacradas de Scavengers momificados. Las momias rugieron y en ese momento se abalanzaron violentamente contra Lyca, quien no tuvo más opción que usar la Pila de Xytarita para potenciar el daño de sus armas.

Cada bala que atravesaba el cuerpo de los momificados generaba una pequeña explosión que desintegraba sus cuerpos volviéndolos cenizas. Detrás venían más muertos vivientes que corrieron con la misma suerte. Ni siquiera había pasado por sus cabezas tomar cobertura. Su único objetivo era matarla.

Lyca detectó al fondo del pasillo una señal de la Casa de las Cenizas significando que Robiks estaba al frente. Ella siguió avanzando hasta cruzar una puerta que le dio acceso a una amplia cámara repleta de catacumbas que se abrían a la fuerza por los condenados que habitaban en su interior.

Los muertos vivientes usaban lo que tenían a su alcance como armas. También había una variante más pequeña de éstos que se desplazaba por el suelo usando todas sus extremidades. Aquellos Engendros desbordaban Xytarita de sus cuerpos en estado líquido volviéndolo un material volátil.

Si bien los Engendros eran peligrosos, Lyca supo hacer uso de éstos al dispararles para que explotaran consumiendo al resto de muertos vivientes.

Justo al centro de ese lugar había una torre de la que provenían los rugidos que escuchó previamente antes de entrar. Aquellos lamentos captaban la atención de las momias quienes acudieron de inmediato. Lyca los siguió encontrando en el camino lo que parecían ser alguna especie de círculos de invocación.

Lyca no le dio más importancia y prosiguió hasta la base de la torre donde los muertos vivientes se habían reunido alrededor de un aquelarre donde uno de los Neopthept resucitados se encontraba encadenado siendo sometido por un trío de entes flotantes que murmuraban en un tenebroso lenguaje.

De las tres Brujas, Lyca atacó a la que parecía ser la que orquestaba lo que fuera que estuvieran haciendo. Las balas fueron desintegradas por lo que parecía ser una barrera individual similar a los escudos de energía. La Bruja chilló ordenando a sus sirvientes atacar a Lyca quien optó por activar la Pila de Xytarita.

Con el daño potenciado, Lyca pudo hacer frente al grupo mixto de momias y Esqueletos Vivientes que se habían acumulado por el aullido de la Bruja. Cada criatura que se arrojaba hacia ella terminaba por desintegrarse volviéndose polvo.

La Bruja indicó a sus compañeras invocar a más de los suyos mientras ella se encargaba de finalizar el Ritual de Invocación con el desafortunado Scavenger. De esa forma, el dúo de Brujas menores convocaron círculos de invocación para traer refuerzos Nigromantes.

Lyca, a pesar del progresivo malestar que estaba sintiendo, siguió usando la Pila de Xytarita para contener al enemigo. Luego vació un par de cargadores de su Transgresor en las cabezas de las Brujas que finalmente terminaron por desintegrarse.

Sin embargo, el Ritual de Invocación estaba por completarse. El Neopthept había sido despojado de su forma anterior volviéndose una masa repleta de malformaciones que continuamente expulsaba Xytarita. La Bruja desapareció entres burla y sombras mientras que la Abominación que había creado se acercaba lentamente hacia Lyca.

La mujer usó un cargador entero de su Rifle de Batalla contra la criatura quien no manifestó signos de dolor. La Abominación concentró la Xytarita en la palma de sus manos listo para dispararla en potentes proyectiles cuando de pronto un Barón cayó justo encima de él enterrándole sus Espadas de Arco.

La corriente eléctrica de las hojas recorrieron el cuerpo de la Abominación reventando sus extremidades hasta volverla polvo. El Barón tomó sus Espadas de Arco y las sacudió para limpiarlas de sangre corrupta.

Lyca: Vaya, vaya.

Robiks, Espada de la Cicatriz: Lyca... ¿Qué estás haciendo aquí?

Lyca: Bueno, escuché que tenían un problema de plagas y nadie mejor que yo para acabar con alimañas. Si no te molesta claro.

Robiks, Espada de la Cicatriz: Todo lo contrario. Cualquier ayuda será bien recibida, especialmente si viene de una vieja amiga.

Lyca: Bien. Ahora que te encontré debo ir al interior del Eco para evitar que la contaminación se expanda.

Robiks, Espada de la Cicatriz: El Observatorio de Wiskroks está cruzando el resto del laberinto. No está lejos.

El Barón activó una linterna de su casco y guió a Lyca por un camino hacia la salida. Cada cierta distancia, Lyca notaba los restos de los exoesqueletos de los Neopthept que enfrentó antes y ahora que estaba con Robiks no pudo ahorrarse las preguntas.

Lyca: ¿Qué son estas cosas?

Robiks, Espada de la Cicatriz: Despreciados. Nada más que escoria. Fueron encerrados aquí como castigo a la espera de su muerte... Entonces regresaron a la vida con sed de venganza. Casa de la Piedra consiguió sellar todas las Pirámides de Horus cuando los Sangheili atacaron.

Lyca: Splicers... Pero, ¿ellos que vienen a hacer aquí?

Robiks, Espada de la Cicatriz: Hay teorías. Algunos creen que vienen a extraer la Xytarita del Eco. Otros creen que quieren acceder al Observatorio.

Lyca: Y ese Observatorio, ¿es importante?

Robiks, Espada de la Cicatriz: El Observatorio fue instalado por los Forerunner hace incontables ciclos como un cartógrafo universal. En él se dice que se encuentra la localización de todos sus mundos así como el de sus enemigos.

Lyca: ...Entonces viene siendo "El mapa del tesoro definitivo". No entiendo, ¿por qué pondrían algo tan importante en un planeta como este?... Sin ofender, Robert.

Robiks, Espada de la Cicatriz: Ni nosotros mismos lo sabemos. Nadie sabe la razón de sus acciones aunque yo siempre he tenido el presentimiento de que todo lo que han hecho fue para algo más.

Lyca: Algo, ¿cómo qué?

Robiks, Espada de la Cicatriz: Ragnarok, por ejemplo. Los templos fueron creados para estabilizar las dimensiones de la Luz y la Oscuridad. Ahora sabemos que su intención iba más allá. Los Forerunner trataron de contener a Flauros pero no contaban con que éste haría un llamado a los Splicers, a los Corrompidos, a nosotros y a tí...

Lyca: Ah. Creo que ahora me siento un poco culpable de que esto esté pasando.

Robiks, Espada de la Cicatriz: Sí lo que contaste es verdad entonces impediste a los Corrompidos hacerse con el poder de Flauros. Ahora vinieron aquí. No pudo haber sido una coincidencia. Así como los Splicers creen que pueden usar el Observatorio para ubicar los mundos Forerunner tal vez nosotros podemos usarlo para encontrar la Fuente de los Ecos.

Lyca: ¿La Fuente de los Ecos?

Robiks, Espada de la Cicatriz: Según Serkys, la única forma de detener el avance de la plaga es llegar a la Fuente y arrancar su raíz. Sólo así, el veneno será erradicado y todos los que han sido infectados volverán a la normalidad.

Lyca: Uff, eso es reconfortante.

Los pasillos habían llegado a su fin. Fueron reemplazados por unos peldaños entrecruzados que Lyca y Robiks tuvieron que tomar para llegar a la salida. Lyca siguió pensando unos momentos. Una Fuente de los Ecos. El lugar de donde nació el veneno que le va restando vida a cada minuto.

¿Cómo sería aquel lugar? ¿Habría más cosas monstruosas como la que encontró en Kerberos ó algo mucho peor? Sin importarle como fuera ahora sabía que esos Ecos provenían de algún lugar que posiblemente se encuentre registrado en el Observatorio de Wiskroks. Ahora sólo debía llegar a él.

Los restos óseos de los Despreciados habían desaparecido y en su lugar ahora se encontraban osamentas, las mismas que había visto cuando recién llegó y ahora, en ese momento, se dio cuenta de que eran las mismas cosas que habían creado a la Abominación.

Lyca: ¿Qué hay de los otros? Los dientudos de tres ojos.

Robiks, Espada de la Cicatriz: Se hacen llamar "El Enjambre" y, según las profecías, quieren devorarlo todo.

Lyca: (Suspiro) Esto se pone cada vez mejor.

Lejos de las entrañas de la Pirámide de Horus se encontraron con una formación triangular en la pared. Robiks movió las tabletas de roca alrededor del triángulo consiguiendo de esa manera activar un mecanismo que desplazó los ladrillos para abrir una puerta a la salida.

Lyca y el Barón salieron el exterior encontrándose justo por debajo del Observatorio que se encontraba al borde del colapso por estar reteniendo el Eco. Frente a ellos se encontraba un ascensor el cual Robiks hizo funcionar para llegar a la cima.


Observatorio de Wiskroks, Kaliks

Viejos Amigos

Desconectado Esta página está siendo desarrollada por Epsilon-9

El contenido no está terminado, espera un tiempo para poder leerlo o editarlo.


Punta de Lanza

Desconectado Esta página está siendo desarrollada por Epsilon-9

El contenido no está terminado, espera un tiempo para poder leerlo o editarlo.


La Fuente de los Ecos

Desconectado Esta página está siendo desarrollada por Epsilon-9

El contenido no está terminado, espera un tiempo para poder leerlo o editarlo.