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Portada ERC

El Rey Corrompido

9 de Septiembre del 2581

Órbita de Ceres

Había sido un largo día. Un largo año. Tiempo desde que Wolf había llegado al Sistema Beyond. Así que no era de extrañar que el Cazarrecompensas tomara un momento para descansar y contemplar las estrellas que adornaban el vacío del espacio. Había luchado contra máquinas atemporales, dioses oscuros y ambiciosos de poder, pero ese día el sueño le ganó.

Durandal, su compañera y, desde hace ya tiempo, su mejor amiga, pasaba todo el día con él. La única persona con la que había convivido por todo un año no hizo más que respetar la tranquilidad de su amigo. La Inteligencia Artificial estaba consciente del tiempo que habían pasado juntos.

Ella había nacido en un mundo que se estaba acabando. Donde aunque ya hubiera Titanes e Inteligencias Artificiales trabajando juntos ella se mantuvo sola. Sin embargo, hace un año algo cambió. Algo que la hizo acudir a su rescate. Ese Cazarrecompensas pudo no haber sido su primer compañero. Todas las Inteligencias Artificiales son asignadas a cierto compañero en relaciones que terminaron por trascender la amistad. Al pasar el tiempo, Durandal se preguntaba se conocería a alguien así. Y, entonces... Lo hizo.


14 de Septiembre del 2581

Anillos de Hekate

Hekate. El gigante gaseoso del Sistema Beyond y, hasta donde se sabe, el último planeta. Un mundo infame conocido por la Teoría de las Brechas Anómalas las cuales impiden que cualquier brecha que busque salir de su órbita respecto a Beyond se cierre. Un mundo abandonado en la oscuridad.

Ese día fue diferente. Al igual que hace un año aproximadamente, una brecha desliespacial se abrió dando lugar a un objeto de tamaño colosal. Como era de esperarse, el Ejército de Luminalia fue el primero en enterarse. La sorpresa fue que en vez de enviar a un equipo de reconocimiento, la Reina lanzó a toda su flota.

The Queen's Wrath, el Crucero Capital del Ejército de Luminalia, llegó a la zona donde se abrió la apertura. Toda la flota se encontró con el objeto sin identificar. Una mancha tan oscura que fulminaba las rocas de los anillos de Hekate antes de tocarlo. Un Acorazado.

Ikaros observó la nave de diseño gótico. Varias naves más pequeñas estaban a su lado. Estaban superados en número. La Reina dio la orden y la flota atacó. Los cruceros menores dispararon torpedos de plasma que sacudieron los Sarcófagos mientras que la Escuadra de Thorn se deslizó entre los disparos en Cazas Awoken obliterando las Naves Ataúd.

The Queen's Wrath arremetió una serie de torpedos contra el Acorazado pero todos ellos fueron interceptados por naves más pequeñas. No hubo de otra más que permitir que la Escuadra de Thorn despejara el camino hasta encontrarse cerca de la nave capital del Enjambre. Entonces el Príncipe dio la primera estocada. Su Caza Awoken disparó un torpedo de plasma al que siguieron varios más por parte de su Escuadra.

Los proyectiles chocaron contra el imponente blindaje explotando en luminiscencias azules que se ahogaron en materia oscura. El daño se dispersó y el Acorazado se mostró completamente intacto. La Escuadra de Thorn se retiró por orden de la Reina al ver que la táctica no había funcionado. Tanto las naves del Enjambre como del Ejército de Luminalia iban reduciéndose. Era sólo cuestión de tiempo para que uno de los dos cayera.

Ikaros observó el Acorazado. Sabía de alguna forma que la máxima autoridad de los Nigromante presenciaba la batalla al igual que ella. Desconocía las intenciones del Enjambre pero ella luchaba por asegurar un legado tanto como para los Iluminados como para la humanidad. Y ahora esa bestia se aparece proclamándose Rey. Ikaros Evergarden no se inclina ante nadie.

La Reina volteó a sus Meigas. Con la mirada entendieron y se reunieron en círculo detrás de ella. Sus Estigmas volvieron a brillar. El Arma Voltaica de Ikaros se potenció tanto que se manifestó como un grupo de pequeñas estrellas flotando sobre el The Queen's Wrath. Ikaros se desmayó justo en el momento en que los nueve colosales orbes salieron disparados contra el Acorazado.

Los Sarcófagos y Naves Ataúd se interpusieron en la línea de fuego. Las esferas de Luz atravesaron como un fantasma las naves del Enjambre dejando nada más que destrucción. En el momento en que los proyectiles impactaron el Acorazado todo se iluminó e Ikaros recuperó la conciencia.

Todo estaba en blanco. Ikaros se aproximó a ver lo que estaba sucediendo. La flota entera contempló horrorizada como su mejor arma había fallado al no hacerle ninguna clase de daño al Acorazado. Zirzechs, en su altar, solo veía hermosura en la destrucción pero ya había tenido suficiente.

El Rey Corrompido tomó su Espada y la enterró en su pedestal dejando que su Alma Suprema inundara el Acorazado hasta concentrarlo en un sólo punto. En un abrir y cerrar de ojos, un pulso necrótico fue disparado por el Acorazado abarcando un enorme diámetro. La energía oscura alcanzó al Ejército de Luminalia y su Reina no hizo más que aceptar que su papel en la historia había terminado. Esto... Era todo parte del plan.

La Guerra que se Avecina

15 de Septiembre del 2581

Acantilado, Base de la Flota Korus, Timor, luna de Themar

Erwin Tannin (Radio): Cazarrecompensas, aquí el Comandante Tannin. La base de Uroboros de Timor está emitiendo una señal en todos los canales. Si están dispuestos a romper el silencio, este podría ser el preludio de un asalto a gran escala.

Durandal: Estamos aterrizando en Timor.

Erwin Tannin (Radio): Estaré siguiendo tus comunicaciones, Durandal. Buena suerte a los dos.

El Cazarrecompensas salió de su nave para encontrarse justo en un acantilado. Ya con sólo estar ahí tenía un mal presentimiento. Wolf avanzó con pie de plomo y se sorprendió cuando una Cosechadora se elevó justo frente a él para luego alejarse lo más rápido posible. No muy lejos estaba otra nave de los Lekgolo derribada. El Cazarrecompensas se acercó y permitió que su compañera lo inspeccionara.

Durandal: Los Lekgolo detonaron esta nave después de que se estrellase. Es el procedimiento estándar cuando son atacados. Hmm. Creo que la última directiva que recibieron fue una orden de evacuación pero...

Wolf: ¿Pero...?

Durandal: Igual no sé mucho Lekgolo pero ellos no tienen una palabra para "evacuar". Se ordenó a las naves y al personal que dirigieran su ataque contra enemigos más allá de la órbita Themariana.

Wolf: ¿Enemigos más allá de Themar? ¿Los Iluminados?

Durandal: Hace poco que perdimos la comunicación con el Ejército de Luminalia... Entonces Uroboros está atacando a los Ilum...

Una explosión alertó a ambos. Wolf avanzó hasta encontrar una fortaleza en llamas con cerca de una decena de Cosechadoras evacuando Legionarios. En el suelo, los gusanos de un Centurión se separaron tanto de su cuerpo que finalmente perecieron.

Wolf: No están atacando... Comandante, los Lekgolo están evacuando con enormes daños. Los están masacrando.

El Cazarrecompensas se aproximó a los restos de un Falange. A simple vista pudo ver que pertenecía a una legión distinta a las que había en Themar.

Durandal: Un regimiento de los Quemadores Celestes. Muertos, obviamente. No hay ninguna Escuadra de Titanes aquí.

Wolf: ¿Entonces quien hizo esto?

Caroline Burton (Radio): Algo nos ha traído aquí... Puedo sentirlo.

Wolf: ¿Caroline?

Erwin Tannin (Radio): He pedido a Caroline Burton que vigile el canal.

Caroline Burton (Radio): Escucho susurros en la oscuridad.


Torreón Quemador Celeste, Base de la Flota Korus, Timor, luna de Themar

Wolf entró a la base luego de remover un par de compuertas en llamas. El interior de la base estaba completamente vacía y desordenada. Si algo había atacado a Uroboros entonces esperaría encontrar cuerpos sin vida pero ni siquiera eso. El Cazarrecompensas se aproximó a un monitor que Durandal analizó.

Durandal: Antes del ataque, los Lekgolo enviaron naves para investigar una amenaza más allá de Luminalia. Toda la flota de Uroboros está en el aire o destruida. Esta base no resistirá mucho.

Una amenaza más allá de Luminalia. Eso dejaba claro que Uroboros no atacó al Ejército de Luminalia pero abría una gran duda ¿Qué demonios está sucediendo? Antes de poder indagar más en su cuestionamiento, una extraña luz encandiló al Cazarrecompensas y, al voltear, vio un orbe de luz oscura revoloteando sobre el cadáver de un Legionario.

Wolf se acercó al orbe y este salió disparando ejecutando un sonido espectral que le erizó los cabellos. Una sensación tan fría y terrible sólo la había sentido en un par de ocasiones pero eso era algo muy diferente.

Erwin Tannin (Radio): ¿Qué era eso?

Caroline Burton (Radio): Pequeños golpecitos en la superficie de mi mente.

Erwin Tannin (Radio): Sí. Gracias por tu cooperación, Caroline.

El Cazarrecompensas se aproximó al cadáver del Legionario y notó que una extraña mancha oscura estaba sobre él. La materia oscura era diferente a cualquier otra cosa que hubiera visto antes. Era como ver el espacio a través de una ventana.

Durandal: Esta membrana está intentado formar un puente entre dimensiones, pero creo que necesita un anfitrión vivo.

Wolf: ¿O sea que está vivo?

Durandal: Sí... Y no. No puedo ni siquiera imaginar lo que es.

Otra explosión. Wolf cruzó los pasillos hasta ver como un elevador se atascaba. Un pobre Legionario intentó salir de la cápsula usando la puerta de emergencia de la parte superior cuando una plataforma cayó sobre él destruyéndolo al contacto. Sin forma de ascender, el Cazarrecompensas optó por usar los escalones.

A la mitad del camino, el mismo orbe con que Wolf se topó anteriormente se encontraba succionando a un Centurión. El Cazarrecompensas se aproximó sólo para terminar viendo como un desgarro se abrió en el aire absorbiendo al Lekgolo.

Caroline Burton (Radio): Los susurros son más altos. Lo soportaré.

El ambiente descendió de temperatura. Wolf se sentía incluso peor que cuando estuvo en el Echoes of the Past o cuando luchó contra el Corazón del Jardín de Tourian. Algo lo estaba sofocando y cansando. Se estaba desesperando hasta el punto de pensar en escapar de ahí. Sin embargo, algo lo hizo seguir adelante hacia una gran cámara circular.

Caroline Burton (Radio): Ellos mencionan una palabra. Un nombre.

Wolf se acercó al centro de la cámara. Una densa niebla ahogaba la base. El frío era insoportable y los nervios estaban matando al Cazarrecompensas. Susurros, gritos y risas por todas partes. La niebla cobraba formas de monstruos y demonios. Entonces la neblina se acumuló en un punto y formó un rostro.

Caroline Burton (Radio): ¡Está aquí!

Zirzechs, el Rey Corrompido: ¡Luz! ¡Tu voluntad me pertenece!

La niebla se disipó para dejar lugar a desgarros oscuros de los que brotaron Psiónicos y un Caballero Nigromante bañados en la materia oscura. Wolf pensó que algo estaba mal además de que las fuerzas de Uroboros colaboraran con las del Enjambre. De cualquier modo seguían siendo enemigos así que luego de esquivar las llamaradas regurgitadas del Caballero, Wolf contraatacó con varios Misiles dejando sólo a un Psiónico con vida.

El Psiónico se partió como si hubiera sido dividido por una espada. Ahora eran dos y luego fueron cuatro. Antes de que se siguieran multiplicando fueron erradicados por la explosión de una Bomba que el Cazarrecompensas arrojó contra ellos. Todos aquellos caídos fueron reabsorbidos por la misma brecha que los había traído sin dejar rastro de su existencia.

Caroline Burton (Radio): Has visto su rostro. Fue su mano la que transformó a los Lekgolo. Zirzechs, el Rey Corrompido.

Erwin Tannin (Radio): Misión cancelada. Cazarrecompensas, ve a tu nave y lárgate de ahí.

Durandal: Te marco la salida más cercana en tu HUD.

Un sonido hizo a Wolf reaccionar a la situación y siguió el punto hasta una puerta donde un Falange le retuvo y disparó un pulso de energía con su escudo. El Cazarrecompensas salió expulsado contra una columna y disparó el Rayo de Plasma que disolvió al Lekgolo, quien fue absorbido por un vórtice al morir.

El Cazarrecompensas mantuvo el dedo aferrado en el Cañón de Energía para sobrecargar el Rayo de Plasma y camino por los oscuros pasillos donde las fuerzas oscuras se enfrentaban a las remanentes de los Quemadores Celestes. Aquellos que se encontraban en estado normal eran masacrados por los oscuros.

Más Psiónicos aparecieron dividiéndose sin cesar hasta que el Cazarrecompensas dio fin a su existencia. Cada vez que alguna de las criaturas oscuras perecía era absorbida por un vórtice oscuro dejando escapar un horrible grito aludiendo al sufrimiento. En el camino, Wolf encontró un monitor aun en funcionamiento así que se acercó e introdujo el chip de su Inteligencia Artificial, que materializó su avatar en el holopedestal.

Wolf: ¿Puedes averiguar algo?

Durandal: Sí, espera. Hmm. Hay una notificación de hace tres días. Un tal Apophis canceló todas las operaciones mineras y de exploración en Timor mientras se investigaba una amenaza transhekatiana.

Wolf: ¿Qué más?

Durandal: Enviaron equipos a investigar fluctuaciones anómalas de energía al otro lado de la base. Ninguna de las unidades respondió... Las instalaciones mineras en Themar y Timor han sido atacadas. Pérdidas de la Legión Ciega: 35%; pérdidas de los Devoradores de Arena: 58%; Gigantes de Polvo: 39% ¿Qué es esto?

El monitor proyectó una figura con coordenadas establecidas en los Anillos de Hekate. Sin duda su diseño recordaba al del Enjambre y a sus Naves Ataúd.

Durandal: Esto coincide con una imagen que obtuve en la Tumba del Mundo. Un Acorazado. En nuestro sistema no existen. Lo marcaré para teletransportarlo al Alto Mando y espero que recibamos una señal.

Algo sacudió la base y Wolf tambaleó. El Cazarrecompensas tomó el chip de Durandal y lo devolvió a su casco. Al ponerse de pie buscó la salida más cercana.

Erwin Tannin (Radio): La base está acabada. Tenemos informes de estos "Corrompidos" por todo el sistema ¡Sal de ahí!


Aeródromo, Base de la Flota Korus, Timor, luna de Themar

Wolf destrozó las atascadas puertas y salió al exterior. Brechas oscuras aparecían en el cielo para arrojar pulsos concentrados de energía necrótica contra las torres de control. Decenas de Cosechadoras caían en llamas contra el resto de la base. La nave del Cazarrecompensas pasó justo frente a él para luego alejarse luego de esquivar los rayos necróticos de las brechas transdimensionales.

Durandal: Algo interfiere con la Red Hefesto. No podemos teletransportarnos. La nave aterrizará del otro lado del Aeródromo ¡Deprisa!

El Cazarrecompensas se dejó caer en la pista cubierta de gusanos Lekgolo. Falanges Corrompidos luchaban al lado de Psiónicos contra los últimos Legionarios que se encontraban con vida. Los proyectiles que disparaban los Lekgolo no eran nada contra los escudos necróticos de los Falanges oscuros que igualmente proporcionaban protección a los Psiónicos.

Wolf usó la Aceleración para evitar el conflicto y para saltar un destrozado puente. Una vez en el otro lado, el Cazarrecompensas se enfrentó a más Psiónicos. Wolf pensó en quedarse a combatirlos pero decidió correr cuando una brecha transdimensional liberó un rayo necrótico contra el puente donde estaba.

Escapando por muy poco. Los proyectiles de los Fusiles de Postas de los oscuros impactaron contra su espalda hasta romper sus escudos de energía más, sin embargo, consiguió llegar hasta su nave para accionar el turbo y salir de ahí.

Durandal: Comandante, conseguimos llegar a la nave. Volvemos a Ceres.

No pasó mucho tiempo después cuando las brechas transdimensionales desaparecieron. El silenció reinó por unos cuantos minutos hasta que se quebró por la imponente presencia de un emisario del Rey Corrompido, un fragmento de su alma, un Eco de Zirzechs.

Las fuerzas Corrompidas de Uroboros reconocieron a la presencia del Eco como una representación de su alma y se inclinaron ante él. El Eco observó cómo cada uno de los ejércitos de ese sistema se habían doblegado ante él. Así como había llegado, el Eco de Zirzechs desapareció en un vórtice.


Altar de Zirzechs, El Acorazado, Anillos de Hekate

El Eco de Zirzechs regresó a su dueño. El Rey Corrompido inhaló toda la energía necrótica obtenida de Timor y la extendió por su cuerpo. Contemplo la hermosa destrucción a su paso. El incomparable sonido del silencio de las almas en pena que gritaban su nombre. 

Las puertas a su Altar se abrieron. Uno de los campeones y amigos más cercanos del Rey se aproximó. El Caballero dejó que la punta de su Espada tocara el suelo para inclinarse ante Zirzechs. El Rey sólo ladeó la cabeza en la espera de noticias.

Belial, el Caballero de Guerra: Sus líderes te pertenecen. El resto será aniquilado.

Zirzechs, el Rey Corrompido: No. Reúnelos. Los corromperé a todos.


Sala del Alto Mando, Torre de los Titanes, Distrito 7, Ceres

La situación no podía ser más crítica. Cuando la humanidad creyó que la muerte de Abaddón dio final a la guerra contra el Enjambre, este había dado un último aliento hacia la noche. Y ahora la noche había respondido. Los líderes del Alto Mando estaban observando y estudiando el holograma del Acorazado que Durandal obtuvo de Timor.

Serafall Sitri: Desde Hekate me dicen que el arma se usó una vez.

Erwin Tannin: No es propio de la Reina atacar a una fuerza superior.

Serafall Sitri: ¿Cómo puede ella saberlo? ¿Cómo puede nadie? Necesitamos enviar a una Escuadra de Aedos al Acorazado.

Keith Ackerman: Aquí vamos.

Erwin Tannin: Nuestra prioridad debe ser proteger Ceres. Hemos conseguido información sobre Timor. Volvió Uroboros contra Uroboros y arrasó su base en cuestión de minutos ¿Cuánto duraremos?

Serafall Sitri: Hasta que sepamos a qué nos enfrentamos...

Un grito ahogado cruzó la estancia. Donde salía la proyección del Acorazado ahora se encontraba un tenebroso orbe verdoso. Caroline se aproximó en la penumbra con el mismo gesto sombrío de cuando fue rescatada de Arion.

Caroline Burton: Están corrompidos.

Keith Ackerman: Caroline. Quita tu piedra de mi holograma.

Caroline Burton: No ha hablado desde que cayó Abaddón. Habla ahora porque ha aparecido Zirzechs. Para cumplir con el deseo de su hijo.

Serafall Sitri: Pero... ¿Por qué contra Uroboros?

Caroline Burton: Sin luchar. Corrompiendo. Tomando sus voluntades.

La luz oscura se disipó en cuanto Keith tomó el orbe de Caroline para jugar unos momentos con él ante su disgusto.

Erwin Tannin: Acabemos con su ejército y con esos Corrompidos hasta que sólo quede él.

Caroline Burton: Zirzechs reemplazará lo que tú elimines.

Serafall Sitri: El Acorazado ¿Cómo podemos evitar esa arma?

Erwin Tannin: Sin que nos pase lo que a los Iluminados.

Keith Ackerman: ...Debo irme, eh... A ver una nave.

Keith arrojó el orbe hacia Caroline y procedió a la salida.

Erwin Tannin: Keith, nuestra reunión aún no ha acabado.

Keith Ackerman: Ya lo sé. Por eso me voy.

El Alijo de Keith

16 de Septiembre del 2581

Café Kisaragi, Distrito 7, Ceres

Una nueva amenaza. Un Rey Oscuro sometiendo a ejércitos invencibles a su voluntad. Pesadillas hechas realidad. Wolf no dejaba de pensar en eso cada vez que sorbía un poco del te que acostumbraba a beber todos los días. La puerta se abrió dando paso a un cliente frecuente.

Keith Ackerman: Ah, el Cazarrecompensas que estaba buscando.

Wolf: ¿Qué es lo que necesitas?

Keith Ackerman: (Susurrando) Mira, la única forma de detener a los Corrompidos es meterte en el Acorazado.

Wolf: Te escucho.

Keith Ackerman: (Susurrando) Necesitamos un motor sigiloso. Tengo uno escondido en...

Ryuko Matoi: Keith, ¿vas a pedir algo o no? ¿Qué tanto susurras?

Keith Ackerman: Nada... (Susurrando) Me pondré en contacto contigo en el Cosmódromo.

El Cazarrecompensas terminó su bebida y salió no sin antes de indicar que Keith pagaría su cuenta.


La Explosión, Distrito 15, Ceres

Wolf se encontraba ahora sobrevolando el nostálgico Distrito 15. Territorio antiguamente dominado por la Facción de los Demonios donde la humanidad poco a poco lo estaba reclamando. Un canal encriptado se abrió y Durandal lo descifró.

Keith Ackerman (Radio): Resulta que Abaddón tenía un padre, después de todo. Se llama Zirzechs y ha venido a matarte.

Durandal: A estas alturas, ¿que no quiere matarte?

Keith Ackerman (Radio): No lo dejaremos. Este hombre controla a los Corrompidos desde un Acorazado cerca de Hekate, pero no podemos acercarnos sin un motor sigiloso. Por suerte para nosotros, escondí uno en lo alto del Transporte Ark antes de convertirme en Capitán.

Wolf: Espera, ¿cómo sabes que todavía sigue allí?

Keith Ackerman (Radio): Más vale que lo esté. Sin él no sobrevivirán al Acorazado.

Durandal: ¿No crees que es una apuesta incierta?

Keith Ackerman (Radio): Sí no está ahí ya se nos ocurrirá otra cosa ¿Apoco hoy no se sienten con suerte?

El lugar más cercano que conecta con el Transporte Ark se encontraba en la entrada de la Guarida de los Demonios. Cuando el Cazarrecompensas se encontró en tierra tuvo que buscar cobertura ante el fuego cruzado entre los Sangheili contra sus versiones oscuras.

Wolf: Keith, tenemos un problema muy serio aquí abajo.

Keith Ackerman (Radio): ¿Qué no se habían jubilado los Demonios?

Wolf: No son Covenant. Son Corrompidos.

Keith Ackerman (Radio): Pensé que tendríamos más tiempo.

El Cazarrecompensas se asomó. Sangheili Mayores Corrompidos acertaban con sus Rifles de Haz en las cabezas del resto de Sangheili sin corromper. Uno de los Ultras se encontraba luchando cuerpo a cuerpo contra su versión oscura pereciendo ante los proyectiles necróticos que le arrojaba este.

Wolf subió y avanzó por un costado del escenario. Nunca había visto a los Demonios luchar de tal manera. Era como si aquel encuentro fuera algo más personal que una lucha territorial. No había duda de que los Sangheili temían y odiaban a los Corrompidos.

Al llegar a la entrada de la Guarida de los Demonios, Wolf pasó sin ser detectado. Cerró con cuidado la entrada y avanzó por los pasillos. No tardó mucho en toparse con membranas oscuras consumiendo las paredes y el suelo hasta desarrollar esferas necróticas, las plagas.

Keith Ackerman (Radio): ¿Es grave?

Durandal: Está lleno de Corrompidos luchando contra los Demonios.

Keith Ackerman (Radio): Ceres va a parecerse a Timor si no encuentran ese motor sigiloso.


Guarida de los Demonios, Distrito 15, Ceres

Wolf abrió las grandes puertas al lugar donde destruyó al infame High Servant de los Demonios. Lo único que quedó de fuerzas de defensa eran sus cadáveres. La plaga de los Corrompidos se aferraba como manchones de sangre en una masacre.

En ese momento surgieron de sus escondites varios Sangheili Corrompidos. Los Mayores Corrompidos desplegaron cúpulas necróticas en cuanto Wolf les atacó con Misiles. Por el tejado aparecieron más enemigos que acosaron al Cazarrecompensas. No buscaban hacerlo retroceder sino que más bien buscaban atormentarlo antes de matarlo.

El Cazarrecompensas salió de su escondite y usó la Aceleración para impedir que los Mayores desplegaran más cúpulas. Wolf tomaba a los Sangheili del cuello y les enterraba su Cuchillo de Combate para que estos fueran absorbidos por una brecha transdimensional.

Los Sangheili Corrompidos que quedaron retrocedieron en cuanto varios Phantom cruzaron el espacio aéreo. El Cazarrecompensas siguió el camino hacia el Transporte Ark topándose con los restos de un viejo conocido hecho trizas.

Durandal: ¿Recuerdas cuando Diablum era nuestro mayor problema?

Wolf: Sí que ha sido un largo año.

El Cazarrecompensas siguió de largo después de contemplar el chasis del High Servant y desplegó un pequeño puente. Wolf avanzó por el deteriorado sendero, cruzó una vieja reja y entró a un abandonado edificio.

Keith Ackerman (Radio): Bien. Van a llegar a la puerta de una cámara. Hay un truco para pasar. Avísenme cuando estén ahí.

Al fondo del edificio había una pesada puerta. Wolf apenas la rozó con su mano provocando que la compuerta cayera hacia atrás.

Durandal: Keith, la puerta ya está abierta. Estamos adentro.

Keith Ackerman (Radio): ¿Y las Granadas de Flujo no detonaron? Tengo que salir de esta torre.


Espira del Diablo, Distrito 15, Ceres

La plaga de los Corrompidos no había alcanzado ese lugar, sin embargo, una brecha transdimensional se abrió dejando en su lugar a un grupo de Lacayos. El Cazarrecompensas intentó contenerlos de la forma casual pero las criaturas se desplazaban a velocidades inimaginables que él tuvo que recurrir a las Bombas para deshacerse de ellos.

Al fondo de la cámara había lo que parecían ser viejos ascensores. Wolf subió a una las plataformas oxidadas haciendo que rechinara con el peso de su armadura. No había ningún panel holográfico así que el Cazarrecompensas tuvo que adivinar el significado de las letras rusas que indicaban el ascenso.

Durandal: ¿Qué probabilidad hay de que el ascensor siga funcionando?

La plataforma rechinó una vez más y el motor volvió a funcionar. El ascensor comenzó a subir.

Wolf: Estamos subiendo. Keith, ¿cuándo fue la última vez que usaste este elevador?

Keith Ackerman (Radio): Calma. Funciona bien... Pero si fuera ustedes me sujetaría a algo más firme.

La lenta máquina seguía ascendiendo. No porque el motor apenas funcionaba sino porque tenía que alcanzar una altura equivalente al Transporte Ark.

Durandal: Ugh, sí que subimos. Desde esta altura detecto lecturas de energía de Corrompidos por todo el Cosmódromo. Recuerdo que fue en unos meses cuando el Distrito 15 ya estaba bajo el control del Covenant Caído. Los Corrompidos lo han conseguido en cuestión de horas... Escucha esto.

Iudo 'Bonusee (Radio): ¡Wodienrow Xnori New'welov Reik! ¡Ni'goz R'dor E'loc! ¡Ni'goz Mef Xhiell!

Wolf: ¿Qué dice?

Durandal: "¡La maldición del Tornado nos ha seguido hasta aquí! ¡Liberen a nuestros hermanos caídos! ¡Libérenlos de la plaga!". Hmm. Me gusta la forma en que los Elites se expresan incluso en estas condiciones. Son tan... Poéticos.

Wolf: Es una lástima que sean muy orgullosos como para cooperar.

El ascensor finalmente se detuvo. Wolf salió y se encontró sobre una grúa y observó el panorama que se desarrollaba a su alrededor antes de que Durandal lo regañara por provocarle mareos.

Durandal: ¿Cómo encontramos el motor sigiloso?

Keith Ackerman (Radio): Hay un puente desde la grúa hasta el Ark. Tardé días en hacerlo funcionar. Es un poco inestable, así que cuidado.

Wolf: Keith, alguien ha movido el puente y destruido los controles.

Keith Ackerman (Radio): Sí, los Demonios. Probablemente, intentan quitarse de encima a los Corrompidos. Prueben a ver si pueden redirigir la energía.

Durandal: Sigue habiendo una transmisión activa que viaja por esas tuberías de encima. Debe ser suficiente para que pueda parchar el sistema

Keith Ackerman (Radio): Una vez que el puente funcione, mi alijo está en la punta de lo alto del Ark.

Serafall Sitri (Radio): Seguimos esperando que nos des más detalles de tu plan genial, Keith.

Keith Ackerman (Radio): Ja, ja, ja. Un momento, Cazarrecompensas.

Wolf subió hasta la zona superior de la grúa donde un panel de electricidad se encontraba muy deteriorado. Como Durandal era incapaz de trabajar con esa vieja maquinaria, Wolf se puso manos a la obra reestableciendo el aparato. El Cazarrecompensas no pudo evitar notar que ahí había una especie de casa improvisada en la cámara de operaciones.

Wolf: Parece que alguien vivió aquí.

Durandal: Hmm, ahora que la mencionas, aquí vivía alguien que portaba una armadura muy similar al del General Reiss. Intenté buscarla muchas veces pero cuando la encontré me dijo que la dejara en paz. Que con la anterior guerra había tenido para mil vidas.

La electricidad fue redirigida. Luego de un par de segundos el puente se desplazó hacia una de las entradas del Transporte Ark.

Keith Ackerman (Radio): Ya volví... Eh, el puente ya se mueve. Suban a lo alto del Ark, donde escondí el alijo.

Cuando el puente se alineó, la mitad de su estructura colapsó y cayó al vacío.

Keith Ackerman (Radio): ...Y mucho cuidado con el puente.

El Cazarrecompensas cruzó el puente saltando el claro sin dificultad y ahora se encontró dentro del Ark. Brechas transdimensionales se formaron frente a él. Lacayos y Sangheili Mayores Corrompidos ahora se concentraron en eliminarlo.

Wolf escapó de los disparos y buscó una forma de ascender por la nave sin mucha suerte. En eso, la estructura del muro de la nave se desintegró en cuanto un Phantom apareció para desplegar fuerzas de los Demonios. Los Sangheili no tenían intenciones de dejarse vencer por los oscuros enemigos y Wolf tomó esa oportunidad para subir por la parte exterior de la nave.

Al alcanzar otra entrada, un Falange Corrompido se interpuso y lo sacó volando hacía él vacío siendo rescatado inintencionalmente por un Phantom. Desde ahí se podía ver que las fuerzas de la Facción de los Demonios se estaban reuniendo en el Ark buscando algo.

Wolf eliminó al Falange desde el Phantom para acceder a la entrada donde más Demonios intentaban por todos los medios purgar la plaga corrompida. Durandal constantemente filtraba las comunicaciones de los Sangheili para averiguar cuáles eran sus intenciones. Siguiendo su camino, Wolf tuvo que caminar por una viga para alcanzar un extremo alejado del Ark.

Durandal: Ugh ¡No mires abajo! ¡No mires abajo!

Del otro lado había un Zealot liderando a sus subordinados. Se trataba del mismo Sangheili de la transmisión que Durandal tradujo mientras subían por el ascensor. El Zealot inspiraba valentía entre sus seguidores y con su fiereza acabó con el Falange Corrompido más grande.

Wolf tomó oportunidad de la situación y siguió a la Escuadra de Demonios hasta un ascensor gravitatorio improvisado. El Cazarrecompensas esperó a que los Sangheili subieran primero para después él seguirlos hasta el puente del Ark.

Al subir, Wolf chocó con el tejado y cayó frente al grupo de Demonios. El Zealot rugió de furia al reconocer al Cazarrecompensas pero su enojo fue extinguido cuando una brecha transdimensional explotó a sus espaldas matándolo en el acto. Una sombra oscura surgió de las tinieblas, tan oscura como la noche.

Eco de Zirzechs: ¡Te someteré a mi voluntad! ¡Venganza para Abaddón!

El espectro disparó proyectiles de energía contra el Cazarrecompensas que apenas pudo esquivar gracias a su Aceleración. Al tomar cierta distancia contraatacó con tiros sobrecargados de su Cañón de Energía que demostraron ser eficientes como el Eco.

El Eco de Zirzechs resintió el dolor pero cuando Wolf quiso rematarlo con un Misil, este desapareció y dejó en su lugar varios Psiónicos Corrompidos. Cada vez que el Cazarrecompensas eliminaba a uno de ellos, un par más lo reemplazaba así que tenía que ser incluso más rápido de lo que había sido antes para contenerlos.

La sombra reapareció una vez más. El Eco bombardeó a Wolf con más proyectiles hasta dejarlo sin escudos. Entonces Wolf concentró la energía del Rayo de Hielo en la zona logrando de alguna forma ralentizar los movimientos del espectro. Con eso, Wolf acertó varios de sus Misiles contra el Eco que finalmente terminó por desintegrarse dejando caer sus restos en el suelo mientras proliferaba un intenso rugido.

Durandal: Esa cosa parecía bastante molesta. Zirzechs todavía debe estar resentido contigo, ya sabes. Por matar a Abaddón.

Wolf: No es algo de lo que me arrepienta.

Keith Ackerman (Radio): Las cosas no van a resultar más fáciles en el Acorazado ¿Han encontrado mi motor sigiloso?

Durandal: ¿Seguro que sigue aquí?

Keith Ackerman (Radio): Hay que saber dónde mirar. Introduce la frecuencia 074-065, Durandal.

La Inteligencia Artificial introdujo esa señal. La red de comunicación rebotó contra una caja de suministros del Covenant rebelando lo que era en realidad. La caja contenía componentes de un motor sigiloso tal y como lo había dicho Keith.

Durandal: Ahí está.

Keith Ackerman (Radio): Los mejores escondites siempre están a la vista. Envíenmelo por teletransporte y lo prepararé.


Hangar, Torre de los Titanes, Distrito 7, Ceres

Una media hora después, Keith había solicitado a la Contramaestre Mankanshoku la instalación del motor sigiloso. Los componentes estaban su lugar y Ken Takayama se aseguraba de que las partes más pesadas cupieran y se ensamblaran perfectamente.

Ken Takayama: Mankanshoku, ¿este es el motor sigiloso que quieres instalar en esta nave?

Mako Mankanshoku: Sí, ese es el último. A babor... Es una tecnología interesante pero... ¿No es esta la nave de Caroline?

Keith Ackerman: ¿Lo es?... ¿Sabes? Esto siempre fue lo tuyo. Ahora entiendo porque te quedabas dormida en mis conferencias de historia.

Mako Mankanshoku: Pero... El Comandante Tannin autoriza todas las salidas ¿Qué debo decirle? ¿Qué es un viaje turístico? ¿O una operación no aprobada con tecnología de sigilo para infiltrarse en un Acorazado en los Anillos de Hekate, crear una zona de teletransporte y enviar a la caballería?

Keith tapó la boca de Mako y comprobó que nadie la hubiera escuchado.

Keith Ackerman: (Suspiro) Vuelo de prueba.

Mako Mankanshoku: Ok... Aquí te espera cuando estés listo.

Keith Ackerman: ¿Yo?... Mis días de pilotar terminaron hace siete años.

El Acorazado

17 de Septiembre del 2581

La Fosa, Anillos de Hekate

El silencio que rodeaba al Acorazado se vio interrumpido por el sonido del motor de la vieja nave de Caroline atravesando el espacio de los Anillos de Hekate. Llego un momento en que la gélida piedra tomó forma de restos de naves y cadáveres esparcidos.

Durandal: Sólo hizo falta un disparo del Acorazado.

Keith Ackerman (Radio): Cuando hayan terminado, no volverá a disparar. No olviden colocar los enlaces de teletransporte. No todos tienen tecnología de sigilo y... Una nave que huele a Lacayo. Suerte a los dos.

Durandal: Activando el motor sigiloso.

El vehículo se volvió invisible. El Cazarrecompensas ubicó una zona en el Acorazado para poder aterrizar. Una notificación de la pantalla se encendió.

Durandal: Detecto fluctuaciones en el conducto de energía.

Keith Ackerman (Radio): Calma. Lo modifiqué yo mismo. Son interferencias por las tormentas radioeléctricas de Hekate.

Una alarma sonó en el interior de la nave.

Wolf: Está averiado.

Keith Ackerman (Radio): ¿Han roto mi motor sigiloso?

Estando a tan sólo menos de un kilómetro del Acorazado, el camuflaje abandonó la nave de Caroline.

Durandal: ...¿Crees que pueden vernos?

La energía necrótica rodeó el perímetro del Acorazado y se acumuló en un sólo punto.

Wolf: Creo que pueden vernos.

El Cazarrecompensas quemó la propulsión de la nave para acercarse lo más rápido posible. El Acorazado disparó un pequeño pulso necrótico que arrasó con la nave de Caroline sin dejar rastro de ella.


Osamenta Exterior, El Acorazado, Anillos de Hekate

Una brecha temporal se abrió justo en una esquina del Acorazado. Wolf salió de ella agitado por el impacto.

Keith Ackerman (Radio): ¿Qué pasó? ¿Están bien?

Durandal: ¿Qué podría pasar? Sólo estamos aquí sin una nave y sin zona de teletransportación.

Keith Ackerman (Radio): Les dije que mi motor sigiloso funcionaría. Me gustaría decirles que los Titanes de Ceres los apoyan pero, mientras el Acorazado siga disparando, no podemos arriesgarnos con los refuerzos. Entren y vean si pueden descubrir qué es lo que proporciona energía a esa arma. Tengan cuidado.

Si el diseño interior de la fortaleza del Enjambre en Arion en tenebrosamente sorprendente, el del Acorazado llevaba las cosas a un nivel superior. El estilo gótico llevado a un nivel divino. Cada detalle por más siniestro que pareciera daba a entender que los Nigromantes eran mucho más que simples esqueletos vivientes.

El Cazarrecompensas, sin perder tiempo sintiéndose pequeño, avanzó hasta encontrar un hueco por el que acceder al interior. Fue entonces que encontró un orbe de luz oscura revoloteando ahí mismo. Cuando Wolf se acercó, el orbe salió disparado al interior dejando escapar un eco.

Wolf: Lo mismo que vimos en Timor.

Durandal: Podría ser una especie de sombra. Se avecinan problemas.

El Cazarrecompensas se encontró ahora en el interior del Acorzado. Se sentía como un parásito entrando al cuerpo de un ente desconocido y que era cuestión de tiempo para que los sistemas de seguridad lo identificaran para eliminarlo.

Sobre una grieta se formó un puente hecho de huesos oscuros. Magia oscura del Enjambre sin duda. El Cazarrecompensas avanzó rápido pero con cuidado temiendo que la estructura se desvaneciera en cualquier momento puesto que dudó si podía alcanzar el otro lado de un salto.

Una vez cruzada la grieta, Wolf exploró la gran pared que había frente a él y encontró un hueco pequeño donde varios Lacayos se encontraban alimentándose de pilas de huesos pertenecientes a especies de miles de mundos. Esperando que las criaturas no se dieran cuenta de su presencia, el Cazarrecompensas siguió avanzando por un estrecho túnel hasta encontrar otro hueco a una amplia sala donde se encontraban varias torres.


Sala de las Almas, El Acorazado, Anillos de Hekate

Debajo se encontraba un abismo sin fondo. Wolf se planteó hacer un súpersalto que le permitiera alcanzar una de las torres pero en eso surgieron plataformas del aire. El Cazarrecompensas usó los trozos de roca para llegar a salvo hasta un agujero donde había corrupción del Enjambre muy desarrollado.

El túnel se abrió hasta una cámara que se encontraba iluminado por un cristal de Xenocita. En medio estaba un Cristal Ascendente similar al que contenía el Alma de Abaddón sólo que de una coloración marrón. El Cazarrecompensas se aproximó a este y notó que adentro contenía el alma de un Acólito.

Durandal: Creí que sólo los miembros ascendentes disfrutaban del honor de ser atrapados en estos cristales durante siglos, pero parece que esta es un alma menor. Debió ser un obrero muy trabajador.

Dejando de lado lo que acabó de ver, el Cazarrecompensas finalmente encontró la salida y ahora estaba en una de las torres. En medio había un orbe oscuro conectado a un mecanismo que distribuía su energía por una serie de cables por toda la nave.

Durandal: Hmm. Esa energía alimenta el arma. Keith, ¿qué hacemos?

Keith Ackerman (Radio): Un momento (Suspiro) Caroline no para de hablar sobre "interrumpir la vía necrótica".

Wolf: Probaré con dispararle.

Unos cuantos tiros del Rayo de Energía fueron suficientes como para destruir el escudo del orbe y unos pocos más para destruirlo. Una brecha transdimensional se abrió y luego se cerró. Un sonido resonó por la sala para después volver al silencio.

Durandal: Ese canal está despejado. Pero detecto un par más que proporciona energía al arma.

Nunca nada es fácil. El Cazarrecompensas cruzó un puente que lo dejó alcanzar la segunda torre. En el interior del recinto había otra máquina con un orbe en su interior. Antes poder atacarlo, una niebla apareció de la nada para acumularse en puntos en el aire que abrieron brechas transdimensionales.

Varios Lacayos y un par de Caballeros Corrompidos aparecieron para impedir que el Cazarrecompensas inhabilitara la fuente de poder del Acorazado. Uno de los Caballeros regurgitó llamaradas de su estómago que Wolf esquivó solamente para ser arañado por los Lacayos. Wolf enterró una Bomba en la cabeza del Lacayo para que su explosión acabara con el resto.

Quedando en pie solamente los Caballeros, Wolf se aproximó hacia ellos y los acribilló con tiros sobrecargados del Rayo de Plasma que fueron suficientes como para que estos fueran reabsorbidos por las brechas. Wolf entonces concentró el fuego en el orbe de la máquina para que explotara y debilitara el arma del Acorazado.

Wolf: Otro canal despejado.

Durandal: Detecto uno más adelante.

La última y mayor torre se encontraba justo al centro al fondo de una plataforma que contenía sobre él una estructura con un arco invertido en la cima. La construcción estaba independiente del resto de torres así que Wolf tuvo que dar un gran salto a la plataforma.

Una brecha dimensional se abrió en el interior del arco invertido. La temperatura descendió drásticamente al mismo tiempo que voces y susurros se escuchaban entre risas y gritos. Un par de Brujas salieron de la brecha portando osamentas distintas a cualquier otra de su tipo.

Durandal: Hay un flujo de energía transdimensional concentrado en ese campo. Su intensidad sigue aumentando...

Un chirrido se escuchó y de la brecha surgió una figura familiar. Un Caballero Nigromante portaba un esqueleto externo que recordaba al de Abaddón, de hecho, flamas esmeraldas recubrían su cuerpo y se arremolinaban en una Espada de Oscuridad.

Fue en la cima donde se encontraba el último orbe que daba energía al arma del Acorazado. Wolf salió de su escondite para eliminar a las Brujas recibiendo en ese momento el golpe de la Espada del Fanático de Abaddón. El Caballero se burló queriendo reclamar la muerte de aquel que mató a su ídolo pero Wolf contraatacó con tanta violencia que la aparente sonrisa del Fanático cambió a una de desprecio.

Los proyectiles que disparaba Wolf eran tan fuertes que el más debilitado escudo necrótico del Fanático cayó. El Caballero dijo unas cuantas palabras en su idioma para luego regresar cojeando a la brecha que lo había traído a ese lugar. El Cazarrecompensas fue hacia el orbe y, luego de un par de tiros, lo destruyó. Un sonido mucho más fuerte se escuchó por todo el complejo indicando que habían completado su objetivo.

Durandal: El arma está inutilizada.

Wolf: Keith, ¿cuál es el siguiente objetivo?

Keith Ackerman (Radio): Necesitamos esa zona de teletransporte en funcionamiento. Hay una brecha enorme en el casco cerca de tu posición. Esa es tu mejor apuesta.

La Inteligencia Artificial del Cazarrecompensas marcó un nuevo camino en su Visor Frontal de Datos. El Cazarrecompensas salió de la torre y pasó por más plataformas flotantes hasta encontrarse con una entrada custodiada por unos cuantos Acólitos que no pudieron resistir.

Los esqueletos vivientes cayeron. Wolf avanzó por la senda recubierta de más corrupción del Enjambre y huesos de otras razas. Mientras corría se preguntaba la razón de porque había tan poca resistencia. Imaginaba que cualquier intruso debía ser eliminado a toda costa... A menos de que hubiera algo más captando la atención de los Nigromantes.


Brecha del Casco, El Acorazado, Anillos de Hekate

Cuando Wolf salió del túnel se encontró con la brecha que Keith mencionó antes. Había pensado que el Acorazado debía tener alguna especie de observatorio o algo así pero nada más lejos de la realidad. Aquel gigantesco hueco no había sido hecho de forma intencional. No al menos por parte del Enjambre.

Wolf avanzó y al ver la causa quedó completamente asombrado. La brecha había sido formada por una gigantesca nave del tamaño de uno de los cruceros más grandes del Covenant. Disparos, rugidos y gritos se escuchaban debajo de los tubos de escape de la nave junto con un familiar horrible sonido de alarma.

Durandal: ¡Una nave de Uroboros! Lleva los colores de la Legión de los Quemadores Celestes.

Wolf: Debe venir de Timor.

Keith Ackerman (Radio): ¿Uroboros? Luego nos ocuparemos de ellos ¡Aseguren la zona de teletransporte!

Brechas dimensionales desgarraron el aire dejando salir Naves Ataúd que se vieron abrumadas ante el poder de un Coloso. Los Legionarios mantenían a raya a los Acólitos y Lacayos mientras que los Centuriones obliteraban a los Caballeros con sus Fusiles de Postas.

Wolf atravesó el caos por un costado y salió al exterior de la grieta. De su espalda tomó la baliza que Keith le había dado anteriormente y, al configurarla con ayuda de Durandal, la enterró al suelo. La conexión con la Red Hefesto se estableció.

Durandal: Activando enlace de teletransporte. Nuestra nave viene de camino.

Keith Ackerman (Radio): Eh, Comandante, ¿quieres ver cómo es una zona de teletransporte en el Acorazado?

Erwin Tannin (Radio): ¡¿Llevaste a acabo una misión de infiltración al Acorazado sin autorización?!

Keith Ackerman (Radio): ¿Tengo autorización?

La nave de Wolf surgió de una brecha desliespacial. El vehículo esquivó los proyectiles teledirigidos de las Naves Ataúd para aproximarse a la posición de su dueño.

Erwin Tannin (Radio): Lo discutiremos más tarde. Cazarrecompensas... ¡Cuidado con ese tanque!

De la cabina de descarga del crucero de Uroboros salió un Goliath, el tanque predilecto del imperio de Uroboros. El tanque había disparado un poderoso proyectil que el vehículo de Wolf apenas esquivó. Las fuerzas del Enjambre no dudaron en jugar todo lo que tenían en ese poder así que las Brujas enviaron a sus Ogros para combatir a los gusanos.

Los tres Ogros cargaron contra el tanque para voltearlo. Como respuesta, los Centuriones emplearon poderosos látigos formados de sus propios gusanos para sujetar a las grandes criaturas para someterlas ante ellos. El Goliath entonces liberó un pulso de energía que desintegró en polvo a los Ogro para así reanudar su atención contra el Cazarrecompensas.

Wolf esquivó el proyectil disparado por el Goliath e intentó acercarse a este pero fue detenido por las torretas de postas instaladas en él. El Cazarrecompensas retrocedió pero pudo identificar los puntos débiles del tanque. Los cuatros propulsores gravitatorios que mantenían al Goliath en funcionamiento estaban expuestos a cualquier clase de ataque.

Fue así que el Cazarrecompensas concentró la energía de su Cañón de Energía para disparar Misiles mucho más poderosos que reventaron al contacto los propulsores exponiendo sus componentes internos. El Rayo de Plasma que Wolf usó posteriormente derritió los circuitos de los propulsores y el Goliath comenzó a calentarse demasiado hasta no poder más.

Antes de que el tanque explotara, los gusanos Lekgolo que lo controlaban salieron de su interior y formaron una entidad mayor que devoró al resto de Nigromantes que se encontraban lejos de ahí. La serpiente formada de gusanos se desplazó por la brecha para abrir su boca y consumir al Cazarrecompensas. Wolf ahora concentró la energía del Rayo de Hielo para que sus Misiles liberaran cargas gélidas que congelaron a su objetivo, volviéndolo un blanco fácil ante fuego concentrado. La serpiente fue destruida y los Lekgolo sobrevivientes se retiraron al interior de su nave al recibir una orden de su líder.

Erwin Tannin (Radio): Cazarrecompensas, Keith me informó de esta... Misión tan poco ortodoxa. Sea como fuere, tu victoria es una victoria para los Titanes de Ceres. Tienes nuestra simpatía.

Keith Ackerman (Radio): No es la primera vez que una de mis malas ideas les termina por agradar a todos cuando sale bien. Ahora, si me disculpan, tengo que mantener una incómoda conversación con Caroline acerca de su nave.

El Enemigo de mi Enemigo

Brecha del Casco, El Acorazado, Anillos de Hekate

Erwin Tannin (Radio): Zirzechs podría estar en cualquier rincón del Acorazado. Con tiempo podremos encontrarlo. Pero no tenemos tiempo. Y Uroboros ha tenido el tiempo suficiente para tener auténtica inteligencia de batalla. El destino de Zirzechs se encuentra en esa nave.

El Cazarrecompensas salió de su escondrijo cerca de la capa perforada de la brecha del casco junto a la baliza de teletransporte. Disparos, rugidos, gritos y sangre. Los Lekgolo se mantenían firmes defendiendo su nave de la plaga del Enjambre.

Durandal: Uroboros sigue aguantando. Hay múltiples supervivientes.

Erwin Tannin (Radio): La supervivencia es una condición temporal. Consigue abrirte paso hasta el interior de su nave.

Wolf bajó y se encaminó a la batalla eliminando en su paso a los subordinados de ambas facciones. Para evitar llamar la atención de los líderes, el Cazarrecompensas se cubrió tras un trozo del Acorazado que voló y cayó enterrado tras el choque. Una alarma sonó y más grupos de Legionarios y Falanges salieron a combatir a unos Ogros recién invocados.

Durandal: ¿Quién lucha tanto para proteger una nave estrellada?

Erwin Tannin (Radio): Allí no ha habido ningún accidente. Es una cabeza de playa. La única manera de abrir esas puertas es mandando refuerzos.

Wolf: Pero no salen por la puerta que necesitamos cruzar... ¿Puedes hacer algo, Durandal?

Durandal: Hmm, creo que sí. Ahora me estoy infiltrando en la red de Uroboros para solicitar refuerzos como uno de sus comandantes... Ugh, el lenguaje de los Lekgolo es más complicado que el Sangheili...

La alarma volvió a sonar. Las puertas en el interior de la nave de los Lekgolo se abrió dando paso a un equipo de defensa liderado por un gran Coloso que acabó con la vida de los Ogros presentes usando su poderoso Cañón de Postas Pesado.

Wolf: Creo que llamaste a lo mejor de lo mejor en cuanto refuerzos.

Durandal: Ups. Ese sonido significaba otra cosa.

Varias Brujas aparecieron para formar un círculo de invocación del cual surgió un Ogro Invocado. La bestia cargó contra el Coloso iniciando una lucha que terminó por costarle a Uroboros y al Enjambre.

Durandal: ¡Es nuestra oportunidad!

El Cazarrecompensas evitó los disparos y pisotones de los gigantes para entrar a la nave de los Lekgolo justo antes de que las puertas volvieran a cerrarse.


Teka-her, El Acorazado, Anillos de Hekate

Wolf: Comandante, estamos dentro.

Erwin Tannin (Radio): Por lo que sabemos, el protocolo de los Lekgolo es detonar cualquier nave que se estrelle para consumirla posteriormente. Si no lo han hecho durante todo este tiempo, tal vez es porque es una base de operaciones. Están buscando algo dentro del Acorazado. Veamos lo que saben sobre Zirzechs.

Wolf se escabulló por los amplios pasillos viendo marchar a varios Psiónicos junto a Legionarios hacia una puerta. Un Centurión se presentó y dio la orden de despliegue a todas las unidades mientras que a un cuarteto de Psiónicos les ordenó rastrear la fuente de la anomalía que activó la alarma.

Antes de que Durandal pudiera desactivar su señal, un Psiónico encontró a Wolf y lo rocío con una ráfaga de postas. El Cazarrecompensas salió y se enfrentó al grupo de vigilancia de la nave donde el Centurión retrocedió junto con un par de Falanges. Wolf arrojó Bombas contra los Psiónicos y después fue hacia el líder acabando con su escudo de energía para saltar sobre él y retirarle el casco a la fuerza para extirpar sus gusanos.

Los Falanges retrocedieron pero Wolf alcanzó a uno de ellos para arrebatarle su escudo a la fuerza. El Falange cayó de unos cuantos disparos y el Cazarrecompensas entonces usó el escudo para cubrirse de los disparos del resto de fuerzas. Cuando los Legionarios tuvieron que recargar, el Cazarrecompensas se abalanzó sobre ellos y los asesinó.

Al haber creído que había despejado la zona, Wolf fue golpeado en la espalda por el escudo del Falange sobrante cayendo hasta una especie de turbina. El Cazarrecompensas se puso en pie para disparar a una caja de explosivos que detonaron consumiendo al Falange en la posterior explosión. Luego Wolf se apoyó en la turbina que seguía operativa.

Durandal: Hmm. Esta nave dispone de energía suficiente para despegar. 

Erwin Tannin (Radio): No se irán hasta que consigan lo que están buscando. Una lección que aprendimos por las malas de Peuchen, el Coleccionista. Él no sabía que a cada uno le llega su día hasta que vio el suyo. A estos le pasará lo mismo.

Wolf se recuperó y paseó por la zona.

Durandal: Hay una terminal cerca. Debería tener la información que buscamos.

Siguiendo la indicación de su amiga, el Cazarrecompensas subió una pendiente a una holomesa donde se encontraba el plano de la nave. Wolf colocó el chip de Durandal, que materializó su avatar y comenzó a buscar información en la red.

Durandal: Hmm. Parece que los Lekgolo están bajo el mando de Apophis, ¿lo recuerdas? El que lidera a la Legión de los Quemadores Celestes... Bueno, error de traducción. Es el líder de todas las legiones establecidas en el Sistema Beyond.

Wolf: Encontramos al pez más gordo de todos.

Durandal: Creí que Uroboros estaba controlado por unos "Hermanos Escudo". Apuesto que deben estar en el Acorazado en alguna parte.

El holograma de la joven mujer revisó más documentos hasta encontrar el marcado como "Touch of Malice". Era el plano del Acorazado. La proyección reveló varios puntos de importancia registrados por los primeros grupos de exploración de los Quemadores Celestes.

Durandal: Hmm. Uroboros ha localizado a Zirzechs. Está protegido en el centro del Acorazado y sólo se puede llegar a él a través de algo que ellos llaman... Una ruptura.

Wolf: Debe ser un tipo de portal similar a las brechas que usa el Enjambre.

Erwin Tannin (Radio): ¿Han encontrado uno los Lekgolo?

Durandal: Un equipo suyo se está dirigiendo hacia allí.

Erwin Tannin (Radio): Les sugiero entonces que ustedes lleguen ahí antes.

El Cazarrecompensas retiró el chip de Durandal de la holomesa y lo devolvió a su casco. La puerta más cercana al equipo de asalto se abrió y Wolf fue en camino.


Mausoleo, El Acorazado, Anillos de Hekate

Una compuerta se abrió a la par de una incesante alarma. El exterior estaba sumergido en una densa niebla que pronosticaba la presencia de Corrompidos. Los entes oscuros masacraban a los Legionarios pero las poderosas postas de un gigantesco Coloso iluminaban la senda de sus soldados.

Durandal: Hemos encontrado al equipo de Uroboros que se dirigía a la ruptura. Están en inferioridad frente a unos Corrompidos.

Erwin Tannin (Radio): Tenemos razones más que suficientes para permitirnos olvidar lo que dicen de "el enemigo de mi enemigo"... Algo se interpone entre ustedes y la ruptura. Que no lo haga.

El General de la Legión de los Quemadores Celestes saltó al frente. Levantó a un Centurión herido mientras le daba rugidos de ánimos. El tiro de precisión de un Sangheili Mayor Corrompido acabó con la vida del último Centurión sin corromper.

"Apophis", llamaban los Legionarios. Rugieron sus poesías de guerra mientras se arrojaban contra sus viejos aliados quebrando sus negruzcos gusanos antes de que fueran devueltos al inframundo del que llegaron. Las balas del Fusil de Postas Pesado de Apophis erradicaban enteros a los Caballeros y Ultras Corrompidos. Su objetivo era llegar al arco invertido frente a la luz oscura.

Brechas transdimensionales. Los Corrompidos no estaban dispuestos a ceder. Apophis espetó un reagrupamiento. Los Legionarios se desplegaron en un perímetro defensivo que si bien no les permitió seguir avanzando pudo asegurar su supervivencia por un poco más de tiempo.

El Cazarrecompensas se escabulló y se aproximó al arco invertido donde eliminó a varios Psiónicos Corrompidos. Una Bruja Corrompida apareció para detenerlo enviando sombras de sus fallecidos Lacayos que igualmente terminaron por perecer junto a su progenitora.

Wolf: Estamos frente a la ruptura.

Erwin Tannin (Radio): Caroline, ¿qué van a hacer ahora?

Caroline Burton (Radio): Kraven hablaba de estatuas que el Enjambre usaba para navegar por las rupturas.

Wolf: ¿Puedes localizarlas?

Durandal: Las he marcado en tu HUD.

Una de las estatuas estaba cerca de su posición. Wolf se acercó a la piedra oscura tallada a imagen de un Lacayo.

Durandal: Está conectada a la ruptura, pero no entiendo cómo la controla el Enjambre. Probemos con otra.

La segunda se encontraba en una posición elevada donde un Sangheili Corrompido había conseguido abatir a un par de Legionarios. Wolf lo asesinó y se acercó a la estatua.

Caroline Burton (Radio): Sí, las estatuas controlan dónde se dirige la ruptura ¡Podrían llevarnos hasta Zirzechs!

La última estatua. Los Corrompidos rugieron al haber eliminado a todos los Legionarios. Apophis disparó proyectiles teledirigidos que erradicaron a los oscuros desencadenando la aparición de más de estos. Tanto Wolf como el Coloso fueron hacia la posición de la estatua.

El General de la Legión de los Quemadores Celestes y aquel que llamaban "Legión de un sólo hombre" estaban dispuestos a matarse entre sí pero la situación hizo a un lado sus diferencias. El enemigo de mi enemigo es mi amigo. Ambos guerreros se cubrieron las espaldas para eliminar a los Corrompidos que los rodeaban. En conjunto acabaron con todos ellos, incluyendo a varios recién llegados. En eso apareció un orbe que atrapó a Apophis en oscuridad y luego lo absorbió.

Wolf: ...Zirzechs acaba de reclutar a un Coloso.

Erwin Tannin (Radio): Deja que se lleve todo lo que quiera. No va a estar aquí el tiempo suficiente como para que eso importe.

El Cazarrecompensas se aproximó a la última estatua y Durandal la escaneó.

Durandal: Está muerta. Pero está sucediendo algo en la ruptura.

Erwin Tannin (Radio): ¡La ruptura se está abriendo!

El arco invertido se llenó de materia verdioscura. Wolf se acercó cuando el chillido de una progenie completa de Lacayos salió para devorarlo. El Cazarrecompensas apenas y pudo escapar de los arañazos y retrocedió lo suficiente para contenerlos.

Caroline Burton (Radio): ¡Los Lacayos quieren consumir tu Luz! ¡No los subestimes, como lo hizo Evans!

Erwin Tannin (Radio): Olvídate de ellos ¡Atraviesa esa ruptura!

Con la Aceleración, Wolf cruzó a través de la estampida de Lacayos. Estaba a punto de atravesar la ruptura cuando un muro invisible lo expulsó contra la proa del Teka-her.

Durandal: Creo que no vamos por ahí.

Caroline Burton (Radio): Entonces, es cierto. Sólo los ascendentes pueden conseguir abrir una ruptura.

Durandal: Algo ascendente está cruzándola.

La ruptura dio lugar a una tenebrosa sombra. Un Eco de Zirzechs surgió disparando rayos de energía de las palmas de su mano.

Eco de Zirzechs: ¡Te hundirás en las profundidades!

Wolf esquivó los proyectiles y contraatacó con el Rayo de Plasma, sin embargo, el Eco se teletransportaba por todo el escenario. Los disparos del Cazarrecompensas eran incapaces de alcanzarlo. El espectro apareció en una posición elevada en la que tomó cierta posición para emplear su poder.

El Cazarrecompensas cayó sobre su rodilla. De alguna forma el Eco estaba succionando su energía vital. Una sensación terriblemente familiar. Algo era distinto. El Eco había drenado tanto su Luz que varios de los mecanismos de disparo de su Cañón de Energía se bloquearon. Si la oscuridad era la ausencia total de luz entonces a eso se debió referir el Eco sobre hundirlo en las profundidades.

Durandal: ¡Lo conseguí!

Wolf: ¡¿Qué cosa?!

Durandal: ¡Tampoco me grites! He conseguido modificar el sistema de disparo de tu Cañón de Energía. Pruébala.

Con la poca energía que le quedaba, Wolf apuntó su arma hacia el Eco y activó la configuración de Durandal. Del cañón salieron disparados pequeños proyectiles a una gran velocidad que el espectro recibió de lleno en su cabeza antes de desaparecer.

El Eco apareció detrás de él. Wolf saltó en el aire y desde ahí siguió disparando. Aparentemente Durandal había modificado la cadencia del Rayo de Energía utilizando la Aceleración. El resultado una especie de rifle automático. Cada impacto, por más pequeño que fuera, generaba un gran daño contra el Eco que no pudo sobrevivir ante esa nueva habilidad. El espectro oscuro cayó desintegrándose en un charco oscuro que fue consumido por una brecha transdimensional.

Durandal: ¿Qué harías sin mí?

Wolf: Vamos por la ruptura.

Al girarse vio que el arco estaba vacío.

Durandal: Está cerrada.

Caroline Burton (Radio): Sólo se abrirá para ascendentes del Enjambre.

Wolf: ¿Entonces cómo llego hasta Zirzechs?

Caroline Burton (Radio): Conviértete en tu propio enemigo. Conviértete en ascendente.

Erwin Tannin (Radio): Ya veremos cómo lo harás, Cazarrecompensas. Vuelve a la Torre cuando puedas.

Perder la Luz

Sala del Alto Mando, Torre de los Titanes, Distrito 7, Ceres

Caroline Burton: Todo comenzó con Abaddón, quien era sólo un siervo de su padre, enviado para eliminar lo que queda de Luz. El Hijo murió invitando a la ira de Zirzechs, destructor de Luz, corrompedor de voluntades.

Serafall Sitri: Caroline, necesitamos que nos digas lo que debemos hacer.

Caroline Burton: Para llegar a Zirzechs, hay que seguir los pasos que siguió su hijo. El Cazarrecompensas debe convertirse en ascendente.

Serafall Sitri: Pero, ¿por qué él?

Wolf entró en la sala.

Wolf: ¿Cuál es el plan?

Caroline Burton: Tenemos que conseguir que seas un ascendente del Enjambre. Debes encontrar el Cristal que contenía el Alma de Abaddón.

Durandal: ¿Abaddón? ¿Debemos volver a Arion?

Caroline Burton: Sí. Puede que esos rituales tan crueles nos sean de utilidad.

El Cazarrecompensas volteó a ver al Comandante que le devolvió la mirada.

Erwin Tannin: Es nuestro único plan.


Círculo de Huesos, Océano de las Tormentas, Arion, luna de Ceres

Wolf había partido de la Torre en ruta hacia la luna de Ceres, Arion. El primer lugar reclamado por el Enjambre y el primero en ser recuperado. Los Nigromantes perdieron a todos sus líderes y a su deidad forzados entonces a llamar a su Rey.

Durandal: Este lugar se pone cada vez más desolado.

Caroline Burton (Radio): IA, aférrate al Diario de Kraven. Me ayudó durante el tiempo que pasé en la Oscuridad.

Keith Ackerman (Radio): Se dirigen de vuelta a la cámara donde mantenían el Alma de Abaddón.

El Cazarrecompensas avanzó hacia la localización indicada. Restos de Phantom y Naves Ataúd así como cuerpos de Sangheili sin vida rodeados de huesos pertenecientes a criaturas del Enjambre se encontraban esparcidos por el suelo.

Keith Ackerman (Radio): Bien. Esto es lo que tiene que pasar. Deben robar un trozo de Cristal del Enjambre que todavía tenga restos del Alma de Abaddón para que puedan cruzar un portal transdimensional en el Acorazado y matar a Zirzechs ¿Está bien resumido?

Caroline Burton (Radio): Debemos hacerlo antes de que Zirzechs fije su ojo en este reino.

Wolf: Obviamente.

Keith Ackerman (Radio): Buena suerte.


Cámara de la Noche, Océano de las Tormentas, Arion, luna de Ceres

Los apagados cristales de Xenocita y las osamentas dejaban claro que las progenies que acompañaron a Abaddón finalmente habían perecido o huido luego de la llegada de Zirzechs. Junto a las osamentas estaban los cuerpos sin vida de soldados de la Facción del Exilio... Wolf creyó que algo estaba mal puesto que el número de cadáveres de Sangheili era menor de lo que esperaba.

Al cruzar uno de los puentes hechos de huesos gigantes, el Cazarrecompensas se topó con una Bruja que se paseaba de un lugar a otro contemplando los restos de los Lacayos de su progenie. Que la Bruja se encontrara ahí implicaba entonces que muy en lo profundo debía haber más soldados por lo que Wolf se puso en alerta máxima.

Wolf asesinó a la Bruja y avanzó hasta la cámara que alguna vez retuvo el poder de Tourian. Muchas puertas habían colapsado. El camino estaba despejado. La senda al lugar donde se intentó resucitar a Abaddón estaba libre y el Cazarrecompensas tuvo que atravesar la penumbra.

Durandal: El Diario de Kraven, ¿eh? Rayos, si no tuviera tantas teorías sobre el origen de todo entonces lo leería con más comodidad... Oh, parece que ya había estudiado al Enjambre desde antes de que llegara a Arion.

Wolf: ¿En serio?

Durandal: La primera fecha relata que se encontraba explorando una colonia humana que había sido atacada por el Covenant. Ahí encontró varios Nigromantes excavando en lo profundo de ese planeta... Fascinante.

Wolf: No... Es extraño.

Durandal: Espera... Escucha esto: "El patrón de ataque de esa colonia es similar a las anteriores. Un Acorazado debe ser lo que protege a un Enjambre".

Wolf: La fecha... Coincide con los eventos de la Primera Guerra. Esas colonias fueron los planetas clasificados por la ONI.

Durandal: ¿Cómo sabes eso?

Wolf: ...Creo que estaba aburrido.

El Cazarrecompensas frenó su avance al escuchar un sonido sospechoso. Se asomó tras una pared y vio unos cuantos Lacayos consumiendo huesos amontonados en pequeñas montañas.

Durandal: Siempre me he preguntado qué era lo que consumía esos huesos. Aquí no hay vida microbiana capaz de descomponer la materia orgánica. Supongo que los Lacayos son lo más parecido a bacterias devoradoras de carne que hay en Arion.

Caroline Burton (Radio): Si los Lacayos se siguen alimentando... Debe ser que la esencia de Abaddón perdura.

Durandal: Espero que no lo suficiente como para que pueda ser resucitado.

Caroline Burton (Radio): De ser eso posible, Zirzechs ya lo habría hecho.

El Cazarrecompensas eliminó a los esqueletos vivientes en silencio evitando que pudieran chillar para alertar al resto. Afortunadamente no había ninguna otra clase de Nigromante como Acólitos o Caballeros por lo que Wolf pudo seguir su camino hasta toparse con una roca de un material desconocido.

Durandal: Déjame ver si hay algo en el Diario de Kraven... (Carraspeo) "Estas piedras. Siempre en sus arenas de combate ¿Tienen una función fortificadora? ¿O son mera herencia de un reino y de un tiempo olvidados? El Enjambre nunca deja de perfeccionar su fuerza. No entendieron nunca el significado de estar muertos. He oído el dicho que se dice por ahí: lo que no te mata te hace más fuerte. Pero, de cara a la inmortalidad, ¿qué significa todo esto?"

Wolf dio unos golpecitos a la roca. Era del mismo material que el usado para contener el Alma de Abaddón y, seguramente, el alma de aquel Acólito en el Acorazado. Lo que Kraven decía era que los Nigromantes descubrieron ese material para burlarse de la muerte y reconocer su inmortalidad. La pregunta entonces era ¿dónde habían encontrado ese material? ¿O acaso alguien se los entregó a ellos?

Dejando de lado el hecho de que cualquier entidad del Enjambre podía volver de la muerte, Wolf finalmente llegó a la cámara donde Abaddón iba a ser resucitado. Fragmentos del Cristal Ascendente estaban rodeando un trozo lo suficientemente grande. Cuando Wolf se acercó a la roca, un Ogro apareció frente a él golpeándolo con su esquelético pero poderoso brazo.

El Cazarrecompensas se estampó contra el esqueleto gigante que se encontraba adornando el recinto. Wolf se levantó y respondió utilizando el mecanismo mejorado de Durandal para su Cañón de Energía. Las pequeñas y poderosas balas destrozaron el tumor que tenía el Ogro en la cara pero, antes de perecer, un orbe oscuro apareció y absorbió a la criatura por una brecha transdimensional.

Durandal: Creo que Zirzechs acaba de corromper a un Ogro.

Caroline Burton (Radio): Ni siquiera Zirzechs puede controlar a un Ogro, salvo que esté corrompido. Ahora rápido, ¡necesito un fragmento de ese cristal!

El Cazarrecompensas se aproximó al trozo grande y con su Cuchillo de Combate extrajo un pedazo lo suficientemente grande para que sirviera pero lo suficientemente pequeño para poder transportarlo cómodamente.

Wolf: Lo tengo.

Caroline Burton (Radio): ¿Y todavía mantiene el susurro del Alma de Abaddón?

Durandal: Según mi análisis, está vacío.

Caroline Burton (Radio): No importa. Vuelve conmigo, (Interferencia) Cazarrecompensas, y destruiremos a Zirzechs.

Keith Ackerman (Radio): (Interferencia) ¿Cazarrecompensas? ¡¿Wolf?! ¡Te estamos perdiendo! ¡¿Me oyes?!

Wolf: ¿Qué está pasando?

Durandal: No lo sé. Algo bloquea nuestra señal... Y nuestro teletransporte.

El orbe reapareció flotando sobre el Cristal Ascendente. Esta se deshizo inundando la cámara en neblina para formar un rostro.

Zirzechs, el Rey Corrompido: ¡Infección! ¡Tú Luz muere aquí!

Wolf: Mierda.

El rostro se desvaneció. Brechas transdimensionales se formaron dejando a su paso docenas de Corrompidos. El mismo Ogro que Zirzechs corrompió previamente encabezó el ataque rugiendo de tal forma que el subterráneo tembló.

Durandal: ¡No dejan de aparecer! ¡Corre!

La cantidad de enemigos era ridícula e iba en aumento. La prioridad era el fragmento del Cristal Ascendente por lo que Wolf dio marcha atrás y corrió hacia la salida ayudado por su Aceleración.

Lacayos y Psiónicos Corrompidos se desplazaban a velocidades equiparables a la de Wolf, quien tuvo que soltar varias Bombas a sus espaldas para perderlos. Las consecuentes explosiones lo sacaron volando hasta otra cámara donde más Corrompidos lo esperaban. Wolf los evitó y cruzó la puerta que llevaba a la Tumba del Mundo.

Wolf: ¿Caroline? ¿Keith? ¿Pueden oírme?

Durandal: Seguimos sin conexión.

Wolf: Así debió ser como el Enjambre atrapó al Equipo Shattered.

Los Corrompidos siguieron llegando a través de desgarros en el aire. No iban a permitir que el humano escapara así nada más y mucho menos quien le arrebató la vida a uno de sus dioses. Brujas Corrompidas aparecieron al frente invocando las sombras de su progenie.

Los Lacayos arañaron la armadura de Wolf que se libró de las entidades a punta de golpes. Luego arrojó su Cuchillo de Combate directo a la cabeza de una de las Brujas, matándola en el acto. El Cazarrecompensas tomó su arma y giró para disparar una serie de Misiles que limpió la zona de enemigos.

Caroline Burton (Radio): (Interferencia) ¡Vamos a perderlo igual que a Lane!

Durandal: ¡La conexión está mejorando! ¡Vamos a la salida!

Wolf llegó a una cámara anterior a la entrada del Templo de Abaddón. Tan pronto como entró tuvo que cubrirse del fuego de los Sangheili Corrompidos en el interior de un Sembrador. Sin querer, el Cazarrecompensas abrió la cabina de pilotaje del vehículo.

Durandal: Este es el único punto de lanzamiento del Enjambre que hemos descubierto, pero no ha habido ningún informe de despegues ni de aterrizajes de Sembradores en Ceres desde que Abaddón fue destruido. Esta ha sido activada recientemente...

Wolf: Zirzechs no debió de abandonar la idea de enviar una plaga del Enjambre a Ceres.

El Cazarrecompensas se asomó y encontró que la ruta de salida estaba bloqueada por una decena de sellos. Los Sangheili Corrompidos se acercaban a su posición liderados por un Ultra. No había escape o eso pensó Wolf antes de ver su ruta de escape.

Durandal: ¿Tienes un plan? Dime que sí.

Wolf: Puede que no te guste.

Durandal: ...Oh, no.

Wolf salió disparando tiros sobrecargados del Rayo de Hielo que ralentizaron a los Corrompidos. Luego se encontró con la puerta que había utilizado un grupo de Cazadores liderados por un mercenario. Wolf tenía la esperanza de que el The Shadow Thief todavía se encontrara en órbita.

Durandal: ¿Este es tu plan?

Wolf: Una ruta de escape.

Durandal: Uff, menos mal. Pensé que ibas a realizar una locura como de costumbre... Hmm. Qué raro. Detecto una baliza de emergencia del Covenant Caído.

Al cruzar la Guarida del Amanecer, Wolf subió por el ascensor gravitatorio hacia el The Shadow Thief.


The Shadow Thief, Océano de las Tormentas, Arion, luna de Ceres

Jet 'Nasov (Radio): ¡Lan'xis Iftek'tek! F'it Wodash Kxsi 'Ehtar Heiro! ¡Ek'nap Wrect Ekniet! ¡Iem We'lyou J'niru!

Durandal: Este... Dijo "¡Señal detectada! ¡The Shadow Thief no está en manos del Juicio! ¡Cuiden sus espaldas! ¡Que no rompan sus voluntades!"

Al salir de la zona de descarga se encontraron con membranas dimensionales consumiendo el interior del crucero.

Wolf: Esto va de mal en peor. Pero tampoco esperaba que esta nave siguiera aquí.

Durandal: Cuando asesinaron a Kssc, el Juicio decomisó este crucero pero la mantuvieron aquí como un puesto de vigilancia. Cuando llegaron los Corrompidos, los Elites abandonaron la nave y Exilio intentó recuperarla.

Wolf: Y cayeron... Exilio ha desaparecido...

Durandal: Bueno... ¿Cuál es tu plan?

Wolf: Volar la fortaleza del Enjambre. Así al menos nos libraremos por ellos de Arion por completo.

Durandal: Oh. Dejando de lado por qué jamás se le ocurrió eso al Alto Mando... ¡¿Es qué toda tu vida involucra explotar cosas?!

Wolf: Pensé que después de un año ya te habías acostumbrado.

Caroline Burton (Radio): (Interferencia) ¡¿Cazarrecompensas?! ¡Sal de ese foso! ¡Es imprescindible que consigamos ese Cristal o nunca podremos alcanzar a Zirzechs!

Durandal: ¡Los Corrompidos aún no nos permiten comunicarnos!

Brechas transdimensionales se abrieron y dejaron en su lugar versiones corrompidas de anteriores miembros de la Facción del Exilio y del Invierno. El número de figuras espectrales iba en aumento. Por más que Wolf empleara sus mejores armas no podía hacer nada más que buscar el puente.

Los Ultras Corrompidos le arrojaban esferas necróticas que incineraban todo a su paso dejando una densa niebla oscura. Wolf intentó repetidas veces contraatacar con Misiles pero era inútil ante la cúpula que desplegaban los Mayores Corrompidos. El Cazarrecompensas llegó al puente y bloqueó la entrada.

Durandal: Esa consola.

Wolf fue y colocó el chip de su compañera en el monitor para que iniciara la detonación de los motores.

Durandal: Listo, aunque me aseguré de darte algo de tiempo para escapar.

Wolf: Bien. Gracias, Durandal.

El Cazarrecompensas destruyó la consola luego de recuperar el chip. Durandal le trazó una ruta hacia uno de los hangares donde su nave debería llegar en cualquier momento. Cada pasillo que cruzaba estaba infestado de plaga necrótica que se desarrollaba a una constante velocidad.

En el hangar, el vehículo de Wolf se encontraba esquivando los proyectiles de un Ultra Corrompido que usaba una Escopeta de Plasma. El Cazarrecompensas tacleó a la figura oscura con su Aceleración y lo arrojó contra la pared de la estructura. El Corrompido se reincorporó sólo para ser incinerado por una de las explosiones del crucero.

Wolf subió a su nave y despegó fuera del crucero. Detrás de él, la explosión del The Shadow Thief obliteró gran parte del Océano de las Tormentas. Toda presencia existente de los Nigromantes y de los Corrompidos había desaparecido quedando sepultada bajo los escombros del crucero de la Facción de los Cazadores.


Órbita de Arion, luna de Ceres

Para cuando Wolf vio lo que quedó de la explosión, todavía quedaba parte de la grieta de la Boca del Infierno expuesta así como el Círculo de Huesos y, seguramente, parte de la fortaleza del Enjambre.

Keith Ackerman (Radio): ¡¿Cazarrecompensas?! ¡¿Eres tú?! ¡¿Qué ocurrió ahí?!

Wolf: Hemos conseguido salir.

Caroline Burton (Radio): Entonces, el Rey Corrompido será derrotado ¡Tráeme el Cristal de su hijo muerto!

Keith Ackerman (Radio): Esa es la forma de Caroline de decir que agradece tu sacrificio. Me alegro de que sigan con vida.

El Código de Harpocrates

Plaza Central, Torre de los Titanes, Distrito 7, Ceres

El Cazarrecompensas regresó a la Torre. En la plaza se encontraba esperándolo impacientemente Caroline, quien corrió hacia él luego de que le mostrara el trozo de Cristal Ascendente.

Caroline Burton: ¡El Cristal! Ahora debes sumergirte en la esencia de Abaddón para atravesar la ruptura... Keith te ha llamado.

Wolf caminó hacia la Sala del Alto Mando pero se topó con Keith que había salido de ahí en cuanto escuchó que él había vuelto.

Keith Ackerman: Ah, volviste. Mira, Caroline tiene una sonrisa muy bonita, pero está claro que le da lo mismo que vivas o que mueras. No podemos dejar que Zirzechs te encuentre de nuevo. Si vas a robarle el alma a Abaddón, necesitarás tecnología de ocultación de verdad.

Wolf: Parece que tienes otro plan.

Keith Ackerman: Hombre prevenido vale por dos. Ve al Distrito 15. Ahí te daré más información.

Una vez más, el Cazarrecompensas regresó a su nave y partió enseguida al Cosmódromo.


Espacio aéreo del Distrito 15, Ceres

Estaba oscureciendo. Mientras que la luz de Arion iluminaba el desolado Cosmódromo, Wolf descansó un poco. Fue lo suficiente como para que el cansancio lo venciera. Tuvo un sueño. Hace mucho que no tenía mucho. Era distinto. No había nada más que su simple presencia en ese lugar. De alguna forma sabía que alguien estaba frente a él pero no podía identificarlo.

El Fragmentado: ¿Así que tú eres el blanco de la furia de Zirzechs?

El Cazarrecompensas intentó moverse pero todos sus esfuerzos eran en vano.

El Fragmentado: Te hablo desde una posición de gran desdén. No, no, no, no te ofendas, no seas superficial. Es por la arquitectura de estos espacios. Te miran por encima del hombro.

El Cazarrecompensas no entendía que estaba sucediendo ni dónde estaba ni quién le hablaba.

El Fragmentado: Zirzechs es el portador y el sirviente de una terrible verdad. Se ha predicado a sí mismo en ella; a lo largo de miles de mundos ha perseguido su misión de personificarla, y tú has visto la fuerza de esa verdad empleada para crear estos Corrompidos. No es algo sencillo de matar. Quiere ser isomorfo a la conquista, al triunfo, al asesinato y a la muerte. Ahora es un silogismo, pero con el tiempo espera convertirse en un axioma. Esta es su fuerza y su debilidad fatal.

La figura se paseaba por el escenario. Mientras su visión se acostumbraba podía ver cristales de un material desconocido pero familiar al mismo tiempo más, sin embargo, la identidad de esa figura seguía sin revelarse.

El Fragmentado: Es al propio Zirzechs, en el corazón del Acorazado que blinda y encapsula su mundo trono, al que debes dirigir tu último y más certero argumento ¡Buena suerte!


Costa Olvidada, Distrito 15, Ceres

Wolf se despertó de un sobresalto.

Durandal: ¡Ah! ¡Al fin despiertas!

Wolf: ¿Durandal? ¿Qué pasó?

Durandal: Te quedaste dormido y luego comenzaste a temblar.

Wolf: Tuve una pesadilla... Era tan real.

Durandal: ¿Y qué viste?

Wolf: ...No lo recuerdo.

Un canal de comunicación se abrió. Keith y Caroline entraron a la red listos para guiar al Cazarrecompensas. Cuando Wolf se conectó se encontró en una discusión entre ambos.

Caroline Burton (Radio): ...Si robas a Zod, vas a entrar en un mundo que no entiendes.

Wolf: ¿Zod? ¿El Estratega?

Keith Ackerman (Radio): No te preocupes por él ni por ella. Sigue enfadada por lo que le hiciste a su nave. Mira, necesitamos tecnología de ocultación para sortear de nuevo a los Corrompidos y en el búnker del Estratega está el código que necesitamos.

El vehículo de Wolf aterrizó frente al destrozado edificio y este salió para entrar a su interior.

Durandal: ¿Cómo podemos estar seguros de que Zod tiene el código?

Keith Ackerman (Radio): Ya lo robé una vez. Usé mi última copia para hacer el motor sigiloso que destruyeron. De todas formas estaba un poco viejo.

Durandal: No he tenido mucha suerte con la seguridad de Zod.

Keith Ackerman (Radio): Tienes la misma frecuencia que me permitió entrar a mí.

Caroline Burton (Radio): Protegerá sus dominios.

El Cazarrecompensas bajó al sótano. La exótica puerta al búnker del Estratega se abrió en cuanto detectó su presencia al igual que aquella otra vez.


Cámara de los Serafines, Distrito 15, Ceres

Wolf cruzó al otro lado de la compuerta. La música que marcaba la alerte de seguridad del Estratega sonaba en una frecuencia baja y distorsionada. La causa estaba a la vista, plagas y membranas necróticas consumían las instalaciones.

Durandal: Fluido transdimensional. Los Corrompidos están aquí.

Keith Ackerman (Radio): ¡¿Qué?! No es posible. Sellamos el complejo tras la irrupción de Sheol.

Durandal: Keith, fíjate en esto.

Una plaga necrótica se había fundido a los sistemas de la cámara ¿Quién sabe cuánto tiempo los Corrompidos habían estado ahí desarrollando su corrupción?

Keith Ackerman (Radio): Esto está muy mal ¿Cómo han podido llegar hasta ahí?

Caroline Burton (Radio): Los Corrompidos no están ligados a limitaciones terrenales.

Keith Ackerman (Radio): Seguro que los Misiles sí que pueden hacer algo.

El Cazarrecompensas preparó su Cañón de Energía. La primera línea de defensa de Sangheili Corrompidos se hizo presente. Wolf arrojó un par de Bombas contra los Mayores antes de que liberaran su cúpula y después se encargó del Ultra. Un par de brechas transdimensionales se abrieron dejando Lacayos Corrompidos.

Las criaturas se desplazaron por el escenario sólo para caer ante el Rayo de Ondas, nombre dado por Wolf a la modificación de Durandal. El Cazarrecompensas fue hacia la zona donde se encontraba el supuesto núcleo de la mente de Zod e intentó acceder a su interior, sin embargo, la puerta no se abría.

Durandal: Keith, tus códigos no nos están sirviendo para abrir esta puerta.

Keith Ackerman (Radio): Los gritos de Sheol ya han sido silenciados. Ahí no queda nada más que malos recuerdos.

Caroline Burton (Radio): Zod te dará lo que necesites. Y nada más.

Keith Ackerman (Radio): No te preocupes. Lo bueno está debajo de ti. Sigue avanzando.

Una puerta lejana se abrió. Wolf caminó lentamente hacia ella entrando a un nuevo espacio.


Búnker ZOD-4, Distrito 15, Ceres

Los pasillos llenos de cables y viejos puestos de trabajo se desarrollaron hasta una cámara especial donde Lekgolos Corrompidos surgieron. El Centurión disparó un Dardo de Axiones contra Wolf provocándole que una toxina se desarrollara lo suficiente como para ralentizarlo y caer ante los disparos de los Psiónicos.

Wolf dio una voltereta y disparó el Rayo de Plasma contra el Centurión hasta eliminarlo y después empleó explosivos para erradicar a los Psiónicos antes de que comenzaran a dividirse. El Cazarrecompensas encontró una computadora todavía activa y decidió curiosear en ella.

Durandal: Es una especie de puesto de monitorización.

Keith Ackerman (Radio): Es un puerto de vigilancia para el laboratorio de pruebas de armamento del otro lado del cristal. Hubo un intento de apropiación de tecnología antigua de la Facción del Invierno, pero los informes dicen que no tuvo mucho éxito.

Durandal: Hmm. Pues este es el primer puesto que volvió a conectarse después del Colapso. Poco tiempo después, Zod recuperó el control de todas las instalaciones. Pero todo empezó aquí.

Wolf: ¿A lo mejor Zod no se despertó a sí mismo?

Durandal: ¿Por qué lo dices?

Wolf: Una idea. Sólo eso.

El Cazarrecompensas se encontró en un pasillo segmentado por más puertas. Los Corrompidos aparecían de las brechas transdimensionales impidiendo el avance de Wolf.

Durandal: Es increíble que los Corrompidos puedan localizarnos tan fácilmente. Zirzechs te odia de verdad.

Wolf: Mucha gente me odia. Un Rey Oscuro es sólo uno más en esa lista.

Camino despejado. Wolf cruzó por otra serie de pasillos en forma cuadrangular hasta toparse con una puerta. Cerca había cuatro monitores con caracteres rojos. El Cazarrecompensas indrodujo el chip de Durandal en una de las máquinas para que encontrara la forma de abrir el paso.

Durandal: Hmm. Para pasar de este punto, hacía falta superar escáneres de retina simultáneos en cada uno de estos cuatro puestos. El registro muestra que se concedió acceso varias veces antes del Colapso y sólo una vez después.

La compuerta se abrió.

Durandal: Wow, que cosas. Parece que mis ojos también funcionan. Creo que Zod al fin empieza a reconocerme.


La Mina, Distrito 15, Ceres

El Cazarrecompensas se encontró ahora en una cámara simétrica donde los Corrompidos se encontraban destrozando partes de maquinaria del Estratega. Wolf pasó y asesinó a un Centurión Corrompido para concentrarse en los Sangheili Corrompidos que proporcionaban fuego de cobertura.

Con el Rayo de Ondas, las fuerzas Corrompidas se vieron completamente reducidas incluso antes de que se pudieran cubrir tras las cúpulas necróticas. Una brecha transdimensional se abrió dejando una Bruja Corrompida. La criatura invocó a sus sombras para acosar al Cazarrecompensas pero este pudo librarse con más facilidad al haber aprendido como luchaban todas las formas oscuras.

Durandal: Parece que Zirzechs considera a Zod una amenaza. Si pudiéramos hacernos con el control de su radio de acción para despertar el SIE, quizá podríamos ganar todas las guerras venideras.

Wolf: No me extraña que quieran destruirlo.

El pasillo a continuación estaba segmentado por nueve puertas cuadrangulares. Al final estaba otra cámara de experimentación atacado por un Centurión y Lacayos Corrompidos. Para terminar con los enemigos de una vez, el Cazarrecompensas disparó una serie de Misiles que dañaron gran parte de las instalaciones provocando que Zod diera una fuerte advertencia antes de volver a tranquilizarse.

Wolf: Despejado.

Keith Ackerman (Radio): Bien. A ver que pueden sacarle a Zod.

El Cazarrecompensas se aproximó a la computadora central e insertó el chip de Durandal. Al momento, ella descargó el Código Harpocrates.

Durandal: La lógica de estos criptosistemas me resulta incompresible pero familiar. No estoy segura de que pueda modificarse para funcionar en tu armadura.

Keith Ackerman (Radio): De eso nos preocuparemos luego. Consigue los códigos para enviarte mis modificaciones.

Caroline Burton (Radio): Ahora debes regresar al Reino de Abaddón para apoderarte de su Alma.

Últimos Ritos

El Abismo, Océano de las Tormentas, Arion, luna de Ceres

Keith Ackerman (Radio): Bien, ya que tienen el Cristal. Lo único que hay que hacer es llenarlo con el Alma de Abaddón. La explosión que ocasionaron hizo retroceder al Enjambre al Reino de Abaddón donde están en medio de una especie de funeral, así que...

Caroline Burton (Radio): No es funeral, es una ceremonia de muerte. La esencia de Abaddón se está preparando para el próximo reino.

Keith Ackerman (Radio): ...Cuando lleguen al funeral, Zirzechs estará observándolo de cerca. Usen la ocultación de Zod para sortear a los Corrompidos. Encuentren el Alma de Abaddón, tómenla y salgan de ahí.

Wolf fue teletransportado desde su nave hasta la placa de activación. Con la Boca del Infierno parcialmente destruida por la explosión del The Shadow Thief, no había otra forma de acceder. El Cazarrecompensas no se topó con ningún Lacayo, al pisar la placa, el muro invisible se abrió reflejando la Luz y formando el puente entre dimensiones.

Durandal: ¿A dónde nos dirigimos exactamente?

Caroline Burton (Radio): Cuando las Cantoras de Penitencia comiencen a cantar, sabrás que estás cerca.

Keith Ackerman (Radio): ...Creo que tampoco lo sabe. Mantengan los ojos abiertos.

El puente terminó de formarse. El Cazarrecompensas avanzó hacia la cegadora luz.

Wolf: Durandal, ¿tienes la frecuencia?

Durandal: Y las modificaciones de Keith. Estamos preparados.

Caroline Burton (Radio): Entonces ve con sigilo e intenta pasar desapercibido. Como si estuvieras muerto.

La luz envolvió a Wolf. Todo se oscureció.


Reino de Abaddón

No había nada y luego, al abrir los ojos, el Cazarrecompensas se encontró en una desolada plataforma flotante al lado de un tenebroso castillo. Nada había cambiado con la excepción de que donde solía estar la Alma Suprema ahora se encontraba un Sarcófago del Enjambre.

Durandal: Espero que esto funcione. Ocultación...

La armadura del Cazarrecompensas activó el código de ocultación. Una capa de energía surgió de cada componente formando un escudo reflector de luz. Estaba completamente invisible.

Durandal: ¿Funcionó?

Wolf: Sí.

Keith Ackerman (Radio): Mantengan la distancia. No pueden verlos pero si olerlos. Caroline puede sustituir su nave pero a ti no.

El Cazarrecompensas salió por una puerta encontrándose en una torre. Adentro estaba una estructura en funcionamiento que ya había visto anteriormente en la incursión anterior sólo que ahora captó su atención.

Durandal: Es... Una cerradura dimensional. Mientras la turbina permanezca estacionaria, este lugar y todo lo que contiene existen únicamente en un reino. Así debe ser como Zirzechs se desplaza de una dimensión a otra.

Ciertamente fascinante pensó Wolf. Eso le recordó aquella frase que dijo Ryuko: "La magia del Enjambre era simple ciencia no comprendida". A pesar de todo, esa ciencia que poseían los Nigromantes era ciertamente aterradora ¿Quién sospecharía que esos esqueletos vivientes desarrollarían tal estado de inteligencia?

Wolf salió del castillo y se encontró al frente del puente completamente formado. Caballeros, Brujas y demás criaturas de progenies leales a Abaddón se encontraban reunidos lamentándose la muerte de su señor. Para el Cazarrecompensas era como volver a la escena del crimen. No lejos se podía escuchar una especie de cántico. Wolf podía entender apenas unas cuantas palabras: Catastro, Socria, Atanaz y Dimiyos.

Caroline Burton (Radio): ¡Las Cantoras de Penitencia! Están preparando el Alma de Abaddón para el próximo reino. Sigue su llanto.

Al cruzar el puente, la puerta al Castillo de Abaddón se abrió. El sonido ciertamente llamó la atención de los Nigromantes ahí presentes pero por respeto siguieron de rodillas. El Cazarrecompensas cruzó el gran pasillo y se dejó caer por el hueco para estar frente a la gran puerta con el símbolo de Abaddón.

Caroline Burton (Radio): Llega a la tumba de Abaddón y apodérate de lo que quede de su alma.

Durandal: Aquí hay muchas tumbas ¿Cómo encontraremos la de Abaddón?

Las puertas se abrieron. El lugar donde quedó enterrada la Espada de Abaddón tenía encima de él un sarcófago emanando una esencia verdioscura. Junto a la caja había varias Brujas, entre ellas un par muy peculiar que era el que cantaba las inentendibles palabras.

Wolf se movió con cuidado. Con cada paso que daba observaba detenidamente a los Caballeros. Cuando estos seguían su ronda, el Cazarrecompensas aprovechaba para subir unos grandes escalones hasta encontrarse cerca del sarcófago. Sacó el fragmento de Cristal Ascendente y con él toda la esencia del Alma de Abaddón fue succionada en su interior.

Durandal: (Susurrando) Funciona.

Wolf: (Susurrando) ¿Cuánto necesitamos para pasar por algún ascendente del Enjambre?

Caroline Burton (Radio): Sólo un poco, pero llévate todo lo que puedas.

El código de ocultación falló. Wolf dejó de ser invisible.

Wolf: Algo va mal.

Durandal: ¡Estamos expuestos!

Las Cantoras de Penitencia chillaron ante la presencia de Wolf. Este esquivó sus ataques y se refugió en una de las torres decorativas. Brechas transdimensionales explotaron dejando niebla y Corrompidos.

Zirzechs, el Rey Corrompido: ¡Aquí no hay Luz! ¡Estás solo!

Keith Ackerman (Radio): (Interferencia) ¡Salgan de ahí!

Caroline Burton (Radio): (Interferencia) ¡Deben tomar el Alma de Abaddón!

Keith Ackerman (Radio): (Interferencia) ¡Ya es suficiente! ¡Durandal, activa el teletransporte!

Durandal: ¡No puedo! ¡Todo está dañado!... ¡No puedo conectarme!

Las brechas transdimensionales comenzaron a colapsar el reino de Abaddón. Ejércitos de miles dispararon hacia la torre donde se refugiaba Wolf, quien cayó ante máquinas maldecidas. El Cazarrecompensas retrocedió de un salto. Ni siquiera los Prometeos se habían salvado de la furia de Zirzechs.

Una figura invisible golpeó a Wolf y lo arrojó al centro del escenario. Un Minotauro Corrompido se materializó y disparó su Cañón de Incineración. El Cazarrecompensas apenas esquivó pero la salpicadura lo dejó sin escudos. Un Caballero Corrompido lo dejó sin escape al regurgitar llamas.

Estaba rodeado. Más brechas transdimensionales se abrieron dejando a un Coloso y a un Ogro Corrompidos. Cuando la Oscuridad estaba por atacar, una brecha dimensional se abrió detrás de Wolf y una mano lo arrastró hacia su interior.


Sala del Alto Mando, Torre de los Titanes, Distrito 7, Ceres

La brecha dimensional regresó al Cazarrecompensas a Ceres. Wolf se levantó agitado viendo que Caroline estaba en una situación similar.

Durandal: ¿Qué pasó?

Caroline Burton: (Agitada) Es lo mejor que he podido hacer en tan poco tiempo.

Wolf: Has conseguido sacarnos.

Caroline Burton: (Agitada) Uno de los trucos de Kraven. No hay nada que tema más que a la Oscuridad, pero no pienso perder a otro compañero... Lo dejo en tus manos. Encuentra a Zirzechs en el Acorazado y destrúyelo.

Regicidio

18 de Septiembre del 2581

Brecha del Casco, El Acorazado, Anillos de Hekate

Caroline Burton (Radio): Todos los caminos nos trajeron aquí. Termina lo que nosotros empezamos.

Keith Ackerman (Radio): Bien. Tenemos una compañera espeluznante y un capitán granuja. Y luego está el Cazarrecompensas y su IA, mi mayor éxito. Creo que estamos listos para hacer esto.

El vehículo de Wolf aterrizó. El Cazarrecompensas pisó el quebradizo suelo del Acorazado y vio la senda por delante.

Caroline Burton (Radio): Caminas como un ascendente del Enjambre. Zirzechs caerá como también lo hizo Abaddón.

Keith Ackerman (Radio): Tiene razón, Cazarrecompensas. No tengo ninguna duda de que esto va a funcionar. Ahora, dirígete a esa ruptura.

El Cazarrecompensas corrió impulsado por la Aceleración. La energía dejada a su paso interrumpió uno de los tantos conflictos librados entre el Enjambre y Uroboros. De un golpe, Wolf perforó una pared agrietada abriendo así un camino directo a la ruptura.


Mausoleo, El Acorazado, Anillos de Hekate

El arco de la ruptura estaba apagado. A su alrededor se encontraban varios Lacayos liderados por un Caballero. El Cazarrecompensas obliteró sin mucho esfuerzo a los guardianes como si el poder del Alma de Abaddón lo impulsara a tal acción.

Wolf: Aquí estamos.

Keith Ackerman (Radio): Abre la ruptura. Cuando hayan pasado, envíen sus coordenadas. Fijaré la señal y enviaré al Equipo Headhunter con ustedes.

Wolf: ¿Están aquí?

Keith Ackerman (Radio): Sí, bueno. Ja, ja, ja. Parece que Ryuko nos escuchó hablar en la cafetería y les contó todo a los demás.

Ryuko Matoi (Radio): Que sea la última vez que matas dioses oscuros sin nosotros.

Wolf: La última...

El Cazarrecompensas se aproximó al arco. Con su presencia una brecha transdimensional se abrió invitándolo a pasar.

Caroline Burton (Radio): La ruptura puede sentir el alma que transportas ¡Eres un ascendente!

Anton Ivanoff (Radio): Con que matarás un rey, ¿eh? Buena suerte.

Durandal: Lista cuanto tú lo estés.

El Cazarrecompensas no lo pensó más y dio un paso. La ruptura lo absorbió. Lo descompuso en miles de millones de partículas que avanzaron a una velocidad sin igual a través de una dimensión oscura. En la penumbra le parecía ver miles de entidades amorfas. Luego todo se oscureció y una flama blanca iluminó el camino por seguir. Wolf lo siguió.


Las Fuentes, El Acorazado, Anillos de Hekate

Estaba allí ahora. En algún lugar del Acorazado. El Cazarrecompensas se puso de pie e intentó comunicarse con los miembros de su equipo pero no recibió nada más que estática.

Wolf: Parece que tendremos que terminar esto solos.

Durandal: (Suspiro) ¿Es que así será siempre? Bueno, mis escáneres no devuelven nada. Estamos... En algún sitio del Acorazado. Pero no hay ni rastro de Zirzechs.

El Cazarrecompensas avanzó con sigilo y precaución. Los amplios pasillos estaban conformados por ataúdes y catacumbas que se iluminaban al estar cerca de ellos. Una señal débil fue detectada y Wolf la siguió hasta una gran puerta.


El Asilo, El Acorazado, Anillos de Hekate

Al cruzar la puerta, Wolf se topó con un orbe de luz oscura que salió disparado en cuanto fue visto. El Cazarrecompensas se encontró en una plataforma que se encontraba entre una red de canal de Naves Ataúd que transportaban recursos a cualquier otra zona del Acorazado.

Durandal: Bueno, ahora sí que nos va a hacer caso ¡Hola, Zirzechs!

El orbe oscuro desapareció. Brechas transdimensionales se abrieron dando lugar a Psiónicos y Soldiers Corrompidos. Las máquinas disparaban un haz de energía a los líderes Corrompidos para darles un escudo impenetrable así que Wolf tuvo que acabar con ellos primero.

Las máquinas se fragmentaron en partículas para ser reabsorbidas por las brechas transdimensionales. Un Ultra, Centurión y Caballero Corrompidos aparecieron para enfrentar a Wolf. Los tres emplearon sus habilidades buscando más que nada probar al Cazarrecompensas antes de perecer.

El camino se encontró despejado. Al frente se abrió un muro que contenía una estancia con otra ruptura en su interior. Wolf entró y quedó encerrado en la cámara. La niebla ahogó el lugar y una vez más apareció el rostro.

Zirzechs, el Rey Corrompido: ¿Eres tú... La última esperanza de la Luz? He corrompido mundos enteros. Tú eres un ser insignificante.

La ruptura se abrió junto con más brechas transdimensionales. Apophis y Anazareth, Manos de Zirzechs. El Coloso que luchó junto a Wolf y el Ogro que intentó proteger la Cámara de la Noche. Ambas criaturas rugieron al ver al Cazarrecompensas e iniciaron su ataque.

Mientras que Apophis descargaba las balas de su Fusil de Postas Pesado, Anazareth cargó enfurecido contra Wolf, destrozando todo lo que estuviera a su paso para matarlo. Wolf apenas y podía salir de la cobertura para recibir varios de los disparos de Apophis. Cuando llegó el momento de responder, los Misiles que disparó Wolf fueron nulificados por los escudos que proporcionaban los Soldiers Corrompidos.

El Cazarrecompensas empleó su Aceleración para acabar con las máquinas oscuras recibiendo al momento un puñetazo de Apophis que lo estrelló contra la pared. Por poco y el Rayo de Axiones de Anazareth lo funde contra la pared de no ser porque reaccionó a tiempo. Al creer que estaba a salvo, varios Sangheili Corrompidos lo sacaron de su lugar.

Tanto golpe confundió a Wolf. La voz desesperada de Durandal lo hacía ponerse de pie y lo hizo. La sangre salió de su boca. Ni siquiera se imaginó a pensar si se había quebrado algún hueso. No había tiempo para eso. Los Corrompidos lo tenían acorralado. El plan marchaba a la perfección.

El ambiente se volvió gélido. Los movimientos de los Corrompidos se ralentizaron. La sucia táctica del Cazarrecompensas volvió a funcionar. La energía del Rayo de Hielo se esparció tanto que hasta el aire se congeló. Apophis comprendió lo que había sucedido y apuntó su arma sólo para notar que el Cazarrecompensas no estaba. De repente alguien se trepó a su espalda. Wolf apuntó su Cañón de Energía y disparó el Rayo de Ondas hasta desintegrar la cabeza del Coloso Corrompido.

Anazareth rugió. Avanzó disparando su Rayo de Axiones pero sus pies fueron sujetados por el hielo. Wolf corrió hacía el Ogro con la Aceleración y perforó el tumor que tenía en su cabeza. Anazareth chilló cuando el Cazarrecompensas accionó el gatillo de su arma tan rápido como podía para llenarlo de tiros de Plasma. El Ogro fue reabsorbido y Wolf saltó en el aire para obliterar a los Corrompidos restantes. No quedó nada. Wolf se apoyó en su rodilla frente a la brecha que volvió a abrirse.

Durandal: ¿Estás bien?

Wolf: La brecha... ¿Sabes algo?

Durandal: Este... Fue... Abierta del otro lado. No puedo prometer que nos lleve hasta Zirzechs, pero está claro que nos espera algo malo.

Wolf: Zirzechs nos debe considerar dignos entonces.

Durandal: Espera... Leí algo en el Diario de Kraven. Dice que él entrevió los Mundos Ascendentes. Habla de horrores más allá de nuestra comprensión. Algunos los combates, otros te envuelven.

Wolf: Quedémonos con la primera.

Durandal: Wolf. Pase lo que pase, sino conseguimos regresar a casa, quiero que sepas que no me arrepiento de ser tu compañera.

Wolf: Y yo no podría haber pedido una mejor.

El Cazarrecompensas avanzó soportando el dolor y dejó que la brecha lo absorbiera.


Altar de Zirzechs, El Acorazado, Anillos de Hekate

Ahora estaba allá. Pasillos llenos de corrupción del Enjambre. Un sendero vacío donde un puente invisible cobró forma. Al frente una gran entrada lleno de estatuas. La niebla se acumuló y el acceso se abrió.

Zirzechs, el Rey Corrompido: ¡Ven a por mí, Guerrero-Servidor! ¡Terminaré lo que Abaddón empezó!

Guerrero-Servidor. Zirzechs debía de confundir a Wolf con uno de los soldados de la Ecúmene Forerunner o cree que está a su altura. De alguna forma el Cazarrecompensas supo que Ddraig estaría orgulloso.

Wolf cruzó el puente invisible y pisó la plataforma ante las puertas de un santuario. Ahí pudo ver las estatuas con detenimiento. Reyes y monstruos. Toda la historia del Enjambre estaba plasmada en murales que iniciaban con tres figuras inclinándose ante una figura alada. El Cazarrecompensas y su Inteligencia Artificial no pudieron evitar contemplar las estatuas.

Durandal: Es... El panteón del Enjambre. Todas sus deidades y personajes importantes están aquí. No hay marcas que sugieran una herramienta de talla. Fueron creadas y ensambladas mediante algún tipo de hechizo del Enjambre.

El Cazarrecompensas se detuvo frente a tres estatuas que tenían figuras menores debajo de ellas. Pudo reconocer a unas Brujas como las que estaban en el Ritual de Muerte de Abaddón, de hecho, una de las estatuas sin duda representaban al Príncipe del Enjambre con el título "Devorador de Esperanza". La figura sobre él era particular.

Durandal: Es Zirzechs. Estas estatuas, todo lo que hay aquí, fueron creadas cientos de años antes de que se colonizara Ceres ¿Cuántos mundos habrá corrompido Zirzechs?

Wolf avanzó hacia la entrada al altar pero se detuvo en última instancia para observar con detenimiento una estatua anormal. Estaba ennegrecida y pertenecía a una entidad de poder equivalente a Zirzechs. El Cazarrecompensas se acercó y sintió un aura distinta en esa entidad.

Durandal: Hmm. Las marcas sugieren que es un dios del Enjambre. Pero no reconozco el símbolo. En el archivo de la Tumba del Mundo tampoco hay nada... Se llama... Leviatán... Hijo de Gremory.

Gremory y Eligor. Figuras equivalentes a Zirzechs. El Enjambre sólo rendía tributo a un Rey pero no se sabía nada de las otras dos ¿Qué habrá sido de ellas? Es un misterio pero no tan extraño como lo implicaba Leviatán, quien con una simple representación en Xenocita daba un mal presentimiento.

El Cazarrecompensas finalmente se introdujo en el interior de las puertas. Todo se oscureció. La misma llama blanca se encontraba frente a él. Como un insecto buscando luz, Wolf siguió la llama hasta que esta se desplazó hacia el horizonte elevándose para formar el símbolo de Zirzechs.

Las puertas se abrieron de par en par. La penumbra asfixiaba el ambiente. Una figura oscura se elevaba en un pedestal sosteniendo su Espada con ambas manos. La figura convirtió la Oscuridad en sus alas y reveló su forma terrenal.

Zirzechs, el Rey Corrompido: ¡Al fin! ¡Conseguiré mi venganza!

Ignorando los gritos de pavor de Durandal, Wolf se arrojó contra el Rey con su Cuchillo de Combate en mano. Zirzechs blandió su Espada y lo golpeó contra una roca. Wolf sintió que se había quebrado algo pero no podía comprobar que era a fin de esquivar los furiosos ataques del Rey.

Wolf usó el Rayo de Ondas pero fue inútil. Zirzechs se desplazaba a una velocidad fuera de ese universo. Su lógica se imponía sobre todas las reglas y el Cazarrecompensas era la única por quebrantar. Ante eso, Wolf liberó la energía del Rayo de Hielo para congelar el entorno.

Zirzechs previó ese ataque así que se teletransportó a una zona elevada para conjurar un hechizo que le permitió drenar la Luz de Wolf. El Cazarrecompensas sintió como si algo lo golpeara consecutivamente. Su último aliento estaba siendo consumido. Con pocas fuerzas disparó un Misil que Zirzechs recibió de lleno en su rostro. Al dispersarse el humo, Zirzechs se mostró sin ninguna herida. El Rey solamente se burló y desapareció.

Zirzechs, el Rey Corrompido: ¡La Luz de Tourian no puede protegerte aquí!

El Rey apareció en medio de un extraño artefacto. Wolf concentró el fuego contra él pero Zirzechs los nulificó con sus manos. La máquina disparó una esencia en el Rey y a continuación creó campos de llamas y brechas explosivas para sacar al Cazarrecompensas de su lugar.

Wolf no hacía más que correr de un lado a otro esperando la oportunidad de poder dar un ataque directo. Zirzechs lo golpeó con su Espada y lo arrastró por el suelo contra la pared. El Rey estaba por enterrarle su Espada cuanto Wolf le acertó un tiro sobrecargado de Plasma. Si bien la energía dañó el rostro del Rey, a este no pareció importarle, después de todo se alimentaba del dolor. Una vez más, Zirzechs desapareció.

Zirzechs, el Rey Corrompido: Lo que llamas Oscuridad es el final de su evolución.

El Rey reapareció a sus Espaldas y lo tomó por el cuello. Zirzechs estaba por enterrarle su Espada cuando Wolf liberó varias Bombas que le permitieron soltarse. El humo cegó a Zirzechs que buscó al Cazarrecompensas con sus tres ojos. El Rey recibió un fuerte gancho por parte de Wolf apoyado con su Aceleración.

Zirzechs sujetó a Wolf y lo arrastró por la pared hasta arrojarlo contra un cúmulo de rocas. Zirzechs alzó su mano izquierda y disparó rayos de energía necrótica. Wolf dio volteretas hacia atrás y concentró toda su energía en el Rayo de Ondas. Cada bala fue nulificada por las alas de Zirzechs pero unas cuantas dieron de lleno en su rostro a lo que respondió enterrando su Espada al suelo para liberar un pulso energético que hizo a Wolf tambalear.

El Cazarrecompensas se estabilizó y disparó todo lo que tenía a su disposición. Cada tiro fallaba y Zirzechs se burlaba. El Rey se teletransportó nuevamente a una zona elevada para absorber la Luz del Cazarrecompensas. Wolf cayó como si algo le hubiera caído encima. Con mucho esfuerzo concentró de nuevo la energía de su Cañón de Energía en su sólo Misil. El proyectil salió disparado contra Zirzechs que lo contuvo con su mano. La ojiva entonces explotó y liberó cargas gélidas alrededor del Rey.

Durandal había conseguido una vez más ayudar a su amigo recuperándole los Misiles Difusores. Zirzechs rugió y se abalanzó contra el Cazarrecompensas. Wolf esquivó el ataque y se concentró en usar su nueva arma provocando que el entorno se congelara. El frío ralentizó a Zirzechs lo suficiente como para que ahora el Cazarrecompensas pudiera alcanzarlo.

El dolor era demasiado. No podía tolerar el sufrimiento con la derrota. Zirzechs se inundó en llamas y disparó rayos necróticos. Wolf evadía y respondía con hielo. La Oscuridad se dispersaba y la Luz se imponía. El Rey no podía permitirlo por lo que rugió con tal fuerza que esparció las profundidades en su Altar y todo se oscureció.

Zirzechs, el Rey Corrompido: La Oscuridad es un tesoro. Deja que mi voluntad te libere.

La luz regresó o al menos un reflejo de ella. Wolf estaba en medio de la densa niebla donde esta le impedía salir. Brechas transdimensionales se abrieron dando paso a Corrompidos. Herido, el Cazarrecompensas abatió tan rápido como pudo a las sombras recibiendo en ese instante el golpe de Zirzechs.

Zirzechs, el Rey Corrompido: Tu Luz... Morirá.

Una secuencia infinita. El Rey enviaba a sus oscuros para luego atacar. Desafortunadamente para el Rey, ese tipo de tácticas terminaban por fallar ante alguien como el Cazarrecompensas. Wolf aprendió la estrategia de Zirzechs y la usó en su contra.

Cada vez que Zirzechs aparecía para atacar, Wolf lo esquivaba y disparaba con tiros sobrecargados de Plasma. Zirzechs podía tolerar todo el dolor hacia él. Esa era su lógica. Era lo que lo volvía inmortal más no para su cuerpo. Mientras estuviera arraigado a esa dimensión entonces su lógica tarde o temprano dejaría de aplicarse. Y no sólo eso, todas aquellas veces que intentó absorber la Luz del Cazarrecompensas había sido interrumpido. La Luz estaba dispersa en su Altar y eso era algo que Wolf ya había tomado en cuenta.

Para cuando Zirzechs se dio cuenta, Wolf había reunido toda la Luz en su puño. En su mejor arma. El Cañón de Energía de Wolf se iluminó con una luz cegadora que dispersó la niebla. Zirzechs rugió y cargó hacia él con su Espada. Entonces, el Cazarrecompensas jaló del gatillo dejando escapar una poderosa estela de Luz que dio de lleno en el pecho del Rey.

Zirzechs cayó. Su cuerpo terrenal apenas podía ponerse de pie. Sus huesos se disolvían en la Luz. No podía morir. Era el Rey Corrompido y había jurado venganza. Zirzechs reunió la energía de su Alma Suprema en su puño y la enterró en su corazón. Su cuerpo estaba siendo devorado por una brecha transdimensional. Wolf no podía moverse. Su cuerpo le fallaba. El Rey se empujó hacia él y lo tomó del cuello.

Durandal le imploraba a gritos que hiciera algo pero el Cazarrecompensas estaba muy debilitado. Lo más que pudo hacer fue soltar el Cristal Ascendente. Elevó su mano hacia su casco y extrajo el chip de Durandal para contemplarlo unos momentos antes de dejarlo atrás.

El avatar de Durandal se materializó. Gritó ante como Zirzechs se llevaba consigo al Cazarrecompensas a su inframundo. El Rey miró fijamente a la Inteligencia Artificial y sonrió antes de que la brecha transdimensional se los llevara a ambos. El Altar quedó en silencio. Un silencio quebrantado por el llanto de Durandal.

La Sala de las Almas

Altar de Zirzechs, El Acorazado, Anillos de Hekate

La señal del Cazarrecompensas se había dispersado junto con la Oscuridad. No quedó nada más que silencio y luego una señal. El Equipo Headhunter siguió la pista hacia el Altar. Las naves de los miembros de la Escuadra se posicionaron alrededor de la estancia y bajaron.

El frío era terrible. Restos de explosiones y golpes dejaban claro que una lucha se había librado anteriormente. Hace poco más de media hora que recibieron la señal de Wolf en ese lugar luego de una interferencia. Cuando todo se aclaró creyeron que él lo había conseguido. Wolf había destruido al Rey Corrompido. Sin embargo, su ausencia hizo a la Escuadra dudar mientras exploraban en búsqueda de algo.

Edward Blake: ¿Qué pasó aquí?

Anton Ivanoff: Hay rastros de explosiones. Los he visto antes... Wolf estuvo aquí.

Ryuko Matoi: ¿Y... Ahora dónde está?

Anton Ivanoff: ...No lo sé.

Kai Argento: Su señal no está en ninguna de las zonas exploradas por los Acechadores... Intentaré buscar a Durandal con Hefesto.

Sasha se topó con los restos de una Espada de Oscuridad. Quebrantadora de Voluntad. La Espada de Zirzechs. Al tocarla pudo sentir una horrible sensación. Como si toda la maldad corriera en la hoja de hueso. Podía sentirlo de alguna manera. Zirzechs había sido arrojado lejos de su mundo pero su espíritu seguía liderando al Enjambre. Arañando la Luz.

Anton Ivanoff: Esto no me gusta... ¿Qué es esto?

El Spartan se agachó para tomar un Cristal Ascendente. Al tomarla pudo sentir una entidad conocida. El ser que había arrebatado Arion a la humanidad ahora se encontraba en la palma de su mano. La esencia verdosa se desbordó por los grietas y fluyó hacia una ruptura apagada.

Kai Argento: Tengo algo... Durandal, ¿nos recibes?

Durandal: (Interferencia) (Sollozos).

El ruido de las comunicaciones fue apagado por el grito de una progenie entera del Enjambre. La ruptura se abrió y dejó en su lugar a Nolnath, una Bruja Nigromante. Antes de que la Escuadra atacara, Bruja liberó una nube de gas tóxico en el Altar y esparció un veneno grisáceo por el suelo. Detrás de ella, cruzando la ruptura, salieron Acólitos y tomaron posiciones en el charco veneno.

Los cinco tomaron posiciones encima de unas rocas para atacar, sin embargo, aquellos Acólitos no se las dejaban fácil además que de la Bruja disparaba rayos de energía con una cadencia y daño muy por encima del superior. Cuando conseguían salir para disparar al menos unas cuantas balas notaron que la Bruja poseía además un impenetrable escudo.

Ryuko Matoi: ¡No le estamos haciendo nada!

Anton Ivanoff: Las balas del Rifle de Precisión de Sasha no están surtiendo efecto ni el Arma Voltaica de Ed...

Edward Blake: Creo que lo tengo... Son los Acólitos.

Anton Ivanoff: ¿Los Acólitos?

El Spartan se asomó y miró fijamente a los esqueletos vivientes. Dejando de lado su aspecto más tenebroso del convencional, estos poseían un orbe de luz en su pecho. La misma esencia se encontraba brillando sobre la Bruja como un escudo de energía. Algo similar a lo que hizo Abaddón al mantener su cuerpo en pie con la Luz del equipo.

Anton Ivanoff: Kai. Ryuko. Nosotros acabaremos con ellos. Ed, Sasha, cuando la Bruja pierda el escudo no tengan piedad.

La Escuadra asintió y, luego de esperar a que los Nigromantes recargaran sus armas, salieron al frente entrando al campo de veneno. La agilidad de Anton, Kai y Ryuko les permitió desplazarse por el entorno obliterando a los Acólitos. La Bruja se enteró de la estrategia e invocó a más refuerzos de su progenie cuando entonces se dio cuenta de que perdió su escudo. Las balas del Arma Voltaica de Edward y de Sasha reventaron el cráneo de Nolnath dándole una rápida pero dolorosa muerte.

Edward Blake: Fue más fácil de lo que pensé.

Kai Argento: Esperen... Escuchen...

Durandal: (Interferencia) ¡No te lo lleves! ¡Basta!

Ryuko Matoi: ¿Qué diablos? ¿De dónde viene? ¿Dónde está?

Kai Argento: De ahí...

El Aedo señaló a la ruptura. Las transmisiones de Durandal venían de ese lugar lo que significaba que estaba perdida en algún lugar del Acorazado. Sasha intentó entrar por la brecha pero una fuerza invisible la expulsó contra una roca aunque Edward consiguió sujetarla a tiempo.

Ryuko Matoi: ¿Y cómo entramos nosotros?

Kai Argento: Consultaré con Caroline...

Anton Ivanoff: No hay tiempo.

El Spartan se aproximó a toda velocidad a la ruptura empleando toda la fuerza con la que contaba. Creyendo que iba a toparse con el muro invisible se sorprendió cuando parte su cuerpo ya se encontraba cruzándola.

Edward Blake: Creo que ya no entiendo.

Anton salió de la brecha y mostró el Cristal Ascendente. Al verlo, Sasha sintió rencor al reconocer la entidad que se encontraba prisionera.

Kai Argento: Un Cristal Ascendente... Es el mismo que sujetaba al Alma de Abaddón...

Edward Blake: Ahora entiendo. Con él, Wolf pudo cruzar estas cosas.

Anton Ivanoff: Y nosotros también lo haremos. Si Durandal sigue con vida entonces Wolf también.

Ryuko Matoi: Entonces vamos. No perdamos más tiempo.

Todos sujetaron el Cristal Ascendente y lo fragmentaron. Cada uno de ellos conservó como reliquia una sección del Alma de Abaddón. Lo suficiente como para ser considerados ascendentes. Los cinco encararon la ruptura y la cruzaron dando un paso al frente. Todo se oscureció.


Catedral del Anochecer, El Acorazado, Anillos de Hekate

La penumbra se fue desvaneciendo hasta que todo se aclaró. Anton sintió mareos y dolor en las articulaciones como una sensación similar al de los portales de la Confluencia Temporal solo que algo más incómodos por así decirlo.

Sasha Evans: Anton...

Anton Ivanoff: ¿Qué suce...? Oh, ¡lo siento!

El Spartan se levantó luego de percatarse que estaba sobre su compañera. No sólo él había tenido un accidente similar puesto que vio como Ryuko le había propinado un puñetazo a Kai luego de que este tocara sin querer cierta parte de su cuerpo.

Al frente de todos se encontraba Edward inspeccionando una tabla con símbolos del Enjambre. Había tres líneas apuntando a un círculo dorado. El Iluminado intentó descifrar su significado y el de ese lugar pero no pudo más que entender que había cierto simbolismo en ello ¿Qué representaba ese círculo? ¿Por qué sobresalían varias líneas de esta al exterior? ¿A quién pertenecen esos nombres?

Kai Argento: Ed... ¿Todo bien?

Edward Blake: ...Cuando Wolf estableció los nodos de teletransporte aquí en el Acorazado, Grayfia y yo vinimos en búsqueda de sobrevivientes.

Sasha Evans: ¿Sobrevivientes?

Edward Blake: Del Ejército de Luminalia. Los Cuervos habían rastreado una frecuencia que concordaba con la de la Reina.

Ryuko Matoi: ¿Y bien?

Edward Blake: Sólo encontramos esto...

El Iluminado mostró una insignia de una Meiga, una de las acompañantes de la Reina de los Iluminados.

Anton Ivanoff: ¿En dónde? ¿Dónde encontraste esto?

Edward Blake: A eso iba. Todas las frecuencias llevan a las rupturas. Todo lo que cae ante los Corrompidos, incluso ellos, van a otro lugar. Otra dimensión.

Kai Argento: Hmm... ¿Algo así como el Reino de Abaddón?

Edward Blake: Exacto. Es sólo que no pudimos encontrar una entrada. Lo más parecido fue una ruptura en la Sala de las Almas pero...

Un crujido resonó en el complejo. Los cinco avanzaron hasta una amplia sala donde una ruptura había acabado de abrirse dejando salir una espesa niebla. Manos gigantes salieron del arco empujando afuera el esqueleto putrefacto de un Ogro Nigromante. La pobre criatura se encontraba sujetada por runas y cadenas impuestas por una Bruja Corrompida, Zeznis.

La niebla rodeó el lugar impidiendo que la Escuadra pudiera salir. Zeznis entonces invocó cinco brechas transdimensionales y envió a su Ogro Sirviente contra sus enemigos. Las brechas habían tomado la forma de ojos y rápidamente dispararon proyectiles potentes que perforaban las coberturas empleadas por los cinco.

Todos ignoraron al Ogro y arremetieron contra la Bruja Corrompida. Esta poseía un escudo similar al de la Bruja anterior pero ahora completamente inmune ya que se regía por otra lógica. Lo mismo ocurría con el Ogro ya que su osamenta era más duro que una roca. Las balas se desintegraban al simple contacto con su piel. Harta del fuego de los Ojos, Ryuko concentró su fuego en las brechas.

Los disparos de Ryuko contra los Ojos los destruyó. Una energía diferente entonces se acumuló en la Escuadra. Ahora poseían un aura similar al de la Bruja. Sasha no pudo evitar sentir pavor del Ogro y disparó un par de balas. Incluso con una había logrado destruir a la criatura. El reciente suceso dejó claro que aquella aura obtenida de los Ojos aumentaba el daño de sus armas.

Zeznis invocó sombras de Lacayos para atacar a la Escuadra. Edward se posicionó una vez más al frente para erigir una barrera de estasis mientras que sus compañeros concentraron el fuego contra la Bruja. Cada disparo se vio potenciado por el poder necrótico que terminó por destruir la cabeza de Zeznis.

Durandal: (Interferencia) ¡Por favor! ¡Basta! (Sollozos) ¡Déjalo en paz!

Ryuko Matoi: Durandal...

Kai Argento: ¡La señal es más fuerte!

Anton Ivanoff: ¡Rápido! ¡La ruptura!

Los cinco corrieron hacia el arco. La brecha se estaba desvaneciendo pero habían conseguido cruzar al último momento. Al igual que la primera vez, todo se oscureció.


Sala de las Almas, El Acorazado, Anillos de Hekate

Sasha abrió los ojos. Había sido la última en cruzar. Sintió un vacío en su pecho cuando no se dio cuenta de que un Lacayo Corrompido había enterrado sus garras. Al cruzar había vuelto de la penumbra. Por unos segundos creyó haber visto una sombra familiar pero todo se aclaró y se dio cuenta de que ahora estaba sobre Kai.

La joven mujer se quitó tan rápido como pudo de su compañero y caminó hacia atrás. Una puerta la frenó. Al haberla tocado, la runa que encadenaba ese lugar se rompió. La puerta se abrió y dio paso al sendero que terminaba en una ruptura.

Edward Blake: Esa es. Es la ruptura donde perdimos el rastro de las Meigas.

Anton Ivanoff: Escuche que fue aquí donde Wolf inhabilitó el arma del Acorazado.

Kai Argento: Increíble, ¿cómo pudo llegar hasta aquí sin que le pasara lo mismo que a los Iluminados?

Ryuko Matoi: Alguna idea estúpida, no lo dudo... Pero si es así como hace las cosas...

Sasha Evans: ...Durandal.

Con su perfeccionada visión, la joven mujer entrevió el pálido avatar de la Inteligencia Artificial. Nadie dijo nada. Cuando vieron que la ruptura se estaba abriendo y algo estaba emergiendo corrieron para rescatar a su compañera. Ignoraron el suelo lleno de fluido venenoso y se encontraron a los pies de la ruptura.

Un Caballero Nigromante emergió de la brecha. Llamas verdosas eran expulsadas de su esqueleto putrefacto. En sus manos sostenía una Espada de Oscuridad donde el fuego se arremolinaba. Arioc, el Fanático de Abaddón, rugió ante los asesinos de su ídolo mientras sostenía el chip de Durandal en su otra mano.

Ryuko Matoi: Yo me encargo de este.

Ryuko activó el plasma rojizo de su Espada de Energía pero fue detenida por Sasha.

Sasha Evans: No. Yo lo haré.

Ryuko observó a su compañera unos momentos. Estaban frente a la viva imagen del ser que había acabado con la vida de miles de personas, amigos y familiares. Era obvio que Sasha, a pesar de todo, tenían un profundo odio hacia el Enjambre y especialmente con los que tenían de ídolo al Hijo de Zirzechs. Arioc dio un golpe al suelo con su Espada liberando una descarga necrótica que fue repelida por un escudo de estasis de Edward.

Edward Blake: ¡¿Cuál es el plan entonces?!

Kai Argento: Bueno... Más difícil que Abaddón no puede ser.

Arioc derribó el escudo de estasis de Edward luego de un par de golpes. Al romperlo, una nube de partículas se liberó y cegó al Caballero el tiempo suficiente para que la Escuadra disparara contra él hasta derribar sus escudos. Arioc cayó y Ryuko se aproximó y golpeó con su Espada de Energía logrando romperle varias partes del esqueleto.

El Fanático de Abaddón se puso en pie y chocó su arma contra la de Ryuko liberando un pulso de energía que arrojo a la última contra Anton. Edward y Kai continuaron el fuego y Arioc respondió a esto enterrando su Espada al suelo para disparar otro pulso de oscuridad. El Iluminado y el Aedo salieron arrojados justo en el momento en el que Arioc perdió sus escudos.

Todos los miembros de la Escuadra estaban derribados con excepción de uno. Sasha tomó la Espada Tijera de Ryuko y subió a la espalda de Arioc. Al estar sobre sus hombros le enterró el filo de plasma en la cabeza hasta quitarle parte de cráneo. Arioc se puso en pie en reacción al dolor y se quitó a la joven mujer de un tirón de la pierna. El Fanático la arrojó contra el muro pero, al dejarla en el aire, Sasha logró asestar un sólo tiro en su cabeza expuesta.

Cuando Sasha se estampó contra la pared, la cabeza de Arioc explotó. Las llamas esmeralda que recubrían su cuerpo se desvanecieron y de entre los restos de huesos quedó el chip de Durandal. Todos estaban heridos aunque no pasaba de moretones o raspones. Anton tomó el chip de la Inteligencia Artificial, comprobó que estuviera en óptimas condiciones y luego esperó a que todos se reunieran.

Anton Ivanoff: ¿Durandal...?

Las comunicaciones se llenaron de diálogos y ruido en alto volumen. La Escuadra quedó sorda por unos momentos antes de descubrir que era Durandal la que producía ese ruido.

Durandal: (Sollozando) ¡Se lo llevan! ¡No! ¡Está aquí! ¡No dejen que se lo lleven! ¡Basta! ¡Por favor!

Ryuko tomó el chip cuando el ruido menguó. Ella se alejó del grupo y se quedó a solas esperando a que Durandal se calmara.

Ryuko Matoi: ...¿Qué pasó?

Durandal: (Sollozando) Wolf... Zirzechs... Ese monstruo... Se lo llevó... No pude hacer nada...

Ryuko Matoi: ¿Se lo llevó? ¿A dónde?

Durandal: (Sollozando) No lo sé... Él estaba tan cansado y herido... Me dejó aquí...

Incluso entre el Equipo Headhunter, Wolf era un completo misterio. Sin embargo, el tiempo que han pasado juntos revelaba su verdadera naturaleza. El Cazarrecompensas con sus últimas fuerzas buscó proteger a Durandal del trágico destino que persigue a todos los que lo siguen. Incluso en ese momento, cuando creía que lo había, superado no hacía más que mentirse a sí mismo.

Kai Argento: Esto va mal.

Edward Blake: Maldición.

Sasha Evans: Wolf... ¿Está...?

Anton Ivanoff: No. Créanme. Hace falta más que eso para matarlo.

Edward Blake: ¿Cómo lo sabes?

Anton Ivanoff: Yo lo intenté.

Edward Blake: Oh.

Anton Ivanoff: Dicho eso. Existe un sólo lugar al que pudo haber ido y Durandal lo sabe. Al igual que todos.

Todos se miraron entre sí y luego observaron la ruptura. La brecha resonaba con los fragmentos del Cristal Ascendente. Lo sabían. Había sólo un lugar al que los seres ascendentes del Enjambre partían al perder sus cuerpos terrenales. Sus tronos. Sus mundos ascendentes.

Anton Ivanoff: Ryuko, lleva a Durandal contigo.

Ryuko colocó el chip de la tranquilizada Inteligencia Artificial en su casco y sintió una calidez tal cual una vieja sensación familiar. Los cinco fueron a la ruptura. Iban a rescatar al sexto. La razón por la que el equipo era lo que era. Juntos atravesaron la brecha y luego todo se oscureció.

El Reino de Zirzechs

Pórtico, El Acorazado, Anillos de Hekate

No había nada y luego, al abrir los ojos, el equipo se encontró en medio de un pasillo en penumbra cubierto de polvo y corrupción del Enjambre. Los cinco se pusieron en pie y notaron la ausencia de la nada y la existencia de todo en el viento.

Kai Argento: La dimensión del Rey Corrompido.

Edward Blake: Está... Algo gris.

Anton Ivanoff: ¿Están todos?

Ryuko Matoi: Estamos todos.

Una señal fue recogida por los transmisores de sus cascos. No era de los Titanes de Ceres ni de alguna otra fuente, sin embargo, era aliada.

Durandal: ¡Es Wolf! ¡Está aquí! ¡Tenemos que...!

Anton Ivanoff: ¡Shh!... ¿Escuchan eso?

Los cinco siguieron el camino. Motas oscuras de oscuridad revoloteaban sin rumbo fijo. Extrañas polillas de ojos esmeraldas escapaban de la luz que dispersaba la Escuadra. Al llegar a la fuente del sonido se encontraron en medio de un vacío infinito que tenía adornado péndulos gigantes que se movían de un lado a otro sin parar.

Kai Argento: Esto es... ¿Seguimos en el Acorazado?

Durandal: Yo... No sé. Estamos en el Acorazado, sí. Pero... Aquí las cosas son distintas. Es como si este lugar creara sus propias reglas físicas.

Edward Blake: ¿Hacia dónde debemos ir para encontrar a Wolf?

Ryuko Matoi: Adelante.

La mujer pegó un salto largo y alcanzó caer sobre uno de los péndulos. Le siguieron el resto de compañeros. Juntos saltaron con cuidado por los gigantescos artefactos hasta llegar hacia una saliente formada a los pies de una entrada. Los cinco cruzaron el umbral y avanzaron por otro gran pasillo.

Al final de este se encontraron con otro abismo aún más profundo que el anterior. Naves Ataúd cruzaban el espacio dando entender que se trataba de alguna especie de hangar del Enjambre. Las naves cruzaban brechas a destinos desconocidos entre inframundos nigromantes y volvían de otros.

Edward Blake: Necesitaremos dar un salto... Uno grande.

Kai Argento: O podemos usar uno de esos.

El Aedo señaló una Nave Ataúd descansando en un soporte.

Anton Ivanoff: ¿Cómo?

Kai Argento: Los Aedos descubrieron que las Naves Ataúd no utilizan pilotos.

Anton Ivanoff: Me refiero a cómo planeas manejar una de estas cosas.

Mientras Kai explicaba otra teoría, Ryuko se acercó al vehículo y rozó su blindaje con su mano. Un desgarro en el espacio se abrió y la absorbió.

Sasha Evans: ¡Ryuko!

Anton Ivanoff: ...¿Ryuko? ¡Oye! ¡¿A dónde fuiste?!

Ryuko Matoi (Radio): No lo sé. Esto está muy apretado... Creo que estoy en el Ataúd. Huele a muerto aquí.

Durandal (Radio): Creo... Creo que puedo controlar la nave desde aquí. Necesitaré tiempo para descifrar las runas.

Brechas dimensionales se abrieron no lejos de ahí. Las fuerzas de la Sangre de Zirzechs se aproximaron a su posición.

Anton Ivanoff: ¿Cuánto tardaras?

Durandal: Sin presiones esta vez... Por favor.

Lacayos chillaron al ver a los enemigos infiltrados. Los Acólitos tomaron cobertura y dispararon sus Trituradores. Los Caballeros avanzaron blandiendo el oscurecido hueso por espada y una Bruja lanzaba conjuros desde sus garras. La Escuadra igualmente tomó posición. Edward al frente con su escudo de estasis disparando su arma junto con Anton y Kai mientras eran cubiertos por Sasha desde atrás.

Brechas dimensionales se abrieron en el aire. Edward tuvo que redireccionar el fuego hacia las Naves Ataúd recién emergidas. A pesar de que el blindaje necrótico de los vehículos era impenetrable, las balas infinitas del Arma Voltaica de Edward dañaban varias capas antes de llegar a sus núcleos.

Las naves cayeron luego de prenderse en llamas verdioscuras. Al explotar liberaban cargas de vacío a todas direcciones causando daños tanto a la Escuadra como a los Nigromantes. Aun así, el Equipo Headhunter se mantuvo firme al repeler a los Nigromantes.

Entonces una brecha dimensional se abrió dando lugar a un grupo de Acólitos liderados por uno de osamenta blanca. Sasha creyó que debía encargarse del líder y lo hizo. Al caer el Acólito el resto de los suyos se llenaron de un aura rojiza que transformó sus Trituradores. Ahora disparaban cargas continuas de Axiones tan peligrosas y devastadoras que rompieron el escudo de Edward en segundos.

Edward Blake: ¿Qué son estos?

Anton Ivanoff: Elimina al resto y luego a su líder.

Kai Argento: ¡Vienen más!

Anton Ivanoff: (Suspiro) Durandal...

Durandal (Radio): Tomé el control.

En el interior del vehículo, Ryuko sujetó unas runas y disparó los torpedos de vacío. Los proyectiles salieron disparados contra los Acólitos, ayudando a sus compañeros.

Durandal (Radio): Esperen un poco a que pueda teletransportarlos al interior.

Ryuko Matoi (Radio): No hay tiempo... Ni espacio ¡Todos suban arriba!

La Escuadra trepó encima del vehículo. La Nave Ataúd se elevó un par de metros para desplazarse hacia la otra saliente. Llegó un punto en que los disparos de los Nigromantes no los alcanzaban, sin embargo, el resto de Naves Ataúd supusieron ahora una amenaza para ellos.

Edward volvió a usar su poderosa Arma Voltaica. Cada bala que salía de ella rasgaba hasta perforar las capas de las naves nigromantes. En poco tiempo se prendían en llamas verdioscuras y explotaban en humaredas de vacío. Los proyectiles restantes colisionaban con los que Ryuko disparaba desde el equivalente a una cabina de pilotaje.

Durandal (Radio): Ya casi llegamos.

Ryuko Matoi (Radio): ¿Sabes cómo aterrizar esta cosa?

Durandal (Radio): ...No.

La Nave Ataúd siguió adelante sin frenarse. La Escuadra saltó de la parte superior del vehículo y Ryuko consiguió salir a través de una brecha dimensional antes de que colisionara con el muro. Una vez reunidos no dijeron nada al contemplar la entrada un templo. Los cinco entraron en círculo cubriéndose mutuamente de cualquier amenaza que los topara por sorpresa.


Basílica, El Acorazado, Anillos de Hekate

Las puertas de la entrada se cerraron. El eco del sonido asustó a la Escuadra. Juntos avanzaron por el pobre sendero cubierto de roca diseñada al estilo arquitectónico del Enjambre. El silencio se interrumpió por una serie de voces que es escuchaban en el horizonte.

Kai Argento: ¿Lo oyen?

Edward Blake: Son... ¿Cantoras de Penitencia?

Durandal: Esa canción... La he oído antes... Catastro. Socria. Atanaz. Dimiyos... Todavía hay muchos más.

Kai Argento: ¿Y qué significan?

Durandal: Kraven temía que esos sonidos oculten secretos del Enjambre. Que quizá sean sus dioses, o quizá estén relacionados con ellos. Él teorizó que tal vez sean seres que los Nigromantes deben su propia existencia.

Sasha Evans: ...Aterrador.

Durandal: Sí, eso mismo menciona Kraven al final de la entrada.

Anton Ivanoff: Socria... Socria... Zark... No. No tiene sentido.

Kai Argento: ¿Qué cosa?

Anton Ivanoff: No es nada. Olvídenlo. Ahora tenemos algo más importante de lo que preocuparnos.

Habían llegado al final del sendero. Una entrada cubierta de neblina se alzaba en el interior de un templo. La puerta tenía una serie de símbolos grabados alrededor del arco. Edward reconoció como los mismos que se encontraban en la Catedral del Anochecer.

Ryuko Matoi: ¿Cómo pasamos?

La Escuadra exploró la zona. La habitación tenía anexada a ambos lados unas cámaras que contenían un Tótem de Purificación como las que había en el Reino de Abaddón. O eso fue lo que creyeron en un principio al ver las columnas.

Durandal: He visto estas cosas... Son cerraduras dimensionales.

Kai Argento: Interesante...

Durandal: Mientras la turbina siga moviéndose, todo lo que esté aquí existirá en este reino. Mi teoría es que Zirzechs puede desplazarse entre dimensiones con estas cosas.

Edward Blake: ¿Qué pasa si se detiene?

El Iluminado tocó la máquina abriendo una infinidad de brechas dimensionales. Edward, Ryuko y Sasha desaparecieron mientras que Anton y Kai cayeron por otros desgarros. La oscuridad los envolvió pero ahora no quemaba, los congelaba.


Basílica, Reino de Gremory

Ahora estaban ahí. En una dimensión paralela al Reino de Zirzechs pero había algo distinto. Todo tenía cierta firmeza, precisión y simetría. El Spartan y el Aedo se reincorporaron y exploraron la habitación.

Kai Argento: Las comunicaciones no funcionan.

Anton Ivanoff: Hay movimiento. Mantente alerta.

Había una ligera niebla ahogando el ambiente. No había presencia de Corrompidos por ningún lado. Anton y Kai avanzaron hasta la zona central donde un orbe de luz oscura revoloteaba. Cuando ellos se acercaron el orbe se elevó en el aire para reunir y condensar la niebla para darle forma.

Gremory, la Reina de los Tejedores: Han pasado siglos desde que vi a un ser de la Luz.

Anton y Kai apuntaron al rostro hecho de humo pero esta no respondió.

Gremory, la Reina de los Tejedores: No tengo intenciones de luchar contra ustedes.

Anton Ivanoff: ¿Cómo llegamos hasta Zirzechs? ¿Dónde está Wolf?

Gremory, la Reina de los Tejedores: Para llegar a Zirzechs deben superar a sus máximos campeones.

Anton Ivanoff: Necesitamos pasar primero por esa puerta.

El Spartan señaló el lugar. El marco tenía únicamente escrito uno de los tres nombres.

Gremory, la Reina de los Tejedores: Necesitan nuestros ecos.

El humo se acumuló en una reliquia. Un instrumento arcano cayó en la mano de Anton. La voz de la Bruja se escuchaba únicamente en sus oídos.

Gremory, la Reina de los Tejedores: ¿Buscas al Guerrero-Servidor? Una verdadera alma de la Luz. Tan cálida que quema... Se tenaz, Falso Guerrero-Servidor. Si quieres encontrarlo entonces presenta mi Huso Negro en la puerta.

Anton Ivanoff: ¿Cómo sabemos que podemos confiar en ti?

Gremory, la Reina de los Tejedores: Zirzechs, mi hermano, es el Rey Corrompido. Yo, Gremory, soy la Reina de los Tejedores. Toda mi vida la he dedicado al conocimiento. Sé que lo correcto es detener a Zirzechs. Su destino no es más que la podredumbre... Busca a la Alma de la Luz y has que destruya su corazón.

Una brecha dimensional se abrió y se llevó a Anton y a Kai de ahí.


Basílica, Reino de Eligor

Ryuko, Edward y Sasha se encontraron en un mundo completamente fortificado. Espadas, hachas, lanzas y armas esparcidas por el suelo. Había una neblina oscura a los pies de la habitación. Los tres avanzaron al orbe revoloteando al centro de la cámara y este cobró vida bajo una entidad amorfa.

Eligor, la Reina de los Deshilados: Luz. Ardor de siglos. Uno de ustedes me inquieta.

Edward Blake: ¿Quién? ¿Yo?

La masa oscura tomó la forma de una máquina abandonada en la soledad. Una sombra que atormentó a Luminalia por muchos años.

Sasha Evans: ¿Qué es...?

Edward Blake: ¡Un NOVA! ¡Sepárense!

La máquina disparó partículas aceleradas. Los tres esquivaron los ataques y tomaron cobertura detrás de unas columnas. Edward posicionó su Arma Voltaica y liberó las balas contra las capas de blindaje. Como reacción, la entidad liberó tentáculos para sujetar a sus objetivos.

Ryuko consiguió ser atrapada. Encendió su Espada Tijera y la enterró en la piel del NOVA. El filo de plasma se fundió con la oscuridad. Ryuko había pensado que al tener esa cosa la forma de una máquina Forerunner entonces podría destruir sus Durance. La oscuridad creció hasta fundirse con su brazo.

Eligor, la Reina de los Deshilados: Tú... Posees una Alma de la Luz. Un Guerrero-Servidor... El sucesor del Elegido. El tuerto. El caído.

La criatura tomó otra forma. Una sombra que atormentó a Ryuko por un tiempo. Un ser diabólico al que Ryuko llegó a odiar más que a nadie. La sombra no hizo más que reírse maliciosamente mientras chocaba una Espada de Oscuridad contra la Espada Tijera de Ryuko. La abrumadora fuerza de Eligor fue más que la de Ryuko y la empujó contra la pared. Antes de enterrarle el oscuro filo del arma, una bala del Rifle de Precisión de Sasha derrumbó parte de su cuerpo.

Eligor, la Reina de los Deshilados: ¡No te entrometas!

La figura cobró otra forma y luego se fundió en sí misma. Buscó el mayor temor de la joven mujer y encontró nada más que sufrimiento y algo más. Un ser. Una entidad que coexistía con ella desde hacía tiempo. Se había convertido en su guardián y eso se podía notar en el momento en que Eligor intentó desgarrarle el rostro. El intento de brazo de la figura amorfa había sido arrancado por una sombra.

Sasha retrocedió como si algo la hubiera jalado. Eligor buscó por todas partes aquella sombra. Se sacudía de un lado para otro buscándola. Ryuko y Edward se reunieron con su compañera. Eligor seguía buscando ferozmente aquella cosa hasta que una mano invisible perforó su interior y extrajo un Martillo Negro.

Ryuko Matoi: Sasha, ¿estás bien?

Sasha Evans: Eso creo.

Edward Blake: ¿Qué fue esa cosa?

Sasha Evans: Yo... No lo sé.

La sombra volvió a desaparecer. Por su parte, los fragmentos de Eligor se reunieron alrededor del orbe y formaron el rostro de una Caballero Nigromante.

Eligor, la Reina de los Deshilados: Incluso la sombra más oscura puede aclararse siguiendo la senda correcta. Llevan consigo el Alma de la Luz y al Falso Elegido. Este es el momento. Enfrenten a Zirzechs y destruyan su voluntad. Destruyan su corazón.

El Martillo Negro cayó en manos de Sasha. Una brecha dimensional se abrió y los absorbió. Tanto el Reino de Gremory como el de Eligor fueron abandonados. Las prisiones que contenían a las hermanas de Zirzechs se rompieron. Su voluntad seguía tan firme como la vez en que realizaron el pacto maldito.

El Caballero y el Devorador

Basílica, El Acorazado, Anillos de Hekate

Las brechas dimensionales se abrieron. La Escuadra se reunió. Anton y Sasha llevaban en sus manos las reliquias de Gremory y Eligor respectivamente.

Anton Ivanoff: ¿Están bien?

Ryuko Matoi: Supongo... Durandal, no dijiste nada mientras estábamos allá ¿Todo está bien?

Durandal: Sigo aquí. Es sólo que... Me siento muy intranquila. Pensar que cualquiera de ustedes pudiera...

Ryuko Matoi: No te preocupes. Somos demasiados tercos como para morir.

Anton Ivanoff: Acabemos con esto de una vez.

Los cinco presentaron las reliquias frente al muro de vacío. La barrera desapareció. Del otro lado había una infinidad de tablas con runas talladas. Cada una representaba los quinientos ochenta y cinco mundos que el Enjambre había avistado, reclamado y corrompido. Todos doblegándose a la voluntad de Zirzechs y ante el mandato de Belial, el Caballero de Guerra.

La Escuadra se separó para explorar el piso superior e inferior de la sala. De las tablas había tres en particular ¿Qué representaban exactamente? Tenían las mismas letras del marco de la puerta anterior pero además había un nombre por encima de estos y todavía había uno más por encima de los demás.

Las tablas no representaban ningún mundo. Eran las Tablas de la Ruina. Las que simbolizaban el pacto de los tres hermanos con la Oscuridad. Tenían el mandato de Zirzechs, la astucia de Gremory y la fuerza de Eligor. Poder concedido por deidades por encima de todo.

Ellos no lo sabían. Ni siquiera Durandal con el conocimiento otorgado del Diario de Kraven podía sacar conclusiones sobre lo que estaba viendo. Había un punto en las notas que terminaban abruptamente el día en que se realizó la Primera Incursión en Arion. Sin querer, pisaron placas empolvadas activando una secuencia secreta.

Durandal: Detecto movimiento... Por todas partes.

Anton Ivanoff: Reagrúpense.

La Escuadra obedeció y se reunió en la placa inferior al centro de la sala. Frente a ellos se encontraba una ruptura apagada. Sobre esta había una esfera tan oscura que creyeron era una simple sombra. Al observarla mejor entonces creyeron que se trataba de una plaga necrótica pero, de ser así, debía ser la más oscura que se hayan encontrado.

Edward Blake: ¡La ruptura!

Durandal: Algo la está cruzando.

El arco se llenó de flamas verdioscuras. Un Caballero Nigromante salió de ella. La forma de su esqueleto lo distinguía de entre los demás. El servidor más fiel y leal a Zirzechs. Belial, quien con su Fusil Largo llenó el entorno de vacío.

La Escuadra volvió a separarse. Usaron las Tablas de la Ruina como cobertura. Anton en medio. Kai y Sasha a la izquierda. Edward y Ryuko a la derecha. Cuando una de las parejas captaba la atención de Belial, el resto vaciaba los cartuchos de sus armas contra él. Sin embargo, las balas se fundían en el esqueleto del Caballero de Guerra. No había forma de hacerle daño.

Brechas dimensionales se abrieron. Acólitos y Adeptos surgieron para dar apoyo a Belial. Se habían acumulado tantos que la Escuadra concentró su ataque en los ayudantes mientras que el Caballero proliferaba una serie de sonidos que resonaban en su casco. "Ishtima. Kuunda. Kuharibu".

Las Tablas de la Ruina se prendieron en llamas y sus letras brillaron en luz oscura. La esfera oscura sobre la ruptura absorbió las llamas y brilló. Una luz cegadora fragmentó la oscuridad de la supuesta plaga y arremetió contra todo lo que proyectara una sombra.

Kai Argento: Esa cosa es como...

Durandal: ¡Una Alma Suprema!

Anton Ivanoff: Concentren el fuego.

Los cinco redireccionaron los disparos contra la esfera. Sin embargo, cuando la luz alcanzaba los proyectiles se desintegraban. Sin más ideas, la Escuadra se reunió detrás de la tabla donde estaban Sasha y Kai. La luz de la Alma Suprema los alcanzó.

La Tabla de la Ruina proyectó una sombra contra la Escuadra. La luz de la Alma Suprema se dispersó alrededor de esta siéndole imposible alcanzar a ninguno de los seis. Cuando la Alma Suprema agotó su poder, la Tabla de la Ruina se fragmentó liberando un aura rojiza que cobijó a la Escuadra.

Kai Argento: Esto es como la Bruja de aquella vez.

Anton Ivanoff: Entonces ahora podemos atacar.

Las balas y proyectiles salieron disparados desde la posición de la Escuadra. Belial forzaba sus dedos en el gatillo de su Fusil Largo al igual que los Adeptos lo hacían con los Trituradores. Nada pasaba del aura que cubría a los cinco quienes concentraron su fuego en la cabeza del Caballero de Guerra hasta agrietarla.

Su poder se perdió. El Caballero rugía a la vez que disparaba proyectiles necróticos de su espalda. Más refuerzos del Enjambre arribaron. La Escuadra volvió a separarse para limpiar la zona y evitar que Belial los eliminara de una sola jugada. Entonces el Caballero de Guerra volvió a pronunciar esos nombres y robó su poder.

La Escuadra volvió a tomar cobertura ahora donde se encontraban Ryuko y Edward. Gracias a la Tabla de la Ruina escaparon de la furia de la Alma Suprema. Cuando la roca se rompió, los cinco se llenaron del aura rojiza y concentraron su fuego contra Belial.

Cada disparo era perfeccionado y ejercían un gran golpe contra la cabeza de Belial. Tal era el poder que el Caballero de Guerra tambaleaba y era incapaz de reaccionar para contraatacar. No podía hacer más que esperar a que la fuerza de la Tabla menguara. Al suceder eso, una densa niebla se formó a partir de un rostro formado en la oscuridad.

Los Corrompidos aparecieron a través de brechas transdimensionales. El Equipo Headhunter había tomado la atención del Rey Corrompido que seguía con vida en su dimensión. El Caballero de Guerra había perdido parte de su casco revelando su auténtico rostro. Dejó que su Alma Suprema se infusionara en él para obtener su bendición.

La Escuadra se había repartido de la misma manera. Pero ahora la tenían más difícil con la presencia de los Corrompidos abrumándolos. Belial disparaba proyectiles de Axiones, necróticos y nubes cegadoras. Podía sentir como la Tabla de la Ruina que representaba a su Rey era testigo de su fracaso. Alguien que había tomado centenares de mundos estaba a punto de perecer ante unas simples personas.

Belial intentó pronunciar las mismas palabras una vez más. Algo hacía que su garganta no produjera ningún sonido, ni siquiera el de su Rey. Ahora que se había infusionado con su Alma Suprema no le quedaba otra más que nombrar su propio pilar. El Caballero de Guerra rugió exclamando: ¡Oculus!

La Alma Suprema disparó una ola de energía necrótica. La Escuadra se reunió dónde estaba Anton. La última Tabla de la Ruina. El poder del Alma Suprema de Belial era tan devastador que incluso sus mismos aliados fueron calcinados más no la Tabla de la Ruina.

Cuando la luz desapareció, la Escuadra concentró el fuego contra Belial. Aun sin él aura proporcionada por la última tabla, el que Belial se encontrara en simbiosis con su Alma lo hacían mortal. Iba a a caer como lo había hecho Abaddón, de quien aprendió a forjar su propia alma.

Las balas y proyectiles atravesaron el rostro de Belial hasta llegar a su cerebro. Su cabeza se desprendió y se evaporó en cenizas. Su Alma Suprema colapsó sobre sí misma e implosionó proliferando un grito desgarrador. La última Tabla de la Ruina desapareció y la ruptura se abrió invitando a la Escuadra seguir avanzando.

Edward Blake: (Suspiro) Si este fue complicado no sé cómo será Zirzechs.

Anton Ivanoff: Nadie dijo que no sería complicado.

Ryuko Matoi: Siempre lo es.

Una transmisión fue interceptada. La misma de hace unos varios momentos.

Kai Argento: ¿Wolf?

Durandal: ¡Es él! ¡Está cerca! ¡Por aquí!

La Inteligencia Artificial señaló a la ruptura. Sin pensarlo demasiado, a pesar del riesgo que representaba, la Escuadra dejó que las llamas verdioscuras los tomaran para llevarlos a otro lugar del Reino de Zirzechs.


Paraje de los Espejismos, El Acorazado, Anillos de Hekate

Oscuridad. No había nada más que la sensación de un ardor en su espalda. Lentamente recobró los sentidos. El tacto, olfato, oído y finalmente la visión. Un escenario en penumbras lo cubría como la noche cualquier desolada tierra. Al poco tiempo notó que unas grandes cadenas sujetaban sus brazos y estas mismas tenían runas del Enjambre.

Wolf lo recordó. Había sido tomado por el Rey Corrompido. Había dejado a Durandal atrás. El Cazarrecompensas pensó su compañera. En lo mal que se debía sentir al dejarla así aun cuando le juró que no lo volvería a hacer... Pero no tenía otra opción. No quería perder a nadie más, sin embargo, dejó el Cristal Ascendente ¿Por qué? ¿Creía que alguien más cumpliría su tarea? ¿Había sido tanto golpe que lo había adormecido?

El Cazarrecompensas dejó de pensar. Se dio cuenta de que no estaba solo. Una figura se encontraba no lejos de su posición contemplando una pileta forrada de Xenocita. El mismo material que era testigo de los mundos azotados por los Nigromantes y por su Rey, Zirzechs.

El Fragmentado: ...Hola de nuevo. Soy yo. Seguro conoces mi nombre. Vago aquí fuera en mundos cortados por afiladas espadas del Enjambre y te envío estos mensajes. Déjame hablar un rato, pues encuentro un placer inmoral en dirigirme de nuevo a las mentes pequeñas de forma humana.

Por más que quiso, Wolf estaba herido. Su voz le fallaba. La figura seguía acariciando la pileta.

El Fragmentado: ¿Sabes que es esta cosa?... Estaba conectada con el Santuario de Zirzechs en Arion. Uno de los tuyos creía que había varios esparcidos por la galaxia y fue en busca de su nexo... ¿Te han dicho que él nunca regresó?

La figura se acercó a Wolf. Podía sentir su respiración y su mirada pero no podía ver su rostro. Sea lo que fuera no se trataba de un ser humano.

El Fragmentado: De Zirzechs, ese admirable monarca, tengo poco que decir... ¿Por qué? Porque está en plena acción, mi amigo. Su filosofía está desplegada. Se ha entrelazado estrechamente con el poder que admira. Envió emisarios, ¿lo recuerdas?

Emisarios. El Cazarrecompensas pensó primero en los Corrompidos pero luego analizó las palabras de la sombra. "Se ha entrelazado estrechamente con el poder que admira". Lo entendió. Los Ecos de Zirzechs eran sus emisarios.

El Fragmentado: Cada uno de ellos es una parte de él. Con sus propias tareas y objetivos. Pero su principal misión es buscar la verdad. En cada acto de su poder, Zirzechs busca encarnar la inmortal soberanía que se sustenta a sí misma y que venera. Es el poder que usar para limpiar a sus Corrompidos y dotarlos de formas útiles.

Wolf intentó zafarse de las cadenas. Su fuerza volvía poco a poco. Sus heridas se abrían al igual que se agrietaban las cadenas. Entonces la figura se volteó a él.

El Fragmentado: ¡Escucha! ¡Escucha! Comprende, necio, es completamente obvio...

El Cazarrecompensas dejó de luchar. Las cadenas se envolvieron en llamas. Estaba siendo liberado.

El Fragmentado: Zirzechs habita un mundo en el que el poder es la verdad. Ganar es ser noble y ser real. Cuando sale de ese mundo y entra al universo material se encuentra disminuido. Aquí es un dios pero mortal. Te ha dejado vivir por una sola razón... Quiere saber algo de ti... A su manera...

Las cadenas se rompieron y Wolf cayó al suelo con sus pies firmes y su Cañón de Energía activo. Las flamas violetas de su armadura lucían vigorosas ante su inquebrantable voluntad. 

El Fragmentado: Él te pregunta: ¿eres tú la verdad? Y eso significa... Bueno. Ya lo verás, seguro.

La figura desapareció. El camino se abrió. Wolf avanzó con prisa por el infernal laberinto putrefacto.


El Laberinto de Barbatos, El Acorazado, Anillos de Hekate

Iba la Escuadra en fila. Anton al frente y Edward por atrás. Giros a cada esquina y encrucijada. Sasha constantemente sacudía su cabeza al sentir las polillas revoloteando en su cabeza. Kai observaba de vez en cuando los cristales de Xenocita y Ryuko intentaba elevar la moral de Durandal.

Anton Ivanoff: ...Un laberinto.

Kai Argento: ¿Eh?

Ryuko Matoi: ¿Tú crees? Hemos pasado por esa piedra nueve veces.

Anton Ivanoff: Mi orientación nunca me falla... Maldición.

Sasha Evans: ¿Estamos perdidos?

Kai Argento: Eso parece... Durandal, ¿lograste identificar un patrón o algo?

Durandal: Hmm... Sí. Es más sencillo de lo que parece... Establecí una ruta en sus HUD evitando los errores de Anton.

El indicador apareció en sus visores.

Edward Blake: Derecha. Izquierda. Izquierda. Derecha.

Ryuko Matoi: Que sea la última vez que sigamos a Anton.

Anton Ivanoff: Oigan... Si no nos hubiéramos perdido, eh... Durandal no habría podido encontrar la salida.

Sasha Evans: ¿Entonces si nos perdimos?

Kai Argento: Ja, ja. Tómalo como un desvío.

Sasha Evans: Démonos prisa... Este lugar es molesto y aterrador.

La Escuadra siguió el camino de Durandal. Tuvieron cuidado con unos profundos huecos que había en las encrucijadas pero así pudieron encontrar la salida. Las colosales puertas se abrieron hacia una sala bien iluminada repleta de esferas contenedoras de energía blanca y pura.

Sasha Evans: Wow...

Edward Blake: ¿Qué es este lugar?

Durandal: Esas esferas liberan una frecuencia energética similar a la de tu Arma Voltaica y al Cañón de Energía y armadura de Wolf.

Ryuko Matoi: ¿Esto es Luz?

Durandal: Posiblemente en su estado más puro.

Anton Ivanoff: ¿Para que querría Luz el Enjambre?

Kai Argento: Nada bueno seguramente.

La sala estaba construida para tener dos niveles. Por encima de todo se encontraban algunos de los contenedores de Luz en un tamaño más condensado. Estas estaban conectadas a algo que parecía ser un grifo donde había una pequeña fuga que goteaba Luz.

La tubería se agrietó y dejó fluir la Luz hasta llenar un estanque que cubrió el nivel inferior de la sala obligando a la Escuadra a subir al segundo. Una voz gruesa e inentendible resonó en el estanque emergiendo una forma putrefacta llena de podredumbre. La Luz fue consumida por un Ogro concebido para una función especial. Un Devorador de Luz y otro de los campeones de Zirzechs, Barbatos.

Sasha Evans: Ah... ¡Ahhh!

La joven mujer disparó contra la horrible criatura. Las balas explosivas de su Rifle de Precisión no hicieron más que revelar el poderoso recubrimiento de los huesos del Ogro. Kai empujó a Sasha junto con él para caer detrás de una columna y así evitar el Rayo de Axiones de Barbatos.

El cuerpo del Ogro absorbió la Luz esparcida en el estanque. Su cuerpo se llenó de la sustancia lumínica y potenció tanto su fuerza como resistencia. Sumado a esto aparecieron Adeptos acompañados de Acólitos. La Escuadra se escondió detrás de unas formaciones de roca esperando la oportunidad de salir a pelear.

Los Acólitos caían en cenizas y los Adeptos invocaban a más de ellos. No hacían más que gastar munición de la Escuadra para que eventualmente tuvieran que salir y ser presas de la mirada de Barbatos. La energía de su Rayo de Axiones era tal que la cobertura que usaban Ryuko y Anton se quebró obligándolos a reunirse con Edward. El Iluminado se puso al frente con su escudo de estasis a lo que Barbatos concentró su fuego en él. La barrera se rompió a los pocos segundos.

Edward Blake: ¡Maldición!... Creo que encontré un punto débil.

Ryuko Matoi: ¿Dónde?

Edward Blake: En su estómago. La Luz se concentra en ese punto... Y en su espalda, pero como está protegido por detrás rodearlo sería inútil.

Anton Ivanoff: ...Durandal, ¿qué probabilidad hay de que alguna de esas esferas nos dé poder?

Durandal: Yo... No lo sé... Habrá que intentarlo.

Kai Argento: Pero necesitamos que alguien lo distrai...

Una ráfaga de cuatro disparos impactó en el abdomen de Barbatos. Sasha había decidido tomar esa tarea a fin de que sus compañeros se encargaran del resto. A pesar de que Kai se mostró preocupado tuvo que acatar la orden de Anton de concentrar el fuego en uno de los contenedores de Luz para dejar caer un charco.

La esfera se rompió. La Luz salió de ella formando un charco lo suficientemente grande como para que todos pudieran entrar en él. Al hacerlo pudieron sentir como la energía de toda una civilización les daba el apoyo para enfrentarse a la Oscuridad. Cuando Barbatos se dio cuenta, el Equipo Headhunter ya había iniciado el fuego.

El estómago de Barbatos rápidamente se llenó de plomo luminiscente. La energía de un mundo entero corrompido por Zirzechs arremetía contra él. Ante eso, el Ogro regurgitó la Luz en forma de dardos de Axiones. Esferas de energía oscura venenosa persiguieron a Sasha hasta alcanzarla.

Kai Argento: ¡Sasha!

El Aedo blandió su Martillo de Guerra y se abalanzó al Ogro. Con el filo del arma, apuñaló repetidas veces al Ogro captando su atención total. Barbatos dejó a Kai fuera de combate de un manotazo y luego rugió para que el grifo de Luz volviera a abrirse. El estanque volvió a llenarse para luego ser drenado hacia el cuerpo de Barbatos.

Una densa niebla se formó en el momento en que la Tabla de la Ruina apareció por detrás de Barbatos. El rostro de Zirzechs apareció para dar vía libre a sus Corrompidos. Las necróticas entidades rugieron ante la masiva cantidad de Luz pero tuvieron que soportar el hambre para eliminar a los intrusos.

Por su parte, la Escuadra tuvo que recuperar a sus compañeros. Edward fue por Sasha y Ryuko por Kai. El equipo se reagrupó detrás de una columna. Afortunadamente ninguno se encontraba seriamente herido, ni siquiera Sasha que por un momento pareció haber sucumbido al veneno.

Edward Blake: Parece que funcionó.

Durandal: Los signos vitales... O el equivalente del Ogro estaban por caer.

Anton Ivanoff: Tenemos que dar un golpe mucho más fuerte... Usaremos tres esferas.

Kai Argento: ¿Tres... Esferas? ¿Cómo lo haremos sin que nos desintegren primero?

Sasha Evans: Yo... Lo haré de nuevo.

Kai Argento: ¡¿Qué?! ¡¿Estás loca?! ¡Casi mueres hace un momento!

Sasha Evans: ...Pero tengo que.

Ryuko Matoi: No es necesario que seas tú. Puedo tomar tu lugar.

Sasha Evans: ...Si yo... No lo consigo... Creo que es preferible perder a alguien como yo antes que tú.

Kai Argento: ¡¿Qué?! ¡No seas est...!

Barbatos sacudió el escenario golpeando al suelo. La joven mujer no dijo nada más y salió corriendo mientras disparaba su Magnum. El fuego constante llamó la atención del Ogro. La Escuadra no tuvo más opción que seguir el plan y destruir tres contenedores.

Al humedecer el suelo con la Luz, los cuatro se posicionaron encima de ella. La Luz de incontables personas casi los sofoca. Era un abrumador poder. Levantar las armas era incluso un desafío pero, cuando lo lograron, vaciaron su fuerza en apretar el gatillo.

Ráfagas de Luz salieron de las armas. Los proyectiles impactaron contra el Ogro y estos rebotaban contra los Corrompidos. Los entes oscuros cayeron al mismo tiempo que la osamenta de Barbatos se agrietaba hasta fracturarse completamente. Presa del dolor y la agonía, Barbatos rugió inundándose de un aura rojiza. Estaba furioso.

Ignorando lo poderoso de los disparos azotó la posición donde estaba la Escuadra con sus manos. El equipo apenas esquivó el ataque pero se encontraban derribados por los pedazos de roca que salieron volando al impacto. Barbatos dirigió su mirada a ellos y cargó su Rayo de Axiones. De repente algo abrió las tenazas de su espalda. Algo invisible que solo Sasha podía ver y ahora sabía cómo usar.

Cuando la espalda del Ogro se encontró expuesta se reveló otra acumulación de poder. Sasha entonces vació cargador tras cargador reventando todo lo que se encontrara ahí adentro hasta producirle fugas de Luz. Barbatos se recuperó del dolor y sin previo aviso sujetó lo que estaba en su espalda y lo arrojó contra Sasha.

La joven mujer se encontró derribada y solo sentía los temblores de las pisadas del Ogro hacia ella. Cuando el ser invisible chocó contra ella se golpeó fuertemente en la espalda y en la nuca. Creyó que había muerto, otra vez. Sin embargo, siempre conseguía volver. Tenía que volver y disparar su arma. No podía. Sentía más el dolor que su brazo. Pero hubo algo más. Una sensación gélida inundó la sala y entonces él apareció.

Durandal: ¡Lo sabía! ¡Sabía que estaba aquí!

El techo de la sala colapsó sobre el Ogro. Wolf se había abierto camino hasta encontrar el camino a sus compañeros. El Rayo de Hielo congeló el ambiente lo suficiente para ralentizar a Barbatos para que se pusiera en cierta posición. El Cazarrecompensas cayó justo en su espalda para disparar el Rayo de Ondas.

Los proyectiles de energía a alta velocidad perforaron al Ogro hasta derrumbarlo. El cadáver de la bestia cayó tras proliferar un último rugido para caer en cenizas a los pies del Cazarrecompensas. Las flamas azules de la armadura de Wolf cambiaron el ambiente en la sala.

La Escuadra se reunió. Heridos pero enteros. Fueron hacia donde estaba el Cazarrecompensas que a duras penas podía ponerse de pie. Apenas lo saludaron se sintió mareado. Quien sabe cuál era el daño en su interior y la verdad es que ni él quería saberlo. Todo se nubló y Wolf cayó bruscamente al suelo.

El Martillo y el Huso

El Laberinto de Barbatos, El Acorazado, Anillos de Hekate

¿Cuánto tiempo había pasado? ¿Horas? ¿Días? Meses ya era demasiado. Días fue descartado. Posiblemente eran horas. Sea como fuere, el Cazarrecompensas seguía sin saber cuánto tiempo había dormido. Esperaba que no fuera mucho tiempo y que cuando descansaba pobre del que interrumpiera su sueño. Pero entonces recordó y despertó.

Wolf abrió los ojos. No tenía su armadura. Se sintió desprotegido y por ello intentó levantarse. Un dolor agudo lo regresó al suelo. Sus heridas habían sido tratadas pero apenas eran primeros auxilios. Si quería sanar necesitaría ir a algún centro médico. Pero justo ahora tenía cosas que hacer. Con su brazo se sujetó de un trozo de roca y se apoyó para avanzar a la salida de lo que era una cueva. Antes de alcanzar la salida un punzante dolor lo golpeó en las costillas. Cayó al frente siendo sujetado por Sasha.

Sasha Evans: ¡Ah!... Despertaste...

La joven mujer ayudó al Cazarrecompensas a sentarse.

Wolf: ¿Cuánto tiempo dormí?

Sasha Evans: Unos minutos...

Wolf: ¿Dónde están los demás?

Sasha Evans: Buscan una salida... Parece que estamos en el Acorazado.

Wolf: Es el Acorazado.

Sasha Evans: Creí que era el Reino de Zirzechs.

Wolf: Su reino es este Acorazado... Vi lo que estabas haciendo ¿Querías protegerlos? ¿Por qué?

Ella se sentó junto a él.

Sasha Evans: En... Todo lo que hemos recorrido... Has buscado protegernos, ¿no es así?... En los asaltos... En las incursiones... Fuiste por Zirzechs tú solo sin decirle a nadie.

Wolf: ...

Sasha Evans: Incluso dejaste a Durandal... Lo hiciste para que sobreviviera, ¿verdad?... Eres una buena persona... Para ser un cazarrecompensas.

Wolf: No todos son malos como tú crees.

Sasha Evans: ¿En serio? ¿Cómo lo sabes?

Wolf: Conozco a alguien... Me pregunto... Si estará bien...

Sasha Evans: Debe estarlo si es alguien importante para ti.

Wolf: ...

Sasha Evans: ...Eres un ejemplo. Todos te admiramos de alguna forma.

Wolf: ¿Yo?... ¿Ejemplo de qué? Yo nunca he estado completamente seguro de lo que he hecho. Todas mis decisiones son guiadas por mi instinto. Es algo que no puedo cambiar... Justo ahora... Tengo miedo... No de mi vida. Si no por la de ustedes... Por eso es lo que soy... Porque temo perder lo que me importa...

Sasha Evans: ...Yo también tengo miedo... De morir. Ja, ja. Pero estoy aquí... Porque tengo miedo de perderlos a ustedes. Creo que eso lo aprendí de ti... A enfrentar mis temores.

Wolf: ¡...!

Sasha Evans: Si tienes miedo, apóyate en nosotros. Somos un equipo. No te dejaremos.

Wolf: (Suspiro) Parece que además de eso aprendiste a decir frases cursis.

Ambos rieron en voz baja. Era la primera vez que ambos escuchaban sus propias risas. Cuando Wolf vio al fondo de la cámara descubrió que no estaban ellos solos.

Durandal: Je, je. No se te escapa ninguna, ¿verdad?

Sasha se puso en pie tan pronto escuchó la voz de la Inteligencia Artificial. No estaba avergonzada sino que realmente fue una sorpresa que Durandal se encontrara ahí.

Sasha Evans: ¡¿Qué pasa?! ¡¿Sucedió algo?!

Durandal: Tranquila, niña. Ed encontró una salida. Vine aquí para ver si Wolf había despertado.

Sasha Evans: Vamos para allá.

Wolf: Yo... Te alcanzo en un momento.

Sasha Evans: Está bien.

Cuando la joven mujer salió, Wolf luchó una vez más para ponerse de pie. El Cazarrecompensas avanzó tambaleando hacia el chip de su compañera. El gesto de burla de Durandal cambió a una de angustia y tristeza. Cuando Wolf se encontró frente a ella, Durandal cayó sobre sus rodillas.

Durandal: (Sollozando) ¡Eres un tarado, idiota, imbécil, torpe, zopenco, bobo, zonzo, lelo, cretino!... Oye, ¡¿qué haces?! ¡No he terminado!

El Cazarrecompensas materializó su armadura a su alrededor. Tomó el chip de la Inteligencia Artificial para contemplarla un momento y después insertarla en su casco.

Durandal: Excelente... Aquí puedo insultarte todo lo que quiera sin que me escuchen los demás.

Wolf: Insúltame lo que quieras. Estoy satisfecho con que estés a salvo.

Durandal: Tú... (Sollozando) Pensé que te había perdido pero... Tuve la esperanza.

Wolf: ¿De que seguía vivo? Ahora puedes decir que me conoces bien, compañera.

Durandal: Si tuviera brazos te habría abofeteado... Supongo que es bonito ser orgánico.

El Cazarrecompensas materializó su Cañón de Energía. Aún tenía la fortaleza mental para mantener su armadura estable y más con la ayuda de Durandal estaba listo para seguir adelante.


El Límite, El Acorazado, Anillos de Hekate

Wolf salió de la cueva. Se encontró con restos de huesos del Enjambre. Había un hueco tras el lugar donde se había puesto una Tabla de la Ruina. El Cazarrecompensas entró y se encontró ahora en una especie de laberinto donde la ruta de salida ya había sido marcada por la Escuadra.

En el avance, el Cazarrecompensas reajustó varias de las condiciones de su armadura. Redirigió los Tanques de Energía al soporte vital para reducir el dolor de sus costillas y con el poder del Rayo de Hielo se concentró en los moretones para reducirlos. Tal operación se vio interrumpida cuando un sonido metálico captó su atención. Al frente se encontraba su equipo contemplando el vacío de un abismo.

Ryuko Matoi: ¿Dormiste bien?

Wolf: Lo suficiente.

Anton Ivanoff: Se los dije. Él no muere hasta que quiere.

El Cazarrecompensas ignoró el chiste de su amigo y vio el escenario. Debajo se encontraban Kai y Edward descifrando la manera de llegar hasta una saliente. Con Wolf, el resto de la Escuadra se reunió con ellos. El Aedo y el Iluminado saludaron al Cazarrecompensas para proceder a la explicación.

Kai Argento: Son placas de activación. Como en el Reino de Abaddón. Si avanzamos iremos directamente a la proa del Acorazado.

Ryuko Matoi: Nos estamos tardando.

Juntos, los seis se posicionaron sobre la placa. Huesos aparecieron de la neblina para conectar a la saliente. Avanzaron con cuidado puesto que el camino era muy estrecho aunque no les llevó mucho. Ahora tuvieron que activar una segunda placa y, al hacerlo, se encontraron con la fuente de los sonidos metálicos.

Alrededor de las paredes interiores del Acorazado se encontraban varios pistones saliendo y entrando sin parar. Estaban haciendo que algún mecanismo interno del Acorazado funcionara así que no era más que una solución a la inexplicativa magia del Enjambre. Al final se encontraron con una gran puerta.

Edward Blake: Vean los símbolos.

Durandal: El símbolo de Abaddón... Hay otros. Los vimos antes, ¿no?

Wolf: Sí, en el Altar.

Anton Ivanoff: Sabemos lo que significa, ¿no?

Durandal: Que vamos por el camino incorrecto.

Wolf: Así es.

La Escuadra presentó los fragmentos del Cristal Ascendente de Abaddón. Uno de los símbolos absorbió la esencia y abrió una serie de sellos. La puerta se abrió hacia el frente del Acorazado. Lugar que ha visto centenares de mundos perecer, donde se construyó el arma más poderosa del Enjambre y fragmento del último de los primeros.


Mástil de Vazdah, El Acorazado, Anillos de Hekate

Estaban al frente del Acorazado. Dos filas de seis plataformas estaban alineadas en perfecta sincronía donde las de en medio sobresalían entre las demás. Trozos gigantes de Xenocita adornaban un estrecho pasillo a un mirador que daba una hermosa vista a Hekate, el maldito planeta que aprisiona a todo el que entre al Sistema Beyond.

Cuando la Escuadra profundizó en aquel lugar notó que había un par de figuras en las plataformas centrales. Brujas sin duda alguna pero su característica más distintiva además de su mayor tamaño eran los cráneos piramidales que recubrían sus rostros.

Wolf: Las hemos visto antes. En el Reino de Abaddón.

Durandal: Las Cantoras de Penitencia. Las Hijas de Zirzechs.

Edward Blake: ¿Hijas? Zirzechs no perdió el tiempo.

El Iluminado apuntó su arma a una de ellas. Anton le impidió disparar y le señaló el reflejo que producía una cúpula invisible a su alrededor. Una de las Brujas pronunció una palabra en su lengua natal. Sabían perfectamente que había intrusos con ellas pero ellas tenían un método pacífico pero terrible de ejercer la voluntad de su padre así como su lógica.

Ryuko Matoi: Anton...

Anton Ivanoff: ¿Qué ocurre?

Ryuko Matoi: Tranquilo...

El Spartan, lenta pero progresivamente, desapareció en una nube de cenizas oscuras. Todos lo estaban buscando pero Anton seguía estando ahí. Habló y llegó a gritar pero era inútil. Intentó llamar la atención pero solamente atravesaba los cuerpos de sus compañeros. Entonces vio a Sasha.

Junto a su compañera albina se encontraba una figura oscura envuelta en vendajes grisáceos. El Spartan retrocedió ante la posible amenaza pero el Fantasma Oscuro no parecía tener ninguna intención además de decir palabras sin sentido. Luego notó que había otras figuras con los mismos aspectos. Plataformas flotantes alrededor de las columnas que llegaban hasta donde había un orbe.

Gremory, la Reina de los Tejedores (Voz): Interesante. Ya veo. Parece que ustedes todavía no han sido capaces de portar la Luz eficientemente ¿Será demasiado pronto? Mmm...

Anton Ivanoff: ¿Qué quieres? ¿Qué está sucediéndome?

Eligor, la Reina de los Deshilados (Voz): Una de esas malditas está usando mi poder. Estás siendo deshilado de la realidad.

Gremory, la Reina de los Tejedores (Voz): Afortunadamente, mi pacto me permitió unirte a las Sombras.

Eligor, la Reina de los Deshilados (Voz): Tristemente, ellos no te pueden escuchar ni sentir.

Anton Ivanoff: ¿Cómo salgo de esto? ¿Cómo matamos a las Hijas de Zirzechs?

Gremory, la Reina de los Tejedores (Voz): Nuestros ecos perduran hasta el último suspiro del Rey Corrompido.

Eligor, la Reina de los Deshilados (Voz): Sus hijas han tomado nuestro poder.

Gremory, la Reina de los Tejedores (Voz): Sin embargo, el pacto no está integrado en ellas.

El Spartan observó a las Brujas. El orbe oscuro que flotaba sobre ellas debía tratarse de ellos.

Gremory, la Reina de los Tejedores (Voz): Robar su poder...

Eligor, la Reina de los Deshilados (Voz): ...Hacerlo suyos...

Gremory, la Reina de los Tejedores (Voz): ...Y devolvérnoslo.

Anton Ivanoff: ¿Cómo confiar en ustedes?

Gremory, la Reina de los Tejedores (Voz): Él ya lo hace.

El Spartan giró a Sasha. El Fantasma Oscuro dejó de susurrar. Observaba fijamente la situación.

Anton Ivanoff: Las escucho.

Gremory, la Reina de los Tejedores (Voz): Debes escalar y absorber los ecos sobre las plataformas flotantes...

Eligor, la Reina de los Deshilados (Voz): ...Mientras que tus aliados profanan las placas con sus pisadas...

Gremory, la Reina de los Tejedores (Voz): ...La única forma de chocar estas dimensiones...

Eligor, la Reina de los Deshilados (Voz): ...Cuando recuperes el pacto debes ir por Succubus...

Gremory, la Reina de los Tejedores (Voz): ...Y así volverás a la realidad...

Eligor, la Reina de los Deshilados (Voz): ...Para ir por Incubus...

La fría y cálida presencia de las hermanas de Zirzechs se perdió. Anton avanzó hacia el Fantasma Oscuro. Era bastante alto. El Spartan lo miró fijamente y le hizo saber su plan. A eso, el Fantasma Oscuro tocó el brazo de Sasha. Ella lo sintió y tembló. Al girar observó al Fantasma y apenas distinguía la silueta de Anton entre las sombras.

Sasha Evans: Las placas...

Kai Argento: ¿Cómo?

Sasha Evans: Las Sombras... Mundo real... Succubus... Eligor... Incubus... Gremory... ¡Anton!

Edward Blake: ¡Sasha! ¿Qué te sucede?

La joven mujer tambaleó hacia atrás. A través del Fantasma Oscuro pudo escuchar la voz de Anton y su plan. Pero esa no era la voz del Spartan. El Fantasma Oscuro repetía las palabras de Anton y se las susurraba a Sasha. Ella entró en pánico pero al saber que la vida de su compañero estaba en peligro permaneció firme.

Anton terminó de explicar y por ende el Fantasma Oscuro dejó de hablar. Sasha repitió exactamente las mismas palabras generando confusión entre sus compañeros. Sasha esperaba que al menos un par de ellos se mostraran escépticos pero confiaron en ella.

Antes de empezar, unas voces fueron captadas por la radio. Horribles cánticos proliferaban varios nombres. Inentendibles como si alguien hablara arrastrando los dientes o algo así. Entonces Durandal y Sasha entendieron las palabras: Kuunda y Kuharibu. Acto seguido, el pilar donde se encontraba una de las Hijas de Zirzechs liberó un halo de energía rojiza.

Durandal: ¡Canto de Penitencia!

Kai Argento: Todos suban a las placas. Ed, contén a los enemigos aquí abajo.

Edward Blake: Bien.

Kai Argento: Sasha... Es probable que aparezcan francotiradores.

Sasha Evans: S...Sí.

Kai Argento: Ryuko, intenta mantenerte en el pilar lo más que puedas. Si tienes problemas Wolf te cubrirá.

Ryuko Matoi: Ok.

La Escuadra se repartió. Quien sabe cuánto tiempo les quedaba contando la explicación de Kai. Cada uno de ellos fue hacia su posición. Wolf subió a la primera plataforma y, sin saberlo, Anton fue con él. Al pisar el primer pilar provocaron que las plataformas flotantes de las Sombras fueran sólidas.

Anton avanzó por ellas reuniendo fragmentos de los ecos de las Hermanas de Zirzechs. Cuando estaba por llegar a la posición de Sasha, ella subió a la plataforma accionando la aparición de más plataformas. Anton ascendió y llegó al pilar de Kai. Lo mismo, el Aedo subió y generó más plataformas y así llegó hasta donde se encontraba Ryuko consiguiendo el eco final de Eligor.

Edward Blake: ¡Anton!

El Spartan volvió de las sombras. A su alrededor había un escudo impenetrable. Brechas transdimensionales se abrieron y los Corrompidos llegaron. Ni los ojos de Acólitos ni las nubes de Ultras Corrompidos rompieron el escudo de la Deshiladora. Ahora todos atacaron.

La Escuadra se reunió con Anton y dirigieron el fuego de sus armas contra Succubus. Con el poder de la Deshiladora, las balas rompieron la barrera y conjuro de la Bruja. Las balas quemaron su cabeza hasta resquebrajar su cuerpo dividiéndolo en trozos que se dispersaron entre dimensiones. Succubus fue víctima de su propio poder y Eligor la reclamó.

Edward Blake: ¡Funcionó!

Ryuko Matoi: Oigan que...

Ahora ella había desaparecido pero sabía perfectamente lo que tenía que hacer. Ahora Anton tomó su lugar en el pilar. Ryuko subió con Wolf a las primeras plataformas para recolectar los ecos de Gremory. Cruzó por el pilar de Sasha, quien se encontraba eliminando a varios Knight Corrompidos, y luego pasó por el pilar de Kai, que repelía a los Minotauros que se abalanzaban contra él.

Ryuko consiguió llegar a tomar el último eco de Gremory y regresó del reino de las Sombras. Con el poder de la Tejedora concentraron los disparos a la cabeza de Incubus. A diferencia de la otra hermana, las balas no parecían hacerle nada de daño hasta que entendieron lo que estaba sucediendo.

Con el poder de la Tejedora, el Equipo Headhunter cosía las realidades fragmentadas y establecían un puente entre el mundo real y las Sombras. Incubus tardó en entenderlo puesto que nunca supo de un contrahechizo a su poder. Gremory apareció tras de ella y la reclamó. Ambos pilares centrales liberaron ráfagas rojas de luces seguidas del rugido de muerte de las Hijas de Zirzechs.

Sasha Evans: ¿Eso... Fue todo?

Anton Ivanoff: No... Tengo un mal presentimiento.

La niebla no se había disipado. El mástil se sacudió. De los pilares donde se encontraban las Brujas surgieron hechizos que congelaron y ardieron el entorno. Las Reinas surgieron de ellas revelando sus auténticas formas. Eran enormes y repugnantes. Nada parecido a cualquier otra entidad del Enjambre visto hasta ese momento.

Anton Ivanoff: Sabía que no podíamos confiar en esas perras.

Los seis prepararon sus armas y las Reinas recitaron el nombre de sus pactos. Entonces Ryuko notó algo que los observaba tranquilamente desde la punta del Mástil.

La Caída del Rey

Mástil de Vazdah, El Acorazado, Anillos de Hekate

Ryuko Matoi: ...¿Qué es eso?

La Escuadra volteó hacia donde señaló Ryuko. Un orbe de luz oscura revoloteaba en el mirador del mástil contemplando el caótico mundo de Hekate. El maldito mundo de los anillos repletos de poder de una civilización que enfrentó a los llamados primeros.

Una vez más todo el Acorazado entero se sacudió. Gremory y Eligor no entendieron que sucedía ya que habían pasado siglos enteros encadenadas en sus reinos. Entonces el orbe de luz oscura proliferó una ligera carcajada y se disparó hacia el abismo.

Durandal: ...Algo... Grande... Muy grande... Viene... No coincide con nada que haya visto antes... Esperen... Oh, no.

Las Reinas chillaron. Unas colosales manos surgieron del acantilado y empujaron hacia adentro el auténtico cuerpo de la forma real del Rey Corrompido. Poderoso. Imponente. Su propia presencia acobardó a sus hermanas gemelas.

Gremory y Eligor fueron al ataque. Buscaban venganza por siglos de historias de los Nigromantes. Sin embargo, ni con su máximo poder lograron hacer algo. Zirzechs las tomó con sus gigantescas manos y las aplastó siguiendo al pie de la letra su propia lógica. Esparció los ecos y sangre de sus propias hermanas por su trono.

Zirzechs observó con sus blanquecinos ojos a la Escuadra. Había pasado de nuevo. Se habían infiltrado en su Acorazado. Se habían infiltrado en su reino profanándolo e infectándolo con la odiada Luz. Entonces el Rey vio al Cazarrecompensas. El Guerrero-Servidor. El tuerto. El caído. No estaba solo. Zirzechs pensó en lo cruel que podía ser el destino al ofrecerle de sacrificio a los que asesinaron a Abaddón, su hijo.

El Devorador de Esperanza. Las Cantoras de la Muerte. El Devorador de Luz. El Caballero de Guerra. Decenas de progenies y centenares de Nigromantes. Zirzechs podía sentir la ausencia total de su alimento en su pecho donde ahora residía su pacto, su Tabla de la Ruina y su Alma Suprema.

Zirzechs, el Rey Corrompido: ¡Abaddón cayó! ¡Yo no lo haré!

El Rey Corrompido inició su propio ritual de muerte. Una densa neblina recubrió a la que ya existía. Decenas de Corrompidos aparecieron y rugieron la palabra de la voluntad por la que se regían. La lluvia de fuego regurgitado de Caballeros y disparos de los Knight hicieron retroceder a la Escuadra. Los seis contraatacaron y destriparon a los Corrompidos regresándolos al inframundo del que provinieron.

Luego, el Equipo Headhunter disparó hacia Zirzechs. Las balas y cualquier otra clase de proyectil fueron completamente nulificados por el endurecido esqueleto. El Rey no hizo más que observarlos. Observaba a cada uno de ellos. El Guerrero-Servidor. La Chispa. El Falso Guerrero-Servidor. La Espada de Sangre. La Anomalía. La Hereje. El Sirviente. Todos ellos no eran más que un obstáculo más.

Zirzechs se aferró a las columnas y se arrastró por el Mástil hasta posicionarse frente a una de las plataformas. Ordenó a sus Corrompidos postrarse ante él. Que armas e instrumentos se arrodillaran. Todas las formas y planeadores se sometieran. Él es Zirzechs, señor de las formas, tallador de Tablas, el Rey Corrompido, el Rey de los Nigromantes.

La Escuadra observó confundida como Zirzechs elevó su puño. Quería que contemplaran la actuación de su última forma verdadera. Su axioma final. Que fueran testigos del espacio que definía. Su aproximación a la asíntota creciendo inconmensurable en todas las topologías. No estaba limitado a ninguna conexión. Y con eso, Zirzechs azotó la plataforma.

Durandal: ¿No tienen el presentimiento de que las cosas se pondrán más feas?

Ryuko Matoi: ...¿Y ahora qué?

Wolf: ...No lo sé.

A la par de que el brazo de Zirzechs dejaba la plataforma y los Corrompidos rodeaban a la Escuadra, Sasha pudo ver por unos momentos al Fantasma Oscuro. La sombra observaba fijamente una esfera luminosa orbitando en el aire y antes de esta había una serie de orbes. Los ecos dispersados de Gremory y Eligor.

Sasha Evans: Podemos... Hacer lo mismo que hace rato.

Kai Argento: Tomar los ecos de las hermanas... ¿Cómo?

Sasha Evans: La misma secuencia. Crear un escudo y usar su poder para contraatacar.

Durandal: Hmm. Tal vez...

Anton Ivanoff: ¿Durandal?

Durandal: Zirzechs está en medio de un ritual para invocar su Alma Suprema... El ritual de las Brujas nos trasladaba a otras dimensiones, nos dio un escudo y potenció sus armas... Podría funcionar.

Anton Ivanoff: Suponiendo que aún nos quede tiempo.

Zirzechs estaba por azotar su puño una vez más. Wolf concentró el poder suficiente en su Cañón de Energía para frenar el impacto. La Escuadra entonces se repartió. Con las indicaciones de Anton, cada miembro tomó sus respectivas posiciones.

Wolf y Ryuko subieron a la primera plataforma. El Cazarrecompensas sintió el dolor de sus heridas abriéndose a medida que apretaba con fuerza el gatillo de su arma a fin de que Zirzechs no completara el golpe. Ryuko absorbió de alguna forma el primer eco y entró al Reino de Sombras. Ella trepó por las plataformas invisibles recolectando los ecos y llegó hasta Sasha que se encontraba eliminando a un grupo de Sangheili Corrompidos.

Durandal: ¡Ogros! ¡Zirzechs ha traído Ogros!

Al lado de los pilares surgieron las grotescas deformaciones del Enjambre en su forma corrompida. Los Ogros se aproximaban al centro así que la Escuadra priorizó su eliminación. Cada Ogro aparecía cerca de cada plataforma que usaba el equipo para permitir a Ryuko recolectar los ecos dando un total de cuatro. Afortunadamente, Edward logró contener a la amenaza empleando sus habilidades provocando que los cuerpos de los Ogros dejaran en su lugar contenedores de Luz Corrupta.

Durandal: ¡Brecha dimensional!

Ryuko colectó el último eco. Un aura de luz la devolvió al plano real. Se había vuelto ascendente. Mientras ella caía al centro fue atacada por una Nave Ataúd recién aparecida de la brecha. El transporte dejó caer a un Caballero Ascendente que tenía la tarea de recuperar los contenedores de Luz Corrupta. Como el Caballero iba tras Edward, Ryuko decidió eliminarlo provocando que una cúpula de Luz surgiera de ella.

Ryuko Matoi: ¡¿Qué es esto?!... ¡Cuidado!

El Cazarrecompensas no pudo soportar más el dolor y recibió los proyectiles disparados del ojo central de Zirzechs. A duras penas pudo reunirse con la Escuadra. Zirzechs golpeó la plataforma por segunda vez y ahora podía desencadenar el poder de su Alma Suprema.

Anton Ivanoff: ¡Disparen!

Todos arremetieron contra el corazón de Zirzechs que se había abierto. Una esfera de Luz Oscura yacía en su interior. Su Alma Suprema. Zirzechs absorbía la Oscuridad dispersada en el Acorazado para invocar las profundidades buscando corromper al Equipo Headhunter.

Sin embargo, antes de terminar, los disparos potenciados de la Escuadra perforaron el Alma Suprema provocando que esta explotara antes de terminar con el ritual. Zirzechs tambaleó por la explosión y casi caía del Mástil sujetándose por muy poco.

Ryuko Matoi: ¡¿Es lo mejor que tienes, imbécil?!

El Rey se reincorporó. Se preguntó cómo era posible. Aun en el Mástil podía oler la esencia de sus hermanas. No, era imposible. Él las había asesinado y se aseguró de destruir su pacto. Entonces era eso. El pacto seguía vigente a través de las Sombras. Las entidades con las que Gremory y Eligor forjaron su alianza perduraban a través de la Oscuridad buscando su destrucción.

Zirzechs rugió y se movió por el Mástil hasta ponerse en la estructura final. De un empujón se alejó para usar sus gigantescas alas en el vacío del espacio. Levantó sus poderosas garras y liberó explosiones necróticas por el escenario. La Escuadra se separó. Tales explosiones tenían un amplio radio de magnitud. Gracias a Durandal pudieron seguir varias rutas para evitar ser desintegrados.

El fuego cesó. Zirzechs regresó y se sujetó del Mástil. Volvió a desplazarse ignorando los inútiles disparos de la Escuadra invocando Corrompidos para mantenerlos ocupados. Entonces el Rey se encontró ahora en las plataformas inferiores. Alzó su mano y golpeó la plataforma dando inicio a un nuevo ritual.

Como la secuencia cambió, Ryuko tuvo ahora que ir a la plataforma donde estaba Kai para ir al Reino de las Sombras. Cruzó por la plataforma de Anton, luego por la de Wolf y finalmente por la de Sasha. Los Ogros Corrompidos aparecieron y Edward se encargó de su eliminación para que Ryuko pudiera acabar con el Caballero Ascendente. La mujer obtuvo el escudo. Zirzechs golpeó por segunda vez e invocó a las Profundidades. La Escuadra atacó y la Alma Suprema volvió a colapsar.

Zirzechs volvió a tambalear. Contemplando la destrucción del Rey, Kai no se percató de la aparición de Falanges y Centuriones Corrompidos. Los soldados ennegrecidos usaron sus escudos para disparar pulsos gravitatorios que los sacaron de su posición.

Kai había caído en el lugar donde se encontraba un contenedor de Luz Corrupta. Al ver el orbe, este se iluminó de una luz cegadora haciendo que el Aedo retrocediera antes de que la explosión lo alcanzara. Como Zirzechs reanudó su ritual, Kai volvió al centro con sus compañeros. Pudo sentir como la fuerza de toda una civilización desaparecida fluía por sus brazos hasta su arma. Destellos de Luz salieron disparados del DMR del Aedo en dirección a la Alma Suprema provocando que ahora una potente explosión resquebrajara el cuerpo de Zirzechs.

Anton Ivanoff: ¿Qué acaba de pasar?

Kai Argento: ¡Ya entiendo! ¡Los contenedores de Luz! ¡Tenemos que liberarlas para potenciar todavía más nuestros disparos!

Ryuko Matoi: ¿Cómo con el Caballero de la Basílica?

Kai Argento: ¡Exacto!

Anton Ivanoff: Entonces hay que reventar todos estos para dar un gran golpe.

Edward Blake: No creo que nos deje hacer eso.

Zirzechs había vuelto a la esquina del Mástil. Acercó sus manos al centro y generó una plaga necrótica. Brechas dimensionales surgieron alrededor del Mástil y entonces Wolf fue absorbido por una. Todo se volvió oscuro y ahora se encontraba en un limbo de podredumbre donde Lacayos Corrompidos se acercaban lentamente hacia él.

Wolf: ¿Durandal?

Durandal: Sigo aquí.

Wolf: ¿Dónde estamos?

Eco de Zirzechs: ¡En tu tumba!

Un espectro surgió. El Eco de Zirzechs tomó al Cazarrecompensas de la pierna para azotarlo repetidamente contra el suelo. Los golpes no hacían más que empeorar su ya decadente estado. Apenas y consiguió esquivar la Espada del Eco antes de que lo atravesara. Wolf se puso se pie y disparó al Eco con el Rayo de Ondas antes de que este se escapara.

Anton Ivanoff (Radio): ¡¿Dónde demonios estás?!

Wolf: Ni idea.

En eso surgió una brecha transdimensional que dejó a Anton al lado de Wolf.

Anton Ivanoff: Ah, ahí estás.

Antes de poder preguntar, Anton y Wolf esquivaron los ataques del Eco. El espectro se aproximó portando una gran espada plagada de Oscuridad decidido a no dejar ni partículas de sus enemigos. Una brecha transdimensional se abrió y Sasha apareció.

Sasha Evans: ¡¿Q-Q-Qué pasó?! ¡¿Dónde estamos?!

Durandal: Hmm. Zirzechs quiere encerrarnos en esta dimensión.

Anton Ivanoff: ¡¿Y cómo salimos?!

Durandal: Eliminando al cancerbero... ¡Y no me grites!

La Escuadra concentró el fuego contra el Eco. La forma fantasmal comenzó a desintegrarse. Sin embargo, estaba por encajar un último golpe cuando de una brecha transdimensional apareció Ryuko y repelió el ataque con su Espada Tijera. La mujer se elevó en el aire y degolló al Eco, liberando a sus compañeros de su encierro y regresándolos al mundo real.

Kai Argento: ¡Ed, ya volvieron!

Edward Blake: ¡¿Podrían darnos una mano con esto?!

Un centenar de Lacayos y Psiónicos Corrompidos se aproximaban a ellos. Wolf dio un paso al frente y liberó todos los Misiles que disponía en ese momento hasta quedar en ceros.

Durandal: Ugh... Aquí viene de nuevo.

Zirzechs, enfurecido, siguió su lógica. Se aferró al Mástil y se desplazó a una de las plataformas. Ryuko ahora fue hacia donde se encontraba Sasha e hizo su camino por los ecos dispersados mientras que sus compañeros erradicaban a los Corrompidos y asesinaban a los Ogros. Ryuko alcanzó a eliminar al Caballero Ascendente y reclamó su poder para reunir a la Escuadra. Todos volvieron a disparar al corazón de Zirzechs. La Alma Suprema explotó y el Rey Corrompido tambaleó.

Anton Ivanoff: ¡Vayan y detonen los contenedores!

El Equipo Headhunter se separó. Mientras Ryuko y Wolf concentraban el fuego para impedir que Zirzechs invocara las Profundidades, los otros fueron hacia los contenedores de Luz Corrupta y al tocarlas las liberaron. Luego regresaron al centro. El poder de miles de vidas estaba en sus manos. Ráfagas llenas de Luz perforaron la Alma Suprema hasta hacerlo colapsar una vez más.

Zirzechs estaba siendo derrotado. Su última muerte sería la última. En su reino donde era todopoderoso era mortal. Podía sentir ahora el vacío de su corazón y no el de sus seguidores. Estaba dando su último aliento ¿Esa era la auténtica verdad? Zirzechs se desplazó hacia la esquina del Mástil donde la luz reflejada de Beyond por Hekate deslumbraba su voluntad.

Zirzechs, el Rey Corrompido: ¡Escuchen, impuros! ¡Soy la cosa más poderosa que existe! ¡Y lo demuestro así!

El pecho de Zirzechs se abrió. Su Alma Suprema resquebrajó su cuerpo. Estaba invocando a las Profundidades a costa de su propia vida. La Escuadra siguió atacando pero incluso la Luz de cientos de mundos fue abrumada por la Oscuridad que surgía del Rey.

Brechas transdimensionales rompieron la realidad dejando fluir líquido necrótico. Entonces la Alma Suprema de Zirzechs se tornó oscura y expulsó Ecos por todas partes. Ogros Corrompidos surgieron para ser sacrificados. Más de quinientas almas reclamadas estaban siendo absorbidas por los espectros ante la vista del Equipo Headhunter.

Los espectros entonces comenzaron a decaer. No era porque la Escuadra estaba haciendo su máximo esfuerzo por destruirlos a todos lo más rápido posible. Wolf había reunido la Luz en su Cañón de Energía. Era tanta que le dolía y le era casi imposible mantener el puño arribar. Los Ecos explotaron y los pocos que quedaron salieron disparados hacia la Escuadra.

Los seis repelieron a la gran mayoría. Al entrar en contacto con la Luz se debilitaban. El Cazarrecompensas apuntó al corazón del Rey, a su Alma Suprema. En eso pudo sentir como el filo de Quebrantadora de Voluntad, la Espada de Oscuridad de Zirzechs, cortaba el aire. El cuerpo terrenal apenas estable de Zirzechs estaba por reclamar las cabezas de los compañeros de Wolf.

Ryuko salió en la defensa y chocó su Espada Tijera contra Quebrantadora de Voluntad. El choque expulsó a Ryuko contra una de las plataformas al igual que a todos los arrojó en todas direcciones. El cuerpo terrenal de Zirzechs se pudría velozmente pero se dio a la tarea de llevarse aunque sea un alma con él.

Zirzechs elevó su Espada para reclamar la vida de Ryuko cuando sintió como el brazo del Cazarrecompensas perforó su pecho. El cuerpo de Zirzechs no hizo más que burlarse ya que ahí no residía su auténtico corazón. Acto seguido, antes de evaporarse, la Quebrantadora de Voluntad cercenó el brazo de Wolf.

La Luz se dispersó y Wolf cayó ante el dolor, la agonía y los gritos mudos de sus compañeros. El Cazarrecompensas convulsionó pero aun así luchó por recobrar un poco de su mente. Zirzechs, en su forma real, estaba por dar cierre a su ritual reclamando y corrompiendo al equipo. El Cazarrecompensas se puso de pie sintiendo como aun dispersada la Luz volvía a reunirse en su hombro hasta formar su miembro perdido.

El Rey Corrompido invocó la Oscuridad y el Cazarrecompensas liberó la Luz. ¿Qué pasará si muero? La pregunta eterna que Zirzechs se preguntaba día con día después de todo él era un gran aliado de la muerte. Morir y, al morir, vivir, de forma que si el universo termina en la nada, Zirzechs sería parte de ella. Creía que era mejor tener un universo salvaje con un final feliz que un universo feliz sin esperanza. Había muerto tantas veces, pero esas muertes solo eran temporales.

Zirzechs dejó de aferrarse al Mástil. Su cuerpo se volvía cenizas. Su trabajo había finalizado. Ese era el pacto al que estaba ligado, sobre todo por su estudio y uso del poder de la Oscuridad. Supo que al invocar las Profundidades se convertiría en una apuesta de un juego en el que arriesgaba su alma. La última voluntad de Zirzechs. Su reinado del terror concluyó. El Rey había caído.

La Palabra de Vazdah

25 de Septiembre del 2581

Hospital Panakos, Distrito 7, Ceres

No quedó nada más que la calma. El Cazarrecompensas estaba echado en la cama, como un objeto roto. El sonido de las máquinas monitorizando su estado lo despertaron como si dieran golpecitos en su cabeza. En la habitación sólo se oía la estable y queda señal de los latidos de su corazón.

Wolf se levantó. Las heridas de sus costillas lo lastimaron un poco pero ya no dolían como antes. Había alguien más en la habitación pero no podía distinguir quien era. Entonces observó el lugar. No se trataba de la enfermería de la Torre de los Titanes. Era la habitación de un hospital ¿Tan grave terminó? Entonces lo recordó. Los Corrompidos. El Acorazado. Zirzechs.

El Cazarrecompensas se asustó pensando haber sido el único sobreviviente de tal evento. Llamó a Durandal. Se había vuelto dependiente de ella pero no recibió nada. No tenía su armadura pero había algo que definitivamente estaba atado a él y era ajeno a su biología. Había perdido un brazo y le habían colocado una prótesis robótica.

Elena Morrison: ¡¿Despertaste?!

La figura desconocida reveló su forma. Era la misma mujer que lo recibió cuando llegó a la Torre de los Titanes hace un año. Laborar como enfermera principiante y administradora de los Titanes debía ser una tarea muy pesada para alguien como ella.

Wolf: ¿Dónde están to...?

Elena Morrison: ¡Debo avisarle a los demás!

Wolf: ¡Oye! ¡Espera! ¡¿Todos... Están bien?!

Todos los sentidos volvieron a él. Era de noche. Olía a medicamentos. El sonido de las máquinas y de las pisadas de alguien aproximándose. La puerta se abrió.

Ryuko Matoi: ¿Estabas preocupado? No te preocupes, eras el único que no estaba bien.

Wolf: ...Ya veo.

Ella se sentó en la silla cercana a la camilla.

Ryuko Matoi: Estuviste dormido por siete días.

Wolf: ...Siete días.

Ryuko Matoi: Está bien. Una vez yo me dormí por todo un mes.

Wolf: ¿En serio?

Ryuko Matoi: Creo que debí dormir más porque me levanté de mal humor... Aunque estoy feliz de que despertaras antes.

Wolf: No... No recuerdo que sucedió luego de eso.

Ryuko Matoi: Pues... Perdiste la conciencia. Cuando Zirzechs cayó, Durandal se conectó a la Red Hefesto para sacarnos de ahí. Aparecimos a las afueras del Acorazado donde los Acechadores de Keith nos trajeron aquí tan rápido como pudieron.

Wolf: Entonces Zirzechs...

Ryuko Matoi: Sí. Lo hiciste. De nuevo.

Wolf: ¿Y Durandal?

Ryuko Matoi: Ella y Kai están con los Aedos. No dejan de abrumarlos con preguntas sobre lo que sucedió en el Acorazado.

Wolf: Que todos estén bien es suficiente... Oye, tú...

El Cazarrecompensas acercó su nueva extremidad a la mejilla de Ryuko y bajó hasta su cuello.

Ryuko Matoi: ¿Qué?... Espera...

Los nervios artificiales le permitieron sentir la herida que tenía ella.

Wolf: ¿Estás bien?

Ryuko Matoi: ¿Ah, te refieres a eso? Es... Un rasguño. Nada más.

Ryuko sujetó el brazo de Wolf. Se sentía terriblemente culpable. Por su culpa, Zirzechs pudo haberlo asesinado en ese instante. Pero él la salvó y no era la primera vez. Era como un viejo amigo que había regresado en tiempos de crisis. Es como si el Cazarrecompensas fuera la reencarnación de él.

Edward Blake: Ya los vi.

Ryuko Matoi: ¡¿Eh?! ¡No, no, no, no! Yo sólo le estaba mostrando mi herida.

Edward Blake: He visto estas situaciones muchas veces. A mí no me engañan.

Anton Ivanoff: Guarden silencio. Estamos en un hospital... Parece que estás mejor.

Wolf: Perdón por preocuparte.

Anton Ivanoff: No podíamos dejar que murieras desangrado.

Sasha Evans: Sí... Anton no dudó en llevarte hasta la sala de emergencias.

Anton Ivanoff: Como sea, continúa descansando. Aprovecha que estamos en receso.

Wolf: ¿Receso?

Ryuko Matoi: La Escuadra está en receso hasta que te recuperes.

El Cazarrecompensas volvió a observar su brazo y jugó con los dedos hasta acostumbrarse plenamente. Ninguno de sus compañeros había muerto ¿Cómo puede ser que cosas tan buenas estén pasando? ¿Es porque finalmente el destino le sonrío o porque ellos poseían una voluntad tan fuerte como la de él?

Wolf cerró el puño. Su voluntad seguía tan férrea e inquebrantable. Podía sentir la Luz fluyendo incluso en su prótesis. De algún modo sabía que siempre una sombra más oscura eclipsaría la calma. Y allí estaría él y su Escuadra para devolver el brillo de un mañana lleno de esperanza. Con una mirada, el Cazarrecompensas les hizo saber que ese receso no iba a durar mucho tiempo.


Mástil de Vazdah, El Acorazado, Anillos de Hekate

No quedó nada más que polvos y ecos. La figura se encontraba contemplando el horizonte. Zirzechs había pasado a la historia al igual que todas sus progenies lacayas. Él lo vio todo. La lucha entre la Luz y la Oscuridad. Ambas caras de una misma moneda enfrentándose entre sí y siempre dando el mismo resultado.

La figura vio como el brazo del Cazarrecompensas se reforjó con la Luz para dispararla hacia la Alma Suprema del Rey Corrompido. La figura sabía que tenía razón. En el lugar plagado y siempre en expansión, incluso la Luz debía obedecer la lógica de la Oscuridad. Incluso ellos, el Equipo Headhunter, los mejores y más brillantes del amanecer agonizante, derramaron sangre en honor del Rey Corrompido. El Caballero de Guerra cumplió con su deber; ellos, con el suyo. Zirzechs fue desafiado, sí, pero a la manera del Enjambre, para la que el desafío es veneración. Es poder. Lógica de la Oscuridad. Desempeñaron bien su papel.

La figura observó los restos de un Ogro Corrompido y el estrago dejado por la explosión de un contenedor de Luz Corrupta. Se suponía que no debían tocar la Luz ¿Cómo lograron entrar en los sótanos del Rey? ¿Cómo reconocieron la auténtica naturaleza de esa corriente de aire sumida en la oscuridad? ¿No sabían que el Enjambre persigue la Luz para devorarla con mandíbulas babeantes y resbaladizas gargantas hambrientas? ¿Cómo "descorrompieron" la Luz Corrupta que Zirzechs había reunido para ofrecer en sacrificio a Izhtima, y la incendiaron para quemar la Oscuridad?

Apenas era ya Luz. Pero la tomaron. Y tras tomarla, no se la quedaron. La liberaron... La figura llamó idiotas a los de la Escuadra. Imbéciles. Lamentables despilfarradores. Esto estaba mal ¿Ahora quién será el Primer Navegante, Señor de las Formas, dios sagrado, Rey Corrompido? Ellos no. Podrían haber sido reyes y reinas de las profundidades. Pero derrocaron a Zirzechs sin reemplazarlo. Tiene que haber alguno más fuerte. Es la arquitectura de esos espacios.

La figura fue hasta la esquina del Mástil y encontró enterrada la Quebrantadora de Voluntad, la Espada de Zirzechs, enterrada. Al rozar el mango con sus dedos hizo que se quebrara revelando un Fragmento Exótico. Un mineral tan misterioso así como su origen. La figura había aceptado su destino. Y no pensaba en fallar. Así como había aparecido se desvaneció. Invocó las Profundidades y él se arrojó a ellas.


Templo de Leviatán, Mictlan, Sistema Nokrix

Las Profundidades se abrieron. La figura apareció. El calor sucumbió ante el infernal frío que asediaba el único planeta del recóndito sistema que iluminaba Nox, una enana blanca. Las puertas a una abandonada edificación del Enjambre se alzaban a su vista. Una progenie condenada por rebelión.

La figura abrió su camino hasta el interior. La cámara más helada donde la Luz y la Oscuridad no tienen cabida para ante el inusual ser que desafío a Zirzechs hace ya siglos. A medida que avanzaba, la figura notaba las miradas de los Acólitos y Lacayos recién despertados de su letargo. La figura se identificó como amigo, al igual que esa vez en el Reino de Abaddón cuando conoció a Murmur.

Entonces llegó. Adornos helados sujetaban un Cristal Ascendente. La primera voluntad que no se doblegó a Zirzechs. La figura mostró el Fragmento Exótico y el Alma del Cristal Ascendente tembló. Resonaban en frecuencias contrarias como si la entidad buscara repeler lo que sostenía la figura.

Los Lacayos y Acólitos reaccionaron violentamente a lo que quedó de Zirzechs y buscaron devorar a la figura. Entonces un rugido resonó por el templo y calmó a su progenie. El Cristal Ascendente se elevó provocando que estalactitas gélidas rotaran a su alrededor. Ahora entendía que no era su enemigo.

El Fragmentado: Nada vive que no haya de morir.

Leviatán, Hijo de Gremory: ...La Palabra de Vazdah.

El Fragmentado: Morir me ha redefinido.

La figura enterró el Fragmento Exótico en el Cristal Ascendente y lo rompió. Una poderosa ventisca llenó de nieve el interior de la fortaleza. Un Eco surgió de los restos gélidos y plantó cara al Fragmentado.

Leviatán, Hijo de Gremory: Aún es muy pronto.

El Fragmentado: Pero tampoco tenemos mucho tiempo.

Leviatán, Hijo de Gremory: El Último de los Primeros espera en la cuna de mis antepasados. Donde el Enjambre no era Enjambre. Donde los Nigromantes no eran Nigromantes.

El Fragmentado: Y su alma está atada al Reino Ascendente. Donde sólo el Rey tiene acceso a él. Hasta que alguien reclame el trono, debemos prepararnos para su resurrección.


C O N T I N U A R Á