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Portada Regreso de Wolf

El Regreso de Wolf

26 de Agosto del 2577

Órbita del Planeta-X, Sistema Fen

Los Metroid. Numerosos incidentes en el pasado pusieron en evidencia el alto poder destructivo de esas formas de vida sembrando el miedo en todos los sistemas planetarios cercanos. Con la esperanza de asegurar la paz en la galaxia, la UNSC ordenó su exterminación. Y Wolf, quién era el mejor candidato para ese trabajo, se encontraba una vez más contra la amenaza de esas criaturas y, mientras se acercaba al Planeta-X, se preguntaba qué clase de horrores le esperaban en las profundidades de su mundo de origen.

El Planeta-X era un exótico planeta ausente en la mayoría de las cartas galácticas. La primera expedición reveló la existencia de ruinas Forerunner pero, debido a la posible amenaza de los Metroid, la UNSC declaró el Planeta-X inseguro para posteriores expediciones. Sin embargo, luego de un bombardeo orbital, se pensó que la especie finalmente había sido extinguida permitiendo al equipo científico de la UNSC Kusanagi pudiera realizar una nueva expedición siendo su objetivo principal el inspeccionar la región donde se tuvo contacto por primera vez con la especie y explorar las ruinas antiguas pero, luego de unos días, la comunicación fue cortada y sólo una señal de socorro logró llegar a la UNSC Voyager.


ZA-388, Superficie del Planeta-X

No había pasado mucho tiempo desde que Wolf completó su misión en el Mundo Escudo Eclipson cuando fue llamado por el alto mando de la UNSC para darle la misión de finalizar la exterminación de los Metroid antes de que el Covenant Tormenta pudiera volver a capturarlos.

Bajó de su nave para pisar la superficie rocosa del planeta para después pensar en sus objetivos:

  • Exterminar a todos los organismos Metroid restantes del Planeta-X.
  • Prestar asistencia al equipo de investigación y al Equipo Lambda.

Aquel equipo de rescate estaba conformado por soldados ODST fuertemente armados con la misión de localizar y extraer cualquier personal superviviente del equipo de investigación reportando el hallazgo de un sensor de energía especializado que confirmaba la presencia de una última colonia Metroid que había sobrevivido en el subsuelo del Planeta-X. Los datos fueron enviados a la sede para ser analizado mientras que Lambda prosiguió con su búsqueda perdiéndose el contacto con ellos al poco tiempo.

Los datos obtenidos revelaron el número aproximado de Metroid restantes en el planeta y con ellos se creó un dispositivo de escaneo para la armadura de Wolf el cual le permitía detectar las lecturas de energía cercanas únicas de la especie.

El Cazarrecompensas intentó contactar con cualquiera de los dos equipos pero no recibía nada más que estática. Siguiendo el modulo, caminó hasta un hueco que lo llevó a uno de los cientos de pasillos que conectaban las cuevas siendo el hogar de un ecosistema que aún no se había estudiado completamente. El avanzar por la oscuridad de las cuevas le recordaba su breve encuentro con los Metroid en el Mundo Escudo Eclipson. Aquellas criaturas eran la especie dominante en el Planeta-X para cualquier forma de energía que se encuentra en los organismos naturales o sintéticos, teniendo preferencia por aquellos que poseen algo llamado "Energía Vital", dejándolos como cáscaras vacías después de alimentarse de ellos. Eran altamente resistentes a las armas convencionales y poseen gran capacidad de adaptación en ambientes exteriores. Se estima que si un pequeño grupo de Metroid anduviera suelto en un planeta poblado llevaría a la extinción de las formas de vida actuales. Han llamado mucho la atención que incluso el Covenant Tormenta intentó usarlos como armas biológicas.

Mientras seguía descendiendo el Cazarrecompensas, se topó en varias ocasiones con criaturas nativas que compartían los rasgos de un carnívoro seguramente debido al duro ambiente del Planeta-X que quizá los había forado a evolucionar de esa manera perpetuando un ciclo de violencia.


El Subsuelo, Planeta-X

Al llegar muy profundo se encontró con terreno frágil que desintegró con Rayos de Plasma para poder seguir avanzando sintiendo al mismo tiempo un considerable aumento de temperatura justificado por la presencia de un mar de magma derretido que le impedía bajar más.

Sin embargo, el módulo de escaneo detectó en esa región la presencia de un individuo Metroid detrás de lo que parecía ser una puerta de arquitectura muy familiar para Wolf.

Al acercarse, la puerta se abrió automáticamente dándole paso a una cueva donde se encontraba un Metroid tumbado en el suelo. Wolf se acercó unos cuantos metros para detenerse en seco cuando la criatura se elevó en el aire al mismo tiempo que algo brotaba dentro de él liberando un bicho bastante extraño que sostenía un núcleo rojizo envuelto en una membrana verdosa.

La criatura, que contaba con unos brillantes ojos azules, miró al Cazarrecompensas para embestirlo demostrando que poseía una gran fuerza. Wolf contraatacó con su Rayo de Hielo el cual parecía ser completamente inútil contra la coraza del bicho siendo obligado a usar Misiles que reventaron el núcleo de su objetivo finalizando con su muerte.

Wolf observó los restos del "Metroid Alfa" razonando que aquellas criaturas que había eliminado con anterioridad en el Mundo Escudo Eclipson, y que ya de por sí eran una seria amenaza, solo se trataban de versiones jóvenes de los Metroid.

La caverna tembló unos momentos y Wolf volvió a la zona donde se encontraba el magma derretido para ver cómo esta era drenada por los orificios hechos por el terremoto, el cual, le permitían seguir descendiendo.

Wolf pensó que el sistema de cuevas en el que se encontraba debía estar entre dos placas tectónicas por lo que el terremoto causó una modificación. Él desconocía la causa de ese terremoto y tampoco sabía o fue informado de inestabilidad dentro de esa región.

El módulo de escaneo ya no marcaba más Metroid en la zona significando que el resto debía encontrarse en los niveles inferiores así que, sin más, siguió caminando mientras eliminaba a las alimañas que lo atacaban hasta llegar a un callejón sin salida en donde el módulo había detectado la presencia de cuatro Metroid.

De un golpe abrió un camino oculto que lo condujo por un pasillo donde, poco a poco, el suelo rocoso era sustituido por uno metálico de coloración grisácea iluminada por tenues luces azules. Unos cuantos metros después se encontró frente a una puerta Forerunner que lo llevó a una zona que parecía una especie de templo o santuario.

Trabajo Interno

Templo de Hierro, Planeta-X

El Templo se ubicaba en la base de una montaña hueca. Había varias estatuas de piedra de sólido diseño que daban fe de que la estructura era usada anteriormente con fines religiosos. Parecía que había resistido la prueba del tiempo, mostrando en su construcción el conocimiento y experiencia de los Forerunner provenientes seguramente de un grupo de Constructores desconocidos.

Wolf revisó su escáner que detectó la presencia de unidades autómatas fijas colocadas en puntos estratégicos cumpliendo con el objetivo por el que fueron creados.

El Cazarrecompensas exploró la región en busca de más objetivos encontrando dentro de las ruinas una membrana que significaba que un Alfa se encontraba cerca. Luego de unos minutos, se topó con el Metroid alimentándose de una extraña planta que inundaba gran parte del lugar. Wolf exterminó al Alfa para después enfocarse en encontrar al resto.

Cada cuarto abandonado del Templo de Hierro fue inspeccionado por Wolf logrando hallar y eliminar a los Metroid restantes de esa región por lo que retrocedió hasta la entrada donde un Knight Prometeo montaba guardia.

Wolf pensó que el Prometeo no reaccionaría de manera hostil hacia él siendo todo lo contrario. La máquina rugió revelando un espectral cráneo rojizo. Así que para neutralizarlo tuvo que dañar los puntos débiles que se encontraban en su espalda con el fin de romper su coraza y, de un tiro sobrecargado de Plasma, destruir el núcleo principal del Knight ocasionando que se fragmentara en miles de pedazos rojizos que los Forerunner llamaban Durance.

Al examinar los restos del Knight, Wolf razonó que la actitud del Prometeo se debía a que había sido configurado para detectar criaturas extranjeras. Los terremotos también debieron influir al dañar su configuración ya que el Knight no pudo reconocer el ADN Forerunner del Cazarrecompensas.


El Subsuelo, Planeta-X

Al salir del Templo de Hierro, un terremoto volvió a sacudir las cavernas provocando la filtración del magma a niveles inferiores. Fue en ese momento que una señal fue interceptada por la radio.

??? (Radio): (Transmisión inentendible).

Wolf revisó la fuente de la señal confirmando que se trataba del Equipo Lambda. Cuando iba a responder la señal se cortó abruptamente pero ahora ya tenía la certeza de que al menos seguían con vida.

El nivel del magma había llegado hasta otro obstáculo donde el módulo había detectado la presencia de siete formas de vida Metroid en esa región. Wolf siguió un estrecho pasillo hasta llegar a una cueva que no parecía ser natural, otra construcción Forerunner.

Al bajar unos pocos niveles, el Cazarrecompensas fue sorprendido por un Metroid Alfa, que había salido de un montón de piedras. La criatura tomó ventaja al sorprender a Wolf quién respondió con unos cuantos Misiles que reventaron el núcleo del Alfa. Sin más enemigos en esa sección, avanzó hasta llegar a otra región.


Estación Hidroeléctrica, Planeta-X

Si bien se encontraba en una instalación Forerunner, esta no tenía nada que ver con el Templo de Hierro. El lugar donde se encontraba era una masiva instalación donde había varios filtros y bombas de agua que estaban conectadas por enormes tuberías las cuales desaparecían en rocas circundantes, presumiblemente para abastecer al Templo de Hierro. Aunque estaba abandonado, la mayor parte seguía siendo funcional. El módulo de escaneo detectó actividad autómata dentro del complejo.

Wolf, en su camino, fue eliminando a varios Metroid Alfa con los Súper Misiles para ahorrar tiempo. Después revisó en el fondo del mar encontrando un filtro que destruiría para poder seguir avanzando en su búsqueda pero la fuerza de succión fue tal que llevó al Cazarrecompensas a una cueva repleta del mismo tipo de planta del que se estaban alimentando los Metroid.

Siguiendo la señal energética que le marcaba el módulo se encontró con el último Metroid de la región. Un Alfa que se mantenía estático flotando en el aire. Cuando estaba a punto de disparar, la criatura reaccionó más rápido al embestirlo cambiando al mismo tiempo y volviéndose más grande y agresivo. Cuando el Cazarrecompensas quería contraatacar era electrocutado por descargas provenientes de los cuernos de su objetivo hasta que tuvo la oportunidad de tomar una de sus recién desarrolladas patas para estrellarlo contra un muro y disparar Misiles en la membrana hasta destruirla.

El Cazarrecompensas analizó los restos de la criatura. Al haber escaneado al primer Metroid Alfa había notado que su forma común original era un poco distinto a los clonados por el Covenant Tormenta, seguramente por efectos secundarios de los rayos usados por los Sangheili, quizá por ello no pudieron realizar su metamorfosis.

Metroid Gamma, nombre que le dio a la segunda forma, era capaz de concentrar la energía obtenida en su forma común para liberar a través de sus nervios similares a cuernos de manera similar a descargas eléctricas. La membrana, por otro lado, parecía igual de vulnerable pero eso era compensado por el exoesqueleto que lo recubre. También desarrollan patas que alcanzan un tamaño bastante grande aunque le son inútiles para caminar aunque tal vez podría usarlas para sujetar a sus objetivos y, quizás, drenar energía.

Las placas tectónicas volvieron a moverse indicando que el magma debió haberse filtrado nuevamente así que Wolf dio marcha atrás hasta volver y notar que ahora el módulo marcaba diez patrones energéticos de individuos Metroid en la región este. El Cazarrecompensas bajó hasta toparse con un complejo abandonado donde reposaban varios montones de arena pertenecientes a minerales molidos estando en uno de ellos un Metroid Gamma el cual Wolf destruiría al poco tiempo pero, al estar en terreno inestable, cayó aunque afortunadamente la caída no fue tan alta. Inmediatamente se puso de pie notando que estaba en lo que parecía ser una fábrica aun operativa.

Wolf siguió avanzando por el camino lleno de Metroid Alfa y se detuvo hasta una especie de generador que usaba energía térmica. El mecanismo estaba protegido por un Metroid en su fase Gamma con el que luchó para posteriormente ser atacado por otro. La bestia, a pesar de su ferocidad, corrió con la misma suerte que la otra criatura.


El Subsuelo, Planeta-X

Estando de regreso al lugar por el que había llegado, Wolf notó que había un muro destructible en el cual se desarrollaba un camino que daba hacia una región similar a una jungla siendo un ambiente creado por los mismos Metroid. La zona era impresionante y cada cuarto al que entraba el Cazarrecompensas era testigo de una lucha entre él y alguna forma Metroid.

Al buscar al último Metroid de esa región se encontró con un Gamma un poco más robusto y violento que los que había exterminado con anterioridad. La criatura podía esquivar fácilmente sus proyectiles y sus descargas eléctricas desgastaban sus escudos de energía mucho más rápido. Sin embargo, el Cazarrecompensas se las arregló para desorientar al Metroid con la ayuda de Bombas para luego acabar con él con la potencia de los Súper Misiles.

Wolf, salió de aquella cueva, extrañado de que esta vez no había bajado el nivel de la lava. En ese momento recibió una transmisión proveniente de un miembro del Equipo Lambda.

UNSC Kusanagi

El Subsuelo, Planeta-X

Siguiendo la señal llegó a un bloqueo improvisado con piedras. Adentro se encontraba un pequeño puesto de investigación de la Oficina de Inteligencia Naval con todo el personal sin vida desperdigados en el suelo. El Cazarrecompensas revisó los cuerpos para comprobar si algunos de ellos seguían con vida pero fue inútil. Todos ellos habían sido víctimas de los Metroid. Sin embargo, todavía quedaban los miembros del Equipo Lambda.

Wolf revisó la caverna y los monitores en busca de información. Sobre la caverna se dio cuenta de que había una abertura. Seguramente los científicos la habían usado para acceder hasta ese nivel del subsuelo del Planeta-X. Volvió a recibir una transmisión.

??? (Radio): (Interferencia) Los… troids… aca… no… teremos…

Antes de poder contestar la señal se cortó nuevamente. Si esa abertura era el camino que usaron los científicos para descender significa que la nave que usaron para llegar aquí debía encontrarse sobre él en estos momentos. Si tenía suerte, podía usar el transmisor de la nave de la Oficina de Inteligencia Naval para rastrear al Equipo Lambda rápidamente.

Wolf buscó la consola para hacer que el ascensor descendiera a su nivel. Un par de Metroid lo sorprendieron cuando la plataforma bajó aunque no fue complicado exterminarlos. El Cazarrecompensas se posó sobre el elevador y este lo llevó hasta la superficie.

Ahora se encontraba en un valle apenas iluminado por el atardecer. Frente a él, una Nave Clase-Shirow, se alzaba. El Cazarrecompensas uso el escáner para comprobar que no hubiera Metroid cerca. Su preocupación desapareció cuando no se detectó nada cercano pero aun así camino con pie de plomo hacia el desolado transporte.


UNSC Kusanagi, Planeta-X

Las Naves Clase-Shirow eran de uso exclusivo del personal de la Oficina de Inteligencia Naval. Empleadas casi como pequeños laboratorios espaciales. El diseño de sus interiores era simple pero no tanto para Wolf. Las Shirow fueron manufacturadas casi al mismo tiempo que él salió de la UNSC. De cualquier modo no le costó trabajo encontrar un elevador que lo llevó hasta el puente.

Parecía que nadie había estado ahí desde hace varios días. El Cazarrecompensas no tuvo suerte con el transmisor haciendo su camino de vuelta a la superficie en vano. O al menos eso pensó cuando uno de los planos holográficos mostraba una señal de vida en uno de los laboratorios. Pensando que se trataba de algún sobreviviente, Wolf fue hacia esa dirección.

Luego de avanzar por varios pasillos oscuros finalmente dio con el laboratorio. Dentro encontró cuatro capsulas de estasis con especímenes dentro. El Cazarrecompensas examinó cada una de ellas desconociendo la clase de criaturas que se encontraba contenida hasta que encontró una de las notas de los científicos aclarando que se trataba de una de las muestras de la extraña flora del planeta. La misma con la que se había topado con anterioridad en el subsuelo. Avanzando por las capsulas, vio que la última se encontraba rota.

Cuando estaba por revisarla más de cerca, una extraña criatura bípeda saltó por encima de él. Cayendo del otro lado, estiró uno de sus látigos que tenía por brazos impidiendo que Wolf pudiera usar su Cañón de Energía. La fuerza de la criatura era tal que el Cazarrecompensas tuvo que usar sus dos brazos para levantarlo y azotarlo contra el suelo. Aquella cosa se sujetó antes de estamparse para pegar otro brinco, quedando a espaldas de Wolf, para ahora sujetar su cabeza de manera que buscaba romper el cuello de Wolf.

Disparando Rayos de Hielo pudo solidificar los látigos para romperlos dejando indefenso al enemigo. Pero cuando quería acabar con ella haciendo uso de su arsenal, no pudo igualar la agilidad con la que se movía. Sin más opción, activó una Bomba de Energía que finalmente lo desintegraría por completo.

El silencio regresó a las instalaciones de la nave. Aparentemente, esa era la única cosa que había sobrevivido en el interior de la nave. El hecho de que los científicos de la Oficina de Inteligencia Naval estuvieran estudiando la vegetación del planeta significaba que tenían alguna relación con los Metroid, lo que los llevó a recrear de alguna manera a esa abominación.

Al comprobar los otros tanques se dio cuenta de que fueron igualmente destruidos en la explosión junto con los especímenes que contenían. Concluyendo que efectivamente fue en vano el hecho de subir hasta ese lugar, regresó hacia donde estaba el campamento científico.


Instalación Minera, Planeta-X

Mientras más profundizaba en esa caverna más se daba cuenta de que definitivamente no era una formación natural. En lo profundo se encontraban varias máquinas perforadoras junto con vetas enormes de cristales verdosos, distintos a la Afloraltita que crecía en Andrómeda.

Inspeccionando de cerca concluyó que se trataban de formaciones sólidas de pólvora y que eran completamente naturales. Seguramente usados para algún beneficio de los Forerunner.

Su camino se vio bloqueado, pero gracias a una perforadora aún activa se pudo abrir camino matando a unos cuantos Metroid en el camino. Descendiendo más llegó a un nuevo nivel que contenía sistemas de seguridad operativos. Así que tuvo que sortear varias de las trampas para caer a un gran agujero donde el calor aumentó considerablemente aunque no era por la lava exactamente. Wolf avanzó más por los estrechos pasillos hasta adentrarse en otra gran cueva que albergaba una colosal torre.

La Torre

Torre de Control, Planeta-X

El escáner detectaría rápidamente las señales de al menos seis Metroid en los alrededores de aquella torre. Siguiendo el camino más cercano a uno de ellos encontró a un Gamma posado en el suelo, como si estuviera durmiendo. Algo que llamaría igualmente su atención sería aquella vegetación, que era la misma que el personal del UNSC Kusanagi estudió, se encontraba solidificada y marchita. Wolf no le tomó más atención a eso y se acercó con cuidado a la criatura la cual cambió su coloración a una grisácea rompiéndose posteriormente. De su interior surgiría un monstruo bípedo que conservaba aquella membrana característica de los Metroid en su abdomen pero lo que ahora llamaba la atención era que aquella cosa poseía una cabeza conectada al cuerpo mediante un cuello.

El Metroid rugió con sus fauces que mostraban unos afilados colmillos y se abalanzó contra el Cazarrecompensas. Él pudo esquivarlo afortunadamente para contemplar como el monstruo reptaba por la superficie de la caverna para escupir ácido que dañó sus escudos de energía. Wolf tuvo que hacer que la criatura cayera al suelo al sujetar su cola con fuerza. Una vez en tierra, él vaciaría varias rondas de misiles hasta que el Metroid reaccionó para intentar morderlo. Con su fuerza, Wolf pudo asestar un golpe a la mandíbula inferior del monstruo para desorientarlo en el aire. Allí tomó la oportunidad de sujetar la cola del Metroid para azotarlo una vez más contra el piso. Gastaría unos cuantos misiles para debilitarlo. A pesar de que la criatura se recuperaría nuevamente, el Cazarrecompensas disparó un Súper Misil que finalmente lo destruiría.

Estudiando de cerca al posteriormente conocido como Metroid Zeta concluyó que después de una transformación sustancial de su cuerpo, el poder y defensas de la especie mejoran en gran medida. Ahora son incapaces de volar pero lo compensan ahora con una gran agilidad y la habilidad de adherirse a superficies sólidas. También son capaces de rociar una sustancia altamente corrosiva. Esto podía significar entonces que las formas anteriores son similares a una fase de pupa. Al descartar el exoesqueleto de la forma Gamma, este podría ser el inicio de su vida adulta. El Cazarrecompensas reflexionó entonces que los Metroid que había eliminado en Eclipson no eran más que crías que se alimentaban de lo primero que encontraban. Ya en esa etapa, los Metroid ya son un riesgo que el Covenant Tormenta planeó usar como armas biológicas. De ser así entonces ¿Qué peligro supondrá una versión completamente madura?

De vuelta a los alrededores de la torre, él intentó acceder al interior de esta sólo para darse cuenta de que no tenía energía. Sin más opción tuvo que escalar hasta hallar una abertura que lo condujo a otro enfrentamiento con un Metroid Zeta. Al eliminarlo salió de la torre para explorar el resto de los alrededores de aquella caverna para eliminar a los Metroid restantes de paso. Sin embargo, el nivel del magma había descendido muy poco en esa oportunidad pero lo suficiente como para descubrir un camino secreto que llevaba a un elevador. Wolf se colocó sobre él para descender a los pisos inferiores de la torre llegando a una especie de planta de energía.


Planta de Energía, Planeta-X

Se trataba realmente de una planta geotérmica que daba la energía suficiente para hacer funcionar el resto de instalaciones en el complejo de cuevas. El agua de la estación hidráulica se inyectaba en ese sistema mediante tuberías aisladas. Las turbinas usaban el calor del medio ambiente local, siendo extremadamente eficiente con un mínimo de pérdida de agua. La enorme cantidad de energía producida se almacena en matrices aislados de células de energía. En una de ellas se podía ver cómo había perdido integridad estructural, y cualquier cambio de temperatura podría sobrecargarla. Si el Cazarrecompensas destruía ese lugar todos los accesos se abrirían y eso quizá permitiría escapar al Equipo Lambda o facilitarles el camino de vuelta.

Estando en la sala de control, Wolf colocó una Bomba de Energía que dañó la estructura de la matriz provocando un efecto demasiado negativo. Una secuencia de autodestrucción inició dejándolo poco tiempo al Cazarrecompensas de salir a una distancia segura. En el trayecto se preguntó cuántas veces él ha estado implicado en una autodestrucción. La salida no fue fácil. Utilizando explosivos, Wolf se hizo su propio camino hasta toparse con un Knight Prometeo, que era el protector de ese lugar. La máquina, armada con un Cañón de Incineración, intentó cortarle el paso pero sus esfuerzos fueron en vano al no dejarle opción al Cazarrecompensas de destruir su núcleo mental alojado en su espalda.

Wolf siguió avanzando hasta encontrar un elevador completamente dañado por lo que tuvo que expandir su camino hasta llegar a unas pesadas puertas automáticas que tardaban varios segundos en abrirse completamente. Apenas la primera se abrió cuando la explosión finalmente alcanzó a Wolf empujándolo hacia el exterior. De no haber sido por los tanques de energía no podría haberla contado.


El Subsuelo, Planeta-X

Gastando muchas Bombas pudo salir de ese lugar hasta llegar de vuelta al subsuelo. Pensó en retornar devuelta a las instalaciones de la torre pero seguramente la explosión había sido lo completamente grande como para haberla hundido además ya se había encargado de los Metroid que habitaban esa sección.

Como esperaba, el nivel del magma descendió permitiéndole bajar hasta llegar a un pozo freático de agua. El escáner se volvió loco una vez dentro de ese lugar ya que marcaba la señal de ocho especímenes Metroid habitándola. Profundizando un poco más llegaría a una nueva instalación Forerunner.

Crisis Energética

Centro de Distribución, Planeta-X

Al pasar por los pasillos inundados se encontró en el interior del complejo que estaba lleno de vegetación acuática. Era tanta que varias plantas cubrían los muros y puertas por igual. También la habitaban algunas Centinelas que, al no tener un objetivo en concreto, solamente se quedaban levitando como si esperaran a que algo sucediera.

Wolf pasó por más pasillos entrando a una amplia sala de control que tenía en el centro una consola similar a la que había encontrado en la torre. Analizó sus componentes determinando que el lugar donde se hallaba era un centro de distribución de energía que proporciona energía de respaldo al interior de la instalación. Los excesos energéticos eran almacenados en cápsulas esféricas que se distribuían por los intricados pasajes del sistema de cuevas a través de tubos. Esas cápsulas estaban al máximo de su capacidad y si eran expuestas a cualquier daño podían liberar un fuerte PEM.

Con la planta de energía destruida, el Cazarrecompensas reactivó las funciones de la instalación. Varios Constructores se elevaron cargando cápsulas para poder distribuirlas a cada sector del planeta. Seguramente eso le permitiría seguir descendiendo para continuar con su misión. Pensando en su misión principal, se topó con unos cuantos Metroid. Al eliminarlos continuó explorando el lugar. La arquitectura de los Forerunner realmente le parecía fascinante a diferencia del usado en el Mundo Escudo Eclipson. Todo se veía futurista y antiguo al mismo tiempo.

En cada habitación a la que accedía se encontraba con más elementos que lo fascinaban o con algunos Metroid que intentaban emboscarlo, como si ya reconocieran que su presencia en su nido ya era un enorme riesgo. Aunque no parecía ser solo por él. Varias Centinelas hacían su aparición para contener a las criaturas pero no podían hacer nada ante el hambre implacable del enemigo.

Más adelante se sintieron temblores similares a los que indicaban que el nivel de la lava había descendido. Pero su sorpresa fue al ver como una especie de anguila gigante atacaba a las pequeñas máquinas al reventarlas con sus afilados y grandes colmillos. En un principio, Wolf pensó que esa criatura era el origen de los temblores pero lo descartó tan rápido como recordó que se encontraba en medio de dos placas tectónicas.

La anguila terminó siendo consumida por un par de Metroid Gamma. El Cazarrecompensas forzaría su entrada en aquel lugar para eliminar a las criaturas que no se quedaron atrás al usar sus habilidades en su propio beneficio. Los Gamma usaron su corriente eléctrica para dañar los escudos de Wolf quién resolvió la situación al sujetar a los monstruos, sacarlos del agua para eliminarlos en el aire. Según el escáner esos eran los últimos y, como era de esperarse, un temblor sacudió las instalaciones. El camino se había abierto de nuevo.


El Subsuelo, Planeta-X

De regreso al nexo de las cuevas. El nivel del magma derretido había descendido varios kilómetros en esa ocasión. El calor ya era bastante pesado y sofocante, incluso para la resistencia que le daba su armadura, pero en el fondo se sentía igualmente una brisa. Lo más probable era que ya estaba en el final del trayecto.

Estando unos cuantos metros de pisar el fondo de esa caverna, una vez más, recibió una señal de radio proveniente del Equipo Lambda.

Jason Owens (Radio): ¡Mayday! ¡Mayday! ¡Mayday! ¡Equipo Lambda a las fuerzas de la UNSC!

Wolf: ¿Equipo Lambda? ¡¿Situación?!

Jason Owens (Radio): ¡Estamos rodeados! ¡El personal científico fue masacrado! ¡Solicito ayuda inmediata! (Corte abrupto).

Con la señal proveniente cerca de donde estaba, Wolf corrió lo más rápido que pudo. Gracias a su Aceleración podía romper las estructuras frágiles. El daño que le provocaban algunas estructuras no le importaba. No podía permitir que aquel hombre y su equipo cayeran.

El Nido

El Subsuelo, Planeta-X

La señal del Equipo Lambda llevó al Cazarrecompensas por un camino que dejaba visualizar un volcán subterráneo que era la fuente del magma derretido. De la misma manera, el lugar se encontraba lleno de especies agresivas que ya se habían adaptado al hostil ecosistema de esa región.

Como esperaba con antelación, un grupo de Metroid Alfa intentó frenarlo pero no pudieron hacer nada contra una Bomba de Energía que los desintegró por completo. La misma explosión hizo que el lugar temblara revelando un camino secreto. Al seguir por ahí, Wolf se encontró finalmente con el Equipo Lambda combatiendo contra un Metroid Zeta que tenía un tamaño bastante considerable comparándolos a los que se había enfrentado antes.

En un momento de suspenso, el Zeta se quedó completamente quieto. Wolf todavía se encontraba lejos y los soldados de choque seguían atacando a la bestia, inundados de miedo e incapaces de reaccionar a los gritos del Cazarrecompensas. Las torpes acciones de los soldados finalmente cesaron al quedarse fríos del miedo. El Zeta creció exageradamente en un momento a una versión mucho más intimidante del que ya era. Con sus poderosas garras hizo pedazos a todo el Equipo Lambda.

Wolf atacó al monstruo con todo su arsenal. Sin embargo, esto era completamente inútil contra esa cosa que tenía una especie de membrana extra protegiendo su núcleo. El Metroid reaccionó con enfado al escupir una especie de rayo energético de sus fauces, proveniente seguramente de la energía vital que había obtenido a lo largo de su vida. Para ese momento en la etapa final de su evolución, el Metroid ya era una máquina de matar. Cada extremidad de su cuerpo era un arma mortal. La situación se volvió complicada para Wolf al no encontrar ningún punto débil en el monstruo más que sus mismas fauces hasta que, en un tiro de suerte, logró destruir la capa extra del núcleo. El Cazarrecompensas no desaprovechó la oportunidad así que vació todos sus Súper Misiles en el abdomen del Metroid. Pero no fue suficiente ya que la criatura generó otra membrana alrededor de su núcleo para seguir atacando. Esta vez golpeó el suelo con su cola para hacer que varias rocas cayeran al suelo.

Sin poder hacer algo más, él tuvo que esquivar las rocas para ver cómo estas aplastaban los cuerpos sin vida de algunos miembros del Equipo Lambda. Decidido a acabar con el monstruo, Wolf disparó tiros sobrecargados del Rayo de Plasma que fueron efectivos contra la membrana destruyéndola al instante. Con eso, el Cazarrecompensas pudo seguir atacando al monstruo repitiendo esa estrategia que finalmente acabaría con él.

El Equipo Lambda y el personal científico del UNSC Kusanagi habían caído en combate. Los soldados de choque fueron masacrados por lo que era el depredador alfa del Planeta-X: el Metroid Omega. Un solo choque de sus garras es capaz de pulverizar los huesos y músculos de un ser humano ordinario. Su gran tamaño no le supone ningún problema ya que su agilidad le permite desplazarse sin dificultad en su hábitat. Su punto débil parece haber desarrollado una membrana extra similar al de los Metroid comunes por lo que son susceptibles al frío.

El escáner marcaba que las últimas señales Metroid se encontraban varios metros por debajo. Antes de marcharse, él hubiera querido hacer algo para honrar a los soldados caídos pero los cuerpos estaban tan destrozados que ya ni siquiera era posible identificarlos así que se limitó a presentar sus respetos con su silencio.

Encontrándose ahora fuera de aquel lugar, descendió por un camino donde la temperatura se estabilizaba cada vez más. El terreno poco a poco iba tomando otro aspecto. Cada paso que daba era como si estuviera cayendo en una telaraña.


El Nido, Planeta-X

Lo que parecía una extraña vegetación que cubría hasta el último rincón de la caverna se trataba en realidad de unas masas gruesas similares a globos compuestos principalmente de hidratos de carbono cristalizado. Algunas de las masas estaban en constante movimiento por el flujo de aire provocado por el más ligero movimiento de las criaturas que habitaban ese lugar.

Esperando encontrar cualquier tipo de criatura ajena a la señal de los Metroid, él terminó por darse cuenta de que en varias de las burbujas estaban almacenadas varias criaturas secas con la misma herida. No había duda, finalmente había llegado al nido.

El escáner marcó las últimas señales provenientes de tres Metroid dispersados por tres grandes cámaras. Wolf entró a la más cercana y, mientras iba adentrándose en ella, el rugido de un Omega retumbó los alrededores del lugar. La bestia surgió las burbujas rugiendo una vez más al mismo tiempo que generaba la membrana extra alrededor de su núcleo para posteriormente atacar con su proyección de energía. El Cazarrecompensas pudo esquivar el ataque para contraatacar con el Rayo de Hielo, sin embargo, las descargas dadas no fueron suficientes para detener al Metroid que atacaba con tacleadas buscando aplastarlo. Una vez más Wolf lograría esquivarlo pero solamente para ser golpeado por las rocas del techo que desprendieron los movimientos bruscos de ambos.

Los impactos del Rayo de Hielo finalmente destruyeron la capa del núcleo y Wolf pudo vaciar varios Misiles dañando a la bestia. El Omega rugió sólo para abrir sus fauces e intentar tragarse al Cazarrecompensas pero, gracias a sus reflejos, pudo usar su Cañón de Energía para asestar un fuerte golpe que noquearía a la criatura cayendo de espaldas contra el suelo y dejando su núcleo expuesto. El Cazarrecompensas saltaría sobre el Omega para disparar, teniendo cuidado de uno de los zarpazos, logrando deshacer su abdomen.

Buscando al segundo, lo encontró en una cámara alimentándose de aquella extraña planta endurecida que los científicos estaban estudiando. El Omega pudo detectar a Wolf detrás de él para entablar un combate en el que el Cazarrecompensas intentó repetir el mismo patrón de ataque que con el Metroid anterior pero cuando había logrado hacer que la bestia cayera sobre su espalda no pudo prever que esta regeneraría la membrana extra. De esa forma, el Omega dio un golpe que acabó con los escudos de energía. El Metroid se acercaba rápidamente ignorando los disparos que Wolf le arrojaba no quedándole más opción que arrojar una Bomba de Energía que destruiría completamente la capa extra. Sin perder tiempo, Wolf vació una vez más sus Misiles contra el pecho del Omega hasta acabar con su vida.

Desconociendo del todo las características de la segunda membrana de los Omega, Wolf buscó al último en otra de las cámaras del Nido. Estando enfrentados, el Cazarrecompensas usó otra Bomba de Energía que destruyó la membrana del núcleo del Metroid. Lleno de furia, el Omega intentó hacer pedazos a Wolf con sus fauces sólo para recibir un puñetazo por parte de este para caer con fuerza al suelo. El Cazarrecompensas se posaría sobre el monstruo para disparar Súper Misiles hasta destruir por completo al último Metroid.

A los pocos segundos, el lugar comenzó a temblar de nuevo pero ahora las cuevas se derrumbaron abriendo un pasaje que guiaba hacia la superficie. El escáner ya no detectaba más especies Metroid en la zona significando que finalmente había completado su misión.

Bajo el nuevo camino, el ambiente de este comenzó a cambiar drásticamente pero ahora no se trataba del nexo cavernoso que había usado para descender por todo el subsuelo del Planeta-X. El calor era sofocado por la brisa del mar de varios estanques y cascadas de agua. Avanzando por el enigmático lugar subió varios kilómetros estando más o menos al mismo nivel donde se encontraba la torre. Al llegar a un callejón sin salida vio que una puerta, de diseño Forerunner, se iluminó con su presencia. Esta se abrió lentamente dejando salir una gran capa de tierra que la envolvía.


Kenedge, Planeta-X

Una ciudad Forerunner se encontraba en la inmensa caverna. Completamente abandonada. Su diseño parecía incluso más antiguo que Graydale, la ciudad del Mundo Escudo Eclipson. Varias de las edificaciones estaban en ruinas y no había ninguna fuente que la sustentara. Seguramente los Metroid acabaron con gran parte de sus habitantes hace ya varios años.

El Cazarrecompensas dio un paseo por las aterradas calles. Con la esperanza de poder encontrar algo o alguien ahí. Pero no, lo único que se escuchaba era el eco de sus pisadas resonando por la ciudad y el sonido de las cascadas cayendo al gran lago que rodeaba la ciudad.

La situación era algo extraña ya que los Metroid no parecían haber estado en ese lugar ya que la ausencia de la expansión de su nido significaba entonces que Kenedge había sido contenida completamente. Wolf piso uno de los charcos en el cual vio el reflejo de una especie de cuarto de observación. Con su control gravitatorio pegó un súper salto que le permitió alcanzar un balcón. Esta estructura estaba conectada con el observatorio por un puente de luz sólida. La altura vista de allí era tal que se podía observar cada rincón de la ciudad sin problema.

Wolf entró al observatorio donde un holograma de la ciudad se proyectó sobre una mesa. Según los indicadores, se mostraba que aquella región estaba completamente limpia. A sus espaldas se encontraba otra puerta que también se abrió de forma pesada luego de años de abandono. Cuando se abrió por completo, el Cazarrecompensas entró al interior de las instalaciones.

Viejos Amigos

Laboratorios Tallon, Planeta-X

El lugar seguía un diseño que recordaba bastante al de los Laboratorios Tourian en Eclipson pero estos estaban compuestos por tecnología y equipos muy sofisticados y la información que contenían eran de magnitud incalculable. Adornando las paredes se encontraban varias cápsulas vacías que sirvieron para la investigación genética y la manipulación del ADN. No había duda. Fue en ese lugar donde los Metroid fueron creados.

Los ecos de sus pisadas resonaban por los oscuros pasillos apena iluminadas por unas tenues luces. El suspenso lo había invadido por completo en el momento en el que el escáner detectó 11 señales energéticas de Metroid en aquella zona. Esperando enfrentarse a un Omega, no esperó el hecho de que un Metroid común apareciera en la penumbra dispuesto a absorber cada partícula de la energía vital del Cazarrecompensas. La criatura flotó velozmente hacia su dirección apenas pudiendo responder con un golpe, sin embargo, aquella cosa enterró sus colmillos en la protección de su brazo para comenzar a drenar su energía. Desesperado, el Cazarrecompensas atacó con el Rayo de Hielo para luego quitarse a la criatura y así rematarla con un Súper Misil. El contador bajaría entonces a 10.

Sin darle tiempo para recuperarse, otro Metroid apareció del fondo con la misma intención que el anterior. Wolf reaccionaría por muy poco logrando destruir a la criatura en pocos segundos. En eso aparecieron otros dos que morderían al Cazarrecompensas en distintas extremidades no dejándole más opción que usar una Bomba de Energía que finalmente las desintegraría. La explosión ocasionaría que una puerta colapsara dejando pasar a un último Metroid que finalmente moriría por el infernal frío del Rayo de Hielo. El contador entonces detectaría la señal de 6 Metroid restantes.

Wolf pasó por la puerta colapsada llegando hasta un pasillo bastante largo. Se podría decir que era algo nostálgico ya que esa situación le recordó a lo ocurrido en los Laboratorios Tourian pero estos Metroid tenían algo diferente. Eran más agresivos y atacaban en grupo, seguramente se trataba de algo ejercido por su ambiente natural a diferencia de los clonados en Eclipson que eran menos responsivos.

El largo pasillo lo condujo por más cápsulas que se encontraban destruidas. Lo que llamaba la atención de Wolf era que la misma planta que se encontró en varios de los sectores del Planeta-X y en el UNSC Kusanagi. Aparentemente aquella planta también había llamado la atención de los Forerunner pero él desconocía ciertamente el propósito de eso. Se preguntó si tenía que ver con los Metroid...

Pasó por un pequeño cuarto que lo llevó a otro gran pasillo lleno de largas púas afiladas. Lo que parecían ser los últimos Metroid no parecían ser ningún problema, o eso pensó Wolf al ver que la última especie Metroid se encontraba en el fondo de un gran pozo. Algo dentro de él le hizo saber que lo que encontraría ahí debajo no sería nada "bonito". Sin pensarlo más se dejó caer en el pozo que lo cubriría con su completa oscuridad.


Cámara de la Reina, Laboratorios Tallon, Planeta-X

Aquel lugar se encontraba iluminado por unas diminutas fuentes de luz. El piso estaba completamente viscoso y repleto de la misma planta. Al fondo se encontraba una enorme masa que comenzó a moverse al mismo tiempo que unas luces rojas se prendieron en ella. Una colosal bestia cuadrúpeda tomó forma, con brillantes ojos rojos y colmillos afilados, se acercó hacia el Cazarrecompensas. Cuando las luces permitieron ver completo a la criatura, esta soltó un rugido donde mostraba sus incontables colmillos.

Wolf atacó con tiros sobrecargados del Rayo de Hielo pero estos eran incapaces de realizar alguna especie de daño contra la poderosa coraza. Como respuesta aquella cosa estiró su cuello, como si fuera una tortuga, para poder morderlo salvándose por muy poco.

La criatura pegó otro rugido marcando el comienzo de su batalla. Aquella cosa, el único organismo capaz de producir descendencia natural debía ser la reina y madre de todos los Metroid que Wolf había eliminado desde que pisó el planeta. Tomando como ejemplo a las abejas, los Metroid debían funcionar de manera similar a una colmena explicando la mejora en su inteligencia y acciones al momento de acorralarlo en varias ocasiones. El desarrollo de la reina Metroid debía ser único alentando la evolución de un largo cuello y una masiva cabeza para atacar a distancia. La Reina disparó proyecciones de energía de sus fauces quemando gran parte de aquella caverna y reduciendo el espacio de movilidad de Wolf aunque eso le permitió poder atacar al punto débil de ella siendo su mismo hocico. Llegó a un punto en el que se encontraba justo por debajo del cuello del Metroid, que esta casi lo aplasta.

Cuando el Cazarrecompensas esquivó el ataque, fue dañado por las llamas que habían dejado las proyecciones de energía. Los constantes disparos hicieron que la Reina se cansara lo suficiente como para permitir que Wolf pudiera asestar varios tiros de Súper Misiles que lograron hacer sangrar a la bestia.

Llena de furia, la Reina disparó una gran bola de fuego que desintegró el muro que estaba detrás del Cazarrecompensas para proceder a perseguirlo por un pasillo lleno de más equipo de estudio genético Forerunner. Cuando llegaron hasta el fondo, el Metroid incineró el muro para luego exhalar tal cantidad de aire de sus pulmones que Wolf apenas pudo sujetarse para no caer en las llamas. Creyendo que se había librado de aquel ataque vio que la Reina había cambiado su coloración rojiza a una verdosa para exhalar bolsas de aire. Dichas bolsas reaccionarían con el fuego para desencadenar explosiones. Todo eso mientras que la Reina seguiría disparando proyecciones que incinerarían por completo el suelo.

Wolf entonces tuvo que usar el control gravitatorio de su armadura para poder elevarse y sujetarse de los adornos del techo y atacar desde ahí. Sin embargo, la Reina golpeó el suelo con su cuello haciendo que Wolf cayera bruscamente de vuelta al piso donde las llamas dañaron sus escudos de energía.

La Reina se marearía por los diversos ataques y el forzamiento de sus pulmones que fue blanco fácil para los Súper Misiles del Cazarrecompensas que deformarían bastante sus fauces. El Metroid se recuperó para destruir el muro que encerraba el pasillo para perseguir a su enemigo por otro largo pasillo hasta llegar a otro callejón sin salida.

El rostro de la Reina se había deteriorado tanto que era susceptible a casi cualquier tipo de daño pero desafortunadamente sus Súper Misiles se habían agotado y llevaría un tiempo a que se regeneraran por completo así que sólo le quedaban el Rayo de Hielo y los Misiles comunes. La Metroid Reina atacaría de la misma manera que en la cámara anterior sólo que ahora incineraría gran parte de la cueva para luego exhalar todo el aire de sus pulmones. Wolf fue empujado hasta el muro donde las llamas drenaron sus escudos de energía junto con algunos de sus tanques que le proporcionaban la resistencia. El mismo empuje del aire hizo que las bolsas explotaran al reaccionar con el fuego.

Wolf cayó al suelo. Con su Cañón preparado vació sus Misiles hasta provocar que, una vez más, la Reina atacara destruyendo el muro frente a ella. Aquel nuevo camino los llevó hasta las cuevas del subsuelo del planeta donde el Metroid persiguió al Cazarrecompensas hasta el final. Preparada para realizar su ataque final, el Metroid abrió sus fauces para expulsar una gran bola de fuego. Sin armas explosivas y nada que pudiera permitirle infligir un gran daño contra su enemigo, Wolf brincó a los colmillos de la bestia para introducirse por su garganta y llegar hasta sus entrañas. El interior de la Reina drenaba su energía de forma ridícula así que dejó todas las Bombas de Energía que le eran posibles generar. Las bombas explotaron junto con un destello blanco que cegaría al Cazarrecompensas.

Las explosiones en el interior del Metroid habían despedazado a la Reina. Sus restos bañaron toda la cueva. Wolf seguía tendido en el suelo. No sabía cuántos minutos habían pasado hasta que reaccionó. Se puso de pie para luego quitarse los restos de la criatura. Luego revisaría el escáner viendo que el contador marcaba un cero. El mismo número con el que habían bautizado su primera misión de exterminación Metroid. La diferencia era que finalmente la crisis Metroid había terminado.

Wolf caminó todo el trayecto de vuelta hacia la cámara donde inició su pelea con la Reina. Dicho conflicto había hecho que la entrada se colapsara. Viendo que al fondo se encontraba un largo pasillo caminó en esa dirección.

Llegando a lo que parecía ser la salida se topó con un pequeño bulto que se rompió a los pocos segundos dejando salir a una larva Metroid. El marcador del escáner ascendería a uno. El Cazarrecompensas sobrecargó el Rayo de Hielo para apuntar a la criaturita que se mostraba confundida. Wolf esperaba lo pero, sin embargo, el pequeño Metroid no reaccionaría más que un chillido peculiar para luego rotar a su alrededor. El Cazarrecompensas miró a su alrededor viendo como más huevos no pudieron eclosionar al ser aplastados por las rocas desprendidas por la pelea anterior. Frente a él se encontraba el último Metroid.

El Cazarrecompensas disipó la sobrecarga para estirar su mano hacia el Metroid. El pequeño se posaría sobre ella para seguir manifestando ese curioso chillido. Wolf se preguntó si acaso ese "Pequeñín" pensaba que él era su madre. Tomándolo como algo gracioso, él siguió su camino acompañado del Metroid.

En el fondo de la cueva se encontraba aquella planta endurecida. Wolf pensaba en cómo usar un arma para abrirse camino sin dañar al Metroid pero este se alimentó rápidamente de aquella planta abriendo el camino.

Ambos llegaron a las mismas instalaciones llenas de aquella planta de la que el Metroid se alimentó para abrirles el paso. Juntos avanzaron por la penumbra de uno los últimos vestigios del legado Forerunner hasta encontrar un elevador. Wolf y el "Pequeñín" se colocaron sobre ella para ascender hasta la superficie del planeta.


27 de Agosto del 2577

ZA-388, Superficie del Planeta-X

Normalmente se debería apreciar el amanecer en aquel valle donde se encontraba el sector donde habitaba la última colmena Metroid. Pero ese no fue el caso. Como una señal de mal augurio, todo el cielo estaba cubierto de unas densas nubes oscuras que eran señal de que una tormenta se avecinaba. A lo lejos se podía ver como varios tornados arrasaban la superficie del planeta.

Wolf y la cría Metroid avanzaron con cuidado hasta llegar a la zona donde había aterrizado. Él intentaría comunicarse con la UNSC para comunicar la situación pero la misma tormenta no dejaba salir ninguna señal. Con el control remoto, el Cazarrecompensas hizo que su nave se elevara para que se acercara a ellos. El Metroid encontraría curioso aquel artefacto por lo que se acercó igualmente para apreciarlo con más detalle.

Un rayo cayó. El estruendo hizo temblar el valle. Un extraño proyectil había atravesado su nave destruyéndola en ese mismo segundo. De las llamas surgió aquella misma figura temida por todos los soldados de la UNSC e incluso por los del Covenant Tormenta. Ridley expulsó las flamas de su cuerpo con sus alas mostrando como estaba lleno de artefactos electrónicos puestos para acelerar se regeneración.

El Dragón Espacial rugió para expulsar sus llamas con tal de eliminar a Wolf. El Cazarrecompensas, con su armamento recuperado, contraatacó con todo lo que le era posible acertando varios de sus Misiles. Las partes robóticas de Ridley ralentizaban sus movimientos pero esa no era razón para subestimar su inteligencia.

Enemigos jurados desde aquella vez en el Mundo Escudo Eclipson. Desde aquella vez en la Colonia Andrómeda. El destino siempre los reunía para saldar cuentas. Pero parecía que esa vez Ridley tenía otros planes. Luego de atacar varias veces con su cola a manera de arpón, el Dragón Espacial dio marcha atrás para escapar con la cría Metroid que tenía sujetada con fuerza con las garras de su mano izquierda. Wolf corrió con su Aceleración logrando alcanzar la pierna del Wyvern.

Ridley obviamente se daría cuenta y, luego de dar un rugido de fastidio, sacudió al Cazarrecompensas para elevarlo en el aire. Sin embargo, Wolf usaría una vez más la Aceleración para taclear al Dragón Espacial. Estando sobre su abdomen disparó todos los tiros que le eran posibles del Rayo de Plasma provocando quemaduras sobre Ridley forzando a que soltara al Metroid. El Dragón chocaría contra una de las montañas para caer con fuerza sobre el suelo siendo aplastado posteriormente por las rocas que desprendió el impacto anterior.

Wolf tomó al "Pequeñín" en el aire para luego caer hacia el Prowler que el Equipo Lambda había usado para llegar al planeta con anterioridad. Entró con rapidez a la cabina del vehículo y despegó para escapar del planeta. Más rayos cayeron sobre la superficie del planeta. Ridley surgió de entre ellos disparando a los propulsores del Prowler para ralentizarlo. El Cazarrecompensas, como ya es costumbre de sus acciones arriesgadas, dejó el piloto automático para posarse sobre la nave y batallar contra el Dragón Espacial.

Las partes robóticas del Wyvern estaban algo deterioradas por los daños hechos anteriormente así que le era más sencillo a Wolf poder atacar con brutalidad con tiros sobrecargados del Rayo de Plasma. Ridley esquivaría varios de los ataques para destrozar cada vez más el casco del vehículo. Los descuidos de ambos hicieron que el vuelo se volviera más complicado de lo que ya era en una tormenta eléctrica.

Los ataques de Wolf finalmente dañaron las alas prostéticas de Ridley pero él también había dañado los propulsores de la nave. La turbulencia hizo que el Cazarrecompensas cayera de espaldas. Tomando ventaja, Ridley lo sujetó con sus garras contra la nave con el fin de derretirlo con su aliento de fuego. Del mismo casco del Prowler saldría la Cría Metroid. El "Pequeñín" enterraría sus colmillos en Ridley para drenar la mayor cantidad de energía posible, sin embargo, no pudo matarlo. Wolf tomó al "Pequeñín" para volver al interior de la nave y recuperar el control de vuelo.

Ridley no se quedaría atrás. Con sus alas totalmente regeneradas pudo deshacerse de las partes prostéticas. El Cazarrecompensas apenas podía controlar el Prowler pero el piloto automático ya era incapaz de funcionar. Ridley estaba a sus espaldas así que tuvo que arriesgarse con otra idea aún más alocada.

Wolf hizo que el Wyvern lo siguiera hasta uno de los tornados que disparaba rayos eléctricos a diestra y siniestra. Esperando la posibilidad de que alguna de las descargas cayera contra su enemigo, la mala suerte les caería a ambos cuando un rayo los impactó a ambos.

Ambos se encontraban en caída libre. Mientras que Wolf hacía lo posible por hacer que el Prowler volviera a elevarse, Ridley se pegó a este en un intento por hacer caer a los dos contra la superficie. El Cazarrecompensas, en un desesperado intento, soltó una Mina Moray que la nave llevaba equipada. El explosivo, con sus características particulares, detonó en la cara de Ridley haciendo que soltara la nave y cayera en tierra. El Cazarrecompensas pudo retomar el control de la deteriorada nave para poder escapar finalmente de aquel infierno. No podía saber con seguridad si Ridley había muerto pero lo más seguro es que no. De alguna manera, aquel monstruo siempre volvía de la muerte.


Órbita del Planeta-X, Sistema Fen

De esa manera termina otro capítulo de la historia del Cazarrecompensas. El último de un ataque del Covenant Tormenta junto al último espécimen de la especie más peligrosa de la galaxia. Wolf contactó con la UNSC para reportar su misión y los eventos que trascurrieron haciendo enfásis en la pérdida del equipo de la Oficina de Inteligencia Naval y el Equipo Lambda, y la custodia de una cría Metroid.

El último Metroid está a salvo. La galaxia está en paz. Siendo la frase final del reporte de Wolf, entró al desliespacio abandonando el Sistema Fen.


5 Horas Después...

ZA-388, Planeta-X

La tormenta finalmente se había disipado. Con la ausencia de los Metroid, la fauna salió de sus escondites explorando aquel mundo que les fue privado hace ya varios años. Una criatura, similar a una especie de reptil, se paseaba por un gran valle, su curiosidad lo hizo morder unas extrañas extremidades robóticas abandonadas. El animal obviamente sabría que eso no era alimento para él así que avanzó hasta donde aquella extraña planta, la misma que había sido testigo del avance del Cazarrecompensas en su misión de exterminación, y devoró parte de ella. Del interior de aquella extraña cosa surgió una extraña criatura parasitaria similar a un pequeño globo con pequeños tentáculos. Ambas criaturas se analizarían hasta que la cosa que surgió de la planta siguió su instinto.

Aquella forma parasitaria brincó hacia el reptil para ahogarlo con sus tentáculos y luego proceder a entrar en su interior y fusionarse con su sistema nervioso hasta tomar control de sus acciones. Adaptando el cuerpo de su nuevo huésped, mutó al reptil hasta adquirir un aspecto que recordaba vagamente al que tenía originalmente. La diminuta conciencia del reptil se uniría a otras que se encontraban conectadas a una entidad que yacía en lo profundo del planeta.

Más plantas surgieron del subsuelo liberando formas de infección que atacaban a las otras especies. A la sombra de un universo en el que cientos de batallas trascurrieron y siguen vigentes, una nueva fuerza, ya sea benigna o maligna para otros, estaba surgiendo de sus cenizas. Todo gracias a que el Cazarrecompensas exterminó lo único que podía contenerlos.


C O N T I N U A R Á