FANDOM


Saga Beyond logo
Portada Legends 11-. El Abrazo del Miedo


17 de Septiembre del 2581

La Ciudad Sepultada, Distrito Gamma, Themar

Erwin Tannin (Radio): Los Corrompidos nos plantan cara en cada frente. Prioridad del día: progenie de Zirzechs emergiendo debajo del Distrito Gamma. Ya han sometido a Timor. No podemos permitir que ataquen Themar.

Anton Ivanoff: Entendido, Comandante.

Erwin Tannin (Radio): El éxito de los Titanes de Ceres proviene del entrenamiento. Del equipamiento. Y, sobre todo, de la experiencia. Antes de que llegara el Cazarrecompensas tú fuiste quien enfrentó muchas amenazas. No puedo pensar en nadie mejor para liderar este asalto.

El vehículo del Spartan de Segunda Generación descendió frente a una vieja estación. Hace tiempo que el acceso a esa parte del distrito era imposible gracias a la Zona de Exclusión de Uroboros pero gracias a diversos eventos el Distrito Gamma así como otras ciudades estaban en el génesis de su recuperación.

Erwin Tannin (Radio): El sistema de túneles bajo tierra del Distrito Gamma es enorme, y gran parte está inexplorada. Afortunadamente, una parte se derrumbó. Buena suerte.

Anton preparó sus armas. Esperaba encontrarse en cualquier momento con las pesadas armaduras de los Lekgolo o con los tenebrosos Prometeos. Sin embargo, lo único que se podía percibir en esa niebla eran los cuerpos oscuros y brillantes de los Corrompidos. Los entes oscuros se encontraban explorando la zona en búsqueda de enemigos. El Spartan rodeó la zona y se introdujo a la fuerza por una de las ventanas de la estación.


Estación de Euler, Distrito Gamma, Themar

Oscuridad total. Ignorando si eso se debía a la presencia de los Corrompidos o alguna falla eléctrica, Anton se abrió paso a través de las hordas de Psiónicos Corrompidos. Las criaturas se multiplicaban en cuanto su número se veía reducido pero no tenían tiempo de reaccionar cuando el Spartan los volvía a eliminar ya sea con balas o con puños. A lo lejos había un par de Minotauros que se ocultaban en las sombras revelando su posición y cayendo ante un par de cartuchos de la Escopeta de Anton.

Los entes oscuros sobrevivientes retrocedieron a una amplia sala donde una plaga esparcía su corrupción. Brechas transdimensionales se abrieron dejando a lo mejor en cuanto unidades corrompidas se refiere. Creyendo tener la ventaja respecto a número, los Corrompidos fueron sorprendidos por la agilidad, fuerza y brutalidad del Spartan. Los Psiónicos volaron en pedazos, los Knight perdieron sus extremidades y los Falanges esparcían gusanos ennegrecidos. Todos se esparcían en trozos antes de ser reabsorbido por grietas dimensionales.

Únicamente quedó la plaga. Anton vació su Escopeta contra el gran orbe. Este detonó e implosionó. La neblina comenzó a disiparse y la energía eléctrica regresó reestableciendo la iluminación en varias luminarias. El Spartan se acercó a uno de los planos para entender como estaba diseñado ese lugar. Ocurrió algo extraño. Un símbolo compuesto de figuras geométricas apareció y desapareció en un parpadeo. Entonces el plano se actualizó mostrando las rutas bloqueadas por el derrumbe. Aparentemente sólo había unos cuantos caminos hacia adelante. Esa era la única pista que obtuvo Anton del origen de la plaga en Themar.


Intercambiador de Mascheroni, Distrito Gamma, Themar

Anton siguió por una de las vías. Por lo que pudo ver, el sistema de ferrocarril era interminable. Conectaba distritos y excavaciones de GATE. De hecho, había una ruta hacia una fábrica de satélites bélicos cerca del polo sur del planeta que, por alguna razón, se encontraba igualmente bloqueado.

Al bajar por unos peldaños la neblina se acrecentó una vez más. Unidades Prometeas Corrompidas analizaban los portales de transferencia dañados hace tiempo. Estaban buscando arreglarlos para proseguir con los intentos de infectar la red de la Confluencia Temporal, sin embargo, Anton hizo que su plan fallara. El Spartan siguió el camino de un destrozado ferrocarril infestado de Corrompidos.

Unidades Prometeas Corrompidas llegaban a través de brechas transdimensionales. Knight y Soldier cooperaban para erradicar al invasor únicamente para volver a su inframundo. Anton tenía bien contadas las balas ya que sabía de antemano que la situación empeoraría. Una situación a la que ya estaba acostumbrado.

Los Corrompidos retrocedieron. Ni siquiera un Caballero Corrompido frenó el avance del Spartan. Anton se aproximó a un nexo de portales de transferencia Prometeos destruidos, aunque no por obra de los entes oscuros. Sin embargo, lo que llamó realmente su atención fue el agujero formado por el derrumbe que le informó el Comandante. Adentro se encontraba un vagón de diseño de los Iluminados, aunque de la época Pre-Colapso. Era una ruta desconocida pero sin duda la plaga venía de ese lugar. El Spartan subió a la máquina y activó la consola.

ATN-3: Gamma-Delta route. Alternative line. The next stop is Garden.

Anton Ivanoff: ¿Qué demonios...?

ATN-3: Can you confirm?

Anton Ivanoff: ...Supongo.

Anton tecleó el símbolo geométrico. Era extraño ya que pensó que la máquina le solicitaría alguna contraseña pero todos los procesos se realizaron de forma automática. El vagón comenzó a desplazarse por la línea alterna.

ATN-3: Confirmed. Welcome, Proffesor Sov.

Era sumamente extraño. El Spartan intentó contactar con Erwin pero las transmisiones no podían salir de ese punto. Seguramente un sistema de seguridad del tal Sov. El vagón se desplazaba. Había varios logotipos en su interior. SOV, GATE y un símbolo que creyó haber visto anteriormente en Luminalia.

Themar había sido el centro de desarrollo de la humanidad establecida en GATE. Lo que sea que hubiera al final de la ruta debió ser tan importante como para unir a aquellas empresas junto con los Forerunner, seguramente Tourian antes del Colapso.


El Jardín de Tourian, Themar

ATN-3: Welcome to Garden.

Anton salió del vagón. Había ruinas y vegetación consumiéndola. Había cierta estática que lo incomodaba. Las comunicaciones con el Comandante sufrían interferencias así que el Spartan salió de ahí buscando un mejor punto. Las ruinas adquirieron un tono oscuro. Luces rojas y azules se desplazaban de un lado a otro.

Al subir por unos largos peldaños, el Spartan se encontró frente a un extenso jardín. Parecía infinito. Una maligna presencia podía sentirse en el centro. Entonces la neblina se disipó un poco permitiendo contemplar como la plaga de los Corrompidos sumía el Jardín de Tourian en la Oscuridad.

Erwin Tannin (Radio): (Estática) ¡Ivanoff! ¡¿Qué sucede?! ¡¿Qué ves?!

Anton Ivanoff: Energía temporal. Esferas de oscuridad. Circuitería Prometea.

Erwin Tannin (Radio): El Jardín de Tourian. No habíamos tenido idea de esa entrada. Ivanoff, hay Prometeos entre los Corrompidos ¡Tal vez sepan cómo arreglar el Corazón!

El Spartan descendió por un desfiladero. Al caer fue rodeado por descargas eléctricas. Tales acumulaciones de energía estaban atacando una sombra oscura que las repelió al liberar un pulso necrótico. Entonces vio al Spartan e invocó brechas transdimensionales.

Eco de Zirzechs: ¡Zarkhan! ¡Muéstrenme la tumba del Nephilim!

El espectro desapareció dejando a sus Corrompidos. Tan pronto como habían aparecido, Anton los eliminó sin mucho esfuerzo.

Anton Ivanoff: ¿Qué era esa cosa?

Erwin Tannin (Radio): (Estática) Un Eco de Zirzechs. Eso explica de donde salen los Corrompidos.

Anton Ivanoff: Dijo algo de "Zarkhan". Una tumba.

Erwin Tannin (Radio): (Estática) La única tumba que hay ahí es la del Corazón. Hablaré con Caroline Burton y con Durandal. Tal vez la Tumba del Mundo nos dé respuestas. Busca al Eco y elimínalo.

Tan pronto como Anton reanudó el paso fue atacado por Lekgolos y Prometeos Corrompidos. Las facciones, antes enemigas, se apoyaban mutuamente para impedir el avance del Spartan. No lejos de ahí se encontraba el Eco realizando una serie de conjuros en confluencias desarrolladas por las máquinas oscuras.

Anton acabó con un Falange Corrompido pudiendo también destruir a la infantería restante. Los Prometeos Corrompidos se interpusieron en su camino y cayeron ante los trozos de metralla de su Escopeta. El Eco se encontraba realizando su trabajo y no se percató de la presencia del Spartan hasta que fue atacado, interrumpiéndolo.

Eco de Zirzechs: ¡Zarkhan! ¡Heraldo de Izumru! ¡Muéstrate!

El espectro disparó una serie de Rayos Necróticos recibiendo a cambio una ráfaga de balas en su cabeza. El Eco estaba desesperado. Tenía una tarea así que desapareció dejando en el camino más Corrompidos. El Spartan fue una estampida contra las sombras. No tardó en reencontrarse con el Eco realizando otro conjuro.

Anton Ivanoff: ¿Cómo es que los Corrompidos llegaron aquí? ¿El portal del Valle de los Reyes no estaba asegurado?

Erwin Tannin (Radio): (Estática) Cuando Wolf destruyó al Corazón, fijamos el Jardín en la superficie de Themar. Lo único que los Corrompidos tuvieron que hacer fue... Entrar por la puerta principal.

El camino hacia el Eco llevó a un campo abierto. Una gran plaga se encontraba sobre una confluencia. El Spartan arremetió contra la cabeza del Eco provocando su enfado, sin embargo, sólo se detuvo. Contempló el escenario al centro donde la presencia maligna había desaparecido.

Eco de Zirzechs: Heraldo muerto. Izumru desaparecida. Devorar Jardín.

El Eco desapareció, sin embargo, la plaga se acumuló en un sólo punto. Una gran brecha transdimensional se abrió. Un rugido de una raza al borde de la extinción resonó. Un rugido de guerra. Una figura humanoide surgió de la plaga y esparció a su alrededor plagas.

Los orbes oscuros se elevaron en el aire y dispararon contra el suelo dejando nada más que Oscuridad. La figura comenzó a cobrar forma para Anton. Un homínido o eso fue lo que el Spartan dedujo primero. Cuando el Corrompido rugió y agitó sus brazos hacia Anton entonces lo entendió. Era un Jiralhanae. Un Brute Corrompido. La bestia era distinta a todos los otros Corrompidos no sólo por ser al parecer el único Jiralhanae sometido a la voluntad de Zirzechs sino por tener una armadura única de un Jumper. Su equipamiento tenía plasmados con quemaduras símbolos arcanos del Enjambre como si estuvieran conteniendo su fuerza.

Como ser humano, Anton odiaba tantas cosas de la vida pero nada como a los Brutes. Para él no eran más que demonios fingiendo ser personas. El odio lo invadió así que no se contuvo en taclear al Corrompido para reventarle el casco a golpes. La cabeza del Brute se reveló. A diferencia de los otros Corrompidos no tenía un ojo de luz en su frente sino que la luz oscura salía de sus ojos reales. El Spartan siguió golpeándolo hasta que una de las brechas dimensionales le disparó.

La armadura contenedora del Corrompido se quebró y expuso su auténtica forma. Sus brazos se quebraron y se alargaron. Los agitaba contra Anton como si fueran látigos a medida que rugía ferozmente. Cada golpe al suelo provocaba una reacción gravitatoria que expulsaba pedazos de roca y las dispersaba por todo el escenario. Pocas oportunidades tenía Anton de disparar apropiadamente a la bestia antes de que este prosiguiera.

Los golpes gravitatorios hacían a Anton perder el equilibrio. No le quedaba más que ocultarse en las ruinas aguardando el momento exacto para atacar. Tanto golpe y el esparcimiento de la plaga había nublado la visión tanto para el Brute como para Anton, sin embargo, este último contaba con un VISR integrado en su casco. Con ayuda de tal visor pudo localizar al Corrompido para atacarlo desde unos peldaños arriba. Saltó al aire y realizó un golpe concentrado a la cabeza del Brute, aplastándolo contra el suelo.

El aspecto del Corrompido cambió como si estuviera deformando. Sus brazos se reacomodaron y podía escucharse como sus huesos se rearmaban. Brechas surgieron de sus palmas para formar un par de Cañones Brute. Su fuerza era tal que podía mover los pesados lanzagranadas con cada brazo. Cada explosivo que disparaba generaba explosiones gravitatorias que expulsaron a Anton al precipicio. El Spartan se desplazó por la pared utilizando la mochila propulsora y subió impulsado, estrellando su puño contra la cabeza del Brute.

La cabeza del Brute se abrió. Grietas de luz salieron brillando. Anton enterró su Escopeta en el pecho del Corrompido y vació el cargador entero. El Brute resintió el dolor así que sujetó a Anton con sus brazos para aplastarlo junto con él. Las fauces del Corrompido se abrieron para devorar el rostro del Spartan pero este se zafó en último momento gracias a los estabilizadores de su armadura. En los milisegundos que Anton permaneció en el aire descendió sus puños contra la cabeza del Brute logrando encajar una serie de puñetazos hasta romper su quijada.

Anton alcanzó a insertar un último cartucho a su Escopeta para colocarla en la garganta del Corrompido. Los trozos de metralla deshicieron la nuca del Corrompido y este comenzó a implosionar liberando una descarga necrótica. La plaga se acumuló en su interior para desaparecer en una brecha transdimensional. La neblina desapareció y Anton no hizo más que sentarse cansado en una roca mientras contemplaba el tenebroso jardín.

Erwin Tannin (Radio): ¡Ivanoff! Las comunicaciones volvieron ¡¿Qué sucedió?!

Anton Ivanoff: Una pesadilla. El Jardín de Tourian está asegurado... Pero el Eco sigue suelto.

Erwin Tannin (Radio): Afortunadamente no ha ido muy lejos. Ivanoff, sal de ahí y ve al lugar que te he indicado.

El Spartan se conectó a la Red Hefesto y se teletransportó a su nave. Se puso en marcha hacia la única luna de Themar donde se podía sentir incluso desde el vacío del espacio la gestación de un poder oscuro.


Aeródromo, Base de la Flota Korus, Timor, luna de Themar

Erwin Tannin (Radio): El asalto a Timor fue la obertura de esta guerra. Ahora pensamos que fue un primer ensayo, la primera vez que usaron el poder de los Corrompidos en el sistema. Los Aedos lo ven como una demostración. El Eco probablemente también. Y yo creo que este Eco, a diferencia de los demás, es un estratega.

Anton Ivanoff: Cambió de rumbo para capturar el Jardín de Tourian. Ahora se dirige a Timor.

Erwin Tannin (Radio): He hablado con Caroline y con Durandal acerca de Zarkhan y de Izumru...

Anton Ivanoff: ¿Señor?

Erwin Tannin (Radio): No hay nada. La Tumba del Mundo no menciona nada de ellos. No parecen ser deidades del Enjambre pero Serafall cree que tienen alguna especie de relación.

Anton Ivanoff: ¿Aliados tal vez?

Erwin Tannin (Radio): Esa es una de las teorías. Creemos que el Eco estaba intentando invocarlos a ellos o a su poder. De cualquier caso, ese Eco, junto con Zirzechs, es nuestro mayor problema ahora. Acaba con él.

El Spartan bajó de su nave. En cuanto piso el suelo sintió el esqueleto hidrostático de un gusano Lekgolo reventándose por su peso. El olor de gasolina putrefacta llegó a su olfato. Sumado a eso, un cementerio de gusanos se desarrollaba por el suelo así como arneses y armaduras tanto de Legionarios como Falanges.

Orbes de luz oscura flotaban en rincones desolados. Plagas se desarrollaban y consumían todo lo que estuviera a su alcance. Anton no sabía si confiarse o no del hecho de que por el momento no hubiera Corrompidos. Cada pisada que daba producía un eco que no hacía más que indicar su presencia y localización exacta.

Al frente había un puente hecho pedazos. De un salto atravesó el abismo y se encontró con una Cosechadora destruida. Tenía los colores de los Devoradores de Arena. Una transmisión salía de ella. El Spartan se acercó y comenzó a traducir lo más que podía de los constantes gruñidos que emergían de la consola.

Crotalos, el Gigante de Polvo (Voz): (Traducido) Devoradores de Arena. Legión Ciega. Danzadores de Asedio. Todos eliminados. Los Quemadores Celestes y mi legión, los Gigantes de Polvo, estamos acabados. Los Hermanos Escudo dieron la orden. Debemos resistir tanto como podamos frente al Rey Oscuro.

Los gusanos del Comandante de los Gigantes de Polvo yacían esparcidos y su sangre anaranjada adornaba los grisáceos muros del Torreón de los Quemadores Celestes. Anton guardó la bitácora y la transfirió al Alto Mando. Fue allí que se percató que las comunicaciones estaban fallando y que ya había perdido la comunicación con el Comandante Tannin no hace mucho.


Torreón Quemador Celeste, Base de la Flota Korus, Timor, luna de Themar

El Spartan subió por el derrumbado vehículo y entró a la ennegrecida fortaleza de Uroboros. Membranas, fluidos y plaga necrótica estaban esparcidos a medida que consumían tanto lo orgánico como inorgánico. Psiónicos Corrompidos emergieron de brechas. Anton los tomó por sorpresa y eliminó con unas cuantas rondas de su Escopeta.

No lejos apareció un Centurión Corrompido. Al igual que los demás poseía un escudo necrótico alrededor de su cuerpo que funcionaba de la misma manera que un escudo de energía. Mientras el Spartan quebraba la barrera, el Centurión invocó un Dardo de Axión. El proyectil avanzó a una velocidad constante hacia Anton hasta que reventó liberando un gas nocivo que pudo resistir gracias al filtro de su casco.

El Centurión fue eliminado luego de un intercambio de balas. Anton cruzó la deteriorada base hasta llegar a una habitación circular donde una plaga de gran tamaño se alzaba en el techo. El Spartan se ocultó para eliminar en silencio a los Corrompidos presentes y luego se acercó a la plaga con la intención de purificarla.

La niebla se desató y se reunió en un sólo punto. Un orbe de luz oscura apareció para luego desplazarse hacia arriba proliferando un grito. Una brecha transdimensional se abrió y el Eco de Zirzechs salió. La energía del lugar se reestableció así como los mecanismos de seguridad. Gas venenoso comenzó a salir de los conductos y chorros de llamas estaban listos para disparar.

Eco de Zirzechs: ¡Falso Guerrero-Servidor! ¡Serás mi reclamación final!

El gas venenoso se concentró en la parte inferior de la habitación. Era tan potente que ni siquiera el filtro del casco le era de utilidad por lo que subió a unas plataformas. El Eco no le dio ningún respiro mientras lo perseguía disparándole Rayos Necróticos.

Anton brincaba de plataforma en plataforma mientras que el nivel del gas seguía aumentando. Cuando se posicionó en una sintió el ardor de los chorros de llamas disparados a su espalda. Por poco caía en el veneno de no ser porque se ayudó de su mochila propulsora para caer en una de las plataformas. El gas venenoso alcanzó las llamaradas y se prendió formando un mar de fuego ascendente.

El Spartan ahora tenía que evitar los disparos del Eco así como ser consumido en el fuego. El espectro oscuro lo acosaba abriendo brechas de calor aumentando la temperatura a niveles infernales. Entonces Anton escaló por el techo para propulsarse con su mochila contra el Eco cayendo sobre él. Con los estabilizadores de su brazo, Anton comenzó a deformar su cabeza a golpes. El espectro disparó un pulso necrótico que le quitó al Spartan de encima pero en su descuido fue incinerado.

Anton siguió escalando por las plataformas para llegar a la cima de la torre. El Eco surgió del fuego y atacó con más violencia. El Spartan pudo contener uno que otro impacto pero al final fue derrumbado. Cayó sobre un panel de control. Desesperado, tecleó los botones al azar esperando que sucediera algo. La alarma sonó y una serie de torretas de postas surgieron de los conductos. Las máquinas analizaron el entorno y fijaron al Eco como prioridad.

El Eco rugió mientras las balas destrozaban su espectral cuerpo. De un pulso necrótico erradicó los sistemas defensivos donde una vez más fue alcanzado por las llamas. Anton no encontró otra forma de seguir subiendo más que utilizar las columnas a su favor. En su progreso podía sentir como el Eco no dejaba de atacarlo con sus proyectiles. Las explosiones alcanzaron a Anton y lo arrojaron contra otro panel de control.

Al accionar los botones apareció una plataforma que bloqueó el avance del fuego. Anton y el Eco se vieron las caras en un entorno más estable hasta que otra alarma sonó. La plataforma ahora se elevó hacia la cima a una gran velocidad imposibilitando tanto al Spartan como al Eco atacarse, sin embargo, el primero pudo alcanzar su DMR para dispararle al incinerado rostro del segundo.

La plataforma se salió de control. Iba a tanta velocidad que rompió los frenos y salió expulsado del Torreón. El Eco aprovechó la oportunidad para alejarse y regresar a tierra pero en eso Anton cayó a su espalda, golpeándolo con el impulso de la mochila propulsora. El Spartan vació su Escopeta y, a continuación, golpeó la espina del Eco con tal fuerza que finalmente lo asesinó viendo como sus restos eran absorbidos por una brecha transdimensional. Anton estaba cayendo hacia la entrada del Torreón y amortiguó la caída con los estabilizadores de su armadura. Al comprobar su entorno descubrió que la plaga de presencia de los Corrompidos finalmente se había ido.

Erwin Tannin (Radio): ¡¿Ivanoff?! ¡¿Qué sucedió ahora?! Te perdimos cuando pusiste un pie en la base.

Anton Ivanoff: La plaga fue purgada junto con el Eco. Misión cumplida.

Erwin Tannin (Radio): La primera misión a Timor acabó en una lucha por la libertad. Y tú abandonas esa luna con otra victoria decisiva. El Cazarrecompensas puede que se lleve parte la gloria pero no hay duda de que es en parte gracias al Equipo Headhunter y, especialmente, a ti. Para ellos seis no debe haber un mejor líder.


F I N