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Portada Legends 5-. Camino del Invierno


19 de Mayo del 2581

Cuevas de los Rescoldos, Sumidero de Ishtar, Althan

Keith Ackerman (Radio): Ya solamente nos queda la Facción del Invierno. Los Titanes llevan meses persiguiendo a su Kaidon, Draks.

Ryuko Matoi: Mmm ¿Y saben dónde está?

Keith Ackerman (Radio): Lo avistaron en el Sumidero de Ishtar, dirige a sus seguidores desde una red de cuevas, en las Cenizas. Si queremos mantener los secretos de la Academia a salvo, debes adentrarte en su guarida y eliminarlo.

Ryuko Matoi: Ajá... Yo sola.

Keith Ackerman (Radio): Si no te conociera no te hubiera enviado. Es una buena oportunidad para demostrarle al Covenant que no sólo hay que temerle a Wolfy.

Ryuko aterrizó sobre un risco donde observó con detenimiento la entrada a la Guarida del Invierno. Empleando un Rifle de Precisión acabó con los guardias y se acercó. Hace mucho que no tenía esa sensación. No era la primera vez que actuaba en solitario y tampoco era la primera vez que se internaba en una fortaleza enemiga... Y tampoco la primera vez que Keith la vigilaba.


Guarida del Invierno, Sumidero de Ishtar, Althan

Ryuko se internó en la cueva. En el suelo había varias grietas que expulsaban azufre. Las paredes estaban cubiertas por mantos con el símbolo del Invierno. Las cavernas eran más profundas de lo que pensaba. Ahí adentro podría haber miles de enemigos.

Las cuevas se abrieron a un claro donde los del Invierno se encontraban realizando patrullaje. Ryuko esperaba que hubiera bastantes más pero de hecho parecía que el resto había partido no hace mucho. Ella no tardó en identificar al líder de aquel grupo e intento eliminarlo rápidamente con otro tiro de su Rifle de Precisión, sin embargo, falló y el estruendoso ruido del arma reveló su posición.

Una lluvia de proyectiles de plasma derritió la roca que Ryuko usó para ocultarse. Sin más opción, Ryuko cambió a su Rifle de Asalto y dejó que el culatazo del arma sacudiera su brazo mientras reventaba los escudos de energía de los enemigos. El Zealot cayó sobre ella cortando su brazo con su Espada de Energía.

Los Sangheili entonces vieron horrorizados la forma en que la extremidad de Ryuko regresaba a su lugar como si nada.

Ryuko Matoi: No tienen idea de cómo odio tener que hacer esto.

La mujer desenvainó su Espada de Energía y se desplazó a toda velocidad entre los Sangheili, quienes cayeron al suelo despojados de vida. El claro estaba despejado. Ryuko subió por unos túneles ascendentes que la llevaron hasta un pequeño valle donde el Crucero del Invierno se encontraba estacionado.


Las Cenizas, Sumidero de Ishtar, Althan

Ryuko Matoi: ¿Ese es...?

Keith Ackerman (Radio): The Winter Is Coming. Así que todo el tiempo estuvo aquí.

Ryuko Matoi: Nunca había visto un crucero tan cerca.

Keith Ackerman (Radio): El Kaidon estará adentro. Ten cuidado con la guardia.

Ryuko esquivó por muy poco el disparó de un Rifle de Haz. Debajo de ella, cerca de un puente a los hangares del crucero, se encontraban varios grupos de defensa. Ryuko entonces se aventó contra ellos arrojando varias Granadas de Fragmentación que levantaron una gran nube de humo.

Los confundidos Sangheili terminaron por ser obliterados por Ryuko quien se aproximó al hangar del crucero. Ahí se encontraban los francotiradores que la habían atacado previamente. Ryuko rodó y patinó por el suelo para evitar más disparos y, una vez que estuvo lo suficientemente cerca, acabó con ambos soldados.


The Winter Is Coming, Sumidero de Ishtar, Althan

Keith Ackerman (Radio): Ah, ya estás adentro. Bien, en algún lugar de la nave está el puente. Allí deberías encontrar a Draks.

Ryuko Matoi: Gracias, capitán obvio.

Keith Ackerman (Radio): (Suspiro) Hay cosas que nunca cambian...

Ryuko Matoi: Lo mismo va para ti.

Los soldados del Invierno ofrecían una buena resistencia pero en números menores a lo esperado. Era como si toda la facción hubiera partido hacia otro lugar dejando solamente al Kaidon y a su guardia en Althan. No había señales de aperturas desliespaciales y Keith no había detectado alguna anomalía en las comunicaciones con excepción del canal abierto de Draks.

Ryuko llegó a la puerta anterior al puente. Se aseguró de tener sus armas listas y luego entró. El Kaidon se encontraba justo encima del puente observando pantallas holográficas. A Ryuko le llamó la atención un símbolo desconocido que no había duda de que pertenecía al Covenant.

Draks se veía algo desesperado. Estaba comunicándose con un Kaidon de otra facción. Ryuko se aproximó lentamente. Un chirrido de su pie tallando el piso sorprendió a Draks quien fue perforado por la Espada de Energía de Ryuko. El Sangheili no pudo decir ninguna palabra que Ryuko pudiera entender y cayó al suelo.

Ryuko Matoi: Supongo que más fácil no pudo haber sido.

Keith Ackerman (Radio): Ese chirrido pudo haberle costado la vida a cualquiera. Sabía que lo lograrías. Draks era una de las peores plagas que han asolado este sistema. Sin su Kaidon, las facciones del Covenant Caído terminan enfrentándose. Puede que así consigamos liberar la Academia. Por cierto...

Ryuko Matoi: ¿Ahora qué?

Keith Ackerman (Radio): ¡Esto es urgente! Brechas desliespaciales. La flota del Invierno ha regresado. Se han llevado a un Anciano del Prison of Elders, el que está orbitando Luminalia.

Ryuko Matoi: ¿Prison de qué?

Keith Ackerman (Radio): Una nave prisión. Está bajo el control de los Iluminados o lo estuvo. En cualquier caso, un Anciano es algo serio. Ivanoff y Blake están en marcha.

Ryuko salió del crucero en cuanto refuerzos del Invierno se adentraron en él.


Las Cenizas, Sumidero de Ishtar, Althan

Cuando Ryuko salió se encontró con un gran número de Sangheili del Invierno. Eran tantos que compensaban la poca defensa con la que se topó en un principio. En eso varias descargas eléctricas se desataron en el suelo dando lugar a Unidades Prometeas.

La presencia de las máquinas no era un buen augurio. Ryuko se mantuvo a la distancia eliminando a cualquiera que se acercara lo suficiente a ella. Con cada pelotón del Invierno eliminado aparecía un Phantom para dejar refuerzos y con cada grupo de máquinas destruido una brecha temporal se abría para dejar más unidades.

Más brechas desliespaciales se abrieron. Un par de naves dejó caer varios proyectiles que limpiaron la zona. Los vehículos descendieron lo suficiente para que sus pilotos aparecieran en el campo.

Ryuko Matoi: Llegaron más rápido de lo que esperaba.

Anton Ivanoff: Cualquier amenaza del Covenant no se debe tomar a la ligera.

Ryuko Matoi: Entonces, ¿ya podemos avanzar?

Edward Blake: El camino es por esa puerta pero está bloqueada por un mecanis...

Ryuko activó su Espada de Energía y destruyó la consola. La puerta automática se sacudió para abrirse lo suficiente para dejarlos pasar.

Edward Blake: Wow. Que... Eficiencia.

Ryuko Matoi: Gracias.

Anton Ivanoff: Las comunicaciones del Invierno está frenética. Están locos... Ryuko, ¿qué hiciste?

Ryuko Matoi: Draks es historia.

Edward Blake: ¡Acabaste con un Kaidon! ¡Increíble!

Anton Ivanoff: Un Anciano no está a la altura de un Kaidon pero tampoco será un blanco fácil.

Ryuko Matoi: ¿Y qué estamos esperando?


Calas de Ceniza, Sumidero de Ishtar, Althan

La Escuadra cruzó la puerta. No tardaron en encontrar unos cuantos Ghost. Los tres subieron a los vehículos y accionaron el acelerador para cruzar el camino. Los disparos que se escuchaban en las cercanías delataron un enfrentamiento entre el Invierno y un Colectivo de Programación de la Confluencia Temporal.

No se había detectado ni visto actividad de los Prometeos desde la destrucción de la Mente Imperecedera y justo ahora desplegaron más unidades de lo normal para enfrentar a los Sangheili. La Escuadra tuvo que tener cuidado con los proyectiles perdidos de Incineración que los Minotauros arrojaban hacia sus enemigos.

Los tres cruzaron el campo de batalla para llegar a la segunda línea. Una Hydra se materializó para coordinar el ataque contra un grupo de defensa del Invierno. Los Sangheili no pudieron hacer nada contra la implacables fuerza de los Prometeos. Una vez que el Invierno cayó, las máquinas se concentraron en la Escuadra que ya estaba disparando el sistema de armamento primario contra ellos.

La Hydra cayó hecho trizas. Los proyectiles de plasma habían alcanzado su núcleo mental y el resto de Prometeos se dispersó para rodear a la Escuadra. Los tres bajaron de sus vehículos e ignoraron el fuego enemigo a fin de introducirse a las coordenadas de su objetivo. Al otro lado de un estrecho sendero, la Escuadra se encontró con un pequeño puesto de vigilancia donde una capsula liberaba rastros de energía extraña.


Camino del Invierno, Sumidero de Ishtar, Althan

Edward Blake: Una celda de estasis. El Anciano sigue adentro.

Un pulso de energía se disparó. La capsula se abrió. La inconfundible voz de un viejo Sangheili se escuchaba en su interior. Brazos y piernas salieron y se sujetaron del borde del contenedor para empujar su cuerpo al exterior. El Anciano salió de su prisión y tomó en sus manos una Escopeta de Plasma.

Anton Ivanoff: Vean sus marcas. Es de la Facción de los Reyes.

Ryuko Matoi: Eso sólo lo vuelve más peligroso.

Orar 'Kasudee: Kno Yieear Fyerfa. Jieaf Domo'enkanen.

Ryuko Matoi: ¿Qué dijo?

Edward Blake: Dudo que quiera ser nuestro amigo.

El Anciano se burló y vació el cargador de su arma con el fin de dispersar a la Escuadra. Anton intentó acribillarlo con su Escopeta pero el viejo Sangheili le arrebató el arma para patearlo con fuerza contra unos contenedores. Entonces Ryuko subió a su espalda pero antes de poder hacer algo, Orar usó su traslocador para empujarse con fuerza hacia unas rocas.

Ryuko se soltó al recibir el golpe. Orar iba a aplastarla con su pie cuando se vio forzado a tomar cobertura en cuanto Edward le disparó con su Arma Voltaica. La Escuadra se reagrupó y vieron como el Anciano recargaba sus armas para regresar a la acción.

El Sangheili se teletransportó hacia la Escuadra disparando frenéticamente intentando nuevamente separarlos pero no se esperó a que Ryuko recibiera gran parte del daño a fin de poder enterrarle su Espada de Energía en el abdomen. Orar retrocedió con su mano sujetando la herida. Habiendo identificado a su rival perfecto, el Anciano se concentró en luchar contra Ryuko.

Anton y Edward combinaron sus disparos contra el Anciano que terminó por ignorarlos. Orar buscaba eliminar a Ryuko quien esquivaba lo más rápido que podía sus disparos. Una de las balas impactó contra un contenedor volátil que sacó a Ryuko al aire donde Orar la sujetó de la pierna para arrojarla contra el suelo.

Edward salió de su cobertura y vació todas las balas que podía contra el Anciano que terminó sofocado. Anton subió a la espalda de Orar y le enterró repetidas veces su Cuchillo de Combate sólo para ser arrojado contra unas rocas. Al buscar a Ryuko, la afilada hoja de plasma sobrecalentado de la mujer perforó su cabeza exclamando un rugido antes de morir.

Edward Blake: Estaba mejor en prisión.

Anton Ivanoff: Avisaré al Alto Mando que hemos acabado con el Anciano... Esperen, ¿qué es esto?

Grayfia Phoenix (Radio): Atención a todos los Titanes de Ceres, les habla Grayfia Phoenix del Ejército de Luminalia.

Edward Blake: ¡¿Grayfia?!

Grayfia Phoenix (Radio): Estamos en disposición de realizar una alianza para enfrentar la creciente amenaza de la Facción de los Cazadores. Ahora ya pueden acceder a nuestro reino.

Ryuko Matoi: ¿Facción de los Cazadores?

Edward Blake: ...¡Ellos fueron! ¡Invierno liberó al Anciano y a los Cazadores!


F I N