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Portada Legends 9-. Aquelarre Plagado


17 de Septiembre del 2581

La Estepa, Distrito 15, Ceres

Keith Ackerman (Radio): Bueno, la cosa es así. Los Demonios se han escondido y no hay nada de los Reyes desde la Rebelión de los Cazadores, pero hay algo más. Los Corrompidos siguen esparciéndose por las grietas del Cosmódromo. Creemos que un aquelarre de Brujas controla todo aquello.

Sasha Evans: ¿Brujas?

Keith Ackerman (Radio): Sí. Esas cosas ya son terribles de por sí. Pero, cuando la plaga las alcanza... en fin. Se convierten en una bola de Oscuridad voladora, aulladora y rabiosa, con unas garras letales.

Sasha Evans: Eh... No sé si estoy lista para esto.

Keith Ackerman (Radio): El Comandante tampoco lo creía la vez que te envíe al Condensador. Pero oye... Destruir a una Mente de los Prometeos y al General de Abaddón me dice de lo que eres capaz. Esto será más relajado ¡Qué te diviertas!

El vehículo de Sasha descendió. Era una nave muy pequeña y veloz. Sasha se encontró en tierra al usar el teletransporte y buscó rápidamente una posición alta con la cual tener un mejor campo de visión. Era la segunda vez que había visitado el Cosmódromo pero no lo recordaba con tanta neblina.

Sasha Evans: Capitán Ackerman, ¿ahora qué hago?

Keith Ackerman (Radio): Mmm. Esto lo complica más. Mis Acechadores han marcado plagas por todo el Cosmódromo que vomitan Oscuridad como si fueran grifos. Sólo corta el flujo y así podrás identificar a las Brujas.

Sasha Evans: ¿Plagas...?

Keith Ackerman (Radio): Las esferas oscuras.

Sasha Evans: Ow.

Sasha acercó su ojo al lente del rifle. El zoom le permitió ver una luz roja en la neblina. De no haber sido por un movimiento repentino en sus piernas su cabeza pudo haber sido perforada por las partículas de un Rifle de Haz. Los Sangheili Corrompidos habían aparecido para defender las plagas.

Brechas transdimensionales se abrieron. Sasha se encontró rodeada de fuerzas corrompidas por lo que tuvo que valerse de armas menos efectivas para combatir a corta distancia. Los Lacayos Corrompidos cayeron tan pronto se acercaban a ella pero las nubes oscuras que arrojaban los Ultras Corrompidos la cegaban.

Uno de los Ultras llegó a su posición. Ella nunca se había visto en la necesidad de luchar cuerpo a cuerpo así que hizo lo mejor que pudo. Lamentablemente, jamás había peleado contra un Sangheili y mucho menos con su versión oscura. El Ultra intentó golpearla en repetidas ocasiones pero ciertos factores hicieron que fallara lo suficiente como para que Sasha lo eliminara de un tiro a la cabeza.

Sasha salió corriendo de la zona elevada y disparó su Magnum contra una de las plagas. El daño acumulado reventó la membrana de la esfera dispersándose en el ambiente. La reacción a esto fue la aparición de más fuerzas Corrompidas. Sasha encontró el resto de plagas gracias a la información proporcionada por Keith.

Entre los gruñidos y chillidos de los Corrompidos, el sonido de un Rifle de Precisión seguido del colapso de una plaga era indicio de que Sasha cumplía con su misión. La última plaga se encontraba justo dentro de una refinería consumiendo toda la vida orgánica. Unos cuantos disparos más y la plaga completa desapareció. Si bien la neblina se dispersó un poco aún era difícil distinguir el horizonte. Sin embargo, la posición de las Brujas se reveló.

Sasha avanzó hasta el edificio donde los Corrompidos retrocedieron. Bajó al sótano. La oscuridad que había le daba mala espina. Al ser un lugar tan estrecho y cerrado tuvo que valerse de su Magnum. Un ruido captó su atención y dirigió varias balas hacia unos sigilosos Lacayos Corrompidos que, de no haber sido por el escándalo, la pudieron haber devorado.

En el nivel intermedio había varias computadoras enlazadas a un mapa de la zona. Alguien ya debía de haber accedido hace bastante tiempo por lo que parecía. Sangheili Corrompidos aparecieron tras una brechas transdimensionales. Sasha se ocultó y utilizó una Granada de Fragmentación contra ellos. La consecuente explosión los eliminó. La frecuencia energética que emanaban las Brujas indicaba que se encontraban en el nivel inferior.

El espacio estaba completamente oscuro. De no ser por los sospechosos sonidos y los destellos que brillaban en las cabezas de los Corrompidos, Sasha se encontraría perdida. Afortunadamente para ella no fue el caso y como el espacio era más amplio en ese nivel entonces podía usar su Rifle de Precisión. Las balas de su arma eran especiales ya que contenían un explosivo que, al contacto, provocaba una expansión que abría la herida del enemigo con el fin de que la bala quedara bien adentro.

Los Lacayos Corrompidos cayeron junto con el Caballero que los acompañaba. La frecuencia marcaba que a la vuelta de aquel corto túnel se encontraban las Brujas. Al girar, Sasha fue golpeada por una Bruja Corrompida. La había golpeado con tal fuerza que la derribó al suelo. La criatura sujetó a Sasha del brazo y apuntó a su cara con su mano preparada para descargar rayos de energía. En eso, algo le arrojó un trozo de varilla a la Bruja, distrayéndola y dándole la oportunidad a Sasha de sobrevivir vaciando el cargador de su Magnum en su cabeza.

Al caer, Sasha se encontró ante un orbe de luz oscura revoloteando en el aire. Al seguirlo, el orbe se desplazó produciendo un extraño grito. Ella lo siguió hasta toparse con otra Bruja Corrompida que descargó rayos de energía necróticos. La chica esquivó los ataques y apuntó su arma contra la cabeza del enemigo, eliminándola al instante.

Otro orbe. Sasha lo siguió y este desapareció. Al menos unos cinco orbes se reunieron para dar lugar a otra Bruja Corrompida. La criatura se encontraba atacando una figura invisible que al parecer sólo podía ver ella. Sasha, confundida, prefirió dar final a la misión exterminando a la Bruja y, junto con ella, a la plaga. La neblina comenzó a disiparse y Sasha buscó la salida.

Keith Ackerman (Radio): Perdona la ausencia. Estaba viendo cómo le iba a Wolfy... Ah... Lo hiciste. Ves. Te dije que lo lograrías.

Sasha Evans: Emm... Ok.

Keith Ackerman (Radio): ¿No me crees? Tengo un don para este tipo de cosas. Siempre sé qué persona es apta para una tarea y hoy no fue al contrario... Bien, ahora puedes... Espera un momento... Oh, maldición.

Sasha Evans: ¿Capitán Ackerman?

Keith Ackerman (Radio): Eh, resulta que la información estaba un poco errónea...

Sasha Evans: ...¿Errónea?

Keith Ackerman (Radio): Parece que las Brujas no eran las que controlaban la plaga.

Sasha salió del subterráneo. La neblina ahora se había concentrado en otro punto cerca de la Refinería.

Keith Ackerman (Radio): Mea culpa y todo eso. Ve a la Base de Lanzamiento.

El transporte de Sasha llegó produciendo el sonido de un zumbido. Sasha subió y programa la dirección de la nave hasta la zona indicada. La neblina volvía a esparcirse. La plaga de los Corrompidos tenía un origen en otro lado y, por lo que parece, estaba siendo controlada por una entidad mucho más poderosa.

Keith Ackerman (Radio): Bien. Ahora tengo un plan para esto. Hay un Caballero Corrompido que anda realizando excursiones en el Cosmódromo. Una Escuadra más confiable de Acechadores ha identificado la plaga en el viejo Mirador del Rey. Podría decirte lo mismo de que confío en tus habilidades pero los Reyes son otra cosa. Ten mucho cuidado.

Sasha Evans: Sí, señor.

Keith Ackerman (Radio): ¿Señor? Me empiezo a sentir viejo.


Base de Lanzamiento, Distrito 15, Ceres

Fue un corto viaje. Sasha aterrizó en una posición segura donde los Demonios se encontraban librando otra batalla contra los Corrompidos. Sin rastro de los Reyes.

Keith Ackerman (Radio): Hemos localizado a ese Caballero, un rufián llamado... Chopo ¿A quién se le ocurren estos nombres? Da igual. Ve por él, Sasha.

La chica subió a uno de los elevados edificios. Chopo se encontraba al frente de un grupo de la Sangre de Zirzechs del Enjambre. Los Acólitos avanzaban con rudeza contra los debilitados Demonios. Aún sin rastro de los Reyes. Mientras Sasha agotaba varios cargadores contra la cabeza del Caballero Corrompido se preguntaba en donde habían ido aquellos Sangheili de estandarte dorado.

Desde la llegada de los Corrompidos al Sistema Beyond la situación se volvió crítica para todos sus habitantes. La poca actividad de la Confluencia Temporal se frenó al igual que las comunicaciones de la Facción del Invierno en Althan y Exilio en Arion. Uroboros seguía firme pero débil al igual que el Ejército de Luminalia. Los Titanes de Ceres eran el último frente en pie contra la plaga y en Sasha recaía liberar el viejo Cosmódromo.

El Caballero Corrompido cayó. A diferencia del resto de entidades oscuras, la cabeza de este explotó liberando fluido necrótico hasta derretirse. Los soldados de la Sangre de Zirzechs se retiraron al usar brechas dimensionales y los debilitados Demonios volvieron a sus cuevas creyendo haber ganado el enfrentamiento.

Sasha Evans: Capitán Ackerman, el blanco cayó...

La neblina se hizo más densa. Una oleada de poder se activó como respuesta. Algo muy oscuro había aparecido.

Keith Ackerman (Radio): Justo como lo planeado. Y... sí, la información era correcta. La fuente está en el Mirador del Rey. Ya sabes que hacer.


Mirador del Rey, Distrito 15, Ceres

Sasha entró al búnker. Ahora podía confirmar completamente que no había rastros de los Reyes. De hecho, ni siquiera había indicios de algún enfrentamiento presentado anteriormente. Los estandartes seguían allí sin ninguna anormalidad hasta que se topó con ello.

La plaga de los Corrompidos. Esferas flotantes cargadas de Oscuridad que consumían la energía de toda forma de vida. Membranas necróticas que cubrían el suelo y paredes reclamando el terreno como de los Corrompidos. Sasha no tardó en encontrarse con versiones corrompidas de Sangheili de la Facción de los Demonios ¿Cómo lo sabía? El símbolo en sus armaduras era lo único que sobresalía entre esa capa oscura que recubría su cuerpo. Eso también significaba que los Reyes no habían sido corrompidos... ¿Quizá habían previsto el ataque?

Los Corrompidos también se movían con cuidado. Una actitud anormal incluso en ellos. Era como si supieran a que se estaban enfrentando. Sasha ignoraba si los entes oscuros habían tenido un enfrentamiento con el Covenant Caído de ahí a que atacaran el Distrito 15 específicamente y no el Distrito 7 pero... ¿Por qué? ¿Por qué no atacar la capital de los Titanes de Ceres? ¿Había algo más importante en el Cosmódromo que llamará su atención más que un ser antiguo encerrado en una esfera?

Sasha dejó de cuestionarse cosas cuando llegó a la sala de mando. En el exterior se contemplaba que la Guarida de los Demonios estaba sumida en la completa oscuridad. En el centro había una consola con una plaga flotando encima de él. Al frente había una consola donde un orbe de luz oscura revoloteaba. Sasha se acercó a él viendo como desaparecía tras dejar escapar un grito. La niebla se acumuló en un punto que abrió una brecha transdimensional de la que salió un ente oscuro.

Eco de Zirzechs: ¡Herejía! ¡Tu cabeza me pertenece!

El espectro disparó Rayos Necróticos de sus dedos contra la chica. Sasha apenas esquivó los ataques para buscar una posición segura desde la que poder atacar. Era obvio que no lograría nada con el calibre de su arma secundaria así que, luego de dar un grito ahogado, Sasha buscó acertar todas las balas en la cabeza del Eco.

El Eco recibió cada uno de los disparos. Se teletransportó y conjuró un hechizo para generar campos de calor. Las altas temperaturas rasgaron los escudos de energía de Sasha, que tuvo que abandonar su posición. Una vez en el suelo, el Eco le disparaba Rayos Necróticos. La chica, si bien esquivó a tiempo los ataques, la salpicadura la alcanzaba. Se cubrió detrás de una columna y vació otro cargador entero en la cabeza del Eco.

La entidad rugió cuando los explosivos de las balas explotaban en su cara. Sasha no sabía si lo estaba irritando o lo estaba dañando. De cualquier manera ya sólo le quedaban unos cuantos cargadores más y tenía que usarlos inteligentemente.

Cuando el Eco se aproximó a ella, una de las columnas superiores colapsó. El Eco fue golpeado y detenido lo suficiente como para que Sasha volviera a disparar contra su rostro. El espectro se liberó con un pulso necrótico y nuevamente realizó su conjuro para aumentar la temperatura con la ayuda de la plaga. Sasha comenzó a ser sofocada por el calor pero cierta fuerza extra en sus brazos, manos y dedos le permitió disparar sus últimas balas.

La cara del Eco reventó para volver a cobrar forma y luego desapareció. La plaga seguía vigente. El Eco no se había ido del todo. Desde ya hacía un tiempo, incluso desde antes de unirse a los Titanes de Ceres, Sasha había sentido que, desde lo ocurrido en los laboratorios del Estandarte Caído, jamás había estado sola. Al haberse convertido en lo que era creyó haber muerto cuando de repente la luz volvió a su vida. Creyó que había sido alguna confusión provocada por el tratamiento pero... Ella había muerto en el Pozo de Invocación y también en el Condensador de Flujo pero siempre sintió como algo o alguien la tiraba de vuelta a la vida.

Perdida en sus pensamientos, Sasha no vio venir el ataque del Eco. Las garras del espectro atravesaron su cuerpo y la elevaron en el aire. La sangre brotaba por encima de su abdomen y la misma no tardó en ahogarla. Una vez más la vida se escapaba de su ella. El Eco dejó caer el cuerpo de Sasha una vez que comprobó que había muerto.

El Eco se mostró complacido. Había reclamado la vida de uno de los que le arrebataron la vida a su hijo. El espectro se disponía a seguir esparciendo la plaga hasta que un sonido captó su atención. En el charco de sangre dejado por Sasha se habían formado alargadas pisadas de un ser invisible que poco a poco dejó de serlo. Del cuerpo de la chica había dejado de escurrir el líquido rojizo dejando en su lugar partículas de materia negra.

El Eco se mostró curioso ante tal clase de habilidad. Le recordaba a lo que hacían las Brujas Corrompidas al invocar a las sombras de sus Lacayos pero esto era algo único y diferente. El Fantasma Oscuro de Sasha atacó a gran velocidad usando sólo sus garras. El Eco retuvo los golpes sintiendo un dolor distinto. No lo alimentaba. No lo disfrutaba. Tenía que destruirlo.

Sasha seguía en el suelo. Abrió los ojos y vio como el Eco de Zirzechs luchaba contra la nada o eso creyó. Finalmente pudo ver aquella entidad que la traía de vuelta a la vida materializada. El Fantasma Oscuro se desplazaba de un lado a otro esquivando los Rayos Necróticos del Eco. Incluso si el Eco lograba acertar al Fantasma, este se autoregeneraba como si nada.

El Eco descubrió a Sasha aún con vida. Había regresado de la muerte. Algo que visto por el Enjambre era una herejía a su lógica. Cambió de objetivo ya que concluyó que si destruía a Sasha lograría acabar con el Fantasma, sin embargo, fue demasiado lento. Las garras del Fantasma Oscuro perforaron la cabeza del Eco y la descuartizaron provocando que pereciera y fuera reabsorbido por una brecha transdimensional.

La plaga junto con la neblina desapareció. No había rastros de los Reyes y, ahora, menos de los Corrompidos. Para cuando Sasha recuperó completamente su conciencia no encontró al Fantasma Oscuro. Las comunicaciones, que se habían cortado anteriormente, se reestablecieron.

Keith Ackerman (Radio): ¡Sasha! ¡Niña! ¡¿Qué sucedió?!

Sasha Evans: Yo... No lo sé...

Keith Ackerman (Radio): Perdí la conexión en cuanto apareció el Eco... ¿No me digas que lo destruiste?

Sasha Evans: Yo...

Keith Ackerman (Radio): Es el tercero en aparecer y en ser eliminado... Tenemos que terminar con esto cuanto antes. En cuanto a ti, realmente estás llena de sorpresas. Sé bien que sin ti el Equipo Headhunter no sería lo que es. Bueno, muchas gracias. Por tu puntería. Quizá ahora el Cosmódromo esté a salvo sin que lo ataque ninguno de los sirvientes de Zirzechs.


F I N